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La explicación budista de el renacimiento

Alexander Berzin
Morelia, México, junio de 2000

[transcripción de curso editado y suplementado con material de cursos dados en Munich, Alemania, en octubre de 2000 y Berlín, Alemania, en febrero de 2001]
Traducido por Nayeli Maillefert Rovira

Parte dos: El análisis de cómo el continuum mental se perpetua

El continuum permanece en la misma categoría que los fenómenos

Examinemos la naturaleza de los continuum, ya que este entendimiento es crucial para el entendimiento de la enseñanza budista del renacimiento.

Una de las principales características de un continuum, es que cualquier categoría de fenómeno de la que sea su sucesión de momentos, deberá permanecer siempre bajo la misma categoría de fenómeno durante toda la sucesión. ¿Qué significa esto? Veamos un ejemplo: podemos hablar de un continuum físico, o en otras palabras, un continuum de materia y energía. Una semilla se puede transformar en un árbol, más tarde en un momento posterior puede ser madera, luego una mesa, luego fuego y calor, más tarde humo y cenizas. Así, el continuum permanece en la misma categoría de fenómeno: siempre es una sucesión de momentos de un tipo de materia/energía.

Sin embargo, hay que tener cuidado, las palabras que estamos utilizando aquí, cambio y transformación, no significan que exista una cierta “masa viscosa” verdaderamente existente que cambia o se transforma en diferentes estados, y que subyacente a estas transformaciones permanezca el mismo sustrato estático. No es como un pedazo de barro siendo modelado una y otra vez en diferentes formas. Tampoco es que existan los mismos átomos inalterables o las mismas partículas subatómicas inalterables que simplemente están siendo reordenadas para constituir la semilla, el árbol, la madera, la mesa, el fuego y las cenizas. Tampoco que todas estas diferentes formas de materia/energía sean transformaciones de una entidad estática más grande, la suma total e inalterable de toda la energía del universo. Recuerden la imagen de los momentos cambiantes en una película. Siempre estamos hablando sobre la sucesión de algo, pero sin que ese “algo” sea una entidad estática que perdura. Por favor piensen sobre esto, es un punto crucial.

El mismo análisis aplica a la sucesión de momentos de experienciación de cosas individual y subjetivo. El tipo de experiencia cambia de momento a momento, transformándose en diferentes tipos, pero básicamente permanece en la misma categoría de fenómeno: un tipo de experienciación de algo. Por ejemplo, el interés en algo, como un programa de televisión se puede transformarse en prestar atención y luego esa atención puede cambiar a fastidio y eso puede cambiar a aburrimiento y eso a cansancio, somnolencia, estar dormido, estar soñando, etcétera. Este tipo de experienciar esta cambiando de momento a momento, pero siempre se mantiene dentro del mismo tipo de categoría de fenómeno. Siempre permanece como un experienciar aunque como en el caso de la sucesión de momentos de materia/energía, no subyace una “cosa” estática tal como una “mente” o “conciencia” que tome una forma diferente a cada momento. Recordemos nuevamente la analogía de la película.

Sin embargo, el punto más importante aquí, es que en los momentos de sucesión de algo, ese “algo” no puede cambiar, ni cambia, de categoría del tipo general de fenómeno que es. El enojo no se puede transformar en una mesa y la madera no se puede transformar en enojo. El siguiente momento de la madera no puede ser enojo. Estamos hablando de dos categorías de fenómenos bastante diferentes: materia/energía por un lado y por otro el experienciar subjetivo de algo.

De hecho, esto es muy profundo. Subyace al hecho de que estamos hablando acerca de algo bastante diferente a las cosas físicas cuando hablamos de mente. Esto significa que la materia y la energía no se pueden transformar en el experienciar cosas. Esto es muy importante porque muchos científicos creen que la unión del esperma y el huevo, o varios compuestos bioquímicos, pueden transformarse en vida. El budismo dice de la manera más enfática que estos no se transforman en vida. Podemos observar esto a un nivel micro o macro.

La comparación de las aseveraciones científicas y budistas concernientes a los niveles macro y micro de los continuum

De acuerdo con la ciencia, el universo primero evoluciona y luego surge la vida. Así que la materia/energía se transforma en experienciar cosas. El budismo, por otro lado, contempla una visión mucho más amplia que la ciencia. Explica que tanto la materia/energía como el experienciar cosas no tienen principio. De manera similar a la explicación científica, expone que en un universo particular, el ambiente material se desarrolla primero y una vez que dicho ambiente está lo suficientemente desarrollado como para poder sostener vida en él, entonces seres individuales empiezan a tomar renacimientos ahí. Además, de acuerdo con la ciencia, las formas de renacimientos disponibles en un universo en particular, o en un planeta en particular pueden seguir las leyes de evolución de Darwin. Pero el budismo declara la existencia de incontables universos sin un comienzo general de universos y con cada universo pasando por un ciclo de evolución y de destrucción pero desfasados unos de otros. Así pues, en términos del tiempo sin principio, no podemos decir que el universo material se dio primero y luego se transformó en experienciar cosas.

En un nivel individual micro, muchos científicos afirman que los procesos químicos y eléctricos en un embrión se transforman en el experienciar cosas, al darse la base física primero. Pero, nuevamente el budismo refuta esta postura. Las transformaciones electroquímicas de una red de neuronas no crean o se transforman en el experienciar individual y subjetivo de cosas. Una sucesión de momentos de procesos electroquímicos y una sucesión de momentos de experienciar cosas constituyen continuum diferentes o categorías de fenómenos distintas, a pesar de lo cual ambos continuum se relacionan el uno con el otro.

La relación entre el continuum físico y el continuum mental

El budismo sostiene que un continuum mental siempre debe de tener una base física, necesita un sostén. En el nivel más burdo, un cuerpo físico es necesario para sostener un continuum mental. Sin embargo el soporte no crea lo que sostiene. La tierra sostiene a las personas que se paran en ella, pero la tierra no crea ni se transforma en la gente parada sobre ella ¿o si?

Quizá podamos entender esta relación entre cuerpo y mente con un ejemplo que no es perfectamente preciso, pero es un buen ejemplo de todas formas: un vaso con agua. El vaso representa al cuerpo y el agua representa a la mente. El vaso es necesario como contenedor en el vaso de agua, pero el vaso no crea el agua ¿o si? El vaso proviene de su propio continuum, el agua proviene de su propio continuum. Pero necesitamos el vaso para contener el agua de tal forma que podamos tener un vaso con agua ¿cierto? Y aún cuando el agua no se encuentra en el vaso, de todas maneras el agua tiene básicamente algún tipo de forma, porque sigue siendo materia y por lo tanto la fuerza de gravedad y otras fuerzas físicas le dan forma.

Así que estamos hablando de “experienciar cosas” que siempre necesita tener un apoyo y usualmente se trata de la materia burda y la energía de un cuerpo, por ejemplo, durante una vida como humano o como animal. Pero también podría ser solamente una forma más sutil de energía tal como ocurre entre renacimientos o cuando renacemos como fantasmas.

Si tienes agua y la viertes de un vaso a otro, tiene cierta forma y soporte en este vaso en donde se encuentra, y otra forma diferente y soporte en ese otro vaso en el que se vierte, pero no diríamos que no existe durante el momento en que esta pasando de un vaso al otro, ¿o si? Tiene un cierto tipo de forma sutil, moldeada por las fuerzas de gravedad. Lo mismo sucede con el experienciar de un continuum mental individual cuando está pasando de un cuerpo al siguiente, no podemos decir que en ese momento no existe simplemente porque carece del contenedor de un cuerpo sólido. El budismo explica que durante el periodo del bardo entre una vida y la siguiente, un continuum individual de experienciar cosas es moldeado por las fuerzas del karma de dicho continuum individual.

Por supuesto que esta es una analogía burda, ya que tanto el agua como el vaso son formas de fenómenos físicos. Como algo físico, el agua puede ser contenida dentro de algo. Por otro lado la actividad mental no es algo físico que pueda ser contenido dentro de otro objeto físico, la actividad mental es lo que el cerebro y el sistema nervioso están haciendo. Puede estar localizada en el cerebro y en el sistema nervioso, pero la actividad misma no es alguna cosa situada dentro del cerebro y del sistema nervioso. Recordemos que el budismo no habla de una “mente” sentada dentro de nuestra cabeza, como si fuera una “herramienta” que utilizamos, como seres individuales, para conocer cosas. En un sentido más relajado, podemos decir que tenemos un cuerpo físico burdo que sirve de soporte para experienciar cosas.

Ahora, nuestro cuerpo físico está cambiando momento a momento y constituye un continuum individual. El continuum físico que es nuestro cuerpo de esta vida es un continuum, pero el continuum de nuestro cuerpo en una vida anterior o futura es un continuum diferente ¿o no? Nuestro cuerpo de una vida no se transforma en el cuerpo de otra vida de la forma en que nuestro cuerpo de niño se transforma en nuestro cuerpo de adulto ¿verdad?, ¿pero sucede lo mismo con nuestro continuum mental?

Análisis del continuum físico de un cuerpo

Veamos un poco más de cerca la diferencia entre el continuum físico de un cuerpo y un continuum mental. Primero consideremos cada átomo y cada unidad de energía (si puedo utilizar estas palabras de manera informal) que constituye al cuerpo en un momento específico. El cuerpo, a cada momento está hecho de diferentes tipos y una gran cantidad de átomos y de varios tipos y cantidades de energía. Cada una de estas pequeñas piezas tiene su propio continuum individual y siempre cambiante. Los continuum de de estas piezas presentes en cualquier momento determinado en el cuerpo se mantienen presentes en el cuerpo tan sólo por un periodo breve y luego la sucesión de momentos de cada uno se puede separar e irse por su lado.

Algunos de los pedacitos pueden tener un continuum a lo largo de generaciones sucesivas. La unión del espermatozoide y el óvulo de los padres se transforma en el cuerpo del feto; el cuerpo del feto se transforma en el cuerpo del bebé, el cuerpo del bebé se transforma en el cuerpo del adulto y parte del cuerpo de ese adulto, un espermatozoide o un óvulo, junto con el óvulo o el espermatozoide del cuerpo de otro, se transforma en el cuerpo alguien de la siguiente generación.

Pero resulta mucho más complejo que eso, cada pequeño pedacito, digamos un átomo de carbono o un átomo de oxígeno, o una unidad de energía, ha tenido fases anteriores como parte de otra cosa. Pudo haber sido parte de algo que comimos, o parte del aire que respiramos, o parte del calor del sol que sentimos sobre la piel. Pudo haber sido parte del cuerpo de alguien más ya sea como su carne o como el espermatozoide u óvulo de nuestros padres, pero ahora se ha transformado y se ha convertido en parte de nuestro cuerpo en este momento. Después de cierto tiempo de formar parte de nuestro cuerpo, el continuum de ese pequeño pedacito seguirá siendo parte de alguna otra cosa, se convertirá en parte de nuestro desperdicio físico o de la fuerza cinética de una pelota que lanzamos, puede convertirse en parte del cuerpo de alguien más: de nuestro hijo o de un gusano que se come nuestro cadáver.

En otras palabras, todos estos componentes y pedacitos que forman nuestro cuerpo en un determinado momento provienen de otro lado y continúan para convertirse en parte de otra cosa. Cada pequeño pedacito de materia/energía está en constante transformación. No puede ser creada o destruida sólo se transforma y cada pequeño pedacito tiene su propio continuum individual que dura para siempre, sin principio y sin final.

Por supuesto que con esta explicación lo estamos sobre simplificando porque a la luz la teoría del Big Bang y otras teorías sobre cómo es que este universo terminará, no plantean el caso de que el continuum de una átomo particular de carbono no tenga principio ni final. Claro que además, en la sucesión de momentos de un continuum específico de un átomo de carbono, el átomo cambia de momento a momento, especialmente si se enlaza con otros átomos en una reacción química, pero me parece que captan la idea de lo que estoy tratando de ilustrar aquí.

El mantenimiento de la individualidad del continuum físico de un cuerpo

Nuestro cuerpo físico actual, permanece como una entidad completa durante una sucesión de momentos finitos, con un principio y un final. Mientras existe como una entidad completa, mantiene su individualidad, lo que resulta bastante notable, ¿cómo lo logra si cada pedacito de él está cambiando a cada momento? Los átomos del ADN en una célula de cuando teníamos diez años no son los mismos átomos del ADN que se encuentran en otra célula a los cuarenta y ciertamente los átomos del código genético del cuerpo de nuestros padres no son los mismos átomos de nuestro propio código genético.

Todas las células de nuestro cuerpo están continuamente siendo reemplazadas por nuevas. Bueno, algunos doctores podrían decir que algunas cuantas células o unidades provenientes del espermatozoide y el óvulo de nuestros padres forman parte de la médula o algo así y así se mantienen durante toda una vida. De hecho el budismo dice lo mismo. El budismo las llama “bodichita blanca y bodichita roja” pero ninguno del resto de esos pedacitos del cuerpo se encuentran ahí desde la concepción hasta la muerte. Y cuando morimos aún esas partes originarias de nuestros padres que estaban ahí se transforman en otra cosa. Se vuelven parte del continuum de algo más, la tierra o lo que sea.

En resumen, resulta muy claro que cuando hablamos de nuestro cuerpo, proviene de todo tipo de cosas. Existe el continuum del cuerpo como una entidad completa, bastante extraña, pero está el continuum que dura un cierto tiempo limitado, la duración de una vida. Pero todos los pedacitos que lo conforman provienen de otras cosas de todo tipo. Lo que es parte de nuestro cuerpo en determinado momento de hecho es tan sólo parte del continuum de nuestro cuerpo por un periodo corto, pero de hecho tiene su propio continuum, fue antes y será después parte de algo más.

Pero en cuanto al continuum mental del experienciar cosas ¿es un tipo similar de continuum? Esta es una pregunta muy interesante y lo que verdaderamente nos lleva a cuestionar el renacimiento. ¿Acaso parte de nuestro continuum mental proviene de nuestros padres y parte de este es heredado a nuestros hijos como algún tipo de código genético?, ¿o qué?

Análisis de un continuum mental

Un continuum de experienciar cosas también está hecho de muchas partes. Por ejemplo, en cualquier momento, por ejemplo, puede estar el ver un objeto, tal como una prenda en una tienda; el interés en ella, atención en ella, el que nos guste, el sentirnos felices por ello, el desearla, etcétera. Todo esto son partes de un momento de experienciar algo. Cada una de estas formas de experienciar puede tener una sucesión de momentos como parte de un continuum mental individual. En nuestro continuum mental podemos tener una sucesión de momentos de estar viendo algo, de estar poniendo atención a algo, de sentirnos felices por algo, o de desear algo. Por supuesto que ese “algo” puede cambiar, así como los niveles de atención, interés, felicidad o deseo que sentimos. Algunas de estas maneras de experienciar cosas continúan como sucesión sin ruptura aún cuando estamos dormidos, tal como la sensación de un cierto nivel de felicidad, infelicidad o una sensación neutral. En otras maneras, tal como con el deseo existe un periodo intermedio en donde no se manifiestan. Sin embargo el budismo explica que durante ese tiempo permanecen en nuestro continuum mental en una forma más sutil, como una tendencia.

Pero a diferencia de los átomos en nuestro cuerpo, ninguno de estos pedacitos tendrá una fase previa o subsiguiente, en la cual forme parte de otro continuum mental. No es como el átomo de carbono que forma parte del alimento y luego parte de nuestro cuerpo y luego parte del desecho de nuestro cuerpo y más tarde parte de la tierra. No es que la felicidad que experienciamos mientras vemos una película haya sido antes parte del continuum de felicidad de alguien más y que más tarde vaya a ser parte del continuum de felicidad de otro. No es que la felicidad de alguien más haya dejado de ser su felicidad, llegado para ser nuestra felicidad por un momento y luego nos haya dejado para convertirse en la felicidad de otro. Es muy diferente de la materia física que conforma nuestro cuerpo ¿no es así? La forma de experienciar algo no viene de nuestros padres o de nadie más.

Claro, podríamos decir que nuestra habilidad de experienciar cosas individualmente proviene del hecho de que nuestros padres fueron capaces de experienciar cosas individualmente. Podemos decir eso. Pero eso seria como decir que porque nuestros padres experienciaron el estar vivos, podemos experienciar el estar vivos. Es verdad que si nuestros padres no hubiesen experienciado el estar vivos y el tener un cuerpo, nosotros no seríamos capaces de experienciar estar vivos y tener un cuerpo. Pero esa es una obviedad irrelevante, no es de lo que estamos hablando cuando analizamos el continuum mental.

La felicidad experienciada mientras miramos una película (la felicidad individual y subjetiva que se experiencia), es meramente un periodo subsiguiente, de periodos previos de experienciar felicidad dentro del mismo continuum mental. ¡Sólo puede ser parte se la sucesión de momentos de un continuum mental! No vino del continuum mental de nuestros padres y no será heredado al continuum mental de nuestros hijos. De la única manera que puede ser, es teniendo su propia continuidad dentro de un continuum mental individual. Eso es lo verdaderamente importante aquí.

Y nuestro experienciar felicidad es individual y subjetivo, lo mismo que en el caso de nuestro experienciar de cosas en general. Podemos aprender de la experiencia de alguien más, pero nuestro experienciar subjetivo e individual del clima no proviene del experienciar individual y subjetivo de alguna otra persona sobre el clima. Es tan sólo otro momento de nuestro propio experienciar individual y subjetivo del clima.

Por esta razón cuando hablamos de un “continuum mental individual”, no proviene del cuerpo o en otras palabras de la materia/energía. Cada momento de nuestro continuum mental individual tiene que provenir de un momento previo de un experienciar cosas subjetivo e individual. Y no puede venir del experienciar individual y subjetivo de alguien más como por ejemplo de nuestros padres. Sólo puede ser parte del continuum de nuestro propio experienciar subjetivo e individual.

¿Puede un continuum mental tener un principio o final absolutos?

Hemos establecido que un continuum mental individual sólo puede surgir de algo de su propia categoría de fenómenos. Aunque un continuum mental requiere del continuum físico de un cuerpo para ser sustentado, el continuum físico del cuerpo es sólo una condición, aunque necesaria, para un continuum mental pero no es la causa inmediatamente precedente, que se transforma en un continuum mental. También hemos establecido que un continuum mental individual no puede venir del continuum mental individual de alguien más, necesita provenir de sí mismo y continuar a partir de sí.

La pregunta que ha quedado ahora es si ¿un continuum mental individual puede o no tener un principio absoluto?, independientemente de si éste principio absoluto se da al momento de la concepción o más tarde cuando el embrión se ha desarrollado lo suficiente como para sustentar la actividad mental. Y si ¿es verdad que un continuum mental individual puede tener un final absoluto? Es por estas dos preguntas que la discusión sobre el renacimiento se encuentra estrechamente conectada con la discusión sobre causa y efecto, y la vacuidad. ¿Puede el primer momento de un continuum mental, que da surgimiento causalmente al segundo momento, surgir de ninguna causa? Y ¿puede el último momento de un continuum mental que surgió como resultado de su momento precedente no dar surgimiento a un siguiente momento?, ¿puede haber una causa que no sea el efecto de una causa precedente? y ¿puede haber un efecto que no sea la causa de un efecto siguiente? Estos son los temas que necesitamos analizar de manera lógica para poder entender el renacimiento.

Inclusive, si una base física no puede ser la causa de un continuum mental y si cada momento en un continuum mental no surge de un momento previo de ese mismo continuum y da surgimiento al siguiente momento, entonces ¿cuál es la alternativa?, ¿es acaso que una “nada” absoluta se transforma en “algo” absoluto en un principio absoluto?, ¿y que un “algo” absoluto se transforma en una “nada” absoluta en un final absoluto? En otras palabras, ¿puede un continuum mental no existente convertirse en un continuum mental existente en un inicio absoluto? Y ¿un continuum mental existente se convierte en un continuum mental no existente en un final absoluto? Estas son preguntas importantes que necesitamos responder al considerar las implicaciones éticas de temas tales como el aborto, el suicidio y la eutanasia.

El budismo responde a estas preguntas al afirmar que no puede haber un principio absoluto o un final absoluto para un continuum mental. Tal como la ciencia asegura, que ni la materia ni la energía pueden ser creadas o destruidas, tan sólo transformadas.

Recuerden que el continuum físico del cuerpo (o cierto tipo de energía sutil entre vidas) es simplemente una condición necesaria para sustentar al continuum mental, y nada más. Ahora, el funcionamiento de un cuerpo en particular puede sustentar a un continuum mental por cierto periodo. Cuando un cuerpo en particular deja de funcionar y ya no puede sustentar a un continuum mental particular, el budismo explica que ese continuum mental continúa con una base física diferente, primero una sutil y luego otro cuerpo burdo. El continuum mental no termina simplemente cuando deja de existir su sustento físico presente, porque el sustento físico no es la causa para que el continuum mental continúe. Como una forma de materia/energía, el sustento físico es simplemente una condición sustentadora, tal como se acaba de afirmar. La causa para que el continuum mental genere otro momento de sí mismo deberá ser una forma de experienciar cosas que es parte del mismo continuum. Cualquier otra cosa no tiene sentido.

El perpetuar de un continuum mental individual

De acuerdo con la explicación budista, hay tres formas de experienciar cosas que causan que el continuum mental genere el siguiente momento en su fase samsárica, ya sea en general o específicamente al momento de la muerte. Estas son (1) apego, (2) una emoción o actitud perturbadora que obtiene y (3) el impulso kármico o la urgencia asegura la continuidad de la existencia, usualmente se traducen como “apego”, “aferramiento” y “devenir”. Estos constituyen tres de los doce eslabones de surgimiento dependiente, un tema profundo que explica el mecanismo del samsara, renacimientos recurrentes e incontrolables.

[Ver: Los doce eslabones de surgimiento dependiente: Tercer día.]

Primero, basado en la sensación de un cierto nivel de felicidad, se presenta la emoción perturbadora del apego. El apego puede ser (1) a no separarnos de la felicidad ordinaria que actualmente experimentamos o (2) a ser separados del dolor o infelicidad que actualmente experimentamos, o (3) a un sentimiento neutral que actualmente experimentamos de sobrevivir y no degenerar. Como se explicó anteriormente durante la discusión general del experienciar cosas, este apego no necesariamente es consciente. Mientras dormimos o aún en coma podemos seguir experimentando inconscientemente apego por que la sensación neutral que experienciamos en el presente no degenere.

Una o más de los diferentes tipos de las emociones o actitudes perturbadoras que obtienen le siguen, basado en el experienciar apego, se les llama “que obtienen” porque nos consiguen subsecuentes existencias con cuerpo y mente manchadas por un no darnos cuenta de la realidad. Una de las más básicas actitudes o emociones que obtienen es una perspectiva equivocada acerca de nuestro cuerpo y nuestra mente. Con dicha actitud solemos identificar un “yo” sólido con algún aspecto o aspectos de nuestro cuerpo o nuestra mente o considerarlos como verdaderamente “míos”. Por ejemplo, podemos identificarnos con nuestro cuerpo o con nuestros familiares y basados en ello, nunca querernos separar de ellos.

El apego y las emociones o actitudes perturbadas que obtienen, llevan al impulso kármico o urgencia, que asegura otra existencia. Como una la urgencia por sobrevivir, esta urgencia kármica nos conduce a una siguiente existencia al activar las secuelas kármicas de nuestras acciones previas. “Secuela kármica” se refiere a los potenciales kármicos, tendencias y hábitos constantes imputados en nuestro continuum mental. Consecuentemente, nuestro continuum mental genera un momento subsiguiente de sí mismo, por ejemplo, el primer momento de la siguiente vida. Para abreviar, llamemos esta urgencia por continuar existiendo “urgencia por sobrevivir”.

Si lo pensamos, resulta muy difícil ahogarnos metiendo la cabeza en un fregadero lleno de agua. ¿Por qué? Porque instintiva y automáticamente sacaremos la cabeza del agua. En occidente podemos explicar esto en términos de instinto de supervivencia o reflejo de supervivencia. El budismo lo explica con estas tres formas de experienciar cosas: apego, las emociones o actitudes perturbadoras que obtienen, y la urgencia por sobrevivir.

Entonces, durante la fase samsárica de un continuum mental, algunas emociones o actitudes perturbadoras y urgencias kármicas son las responsables de la perpetuación del continuum. Durante la fase de nirvana del continuum mental, cuando el continuum de todas las emociones y actitudes perturbadoras, así como las urgencias kármicas que fueron parte de ese continuum mental han cesado, otros dos aspectos del experienciar cosas siguen siendo parte de ese continuum mental y mantienen la generación de los siguientes momentos de ese continuum. Estas dos, en referencia específicamente a la fase iluminada de un continuum mental son: (1) una gran compasión inmaculada para liberar a todos los seres de su sufrimiento y (2) la influencia iluminadora que un Buda ejerce para ayudar a lograr dicha liberación, algunas veces traducido como “actividad búdica”.

Resumen sobre la lógica de la auto perpetuación del continuum mental

Hagamos un resumen de la lógica detrás de estos puntos referentes a la perpetuación del continuum mental, por ejemplo, el que atañe a la fase samsárica. Si el momento uno de un continuum mental produce el momento dos y el momento dos produce el momento tres, ya que los momentos uno y dos contienen apego, una actitud que obtiene y una urgencia por sobrevivir, entonces ¿por qué el momento tres no habría de producir el momento cuatro? Ha de producir el momento cuatro en el continuum porque el momento tres también contiene apego, una actitud que obtiene y una urgencia de supervivencia. Y éste ha de ser el caso aún cuando el momento tres sea el momento de la muerte, no tendría ningún sentido lógico el que la causa y su efecto funcionara durante una sucesión completa de momentos de un continuum y que no lo hicieran en el primero y el último momento.

De manera similar la compasión de un Buda nunca termina. Si cada momento de un continuum mental durante la fase iluminada tiene gran compasión por todos los seres, no hay razón alguna por la cual cada momento no produzca el siguiente momento.

Recordemos que no estamos hablando del continuum físico del cuerpo. Incluso después de la muerte, el continuum físico de los átomos del cuerpo continúa, aunque el cuerpo ya no pueda servir como sustento del continuum mental. Pero tal como el continuum físico de un espermatozoide y un óvulo no pueden transformarse en, o dar surgimiento a un continuum mental, de la misma manera un continuum mental no se puede transformar en o dar surgimiento al continuum físico de un cadáver. Como ya lo hemos dicho, un continuum mental ha de permanecer bajo la misma categoría de fenómenos.

La individualidad de un continuum mental

¿A qué nos referimos cuando decimos que tenemos un continuum mental individual (una sucesión de momentos de experienciar) y que es subjetivo? ¿Hay algo que se pueda encontrar del lado del continuum mental o en el lado de su continuum físico sustentador que le de identidad individual o que establezca tal identidad por su propio poder? ¿Podría la personalidad, o la huella digital o el ADN como características definitorias individuales, hacer que ese continuum sea “yo”?

Bueno, todos los átomos de las huellas digitales están en continuo cambio durante nuestra vida así como todos los átomos que forman el ADN celular. Podemos someternos a una operación y cambiar nuestras huellas digitales, podemos someternos a una terapia genética y alterar nuestro ADN, podemos cambiar nuestra personalidad con terapia intensiva o entrenamiento meditativo, o puede ser que cambie por demencia. Así que ¿cuál podría ser entonces esa característica definitoria? El Buda hizo hincapié en esto: no hay nada que se pueda encontrar desde el lado de la mente o del cuerpo que esté ahí sólidamente, de manera substancial, nunca cambiante, independiente de todo lo demás y que por su propio poder establezca nuestra identidad individual. Y sin embargo, tú no eres yo y yo no soy tú; todos somos individuales ¿cómo puede ser esto posible?

Existen dos modelos sobre como un continuum temporal puede continuar y mantener su identidad, el modelo de la banda transportadora, y el modelo de la película. El budismo refuta el modelo de la banda transportadora que considera a un continuum temporal de un yo sólido, substancial, inalterable y permanente yendo de un momento al siguiente (de un momento de experienciar al siguiente momento de experienciar), como una maleta moviéndose en la banda transportadora del aeropuerto. No es que estemos con este experienciar y luego en el siguiente, el mismo “yo” idéntico. “‘Yo’ estoy en esta foto en Roma, ‘yo’ estoy en esta foto en India”, como si fuera una maleta avanzando en la banda transportadora temporal de la vida. No es así, a pesar del hecho de que la mayoría de nosotros pensamos y sentimos que así es, que no nos damos cuenta de la realidad y creemos que este modelo es verdad.

El modelo más preciso es el de la película. Recordemos que con la analogía de la película estamos hablando de lo que es proyectado, lo que vemos, no de la cinta de acetato. No hay nada sólido en lo que vemos ahí, todo esta cambiando de momento a momento, podemos etiquetar la película, darle un nombre y llamarla: “La guerra de las galaxias”, pero la película no es su título y sin embargo, la película existe convencionalmente. La película existente convencionalmente es a lo que el título se refiere, pero no hay nada que se pueda encontrar, del lado de la película convencionalmente existente, que mantenga su identidad individual como “La guerra de las galaxias”. El título no aparece con cada uno de los cuadros proyectados, la película mantiene su identidad individual como “La guerra de las galaxias” simplemente por la fuerza de la etiqueta: “La guerra de las galaxias”, que puede ser imputada válidamente sobre ella. Además mantiene su identidad independientemente del lugar o el momento en que se proyecte y de la copia que se use. Eso es bastante extraordinario ¿no les parece?

De la misma forma, podemos etiquetar a este continuum mental de experienciar subjetivo de las cosas como “yo”, pero no hay un “yo” sólido que se pueda encontrar dentro de ese continuum mental, ni dentro del continuum del cuerpo que lo sustente y que hace que “yo” sea ese continuum. Todo lo que está presente es un experienciar cosas subjetivo e individual que puede ser etiquetado como “yo”, y ese “yo” se referirá al “yo” convencionalmente existente. Ese “yo” convencional, mantiene su identidad individual independientemente de dónde vaya y de lo que haga o de cuándo lo haga, inclusive del cuerpo que lo sustente. Mantiene su identidad individual como “yo” simplemente por la fuerza de su etiqueta “yo”, que le puede ser válidamente imputada. Pero para entender esto más profundamente, necesitamos aclarar la distinción entre un “yo” convencional y un “yo”falso.

El “yo” convencional y el “yo” falso

Existimos convencionalmente. Ciertamente estoy sentado aquí, escribiendo en esta página y leyéndola. No es que alguien más que no sea “yo” lo esté haciendo, o que nadie lo esté haciendo. Sin embargo durante cada momento de la fase no iluminada de un continuum individual y subjetivo de experienciar cosas, el continuum mental surge automáticamente con la sensación de un “yo” sólido, inalterable y permanente, separado del acto de experienciar algo y existiendo como el que lo experiencia. Instintivamente se siente como si “yo lo estoy experienciando” “yo acabo de experienciar un momento terrible” “yo acabo de experienciar una comida maravillosa”. Realmente se siente así ¿no es verdad? Es como si fuéramos una maleta avanzando en la banda transportadora del tiempo.

Pero, aunque se sienta como si hubiera un “yo” sólido dentro de nosotros (si podemos utilizar esa forma extraña de expresarlo) en realidad no lo hay. Lo que sentimos, es solamente una sensación confusa. Sin embargo basados en esa sensación de que soy un “yo” sólido, antes de la liberación creemos entonces que lo que sentimos corresponde a la realidad. Luego con la falta de darnos cuenta y la confusión, surge la sensación para asegurar a este “yo” sólido: “‘Yo’ necesito poseer y tener a mi alrededor las cosas que me gustan” y “‘yo’ tengo que deshacerme de las cosas que no me gustan” de tal forma que experimentamos deseo anhelante, codicia, hostilidad y enojo como parte del experienciar cosas de nuestro continuum mental. Basados en esas emociones perturbadoras, actuamos de manera compulsiva acorde a ellas y “zaz” ¿qué obtenemos?, experienciar todos los sufrimientos del samsara, renacimientos incontrolables y recurrentes colmados de problemas.

Sin embargo, tal “yo” (ese sólido “yo” que se puede encontrar) no tiene referencia en nada real. Esa sensación de que existimos como un “yo” sólido que puede encontrarse, es conocida como “apariencia dualista”. Es dualista en el sentido de que no va de acuerdo a la realidad, porque no existe tal cosa como un “yo” que se pueda encontrar. A ese “yo” que puede encontrarse, se le conoce como el “yo” falso, y a la total ausencia de existir como un “yo” falso del “yo” convencional, se conoce como la “vacuidad” (vacío) del “yo” convencional.

[Ver: Introducción al vacío y a la rotulación mental.]

El “yo” convencional carece de cualquier identidad sólida

No sólo no existe tal cosa como un “yo” que pueda ser encontrado desde el lado del continuum mental o físico, con características definitorias que por su propio poder establezcan nuestra identidad cómo un “yo” individual, sino que además el “yo” convencional carece de cualquier identidad sólida y permanente como: ser humano, hombre, mujer, insecto, pez, mexicano, alemán o indio. No hay ninguna característica definitoria que pueda ser encontrada desde el lado del “yo” convencional que lo haga tener esa identidad sólida como humano, hombre, etcétera.

No obstante, existe un “yo” convencional y es individual, sustenta su identidad individual convencional gracias a una secuencia lógica de cuadros de experienciar cosas. Una película mantiene su identidad convencional gracias al hecho de que existe un guión ordenado. La secuencia de cuadros y escenas tiene sentido, y sucede lo mismo con el experienciar cosas individual y subjetivo. La continuidad ordenada de sus “escenas” es mantenido por el karma individual (claro, interactuando con el karma de todos los demás y los dinamismos físicos del universo). El karma tampoco, se puede encontrar del lado del continuum mental o de su base física sustentadora, tal como no se encuentra la trama de la película en cada uno de sus cuadros.

Entonces ¿qué es lo que establece al “yo” como un “yo” individual? Todo lo que podemos decir entonces, es que lo que establece al “yo” como un “yo” individual es meramente el hecho de que la etiqueta “yo” que se refiere al “yo” individual, basado en que es una imputación válida sobre una secuencia individual ordenada de momentos de experienciar cosas. Siendo este el caso, a pesar del hecho de que no hay nada que se pueda encontrar del lado del continuum de momentos o del lado de la secuencia ordenada que hace al “yo” ser “yo”. En otras palabras, no hay nada que podamos encontrar, que podamos decir que establece nuestra identidad individual como “yo”, más que el “yo”, al que se refiere la etiqueta validamente imputable. Es como en la película que no hay nada que podamos encontrar del lado del continuum de sus momentos, o del lado de su trama que pueda establecerla como “La guerra de las galaxias”. Lo que establece que esa película sea “La guerra de las galaxias” es meramente el hecho de la etiqueta “La guerra de las galaxias” se refiere a la película “La guerra de las galaxias” basado en que es una imputación válida para una secuencia individual y ordenada de escenas de película.

[Para mayores detalles acerca del karma, ver: El mecanismo del karma: La presentación mahayana, excepto la gelug prasánguika.]

Las consecuencias de entender al “yo” individual bajo los términos de una mera etiquetación mental

Admito que todo esto es extremadamente difícil de entender, pero es realmente muy profundo, porque aunque entendamos muy poco, podemos empezar a ver a los seres individuales bajo los términos tanto de lo que son convencionalmente en el momento, así como continuum mentales. Ya no vemos a otro como simplemente “humano” o “insecto”, o como “mi tío Federico” o “Fifí el perrito faldero” o como “hombre” o “mujer” con tal o cual edad; también los vemos como un “yo” individual que está válidamente imputado en un continuum mental individual que por su karma, se encuentra asociado en este momento con este grupo de átomos en esta forma corporal. El entendimiento de esto es central para el entendimiento de la explicación budista del renacimiento.

Con el renacimiento, no estamos hablando de un “yo” sólido, con una identidad sólida fija que va renacer. No es que “Alex” renazca como “Fifí el perrito faldero”. Más bien estamos hablando de una sucesión de momentos de experienciar cosas, que siguen un guión basado en el karma y que se prolonga durante incontables vidas. Para este número particular de escenas, continúa siendo sustentado en el continuum físico de este cuerpo humano en particular, y por supuesto, este continuum físico es sustentado por el continuum físico de todos los átomos y la energía que entran y salen del mismo.

El yo convencional es etiquetado temporalmente con el nombre de “Alex”, y este “Alex” se refiere válidamente al “yo” convencional mientras se encuentre válidamente imputado en el continuum de esta base física. El budismo nunca niega esto. Pero después de un tiempo, el continuum mental puede ser sustentado en la base del continuum físico del cuerpo de un perro y durante esa fase de ese continuum mental individual el “yo” convencional puede ser etiquetado válidamente como “Fifí” y “Fifí” ser ahora la etiqueta correcta que se refiere a ese “yo” convencional etiquetado sobre este continuum mental individual.

Y aún más profundo que eso, es que el continuum mental individual, puede ser etiquetado válidamente como un “yo” sin principio ni final, sin importar el renacimiento particular de que se trate o el nombre con el que esté temporalmente etiquetado.

Esto es a lo que el budismo se refiere cuando habla del renacimiento; no algo sólido que va de una vida a la siguiente; no obstante y a pesar de ello, los continuum individuales subjetivos de experienciar cosas, existen convencionalmente. Mi experienciar algo no es tu experienciarlo y “yo” no soy “tú”.

Resumen

Existe entonces una distinción muy importante entre tener una identidad permanente y ser un individuo. Yo no soy tú. Mi experienciar cosas no es el experienciar de mis padres. Un continuum mental de experienciar cosas es individual y subjetivo, y se extiende sobre miles de millones de vidas sin principio ni final. Es más, el continuum de experienciar cosas no se encuentra fijo como ser humano, o como mujer, o como cucaracha, sin embargo el continuum mental es individual y el continuum físico del tipo particular de cuerpo que lo sustenta en determinada vida es el resultado del karma, es decir, el resultado de lo que hacemos en respuesta a lo que experienciamos.

Entonces, cuando hablamos del renacimiento de esta forma ¿qué es lo que continua de una vida a la otra? Es el experienciar cosas, individual y subjetivo, al que podemos etiquetar con un “yo” convencional individual para organizarlo y referirnos a él. No continúa la etiqueta “yo” en sí, sino aquello a lo que dicha etiqueta se refiere.

Detalles adicionales de la presentación del renacimiento del anutarayoga tantra

Si vemos la explicación del renacimiento en el tantra más elevado, el anutarayoga, habla de diferentes niveles de experienciar cosas y en este contexto, habla sobre los niveles más sutiles de experienciar cosas. A este nivel más sutil de la mente, normalmente se le llama la “luz clara de la mente”. También existe la energía más sutil que sustenta a la vida que es el continuum físico más sutil que sustenta el experienciar cosas. La mente más sutil, y la energía más sutil son inseparables y de hecho son dos formas de describir el mismo fenómeno, pero quizá esto sea un poco complicado como para abordarlo en este momento.

Así que, ulteriormente esto es lo que continua sin principio ni final, un continuum individual del nivel más sutil de experienciar cosas inseparable del continuum individual de la energía más sutil que sustenta la vida y el continuum individual de un “yo” convencional que puede ser imputado sobre la sucesión de momentos de los otros dos continuum.

Aunque el continuum de estos tres se da sin principio ni final, los continuum de algunas otras cosas también se dan sin un principio pero pueden tener final. Estos son los continuum individuales del no darse cuenta o de la confusión acerca de la realidad y el continuum individual de las secuelas kármicas provenientes de las acciones cometidas motivadas por las emociones y las actitudes perturbadoras que surgen de tal confusión. El continuum de confusión es un continuum de la forma de experienciar cosas, mientras que el continuum de secuelas kármicas (o sea, los potenciales kármicos, las tendencias y los hábitos constantes) es el continuum de algo que puede ser imputado en el continuum mental como en el caso del continuum del “yo” convencional.

Los continuum de confusión y secuelas kármicas pueden llegar a su fin porque es posible para el experienciar de cosas, estar continuamente acompañando de un entendimiento correcto de la realidad. El entendimiento correcto y el entendimiento incorrecto de la realidad son mutuamente excluyentes, no pueden ocurrir simultáneamente en un momento determinado de un continuum mental. Y ya que el entendimiento correcto tiene el respaldo de la lógica, un continuum ininterrumpido de entendimiento correcto puede desplazar a un continuum de confusión sin principio de tal forma que la confusión nunca regrese.

Ya que el renacimiento incontrolable y recurrente, el samsara, sucede cuando un continuum mental esta manchado con un continuum de confusión y de secuelas kármicas, cuando estos dos continuum llegan a su fin, también termina la fase samsárica de dicho continuum. Dentro de la fase del nirvana, una vez que el continuum de hábitos kármicos constantes llega a su fin, empieza el periodo de la iluminación y continúa sin final. Lo que permanece entonces a través tanto de la fase del samsara como la del nirvana es el paquete de continuum de una luz clara de la mente individual, de la energía más sutil que sustenta a la vida y el “yo” convencional individual que puede ser imputado a ellos.

[Ver: Los doce eslabones de surgimiento dependiente: Tercer día.]

Implicaciones

Si podemos empezar a pensar en nosotros mismos en términos de un continuum individual y subjetivo de experienciar cosas sin principio y sin final, entonces, si no nos deshacemos de nuestro continuum metal de confusión en esta particular corta vida; querremos, de manera natural, continuar tratando de hacerlo en vidas futuras. Será así, porque nos damos cuenta de que nuestro continuum mental individual definitivamente continuará en vidas futuras. Así que de manera natural, querremos que esas siguientes vidas provean las mejores circunstancias para poder continuar trabajando en deshacernos de nuestro continuum de confusión.

Además, si somos capaces de conceptualizar a nuestro continuum entero desde el tiempo sin principio, las enseñanzas sobre el karma empezarán a tener más sentido para nosotros. Entenderemos que el estado de renacimiento que ahora tenemos y que lo que en él experienciamos subjetivamente están basados en nuestras acciones kármicas previas de muchas, muchas vidas y la maduración continua de sus secuelas kármicas imputadas en nuestro continuum metal.

Y, si entendemos que los continuum individuales del experienciar subjetivo de cosas (ya sea nuestro o de alguien más) carecen de cualquier identidad sólida e inalterable como de humanos o de cucarachas o de lo que sea; entonces al ver una cucaracha, nos damos cuenta de que como un ser individual, ha tomado renacimiento bajo muchas, muchas formas diferentes. Nos damos cuenta que nosotros también hemos tomado innumerables formas de vida en renacimientos anteriores; así que obviamente, en algún momento este ser en el piso del baño debió haber sido nuestra. Como resultado de la maduración de su karma individual en esta vida, este ser individual, resulta que está sustentado en el continuum físico del cuerpo de una cucaracha, y sin duda alguna nuestro continuum mental también ha sido sustentado, en algún momento, por el continuum del cuerpo de una cucaracha. Esta introspección nos ayuda a sentir empatía con el sufrimiento de una cucaracha y a no asustarnos por su presencia y matarla. Nos podemos relacionar con ella de un ser individual a otro y gracias a esto, desarrolla compasión hacia ella, quizá no la adoptemos como mascota, ¡pero al menos no la pisaremos!

Desarrollar la convicción del renacimiento

Nos damos cuenta que al empezar a entender lo que realmente significa el renacimiento en el budismo, nuestra comprensión se convierte en uno de los puntos esenciales para desarrollar muchas introspecciones futuras. Casi todo dentro del budismo está apoyado en este entendimiento del renacimiento así que, primero necesitamos reconocer la importancia del renacimiento, después necesitamos estar abiertos al entendimiento de lo que implica y querer entenderlo. Después de escuchar o leer una explicación correcta del mismo y pensar cuidadosamente sobre ello lograremos entonces un entendimiento intelectual y cierta convicción sobre el tema; pero no queremos dejarlo ahí, queremos lograr un entendimiento y una convicción viscerales sobre el renacimiento.

¿Cuál es la diferencia entre un nivel intelectual y uno visceral? Estas son categorías occidentales el budismo no habla en estos términos, me parece que es así, porque el pensamiento occidental hace una gran dicotomía entre mente y corazón, entre el intelecto y las emociones. El budismo sólo habla de diferentes maneras de experienciar cosas que incluye a las dos categorías occidentales. Pero si nuestra procedencia está influenciada por este tipo de pensamiento occidental, seguramente pensaremos que existe esta dicotomía entre la mente y las emociones y por lo tanto diferencia entre el nivel intelectual y visceral de entendimiento y convicción. Y porque creemos que esta dicotomía es real, experienciamos las cosas de esa manera. Pero ¿cómo analiza el budismo éste proceso de ir logrando niveles cada vez más profundos de entendimiento y convicción? Éste análisis quizá pueda darnos luz sobre cómo pasar de un nivel intelectual a un nivel visceral.

Antes que nada, la distinción que se hace en occidente entre un entendimiento intelectual y uno visceral, no es la misma que hace el budismo entre un entendimiento conceptual y uno no conceptual. La cognición conceptual siempre es mental, no sensorial. Supone conocer algo a través de la categoría en que uno la ha puesto, tal como al ver un objeto de madera con cuatro patas y superficie plana y entonces conocerla como mesa. Aunque podamos entender que un objeto es una mesa al asociarlo con el concepto o la idea de lo que es una mesa, el pensamiento conceptual no es necesariamente verbal; no implica necesariamente tener que pronunciar la palabra mesa en nuestra cabeza. Por el contrario, una cognición no conceptual de algo, no mezcla al objeto con una categoría fija, no obstante, la cognición no conceptual de algo puede también tener un entendimiento de lo que el objeto es en la verdad convencional.

Debo admitir que es muy difícil el saber lo que realmente significa cognición no conceptual y el entendimiento de algo, pero de cualquier manera la distinción que hace el budismo entre un entendimiento conceptual y otro no conceptual, definitivamente no tiene nada que ver con la distinción que hacemos en occidente entre un entendimiento intelectual y uno visceral. Obviamente podemos tener un entendimiento visceral del renacimiento al pensar en ello por medio de la categoría renacimiento o a través de una idea de lo que significa la categoría renacimiento.

El budismo hace otras distinciones que me parecen más similares a la que hace el pensamiento occidental, y es entre una convicción o entendimiento de algo, elaborado o no elaborado; y entonces con base en esta distinción, surgen otras más profundas en la manera en que aparecen las cosas ante nosotros. Exploremos estos puntos.

El entendimiento o convicción sobre algo de manera elaborada o no elaborada

Cuando conocemos algo con un entendimiento o convicción elaborada acerca de ello, necesitamos ir construyendo dicha cognición a través de una línea de razonamiento. Por ejemplo, podemos ver nuestra computadora y pensar a través de una línea de razonamiento que es un objeto que surgió dependiente de causas y condiciones y que se ve afectado por otras causas y condiciones; por lo tanto cambia de momento a momento y es impermanente, inevitablemente se va a descomponer y cada instante se acerca más a su final. Cuando entonces nos enfocamos en la impermanencia de nuestra computadora, con entendimiento y convicción sobre ello, nuestra cognición de la computadora como impermanente, es una cognición elaborada así como una cognición conceptual, al mezclar la impermanencia real de la computadora con la categoría fenómeno impermanente.

Una vez que nos hemos familiarizado de manera profunda y durante un período largo, con la línea de razonamiento que todos los fenómenos condicionados son impermanentes, llegará el momento en que podamos conocer la impermanencia de nuestra computadora de manera automática, siempre que la veamos o pensemos en ella, sin necesidad de repasar toda la línea de razonamiento que construimos antes. Nuestra cognición no elaborada de su impermanencia será con entendimiento y convicción, pero aún así seguirá siendo una cognición conceptual que combina su impermanencia real con la categoría impermanente. Me parece que esta distinción entre un entendimiento o convicción de manera elaborada o no elaborada es muy importante, pero aún así no es exactamente equivalente a la distinción entre un entendimiento o convicción intelectual, o visceral.

De cualquier forma es importante progresar de una cognición elaborada a una no elaborada, para poder tarde o temprano, llegar al entendimiento o convicción visceral sobre algo. Para lograr esto con respecto al renacimiento, necesitamos familiarizarnos con la explicación budista del renacimiento, repasando repetidamente las líneas de razonamiento y los diferentes puntos que hemos discutido aquí. Esto es algo que hacemos generalmente durante sesiones de meditación. Luego, necesitaremos practicar vernos a nosotros mismos y a otros, una y otra vez, a través de esta categoría renacimiento, con base en un entendimiento o convicción elaborada de ello. Podemos hacerlo en meditación pensando en nosotros mismos y otras personas que conocemos, pero también lo podemos hacer en nuestra vida cotidiana cuando nos encontramos con otros, aunque necesitemos tomarnos algunos momentos para poder recordar los razonamientos que sustentan el renacimiento. Una vez totalmente familiarizados con el renacimiento, por haber repasado las líneas de razonamiento repetidamente y haber practicado vernos a nosotros mismos y a otros de tal manera, eventualmente esta forma de ver a la gente y a los animales surgirá espontánea y automáticamente, será no elaborado, aunque por supuesto seguirá siendo conceptual.

Entonces, automáticamente veremos a todos los seres en términos de que cada uno es un ser individual, un continuum subjetivo de experienciar cosas, que puede ser válidamente imputado como “yo” convencional, y no tan sólo como mujer, hombre, perro o cucaracha. Automáticamente veremos a nuestros seres queridos, a nuestros enemigos, y a nosotros mismos de la misma manera porque ya nos hemos familiarizado con este entendimiento y convicción. Pero si tenemos un entendimiento apropiado, no perderemos de vista lo que cada uno es ahora convencionalmente.

Como aparecen la cosas ante nosotros

Tarde o temprano, no solamente veremos a todos de la manera descrita, sino que al estar muy familiarizados con este entendimiento referente al renacimiento, todos automáticamente aparecerán de tal manera ante nosotros; con su “yo” imputable en un continuum mental individual sin principio y sin final, en vez de aparecer ante nosotros como si fueran sólidos y permanentes, lo revelaría una foto suya del momento. No es que los otros aparezcan ahora desde su propio lado en los términos del renacimiento, ni que la mente sea algún tipo de “cosa" que los haga aparecer así; sino que dicho tipo de apariencia surgirá automáticamente como parte de nuestro propio experienciar de ver a alguien.

¿Qué significa esto?, ¿qué estamos describiendo? Estamos describiendo una “sensación” sobre el renacimiento, que significa un entendimiento y una convicción en el renacimiento, así como la apariencia de que esto es así. Estos tres surgirán automáticamente como parte de nuestro experienciar de alguien en términos de su ser un continuum individual y subjetivo de experienciar cosas. Son muchas palabras, pero el punto principal es que nuestro entendimiento y convicción, así como la apariencia, surgirán automáticamente como parte de nuestro experienciar al encontrarnos con otros; y sentiremos que aquello que aparece, lo que entendemos, y lo que creemos que es cierto es realmente cierto.

Si ni nosotros ni los demás no aparecen automáticamente de esta forma ante nosotros, entonces aunque podamos tener un entendimiento y una convicción no elaborados sobre el renacimiento, me parece que seguiríamos llamando tal experiencia “un entendimiento intelectual” y cuando además de un entendimiento y una convicción no elaborados sobre el renacimiento, nosotros y los demás aparecen automáticamente a nuestro experienciarlos en los términos del renacimiento, entonces llamaríamos a esto un “entendimiento visceral” del renacimiento, porque se siente que realmente es así. El que llamemos o no a este sentir una “emoción” depende de cómo definamos “emoción” ¿no es cierto? Por eso es que es tan difícil decir cuál es la diferencia entre un entendimiento intelectual y uno visceral y si este es emocional.

No hay que desacreditar el entendimiento y la convicción intelectuales sobre el renacimiento

De cualquier manera, partir de un entendimiento intelectual hacia un entendimiento visceral y de una convicción intelectual hacia una convicción visceral no es algo que suceda mágicamente. Tampoco se trata de pasar de un entendimiento conceptual a otro no conceptual, puesto que esto es increíblemente difícil de hacer. Y definitivamente no se trata de pasar de pensar algo a no pensar en nada, como si el pensar fuera solamente verbal y como si a lo que en occidente llamamos “ser intuitivo” significara simplemente dejar de pensar y solamente “sentir” algo. Creo que pasar de un nivel intelectual a un nivel visceral es simplemente el producto de la familiaridad de ver las cosas de cierta manera, con entendimiento y convicción. Y esto empieza con una meditación elaborada y con la práctica de ver a otros y vernos a nosotros mismos de esa forma.

Así que no se preocupen si sólo logran un entendimiento y una convicción intelectuales sobre el renacimiento. Es maravilloso que los tengan, no hay necesidad de sentirse intranquilos por ello. Mucha gente se queja de que su entendimiento y su convicción son sólo intelectuales, pero me parece que es un gran logro el llegar a ese nivel de entendimiento sobre el renacimiento. El punto importante es meditar para familiarizarnos en vernos a nosotros mismos y a otros de esta manera, una y otra vez; y no sólo hacerlo mientras estamos sentados en el cojín de meditación, sino practicar al ver gente en la calle, en nuestra casa, al ver a una cucaracha en el baño o en el jardín, o al vernos en el espejo de esta manera. A través de éste tipo de familiarización repetida, tarde o temprano todos aparecerán automáticamente ante nosotros, como existiendo en los términos del renacimiento y sentiremos que así son las cosas.

Conclusión

Obviamente, realmente necesitamos tomarnos el tiempo para digerir todos estos puntos concernientes a la explicación budista del renacimiento, y obviamente nos tomará años digerirlo completamente. El propósito de esta presentación es justamente indicar la forma en que analizamos y pensamos sobre el renacimiento dentro del budismo, cómo intentamos entenderlo y cuáles son los argumentos para lograrlo. Toda la discusión gira en torno al entendimiento de los continuum, los diferentes tipos de continuum, y cómo se perpetúa la sucesión de momentos en los continuum.

Si, como resultado de esta presentación nos tomamos este tema del renacimiento mucho más en serio y pensamos: “Esto es verdaderamente importante, no lo entiendo tan sólo basado en ésta presentación, pero es algo con lo que realmente necesito trabajar”, entonces habremos logrado mucho. Empezamos a ver aunque sea un poquito, la profundidad que este tema ofrece, especialmente en los puntos concernientes a nuestro cuerpo. ¿Cómo es que el continuum de nuestro cuerpo mantiene su individualidad si cada uno de sus átomos está constantemente siendo reemplazado por otro de algo que no es parte de nuestro cuerpo y yéndose a otro lugar para convertirse en algo más? Esto es verdaderamente extraordinario.

Y luego empezamos a considerar como un continuum mental de experienciar cosas y el continuum físico de nuestro cuerpo que lo sustenta, mantienen su continuidad de maneras muy diferentes. Después necesitamos juntar esos dos postulados con la presentación budista sobre el karma y la vacuidad de causa y efecto, y entonces es cuando todo este tema empieza a tornarse verdaderamente profundo. Empezamos a ver un poco más, cómo este tema del renacimiento es realmente central para el entendimiento de como es que las cosas realmente existen.

No hay necesidad de sentirse atemorizados de incluir la genética, la herencia de nuestros padres, la evolución y demás en esta discusión. De hecho, todos estos factores lo hacen mucho más interesante y complejo. Podemos decir: “¡O, que interesante!” pero no es solamente interesante, entender el renacimiento de una manera armoniosa con la ciencia occidental tiene consecuencias profundamente benéficas para saber como lidiar con la vida y con nuestras experiencias cotidianas. Gracias.