Medir el progreso en el entrenamiento mental

Repaso

Hasta ahora, en nuestra discusión sobre el Entrenamiento mental en siete puntos, hemos cubierto cuatro de los siete puntos. El primer punto se centró en los preliminares. El segundo punto tenía que ver con el desarrollo de la bodichita real, que implica el desarrollo de la bodichita más profunda y luego la bodichita relativa. El tercero ilustró cómo podemos transformar circunstancias adversas en el camino hacia la iluminación con nuestros pensamientos sobre nuestro comportamiento y nuestra visión de la realidad. En términos de nuestra visión de la realidad, vimos que la naturaleza de la mente consiste en los cuatro cuerpos de Buda. 

Antes de continuar, me gustaría enfatizar una cosa sobre la naturaleza de nuestra mente, nuestra naturaleza búdica. Como concluimos anteriormente, la mente tiene los mismos tipos básicos de naturaleza y cualidades convencionales que las de los cuatro cuerpos búdicos. Exploramos cómo la mente no tiene una naturaleza que surja, more y cese verdaderamente encontrable. Como discutimos en términos de la inseparabilidad de estas tres cualidades y el tipo básico de meditación mahamudra, esto no solo nos muestra el camino hacia la iluminación en términos de cómo lograrlo, sino que también indica el resultado, que es posible alcanzar la iluminación sobre la base de la naturaleza básica de la mente y las cualidades innatas. 

Además, dentro del tercer punto, también exploramos cómo podemos transformar circunstancias adversas en el camino hacia la iluminación con nuestras acciones: las cuatro acciones de uso. Finalmente, en el cuarto punto discutimos la síntesis de la práctica en esta vida y en el momento de la muerte, mediante la aplicación de las cinco fuerzas.   

Medir el progreso de nuestra práctica

Ahora vamos a discutir el quinto punto, que es cómo medimos haber entrenado nuestras actitudes o nuestra mente. El verso dice:

Si toda mi práctica de Dharma se reúne en una intención; si, de los dos testigos, tomo el principal; si puedo confiar continuamente en que mi mente solamente sea feliz; y si aún distraído sigo siendo capaz, entonces me he entrenado.

La primera señal es:

Si toda mi práctica de Dharma se reúne en una sola intención.

La sola intención es deshacerse de la actitud egocéntrica y así contribuir a nuestro logro de la iluminación. Para que nuestra práctica realmente nos ayude a lograr esta intención, tiene que ser más que un simple pasatiempo que hacemos al margen, lo que sucede a menudo. Este es particularmente el caso de muchas personas que practican el tantra, ya que a menudo simplemente lo utilizan para irse a la tierra de la fantasía. En general, su práctica realmente no les ayuda a deshacerse de su actitud egocéntrica. Sin una base realmente buena, una base sólida de renuncia, bodichita y vacuidad, esta forma de práctica superficial no contribuye mucho a la iluminación. 

Sin embargo, si sabemos cómo usar nuestra práctica para disminuir y, con el tiempo, deshacernos de nuestro egocentrismo y, por lo tanto, eso contribuye a nuestro logro de la iluminación, entonces esa es una buena señal de que nuestra mente está entrenada. Con relación a este punto, también es una señal de que los preliminares básicos están funcionando; sin embargo, no es el mismo conjunto de preliminares que revisamos en el primer punto, sino las prácticas preliminares básicas, que ahora discutiremos. 

Los cuatro tipos básicos de preliminares y sus signos correspondientes son los siguientes: 

El primer preliminar es confiar de manera saludable y adecuada en nuestro maestro espiritual. La señal de que nuestra práctica está funcionando y de que estamos adecuadamente capacitados es cuando sentimos que cualquier crecimiento espiritual positivo que hemos obtenido se debe a la bondad, la inspiración y la guía de nuestro maestro espiritual. Y si podemos hacer esto sin un sentido de arrogancia, esa es otra buena señal. 

Anteriormente, en nuestra discusión del segundo punto, el entrenamiento real en la bodichita, exploramos la bondad del amor maternal que otros nos han dado, y cómo lo que sigue se traduce generalmente como el deseo de “devolver” esa bondad. Investigué el término más detenidamente y descubrí que en realidad significa “gratitud” o “estar agradecido”. Estamos realmente agradecidos, y es por eso que un sentimiento de gratitud surge naturalmente cuando pensamos en la bondad de los demás. Además, lo que sigue es el deseo de mostrar nuestra gratitud. Al final, esta traducción tiene mucho más sentido. 

De manera similar, en términos de este primer preliminar con respecto a nuestro maestro espiritual, debido a que estamos increíblemente agradecidos, priorizamos cualquier forma en que podamos ayudarlo a enseñar y ayudar a otros. Es por eso que veía mi trabajo con Serkong Rinpoche, corriendo y tratando de ayudar con sus viajes a Occidente y traduciendo para él, como mi práctica preliminar, una forma de construir fuerza positiva y eliminar fuerza negativa. En lugar de hacer el preliminar de 100,000 postraciones, hacer 100,000 llamadas telefónicas, escribir muchas cartas, tramitar visas, salir corriendo a las embajadas y cosas así; estos fueron, por mucho, mis principales preliminares. 

Además, una de mis grandes motivaciones para convertirme en traductor oral fue ver cuán fantásticas eran las enseñanzas de Serkong Rinpoche y Su Santidad, y sentirme absolutamente horrorizado por lo mal que estaban siendo traducidas. Quería ser el mejor traductor que pudiera ser para poder hacer comprensibles las preciosas enseñanzas que ofrecían en tibetano a la mayor cantidad de personas posible. Entonces, ese es un aspecto del tipo de gratitud y valoración al que se hace referencia en el primer preliminar. 

El segundo preliminar se refiere a valorar nuestra preciada vida humana. La señal de que hemos dominado este preliminar es cuando sentimos que sería un desastre horrible desperdiciar esta preciosa vida. Creemos firmemente que, una vez obtenida, es sumamente rara, y la sola idea de desperdiciarla nos horroriza. 

Luego, en conexión con el tercer preliminar, la renuncia, Tsongkapa en Los tres caminos principales habla de los dos niveles de renuncia. En términos del primer nivel, nuestra principal preocupación ya no está centrada únicamente en esta vida, como si fuéramos automáticamente repelidos por la opulencia de esta vida. Por ejemplo, ya no buscamos volvernos ricos y famosos. Más bien, vemos qué gran molestia sería eso, nadie te deja solo y siempre sospechas que los demás son amigables solo porque quieren algo de ti. En cambio, estamos más interesados por nuestras vidas futuras, enfocados principalmente en cómo producir las causas de las circunstancias propicias para poder continuar con nuestra práctica espiritual en el futuro. Pero, por supuesto, todavía tenemos que cuidar esta vida, aunque no sea nuestra principal preocupación. No la ignoramos, porque tener una preciada vida humana nos brinda todas las oportunidades para practicar, así que tenemos que cuidar de nosotros mismos para no perderla a causa de negligencia. Con esto en mente, cuando hemos renunciado adecuadamente a las preocupaciones de esta vida, esa es una buena señal de que estamos bien entrenados en este preliminar. 

Finalmente, el cuarto, en términos de la renuncia al samsara en general, es que nuestras principales preocupaciones no sean el éxito samsárico y las vidas futuras. Si nos sentimos automáticamente repelidos por la abundancia de todas las búsquedas mundanas en cualquier vida, y nuestro principal interés es solo alcanzar la liberación, entonces esa es una señal de que estamos entrenados. 

Estos dos últimos puntos no significan que no disfrutemos estar cómodos, pero no es una obligación absoluta. No nos sentimos molestos, por ejemplo, si no tenemos ciertas cosas. Estos puntos tercero y cuarto se derivan de la enseñanza Sakya de “Separarse de los cuatro tipos de apego”, de los cuales los dos primeros son aferrarse a esta vida y aferrarse a vidas futuras. Los otros dos son aferrarse al egocentrismo y aferrarse a la apariencia de existencia verdadera. Otra buena señal es cuando vemos a nuestra actitud egocéntrica y a nuestro egoísmo como nuestro peor enemigo. 

La siguiente línea es:

Si, de los dos testigos, tomo el principal;

Los dos testigos para ver si nos hemos entrenado bien somos nosotros mismos y los demás, siendo el testigo principal nosotros mismos. Por lo general, podemos saber si nos hemos entrenado o no. No tenemos que depender de otra persona para que nos evalúe y nos diga. En general, la forma de ver si realmente nos hemos entrenado y hemos limpiado nuestras actitudes es cuando sentimos que no hay nada de qué avergonzarse frente a nuestros maestros espirituales. De hecho, esa es una señal muy profunda: no importa lo que digamos, hagamos o pensemos, no hay nada de lo que nos avergonzaríamos si nuestro maestro espiritual lo supiera. Lo principal es que no somos pretenciosos ni deshonestos. Básicamente, no pretendemos ser amables solo frente a nuestro maestro y nos convertimos en una persona diferente cuando volvemos a casa, gritando o diciendo cosas muy insensibles a las personas que viven con nosotros. Realmente necesitamos ser honestos. Somos quienes realmente sabemos cómo nos sentimos por dentro; nadie más lo sabe excepto nosotros. 

Además, si somos verdaderamente genuinos por dentro, nuestras llamadas “vibraciones” estarán muy relajadas; y si no estamos tensos, todo lo que hagamos también será relajante para los demás. Este es un signo muy profundo y muy útil, dado que generalmente podemos notar cuando molestamos a los demás o les ponemos los nervios de punta.

Los cinco signos de grandeza

Para continuar con nosotros mismos como testigo principal, hay “cinco signos de grandeza” que indican si realmente nos hemos entrenado.

El primero es ver si nos hemos convertido o no en “alguien de gran mente”. Alguien de gran mente, mahasatva en sánscrito, es una palabra que encontramos a menudo en textos Mahayana como El sutra del corazón. Un “bodisatva mahasatva” es alguien que piensa solo en los demás, o principalmente en los demás, no solo en sí mismo. 

Luego, el segundo signo, “alguien grande entrenado en cosas positivas” es cuando siempre estamos entrenados en las diez acciones constructivas, o las diez acciones de largo alcance, que son las diez paramitas. También hay diez actividades constructivas que podemos hacer, como leer textos de Dharma, escribirlos y este tipo de cosas. 

El tercero es ver si somos un “gran asceta”. “Asceta” significa alguien que es capaz de soportar dificultades. Somos el testigo principal que determina si hemos desarrollado la paciencia para soportar las dificultades en la lucha contra nuestras emociones perturbadoras y condiciones adversas. Básicamente, la señal sería que no nos frustramos ni nos enojamos completamente cuando no somos capaces de lidiar con circunstancias difíciles. En cambio, somos pacientes porque es una tarea difícil. Somos capaces de soportar desafíos y simplemente seguir adelante; no tenemos ganas de rendirnos ni de descansar. 

Sin embargo, con la ira, el apego y este tipo de emociones perturbadoras, solo nos deshacemos por completo de ellas cuando somos un arhat, un ser liberado. Se pueden usar en el camino, pero eso es muy complicado. Por ejemplo, cuando estamos realmente indignados por el sufrimiento y la injusticia en el mundo, si este enojo nos mueve a actuar de manera constructiva para hacer algo para ayudar, entonces nuestra motivación para actuar es verdaderamente un signo de compasión. Así es como Su Santidad el Dalái Lama explica cómo se puede usar el enojo en el camino para ponernos en movimiento. Pero es muy complicado de hacer, ya que a menudo actuamos impulsivamente por enojo, lo que convierte las situaciones en un completo desastre porque no pensamos con claridad. 

La cuarta señal es ver si somos un “gran sustentador de la disciplina”. Examinamos si tenemos o no la fuerte disciplina ética para mantener puramente todos los diversos votos que podríamos haber tomado. 

Finalmente, la quinta es ver si nos hemos convertido o no en un “gran yogui”. La palabra “yogui” significa literalmente alguien que está unido a lo auténtico y real. Entonces, ¿realmente hemos fusionado toda nuestra mente y nuestra forma de ser con la bodichita? Si es así, entonces nos hemos convertido en un gran yogui.

Observar la mente en busca de señales

En resumen, somos el principal testigo para juzgar si hemos alcanzado o no estos cinco signos de grandeza. En términos de ser nuestro mejor testigo, hay un punto de Atisha que debe agregarse. En La guirnalda de joyas de un bodisatva, dice: “Cuando esté entre muchos, permítanme examinar mi habla; cuando esté solo, permítanme examinar mi mente”. En otras palabras, cuando estamos con otras personas, necesitamos tener recordación de cómo les estamos hablando y, cuando estamos solos, debemos vigilar lo que sucede en nuestra mente. 

La siguiente línea del texto es:

Si puedo confiar continuamente en que mi mente solamente sea feliz;

En otras palabras, si nuestra mente es confiable, sin importar lo que suceda, no vamos a pensar ni actuar con egocentrismo. Nunca nos enojaremos, sino que siempre seguiremos pensando en los demás. Es una muy buena señal si nuestra mente es confiable de esta manera. 

Un ejemplo que escuché de Gueshe Ngawang Dhargyey es cuando asistimos a una enseñanza y están repartiendo té; si el té se acaba antes de que nos toque a nosotros, no nos molestamos. En cambio, estamos felices porque no tendremos que levantarnos en medio de la noche para ir al baño; ese es un ejemplo tibetano típico. 

Además, con relación a este punto, que tengamos el mismo estado de ánimo estable y feliz durante todo el día no significa que andemos sonriendo como idiotas. Sin embargo, una buena señal de que estamos realmente tranquilos y felices durante todo el día es que nuestro estado de ánimo no tiene altibajos. 

La siguiente línea del texto es:

Y si aún distraído sigo siendo capaz, entonces me he entrenado.

Realmente no es un gran logro poder practicar cuando no estamos distraídos o cuando todo es muy tranquilo y fácil, como cuando estamos en nuestra sala de meditación. Por supuesto, no nos enojamos fácilmente ni tenemos una actitud egocéntrica bajo esas condiciones. Sin embargo, si estamos distraídos por todo tipo de cosas molestas y estamos muy ocupados con el trabajo o lo que sea, y si en esa situación podemos no ser egoístas sino pensar más en los demás, entonces estamos realmente entrenados. 

El ejemplo que dio Serkong Rinpoche fue que es como ser capaces de montar a caballo en cualquier momento, en cualquier lugar, sin importar lo que esté sucediendo, incluso si estamos en una batalla o la gente nos persigue, etc. Si estamos montando en un establo de ponis, entonces es fácil, pero si somos capaces de montar sin importar cuán peligrosa sea la situación, entonces estamos bien entrenados. Otro ejemplo es cuando podemos conducir un automóvil que está lleno de distracciones, como cuando los niños gritan y hacen escándalo en la parte de atrás. Con esto concluye nuestra discusión del quinto de los siete puntos.

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