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Archivos budistas del Dr. Alexander Berzin

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El mecanismo del karma: la presentación mahayana,
exceptuando la prasánguika guelug

Alexander Berzin
Berlín, Alemania, marzo 9 – 11, 2001
Revisado en enero 2004, agosto 2008
Traducido por Paola D´Alessio

Cuarta sesión: continuar el samsara

Resumen

En esta formulación, la cual es desde el punto de vista del sistema filosófico mahayana indio y todas sus tradiciones tibetanas, exceptuando la prasánguika guelug, el karma es exclusivamente un factor mental, un impulso. Es el impulso que nos arroja hacia una experiencia u objeto específico. Más específicamente, es el impulso que nos lleva hacia una actividad, ya sea hacer, decir o pensar algo. Es acompañado por muchos otros factores mentales, pero hay tres en particular, los cuales constituyen el estado mental motivador.

Uno es distinguir un objeto específico hacia el que dirigimos nuestra acción. Después está la intención motivadora o intención, la cual es el objetivo o meta de nuestra acción, lo que pretendemos hacerle al objeto o lo que pretendemos hacer con él. Después hay una emoción motivadora que acompaña. Ésta podría ser una emoción perturbadora, como el enojo, la codicia o la ingenuidad, que usualmente acompañan el impulso de cometer una acción destructiva. O podría ser una actitud perturbadora, concretamente, identificar los factores siempre cambiantes de nuestra experiencia con un “yo” sólido, lo cual acompañaría cualquier tipo de acción: destructiva, constructiva o neutra. Las acciones constructivas son usualmente acompañadas por emociones positivas, como el amor y la compasión.

Estas emociones perturbadoras algunas veces están invertidas. De tal forma que podríamos cometer una acción destructiva, como matar un mosquito, con una emoción positiva, como el amor que desea proteger a nuestro bebé. También podríamos cometer una acción constructiva con una emoción perturbadora, como darle a alguien un regalo muy caro porque estamos apegados a esa persona y codiciamos que corresponda nuestro amor. Estas actitudes perturbadoras acompañan todas las acciones kármicas.

Diferenciamos el momento inmediatamente anterior de hacer, decir o pensar algo, y el periodo cuando realmente estamos llevando a cabo la acción. El impulso kármico durante esta primera fase causal nos conduce a la acción en general; mientras que el impulso kármico durante la segunda fase contemporánea nos conduce a realmente iniciar y después continuar la acción en una forma específica. En ninguno de los casos el impulso kármico es la acción misma.

El estado mental motivador puede alterarse de la primera a la segunda fase, específicamente en términos de la intención motivadora y de la emoción motivadora. Durante la fase causal de la acción de pegarle a alguien, nuestra intención podría haber sido sólo asustarlo. Pero cuando empezamos a pegarle, nuestra intención contemporánea cambió a realmente tener el objetivo de lastimarlo. En términos de nuestra emoción motivadora, en un principio podríamos haber querido matar al mosquito por compasión hacia nuestro bebé, pero cuando realmente nos involucramos en la acción de correr alrededor de él y tratar de matarlo, surgieron el enojo y la hostilidad.

Hay tres tipos de repercusión kármica que siguen cuando la acción kármica termina: potenciales kármicos, tendencias kármicas y hábitos kármicos constantes. La acción en sí misma es una fuerza kármica, ya sea positiva o negativa, usualmente llamada “mérito” o “pecado”. En otras palabras, la acción en sí misma es un tipo de energía kármica positiva o negativa. Cuando la acción termina, la fuerza kármica de la acción asume la naturaleza de una tendencia. Lo hemos llamado un “potencial kármico”. Al igual que una tendencia kármica, el potencial kármico es una abstracción, pero a diferencia de una tendencia kármica verdadera, aún es constructivo o destructivo, porque aún es una fuerza kármica positiva o negativa.

Un continuum de energía kármica y entramados potenciales juntos. Esto es como tener un continuum de minutos e imputar una hora. Así, tenemos un continuum de energía kármica y potencial e imputamos un entramado de fuerza kármica sobre ellos. Un entramado de fuerza kármica, entonces, abarca una secuencia de causa y efecto kármico: la fase de la energía kármica es una causa y la fase del potencial kármico es lo que resulta de ella.

El entramado implica los resultados kármicos que madurarán de esta repercusión kármica, aún cuando no hayan madurado todavía. Esto es porque la fuerza kármica y el potencial kármico se refieren únicamente a una fuerza que de hecho producirá un efecto posterior y a un potencial que de hecho producirá ese efecto. Además, los entramados kármicos pueden fortalecerse en la medida en la que llevamos a cabo más acciones kármicas similares, y así acumular más fuerza kármica. La base para etiquetar el entramado se hace más grande.

Desde la perspectiva budista, los fenómenos no estáticos existen sólo en la medida en la que son capaces de desempeñar una función. Si una cosa cambiante ya no puede producir un efecto, ya no existe. Así que si un potencial, tendencia o hábito ya no puede causar que actuemos de una cierta manera o que experimentemos cierta cosa, se ha terminado. Ya no existe como un potencial presente. El potencial, tendencia o hábito se vuelve algo del pasado. Teníamos el hábito antes pero ahora ya no lo tenemos. Solamente tenemos un hábito pasado, ya no tenemos uno presente. Se ha terminado.

Si piensan en ello, la mayoría de las verdades budistas son muy evidentes. Un fenómeno estático no produce un efecto. Uno más uno es dos. Ese es un hecho. Es estático. Por el otro lado, si, por ejemplo, algunas veces sigue ocurriendo que veamos un ejemplo vivo de una cierta especie animal, esto significa que el potencial y la tendencia para este fenómeno impermanente no estático, el ver uno, aún está ahí. El potencial y la tendencia existen porque producen resultados: ver animales vivos de estas especies. Si el animal se extingue, ya nunca podemos ver uno vivo. Entonces ya no podemos decir que hay un potencial o una tendencia para ver uno ¿o sí? Si el potencial para algo ya no puede nunca más provocar que ocurra, ese potencial se vuelve meramente un potencial pasado, no uno presente.

El ver una cierta especie animal viva depende de la presencia de ciertas condiciones, tales como el ecosistema necesario. Dejemos de lado la posibilidad de ver uno en un zoológico. Si destruimos para siempre el ecosistema necesario, entonces no sólo el animal y el ver uno de ellos se extinguen, el potencial para ver uno de esos animales también se extingue. Ya no hay posibilidad de volver a ver uno. Todas éstas se vuelven cosas del pasado, no del presente. De igual forma, cuando nos liberamos para siempre de la confusión (la condición necesaria principal para que los potenciales kármicos y demás maduren y produzcan resultados) no sólo los resultados se extinguen, también se extingue el potencial kármico. Eso significa que el karma se ha ido. Esta es una descripción simplificada de cómo purificamos el karma.

Estas tres repercusiones kármicas, estas tres abstracciones, son diferenciadas sobre la base de los diferentes resultados que dan y con cuánta frecuencia los dan. Dos de ellos, los entramados de fuerza kármica y las tendencias kármicas, dan sus resultados inmediatamente. Uno de ellos, los hábitos kármicos constantes, los dan todo el tiempo.

Las dos repercusiones kármicas que maduran intermitentemente se diferencian de acuerdo a cuando empiezan a existir y de acuerdo a su estatus ético. La fuerza kármica empieza en el momento de la acción y continúa después de que la acción ha terminado. A lo largo de su continuidad, la fuerza kármica es constructiva o destructiva. Las tendencias kármicas empiezan sólo después de que una acción ha cesado y son éticamente neutras; no se especifican como constructivas o destructivas.

Las repercusiones kármicas que maduran intermitentemente maduran como sensaciones manchadas de felicidad, infelicidad o neutras, las cuales provienen de la confusión. Son problemáticas. No duran. No sabemos lo que ocurrirá a continuación y no nos satisfacen. También maduran en nuestra experiencia de un ambiente manchado, un cuerpo y una mente manchados, y en que las cosas nos ocurran de manera similar a lo que hemos hecho antes, así como sentir que repetimos lo que hicimos antes.

Estas cosas que maduran de las tendencias kármicas y entramados de fuerza kármica maduran intermitentemente, lo cual significa que maduran algunas veces, no siempre. Desde nuestros puntos de vista ordinarios, no podemos predecir lo que madurará en el siguiente momento. No sabemos si seremos felices o infelices en el siguiente minuto, ni qué tendremos ganas de hacer. Esto es lo que es tan terrible acerca del karma. Sube y baja. Proviene de estas repercusiones kármicas que maduran intermitentemente.

Predecir lo que nos pasará personalmente

Participante: ¿No hay manera de predecir lo que se viene?

Alex: Sólo un buda es capaz de predecir. Desde nuestro punto de vista personal, no tenemos ni idea.

Participante: Yo puedo predecir que siempre que camine en las montañas me sentiré bien.

Alex: Pero podría no suceder siempre. ¿Es un asunto de probabilidad? ¿Lo que nos pasa es simplemente una probabilidad matemática? Todo lo que podemos decir es que usualmente nos sentimos bien, pero no podemos predecir que esta vez será igual. Decidimos ir a las montañas y sucede que hay una tormenta terrible, a pesar de que el servicio meteorológico dijo algo diferente. Eso sería encontrarse con circunstancias similares a las del pasado y experimentar un ambiente. Todo esto explica nuestra experiencia.

No es que llueva como resultado de la maduración de nuestro karma personal. El desarrollo del ambiente mismo es la maduración del karma colectivo compartido por muchos seres, pero esa es una discusión complicada, así que dejémosla de lado, dado que hay muchas otras causas involucradas y no sólo factores kármicos. Lo que es relevante aquí es que, desde el karma personal, yo tuve ganas de ir en cierto momento y, debido al karma colectivo compartido con muchos otros, llovió mientras estaba allí. Más aún, desde mi karma personal, yo estaba atrapado por esa lluvia. La lluvia se volvió un objeto de mi experiencia y entonces la lluvia que experimenté fue el resultado de mi karma. Eso es lo que madura de mis diversos tipos de karma, así como del karma de otros y de muchos otros factores causales.

Un resultado del karma es involucrarse en una situación en la que nos pasa algo similar a lo que hicimos en el pasado. Una persona que es asesinada puede no haber asesinado a nadie durante su vida, pero previamente él o ella deben haber tomado una vida de alguna forma. Podría haber sido un millón de vidas atrás. La pregunta que nos podemos hacer es “¿cuáles son las explicaciones alternativas?”. Esto es de lo que estuvimos hablando durante la primera noche. ¿Las cosas suceden sin razón, por suerte, o al azar?

Participante: El asesino está actuando bajo la influencia del karma, pero no la víctima. La víctima es asesinada simplemente por casualidad.

Alex: Bueno, si las cosas nos suceden por casualidad, entonces no hay absolutamente nada que podamos hacer al respecto y no hay razón para seguir un camino espiritual. Si alguien quiere creer en eso, está bien. Pero ¿cuál es la consecuencia de esta visión del mundo? No tenemos absolutamente ninguna capacidad de afectar lo que nos pasa en la vida. Desde el punto de vista budista, hay algo que podemos hacer respecto a esto.

Participante: La cualidad de la experiencia es lo que es kármico.

Alex: Exactamente. Esa es la razón por la que diferenciamos experimentar el ambiente de experimentar sensaciones de felicidad o infelicidad. Todos estos componentes no provienen de la misma causa kármica. Cada componente de la experiencia proviene de diferentes causas y todas ellas se juntan en una sola experiencia. Ir a las montañas justo cuando llueve proviene de una causa kármica, sentirse feliz o triste tiene otra causa kármica, y tener ganas de quedarse ahí o de irse, proviene de otra.

Así que por favor tengan en mente que sólo porque tengamos la causa kármica de estar atrapados en la lluvia, sólo porque tengamos ganas de ir en cierto momento y sólo porque realmente vayamos en ese momento, eso no garantiza que realmente nos quedemos atrapados en la lluvia. El resultado no existe ya dentro de la causa ni surgirá tan pronto como se abra su “caja kármica”. Muchos otros factores kármicos podrían madurar y afectar la situación en cualquier momento antes de que el resultado realmente ocurra.

Participante: Pero la lluvia no viene de una causa kármica.

Alex: No estamos diciendo que la lluvia provenga de una causa kármica personal. Decimos que uno de los factores causales que contribuyen a la lluvia es el karma colectivo de todos los nacidos en ese ambiente. La vida en este planeta podría evolucionar en formas de vida que requirieran solamente agua en conjunción con la evolución de un ecosistema que pudiera proveer dicha agua. Entonces ambas, la evolución de un conjunto particular de formas de vida y la evolución del ambiente en el cual éstas podrían vivir, provienen inseparablemente del karma colectivo de los seres que renacerán en ese ambiente apropiado en una de esas formas de vida que pueden existir allí. Lo que proviene de nuestro karma personal son las ganas de ir a las montañas en ese momento particular, nuestra experiencia personal de la lluvia, y la lluvia como nosotros la experimentamos personalmente.

Déjenme darles un ejemplo real de una amiga mía. Ella estaba en un tren, sentada frente a alguien. En un momento dado, surgió en su mente el deseo de pedirle a esa persona que intercambiara asientos con ella. Ella lo hizo, y cinco minutos más tarde hubo un accidente. La persona que tomó su asiento murió y ella no. De esto es de lo que estamos hablando: de las ganas de involucrarnos en una situación. ¿Por qué le surgieron a ella esas ganas de cambiar de asiento? El budismo dice que no es por casualidad.

En ese momento, nada desencadenó ninguna causa kármica para que ella muriera, tal como experimentar estar en ese tren. En un lenguaje bastante sobresimplificado, ella no tenía el karma para morir en ese lugar, en ese momento. Pero el experimentar algo diferente, como estar sentada en la sombra y tener ganas de tener el sol en su cara, desencadenó otras tendencias kármicas que ella tenía – por ejemplo, la de abstenerse de ser tímida y la de pedirle a otra persona que intercambiara su asiento con ella, quizá alimentada por una inquietud egoísta. Esto empezaría a explicar el proceso kármico.

Pero por favor tengan en mente que no se trata de que la sensación de pedir cambiar de asiento tuviera inherentemente predeterminado en sí mismo el resultado de que ella no muriera en el accidente. Dos conjuntos diferentes de repercusión kármica personal maduraron bajo la influencia de la misma circunstancia: que ella estaba en el tren. Uno maduró en tener ganas de pedir que intercambiaran asientos y uno maduró en experimentar el estar en un accidente de tren. Estar en el tren, sin embargo, no actuó como circunstancia para madurar la repercusión kármica personal de morir. Todas estas cosas ocurrieron juntas, y aún el que ocurrieran juntas no fue por casualidad. Todas estaban interrelacionadas. En el argot budista, “surgieron interdependientemente”.

Nadie está diciendo que tenemos que aceptar la explicación budista. Sin embargo, es muy útil ver las explicaciones alternativas en las que podríamos creer y observar qué tipo de visión del mundo y estilo de vida generan.

Las cosas que suceden por las leyes físicas de la naturaleza

He oído a Su Santidad el Dalái Lama decir que no todo lo que pasa necesariamente se basa en el karma. Hay leyes físicas de la naturaleza. El ejemplo que usó era el de las hojas que caen de un árbol. Cuáles hojas caen primero del árbol y el orden en el que caen y dónde aterrizan en el suelo no se debe al karma. El árbol no tiene karma. Las hojas no tienen karma. Están siguiendo leyes físicas. Sin embargo, lo que le pasa a una persona ocurre producto del karma. El karma explica lo que experimentamos, lo que nos ocurre.

Participante: ¿Esas leyes físicas son casuales?

Alex: Su Santidad no dijo que fueran por casualidad, sino por las leyes físicas. Conozco un poco la manera de pensar de Su Santidad. Me parece que lo que quería decir en esta discusión, la cual fue con físicos cuánticos que estaban diciendo que todo era un asunto de probabilidad y caos, es que desde el punto de vista budista uno tiene que decir que la creación del universo y el tipo de universo que es, con sus leyes físicas particulares y demás, tiene una causa en términos del karma colectivo de todos los seres que aún no han nacido en él, pero que tienen las causas para renacer en tales condiciones físicas. Una vez que un universo empieza a existir a partir de las causas kármicas colectivas, entonces se dan todas las leyes de la ciencia, todas las leyes físicas. Esas leyes dictarán lo que en realidad ocurre con la caída de las hojas, las órbitas de los planetas, etc.

Así es como Su Santidad usualmente lo explica. El karma colectivo causa el tipo de universo en el que estamos y entonces las leyes de la física de ese universo toman el control. Cuando una roca cae, no es el karma de la roca lo que la hace caer, pero sí es mi karma el que hace que tenga ganas de caminar en ese momento y es mi karma el que hace que la roca me pegue. Sin embargo, ser golpeado por la roca no existía inherentemente desde antes en el caminar, ni en la repercusión kármica que maduró en tener ganas de caminar en ese momento. El karma colectivo da forma al tipo de universo que se produce en un Big Bang. Lo que pasa físicamente en ese universo proviene de las leyes de la física. Lo que cada ser experimenta proviene del karma, de la causa y efecto conductual.

Los contínuums mentales carecen de identidades inherentes

Nuestro continuum mental o corriente mental no tiene identidades inherentes de una forma de vida o de otra. Esto es por lo que decimos que la experiencia de un cuerpo manchado proviene de un conjunto de repercusiones kármicas. Si uno está constantemente nervioso, moviéndose de una cosa a otra y nunca puede calmarse en ningún lugar, la repercusión kármica de eso madurará en un tipo de cuerpo que se ajuste a esa mentalidad, como una mosca, por ejemplo. Este ejemplo no es de un texto. Los ejemplos de los textos podrían ponerles los pelos de punta a algunos de ustedes. Lo que causa que uno renazca con un cuerpo de hombre y la actitud que uno tiene que tener hacia las mujeres para lograrlo no concuerda con una mentalidad occidental. Dicen que al admirar la forma masculina y ver las desventajas de renacer como mujer, se renace como hombre.

Participante: Es cuestionable si un cuerpo masculino es realmente una ventaja.

Alex: Es lo mismo con un cuerpo femenino. ¿Por qué renace uno como mujer? Por apego al cuerpo femenino, pensar que el cuerpo masculino es terrible. Los textos también mencionan que las personas que están extremadamente apegadas a sus cuerpos pueden renacer como gusanos que se alimentan de sus cuerpos pasados. Podemos estar tan apegados al cuerpo de alguien, que podemos renacer como un piojo en su pelo o un parásito en su estómago. Estos son ejemplos de los textos. Uno utiliza ejemplos simples como una herramienta educativa para entender un principio. Así, uno puede adentrarse en explicaciones cada vez más complicadas.

Necesitamos una mente abierta para todo esto. Lo que tratamos de hacer al aprender el Darma es quitar las tres fallas de la vasija. Si la vasija tiene un agujero en el fondo, lo que sea que vertamos en ella, se sale. No lo recordamos. La segunda falla es que si la vasija está boca abajo, está cerrada y no se puede meter nada en ella. Esto es como decir inmediatamente “¡No!” a cualquier cosa que oigamos. La tercera falla es que si la vasija está sucia, entonces todo lo que vertamos en ella se ensuciará. Si tenemos todo tipo de preconceptos, los proyectamos sobre lo que oímos. No escuchamos realmente. Por favor, traten de no rechazar una presentación antes de oírla. Escuchen el sistema completo. Traten de entenderlo. No simplemente rechacen cada punto difícil.

Participante: ¿Cómo puede un niño que es abusado tener algo que ver con ese asunto?

Alex: El problema aquí es identificar equivocadamente este continuum mental con el renacimiento particular en el que el karma madura. Muchas cosas maduran en cada vida. Un conjunto particular de repercusiones kármicas, o una combinación de ellas, causará un renacimiento y millones de otros conjuntos de repercusiones kármicas madurarán en lo que ocurre durante esa vida. Cada continuum mental no tiene principio, lo cual significa que el continuum mental experimenta ser todo tipo de forma de vida posible y hacer todo tipo de acción posible, tanto constructiva como destructiva. Si vemos el abuso como “la pobre pequeña niña no merece esto”, es verlo desde una perspectiva muy limitada, realmente identificándonos sólo con esa forma y sólo con esa vida, pensando que nada más la afecta. Decir que ella es culpable de lo que pasó agrega aún más concepciones erróneas: la idea de culpabilidad y de castigo, que es ajena a la visión budista del karma. Decir que ella lo merece implica que hay alguien más que está enviando el castigo. El budismo nunca dice esto.

Sólo un buda conoce por completo el karma

Participante: Como hay un millón de causas, lo que sucede resulta ser producto del azar.

Alex: No es azaroso. Es evidente sólo para la mente omnisciente de un buda capaz de considerar cada factor particular en el universo que nos afecta. Esa es la razón por lo que sólo un buda puede realmente entender el karma. Esto no quiere decir que el Buda determina lo que va a suceder. No es elección del Buda. No es que esté predeterminado, lo cual implica que alguien más ha decidido lo que va a suceder y que eso no se puede cambiar. Sí puede ser cambiado. El Buda sabe lo que necesitamos hacer para ser capaces de cambiarlo, de tal manera que si hacemos este pequeño cambio ahora, las consecuencias serán enormes para nosotros, para todas las futuras generaciones y para todos los que nos encontremos. Es increíble.

Los medios hábiles implican el conocimiento de un buda de los efectos de decir o sugerir algo. Nosotros hacemos lo mejor que podemos a nuestro nivel, pero estamos limitados por nuestra visión periscópica. Por ejemplo, no conocemos los efectos completos de algún aspecto de la forma en la que criamos a nuestros hijos y de cómo ellos, entonces, interactuarán con sus amigos. Sí, es muy complicado y sí, ante nosotros parece como si fuera azaroso. Pero esto es lo que hace tan horrible al samsara: desde nuestro punto de vista si parece como si fuera al azar. Nuestra mente hace que las cosas aparezcan de esta manera limitada porque el hardware -este cuerpo y cerebro limitados- no pueden hacer que las cosas aparezcan de ninguna otra manera. Está mezclado con confusión. Pensamos que es azaroso porque así aparece, pero no lo es. Lo que sucede está influenciado por un millón de cosas diferentes. Es increíblemente complejo porque todo en el universo está interconectado.

El universo carece de justicia inherente

Participante: Si estoy practicando sinceramente, dada esta explicación, aún puede suceder que, debido a millones de causas, algo terrible madure. Con toda mi bondad, no soy capaz de cambiar nada de lo que me pase. Eso es aterrador.

Alex: Esto es absolutamente correcto. Vean el ejemplo de todos los grandes monjes, monjas y maestros del Tíbet que fueron arrojados a campos de concentración y torturados hasta la muerte. Muchos de ellos eran grandes practicantes.

Ayer discutimos cómo deshacernos de las maduraciones kármicas. Hay tres etapas. La primera es la liberación. Esta es increíblemente avanzada. No es simplemente el primer momento de cognición no conceptual de la vacuidad, cuando nos convertimos en aryas. Estamos hablando de la liberación del samsara. Después de eso nos tenemos que morir en esa vida para deshacernos de la siguiente parte y entonces iluminarnos para deshacernos de todo el paquete. Así que incluso si llevamos una buena vida, meditamos e incluso nos convertimos en aryas, aún así podemos morir en un accidente automovilístico.

Eso nos parece injusto porque sentimos que hay justicia inherente en el universo, que está controlada por un juez o una alta autoridad. Esa autoridad debería impartir justicia y nosotros obtuvimos un veredicto equivocado del juez. La justicia y la injusticia provienen de un marco conceptual totalmente no budista que se encuentra muy fuerte en el pensamiento occidental. Los conceptos de inocencia, culpa, justicia y perdón también provienen del mismo marco conceptual. Muchas actitudes perturbadoras surgen basadas en un marco conceptual que hemos adquirido de quienes nos criaron: nuestra familia, nuestra cultura, nuestra educación, la propaganda política, la propaganda comercial, los medios, etc. Uno de ellos es que el universo debería ser justo y equitativo, y que existe tal cosa como la justicia. Esto es culturalmente específico. No es una ley universal. De acuerdo al análisis budista, no hay tal cosa como justicia que exista inherentemente en el universo desde su propio lado o puesta en el universo por su creador.

Participante: ¿Qué pasa con un bebé que muere?

Alex: No tiene absolutamente ningún sentido si vemos sólo esta vida. Ningún bebe debería morir nunca y todo meditador debería tener un final feliz, pero no funciona así. Este es uno de los grandes dilemas que surgen en el pensamiento bíblico. Tenemos mucha discusión en nuestras tradiciones religiosas occidentales sobre el Libro de Job. Job era tan buena persona, ¿por qué lo castigó Dios? ¿Por qué hay sufrimiento si hay un Dios omnipotente que es justo e imparcial? Este es un gran problema en el pensamiento occidental. El budismo da una respuesta: la omnipotencia es imposible y no hay ninguna razón por la cual las cosas deban ser justas. Si hubiera un creador omnipotente, que además fuera compasivo, tales cosas como las que le sucedieron a Job no tienen ningún sentido.

¿Hay orden en el universo?

Participante: Si no hay justicia ¿no implica eso que no hay orden?

Alex: No, en realidad no. El budismo no tiene problemas con decir que hay orden en el universo. Orden no es lo mismo que justicia. Esta última significa que alguien hace un juicio. Implica un juez que puede dar un juicio correcto o incorrecto. No es así. Las causas no tienen principio; así que si uno sólo observa esta vida no podemos explicar lo que sucede. Hay un orden en el largo plazo, estructurado por causa y efecto, pero la justicia introduce a un juez, y no existe tal juez.

Participante: Se siente injusto.

Alex: Exactamente. Se s iente como si fuera al azar, o como si debiese ser justo, o como “pobre de mí, que me ha tocado la sentencia incorrecta”. Sí se siente así. Esto es lo que lo hace tan terrible. Esto es lo que se llama una “apariencia de existencia verdadera”.

Es imposible que no haya orden en el universo, pero si introduces la idea de justicia, es posible que lo que suceda sea injusto. En el caso de Job, su familia murió, le sucedieron todas esas cosas horribles, y a pesar de todo él aún tenía fe en Dios. “¿Por qué me has enviado esto si eres compasivo?”. Entonces existen teorías como la que dice que Dios me pone pruebas para ver si yo aún creo y aún tengo fe. Existen todas estas soluciones judeo-cristianas a esta contradicción en el sistema de pensamiento.

Participante: Desde el punto de vista del Nuevo Testamento, Jesús tomó los pecados del mundo sobre sus hombros de manera que no necesitáramos sufrir mucho para ser probados.

Alex: Este es mi punto: esta idea de justicia proviene totalmente desde el punto de vista de un sistema que cree en Dios, el juez. Dios es el que envía lo que sea que te pase. Mientras que la idea de orden en el universo no depende de que exista un juez o un Dios.

Déjenme agregar algo a esto. Nosotros en Occidente somos herederos, no sólo de los antecedentes bíblicos, sino también de la visión del mundo de los antiguos griegos. Así que de los antiguos griegos heredamos la idea de la justicia civil: que las cosas deben ser justas a un nivel civil. Para que una sociedad funcione adecuadamente, necesita basarse en leyes que provienen de una legislatura, de la gente. En Occidente tenemos una historia completa de la dinámica entre la ley civil y la divina.

Activar la repercusión kármica para continuar el samsara

Ahora veamos el mecanismo a través del cual la repercusión kármica madura. En el caso de la repercusión kármica que madura en los agregados de un futuro renacimiento, hay tres factores involucrados. Como se explicó en el mecanismo de los doce eslabones de surgimiento dependiente, los tres son apego (sred-pa), lo que prevalece (len-pa, aferramiento) y existencia futura (srid-pa, devenir) – eslabones ocho, nueve y diez.

[Ver: Los doce eslabones de surgimiento dependiente.]

Apego

El apego es una forma de deseo anhelante ( ‘dod-chags). El término sánscrito original, trshna, significa sed. Mientras experimentamos sentir un cierto nivel de felicidad manchada, de infelicidad o una sensación neutra que acompaña nuestra cognición de algo durante los momentos inmediatamente previos a la muerte, tenemos apego por experimentar algo en el futuro. En el caso de que experimentemos felicidad manchada, nos apegamos a no alejarnos de ella – en otras palabras, a no perderla. Cuando sentimos dolor o infelicidad, tenemos apego a alejarnos de ello. Cuando experimentamos una sensación neutra, como cuando estamos dormidos o en coma, nos apegamos a que eso no se degenere.

En cada uno de estos casos, nuestro apego es una emoción perturbadora que acompaña una cognición en la que experimentamos los resultados kármicos que han madurado de una repercusión kármica previa. Los resultados kármicos que experimentamos incluyen mucho más que la sensación manchada de felicidad y demás que acompaña nuestra cognición durante los momentos en los que morimos. Incluyen además el experimentar los otros cuatro agregados manchados (nuestro cuerpo y mente), experimentar que nos pasen cosas similares a las que hemos hecho en el pasado, etc. Nuestro apego es una condición que actúa simultáneamente necesaria (lhan-cig byed-rkyen) para obtener un renacimiento futuro.

El apego sirve como el soporte para lo que prevalece, que es otra condición que actúa simultáneamente y que necesita estar presente para obtener un renacimiento. Lo que prevalece se refiere a cualquiera de entre un conjunto de otras emociones o actitudes perturbadoras que, junto con el apego, acompañarían nuestra experiencia de los agregados manchados. Es debido a la presencia de uno de estos que prevalecen que nuestros agregados manchados son también agregados “que se obtienen” en esta situación.

Lo que prevalece

Lo que prevalece puede ser apego a algún objeto sensorial deseable que estamos experimentando ahora, o deseo anhelante por algún objeto sensorial deseable que no estamos experimentando en este momento. Alternativamente, lo que prevalece puede ser una de las cinco actitudes perturbadoras, de las cuales la más prominente es una perspectiva engañosa respecto a un entramado transitorio (‘jig-lta). Entonces, la sensación, el apego y lo que prevalece constituyen una sola cognición. Ese momento de cognición podría ser, por ejemplo, el oír una voz amada mientras uno se encuentra en el lecho de muerte, acompañado de:

  • una sensación de felicidad,

  • apego por no separarse de esa felicidad, y

  • una, dos o las tres de las siguientes:

    1. apego al sonido de la voz,

    2. deseo anhelante por sentir el contacto de la mano de nuestro ser amado,

    3. aferramiento a lo que estamos experimentando -el ser amado, esta felicidad, etc.- como parte de la identidad aparentemente sólida de un “yo” aparentemente sólido.

Continuar la existencia

Como condiciones que actúan simultáneamente, nuestro apego y lo que prevalece suscitan el décimo eslabón de surgimiento dependiente, el continuar la existencia, usualmente traducido como “devenir”. La palabra que yo traduzco aquí como “continuar la existencia” significa, literalmente, “ existencia”, refiriéndose a un futuro renacimiento. Aquí se le está dando el nombre del resultado a la causa. Entonces, lo que el apego y lo que prevalece suscitan es el impulso -un karma mental- que hace realidad una existencia futura, es decir, nuestro próximo renacimiento (yang-srid sgrub-pa’i las). Por esta razón lo llamo un “impulso de supervivencia”.

Este impuso de continuar la existencia, aún acompañado por apego y lo que prevalece, activa (nus-pa mthu-can-du byed-pa) la repercusión kármica de un karma que arroja (‘phen-byed-kyi las). Esta repercusión kármica activada madura entonces en nuestro próximo renacimiento, con sus cuatro fases: existencia de bardo (bar-do’i srid-pa), existencia de la concepción (skye-srid), existencia previa a la muerte (sngon-dus-kyi srid-pa) (el período desde el momento posterior a la concepción y hasta la muerte), existencia de muerte (‘chi-srid).

De acuerdo con los sistemas filosóficos chitamatra y madyámaka, este mecanismo describe sólo la activación del karma que arroja, que madura en los agregados de nuestro futuro renacimiento. En el contexto de la presentación de los doce eslabones, los tres eslabones sólo se refieren específicamente a lo que pasa durante los momentos que preceden inmediatamente nuestras muertes. Sin embargo, me parece que podemos usarlo para describir el mecanismo por el que madura nuestra repercusión kármica en cada momento, aunque nunca lo he leído u oído explicado de esta manera.

Mis razones para pensar esto es que la existencia samsárica arrojada por el impulso de continuar la existencia tiene las cuatro fases de existencia, una de las cuales es la existencia previa a la muerte, cada momento de nuestra existencia después de la concepción y hasta que morimos. También es porque el sistema vaibáshika afirma que los doce eslabones pueden completarse en cada momento de nuestra existencia samsárica, aunque los vaibáshika definen los doce eslabones de manera bastante diferente a la presente descripción. Por ello, a menudo he explicado que el impulso por continuar la existencia es el impulso compulsivo de continuar existiendo, el cual nos arroja al siguiente momento, en el que la repercusión kármica que activa dará sus resultados.

Así que usemos esta descripción para explicar cómo extendemos nuestro samsara en cada momento, no sólo en el momento de nuestras muertes. En estos términos, necesitamos entender también que el conjunto específico de repercusión kármica activado en cada momento, depende de muchos otros factores mentales que también acompañan ese momento de experimentar algo de maduración kármica del pasado con apego y lo que prevalece. Lo más significativo es la manera en la cual prestamos atención a o consideramos lo que estamos experimentando. Esto involucra el factor mental de la atención o la consideración (yid-la byed-pa).

Diagrama para entender la generación de más samsara

    El periodo cuatro pasos antes de cometer la acción #1B
Acción #1A, debido a la repercusión kármica #1A de la acción #1 y que resulta en la repercusión kármica #1B  

Repercusión kármica #2 de una acción #2 completamente diferente

Cometer la acción #1A, lo que conducirá a la tendencia de repetir la acción #1

 

Tendencia a una sensación manchada #2 de cierto nivel de felicidad

 

    El periodo tres pasos antes de cometer la acción #1B

Repercusión kármica #1B

 

Experimentar la maduración de la repercusión kármica #2 como

Activadores, dirigidos a la sensación manchada #2, los cuales activan la repercusión kármica #1B

Tendencia a repetir la acción #1,lo que conducirá a tener ganas de cometer la acción #1B

 

Sensación manchada #2 de cierto nivel de felicidad

  • Consideración
  • Apego
  • Actitud perturbadora que prevalece
  • Impulso por continuar la existencia

 

    El periodo dos pasos antes de cometer la acción #1B

Experimentar la maduración de la repercusión kármica #1B como

Tener ganas de repetir la acción #1, lo cual conducirá al impulso de cometer la acción #1B

 

    El periodo un paso antes de cometer la acción #1B
Karma

Estado mental motivador causal para cometer la acción #1B

 

Repercusión kármica #3 de una acción #3 completamente diferente

Impulso de cometer la acción #1B, lo cual conducirá a cometer la acción #1B

  • Distinguir un objeto
  • Intención motivadora causal
  • Emoción o actitud perturbadora
 

Tendencia a la sensación manchada #3 de cierto nivel de felicidad.

 

    Mientras se comete la acción #1B
Acción #1B

Estado mental motivador contemporáneo mientras se comete la acción #1B

 

Experimentar la maduración de la repercusión kármica #3 como

Activadores, dirigidos a la sensación manchada #3, los cuales activan la repercusión kármica #4

Repercusión kármica #4 de una acción #4 completamente diferente

Cometer la acción #1B, lo cual conducirá a la tendencia de repetir la acción #1 una vez más

  • Distinguir un objeto
  • Intención motivadora causal
  • Emoción o actitud perturbadora
 

Sensación manchada #3 de cierto nivel de felicidad

  • Consideración
  • Apego
  • Actitud perturbadora que prevalece
  • Impulso por continuar la existencia

Tendencia a repetir la acción #4, lo cual conducirá a tener ganas de repetir la acción #4

Un análisis más detallado

Veamos esto más de cerca. En el momento presente estamos experimentando la maduración de varios conjuntos de repercusiones kármicas pasadas. Estamos experimentando felicidad o infelicidad, este cuerpo, cosas similares a las que hicimos a otros antes, etc. Una de las posibles configuraciones de maduraciones kármicas que podríamos estar experimentando podría ser explicada en términos de las ocho cosas transitorias en la vida (‘jig-rten chos-brgyad), usualmente traducidas como “los ocho darmas mundanos”. Estos son sentirse contento o triste por elogios o acusaciones, placer o dolor, ganancia o pérdida, o escuchar buenas o malas noticias, lo cual también significa que las cosas vayan bien o que no vayan bien. Todas éstas – recibir elogios, acusaciones, etc.- son las maduraciones de un conjunto de repercusiones kármicas que maduran intermitentemente; son cosas que nos pasan similares a las que hemos hecho a otros anteriormente. Estas suben y bajan, y no podemos predecir lo que sucederá a continuación. Aunque los textos hablan de ocho de estas cosas transitorias, estoy seguro de que podríamos contar muchas más, así como las diez acciones destructivas o los cincuenta y un factores mentales no están limitados a diez o a cincuenta y uno.

[Ver: Disipando la incomodidad en las ocho cosas transitorias de la vida.]


La felicidad o infelicidad que acompaña nuestra experiencia de recibir elogios, acusaciones, etc., es la maduración de un conjunto diferente de repercusiones kármicas que maduran intermitentemente. Esto también sube y baja. Esto es samsara, es lo que experimentamos, la maduración de repercusiones kármicas.

El factor mental del apego acompaña nuestra experiencia de este momento de maduraciones kármicas. Ansiamos no perder la felicidad que estamos experimentando mientras recibimos elogios, placer, ganancia o mientras oímos buenas noticias. O podemos tener apego a deshacernos de la infelicidad que experimentamos al recibir cosas que no nos gustan – acusaciones, dolor, pérdida u oír malas noticias. Por otro lado, quizá no nos importe lo que otra gente diga o lo que nos pasa. Aún así, podríamos todavía sentir apego por que la sensación neutra no degenere.

Una emoción o actitud perturbadora que prevalece también acompaña nuestra experiencia de esta cosa transitoria de la vida. La forma más común aquí es la perspectiva engañosa respecto a un entramado transitorio. Esta es una actitud perturbadora que considera a nuestros agregados -nuestro cuerpo o mente- como un “yo” sólido o un “mío” sólido. Básicamente, consideramos que lo que está pasando está sucediéndole a un “yo” sólido, como “mi” experiencia. Esta persona está elogiándome a “ mí” o está acusándome a “mí”.

Del apego y de esta perspectiva engañosa surge un impulso de continuar la existencia para seguir existiendo en el instante siguiente. Noten que como tenemos apego y esta actitud engañosa todo el tiempo, continuamente estamos experimentando impulsos de continuar la existencia. El impulso de continuar la existencia, todavía acompañado de apego y de perspectiva engañosa, activa un nuevo conjunto de repercusiones kármicas que maduran intermitentemente en lo que experimentaremos a continuación, justo después de oír este elogio o acusación. Por ejemplo, la combinación de (1) sentirnos infelices por escuchar una acusación, (2) apego por deshacernos de esa infelicidad, e (3) identificarnos con un “yo” aparentemente sólido que continuará libre de esa infelicidad, activa la siguiente configuración de repercusión kármica que madurará.

El conjunto específico de repercusión kármica que esta combinación activa depende de los otros factores mentales que acompañan nuestra experiencia de oír este elogio o acusación, especialmente cómo le prestamos atención, cómo lo consideramos. Podríamos escuchar acusaciones con infelicidad mientras lo consideramos como algo insoportable y horrible, sintiéndonos enojados. Pero podríamos experimentar escucharlas con felicidad, mientras las consideramos con paciencia como una oportunidad de aprender de nuestras fallas y corregirlas. Los dos grupos distintos de factores mentales causarán que nuestro apego y lo que prevalece activen conjuntos diferentes de repercusiones kármicas.

Otro ejemplo

Veamos otro ejemplo para asegurarnos de que entendemos el principio. Estábamos sintiéndonos felices con la maduración de cierta repercusión kármica del pasado y entonces nos apegamos a no perder esa felicidad, mientras nos identificamos con la experiencia como un “yo” sólido. ¿Qué es lo que hace la ansiosa insatisfacción de ese apego? Actúa como una condición para que surja un impulso de continuar la existencia, un impulso de seguir existiendo en el siguiente momento para que este “ yo” aparentemente sólido pueda sobrevivir y continuar experimentando la felicidad que temíamos perder. Esto activa otro conjunto de repercusión kármica de manera que en el siguiente momento, la repercusión madura y nuestro humor cambia. Ahora podríamos sentirnos infelices u otra cosa.

Si estoy aquí sentado pensando que existo como un “yo” sólido y realmente quiero que algo de esta felicidad continúe, a menudo esto mismo la destruye ¿no es así? Es como estar con un amigo y decir: “¿acaso no estamos pasando un muy buen rato?” y en el momento siguiente estoy infeliz. Mi humor cambia. ¿Por qué cambia? ¿Por qué dejo de sentirme feliz? ¿Por qué tenemos ganas de hacer algo en un momento dado y al siguiente momento ya no tenemos ganas de seguirlo haciendo? Algo más madura. ¿Por qué? Porque estoy aferrándome a un “yo” sólido y quiero que ese “yo” sólido continúe existiendo. Eso causa que algo más madure. Alguien nos elogia y nos sentimos felices. Queremos que continúe. Yo, yo, yo soy tan maravilloso. Eso activa algo y empezamos a dudar de la sinceridad del elogio y pensamos que realmente no lo dicen en serio y demás. En cada momento algo más madura de manera que nuestro nivel de felicidad e infelicidad sube y baja. Cambia. De otra manera, el nivel de felicidad debería ser siempre el mismo o simplemente decaer gradualmente, como una flor que se marchita. Pero no sucede ninguna de estas dos cosas. Esto explica cómo suceden los altibajos samsáricos.

Participante: Puedo sentirme bien cuando alguien me elogia, pero esto puede cambiar cuando alguien me echa la culpa.

Alex: La cosa es que nos estamos sintiendo bien y nos apegamos a no perder esa sensación. Queremos que continúe. Puede disparar un siguiente momento de felicidad, infelicidad o una sensación neutra, independientemente de que escuchemos acusaciones. Cada momento de experiencia está madurando de conjuntos diferentes de repercusión kármica. La felicidad que estábamos experimentando era la maduración de algún entramado kármico del pasado. Todas las otras cosas que estábamos experimentando -las palabras que alguien dijo y el que nosotros las escucháramos, alguien entrando e interrumpiendo, el teléfono sonando- todas ellas son maduraciones de un millón de otras cosas diferentes. Toda nuestra repercusión kármica se activa y madura basada en el apego, una actitud que prevalece tal como identificarse con un yo” sólido, y un impulso de seguir existiendo en el siguiente momento para sostener este “yo” aparentemente sólido. Esto es muy profundo.

Recuerden, de lo que estamos hablando es de cómo la repercusión kármica madura en el siguiente momento de felicidad o infelicidad que experimentamos, y en nuestra experiencia de lo que sea que esa sensación manchada acompañará. Estamos explicando cómo cuando estamos conversando con alguien, por ejemplo, nuestro nivel de felicidad cambia en cada momento. No se queda igual. Todo esto es la activación y maduración de repercusión kármica y todo surge porque durante la experiencia de cada momento de la conversación existe este apego, lo que prevalece, un impulso de continuar la existencia y una cierta manera en que consideramos lo que estamos experimentando. Cuando la conversación va bien, la consideramos interesante y queremos que continúe. Cuando no va bien, lo consideramos una pérdida de tiempo y queremos que termine, y nos identificamos con lo que está sucediendo a lo largo de ella.

Participante: Algo puede ser tan hermoso que no lo soportemos.

Alex: Eso es cierto, podemos destruir nuestra felicidad de muchas maneras.

Por el momento sólo estamos hablando de lo que causa que la repercusión kármica se active y madure. Una repercusión kármica desactivada no es karma. Para activarse necesita otro impulso kármico, un impulso de continuar la existencia, y cuando es activada, la repercusión kármica aún no es karma. Lo que madura de la repercusión kármica activada tampoco es karma. El karma, refiriéndose a la repercusión kármica, nunca madura en karma.

Lo que madura del karma es la felicidad, todo lo demás que experimentamos, lo que nos pasa y lo que tenemos ganas de hacer. Con base en cómo consideramos lo que experimentamos en este momento, nuestro apego continuo y una actitud que prevalece suscitan un impulso de continuar la existencia y ese impulso de continuar la existencia activa otro conjunto de repercusión kármica. Entonces experimentamos algo más como la siguiente maduración kármica. En cualquier punto, lo que tenemos ganas de hacer (que es una maduración de repercusión kármica) puede guiarnos al impulso de realmente hacerlo (otro karma) y después a realmente hacerlo. No es que simplemente actuemos.

El surgimiento de otros impulsos kármicos

Déjenme darles una explicación más detallada de cómo surgen otros impulsos kármicos. Supongamos que estamos experimentando la maduración de algunos conjuntos previos de repercusión kármica, por ejemplo, uno ha madurado en que escuchemos la voz fuerte de nuestro vecino, y otro ha madurado en experimentar esto con infelicidad. Nosotros probablemente hemos perturbado a otros con nuestra fuerte voz en alguna vida previa y, como una maduración previa de la repercusión kármica de eso, tuvimos ganas de mudarnos a un vecindario en el que habitan vecinos ruidosos. No sólo tuvimos ganas de mudarnos allí, sino que también, debido a la contribución de otras causas y circunstancias, realmente nos mudamos allí. Al escuchar el sonido con infelicidad tenemos el apego de deshacernos de esa infelicidad. Tenemos también una actitud perturbadora que prevalece: nos identificamos con un “yo” sólido que no puede tolerar la situación, y esto provoca un impulso de continuar la existencia de seguir existiendo sólidamente libre de ello.

¿Qué es lo que hace la combinación de todo esto? Activa otro conjunto de repercusión kármica y así cierta tendencia y potencial de hacer una escena, madura en tener ganas de golpearle la puerta al vecino y gritarle. Muchos factores mentales acompañan este momento de cognición. Uno de los más importantes en este contexto es la manera en la que prestamos atención al sonido fuerte que oímos mientras tenemos ganas de hacer una escena. Podríamos prestarle atención como si fuera una intromisión horrible a nuestra paz mental, o podríamos considerarlo como un reto bien recibido para nuestra práctica de tolerancia y paciencia. Esto depende de las tendencias previas que hayamos acumulado.

El que consideremos al sonido como una intrusión, nuestra identificación continua con un “yo” sólido y nuestro apego a seguir viviendo libres del sonido, actuarían como circunstancias para activar otro conjunto de potenciales y tendencias kármicas. El potencial y la tendencia de sentirnos infelices en tales situaciones madurarán en que continuemos sintiéndonos infelices. Por otro lado, el que consideremos al sonido como un reto, junto con los otros factores causales, hará lo mismo para que ahora nos sintamos felices porque acogemos el reto.

Nuestra experiencia de tener ganas de golpear la puerta está ahora acompañada, en el primer caso, de considerar el golpear la puerta como beneficioso, y en el segundo caso, de considerarlo como perjudicial. En el primer caso, al continuar considerando el golpear la puerta como una buena solución, al continuar identificándonos con un “yo” sólido y al continuar apegados a alejarnos de la infelicidad que sentimos, nuestra sensación de tener ganas de golpear la puerta provoca el impulso de ir a hacerlo de verdad. Ese impulso de hacerlo, cuando aún está acompañado por el apego, lo que prevalece y la consideración, provoca que realmente golpeemos la puerta.

En el caso de considerar el sonido como un reto bienvenido, sentirse feliz, considerar ir a golpear la puerta como una mala solución, y nuestro impulso de seguir existiendo como un “yo” sólido con paz mental, activan un conjunto diferente de potenciales y tendencias. Podría activar el potencial y la tendencia de abstenerse de hacer una escena; y entonces ese potencial y tendencia activados madurarían en sentir ganas de abstenerse de golpear la puerta. La sensación de abstenerse provoca el impulso de contenernos y entonces realmente nos recostamos y no vamos. El mecanismo es el mismo que cuando vamos y golpeamos.

Entonces, vemos que el apego y una actitud que prevalece -principalmente identificarnos con un “ yo” sólido- tienen los roles cruciales en activar y madurar la repercusión kármica y en provocar el surgimiento de otros impulsos kármicos. Si nos deshacemos del apego y de lo que prevalece, que viene del primero de los doce eslabones – falta de darse cuenta o confusión respecto a cómo existimos – de manera que no vuelvan a repetirse, entonces no hay más activación ni maduración de repercusión kármica y no hay más producción de karma. Así es como se ataca todo este sistema; este es su punto débil. Debemos deshacernos de nuestra identificación con un “yo” sólido que permea nuestro apego y nuestra actitud perturbadora que prevalece. Para liberarnos de la identificación con el “yo” sólido, necesitamos deshacernos del aferramiento al “yo” sólido, lo cual sólo se logra si nos damos cuenta completamente de que no existe tal cosa. Necesitamos darnos cuenta vivencialmente de la vacuidad: el hecho que nuestro “yo” convencionalmente existente está totalmente desprovisto de formas imposibles de existencia.

Tomemos unos momentos para tratar de digerir esto.

[Meditación]

Conclusión

Se nos acabó el tiempo para el seminario de fin de semana y debo disculparme. Preparé una cantidad mayor de material para este fin de semana, pero me parece que si podemos tener un entendimiento básico de lo que he presentado, es útil para empezar. Sólo si entendemos el sistema del karma y las debilidades del sistema – el apego a no separarse de la felicidad y a separarse del sufrimiento, y una actitud perturbadora que prevalece, tal como identificarse con un “yo” sólido – podemos entender el proceso de la purificación.

Terminemos aquí con una dedicatoria. Lo que hayamos aprendido, que pueda profundizarse más y más. Que pueda actuar como causa para que con el tiempo podamos superar el estar bajo el control de este mecanismo del karma de tal forma que podamos alcanzar la iluminación y ser de la mejor ayuda a todos.