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Ética más allá de la religión

Su Santidad el decimocuarto Dalai Lama
Friburgo, Suiza, abril del 2013
Ligeramente editado por Alexander Berzin
Traducido por Fabiola Larios Togo

Desventajas de enfatizar las diferencias secundarias

Queridos hermanos y hermanas. Estoy muy feliz de tener la oportunidad de platicar con ustedes. En primer lugar, cuando doy conferencias siempre me gusta dejar claro que, por favor, piensen en ustedes mismos como seres humanos. Es decir, no piensen, por ejemplo, “soy suizo”, “soy italiano” o “soy francés”. ¡Mi traductor no debe pensar que es francés! Tampoco yo debo pensar que soy tibetano. Tampoco debo pensar en mí como budista, porque usualmente en mis pláticas abordo la forma de vivir una vida feliz, menos problemática, sobre la base de ser un ser humano.

Cada uno de los siete billones de seres humanos desean una vida feliz, y cada uno de ellos tiene todo el derecho de alcanzar esa meta. Si enfatizamos diferencias secundarias como “soy tibetano”, entonces eso me haría parecer más preocupado por el Tíbet. Asimismo, “soy budista” brinda cierto tipo de cercanía con otros budistas, pero automáticamente crea una cierta distancia con otras fes.

De hecho, este tipo de visión es una fuente de problemas, incluyendo las muchas problemáticas y la inmensa violencia que los seres humanos han enfrentado en el pasado y que continúan enfrentando en el siglo XXI. La violencia nunca ocurre si consideramos a las otras personas como seres humanos, iguales a nosotros. No hay razón para matarse unos a otros. Cuando olvidamos la unidad de la humanidad y en lugar de ello nos concentramos en diferencias secundarias como “mi nación” y “su nación” o “mi religión” y “su religión”, creamos diferencias y nos preocupamos más por nuestra propia gente y por los seguidores de nuestra religión. Así, ignoramos los derechos de los demás e incluso irrespetamos totalmente su vida. Muchos de los problemas que enfrentamos hoy en día surgen de esta base, de hacer demasiado énfasis y dar demasiada importancia a las diferencias secundarias.

Ahora, el único remedio para esto es pensar de manera lógica acerca de nosotros mismos en el nivel de ser seres humanos, sin demarcaciones ni barreras. Por ejemplo, cuando doy conferencias, si me considero un budista tibetano y, quizás aún más, si me pienso como “Su Santidad el Dalai Lama”, esto crea un cierto tipo de distancia entre el público y yo, lo cual es una tontería. Si estoy sinceramente interesado en su bienestar, tengo que dirigirme a ustedes en el nivel de ser hermanos y hermanas humanos, seres humanos como yo. En realidad, somos iguales: mental, emocional y físicamente. De forma más importante, todos desean tener una vida feliz sin sufrimiento alguno, y yo soy igual, así que hablaremos en ese nivel.

Ética secular

La ética secular está muy relacionada con factores biológicos, pero la fe religiosa es algo que sólo tienen los seres humanos. La fe se desarrolló entre la humanidad, pero ciertamente no es un factor biológico. La ética secular abarca la población entera de siete billones de seres humanos. Como lo mencioné ayer, de los siete billones de personas, un billón ha establecido formalmente que no son creyentes, y luego, si pensamos en los seis billones de supuestos creyentes, entre ellos hay muchas personas corruptas. Hay escándalos, explotación, corrupción, engaño, mentira y abuso. Me parece que esto se debe a la falta de una convicción genuina en los principios morales. De tal forma que incluso la religión es utilizada para fines equivocados. Sea que lo haya mencionado ayer o no, algunas veces realmente siento que la religión nos enseña cómo actuar hipócritamente. Decimos cosas lindas como “amor” y “compasión”, pero en la vida real no actuamos así y hay mucha injusticia.

La religión habla de estas cosas lindas de cierta forma tradicional, pero no de una forma que realmente conecte con nuestro corazón. Esto se debe a la carencia de principios morales de las personas, o a una falta de convicción en el valor de los mismos. Sin importar si uno es creyente o no, necesitamos pensar con más seriedad en torno a cómo educar a las personas en estos principios morales. Así, sobre esta base, podemos añadir la religión, y entonces ésta se vuelve una religión verdaderamente genuina. Como lo mencioné ayer, todas las religiones hablan acerca de estos valores.

Desarrollar el desapego hacia el propio ámbito

En el siglo pasado, mientras las personas se mataban unas a otras, ambas partes estaban rezando a Dios. ¡Qué difícil! Incluso hoy en día algunas veces vemos conflictos en el nombre de la religión y pienso que ambos lados rezan a Dios. ¡Algunas veces bromeo diciendo que pareciera que Dios está confundido! ¿Cómo podría Él decidir, con ambos lados rezándole, buscando algún tipo de bendición? Es difícil. Una vez en Argentina, durante una discusión con científicos y algunos líderes religiosos, a pesar de que no se trataba de un encuentro interreligioso, conocí a un físico llamado Maturana. Era el profesor del difunto Varela y me lo había encontrado antes en Suiza y después en Argentina, pero no lo había visto desde entonces. Durante su conferencia, él mencionó que, como físico, no debía desarrollar apego hacia su propio ámbito científico. Así que ésta fue una afirmación sabia y maravillosa que aprendí.

Yo soy budista, pero no debo desarrollar apego hacia el budismo porque el apego es una emoción negativa. Cuando desarrollamos apego, nuestra perspectiva se parcializa, y una vez que esto sucede, no podemos ver las cosas objetivamente.

Por lo tanto, me parece que en la mayoría de los casos, la verdadera razón por la que las personas están involucradas en conflictos en nombre de la religión, no es la fe religiosa, sino los intereses políticos o económicos.

Pero en algunos casos, tales como los fundamentalistas, se vuelven tan apegados hacia su propia religión que, debido a ello, no pueden ver el valor de otras tradiciones.

La afirmación de Maturana fue un gran consejo para mí. Como resultado de reunirme con muchas personas, admiro muchas otras tradiciones y, por supuesto, espero no ser un fundamentalista o un fanático. Algunas veces menciono que una vez fui a Lourdes, en el sur de Francia. Asistí como peregrino y, enfrente de una estatua de Jesucristo, bebí un poco de agua. Me paré enfrente de la estatua y en mi mente reflexioné acerca de los millones de personas que a través de los siglos han visitado ese lugar buscando consuelo; algunas personas enfermas que han sido curadas a través de su fe y de cierto tipo de bendiciones, según he escuchado. Así que reflexioné acerca de estas cosas y obtuve una cierta sensación de profundo aprecio por el cristianismo, y en poco tiempo mis ojos se llenaron de lágrimas. Y en otra ocasión, un extraño suceso aconteció en Fátima, Portugal. Rodeado de católicos y cristianos, tuvimos un breve período de meditación en silencio enfrente de una pequeña estatua de María. Cuando estábamos a punto de partir, volteé y la estatua de María realmente me estaba sonriendo. Volví a mirar una y otra vez y sí, estaba sonriendo. ¡Sentí que María parecía tener cierto tipo de reconocimiento por mi actitud no sectaria! Sin embargo, si pasara más tiempo discutiendo filosofía con ella, ¡quizás surgiría algo más complicado!

De cualquier forma, incluso el apego a la propia fe no es bueno. Algunas veces la religión causa conflictos y divisiones, y éste es un asunto muy serio. Se supone que la religión sea un método para incrementar la compasión y el perdón, que son los remedios del enojo y el odio. Así que, si la religión misma crea más odio hacia otras fes religiosas, es como una medicina que se supone cura la enfermedad, pero en lugar de ello causa más enfermedad. ¿Qué se puede hacer? Todas estas tristes situaciones se deben esencialmente a una falta de convicción en los principios morales, por lo que me parece que necesitamos diversas prácticas y factores para hacer un esfuerzo genuino por promover la ética secular.

Secularidad y respeto por otros

Ahora, sobre la ética secular. Conocí muy bien al ex viceprimer ministro indio, Advani. En una ocasión, mencionó que un equipo de televisión canadiense lo había entrevistado y le había preguntado cuál era la base de una práctica democrática exitosa en la India. Él respondió que, durante miles de años, la tradición había sido respetar siempre a los demás, a pesar de las discusiones o puntos de vista diferentes. Me dijo que hace alrededor de tres mil años, se desarrolló en la India la doctrina chárvaka o visión filosófica “nihilista”. Los seguidores de otras visiones filosóficas indias los criticaron y condenaron sus ideas, pero aun así se referían a los seguidores de la visión chárvaka como “rishi”, que significa sabio. Ésta es una muestra de que, a pesar de los desacuerdos o las acaloradas discusiones, aún existía respeto. Eso significa que también debemos respetar a los no creyentes.

Ayer comenté que algunos de mis amigos, algunos cristianos y algunos musulmanes, guardan cierta reserva con la palabra “secularidad”. Pienso que es porque durante la Revolución Francesa o la Revolución Bolchevique, hubo una tendencia a estar en contra de la religión. Pero yo quiero hacer una clara diferenciación entre la religión y las instituciones religiosas, que son dos cosas diferentes. ¿Cómo es que cualquier persona sensible podría estar en contra de la religión? La religión significa amor y compasión, y nadie puede criticar esas cosas. Sin embargo, las instituciones religiosas son algo diferente. Durante estas revoluciones, las clases dominantes realmente abusaron de las masas. Además, la clase dominante recibió pleno apoyo de las instituciones religiosas y entonces, lógicamente, el desarrollar una determinación en contra de la clase dominante, también incluía estar en contra de las instituciones religiosas. Por lo tanto, había cierta tendencia a estar en contra de la religión o de Dios.

Incluso hoy en día, si existe algún tipo de explotación dentro de las instituciones religiosas, incluyendo a la comunidad budista tibetana, tenemos que estar en contra de ella. Mi propia práctica es que hace dos años puse fin a la tradición de cuatrocientos años de antigüedad según la cual el Dalai Lama se vuelve automáticamente tanto el líder temporal como espiritual de los tibetanos. Le puse fin voluntaria, feliz y orgullosamente. Tales cosas de hecho perjudican el valor real de la religión o Darma. De tal forma que debemos hacer una diferenciación entre las instituciones religiosas y las prácticas y mensajes religiosos verdaderos.

De acuerdo con el entendimiento indio de secularidad, nunca hay un sentido de negatividad hacia la religión, sino de respeto por todas las religiones y también respeto por todos los no creyentes. Me parece que esto es muy sabio. ¿Cómo podemos promoverlo? ¿Predicando? No. ¿Entonces a través de la oración? No. Pero a través de la educación, sí. Recibimos educación acerca de la higiene física, entonces ¿por qué no recibir educación acerca de la higiene mental o emocional, un conocimiento simple acerca de cómo cuidar de una mente saludable? No hay necesidad de hablar de Dios o de la siguiente vida, de Buda ni del nirvana, sino simplemente de cómo convertirnos en una persona feliz con una mente. Una persona feliz hace una familia feliz, la cual hace una comunidad feliz. Por lo tanto, me parece que necesitamos algunas lecciones sobre higiene emocional.

Higiene emocional

¿Qué es la higiene emocional? Significa cuidar los factores que destruyen nuestra calma o paz mental. Estos factores son como una enfermedad mental, porque estas emociones negativas no sólo destruyen nuestra mente saludable y pacífica, sino que también destruyen nuestra habilidad mental para juzgar la realidad. Esto causa un gran daño, porque cuando estamos llenos de enojo no podemos ver la realidad y nuestra mente se parcializa. Con apego tampoco podemos ver la realidad de forma correcta. Ésta es una enfermedad de la mente. La naturaleza misma de nuestra mente es el darse cuenta, por lo que cualquier tipo de factor mental que reduzca esta capacidad de darse cuenta es algo negativo.

Por lo tanto, la higiene emocional es la disminución de este tipo de emociones y el mantenimiento de la habilidad mental propia para la claridad y la calma, lo cual es una mente saludable. Para hacerlo, es preciso que primero cultivemos y desarrollemos interés por ello. Si no existe interés, no se puede forzar a la gente a hacerlo. Ninguna ley ni constitución pueden obligar a que las personas lo hagan. Tiene que provenir del entusiasmo individual, el cual sólo surge cuando se ve el valor de hacerlo. Y son estos valores lo que podemos enseñar.

Descubrimientos científicos sobre la mente y las emociones

Ahora podemos consultar a la ciencia. Anteriormente, la ciencia moderna se enfocaba en la materia, que es mesurable. Me parece que en la última parte del siglo XX y ahora, a principios del siglo XXI, cada vez más científicos están mostrando interés en la mente y sus emociones, porque existe una conexión muy estrecha entre ambas en lo que respecta a la salud. Algunos científicos están diciendo: “mente sana, cuerpo sano”. Los científicos médicos también dicen que el miedo, el enojo y el odio constantes de hecho se comen nuestro sistema inmunológico, mientras que una mente más compasiva básicamente sostiene y puede incluso incrementar la salud del cuerpo. Obviamente sabemos que aquellas personas que son mentalmente felices tienen inmensos efectos positivos en su cuerpo.

Reconocer lo positivo en situaciones negativas

En mi propia vida, a los dieciséis años asumí una gran responsabilidad y la situación se volvió muy difícil. Después, a la edad de veinticuatro años perdí mi propio país y he vivido la mayor parte de mi vida como refugiado. Entretanto, ha habido mucho sufrimiento y problemas al interior del Tíbet, y las personas depositan en mí mucha esperanza y confianza, pero soy de poca ayuda. Sin embargo, mi paz mental me ha permitido ver todo esto de forma más realista. Como dijo Shantideva, si se pueden superar las dificultades entonces no hay necesidad de preocuparse; y si no se pueden superar, entonces no tiene caso preocuparse demasiado. Esto es muy realista, así que yo practico estas enseñanzas. Es importante ver las cosas de una forma más realista y también ver que todas las cosas son relativas. Pase lo que pase, puede haber un efecto positivo. En mi propio caso, me volví un refugiado, pero debido a ello he tenido la oportunidad de conocer a muchas personas y aprender muchas perspectivas diferentes. He conocido mendicantes, líderes, académicos de diferentes ámbitos y personas antirreligiosas. Esto es muy útil porque me parece que si hubiera permanecido dentro del Tíbet, tendría la mitad del conocimiento que tengo ahora. Así que de cierta forma podría considerarse una gran tragedia, pero en otro sentido me ha traído una gran cantidad de oportunidades valiosas. Si vemos las cosas desde diferentes ángulos nos sentiremos bien. Es posible que sucedan cosas malas, pero también puede haber cosas buenas en ellas.

En el pasado, los tibetanos estaban un poco aislados, pero ahora su pensamiento es más amplio. A través de los siglos, los tibetanos habían vivido como en un sueño, pero ahora han despertado. ¡Eso es bueno! Así que, si vemos desde diferentes ángulos, podemos encontrar algunas cosas positivas. Esto es de gran ayuda para mantener la paz mental. En estos días, muchos de mis amigos más antiguos me han hecho notar cuán joven luce aún mi rostro y algunos de ellos me han preguntado mi secreto. Con frecuencia les digo que ocho o nueve horas de sueño ayudan a la paz mental. De hecho, definitivamente ése es un factor, pero lo que es de verdadero beneficio es que nuestra mente y nuestro estado mental estén comparativamente quietos y en calma.

Una mente calmada incluso ayuda a recuperarse de cosas como un procedimiento quirúrgico. Cuando me operaron de la vesícula, en realidad fue algo muy serio. Después de la operación, el cirujano me dijo que usualmente le tomaba de quince a veinte minutos realizar un procedimiento así, pero que mi caso era tan serio que le había tomado casi tres horas, porque mi vesícula prácticamente había duplicado su tamaño y estaba llena de pus. Pero después me tomó cinco días recuperarme. Así de simple. Por lo que una mente calmada y una actitud optimista nos ayudan a mantener un cuerpo sano, y entonces, si algo realmente sale mal, nos recuperaremos más rápidamente. La paz mental en realidad es un factor muy importante para la buena salud.

Belleza interna contra belleza externa

También mencionaré aquí, mitad en broma y mitad en serio, que a algunas mujeres jóvenes les gusta gastar mucho dinero en cosméticos. Algunas utilizan diferentes colores en su cara: azul, verde y otros. ¡No se ve muy bien, pero ellas creen que es muy hermoso! Las personas parecen ponerle demasiada atención a la belleza externa. El otro día, en una charla pública, una joven tenía el pelo azul, lo cual era muy inusual. ¡Así que, por supuesto, bromeé con ella diciéndole que el pelo azul no es necesariamente bello! Por supuesto que la belleza externa es importante, pero lo más importante es la belleza interna. Para las mujeres que gastan demasiado dinero en la belleza externa, por favor, ¡presten alguna atención a su belleza interna, la cual es mucho mejor!

La mente y las emociones como un tema académico

Estamos hablando sobre descubrimientos científicos. La verdadera paz mental es crucial. La base para la paz mental es la autoconfianza y la fuerza interior, las cuales provienen de la práctica del amor y la compasión, con un sentido de respeto por los demás e interés por su bienestar. Esto es ética secular.

Desde el preescolar hasta la universidad, podemos educar en torno a la mente y a cómo cuidar nuestras emociones. Es un tema amplio y hay muchas explicaciones acerca de nuestra mente, nuestras emociones y la conexión entre ellas. Podemos ver una especie de causa y efecto en la que si algo sucede en una parte de la mente, algo más sucede en otro lugar. Así que para lidiar con esto necesitamos considerar seriamente la forma en la que la mente y todo el cerebro están interconectados.

Esta vasta temática realmente vale la pena desde el punto de vista académico. A lo largo de los últimos años en América, los científicos han llevado a cabo experimentos sobre la base de esta información, y han surgido algunos resultados bastante concretos. Como resultado, ahora existen programas educativos que enseñan sobre la ética secular. Ahora también estamos comprometidos en la creación de un proyecto curricular en torno a la ética moral basada en la secularidad, el cual puede insertarse en el ámbito de la educación secular.

El público, y particularmente los educadores y pensadores, deberían pensar más acerca de esto, y si surge una oportunidad deberían realizar un intercambio sobre el tema. Actualmente, el sistema educativo parece carecer de lecciones sobre la ética moral, por lo que la mayoría de las personas se apoyan en las enseñanzas religiosas para ello. Por supuesto que esto es bueno, pero también están aquellos que no tienen ningún interés en la religión y encuentran difíciles de aceptar los conceptos religiosos. Esto lo dificulta. Por lo tanto, necesitamos encontrar una forma secular que sea universalmente aceptable.

He terminado. Ahora algunas preguntas.

Preguntas

Pregunta: Su Santidad, en su último comentario tocó la pregunta que iba a hacerle, pero con el fin de obtener una respuesta completa, le preguntaré de nuevo, si no le importa. Con respecto a la enseñanza de la ética secular en escuelas y universidades, ¿está usted trabajando para desarrollar un programa pedagógico aplicable a cualquiera? Si es así, ¿tiene algunas instituciones educativas o financieras que lo respalden?

Su Santidad: En la India, con la ayuda de algunas universidades en Delhi, ya hemos comenzado a crear un borrador de programa curricular, como mencioné anteriormente. También tenemos el Instituto Mente y Vida. Y en América, miembros individuales en sus propios ámbitos, en lugares tales como la Universidad de Wisconsin, la Universidad de Emory, la Universidad de Stanford y demás, ya están llevando a cabo educación con ética secular. Y ya hemos ampliado esta institución en Europa. Pronto queremos establecer una institución en o cerca de Delhi. Hasta ahora simplemente hemos estado trabajando en esto. Una vez que el currículum esté listo, entonces quizás podamos entrenar algunos maestros, y algo pasará. Quizás valga la pena, ya lo veremos.

Pregunta: Su Santidad, yo amo el planeta y todo lo que lo integra, la Tierra, las plantas y los animales, y nosotros, los fascinantes humanos. Pero estos humanos están siempre destruyendo el planeta con cosas quizás muy pequeñas y simples como comprando botellas de plástico, y después con cosas más grandes e importantes como la deforestación. Sé que debo ser paciente pero cuando veo esto, cuando veo que la vida está muriendo y sufriendo, hay mucho enojo que surge por mi estómago y me dan ganas de pelear. Así que mi pregunta es ¿existe el enojo saludable? ¿Puedo pelear con amor?

Su Santidad: Como lo mencioné anteriormente, el enojo está relacionado con la motivación. Así que el enojo que surge de la preocupación por algo o por otras personas es una cosa, y el enojo motivado por el odio es otra cosa muy diferente.

Pregunta: Su Santidad, gracias por estar aquí. Es maravilloso verlo y escucharlo. Tengo una pregunta muy sencilla. Si mañana tuviera tiempo libre para hacer cualquier cosa, ¿qué le gustaría hacer? Gracias.

Su Santidad: Usualmente, siempre que tengo tiempo leo escrituras budistas, principalmente en tibetano. En el budismo tibetano, tenemos alrededor de 300 volúmenes. 100 volúmenes son las propias palabras del Buda, casi como una Biblia. Además tenemos 200 volúmenes de comentarios. Así que siempre les digo a los tibetanos que esos textos no son sólo objetos de adoración, sino que son textos para ser estudiados. Mientras recomiendo esto a otras personas, yo mismo trato de leer estos libros. Me parece que de los 300 volúmenes quizás hasta ahora he leído 30 ó 40. Así que aún quedan muchos libros por estudiar. Y quizás si tuviera dos días de tiempo libre me gustaría ir a un lugar con montañas nevadas. ¡Me gustaría ver más nieve!

Pregunta: Su Santidad, ha estado hablando de los seis billones de creyentes y quizás un billón de ateos del planeta. Tengo la impresión de que hay un tercer grupo de personas que ya no se sienten cómodas dentro de la religión institucional tradicional, pero que tampoco son ateos y están buscando espiritualidad más allá de la religión institucional. ¿Cuál es su consejo para ellos?

Su Santidad: Hace muchos años, en Estocolmo, conocí a un pequeño grupo de personas. No apoyaban tradiciones ni religiones existentes, pero aun así buscaban cierto tipo de espiritualidad. Sí, existen tales personas. Sin embargo, he encontrado que lo que llaman “nueva era”, o tomar pedacitos de aquí y de allá y luego crear una gran mezcla, ¡no es muy útil!

Me parece que es bueno no satisfacer solamente las necesidades materiales propias, sino que también es muy bueno tratar de encontrar valores más profundos. Vale mucho la pena analizar nuestra vida y ver que nuestra felicidad no proviene de ningún tipo de satisfacción sensorial. Como cuando escuchamos música y nos sentimos satisfechos, cuando la música termina ya no hay satisfacción. En el nivel mental, la satisfacción que proviene de una gran sensación de fe o compasión es mucha más duradera.

Pregunta: ¿Para usted qué es lo más importante en la vida de un ser humano?

Su Santidad: Siempre le digo a la gente que el propósito principal de nuestra vida es tener una vida feliz. Ahora, alcanzar la felicidad o la alegría, no debería depender de experiencias y facultades sensoriales, sino de nuestro estado mental. Así que como normalmente digo, necesitamos poner más atención a nuestros valores internos. Muchas gracias.