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El mecanismo del karma: la presentación mahayana,
exceptuando la prasánguika guelug

Alexander Berzin
Berlín, Alemania, marzo 9 – 11, 2001
Revisado en enero 2004, agosto 2008
Traducido por Paola D´Alessio

Tercera sesión: la repercusión kármica

Después de una acción kármica: la repercusión del karma

Hemos discutido los dos primeros periodos: inmediatamente antes de hacer, decir o pensar algo y mientras estamos haciéndolo, diciéndolo o pensándolo. Ahora estamos listos para discutir qué pasa después de que la acción kármica ha terminado.

De acuerdo con los sistemas filosóficos mahayana (chitamatra y madyámaka), después de que una acción kármica ha terminado ocurren tres cosas. No existe una palabra general que abarque las tres, así que yo acuñé el término repercusión kármica para englobarlas. Ya hablamos de las abstracciones no estáticas. Eso es lo que sigue. Tenemos ahora un entramado de fuerzas kármicas, tendencias kármicas (sa-bon, sct. bija, semilla) y hábitos kármicos constantes (bag-chags, sct. vasana), todos ellos son abstracciones.

Después de la acción kármica
(Repercusión kármica)

Entramado de fuerza kármica

Tendencia kármica

Hábito kármico constante


Como sistema hinayana, los vaibáshika no afirman la existencia de hábitos kármicos constantes. Para ellos existen sólo dos tipos de repercusión kármica: los entramados de fuerza kármica y las tendencias kármicas. Limitemos nuestra discusión a los sistemas mahayana y, dentro de éstos, recuerden por favor que estamos discutiendo la presentación general aceptada por todos los sistemas filosóficos mahayana, como es explicado por las cuatro tradiciones tibetanas, exceptuando la prasánguika guelug.

Entramados de fuerza kármica

Existen dos aspectos de la fuerza kármica, uno por cada una de sus dos fases. La primera fase de la fuerza kármica es la acción misma. La segunda es la fuerza kármica que ha tomado la naturaleza esencial de ser una tendencia kármica (sa-bon-gyi ngo-bor gyur-ba). Sin embargo, no es igual al segundo tipo de repercusión kármica, es decir, las verdaderas tendencias kármicas. Esta segunda fase de fuerza kármica es aún positiva o negativa, constructiva o destructiva. Por otro lado, las verdaderas tendencias kármicas no se especifican como constructivas ni destructivas: son éticamente neutras.

Si preguntamos por qué es necesario tener estos dos tipos de repercusiones kármicas (fuerza kármica constructiva o destructiva y tendencias kármicas no especificadas), la respuesta es un poco compleja. Sólo los impulsos kármicos constructivos o destructivos producen entramados de fuerza kármica. Los impulsos kármicos neutros, como el impulso de comer, los cuales no fueron especificados por el Buda como constructivos ni como destructivos, no producen esos entramados. Pero debido a que los impulsos kármicos neutros también tienen repercusión kármica, es necesario que exista una categoría de repercusión kármica que no esté especificada como constructiva, destructiva o neutra. De tal forma que las tendencias kármicas pueden ser la repercusión, no sólo de los impulsos kármicos constructivos y destructivos, sino también de los impulsos kármicos neutros. Sin embargo, en términos de la presentación budista de los diversos tipos de causa y efecto, sólo los fenómenos constructivos y destructivos dan surgimiento a resultados madurados (rnam-smin-gyi 'bras-bu) y tales resultados son siempre no especificados. Los factores agregados no especificados de un estado de renacimiento son el resultado madurado de la repercusión kármica. Por lo tanto, también debe haber repercusión kármica que sea constructiva y destructiva, a saber, el entramado de fuerzas kármicas -actuar como la causa maduradora (rnam-simn-gyi rgyu) de estos factores agregados-.

Para hacerlo más fácil de entender llamemos a la primera fase de la fuerza kármica “energía kármica positiva o negativa” y a la segunda fase “potencial kármico positivo o negativo”.

El término entramado de fuerza positiva (bsod-nams-kyi tshogs, colección de mérito) aparece como un término técnico sólo en referencia a un entramado de potencial positivo constructor de la iluminación, acumulado con bodichita y que tiene como resultado la iluminación. Sin embargo, me parece que para facilitar la comprensión de la explicación del mecanismo del karma, también podemos hablar de un “entramado de fuerza positiva constructor del samsara”. Si aceptamos esta convención, también podemos hablar de un “entramado de fuerza negativa constructor del samsara” y, como un término general para ambos, podemos hablar de “entramados de fuerza kármica”. Un entramado de fuerza kármica cubriría ambas fases de la fuerza kármica: cuando la fuerza kármica es energía kármica y cuando es potencial kármico.

Pienso que “entramado” proporciona un entendimiento más claro que “colección”. Un entramado conecta muchos puntos diferentes de tal forma que existe cierto tipo de interacción colectiva. Todos ellos se conectan entre sí de diferentes maneras.

Examinemos los entramados con más detalle. Podríamos hablar de un entramado que conecta puntos físicos en un momento dado, como todas las partes diferentes de una máquina. Así es como usualmente pensamos en un entramado ¿no es así? En este contexto, cambiemos de dimensiones y pensemos en un entramado en términos de conectar diferentes momentos de tiempo. Actuamos de esta manera o de la otra. Grité en aquel momento, grité en otro momento y entonces volví a gritar. Cada acto tiene una fuerza kármica, tanto antes como después de que ocurre. La fuerza kármica de la acción (la energía kármica) tiene un continuo de momentos que duran sólo el tiempo que dura la acción. Mientras dura el acto, la energía kármica de cada momento del acto se interconecta con los demás momentos de manera que, cuanto más dure dicho acto, más fuerte se vuelve el entramado de fuerza kármica. Por favor tengan en cuenta que esta es la interconexión de momentos de algo y que, naturalmente, sólo ocurre un momento a la vez.

Cuando la acción termina, el continuum de la fuerza kármica cambia su naturaleza esencial. Ya no es de la naturaleza de la energía kármica; los momentos subsecuentes del continuum ahora son de la naturaleza de un potencial kármico. Como un tipo de tendencia, un potencial kármico es meramente una abstracción imputada sobre el continuum mental. Su continuum comienza en el momento en que el continuum de energía kármica (la acción) cesa y genera momentos siguientes hasta que termina de dar sus resultados o es purificado. “Purificado” significa eliminado sin dar surgimiento a un efecto kármico. Por favor, noten que una acción kármica puede madurar en uno o en una serie de efectos kármicos.

Los momentos de la continuidad de ese potencial kármico, en la medida en que uno sigue después de otro, también se interconectan entre sí de manera que tienen un efecto acumulativo. Sin embargo, no es que el entramado se vuelva espacialmente más grande, porque los entramados son meras abstracciones. Carecen de forma física.

El efecto que puede madurar de este entramado puede fortalecerse con el tiempo, como en el ejemplo de la fuerza kármica negativa de pelear con nuestra pareja que se vuelve más fuerte cuanto más tardamos en disculparnos. También puede debilitarse como cuando, por actuar constructivamente, contrarrestamos nuestra fuerza kármica negativa con fuerza kármica positiva.

El entramado de fuerza kármica de una acción kármica se extiende a ambas fases: la fase de la energía kármica y la fase del potencial kármico. Además, no sólo la continuidad de la energía kármica y el potencial de una acción kármica se interconectan en el tiempo, sino que también las fuerzas kármicas de muchas acciones similares se interconectan entre sí. Por ejemplo, cada vez que me quejo, la fuerza kármica de ese acto se conecta con las fuerzas kármicas de momentos previos en los que me he quejado. Cuanto más me queje, más se fortalece el entramado de fuerza kármica de quejarme y sus efectos pueden ser mucho más fuertes. En este contexto, la abstracción se vuelve lo que en Occidente llamaríamos un “patrón kármico”.

Esto es a lo que se refieren los entramados kármicos y me parece que esta manera de explicarlo tiene más sentido en todo el esquema del karma que si usamos frases como “colección de mérito”. Ciertamente no se trata de una colección de puntos de “mérito” que guardamos en un libro con el fin de juntar suficientes para ganarnos un premio. Tomemos un momento para digerir esto.

[Meditación]

Preguntas concernientes a los entramados de fuerza kármica

Participante: Hasta ahora he notado que cuando repito una acción negativa ésta se agrega al entramado y lo vuelve más y más grande.

Alex: En cierto sentido así es, pero trata de no pensar en ello de una manera espacial.

Participante: No se trata de sumar una a la otra, sino más bien que una refuerza la intensidad de la otra. Cuando he repetido algo, se vuelve más fuerte porque incluye la segunda, la tercera y la cuarta vez.

Alex: Correcto. La fuerza kármica del primer acto se interconecta con las fuerzas kármicas de la segunda, tercera y cuarta repetición. Y no sólo eso sino que, por supuesto, cada vez que hacemos algo es ligeramente diferente. No es una repetición exacta. Por eso “patrón” es una palabra útil. Va en esa dirección. No es como llenar una bolsa con más arroz, como en una colección de arroz.

Participante: Eso es lo que yo pensaba del mérito hasta hace dos minutos.

Alex: Eso es por pensarlo en términos de dimensiones espaciales y fenómenos materiales. En este contexto estamos trabajando con momentos de hacer algo y con lo que pasa a lo largo del tiempo. Tenemos que cambiar las dimensiones. Estamos hablando de momentos. La duración y la repetición fortalecen un patrón kármico.

Participante: ¿Estos entramados son cierto tipo de energía?

Alex: No, los entramados de fuerza kármica no son formas de energía, son abstracciones no estáticas imputadas sobre un continuum. En el caso de las acciones kármicas físicas y verbales, que es lo que hemos estado describiendo, una de las dos fases del continuum sobre el que se imputa un entramado de fuerza kármica, es la energía kármica, mientras que la otra es el potencial kármico que es en sí mismo una abstracción.

En la explicación prasánguika guelug más complicada, el entramado de fuerza kármica de acciones kármicas físicas y verbales es imputado sobre un continuum que tiene tres fases: una de energía kármica burda, otra de energía kármica sutil y una de potencial kármico.

[Ver: Los doce eslabones de surgimiento dependiente.]

En ambos sistemas de explicación, el entramado de fuerza kármica de una acción mental es imputado sobre un continuum de dos fases: uno de energía kármica mental (momentos de una manera de conocer) y uno de potencial kármico.

En todos los casos, los entramados son abstracciones no estáticas etiquetadas sobre contínuums hechos de momentos de fuerza kármica que tienen dos o tres fases, cada una de las cuales tiene una naturaleza esencial diferente. Cada fase es fuerza kármica de un tipo de substancia diferente, como una continuidad de agua puede conformarse por fases de agua y hielo, o fases de vapor, agua y hielo. Cada fase es agua en la forma de una substancia diferente: gas, líquido o sólido.

La fase de transición del agua de gas a líquido o de líquido a sólido es ocasionada porque el agua alcanza cierta temperatura. De manera similar, en el caso de la fuerza kármica de las acciones físicas y verbales que hemos estado examinando, la fase de transición de la energía kármica al potencial kármico es ocasionada por la cesación de la acción.

Participante: Necesito una imagen o una analogía para entender lo que quieres decir con que un entramado es una abstracción.

Alex: Primero que nada, por favor observen que en este contexto no usamos la palabra abstracción para referirnos a algo vago. También, aunque una abstracción puede ser representada por una idea, una abstracción no es lo mismo que una idea. Podemos pensar en una abstracción y entonces meramente la estamos representando con una idea. Así que no deja de existir si dejamos de pensar en ella o dejamos de imputarla. No es como cuando olvidamos el significado de una palabra extranjera y ya no tenemos idea de lo que significa.

Entonces ¿qué es una abstracción en este contexto? Utilicemos la analogía de una línea recta. Podríamos conectar una serie de puntos y hacer una línea. La línea es como una abstracción en el sentido de que es aquello que construimos para conectar estos puntos. Para aquellos de ustedes que estén familiarizados con matemáticas, en cálculo llamaríamos a la línea la “primera integral”. Sin embargo, la línea no es meramente una idea de una línea.

Ahora cambiemos las dimensiones y hablemos del tiempo. Tenemos puntos en el tiempo, momentos. ¿Qué tenemos cuando los conectamos? Un patrón. Un entramado de fuerzas kármicas. Es una abstracción, una manera de conectar puntos temporales. Es lo que podemos inferir sobre la base de estos momentos de acciones similares. Y aun así, un patrón no es la idea de un patrón ¿no es así? Ni es algo vago.

Quizá podamos entender el ensamblado de una abstracción de momentos a lo largo del tiempo usando la analogía de una hora. Existe una sucesión de sesenta minutos. No suceden todos al mismo tiempo, ¿o sí? Sucede un minuto a la vez y después ya no está sucediendo. Ha terminado. Sin embargo, como un etiquetado mental, podemos juntar todos los minutos y hablar de una hora. Una hora es una abstracción basada en una sucesión de minutos, en la que cada uno dura un momento y después termina. Otra vez, es como la primera integral pero de puntos temporales, no espaciales.

No es extraño o inusual. Hacemos o “imputamos” estas abstracciones mentales todo el tiempo. De la misma manera, etiquetamos o imputamos un entramado o patrón basados en una serie de acontecimientos de un tipo similar de acción, cada uno de los cuales duró una sucesión de momentos. Una hora no es simplemente una idea. Podemos decir que una hora realmente existe, ¿no es así? Lo mismo sucede con estas abstracciones.

Respecto a la base para etiquetar un entramado de fuerza kármica, sólo durante las fases de la energía kármica tenemos una sucesión de momentos de un cierto tipo de acción. Al etiquetar un entramado sobre una serie de acciones similares, no estamos etiquetándolo meramente sobre la sucesión de momentos en los que hemos actuado de esa manera. También estamos etiquetándolo sobre la sucesión de momentos en los actuamos de esa forma que ya no están aconteciendo (‘ das-pa). Ya que había recurrencias de un tipo similar de acción, necesitamos decir que hubo sucesiones de momentos de potencial de ese tipo de comportamiento durante los periodos que se encuentran entre los episodios recurrentes en los que hemos actuado de esa manera. Cuando conectamos una serie de puntos para hacer una línea, la línea se extiende por los espacios entre los puntos, ¿no es así? Lo mismo aplica aquí, sólo que en la dimensión temporal, no en la espacial.

La base en curso que provee la continuidad a lo largo de los periodos de comportamiento similar y los periodos intermedios, es la sucesión de momentos del continuum mental de un individuo. De hecho, cada uno de los sistemas filosóficos indios afirma algo ligeramente distinto en este punto, pero hablemos en general. El potencial kármico durante los momentos en los que ya no estamos actuando de cierta manera (entre un período en el que actuamos así que ya ha pasado (‘ das-pa) y un período que no ha sucedido todavía (ma-‘ong-pa) en el que volveremos a actuar así) es en sí mismo una abstracción. Está imputado sobre el continuum mental.

El complejo de la causa y efecto conductual es una abstracción

Expandamos nuestra discusión. En general, cuando hablamos de karma hablamos de causa y efecto, o del comportamiento y sus efectos. Cuando hablamos de la causa y efecto conductual, también estamos hablando de una abstracción en el tiempo. Sin embargo, no sólo estamos hablando de conectar momentos de comportamiento similar y de periodos intermedios en los que ya no estamos actuando así, sino en los que aún tenemos el potencial y la tendencia de actuar así otra vez. Estamos también conectando los momentos de los impulsos previos que condujeron a la acción y los momentos de los resultados de esas acciones en nuestra experiencia futura.

Esa es la complejidad de la causa y el efecto conductual. Es una abstracción hecha sobre la base de una secuencia completa de causa y efecto. Sólo ocurre un momento de la secuencia de causa y efecto kármicos en cualquier momento, pero podemos imputar la abstracción del proceso en cualquier momento.

Tenemos el continuum de un impulso kármico antes de una acción y un continuum de energía kármica en el momento de la acción. Acto seguido, tenemos un continuum de repercusión kármica en la forma de entramados de fuerza kármica imputados sobre el continuum de momentos, tanto de la fase de la energía kármica como de la fase del potencial kármico. La repercusión kármica también incluye el continuum de tendencias kármicas y hábitos kármicos constantes. Después tenemos el continuum de resultados kármicos que surgen debido a la repercusión kármica, tales como experimentar momentos de repetir la acción o experimentar momentos de felicidad o infelicidad. Los resultados kármicos que siguen después de un “paquete” de repercusión kármica pueden ocurrir sólo una vez o pueden ocurrir varias veces, con intervalos de longitud variable entre ellos.

En tanto que un resultado aún no haya acontecido o no haya terminado de suceder desde cierto continuum, podemos decir que este continuum, como una abstracción, es un fenómeno del presente. Una vez que ha terminado de acontecer, ese continuum particular se vuelve sólo un fenómeno del pasado. Por ejemplo, una hora es una abstracción imputada sobre una secuencia de sesenta minutos. Experimentamos la hora de la clase hasta que termina por completo el continuum de sesenta minutos. La hora es un fenómeno del presente que todavía está aconteciendo. Una vez que los sesenta minutos han terminado y hemos pasado esa hora, ya no hay más minutos aconteciendo en el presente sobre los cuales imputar esa hora presente. Esa hora es solamente una hora del pasado. Es lo mismo con un entramado de causa y efecto conductual. Cuando ha terminado de dar sus resultados, ya no es presente, es pasado.

Para que un resultado surja, se necesitan ciertas circunstancias o condiciones que lo causen. Técnicamente, se les conoce como “condiciones que actúan simultáneamente” (lhan-cig byed-rkyen). En un nivel burdo podemos decir que lo que experimentamos y la manera en que lo consideramos (yid-la byed-pa, manera de prestar atención) sirven como circunstancias que disparan la repercusión kármica para producir tales resultados, como sentirse feliz o infeliz. Subyacente a nuestras actitudes, sin embargo, está el aferramiento a la existencia verdadera, confusión, específicamente acerca del “yo” y de cómo “yo” existo. Esa es la principal condición para que los entramados imputados sobre contínuums que abarcan impulsos kármicos, energía kármica y repercusiones kármicas produzcan sus resultados. Si nos deshacemos de esa confusión para siempre, entonces los entramados de causa y efecto kármicos imputados sobre nuestro continuum mental se vuelven sólo fenómenos del pasado. Ya no son fenómenos del presente porque no pueden producir ningún resultado. Ahora son abstracciones imputadas solamente sobre contínuums de momentos que han pasado.

Más precisamente, para que un continuum de causas y efectos kármicos sea un fenómeno del presente, el efecto mismo tiene que ser un fenómeno que esté aconteciendo en el presente. O el efecto tiene que ser un fenómeno que aún no ha acontecido (un fenómeno del futuro), pero que puede acontecer. Entre las causas pasadas y los efectos futuros, tiene que haber una repercusión kármica en el presente que provea la continuidad y la conexión. Si el efecto futuro no puede acontecer nunca, entonces la repercusión kármica que podría haberse conectado en el presente con este efecto futuro es meramente algo del pasado. Ya no es algo del presente. Así, cuando hablamos de potenciales y tendencias kármicas, estamos hablando de potenciales y tendencias para realmente producir un resultado, y no simplemente de ciertos potenciales y tendencias hipotéticas.

Así es como purificamos el karma. En la medida en la que un entramado de repercusión kármica puede realmente producir un resultado y no ha producido o no ha terminado de producir un resultado, puede ser válidamente imputado como un fenómeno del presente: está presente en un continuum mental como una abstracción actualmente presente. Cuando ha terminado de dar resultados o cuando ya no existe la posibilidad de que produzca ningún resultado, se vuelve algo del pasado y ya no está presente.

Esta es la razón por la que es tan importante entender el complejo de causa y efecto conductual como una abstracción. No sólo está basada en un patrón de comportamiento. Es una abstracción basada en la secuencia completa de momentos del impulso que produjo el comportamiento, momentos del comportamiento mismo, momentos de su repercusión y momentos de su resultado.

Relaciones kármicas

Participante: ¿Puedo cambiar el carácter del entramado entre alguien más y yo al ser compasivo hacia esta persona?

Alex: Pienso que debemos hacer una distinción en este punto. Primero que nada, no acumulamos un entramado de fuerza kármica sólo con nuestras acciones hacia a una persona específica. Podemos gritarles a muchas personas. En vidas futuras no experimentaremos sólo los resultados de cierto tipo de acción en términos de nuestra relación con esta persona. Puede afectar muchas relaciones diferentes con aquellos con quienes hemos actuado previamente de manera similar.

Por otro lado, por supuesto que tenemos entramados de fuerza kármica o conexiones kármicas con seres individuales. Eso es seguro. Pero con cualquier persona, animal o ser con quien interactuemos, llevamos a cabo innumerables acciones a través de lo que hacemos, decimos o pensamos en relación a ese ser. Todas esas acciones se interconectan entre sí para formar una relación, que también es una abstracción. Ciertamente, podemos cambiar el carácter de ese entramado cambiando lo que ponemos en ella: cambiando nuestras acciones, comunicación y pensamiento. Así como podemos fortalecer un entramado de fuerza kármica negativa al repetir una acción, también podemos debilitarlo al aplicar fuerzas oponentes. En lugar de gritarle a una persona, podemos ser amables con ella.

Participante: ¿Puede cambiar un entramado kármico con cierta persona si no aportamos nada?

Alex: Bueno, no. No sé si llegaremos a eso este fin de semana, pero una de las leyes del karma es que estas fuerzas no envejecen ni pierden su poder sólo por sí mismas. Sin embargo, si ignoras a la persona, eso es una aportación. Evitarla es un tipo de acción. Es una aportación.

Participante: ¿Hay alguna diferencia entre ignorar a alguien y no hacer nada?

Alex: Necesitamos distinguir entre varias posibilidades. Evitar encontrarnos con alguien a propósito y no hacer ningún esfuerzo para encontrarnos con alguien son diferentes de simplemente no encontrarnos con alguien. En los tres casos, no nos encontramos con esta persona. Sólo las primeras dos agregan una aportación en la relación que afecta cómo interactuaremos en el futuro. Si simplemente no nos encontramos con alguien por un largo tiempo y después nos encontramos con él o ella, si la conexión kármica aún existe, la relación continuará. Por supuesto, esa relación se verá afectada por lo que nos ha sucedido a cada uno durante el periodo en que no nos vimos. Pero lo que nos ha pasado no ha afectado la conexión kármica misma, porque nuestro comportamiento durante ese periodo no estuvo dirigido hacia el otro. Sólo el comportamiento dirigido hacia la persona con quien tenemos la relación afecta la conexión kármica con esa persona, incluso el sólo pensar en ella. Todo lo demás que ha sucedido simplemente provee las circunstancias de cómo se manifestará esa relación.

Participante: ¿Puede la meditación shámata, con la que nos aquietamos de acciones y pensamientos, liberarnos del karma?

Alex: El shámata es sólo para obtener concentración. Por sí mismo, no conduce a que superemos el karma. Es sólo la herramienta para obtener concentración perfecta, de tal forma que podamos trabajar más eficientemente con el entendimiento de la realidad, que es lo que eliminará el karma. Usamos la concentración que hemos obtenido en el shámata para enfocarnos en la realidad.

Tendencias kármicas

Un entramado de fuerza kármica es sólo una de las repercusiones kármicas de una acción. Existen dos más: las tendencias kármicas (“semilla kármica”) y los hábitos kármicos constantes. Para especificar lo que son las tendencias kármicas, necesitamos saber en qué difieren de los otros dos tipos de repercusión kármica.

[Para una discusión detallada, ver: Implicaciones lógicas de los términos técnicos utilizados para los diferentes tipos de repercusión kármica.]

Las tendencias kármicas sólo producen sus resultados intermitentemente, mientras que los hábitos kármicos constantes producen sus resultados continuamente, todo el tiempo. Los entramados de fuerza kármica también producen sus resultados sólo intermitentemente, y en este sentido son como las tendencias kármicas. Las tendencias kármicas y los entramados de fuerza kármica dan surgimiento conjuntamente a un grupo de resultados, mientras que los hábitos kármicos constantes dan surgimiento a algo más.

Los entramados de fuerza kármica, sin embargo, son constructivos o destructivos. Las tendencias kármicas y los hábitos kármicos constantes son no especificados. No son constructivos ni destructivos, son “neutros”. Entonces, las tendencias kármicas son fenómenos neutros que maduran intermitentemente, mientras que los hábitos kármicos constantes son fenómenos que maduran continuamente.

Como fenómenos que maduran intermitentemente, las tendencias kármicas difieren de los entramados de fuerza kármica en una segunda característica, además de en su estatus ético. Difieren en términos de la manera en la cual, conjuntamente, cada uno da surgimiento intermitentemente a resultados kármicos. Esto requiere un análisis más detallado.

El budismo distingue por lo menos seis tipos de causas y cinco tipos de resultados. A veces se habla incluso de más variedades de causas y resultados, sin mencionar diversos tipos de condiciones y circunstancias que también contribuyen al proceso causal. Esto hace que el análisis de causa y efecto sea muy complejo. Porque todo lo que sucede es el resultado de muchos tipos diferentes de causas interrelacionadas entre sí, cada fenómeno puede simultáneamente ser muchos tipos diferentes de resultado. Cada tipo de resultado que podría existir sería el resultado de un tipo de causa diferente. De manera similar, debido a que cada fenómeno puede funcionar como muchos tipos de causas diferentes, cada tipo de causa que pudiera existir sería designada en términos del tipo de resultado que surge de ella.

De esta manera, las tendencias kármicas y los entramados de fuerza kármica sirven como causas conjuntas para muchos tipos diferentes de resultados kármicos que surgen intermitentemente. Aunque cada uno de los resultados es etiquetado como cierto tipo de resultado del karma, la etiqueta refleja simplemente el aspecto más prominente del resultado que cada uno es. Para cada resultado, la tendencia kármica y el entramado de fuerza kármica involucrados funcionan como diferentes tipos de causas. Otros factores no kármicos también juegan un rol causal en el surgimiento de un resultado kármico. Como el Buda enseñó, un efecto no surge tan sólo de una causa.

Dos formas de “maduración”

El término técnico general para el proceso a través del cual las tendencias y los entramados de fuerza kármica dan surgimiento a resultados kármicos es “la maduración” (smin-pa). Sin embargo, “minpa”, como muchos otros términos en la presentación del karma, es usado en este contexto como un término abarcador general que cubre dos formas de producir un resultado y que también es usado para una de esas formas. Una es que una causa madure y entonces produzca un resultado. Esta primera forma también se llama “minpa”. “Madurar” significa que una causa se desarrolle o crezca hasta el punto en que pueda tener frutos, lo que significa producir su resultado. Esto es la maduración en su sentido definitorio. La otra manera es que la causa se agota y termina (rdzogs-pa) cuando produce su fruto. Aunque a esta manera también se le conoce como “ maduración”, no es una maduración definitoria. Entonces, en la discusión del karma, “maduración” no se refiere al proceso a través del cual una fruta no madura se convierte en una fruta madura.

Ambos tipos de repercusiones kármicas que maduran intermitentemente se agotan y terminan después de que han completado la producción de sus resultados. Sin embargo, las tendencias kármicas no maduran; simplemente se agotan. Usemos un ejemplo muy simple para entender lo que significa que una causa se agota cuando produce sus resultados. Una tendencia kármica es como cierta cantidad de gasolina almacenada en el tanque del automóvil. La gasolina empieza a producir efectos cuando comienza a fluir al motor. La gasolina del tanque continúa produciendo un flujo de gasolina al motor mientras lentamente se va acabando y se agota a sí misma. El suministro continúa hasta que se acaba completamente y la gasolina se termina. En este punto, en el tanque sólo había gasolina del pasado, no hay gasolina en el presente. De manera similar, las tendencias kármicas continúan dando resultados hasta que se agotan completamente y terminan.

Los entramados de fuerza kármica también maduran para dar resultados de esta manera en que terminan y se agotan. Sin embargo, en el caso de uno de los muchos resultados que pueden producir, estos entramados también maduran para dar este resultado. Este tipo específico de resultado se llama “resultado madurado” (rnam-smin-gyi ‘bras-bu). Aunque las tendencias kármicas y los entramados de fuerza kármica pueden producir muchos resultados kármicos del mismo tipo, las tendencias kármicas no pueden dar surgimiento a resultados madurados. El resultado madurado de los entramados de fuerza kármica son los agregados de los factores que conforman cada momento de nuestra experiencia -nuestros cinco agregados- pero sólo los no especificados, no los destructivos como el enojo, ni los constructivos como la paciencia.

Una de las leyes del karma es que, a menos que se purifique o se debilite de alguna manera, la fuerza kármica de un acto crece constantemente. Esto significa que el entramado de fuerza kármica de un acto crece constantemente hasta que se vuelve lo suficientemente maduro como para tener frutos. Lo más frecuente es que el proceso de maduración tome varias vidas, durante las cuales las fuerzas kármicas de muchos actos similares se interrelacionan con él. Entonces, el entramado de fuerza kármica de un acto crece, no sólo por su propio desarrollo natural, sino también por la influencia de otras cosas que hacemos. El entramado de fuerza kármica de un acto específico continúa hasta ser lo suficientemente maduro como para tener frutos, hasta que naturalmente termina y se agota.

En resumen, en cierto sentido las tendencias kármicas se parecen a los hábitos kármicos constantes en que ambos son fenómenos no especificados. En otro sentido, difieren de los hábitos kármicos constantes en que producen sus resultados intermitentemente, no de manera continua, y en que a menos que hayamos logrado su verdadera cesación, terminarán naturalmente, no continuarán para siempre.

En otro aspecto, las tendencias kármicas se parecen a los entramados de fuerza kármica en que ambos dan surgimiento a resultados de manera intermitente y, de hecho, lo hacen conjuntamente. De igual forma, a menos que logremos su cesación verdadera, terminarán naturalmente. En otro aspecto, difieren de los entramados de fuerza kármica en que estos entramados son fenómenos constructivos o destructivos, y las tendencias kármicas son fenómenos no especificados. También difieren de los entramados kármicos en que, aunque ambos se agotan después de que terminan de dar sus resultados, las tendencias kármicas no maduran para dar surgimiento a ninguno de sus resultados. Los entramados de fuerza kármica sí maduran para dar surgimiento a resultados madurados.

 

Entramados de fuerza kármica

Tendencias kármicas

Hábitos kármicos constantes

Estatus ético

Constructivo o destructivo

No especificado

No especificado

Frecuencia en que dan surgimiento a resultados kármicos

Intermitentemente

Intermitentemente

Continuamente

Manera en que dan surgimiento a resultados kármicos

Maduración

  • agotamiento
  • maduración para producir un resultado madurado

Maduración

  • agotamiento

No se llama “maduración”

Manera en la que terminan naturalmente

Se agotan

Se agotan

Nunca terminan naturalmente

Hábitos kármicos constantes

Después tenemos los hábitos kármicos constantes, la tercera forma de repercusión kármica. Al igual que los entramados de fuerza kármica y las tendencias kármicas también son abstracciones no estáticas, pero a diferencia de ellos, producen sus resultados continuamente en lugar de intermitentemente. Debido a esa distinción, la manera en que los hábitos kármicos constantes producen sus resultados no se llama “maduración”. Más aún, los hábitos kármicos constantes nunca terminarán naturalmente. Nunca se agotan ni se terminan. Continúan produciendo sus resultados continuamente, para siempre, a menos que alcancemos su cesación verdadera.

Diferenciar aquello que surge intermitentemente de la repercusión kármica

Para apreciar mejor la diferencia entre los hábitos kármicos constantes y la repercusión kármica que madura intermitentemente, necesitamos diferenciar aquello a lo que dan surgimiento.

Una de las principales cosas a las que las tendencias kármicas y los entramados de fuerza kármica dan surgimiento conjuntamente de forma intermitente, es a nuestra experiencia de sensaciones manchadas de cierto nivel de infelicidad, felicidad o neutras. “Manchado” (zag-bcas, contaminado) significa que surgen de y son acompañadas por la falta de darse cuenta (ignorancia). En este contexto, “felicidad” se refiere al tipo de felicidad problemática, del tipo que no satisface. Nunca tenemos suficiente. No sabemos lo que vendrá después. Todas estas sensaciones manchadas son intermitentes. Están siempre cambiando momento a momento, ya sea en su intensidad o cambiando de una a otra, y ninguna sensación permanece constante nunca.

Otra cosa que proviene de los entramados de fuerza kármica y de las tendencias kármicas es tener ganas de actuar de manera similar a como hemos actuado antes. Es un factor mental: desear o tener ganas de hacer algo. Tengo ganas de fumar, tengo ganas de gritar, tengo ganas de ser amable con alguien. En este contexto, la expresión tener ganas se refiere a nuestra experiencia de ganas o deseo. Éstas también maduran sólo ocasionalmente, no todo el tiempo. Con base en el acontecer repetido pero intermitente de las ganas de hacer algo, como fumar, imputamos un patrón, lo cual en Occidente llamamos “preferencia” o “ gusto” por ese tipo de acción. Nos gusta fumar, por ejemplo. Desde la perspectiva del análisis budista, el darse cuenta que contacta que acompaña nuestro ver los cigarrillos es placentero. Cuando vemos los cigarrillos, “nos gustan”.

Es muy gracioso. Sabemos que las tendencias y fuerzas kármicas pueden cesar porque podemos reconocer cuando han terminado de madurar. Por ejemplo, me gusta la comida india y a menudo tengo ganas de comerla. Conforme madura esta repercusión kármica, como comida india repetidamente. Entonces, con el tiempo, ese karma termina. Ya comí suficiente comida india y las ganas de comerla no surgen más. Debido a diversas circunstancias, tales como enamorarme y casarme con una mujer de la India, puedo acumular una fuerza kármica similar de comer comida india otra vez, pero esa fuerza kármica particular previa se ha terminado. Lo mismo sucede con tener ganas de estar con alguien.

Cuando ya no tenemos ganas de hacer algo, eso no es una cesación verdadera del karma en absoluto. Simplemente significa que ese entramado particular de repercusión kármica ha madurado completamente y se ha terminado. Un final verdadero (cesación verdadera) de algo significa que nunca volverá, que nunca lo acumularemos otra vez. Sólo porque un paquete kármico particular ha terminado de madurar no significa que no vamos a acumular otro similar. Sólo significa que ese paquete específico se terminó. Las cesaciones verdaderas sólo se derivan de la fuerza de la meditación, no suceden naturalmente.

Otro punto es que así como el entramado de fuerza kármica y la tendencia kármica de hacer algo maduran conjuntamente como ganas de repetir la acción, también el entramado de fuerza kármica y la tendencia kármica de evitar hacer algo maduran conjuntamente como no tener ganas de hacer dicha acción. Esto está indicado en el simbolismo del mándala de Kalachakra.

El mándala de Kalachakra contiene tres niveles, conocidos como el mándala del cuerpo, el mándala del habla y el mándala de la mente. Los mándalas del cuerpo y del habla tienen cada uno treinta y seis diosas de las ofrendas. En el mándala del habla, representan tener ganas de hacer treinta y seis cosas que todos hacemos, y en el mándala del cuerpo representan no tener ganas de hacer estas treinta y seis cosas. Por ejemplo, tener ganas de cantar, escupir, correr o quedarse acostado, y no tener ganas de cantar, de escupir, de correr o de quedarse acostado. Entonces, representan ciertas maduraciones intermitentes de repercusión kármica – sensaciones compulsivas, incontrolables de hacer o no hacer algo- que nos controlan y que necesitamos purificar y superar. Noten que tener ganas de no cantar – por ejemplo, durante un ritual en el que todos los demás están cantando- no es lo mismo que el no surgimiento de ganas de cantar, que es el caso durante todo el tiempo en que no estamos cantando.

Participante: ¿Cómo encaja el apego en todo esto? Quizá dejas de fumar, pero entonces comes chocolate.

Alex: Podemos estar apegados a comer comida india – en otras palabras, el factor mental del apego puede acompañar nuestras ganas de comerla. Aun cuando un conjunto particular de repercusión kármica ha terminado de madurar, sin embargo, el apego como un factor mental general puede estar allí todavía. Las emociones positivas y negativas también surgen de sus propias tendencias (semillas). Estas tendencias también maduran intermitentemente, simultáneamente con la maduración de diversas tendencias y fuerzas kármicas, no solamente con las que corresponden a comer comida india.

Otra maduración de tendencias kármicas y entramados de fuerza kármica es experimentar, cada cierto tiempo, que nos pasan cosas similares a lo que previamente les hicimos a otros. Yo robé en el pasado y ahora experimento que otra gente me roba, pierdo mi billetera o experimento que no tengo dinero o que soy pobre.

Otra cosa más que madura intermitentemente a partir de ellos son nuestros agregados contaminados: nuestros cuerpos, factores mentales, etc. Esto se refiere no sólo a los agregados con los que hemos nacido, sino a aquellos que maduran en cada momento como el contenido de nuestra experiencia. Éstos también son intermitentes. No siempre renacemos con los agregados de un humano, por ejemplo. Este es el tipo de maduración que se llama “resultado madurado”.

Formas de fenómenos físicos como maduraciones kármicas

Por favor noten que cuando decimos que nuestros cuerpos u otras formas de fenómenos físicos que son parte de nuestro agregado de la forma, como una mesa o nuestro amigo, maduran a partir de nuestros entramados de fuerza kármica, sólo estamos hablando de ellos como los objetos convencionales que realmente experienciamos cuando tenemos una cognición de ellos (tha-snyad spyod-yul). En cierto sentido, lo que madura de nuestra repercusión kármica es que se vuelven objetos de nuestra experiencia. La mesa o nuestro amigo en la habitación contigua, antes de que los veamos, no forma parte de nuestro agregado de la forma. No maduraron de nuestra repercusión kármica. La mesa que vemos, cuando la vemos, y nuestro amigo cuando lo vemos, están incluidos en nuestro agregado de la forma.

Tanto la mesa que vemos como nuestra acción de verla son resultados madurados de nuestros entramados de fuerza kármica. Lo mismo es cierto del amigo que vemos y nuestra acción de verlo. Cuando hablamos de nuestros agregados, estamos hablando de todos los fenómenos no estáticos que constituyen cada momento de nuestra experiencia. Cualquier forma de fenómeno físico, como una mesa o nuestro amigo, que es parte de ese momento de experiencia, es inseparable de nuestra conciencia que lo toma como objeto. No estamos hablando de la mesa o de nuestro amigo en cualquier otra situación o contexto.

Como esto puede ser fácilmente malentendido, permítanme explicarlo un poco más, aunque sea bastante complejo. En estos casos, la fuente natal (rdazs) de nuestra visión de la mesa o de nuestro amigo es la tendencia kármica de ver una mesa o de verlo a él. La fuente natal de algo es lo que lo produce o de donde proviene, como un horno es la fuente natal de una pieza de pan. Sólo la escuela chitamatra afirma que la mesa que vemos y el amigo que vemos también provienen de una tendencia kármica como su fuente natal, de hecho, esta escuela dice que provienen de la misma tendencia kármica de la que proviene nuestra visión de ellos.

Todos están de acuerdo, sin embargo -incluso la escuela chitamatra- que aunque la causa que obtiene (nyer-len-gyi rgyu) de nuestra acción de verlos es una tendencia kármica, la causa que obtiene de la mesa que vemos es el árbol y la causa que obtiene del amigo que vemos es el esperma y el óvulo de sus padres. La causa que obtiene de algo es lo que se transforma en ese algo y en el proceso deja de existir. Así que debemos ser muy cuidadosos de no malinterpretar cuando decimos que nuestro cuerpo es el resultado madurado de nuestra repercusión kármica, pues aún proviene del esperma y óvulo de nuestros padres. Se necesita pensar mucho en esto para realmente integrarlo y digerirlo.

La última cosa que madura intermitentemente de nuestros entramados de fuerza kármica y de nuestras tendencias kármicas es el ambiente manchado o situación general del lugar en el que nacimos o estamos. Nuevamente, esto se refiere al ambiente manchado que experimentamos cuando realmente lo experimentamos. Este es un resultado dominante (bdag-‘bras, resultado completo) no sólo de nuestra repercusión kármica, sino de la repercusión kármica colectiva que muchos seres comparten. Como individuos, sin embargo, sólo experimentamos esos ambientes a veces, no durante todos nuestros renacimientos y no necesariamente durante toda nuestra vida en un mismo renacimiento.

Diferenciar lo que surge continuamente de la repercusión kármica

Lo que madura continuamente a partir de los hábitos kármicos constantes, por ponerlo muy simple, es que estamos experimentando la vida a través de un periscopio. Estamos limitados. Sólo podemos ver o percibir lo que está frente a nuestra nariz. No podemos darnos cuenta de las causas e interconexiones de lo que está sucediendo, sus resultados, y demás. No podemos ver todas las relaciones que cada uno tiene con absolutamente todos los demás, todas las influencias en ellos, etc. Sólo percibimos una pequeñísima parte. Esto sucede en cada momento individual de nuestra existencia. Nunca tiene un descanso. Nunca desaparece, hasta que nos iluminamos.

La presentación guelug solamente añade que lo que vemos a través del periscopio parece existir de una manera imposible – en el sistema chitamatra, con una apariencia de dualidad (gnyis-snang), y en el sistema svatántrika, con una apariencia de existencia verdadera no imputada (bden-snang). Los sistemas no guelug afirman que las cosas no aparecen como existiendo de formas imposibles de existencia durante la cognición no conceptual. Sólo lo hacen durante una cognición conceptual. Pero tengan en cuenta que usualmente una cognición conceptual viene casi instantáneamente después de un momento de cognición sensorial no conceptual. Sin embargo, la presentación general que todos aceptan, es que en cada momento nuestra cognición es una percepción periscópica limitada.

Estas son todas las repercusiones del comportamiento kármico. Son todas abstracciones y sus contínuum, como fenómenos presentes, pueden aún ser imputados sobre nuestros contínuums mentales por tanto tiempo como sigan produciendo sus diversos resultados. La repercusión kármica que madura intermitentemente dejará de existir naturalmente como un fenómeno presente imputado sobre nuestros contínuums cuando haya terminado de dar sus resultados y se agote. Después de eso, sólo podemos imputarla sobre nuestros contínuums mentales en el pasado. Los hábitos kármicos constantes nunca terminarán su existencia de manera natural como fenómeno presente imputado sobre nuestros contínuums mentales. La única manera de deshacerse para siempre de los entramados de fuerza y tendencias kármicas antes de que terminen de madurar, y la única manera de deshacerse para siempre de los hábitos kármicos constantes es a través de la meditación. Para alcanzar una verdadera cesación de ambos, necesitamos deshacernos para siempre de los factores también presentes en nuestros contínuums mentales que causan o que los estimulan a producir sus resultados.

El factor más fundamental que estimula que ambos maduren es nuestra falta de darnos cuenta (ma-rig-pa), nuestra confusión. Esta puede ser falta de darse cuenta acerca de la causa y efecto conductual o acerca de la forma verdadera en la que las cosas existen. Desde el punto de vista hinayana, ambas se refieren sólo a nosotros mismos. De acuerdo a los sistemas filosóficos mahayana, se refieren a todos y a todo, incluyéndonos a nosotros mismos.

Cuando una causa necesaria para que la repercusión kármica realmente produzca sus resultados, como la confusión, ya no puede surgir más en nuestros contínumms mentales, ya no hay posibilidad de que la repercusión produzca ningún efecto nunca más. En este punto, tampoco hay posibilidad de crear ninguna nueva repercusión kármica, porque es justamente la confusión la que causa nuestro comportamiento kármico impulsivo y tal comportamiento trae su repercusión. Es en ese punto en el que hemos logrado el verdadero final, la verdadera cesación del karma, de todo este complejo paquete.

Participante: ¿Puede uno caer después de haber alcanzado la iluminación?

Alex: No, una cesación verdadera significa que nunca podrá suceder de nuevo. De lo contrario sería una cesación temporal.

Por qué considerar las consecuencias de nuestro comportamiento kármico

Revisemos los resultados kármicos que maduran en el futuro, a partir de la repercusión kármica de las acciones que cometemos provocadas por los impulsos kármicos. Aunque a menudo hablamos de la “ maduración del karma”, en realidad es la repercusión kármica la que madura y no el karma mismo. Y en el caso de los hábitos kármicos constantes, dan surgimiento a sus resultados kármicos pero no a través de un proceso de maduración.

Participante: Pensé que no pensábamos en el futuro. Vivimos ahora y nos olvidamos de él. Entonces, ¿por qué estar tan preocupados por lo que pueda suceder entonces?

Alex: Vivimos en el momento. Esto es cierto. Sin embargo, es muy importante tener presente que nuestro comportamiento tendrá consecuencias en el futuro. Si no tenemos ese entendimiento, entonces pensamos que no importa lo que hagamos. Si tengo ganas de darte un puñetazo en la cara ahora, está bien. El siguiente momento es el siguiente momento. Eso no es lo que queremos decir con vivir en el momento.

“Vivir en el momento” significa no tener expectativas para el futuro, no morar en el pasado y demás. Una de las emociones perturbadoras es la ingenuidad. Uno de los principales tipos de ingenuidad es el que concierne a la causa y efecto conductual: pensar que lo que hacemos no tendrá efecto ni en otros ni en nosotros mismos. Esto podría acompañar el actuar destructivamente.

Estar en el momento significa que mantenemos nuestra atención aquí. Al mantener nuestra atención aquí y ahora, también entendemos que lo que hacemos, decimos o pensamos tendrá consecuencias, aunque no vagamos mentalmente pensando en las consecuencias. Entender que nuestras acciones presentes tienen consecuencias en el futuro no nos aleja de este momento.

Evitar la ingenuidad

Participante: ¿Cuál es la palabra tibetana que se utiliza para ingenuidad?

Alex: La palabra tibetana es “timug” (gti-mug), en sánscrito moha, que es una palabra muy difícil de traducir. Yo he intentado con varios términos diferentes a lo largo de mi carrera. Por un largo tiempo use el término “mentalidad cerrada”. Mucha gente simplemente lo traduce como ignorancia, que no lo distingue del factor mental de la falta de darse cuenta – marigpa en tibetano (ma-rig-pa), avidya en sánscrito. Ingenuidad tampoco es un término preciso.

Como acabo de explicar, la falta de darse cuenta es con respecto a dos cosas específicas. No se refiere al no darse cuenta del nombre de alguien. Estamos hablando de la falta de darse cuenta de la causa y efecto conductual (en oposición a la causa y efecto físico: pateo la pelota e irá hacia allá) y falta de darse cuenta de cómo existen las cosas. Puede haber dos maneras de no darse cuenta. Puede ser no saber en absoluto o entender incorrectamente. Esta falta de darse cuenta puede acompañar cualquier tipo de acción o experiencia, sea que estemos actuando destructivamente, constructivamente o de forma neutra, como rascarnos la cabeza. Puede acompañar una emoción perturbadora o una constructiva, como el amor. Por ejemplo, puedo hacer algo lindo para ti por amor, pero puedo no darme cuenta del efecto de mis acciones, no me doy cuenta de cómo existo, de cómo existes tú, etc.

Una subcategoría de falta de darse cuenta es timug, una de las tres actitudes venenosas. Ocurre cuando la falta de darse cuenta acompaña una acción destructiva, lo cual significa que necesariamente acompaña una emoción perturbadora. No tenemos realmente una palabra para esa categoría específica de falta de darse cuenta. En español, ingenuidad (del inglés “naivety”) podría acompañar tanto una acción destructiva como una constructiva. Aquí sólo estamos hablando de lo que acompaña a una destructiva.

He tenido gran dificultad tratando de encontrar una palabra exacta. Como a menudo señalo, diferentes marcos culturales no cortan el pastel de la experiencia en categorías conceptuales y palabras de la misma manera. Necesitamos tratar de entender la definición de la palabra timug más que preocuparnos por la palabra timug. Cuando entendemos la definición, entendemos lo que la palabra significa y de que está hablando el budismo cuando la usa. Existen tantos malos entendidos en torno al budismo porque no sólo hay una o dos palabras así, sino que casi cada uno de los términos técnicos carece de correspondencia exacta con nuestras palabras.

No somos los únicos que tenemos ese problema. Los chinos enfrentaron el mismo problema. Los tibetanos tenían la ventaja de que no contaban previamente con un lenguaje técnico muy sofisticado, de tal forma que inventaron muchas palabras. Esa es la manera en la que funciona la lengua tibetana. Podían poner dos sílabas juntas, cada una con su propia connotación, y hacer una nueva expresión. Los tibetanos también usaron otro sistema, el cual empleaba la traducción completamente literal de partes de palabras sánscritas. Sería como traducir entender como “en” y “tender”. En tibetano no tenía absolutamente ningún sentido. Pero así es como los tibetanos evitaron el problema en su mayor parte. Con el tiempo, lo que pasó es que la mayoría de las lenguas de Asia Central, incluyendo el mongol, simplemente tomaron prestadas muchas palabras sánscritas.

La maduración de la repercusión kármica

Regresemos a nuestra discusión sobre la maduración de la repercusión kármica en el futuro. Recuerden, en este contexto, “maduración” es un término abarcador que cubre varias maneras de dar surgimiento a un efecto. En nuestro sistema, consideramos tres períodos: hasta la liberación del samsara cuando nos convertimos en arjats, hasta la muerte después de la liberación y hasta la iluminación cuando nos convertimos en budas.

Como sistema hinayana, el vaibáshika omite el tercer período porque, de acuerdo con los principios hinayana, el continuum mental termina con la muerte en la vida en la que se alcanzó la liberación. El prasánguika guelug omite el segundo período. De acuerdo con sus principios, con el logro de la liberación nos deshacemos simultáneamente de ambos conjuntos de lo que nuestro sistema afirma que desaparece en dos etapas.

Repercusión kármica de la acción que permanece en el continuum mental una vez que la acción ha terminado

  • Entramado de fuerza kármica

  • Tendencia kármica

  • Hábito kármico constante

   

En lo que madura la repercusión kármica de la acción en el futuro

Madura hasta la liberación como:

  • Experimentar sensaciones manchadas de cierto nivel de felicidad

  • Tener ganas de repetir la acción


Madura hasta la muerte después de la liberación como:

  • Experimentar que las cosas ocurren de manera similar a como ocurrieron en el pasado

  • Experimentar agregados manchados y un ambiente manchado

Madura hasta la iluminación como:

  • Cognición limitada constante


Las dos repercusiones kármicas que maduran intermitentemente – los entramados de fuerza kármica y tendencias kármicas – conjuntamente hacen surgir nuestra experiencia de sensaciones contaminadas de cierto nivel de felicidad, experimentar tener ganas de hacer de nuevo acciones kármicas pasadas, experimentar que nos sucedan cosas similares a nuestras acciones kármicas pasadas y experimentar tener agregados contaminados y un ambiente contaminado. Los hábitos kármicos constantes conducen a una cognición limitada constante.

Las sensaciones manchadas son factores mentales constituidos de infelicidad, felicidad confusa y sensación neutral confusa. “Manchado” (zag-bcas), usualmente traducido como “contaminado”, significa que están manchadas por la confusión, lo cual significa que todas provienen de la confusión. Tener ganas de hacer algo de nuevo o desear hacerlo otra vez es otro factor mental. Recuerden nuestro ejemplo de tener ganas de comer comida india. Tener ganas de comer comida india es un factor mental que podemos experimentar mientras experimentamos la sensación física del hambre. Sin embargo, tener ganas de hacer algo puede traer o no el impulso de hacerlo – otro karma. Pero la repercusión kármica en sí misma no madura en karma; la repercusión del karma siempre madura en algún fenómeno no estático diferente del karma.

En otras palabras, la fuerza y tendencia kármicas de comer comida india no maduran directamente en un impulso de comerla otra vez. Maduran en la experiencia ocasional de tener ganas de comer comida india. La experiencia de ese factor mental de tener ganas de hacer algo similar a lo que hemos hecho antes, como comer comida india, puede entonces conducir a un nuevo impulso de comerla, un nuevo karma.

Esto realmente es bastante claro. Mientras deambulamos en el samsara – lo cual significa deambular compulsivamente de un renacimiento incontrolable a otro – experimentamos todas estas maduraciones del karma. Nuestras sensaciones manchadas suben y bajan. Esto significa que nuestras sensaciones de infelicidad, felicidad o neutras suben y bajan. Al mismo tiempo, experimentamos tanto momentos de ganas de repetir acciones similares a las que ya hemos cometido antes, como situaciones similares a lo que les hicimos a otros. Les gritamos a otros y ahora otros nos gritan a nosotros. Fuimos amables con otra gente y ahora otros son amables con nosotros. Funciona en ambos sentidos. Sin embargo, esto no sucede constantemente sino sólo a veces.

También experimentamos agregados manchados, como nuestros cuerpos y mentes, y ambientes manchados. Recuerden, “manchado” significa que provienen de la confusión. Esto usualmente se refiere a nuestra situación de renacimiento samsárico. Podemos experimentar un cuerpo y una mente humanos, un cuerpo y una mente de un perro, un cuerpo y una mente de un insecto, un cuerpo y una mente minusválidos, etc. Podemos experimentar el nacer en un país muy rico o en un país muy pobre, o en un país que está repetidamente en guerra, o uno que está repetidamente en paz.

Hasta la liberación, nuestras experiencias de estas situaciones también están mezcladas con confusión y conducen a mayor confusión, más renacimientos incontrolablemente recurrentes. Después de la liberación del samsara y hasta que muramos en ese renacimiento en el cual alcanzamos la liberación, aún experimentaremos los cuerpos y ambientes en los que nacimos. Aunque todavía están manchados en el sentido de que maduraron de la confusión, ya no están mezclados con la confusión y no conducen a más confusión. Ya no son los llamados “agregados que se obtienen” (nyer-len-gyi phung-po). Por favor disculpen el término que se obtienen, es extraño, lo sé, pero no he podido encontrar algo mejor que sea aún más preciso en el significado.

“Agregados que se obtienen” son aquellos que están acompañados de confusión y, por lo tanto, conducen a más confusión. Como consecuencia, “obtenemos” de ellos más sufrimiento y futuros renacimientos samsáricos. Antes de alcanzar la liberación del samsara, nuestros agregados son tanto manchados como agregados que se obtienen. Después de alcanzar la liberación y antes de morir en esa vida en que alcanzamos la liberación, nuestros agregados sólo son manchados. Ya no son agregados que se obtienen.

A lo largo de todo esto, en cada momento, estamos experimentando cognición limitada. Así que mientras estamos en el samsara experimentamos sensaciones de felicidad e infelicidad, ganas de actuar de una manera similar a como actuamos antes, diferentes cuerpos, diferentes tipos de ambiente, y cosas que nos pasan similares a las que hemos hecho antes, todo lo anterior subiendo o bajando y todo a través de un periscopio. Ese es nuestro paquete kármico. Esta es la primera verdad noble, la verdad del sufrimiento. Es desagradable. De esto es de lo que queremos salir ¡Es realmente aburrido! Ha estado sucediendo sin principio y seguirá sucediendo sin final, a menos que hagamos algo al respecto.

Etapas del deshacernos de la repercusión kármica

Nos deshacemos de ella por etapas. Cuando nos liberamos, nos deshacemos de las sensaciones manchadas que suben y bajan. Ya no tenemos más sufrimiento. Tampoco tenemos ya el deseo compulsivo de hacer esto o aquello, similar a lo que hemos hecho antes.

Durante la vida en la cual nos liberamos, sin embargo, y hasta que morimos, aún nos quedamos con nuestros otros cuatro agregados manchados, excluyendo las sensaciones – un cuerpo manchado, una mente manchada, etc. – que provienen de la confusión. Las sensaciones que experimentamos ahora están no manchadas (zag-med). No surgen de la confusión. Durante períodos de absorción total (mnyam-bzhag, equilibrio meditativo) sobre la vacuidad, experimentamos felicidad no manchada (gozo no manchado); por lo demás, también podemos experimentar sensaciones neutras no manchadas.

Como arjats, también experimentamos todavía los ambientes manchados en los que estamos. Las cosas también continúan sucediéndonos de manera similar a nuestras acciones previas. Los arjats experimentan que la gente les arroje cosas, los golpee, etc., pero no experimentan ningún sufrimiento por ello y no tienen pensamientos irresistibles de arrojarle algo a esa persona. Y, mientras que los arjats no sufren ni sienten ganas de vengarse, aún están experimentando cuerpos que se lastiman y ambientes en los que pueden suceder cosas que lastiman, los cuales surgen de la confusión.

Cuando morimos en esa vida en la que alcanzamos la liberación, nos deshacemos para siempre de nuestros entramados de fuerza kármica y de nuestras tendencias kármicas. Ya no experimentamos que nos suceden cosas similares a las acciones kármicas que hicimos en el pasado, ni siquiera ocasionalmente, y ya no experimentamos otra vez agregados ni ambientes manchados. De acuerdo con los principios hinayana, en este punto cesa el continuum mental de los arjats: se vuelven “extintos como una llama”. El mahayana, sin embargo, dice que continúan.

Por favor noten que cuando decimos que los arjats están libres para siempre de sus entramados de fuerza kármica, en el caso de entramados de fuerza positiva o “colecciones de mérito”, nos referimos a la fuerza positiva constructora de samsara, no a los entramados de fuerza positiva constructora de iluminación. Estas últimas se derivan de las acciones constructivas que dedicamos, con bodichita, a nuestro logro de la iluminación para beneficiar a todos los seres lo más posible. La fuerza positiva que no se dedica de esta forma, o que no se dedica a nuestra liberación, es meramente constructora de samsara. Sólo ese tipo de fuerza positiva es una fuerza kármica. También, como saben, existen etapas de la bodichita, parte de ella está mezclada con confusión y parte no. Incluso la fuerza positiva mezclada con confusión es constructora de la iluminación si es dedicada con bodichita. Es una discusión muy complicada.

Participante: ¡Esto es tan complicado!

Alex: La vida es complicada. ¿Qué esperabas? Si observas cómo funciona el cuerpo humano, también es complicado.

De acuerdo con los principios mahayana, cuando los arjats mueren en la vida en la que alcanzaron la liberación, renacen en tierras puras con cuerpos mentales hechos de luz. Ya no tienen agregados manchados, como cuerpos, ni viven en ambientes manchados que surgen de la confusión y, por supuesto, no tienen sensaciones manchadas. Nada les sucede de manera similar a sus comportamientos kármicos previos y, ciertamente, no tienen ganas de repetir ninguno de sus patrones kármicos previos. Sus entramados de fuerza kármica y sus tendencias kármicas se han terminado completamente. Sin embargo, en esas tierras puras aún experimentan todo a través de un periscopio. No se dan cuenta del karma de cada individuo ni de todas las causas y consecuencias de cada acción. No se dan cuenta de las infinitas vidas previas y todas las cosas que sólo los budas conocen. ¿Por qué? Porque todavía tienen los hábitos kármicos constantes. Sólo cuando nos deshacemos de los hábitos kármicos constantes nos deshacemos de la visión periscópica. Eso sólo ocurre con la iluminación.

Participante: ¿Las tierras puras de los arjats son lo mismo que los reinos de los dioses?

Alex: No, no son reinos de los dioses. Son tierras puras como Tushita o la tierra de Dakini. Un reino de los dioses es un renacimiento manchado con un ambiente manchado. Proviene de la confusión. Está caracterizado por experiencias con un tipo de felicidad que nos es satisfactoria y no sabemos nunca lo que sucederá después, no hay garantías.

Participante: ¿Nos deshacemos del periscopio cuando percibimos directamente la vacuidad?

Alex: Esta es realmente una pregunta muy complicada de contestar, ya que los diversos sistemas de principios mahayana tienen afirmaciones bastante distintas respecto al proceso y los pasos a través de los cuales la cognición no conceptual de la vacuidad nos libera de los obscurecimientos que evitan la liberación y de los que evitan la iluminación. Pero dejemos todas estas variaciones a un lado y simplifiquemos la discusión para poder responder a tu pregunta ahora. Nuestra discusión ya se volvió lo suficientemente complicada.

Brevemente, el deshacernos de la percepción periscópica toma más que la primera cognición no conceptual de la vacuidad. Necesita de una muy larga familiaridad con esto. Tiene que tener una fuerza mucho más fuerte detrás de ello. La manera en que esta fuerza se acumula es la misma en la que crecen los entramados de fuerza kármica. Tenemos momentos de cognición de la vacuidad y cuando el momento termina, termina. Pero con cada momento adicional de cognición de la vacuidad, los entramados de estos momentos se fortalecen. Lo que resulta de este proceso usualmente se traduce como “colección de sabiduría” (ye-shes-kyi tshogs). Yo lo llamo “entramado de darse cuenta profundo”. Necesitamos tener una tremenda fuerza detrás de nuestra cognición no conceptual de la vacuidad para poder deshacernos del periscopio. Nuestra primera visión no conceptual de ella no tiene la fuerza suficiente.

Continuaremos mañana. El siguiente paso es ver cómo continúa el samsara a partir de ésto. ¿Cómo aparece un nuevo karma a partir de ésto? Tenemos que entender cómo sucede porque, de otra manera, seguirá sin control. El resultado final previsto de todo ésto es que sintamos cuán estúpido es. Sobre la base de darnos cuenta de lo estúpido que es, obtenemos la renuncia.

Dedicatoria

Terminemos con una dedicatoria. Que por medio de esto podamos entender más y más acerca del karma y de cómo funciona el samsara, de tal forma que tengamos cierta idea de cómo salir de él y realmente seguir el camino que el Buda demostró para alcanzar la iluminación y ser de la mejor ayuda a todos.

¿Cómo podemos ser de la mejor ayuda si nuestras sensaciones de felicidad e infelicidad suben y bajan a cada minuto del día? No podemos predecir nuestro humor en los siguientes minutos. ¿Cómo podemos ser de ayuda a otros si siempre nos están sucediendo todo tipo de cosas similares a las que hemos hecho antes – gente que nos ataca y nos critica, perdemos nuestro trabajo y demás? ¿Cómo podemos ayudar a otros si nuestros cuerpos son semejantes lastres: tenemos que alimentarlos, limpiarlos, ponerlos a dormir? ¿Cómo podemos ayudar a otros si hemos nacido con semejantes cuerpos y mentes limitados? No podemos entender todas las lenguas ni todo lo que está pasando. No podemos entender los problemas de los demás. No nos podemos multiplicar en millones de cuerpos para ayudar a todos al mismo tiempo. Existen tantas cosas que nos gustaría hacer para ayudar a otros, pero no podemos hacerlas porque somos muy limitados. Realmente queremos liberarnos de todo este paquete kármico, de toda esta repercusión kármica. Que este entendimiento pueda aumentar de manera que al menos podamos conocer este proceso completo y sintamos sinceramente que debemos salir de esto para ser de la mayor ayuda para todos.