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Visión general de los doce eslabones de surgimiento dependiente

Sesión dos: falta de darse cuenta de cómo existen las personas basado en la doctrina

Alexander Berzin
Riga, Latvia, July 2008
Traducido por Rouget Laconte Chamier Rodas

Hemos estado revisando estos doce eslabones de surgimiento dependiente, primero desde el punto de vista de por qué necesitamos aprender de ellos. Y vimos que los doce eslabones nos describen todo el proceso de cómo se produce lo que verdaderamente es sufrimiento, el sufrimiento verdadero, la primera Verdad Noble; o más completamente, cómo el verdadero sufrimiento, la primera Verdad Noble, se produce del origen verdadero o causa del sufrimiento, la segunda Verdad Noble.

El sufrimiento verdadero, lo que verdaderamente es sufrimiento, se refiere a los agregados, los factores agregados de nuestra experiencia de cada momento -cuerpo, mente y demás- que están manchados (ese es el término que se utiliza). “Manchado” quiere decir que son recibidos u obtenidos de la causa verdadera del sufrimiento: nuestra falta de darnos cuenta de cómo existimos. Debido a que son recibidos de esta falta de darse cuenta, de esta confusión, contienen la confusión; si no hacemos algo al respecto nos producirán más agregados manchados en vidas futuras, incontrolablemente.

Sobre la base de estos tipos de agregados manchados, cuerpo y mente, experimentamos la maduración de nuestro karma, el cual es creado también por nuestra confusión, por nuestra falta de darnos cuenta, y es activado por los mismos. Y como resultado de nuestra conducta destructiva, llevada a cabo por la confusión acerca de cómo existimos y acerca de la causa y efecto, experimentamos el sufrimiento de la infelicidad y el dolor en general, infelicidad específicamente.

Esa infelicidad puede estar acompañada por la cognición sensorial de algo, como cuando vemos algo que no nos gusta o escuchamos, olemos, probamos o sentimos algo que no nos agrada, como el frío o el dolor físico. Y esa infelicidad también puede acompañar nuestra cognición mental de algo, como cuando pensamos o recordamos algo que nos molesta.

Y el karma que acumulamos por la conducta constructiva, también es reunido sobre la base de la confusión de cómo existimos y de cómo cada uno de nosotros existe. Así pensamos: “voy a ser amable con ustedes, porque yo deseo que ustedes me amen y me aprecien” y cosas por el estilo. Esto madura en la experiencia de felicidad ordinaria.

Y vimos que la felicidad ordinaria es lo que se llama “el sufrimiento del cambio”. Nunca satisface y mientras más y más y más tenemos, con el tiempo se transforma en infelicidad. Como el ejemplo de la felicidad que experimentamos mientras comemos chocolate. Si fuera felicidad verdadera, mientras más chocolate comiéramos de una vez, más felices seríamos. Pero obviamente, después de una cierta cantidad de chocolate que comemos, nuestra experiencia de comer más está acompañada de infelicidad.

De nuevo, esta felicidad ordinaria, algunas veces llamada “felicidad mundana”, puede acompañar a una cognición sensorial, como por ejemplo cuando vemos a alguien o escuchamos su voz en el teléfono, o cuando olemos o comemos algo, o cuando tenemos una sensación física. O puede acompañar una cognición mental: cuando pensamos acerca de algo o lo recordamos, o cuando intentamos aprender algo, por ejemplo, podríamos disfrutar y sentirnos felices mientras aprendemos algo, pero si tuviéramos que hacerlo durante quince horas continuas, pronto nos sentiríamos bastante infelices por tener que seguir haciéndolo.

Así que estos agregados que tenemos, estos agregados manchados -cuerpo, mente, emociones y demás- son la base para experimentar estos dos tipos de sufrimiento: sufrimiento de la infelicidad y sufrimiento de la felicidad ordinaria. ¿Por qué? Porque son agregados manchados. Son recibidos por esta falta de darse cuenta y están mezclados con ella. Esta falta de darse cuenta activa el karma anterior y crea nuevo karma que solamente perpetúa todo el ciclo.

Y vimos que debido a los hábitos de esta falta de darse cuenta, o si hablamos en una forma más general, los hábitos de aferrarse a formas imposibles de existencia, ese hábito ocasiona que la mente proyecte, sobre la base de este hardware limitado que tenemos, apariencias de formas imposibles de existencia. Y nuestra falta de darnos cuenta es básicamente que no sabemos que esto es falso. Debido a que no sabemos, o pensamos que sólo lo opuesto es verdad, entonces tenemos lo que usualmente se llama un “aferramiento a formas imposibles de existencia”.

La causa raíz, que se da como el primer eslabón de los doce, es esa falta de darse cuenta. Y aquí estamos hablando específicamente de la falta de darse cuenta de cómo existen las personas, tanto nosotros mismos como los demás.

De acuerdo con algunos de los sistemas filosóficos, nuestra mente proyecta algunas formas imposibles de existencia sobre las personas, e incluso proyecta una forma más profunda y sutil sobre todos los fenómenos, incluyendo a las personas. Sin embargo, para obtener la liberación solamente necesitamos deshacernos de ese primer nivel de creencia en esta proyección imposible, que es ligeramente más burda. Pero de acuerdo con otros sistemas, tenemos que entender que el nivel más sutil de esta proyección de formas imposibles de existencia no se refiere a nada real y necesitamos ese mismo entendimiento para obtener, ya sea la liberación o la iluminación.

Pero en cualquier caso, sin importar cuál sistema de perspectivas filosóficas dentro del budismo sigamos, aún así, como vimos ayer, esta falta de darse cuenta, esta confusión e incluso este mecanismo de proyectar formas imposibles de existencia, no están en la naturaleza de la mente, lo cual significa que no necesariamente están ahí a cada momento. Y vimos que la prueba de ello es la total absorción en la vacuidad de un arya, y aún más profundamente, más importante, cuando esa absorción total es con la mente de luz clara más sutil.

No hay necesidad de repetir los detalles de eso. Por lo tanto, es posible alcanzar una cesación verdadera de este samsara incontrolablemente recurrente y del sufrimiento a través de una vía de la mente verdadera, la cual es el entendimiento de la vacuidad, que estas formas imposibles de existencia no se refieren a nada real. La vacuidad significa una ausencia total, que simplemente no existe un referente real para toda esta basura. Cuando estamos seguros de todo esto, eso nos ayuda mucho a desarrollar la verdadera determinación de liberarnos. Esta es la renuncia basada en la convicción de que realmente es posible deshacerse de esto a través de la comprensión de este material.

Y también estamos convencidos de que todos pueden alcanzar la liberación basados en estas enseñanzas. Eso nos ayuda a desarrollar, no solamente el tipo de compasión que dice: “Oh, lo siento por todos los que están sufriendo. Desearía que no tuvieran ese sufrimiento, pero no existe nada que alguien pueda hacer al respecto”. Sino la compasión que nos conduce a tomar la responsabilidad de ayudarles, porque estamos convencidos de que existe algo que puede hacerse al respecto y que realmente podemos ayudarlos enseñándoles el camino.

Pero aún si tratamos de enseñarles el camino, los demás necesitan ser receptivos. Necesitamos tener una actitud realista respecto a cuánto podemos realmente ayudar a otros a alcanzar la liberación y la iluminación. Si pudiera hacerse solamente por el poder del Buda mismo, él ya lo hubiera hecho.

Ahora, algunos de los otros sistemas filosóficos indios no budistas afirman un estado de liberación, como lo hace la mayoría de los sistemas indios, y afirman que tenemos que obtener la liberación del samsara básicamente entendiendo la realidad de la forma en la que ellos la han descrito. Y algunos de estos sistemas dicen que es inevitable que todos en algún momento alcancemos la liberación, pues todo se dirige hacia esa meta. También encontramos esta postura en algunas religiones occidentales. Pero esto no es lo que dice el budismo, a pesar de que mucha gente malentiende que las explicaciones budistas sobre la naturaleza búdica se refieren a eso.

Todos tienen naturaleza búdica, lo cual significa los diversos factores que son básicamente las características de la mente y demás, energías que les posibilitarán alcanzar la liberación y la iluminación. Así que todo el mundo es capaz de hacerlo, pero eso no significa que todo el mundo alcanzará la liberación y la budeidad. Existe una gran diferencia entre ser capaz de ello y realmente hacerlo. A menos que alguien sea lo suficientemente receptivo y acumule suficiente fuerza positiva o mérito, no se van a interesar en las enseñanzas sobre la vacuidad y demás que conducirán a la liberación. Y aún si lo intentaran, no serían capaces de comprenderlas.

De modo que se convierte en una pregunta muy interesante para debatir. Escuchamos que los bodisatvas permanecen hasta el fin del samsara, hasta que todos han alcanzado la liberación del samsara. ¿Pero eso quiere decir, dado un tiempo infinito, que habrá un punto en el que todos se iluminarán? Porque la pregunta surge: “bueno, ¿entonces qué haremos todos cuando todos estemos iluminados?” la cual, desde un punto de vista budista, es una pregunta tonta, una pregunta irrelevante. Así que se presentan estos pequeños y lindos debates. Por ejemplo, el último ser sensible, el último que quede, ¿cómo obtiene la iluminación? Porque para obtener la iluminación es preciso tener bodichita, la cual se basa en la compasión, deseando que otros se liberen del sufrimiento. Pero si no queda nadie más que sufra, ¿cómo desarrollan la compasión que es necesaria para alcanzar la iluminación?

Traductor: ¿Compasión por sí mismo?

Alex: No, eso es renuncia. La respuesta a eso es que los budas, producto de su compasión, se manifestarán como seres que sufren, de tal forma que esta última persona sea capaz de desarrollar la compasión. Pero es un lindo truco, ¿no es así?

Si lo piensan más profundamente y tratan de analizarlo, aunque a partir de este tipo de discusiones pareciera que de hecho llegará un punto en el que todos se liberarán o se iluminarán, en un análisis más profundo no necesariamente es así. Si así fuera, entonces básicamente no tendríamos que hacer nada, solamente esperar el tiempo necesario y a la larga alcanzaríamos la liberación y la iluminación. Y ese no es el caso.

Eso es relevante en este contexto porque, a menos que realmente entendamos la vacuidad, como dijo Aryadeva, no existe otro camino hacia la liberación que entender la vacuidad. Así que no es solamente “espera lo suficiente y ocurrirá, porque todos alcanzarán la liberación y la iluminación”. Incluso el sólo desarrollar interés en obtener la liberación y la iluminación no es algo que sea inevitable. Como he dicho, este es un tema que realmente requiere pensar un poco más, porque hay muchas implicaciones involucradas. Pero a un nivel práctico, la implicación es que no existe una salida fácil. No hay salida para el hombre perezoso.

Los doce eslabones comienzan con la falta de darse cuenta. Supongo que a manera de advertencia antes de que entremos a detalle en el tema, es importante aclarar que a pesar de que existe una lista de doce y de que están numerados sucesivamente (uno, dos, tres, etc.), por lo que uno tiende a pensar que son lineales, no necesariamente son lineales, sino que se describen como “eslabones en una cadena”. Una cadena está usualmente hecha de anillos ¿no es así? que se entrelazan unos con otros, y si tenemos un brazalete así forman un círculo más grande. Así que estos doce eslabones son como partes de esos eslabones que se entrelazan unos con otros. Así que la forma en la que se relacionan no es exactamente lineal.

El primero es la falta de darse cuenta, el cual en inglés y en español se traduce usualmente como “ignorancia”. En algunos idiomas no tenemos problema en utilizar el término “falta de darse cuenta” en lugar de “ignorancia”. No me gusta el término “ignorancia” porque en inglés posee una connotación de ser estúpido y esta no es una cuestión de ser o no ser estúpido. Es “falta de darse cuenta”: simplemente no lo sabes. En alemán no tienen este problema, no hay un juicio de valor en ello: “Tú, ignorante, estúpido imbécil. Eres un idiota, no comprendes esto”. No es así. Es importante en términos no solamente de nuestra actitud hacia otros, sino en términos de nuestra actitud hacia nosotros mismos.

Después de todo, las enseñanzas completas están basadas en la compasión, no en ser críticos y estar enojados con nosotros mismos o con los demás: “Soy un idiota”. “Eres un idiota”. “¿Cómo pude ser tan estúpido?”. A menudo tenemos esa actitud, particularmente con respecto a nosotros mismos: “ ¿cómo pude ser tan estúpido? Me enojé de nuevo. De nuevo ocasioné este o aquel problema”. Ese tipo de actitud quizás pueda ser un poquito útil en términos de mover nuestra energía, pero usualmente crea más problemas porque esa actitud con frecuencia acarrea culpa: “Soy un chico malo, soy una chica mala”, etc. y eso tiene muchas consecuencias emocionales y psicológicas que no son placenteras.

Así que como vimos, nuestra mente automáticamente proyecta estas apariencias de formas imposibles de existencia, proyecta toda esta basura, y se siente como si esto correspondiera a la realidad y -falta de darse cuenta- simplemente no sabemos que es falso; es muy convincente. Otra interpretación de la falta de darse cuenta es: no es simplemente que no sepamos que es falso, sino que creemos que corresponde a la realidad. Es así: lo sabemos de forma inversa. Esa es la terminología que se utiliza. Pensamos que corresponde a la realidad, lo cual es inverso al hecho de que no corresponde a la realidad.

Ahora, es muy significativo que el primer eslabón sea en términos de la falta de darse cuenta de cómo existen las personas. No es falta de darse cuenta de cómo existen los fenómenos en general. E incluso si siguiéramos el sistema filosófico que afirma que para realmente obtener la liberación tenemos que entender que ambas formas imposibles de las que tenemos que liberarnos son la misma -la forma imposible en la que existen todos los fenómenos y la forma imposible en la que existe la persona- aún si seguimos ese sistema, el énfasis sigue estando en liberarse de la falta de darse cuenta acerca de las personas. Eso tiene una implicación muy, muy grande en términos de nuestra aplicación de las enseñanzas budistas.

Nuestro problema, el problema real y en lo que necesitamos enfocarnos para obtener la liberación no es el apego a mi carro, o a mi computadora, o al chocolate ni a nada de eso. El problema es mi apego al yo: “siempre tengo que obtener lo que deseo”, y mi apego a ti, “siempre debes hacer lo que yo quiero que hagas”. E incluso cuando pensamos en términos del problema que tenemos con mi apego a mi computadora, carro, chocolate, etc., el énfasis no está en el carro ni en la computadora; el énfasis está en el yo como una cosa sólida que posee estas cosas: “soy tan sólido que puedo poseer cosas”.

Esto se convierte en algo muy interesante e importante en términos de lidiar con los problemas diarios. Digamos que estamos intentando hacer mucha meditación y afuera hay mucho ruido. ¿Cómo nos aproximamos a eso? Podríamos hacer toda clase de meditaciones sofisticadas para deconstruir el sonido: “es solamente la vibración del aire” y todo ese tipo de cosas: “la percepción de esto es sólo una ola en el océano de la mente”. Existen muchos métodos que podríamos utilizar: “este es un obstáculo enviado por el demonio Mara; haré este pequeño pastel torma, lo lanzaré a Mara, el demonio, y le diré que deje de molestarme”.

Ustedes pueden utilizar esa clase de aproximación. Pero ¿cuál es el verdadero problema? El problema real es el concepto de un yo sólido que siempre debería tener las circunstancias conducentes y que “debería estar en control de lo que ocurre a mi alrededor”. Ese es el problema. Porque aún si deconstruimos el sonido desde su propio lado, aún nos quedamos con un yo, muy fuerte, que está un poco tenso esperando que aparezca el siguiente obstáculo. Así que aún está el yo sólido. Este es un punto de gran utilidad que nos ayuda a lidiar con diversos problemas.

Permítanme darles un ejemplo de mi propia experiencia. Hace un par de años mudaron una cafetería al primer nivel del edificio de apartamentos donde vivo. Esta cafetería es extremadamente popular y abre los siete días de la semana, de siete de la mañana a tres de la mañana. Cuando el clima es cálido ponen mesas afuera, directamente debajo de todas mis ventanas, y la gente bebe y hace ruido hasta el amanecer. No tenía tanto problema cuando estaba trabajando durante el día porque puedo lidiar con el ruido, pero el problema era a la hora de dormir.

Así que una opción era acostarme en la cama y maldecir a la gente que estaba sentada fuera disfrutando y bebiendo mucha cerveza, haciendo ruido y riendo. Podía pensar: “bueno, esto es solamente sonido ¿y qué?”, pero eso realmente no me ayudaba a quedarme dormido; me parece que tendríamos que ser súper avanzados en el camino para que eso realmente tuviera algún efecto. Podría mudarme, pero no existe absolutamente ninguna garantía de que el lugar a donde me mudara sería más silencioso, todo lo que se necesita es un vecino que sea aficionado de escuchar música tecno por la noche para que ese sea el fin de la atmósfera pacífica.

Así trabajamos en deconstruir el yo: “tengo que tenerlo como yo quiero” y “ yo soy más importante que toda esa gente y lo que hago, meditar y trabajar en mi sitio web y hacer todas estas cosas, es mucho más importante que todas esas tontas personas de afuera que solamente beben y pasan lo que consideran un buen rato”. Sin embargo, si uno trabaja en deconstruir este gran yo sólido, entonces vemos: “bueno, existen millones y billones de personas y todas actúan bajo la influencia de causas y condiciones, y yo también. No hay nada especial en mi ni en ellos, ni nada parecido”.

Así que, ¿qué esperaban? La famosa línea: “¿qué esperaban del samsara?”. Ahora, sobre esa base, si aplican la enseñanza del lojong, el entrenamiento de actitudes, que dice “pueda yo aceptar la derrota y ofrecer la victoria a los demás”, entonces eso funciona muy bien. Así, en los meses de verano muevo mi colchón a la cocina, que no da a la calle. Es la única habitación silenciosa en la casa; en el verano duermo en el piso de la cocina, lo cual está perfectamente bien.

Pero si simplemente damos la victoria a los demás y nos mudamos a la cocina sin el trabajo de tratar de deconstruir este gran yo sólido, entonces yacemos en la cocina pensando: “Oh, soy tan astuto y esas terribles personas están afuera bebiendo y haciendo ruido”. Aún nos estamos aferrando a un yo sólido. Así que, aunque ayuda, no hemos profundizado lo suficiente como para realmente empezar a trabajar con la causa del problema.

Este es solamente un ejemplo. Me estoy riendo porque antes de aplicar cualquier método estamos recostados en la cama pensamos toda clase de ideas medievales: “debería tener una olla grande de alquitrán hirviente que pudiera arrojar” y esta clase de aproximación medieval que obviamente tampoco es la mejor solución. Pero esos pensamientos se cruzan por nuestra cabeza.

Así, tenemos falta de darse cuenta sobre cómo existen las personas, tanto nosotros mismos como los demás. Y de nuevo, aunque se refiere específicamente tanto a nosotros mismos como a los demás, me parece que el énfasis necesita estar primero en nosotros. Si lo piensan desde su propia experiencia, si intentan aplicar estas enseñanzas: alguien no es muy amable con nosotros o no nos presta atención o nos ignora y dicen o hacen algo que no nos gusta, entonces nos enojamos mucho: “ Oh, hiciste esto y estoy muy decepcionado de ti” y toda esa clase de cosas.

Así que estamos molestos con la otra persona y decimos: “Bueno, ¿quién es la persona? ¿Dónde está la persona? ¿Es la mente, el cuerpo, etc.? Está solamente imputada sobre todos estos agregados. Y todo lo que hace y ha hecho está influenciado por muchas circunstancias, causas, su karma, su familia y toda esta clase de cosas”, así que en un sentido ustedes deconstruyen a la otra persona: “¿con qué estoy enojado?”. Y esto definitivamente ayuda. No hay duda acerca de ello. Sin embargo, si no hemos aplicado ese análisis a nosotros mismos, entonces aún existe el yo sólido dentro de nosotros: “Bueno, deconstruí esta situación y por lo tanto no estoy enojado”.

Sin embargo, aún existe el yo que piensa “quiero que mis amigos actúen de la forma en que yo quiero que actúen” y así nos hemos preparado el escenario a nosotros mismos para enojarnos en la siguiente situación y con la siguiente persona. Y es muy interesante porque es mucho menos amenazante deconstruir a la otra persona que deconstruirnos a nosotros mismos, ¿no es así? Así que “bueno, te deconstruiré, pero aquí estoy yo”, y “todos deberían amarme y todos deberían ponerme atención a mí y apreciarme y siempre debería salirme con la mía”. Así que nos hemos dejado como centro del universo y solamente deconstruimos algunas de las cosas a nuestro alrededor.

Así que aunque se dice que el eslabón de la falta de darse cuenta es falta de darse cuenta de cómo existen las personas, tanto nosotros mismos como los demás, necesitamos comenzar con nosotros mismos. Y tenemos que lidiar con el hecho de que es doloroso, es amenazador, y nuestro hábito de aferrarnos a un yo sólido, nuestro hábito de egoísmo y autocomplacencia, va a oponer resistencia. La resistencia surgirá; no es como si estuviera sentada ahí como una pesada fuerza y ella nos fuera a enviar esta resistencia. Pero la resistencia estará ahí, así que aunque necesitamos compasión por nosotros mismos, no obstante, necesitamos una fuerza muy fuerte.

Por ejemplo en el lojong, el entrenamiento de actitudes llamado La rueda de las armas afiladas (sé que algunos de ustedes han escuchado mis clases sobre eso), en este texto se hace un llamado a la fuerza muy enérgica de Yamantaka. Esa es la representación del aspecto enérgico del darse cuenta discriminativo o sabiduría, parte de la naturaleza búdica, la cual es una gran fuerza dentro de nosotros que debemos invocar para aplastar la resistencia. Yamantaka es el aspecto fuerte de Manjushri. Y tengan cuidado con las traducciones que llaman a este tipo de figuras “deidades coléricas o airadas” porque nuevamente eso acarrea un aspecto de juicio: están enojados con nosotros, “estoy enojado conmigo mismo” y demás, y no se trata de eso en absoluto.

El punto es justamente ser “fuerte, enérgico” y somos bastante capaces de ser fuertes y enérgicos con nosotros mismos. Por ejemplo, podríamos no querer salir de la cama en la mañana y tenemos un reloj despertador, el cual es verdaderamente un invento de Mara, en el que podemos presionar el botón de repetición de alarma para que se apague y suene nuevamente cada cinco minutos. Así, nos mantenemos presionándolo y presionándolo y con el tiempo tendremos que ser enérgicos con nosotros mismos para levantarnos de la cama e ir a trabajar. Así que somos capaces de ser enérgicos con nosotros mismos. De otra manera, nos quedaríamos acostados para siempre, presionando el botón cada cinco minutos.

Bien, la falta de darse cuenta respecto a cómo existen las personas, cómo existimos. Existen dos niveles de esto. Existe la falta de darse cuenta basada en la doctrina y la falta de darse cuenta que surge automáticamente. Basada en la doctrina es algo que nos han enseñado. Específicamente se refiere a que nos hayan enseñado una explicación de cómo existe el atman -este es un sistema indio-, cómo existe el alma; realmente ¿quién eres tú, qué es la persona? Se refiere a esta alma y existe una cierta descripción, ciertas características del alma. Y no es que pensáramos en esto por nosotros mismos o automáticamente; alguien tenía que enseñarnos esto y nosotros teníamos que creerlo.

Y entonces nos identificamos con este atman: “eso es quien realmente soy” y basados en este adoctrinamiento sobre quiénes somos y cómo existimos, entonces obtenemos toda clase de emociones perturbadoras: “estoy muy apegado a esta visión, estoy muy a la defensiva al respecto. Me enojaré con cualquiera que esté en desacuerdo conmigo. De hecho, iré a la guerra contra la gente que crea en forma diferente”, etc. Así, esto puede ser la base para lo que se llama “emociones perturbadoras basadas en la doctrina”, emociones perturbadoras basadas en esta creencia.

Estoy seguro de que estamos familiarizados con todo este tipo de síndrome, guerras religiosas, etc., intolerancia, cerrazón mental basada en un conjunto de creencias. Y esto se refiere específicamente a la aseveración de las escuelas indias no budistas concernientes al atman, el yo. Y aún si no hemos estudiado ninguno de estos sistemas indios en esta vida, sin embargo, los comentarios explican que dado un tiempo sin principio, sin comienzo, y el hecho de que estos sistemas han sido enseñados sin principio era, tras era, tras era, entonces tendríamos que decir que todos en algún punto hemos sido adoctrinado en estos pensamientos, aunque podrían no estar activos en esta vida.

Y a pesar de que muchas de nuestras religiones occidentales -las religiones abrahámicas del judaísmo, el cristianismo, el islam- aseveran un alma y muchas de las características del alma suenan muy parecidas a lo que afirman estos sistemas hinduista y jainista en la India, [los comentarios budistas] son bastante insistentes en que ésta [la falta de darse cuenta basada en la doctrina] se refiere específicamente al paquete completo que se obtiene en estos sistemas indios no budistas. Sin embargo, comprender que las aseveraciones indias de un atman no se refieren a algo real, puede por supuesto ayudarnos a superar nuestra creencia en algunas de las aseveraciones no indias del alma que podrían tener aspectos similares, así que están relacionadas.

¿Cuál es exactamente esta descripción de un atman, de un alma? Posee tres características y estas tres características describen la misma cosa, atman, así que en muchas formas se traslapan las unas con las otras. La primera característica se traduce usualmente como “permanente”, lo cual es muy engañoso. Tenemos que comprender que no estamos hablando de “eterno”, “para siempre”. El budismo dice que el “yo” convencional es eterno: no tiene principio ni final, así que ese no es el problema. El problema es aseverar permanencia en el sentido de “estático”, “nunca cambiante”, “no afectado por nada”, “nada me afecta”.

Recuerdo una vez que, en el monzón de la India, caí sobre concreto resbaloso y me rompí algunas costillas. Y disociamos, decimos: “bueno, eso no me afecta”, hay un yo dentro: “no estoy afectado por eso”. Y entonces disociamos y decimos: “realmente no quiero ir en este viaje teniendo las costillas rotas y todo el asunto de la recuperación”, así que sentimos que hay un yo que no es afectado por lo que pasa.

Escuché recientemente una descripción de cómo era estar en el ejército soviético. Les suceden todo tipo de cosas horribles, corporal y psicológicamente, pero para protegerse a sí mismos, sienten: “bueno, hay un yo adentro de mí que no está afectado por esto. Esto es solamente externo”, y así construyen una especie de pared, una pared emocional: “Todo esto está ocurriendo, pero no me está afectando realmente”, y esta es la idea aquí.

La segunda característica usualmente se traduce como “unitario”. Podríamos entenderla como similar a estática, lo cual significa que siempre es lo mismo, sin importar nada: “Fui a dormir anoche y aquí estoy en la mañana, el mismo yo. Estoy de vuelta otra vez, el mismo yo”. Pero la verdadera explicación de esta característica es que es un monolito sin partes, que el atman no tiene partes. Es un monolito que es del tamaño del universo, como atman es brahman, esta gran cosa monolítica indiferenciada, o en algunas de las teorías es una pequeñísima chispa, como una chispa de vida.

Ese es el atman sin partes, el yo sin partes. Así que ahora comenzamos a sentir un poco que realmente es algo que alguien tenía que enseñarnos, que tenemos un alma que es del tamaño del universo, una cosa que es como un monolito sin partes, que nunca cambia, y nuestra individualidad y demás es solamente una ilusión; esto es maya.

Y la tercera característica es que este atman es totalmente independiente de los agregados, de un cuerpo y mente, lo que significa que es como algo que entra a un cuerpo y mente, después sale y luego va a otro, pero en su propio estado, por sí mismo, completamente disociado de cualquier clase de base, un cuerpo y mente. Y usualmente cuando dicen que estás liberado, entonces justamente existe así, totalmente sin ningún cuerpo ni mente.

Algunas teorías dicen que ese atman con estas características de “inafectado por nada”, “es un monolito sin partes” e “independiente” tiene una cualidad de darse cuenta desde su propio lado. Y otras teorías dicen que no tiene la cualidad de darse cuenta pero cuando entra a un cuerpo, entonces de alguna manera se conecta a un cerebro y una mente y entonces se da cuenta de las cosas. Así que hay muchos, muchos problemas lógicos, inconsistencias, contradicciones y demás que provienen de este tipo de aseveración de un atman, que eso es quienes somos.

Y es importante no solamente pensar como occidentales: “bueno, estos indios tontos creen así” y “ bueno, interesante refutar esto, ¿pero qué tiene que ver conmigo y con mi perfil y configuración emocional?”. Pero como mencioné, a pesar de que se nos tenía que haber enseñado doctrinalmente el sistema completo, si realmente observamos con cuidado sí tenemos ciertos aspectos de estas creencias: como, por ejemplo, que existe un yo que es totalmente independiente de un cuerpo y mente. Y entonces piensan, y este es un ejemplo que Su Santidad el Dalái Lama utiliza, ven a alguien más y: “Desearía poder cambiar cuerpo contigo” o “Desearía tener tu inteligencia” como si de alguna manera este yo pudiera dejar este cuerpo y mente y ahora ser .

Y más relevante es que cuando recibimos todas estas enseñanzas acerca de la mente de luz clara y de que “es pura sin principio” y cosas como esas, entonces es muy fácil malinterpretar que esa mente de luz clara, que ese continuum existe como un atman hindú. Por supuesto, el budismo dice que es eterno, así que pensamos: “bueno, nunca cambia. Su naturaleza inoxidable nunca cambia”. Bueno, seguramente la naturaleza inoxidable nunca cambia, pero tiene un objeto diferente a cada momento. Así que cambia momento a momento pero pensamos: “nunca cambia, no es afectado por nada, no tiene partes y va de un cuerpo a otro”, algo así.

Hey, esto es atman, atman hindú. “Y aún como un buda, mi mente de luz clara iluminada tomará un cuerpo, esta cosa hecha de elementos y demás, y luego lo hará funcionar como una emanación”. Esta es una idea equivocada y una en la que es muy, muy fácil caer si no hemos realmente trabajado en la refutación de este yo falso basado en la doctrina, este atman. Así que tengámoslo en cuenta. Mucha gente cae en esta idea equivocada.

¿Qué dice el budismo? Lo que el budismo dice -y esto es en todas las tradiciones, todas las escuelas, hinayana, mahayana, la India, el Tíbet, cualquiera- es que existe un “yo” convencional, un ser, una persona, pero es algo que es imputado sobre los agregados. Así que tienen que entender lo que significa. A pesar de que podría ser difícil expresar la palabra “imputación” en algunos idiomas, como en su idioma letón, no es la misma que “proyección”. De alguna manera “proyección” connota que es falso y esto no es falso. Hablamos de etiquetar.

Etiquetar, por ejemplo, “movimiento”. ¿Qué es movimiento? Cuando vemos nuestra mano, todo lo que podemos ver es un nanosegundo a la vez. Así que en este nanosegundo veo mi mano aquí; el siguiente nanosegundo la mano está aquí; el siguiente nanosegundo está allá, allá, allá, allá, allá. ¿Qué es movimiento? Movimiento es lo que es etiquetado, lo que es imputado sobre esta serie de percepciones. Ustedes no ven el movimiento de una sola vez en un momento ¿o sí? Pero sí ven movimiento. Así que no es solamente una proyección de una fantasía. De eso es de lo que estamos hablando. Existe el movimiento, ¿no es así?

De la misma manera, tenemos una serie de momentos, nanosegundos, que se componen de los agregados, estos factores de experiencia -percepción y objetos percibidos, cuerpo y emociones y toda esta clase de cosas- momento a momento, hechos de todas estas partes diferentes. Y así como etiquetaríamos “movimiento” sobre estos nanosegundos en una secuencia de una mano que está en diferentes posiciones, de la misma manera etiquetamos o “imputamos”, es usualmente la palabra, etiquetamos “ yo” sobre esta secuencia de momentos de experiencia constituidos por los agregados. Así que, en un sentido, es una forma de ponerlos juntos.

Y cada momento, por supuesto, es generado por una secuencia de causa y efecto kármicos de lo que pasó antes. Pero no existen aislados, porque lo que es percibido también es afectado por lo que todos los demás están haciendo, por lo que está ocurriendo con todos los demás en el universo, etc. Y ese “ yo” o persona etiquetada sobre estos agregados, no es sólo la palabra “yo”; esa es una palabra. No son los agregados mismos, es a lo que la palabra se refiere sobre la base de los agregados.

Yo no soy mi cuerpo; si fuera mi cuerpo y pierdo mi mano, ¿ya no sería yo? No, no puede ser así. Y no soy mi mente. Conforme envejezco y pierdo partes de mi memoria, entonces ¿eso significa que ya no soy yo? No, no es así. Así que el “yo” no es idéntico a ninguno de los agregados, el cuerpo, la mente o alguna de sus partes, y no es algo separado de ellos, completamente independiente. No experimentamos: “el cuerpo está frío, pero yo no tengo frío”, “el estómago tiene hambre, yo no tengo hambre”. No experimentamos las cosas así.

El “yo” no es siempre el mismo. Tiene partes. Algunas veces es así, en esta fase de la vida, aquella fase de la vida, este aspecto, mi vida social, mi vida profesional, toda esa clase de cosas. Así que existen partes, son afectadas por cosas y así sucesivamente. No está separado. No es idéntico a los agregados y no puede existir separadamente de ninguno de sus agregados, como al decir: “Después de que muero sólo existe el yo, sin una base de mente o cuerpo o algo similar”.

Porque el budismo dice, y entonces llegamos al asunto de la mente de luz clara, o existen muchas formas diferentes de explicarlo, pero lo que continúa de vida en vida, el “yo” es imputado sobre eso; está etiquetado sobre la mente de luz clara. El “yo” no es idéntico a la mente de luz clara; es una base para etiquetar “yo”. Así que siempre hay una base, siempre hay algún aspecto de cuerpo, mente, energía sutil o lo que sea. Es siempre algo que es etiquetado o imputado sobre una continuidad, un continuum, un continuum eterno, sin principio, sin final, no separado de una base de etiquetación. Esa es la visión budista.

Y existen más requisitos de este yo basado en la doctrina, este yo falso. Uno de ellos es que imaginamos que existe esta entidad, yo, atman, que de alguna manera llega a un cuerpo y mente y vive ahí. Este es su hogar. Una sensación de que este es el hogar del atman, este cuerpo y mente, los posee, como ahora poseo una vaca o un carro y me subo a ellos, o una casa, y que lo usa, hace uso de él para caminar de aquí para allá, para recoger cosas, para comunicarse, etc. Ese es el aspecto más grande de la idea equivocada. Y a menudo tendemos a pensar así ¿verdad?

Muchas personas experimentan dolor terrible, terrible, como por ejemplo, cuando tienen cáncer terminal o incluso sencillamente cuando experimentan una edad muy avanzada. Tengo una tía que tiene noventa y cinco años, un tío que tiene noventa y siete y la experiencia y la visión es como: “estoy atrapado dentro de esta prisión”. El cuerpo es una prisión con tanto dolor y vejez. Ni siquiera se puede caminar. No se puede hacer nada. Ni siquiera se puede leer o algo así porque los ojos no están bien, y es una prisión. Y entonces se tiene la concepción de que el yo puede de alguna forma salir de ella y existir por sí mismo, que está viviendo dentro de esta casa que ahora se ha convertido en una prisión.

Así que esta es una idea equivocada. Y podemos tener todo tipo de emociones perturbadoras basadas en la creencia de que “este soy yo”, “este es mi cuerpo. Soy el poseedor de un cuerpo”. “Soy el poseedor de este espacio a mi alrededor, no violen mi espacio”. Este tipo de actitud. Existen tantas emociones perturbadoras que pueden surgir, no solamente: “salgamos y hagamos una guerra religiosa basada en esta creencia”.

Lo que necesitamos hacer entonces es examinar con lógica este tipo de idea equivocada, para ver si es lógicamente consistente, si es auto-contradictoria, etc., para darnos cuenta de que esto es imposible: nadie, nada podría existir con estas características. Y mientras más convencidos estemos de que no existe tal cosa, con el tiempo dejaremos de creer en ello, no ocurre inmediatamente, es un proceso largo. Es como si básicamente no quisiéramos creer que no existe tal cosa.

Un buen ejemplo es cuando no podemos encontrar nuestras llaves y buscamos en todas partes donde posiblemente podrían estar y no están ahí. Pero realmente no queremos aceptar que perdimos las llaves, así que buscamos una y otra y otra vez. Y toma tiempo antes de que nos demos por vencidos y aceptemos el hecho de que “perdí mis llaves. Me quedé fuera de la casa”.

Pero tenemos que saber lo que son las llaves para poder saber que “no las tengo”, ¿no es así? Es como cuando para saber “no es una manzana” tenemos que conocer “manzana”. “Esta no es una manzana”. ¿Cómo sé que esta cosa que está aquí, la cual es un vaso, no es una manzana? Si no supiera lo que es una manzana, ¿cómo podría pensar que esta no es una manzana?

Y para realmente trabajar y liberarnos de esta falta de darnos cuenta, tenemos que reconocer lo que es esta idea equivocada. Solamente si la hemos reconocido, y no solamente reconocido en un sentido teórico, sino reconocido en nosotros mismos, al menos alguno de sus remanentes, entonces eso es mucho más significativo que el sólo decir “no existe tal cosa”.

Y, como digo, uno realmente necesita trabajar por un largo tiempo en esto. No es tan fácil. Pero esta refutación a través del análisis es muy, muy importante. Permítanme utilizar un ejemplo, no es exactamente análogo, pero con frecuencia pensamos: “nadie me quiere”. Bueno, si analizan “nadie me quiere” eso significa: “…incluyendo a mi perro, incluyendo a mi madre, incluyendo mi vida entera, no ha habido absolutamente nadie que me quisiera”. Bueno, esto es ridículo. Es muy difícil que exista alguien que haya experimentado algo así.

Entonces, mientras más se enfocan en eso, a pesar de que podría sentirse como “nadie me quiere” ustedes comprenden que no es así, “no se refiere a nada real”. El problema es que pensamos: “Bueno, no cuenta que mi perro me ame y mi madre me ame, eso no cuenta. ¡Quiero que me ames!”. Y entonces tenemos que trabajar en este concepto falso del sólido y del yo sólido. Es interesante cómo trabaja nuestra mente ¿verdad?

Bien, esta es la falta de darse cuenta basada en la doctrina y realmente este es el eslabón que tenemos que comprender con mayor profundidad porque de esto es realmente de lo que tenemos que deshacernos. Entonces todo el asunto se derrumba. Pero solamente liberarnos de esta falta de darse cuenta basada en la doctrina ciertamente no es suficiente para alcanzar la liberación. Tenemos que liberarnos de la que surge automáticamente, que incluso los perros tienen, que todo el mundo tiene. Pero primero tenemos que deshacernos de toda la basura en la que creemos basados en el adoctrinamiento. Una vez que nos liberemos de ella, entonces podremos empezar a trabajar con niveles más sutiles.

Y me parece que quizás muchos de ustedes podrían saber esto desde su propia experiencia. Si han sido sometidos a lavado cerebral con propaganda, lo cual podría ocurrir en cualquier cultura, en cualquier situación, primero tienen que limpiar su mente de esto: “esto es pura basura” antes de que puedan lidiar con problemas humanos comunes, más universalmente compartidos. Y no ayuda el pensar “que estúpido fui al haber creído en esa propaganda”. Eso no ayuda, sino más bien darnos cuenta de una forma muy emocional y no crítica: “Bueno, esta era basura y ahora limpiémosla y sigamos adelante”.

Y lo importante es, por supuesto, aunque no sea por definición falta de darse cuenta basada en la doctrina, tratar de no caer bajo la influencia de toda clase de esquemas propagandísticos. Como, por ejemplo, la publicidad moderna que dice: “si compras esto entonces todas las chicas te amarán” o este tipo de sin sentidos. Eso solamente fomenta el deseo, la codicia, el apego. La clase de carro que manejes ¿te hará más o menos sexy? Es absurdo.

Bien, hagamos un receso ahora para almorzar y después continuaremos con la falta de darse cuenta que surge automáticamente. Esta es de la que realmente tenemos que deshacernos para obtener la liberación. Pero como dije y subrayo: no pueden sólo trabajar en la que surge automáticamente sin haber trabajado primero con la que se basa en la doctrina. Y la razón dentro del contexto budista es que, sin lidiar con la que se basa en la doctrina, es muy fácil y mucha gente cae en la trampa de convertir a la mente de luz clara, por ejemplo, en un atman hindú. Así que necesitamos ser cuidadosos y lidiar con ello.

Terminemos con una breve dedicatoria. Que cualquier fuerza positiva, cualquier entendimiento que hayamos adquirido, pueda profundizarse cada vez más y actuar como causa para alcanzar la iluminación en el beneficio de todos.