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La explicación budista de el renacimiento

Alexander Berzin
Morelia, México, junio de 2000

[transcripción de curso editado y suplementado con material de cursos dados en Munich, Alemania, en octubre de 2000 y Berlín, Alemania, en febrero de 2001]
Traducido por Nayeli Maillefert Rovira

Parte uno: El lugar que ocupa el renacimiento dentro del budismo y el tema del continuum mental

La importancia del renacimiento en el contexto del lamrim

Esta noche estaremos hablando sobre el renacimiento, un tema que es central dentro del budismo y me parece que es muy importante que lo reconozcamos así, pero, ¿por qué es importante? examinemos algunas de las razones.

Si vemos dentro del lamrim (el estado mental encaminado graduado hacia la iluminación), habla acerca de los estados mentales encaminados de las personas, según tres niveles de motivación. El primer nivel de motivación tiene el propósito de lograr un renacimiento afortunado. Si no creemos en la existencia de tal cosa como el renacimiento, entonces ¿por qué habríamos de proponernos obtener un renacimiento afortunado? eso no tendría ningún sentido. El siguiente nivel tiene el propósito de lograr la liberación ¿la liberación de qué? La liberación de renacimientos recurrentes e incontrolables, que es a lo que se refiere samsara. Así que, si no creemos que existan los renacimientos ¿por qué querríamos liberarnos de ellos? esto no representaría para nosotros problema alguno. Y si vemos el nivel avanzado de motivación, entonces, nos dirigimos a convertirnos en un Buda, y este es nuestro propósito pues nos permitirá ser de ayuda para que todos los demás se logren liberar de los renacimientos recurrentes e incontrolables. Esta es la forma en que las etapas del camino son presentadas en el lamrim, y nuevamente, no querríamos ser capaces de ayudar a todo mundo a superar los renacimientos si no creyéramos en el renacimiento.

Algunos maestros budistas no tradicionales tienden a impartir una enseñanza ligera “Darma-lite” así como en “Coca-Cola Lite”, más que el verdadero Darma; así que con el Darma-lite tienden a diluir estos niveles de motivación y en vez de proponernos lograr un renacimiento afortunado, nuestro propósito es mejorar las condiciones en esta vida. Y en vez de que el propósito sea liberarnos de los renacimientos recurrentes e incontrolables, nos proponemos liberarnos de todos los problemas y dificultades que podamos tener en esta vida. El propósito de lograr la iluminación no es para ser capaces de liberar a todo el mundo de los renacimientos recurrentes e incontrolables, sino para liberar a todos los demás de sus problemas en esta vida. Esta es la versión “Darma-lite” de los tres niveles de motivación en el lamrim.

[Ver: "Darma-lite" versus "Darma verdadero." Ver tambien: Comparación entre las versiones del "Darma-lite" y el "Darma verdadero" del lamrim.]

Por supuesto, algunas personas prefieren la versión “Darma-lite” pero no es el verdadero Darma. A pesar de que el “Darma-lite” puede ser útil, ya que ciertamente se logran beneficios al practicar el budismo de esta forma sin tomar en cuenta el renacimiento, los niveles: inicial e intermedio de motivación, tiene semejanza a la psicoterapia en que trata de resolver situaciones y de no tener más problemas en esta vida. Así mismo el nivel avanzado de motivación del “Darma-lite” se asemeja al trabajo social al declarar “voy a salir a ayudar a otros a librarse de los problemas que tienen en esta vida”. Todo esto está muy bien y el budismo tiene muchas sugerencias muy útiles que nos pueden ser de gran ayuda en este proceso de psicoterapia y trabajo social, pero a mí me parece que decir que esto es budismo es defraudarlo. El budismo ofrece mucho más que esto, así que necesitamos realmente valorar por qué es tan importante trabajar con nosotros mismos dentro del contexto del renacimiento.

La importancia del renacimiento en la apreciación de la preciada vida humana

Antes que nada, ¿por qué querríamos trabajar para lograr un renacimiento afortunado? El budismo no propone como objetivo final renacer en el cielo, en donde todo será realmente bueno y maravilloso y en donde encontraremos felicidad eterna. Esta no es la razón budista al proponernos lograr un renacimiento mas afortunado y no es su objetivo final. Más bien estamos trabajando para desarrollarnos hasta el punto en que logremos superar todos nuestros problemas y defectos (y no sólo los de esta vida) y actualicemos al máximo nuestros potenciales de tal forma que ulteriormente podamos beneficiar a todo el mundo de la manera más completa posible. Este será un proceso muy largo.

Lo más probable es que no logremos terminar este proceso en esta vida. Así que, el sendero espiritual seguramente será algo que queramos continuar más allá de esta vida. No es que estemos participando en una carrera para ver que tan lejos llegamos antes de caer muertos, sino que queremos llegar a la línea final. Pero si no pensamos en términos de renacimientos, entonces puede resultar bastante fácil desanimarnos conforme vamos envejeciendo y nos enfrentemos a la muerte, si es que no hemos logrado progresos importantes. Y seamos honestos, esto es debido a que la mayoría de nosotros no lograremos progresos importantes en esta vida, puesto que nos encontramos muy ocupados con otras cosas, y muy pocos de nosotros podemos dedicarle veinticuatro horas al día a la práctica del Darma. Además, cuando reparamos en cómo ha sido nuestro progreso, nos damos cuenta que no ha sido de manera lineal, no va a ir mejorando cada día, más bien siempre tendrá sus altibajos, esto es normal, así es la vida, ¿o no? Algunas veces, todo va bien y otros días estamos de mal humor y nada sale bien. Esto nos va a ocurrir a cada paso del camino hasta que nos liberemos del samsara.

De tal forma, que si pensamos en términos del renacimiento, nos ayudará a tener una perspectiva más amplia, y así no nos pondremos nerviosos pensando que no estamos logrando un progreso fantástico. Si podemos continuar teniendo, lo que el budismo llama preciados renacimientos humanos, entonces, tarde o temprano y con suficiente trabajo consistente, alcanzaremos nuestra meta ulterior de la liberación y la iluminación. Un preciado renacimiento humano, es aquel con el cual nos hemos librado de todas las situaciones que nos impedirían la libertad de practicar el Darma, y con el que poseemos todos los factores de apoyo para aprovechar al máximo la oportunidad de la práctica. Por lo tanto el objetivo provisional al que necesitamos aspirar, es asegurar que continuaremos obteniendo preciados renacimientos humanos en todas nuestras vidas futuras hasta convertirnos en seres liberados.

[Ver: Introducción general al nivel inicial de las enseñanzas del camino gradual (lamrim): Primer día.]

Si vemos las enseñanzas referentes a “los cuatro pensamientos que voltean la mente hacia el Darma”, el primero de ellos, el de la valoración de la preciada vida humana, enfatiza la importancia y la rareza de obtener tal nacimiento. Esto no solamente implica que podemos obtener muchos tipos diferentes de renacimientos, además de la preciada vida humana, y que necesitamos consolidar las causas para tal renacimiento, sino también la existencia de vidas pasadas. Después de nuestra vida inmediata anterior, pudimos haber obtenido diferentes tipos de renacimiento, por ejemplo el de un pequeño insecto. Así pues, necesitamos apreciar la maravillosa oportunidad que tenemos ahora. Por lo tanto queda claro que el renacimiento es un punto completamente esencial para la valoración de la preciada vida humana y que se considera como el primer pensamiento que voltea la mente hacia el Darma.

[Ver: Los cuatro pensamientos que dirigen la mente hacia el Darma.]

El pensar en continuar obteniendo preciadas vidas humanas en el futuro, también resulta muy importante para el tantra, de otra manera existe el peligro del autoengaño mientras se practica el tantra: El anutarayoga tantra, que es el tipo de tantra más sofisticado, enseña que es posible lograr la iluminación en esta vida. Mucha gente se siente atraída a esto porque piensan: “ahora ni siquiera tengo que considerar la cuestión de los renacimientos, porque esto resulta irrelevante en el tantra, existe la iluminación en esta misma vida. ¡Fantástico!”. Este es un gran error, porque aún si llevamos a cabo las prácticas tántricas más avanzadas es posible que no logremos alcanzar la iluminación en esta vida. La posibilidad existe, pero es extremadamente poco probable.

Así que, tal como en la práctica del sutra, si tenemos entendimiento del renacimiento, no nos desalentamos. Más bien pensamos: “voy a intentar lograr la iluminación en esta vida, pero si no lo logro, no es el fin del mundo, existe el renacimiento y seguiré intentándolo la siguiente vida”. Tal como dice el dicho, y de hecho esto viene de un pensamiento budista indio upanishádico: “No existe pérdida una vez que se ha comenzado”. ¿Entienden? Si llevamos a cabo un inicio, si comenzamos con algo, no se perderá, puesto que podremos continuar con ello en vidas futuras. Esta es una perspectiva india en general, no sólo budista, que resulta bastante relevante en este caso.

Asimismo una de las principales características del anutarayoga tantra es la purificación, en el sentido de librarnos de la muerte samsárica, del bardo y del renacimiento. El bardo es el estado intermedio entre la muerte y el renacimiento, el anutarayoga tantra ofrece un análisis muy detallado de cómo funciona dicho proceso e incluye prácticas que simulan la muerte, el bardo y el renacimiento. Si en realidad no creemos que ocurre el renacimiento, ¿por qué querríamos practicar la purificación de la muerte, el bardo y el renacimiento? ¿qué demonios estamos haciendo? Sin la convicción del renacimiento toda la práctica del anutarayoga tantra se vuelve un juego. Así que con todos estos argumentos queda claro el primer punto.

La importancia del renacimiento en el entendimiento del karma

El segundo punto en relación a la importancia de pensar en términos del renacimiento es para obtener un correcto entendimiento del karma; porque los resultados de nuestras acciones, en su mayoría, no siempre maduran en esta vida. Por ejemplo, puede ser que nos dediquemos a practicar intensamente y que meditemos todos los días, que hagamos cientos de miles de postraciones y todas esas cosas, y luego nos enfermemos de cáncer y tengamos una muerte lenta y dolorosa. Obviamente, nos podemos sentir muy desanimados si esperamos que los resultados de nuestras acciones maduren en esta vida.

Puede ser que veamos a un oficial corrupto, que se dedica a estafar a todo el mundo, y así hacerse rico. Una persona como ésta quizá nunca sea atrapada y viva toda su vida disfrutando de gran riqueza y poder, entonces ¿dónde queda el karma? No tiene que ser un funcionario de gobierno, puede ser un empresario.

Por supuesto que algunas de nuestras acciones pueden madurar en esta vida, especialmente si son llevadas a cabo con una fuerte motivación, ya sea positiva o negativa, pero la mayoría de ellas madurarán en vidas futuras. De hecho, la mayoría de las cosas que experimentamos en esta vida no son el resultado de lo que hemos hecho en esta vida, sino de lo que hicimos en vidas pasadas.

Necesito aclarar un poco más este punto: Hay ciertas cosas que hacemos en esta vida, como por ejemplo, golpearnos en dedo del pie con la pata de la mesa en la oscuridad y luego, como resultado, experimentamos el intenso dolor y vemos como se nos pone el dedo morado. No se trata de pensar que el budismo niega que este tipo de causa y efecto físicos ocurran en esta vida. Pero puede ser que hayamos trabajado mucho para lograr tener una buena educación universitaria, y luego no podamos encontrar un trabajo bien remunerado y terminemos manejando un taxi. Esto no parece corresponder a una causa y efecto simple ¿verdad? el conseguir un buen trabajo solamente por haber recibido una buena educación. Si logramos tener un buen trabajo o no, depende de muchos otros factores kármicos de vidas anteriores. Así es que es muy importante para el entendimiento del karma (causa y efecto) el pensar en términos del renacimiento. No es que sea simplemente útil, es absolutamente necesario, de otra forma todos los argumentos relacionados con la causa y efecto del comportamiento no tienen ningún sentido.

Sin el karma como referencia, nos quedamos con una perspectiva muy diferente acerca de lo que nos pasa en la vida. Fuimos a la universidad y obtuvimos o no un trabajo, ¿de qué pudo haber dependido esto? Puede ser que pensemos que depende de la suerte o del destino, o de la voluntad divina. El budismo dice que hay muchos problemas de falta de lógica en cada una de esas propuestas. Por otro lado, la presentación budista del renacimiento y las vidas pasadas, es una forma de explicar no sólo lo que nos está ocurriendo en este momento, de manera que tenga sentido, sino que además nos da una forma de poder afectar lo que nos ocurrirá en el futuro.

En realidad podríamos vivir pensando que todo lo que nos ocurre esta basado en la suerte, el destino o la voluntad divina, ciertamente existen mucha sociedades que piensan de esta forma. Pero creer esto no deja mucho espacio para influir en lo que nos ocurre. ¿Llevar un amuleto en el cuello logra realmente cambiar nuestra suerte? Si todo se encuentra en manos de Dios aún si seguimos sus mandamientos, puede ocurrirnos un desastre; y si esto nos sucede ¿nos resultará satisfactorio confiar en la sabiduría divina y aceptar su voluntad?, y si lo que nos ocurre está predeterminado por el destino, no hay nada que podamos hacer para cambiarlo ¿o si? Por otro lado, el budismo dice que necesitamos asumir la responsabilidad sobre lo que nos ocurre, a pesar de que los resultados de nuestras acciones no nos sean visibles en esta vida.

[Ver: El mecanismo del karma: La presentación mahayana, excepto la gelug prasánguika.]

La importancia del renacimiento para abrir nuestros corazones a todos los seres

El siguiente punto de por qué es importante el renacimiento tiene que ver con las meditaciones para el desarrollo del amor y la compasión, empezando por reconocer a todo mundo como nuestra madre. La versión del Darma verdadero es el reconocimiento de que todo el mundo ha sido nuestra madre en vidas anteriores. La versión “Darma-lite” es que, cualquiera podría llevarnos a su casa y ser amables con nosotros, alojarnos y alimentarnos como lo haría una madre. Cualquiera en este cuarto, cualquiera en la calle, cualquiera podría ser así con nosotros.

No hay duda de que la versión “Darma-lite” es una perspectiva útil, puesto que nos habilita hacia la posibilidad de ver que todo mundo puede ser gentil con nosotros, y que nosotros podemos hacer lo mismo. Podemos llevar a quien sea a casa y alimentarlo como si fuéramos su madre. Este tipo de meditación abre nuestros corazones hacia los demás. Pero aún sólo considerando a personas, es bastante limitada a adultos exclusivamente. Realmente no podemos pensar que un bebé nos pueda llevar a su casa y nos cuide y nos alimente, o que ese bebé pueda actuar como nuestra madre. Puede que respondamos “bueno, esta bien, quizá no ahora pero cuando crezca; puede actuar como una madre hacia mi, y ciertamente yo podría cuidar de cualquier bebé como si fuera mío” pero entonces ¿qué hay con las cucarachas o los mosquitos? Es muy difícil aplicar este tipo de meditación hacia los no humanos. ¿Podríamos sinceramente sentir que una cucaracha pudiera ser nuestra madre, llevarnos a casa y alimentarnos?, ¿o que pudiéramos ser como una madre para la cucaracha llevarla a casa y darle un lugar para dormir y alimentarla? Cualquier perro podría ser nuestra mascota, pero sería bastante raro pensar que una cucaracha o un mosquito se pudiera convertir en nuestra mascota ¿no es cierto?

Esta es una desventaja del “Darma-lite”, a pesar de que no hay necesidad de deshacernos de este tiene serias limitantes, y por si mismo no llega a abrir, verdaderamente, nuestros corazones con todo el espectro que propone el budismo, no sólo a humanos adultos.

La importancia del renacimiento para relacionarnos de forma ecuánime con todos

El siguiente punto es que si tan sólo pensamos en términos de esta vida, tendemos a identificarnos fuertemente con nuestras situaciones presentes (que tenemos tantos años, que somos jóvenes, o que somos viejos; que somos hombre o mujer; que somos mexicanos, o alemanes, o africanos, etcétera.). Al identificarnos con nuestra situación presente de esta forma, nos damos cuenta que no es tan fácil sentir empatía hacia personas en otras condiciones. Tendemos a pensar que sólo nos podemos relacionar con mexicanos, o con otras personas con el mismo tipo de origen religioso. O sentimos que sólo nos podemos relacionar con personas de nuestra edad o género, o con la misma orientación sexual. Es absolutamente normal que las personas pensemos así.

Pero si pensamos en términos del renacimiento, caemos en cuenta que hemos tenido todas las edades. Algunas veces hemos sido jóvenes, algunas veces hemos sido viejos; hemos sido tanto hombres como mujeres; hemos tenido diferentes nacionalidades. También, y de manera muy importante, hemos tenido diferentes formas, no siempre humana. Ya que pensar de esta manera nos ofrece una concepción más amplia de nosotros mismos, nos permite desarrollar, mucho más fácilmente, compasión hacia otros que se encuentran en situaciones diferentes a las que experimentamos en el presente. De esta manera no tendemos a identificarnos tan sólidamente con lo que hoy somos como si fuera una identidad concreta, permanente y absoluta, puesto que nos damos cuenta que hemos tenido muchas formas diferentes en otras vidas. Esto nos ayuda a entender más fácilmente las enseñanzas del vacío (vacuidad), de nuestra falta de identidad sólida y permanente.

La importancia del renacimiento en el entendimiento de la naturaleza de la mente

Lo más significativo es que el renacimiento es esencial para poder entender la naturaleza de nuestras mentes, lo que es crucial para nuestro desarrollo budista. Es necesario que entendamos como la mente no tiene principio y no tiene final, y esto necesariamente nos remite al tema del renacimiento ¿no es cierto? Si pensamos que la mente sólo existe en esta vida, entonces tenemos un gran problema con respecto a cual es la causa de la mente. La confusión sobre este tema afecta nuestro entendimiento del vacío, de cómo es que la mente existe. Así pues, el entendimiento del renacimiento es esencial para ser capaces de obtener entendimiento sobre el vacío, en término de las causas para la continuidad de la mente y lo que eso implica, y cómo es que funciona la causa y el efecto. Todo esto se encuentra vinculado. Trataremos todo esto a detalle más adelante.

Por todas estas múltiples y diversas razones, el entendimiento de la explicación budista sobre el renacimiento es verdaderamente importante y central para llevar a su máximo la práctica. Este es el caso a pesar del hecho que algunos maestros en occidente enseñan el “Darma-lite” y algunos estudiantes de Darma en occidente lo prefieren como su bebida espiritual.

La importancia del entendimiento específico de la explicación budista del renacimiento.

Como hemos estado viendo, desde el primer paso que dirige nuestra mente hacia el Darma, valorar la preciada vida humana, se asume la aceptación del renacimiento. Por supuesto, esto significa específicamente la explicación budista del renacimiento, no tan sólo otra de las explicaciones del tema. Muchos sistemas de pensamiento no budistas afirman la existencia del renacimiento, como el hinduismo, el jainismo, la teosofía, algunos antiguos filósofos griegos y aún algunas de las primeras sectas cristianas. Las explicaciones en cada uno de ellos son diferentes.

Además como occidentales, no provenimos de un antecedente tradicional budista, si así fuera tendríamos, como muchos tibetanos, una aceptación natural del renacimiento; así como aceptamos que la Tierra es redonda. Eso no significa que tendríamos necesariamente, un entendimiento sofisticado del renacimiento, la mayoría de los tibetanos no lo tiene, pero al menos aceptan que tal cosa como el renacimiento existe y si van a estudiar el Darma, entonces se interesan en aprender la explicación budista.

Me parece que este punto es muy importante para nosotros los occidentales. Sería muy injusto y forzado o artificial, insistir que antes de poder realmente empezar a estudiar el Darma verdadero, tuviéramos que entender y aceptar el renacimiento, es una expectativa poco razonable. Pero me parece que para poder estudiar el Darma verdadero y no solamente el “Darma-lite”, necesitamos reconocer el lugar central que ocupa el renacimiento en el budismo y no negarlo diciendo: “No lo necesito” y necesitamos el tener interés y la intención de aprender realmente cual es la explicación budista del tema.

Para lograr esto necesitamos excluir todas las explicaciones no budistas del renacimiento; en otras palabras, necesitamos reconocer que la explicación budista no habla de una alma estática que vuela de un cuerpo a otro. No dice que tenemos que aprender ciertas lecciones de una vida a otra y hasta que aprendamos cada lección no pasamos a la siguiente eso no es budismo. Tampoco nos habla de que siempre estamos mejorando o superándonos, que nuestros renacimientos son cada vez mejores y que vamos avanzando hacia renacimientos superiores, eso no es budismo. Tampoco declara el budismo que los humanos sólo podemos renacer como humanos y que los animales como animales. Ni dice que sólo haya una vida después de la muerte y que ésta sea eterna, en la que vas al cielo o al infierno (aunque hubiera un purgatorio entre estos) y que eso es para siempre.

Desde el principio necesitamos entender que el budismo no afirma ninguna de estas explicaciones, es algo diferente. Así que necesitamos desarrollar una actitud que diga: “Me gustaría entender lo que el budismo en realidad enseña sobre el renacimiento, me doy cuenta de que es muy importante y estoy interesado en ello”. Creo que esta es la base para empezar a tomarnos el Darma verdadero sin tener que quedar satisfechos con el “Darma-lite”. Luego progresamos pensando: “Aceptaré, provisionalmente, la explicación budista del renacimiento para trabajar con ella aunque no la entienda completamente, por el momento, y conforme vaya avanzando en el camino, trataré de entenderla a mayor profundidad”.

El continuum como una sucesión de momentos de algo

¿Cuál es entonces el entendimiento budista del renacimiento? Tal como sucede con muchos otros temas, no es algo tan simple, pero eso no significa que sea imposible de entender. El renacimiento en el budismo, es básicamente un asunto de continuidad. Pero, ¿qué queremos decir con “continuidad”? Nos referimos a “una sucesión ininterrumpida de momentos de algo”. No es como la continuidad de un camino, que es un continuum espacial, más bien el budismo se refiere a un continuum temporal, una sucesión continua de momentos de algo en el tiempo.

Una analogía útil puede ser la continuidad de una película. Con el renacimiento, no estamos hablando del continuum de un rollo de acetato en sí en donde la película esta plasmada; sino del continuum de la película mientras se está proyectando, la sucesión de un momento después de otro, en donde sólo un momento es proyectado a la vez. Es posible observar todo un arroyo, (o al menos una parte del mismo, no estamos hablando de eso), pero resulta imposible experienciar más de un momento a cada instante.

Una sucesión de momentos, tiene que ser una sucesión de momentos de algo. En el caso del renacimiento, ¿sucesión de momentos de qué? son los implicados en el renacimiento. Es una sucesión de momentos mentales, lo que significa una sucesión de momentos de actividad mental, a esto le llamamos un continuum mental, algunas veces se le llama “flujo mental” pero esta imagen es demasiado espacial, estamos buscando una imagen con una connotación más temporal.

Cuatro tipos de continuum temporal

En general existen cuatro tipos de continuum temporales.

El primer tipo es un continuum que tiene tanto un principio como un final. Por ejemplo, este cuerpo que ahora tenemos tuvo un principio, cuando fuimos concebidos, y tendrá un final, cuando muramos. Y continua de momento a momento mientras tenemos vida, sin ninguna interrupción. Esto es fácil de entender.

El segundo tipo no tiene principio pero tiene final. Este es más difícil de entender, los ejemplos son los renacimientos incontrolables y recurrentes, en otras palabras, el samsara; y la ignorancia o el no darnos cuenta de cómo existimos nosotros y lo demás. Para ponerlo más sencillamente, llamémoslo “confusión sobre la realidad”. El samsara y la confusión sobre la realidad, que alimenta al samsara, no tienen principio, pero pueden tener un final. Cuando ese no darnos cuenta que perpetúa nuestra existencia samsárica es reemplazado por un darnos cuenta, en otras palabras, cuando esa confusión es reemplazada por un entendimiento correcto, y se mantiene una concentración perfecta sin ninguna ruptura en ese entendimiento correcto, entonces nuestra confusión llega a un verdadero fin, y por lo tanto también nuestros renacimientos recurrentes e incontrolables. Entendimiento correcto y entendimiento incorrecto (saber y no saber) no pueden coexistir en el mismo momento en un continuum mental.

El tercer tipo de continuum temporal es uno que tiene principio pero no tiene final. Un ejemplo sería la desintegración de un vaso. Cuando rompo un vaso, esa desintegración, ese fin del vaso tiene un principio, que se da cuando se rompe, pero no tiene final ¿o si? Continuará para siempre, ese vaso siempre estará roto. En un millón de años en el futuro, ese vaso seguirá estando roto, no va a regresar. Entonces la desintegración del vaso tiene principio pero no tiene final.

El cuarto tipo es algo que no tiene principio y no tiene final. Un continuum mental es un ejemplo de algo que no tiene inicio y no tiene fin. Esto es lo que necesitamos entender cuando estamos tratando de comprender las enseñanzas budistas sobre el renacimiento. Aquí estamos tratando con un continuum de actividad mental que no tiene principio y no tiene final.

Necesitamos tener cuidado y hacer una clara distinción. Cualquier continuum mental individual no tiene principio y no tiene final, pero cada continuum mental puede tener dos fases. Una es la fase samsárica, cuando ese continuum mental esta sujeto a renacimientos recurrentes e incontrolables, bajo la influencia de la confusión acerca de la realidad, y por lo tanto esta lleno de las diferentes formas de sufrimiento. Esta primera fase no tiene principio, pero puede tener un fin. La segunda fase es la del nirvana o la fase liberada, cuando ese continuum mental sigue manifestando nacimientos y muertes, pero está totalmente libre de la confusión sobre la realidad, por lo que no contiene sufrimiento alguno.

Esta segunda fase tendrá principio pero no final. Las diferentes escuelas del budismo ofrecen interpretaciones varias de esta segunda fase. Simplifiquemos la discusión aquí y presentemos sólo una de las perspectivas. La fase del nirvana puede continuar por un periodo limitado como siendo simplemente libre del samsara, durante este periodo de mera liberación, la actividad mental seguirá siendo limitada, no será todavía omnisciente. Pero, tarde o temprano este periodo de mera liberación llegará a su fin con la obtención de la iluminación, y entonces la fase del nirvana llegará a un periodo sin fin como un Buda omnisciente. Así pues, si consideramos a todas estas fases y periodos juntos, entonces cualquier continuum individual de actividad mental no tiene ni principio ni fin.

Para entender la enseñanza budista sobre el renacimiento, se requiere entonces del entendimiento de lo que subyace al renacimiento, es decir, la explicación budista de la mente.

La mente

El budismo se refiere a algo muy específico con el término “mente”, a un continuum de actividad mental (un “continuum mental”). No entremos en este momento a una explicación detallada sobre la mente, veámoslo de manera más sencilla. Un continuum mental es una sucesión ininterrumpida de momentos de experiencia. Existe un momento en el que se experiencia algo seguido por otro y otro y así sucesivamente. De esto estamos hablando. Y es un experienciar cosas, un experienciar algo. No se puede dar el experienciar sin que haya algo que se experiencie, como tampoco puede haber pensamiento sin el pensar en algo.

No estamos hablando de un objeto físico o inmaterial que lleva a cabo el experienciar. Y no estamos hablando de algún tipo de “herramienta” que alguien está utilizando para experienciar las cosas, como una cámara que toma una foto, o como si se dijera: “Estoy utilizando mi mente para experienciar esto”. No es que la mente sea un tipo de cosa que experiencia algo. Es por esto, que para entender la presentación budista, quizá sea mejor utilizar la palabra mente tan poco como sea posible, puesto que resulta confuso. A lo que nos estamos refiriendo es solamente a la actividad, a la actividad de experienciar algo. Si quisiéramos especificarlo más, diríamos que es la “mera experienciación individual y subjetiva de las cosas”.

Debería agregar, que no estamos hablando acerca de una continuidad de experiencias que se acumulan, de tal forma que una persona puede tener más experiencia que otras. Estamos hablando tan sólo del mero experimentar de las cosas, “mero” significa que es sólo la simple actividad mental, por ejemplo de ver, escuchar, o pensar algo; el experienciar algo. “Mero” también implica que el experienciar no necesita ser deliberado, como si: “Deliberadamente me fui a la India a tener esa experiencia” y no tiene que ser emotivo. Algunas personas piensan “si no te conmovió, en realidad no lo experimentaste”. No es este tipo de experimentación o experienciación.

El meramente experienciar algo ni siquiera tiene que ser consciente, como por ejemplo experienciar una hostilidad inconsciente, experienciar estar dormido, o aún experienciar la muerte. Es un mero experienciar. Para el budismo, la diferencia entre lo que la psicología occidental llama experimentar algo “consciente” o “inconscientemente” es meramente la intensidad de atención que acompaña a la experiencia. Entonces, necesitamos especificar todo esto de manera clara, porque no contamos con ninguna palabra en las lenguas occidentales que corresponda exactamente al concepto budista de “mente”.

[Para una definición más detallada de “mente” ver: Introducción al mahamudra y a su aplicación práctica en la vida, capítulo cuatro.]

Además, experienciar algo es siempre individual y subjetivo. Dos personas pueden experienciar el ver la misma película, pero su experienciar de la misma no será el igual: a uno le puede gustar mientras que al otro no. Cómo experiencien la película depende de muchos factores interrelacionados: su estado de ánimo, su salud, las personas con las que están, aún los asientos que ocupan en el teatro; si están sentados en la parte trasera o al frente, si la cabeza de alguien les bloquea la pantalla, si están cómodos o no, etcétera. Así que la experiencia de cada uno al ver la película es diferente, es individual.

Sentir un nivel de felicidad

Además experienciar algo es subjetivo. Esto es porque cada momento de experienciar algo está acompañado por el factor mental de la sensación de un nivel de felicidad o de infelicidad. Este factor mental de la sensación, de un nivel de felicidad o de infelicidad, se define como la manera en que experienciamos la maduración de nuestro karma. A cada momento sentimos cierto nivel de felicidad, infelicidad o de sensación neutra, aún cuando dormimos, experienciamos una sensación neutra que no es ni de felicidad ni de infelicidad.

¿Cómo se relaciona la sensación con el surgimiento del karma? el budismo explica que como resultado de nuestras acciones previas constructivas, experimentamos algo con felicidad; que como resultado de nuestras acciones previas destructivas, experimentamos algo con infelicidad y que como resultado de nuestras acciones previas neutras, experimentamos algo con una sensación neutra que no es ni felicidad, ni infelicidad.

Usualmente llevamos a cabo estas acciones en alguna vida previa, como hemos discutido antes, no son necesariamente las acciones que hemos llevado a cabo en el momento precedente inmediato o las acciones en las que nos encontramos actualmente involucrados. Es posible que nos encontremos sentados ante nuestro escritorio viendo la pared, o mirando la foto de alguien querido, y experienciándo cualquiera de las sensaciones de felicidad, infelicidad o neutra, dependiendo de una gran cantidad de factores, no todos los cuales podrán ser causas de lo que hemos experimentado recientemente.

Seres individuales

Cuando en el budismo hablamos de un “ser individual”, de una “persona” (gang-zag, sct. pudgala) estamos hablando de alguien con un continuum mental, independientemente de la forma de su vida presente. En cada momento de su existencia, experiencian algo individual y subjetivo, con la sensación de cierto nivel de felicidad o infelicidad. Es por esta razón que un ser individual es diferente a una piedra o a una computadora. ¿Acaso una piedra experiencia estar bajo la lluvia? Una piedra se puede erosionar por la lluvia, pero ¿significa eso que la piedra experiencia la lluvia? No, no experiencia la lluvia con una sensación de cierto nivel de felicidad o infelicidad, lo mismo sucede con la computadora que procesa información, no experiencia la información ¿o si? ¿Es una computadora feliz al correr un programa que funciona eficientemente e infeliz al correr un programa con virus?

Nuevamente, podemos confundirnos con nuestras palabras occidentales. ¿Cómo definimos a un ser individual? ¿Cómo definimos a los seres que experiencian cosas? El budismo dice que son seres que actúan con intención, aún cuando sus acciones no son planeadas conceptualmente. La lombriz no necesita planear conceptualmente que se va a arrastrar por ahí, simplemente lo hace y experiencia de manera subjetiva e individual los efectos inmediatos y a largo plazo de lo que hace. La lombriz es un “ser individual”

Podríamos meternos a una larga discusión de si las plantas y los hongos que viven entre los dedos de nuestros pies son seres individuales. Esto resulta algo difícil de entender para muchos de nosotros puesto que la ciencia clasifica a las plantas y a los hongos como seres vivos, de acuerdo con la definición biológica de vida, pero nuevamente, la ciencia no considera a los fantasmas como seres vivos. El budismo dice lo opuesto, las plantas no son seres individuales con actividad mental mientras que los fantasmas si. Pero el asunto es que un ser individual actúa con intención y experimenta los resultados de lo que hace a través de las leyes del karma de la causa y el efecto del comportamiento.

Esto es importante porque ¿quién renace? Los seres individuales, aquellos con intención. Experiencian las cosas con base en la intención y experiencian el resultado de lo que hacen. Porque su experienciar de cosas (porque su hacer cosas) es diferente momento a momento, y porque el universo funciona de acuerdo a la causa y al efecto, los seres individuales experiencian los resultados de lo que hacen.

Y son individuales, los seres individuales y los continuum mentales, interactúan entre ellos pero sus diferencias se mantienen, aún en la budeidad. Recordemos que el budismo afirma que estos continuum mentales no tienen ni principio ni fin. Cada uno consiste de una sucesión interrumpida de momentos de experienciación de cosas por siempre. Durante la fase de continuum mental individual antes de la iluminación, el ser individual es un “ser sintiente”, alguien con una conciencia limitada, porque su experienciar de las cosas esta mezclado, ya sea con obscurecimientos mentales y emocionales, o sólo con obscurecimientos cognitivos si es que ya está liberado. Un continuum mental individual durante la fase después de que ambos tipos de obscurecimientos han sido eliminados para siempre y se ha iluminado, el ser individual ya no es un ser sintiente, pero sigue siendo un ser individual.

Lo que respecta a cómo existe un ser individual y su relación con un continuum mental, nos lleva al tópico completo de la vacuidad y la etiquetación mental, pero omitámoslo por el momento.

El budismo no declara que exista una mente colectiva

El budismo no declara que exista una mente colectiva, ni aún en la budeidad. No existe el concepto, como en algunas formas de hinduismo, que al final, todos los arroyos fluyen al océano y se vuelve “uno”. De acuerdo con el budismo, los seres individuales y los continuum mentales, cada uno de ellos sin principio y sin final, siempre permanecen distintos, aún en la budeidad, aunque interactúen entre ellos.

Ahora, algunas personas encuentran problemático este punto referente a los Budas como seres distintos, así que déjenme explicarme un poco más. El Buda Shakyamuni y el Buda Maitreya, aunque son equivalentes en sus logros de iluminación, no son la misma persona. Cada uno de ellos tiene conexiones únicas con diferentes seres. Esta es la explicación del hecho que diferentes individuos se pueden encontrar y ser beneficiados por este Buda y no por aquel otro, esto se da porque cada Buda es una persona diferente, Shakyamuni no es Maitreya. Antes de su iluminación, cada uno interactuó con diferentes seres y llevó a cabo diferentes acciones en su camino hacia la iluminación. Esta es la razón de porqué algunos seres tienen cierta conexiones kármica con un Buda y otros con otro Buda, algunas personas pueden ser ayudados por este Buda y otros por aquel Buda. Si todos los Budas fueran la misma persona, no habría tal diferencia.

En resumen, todos tenemos un continuum mental individual y subjetivo, películas diferentes. Me parece que esta es la imagen más sencilla con la que podemos trabajar, películas diferentes. La película de Shakyamuni es diferente a la película de Maitreya. Cada uno de ellos tiene una historia diferente, cada uno beneficia a diferentes seres, pero interactúan, todo mundo puede interactuar. Ser individual y distinto no significa estar aislado y existir por si mismo, sin relación alguna con nada más.