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Archivos budistas del Dr. Alexander Berzin

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La naturaleza de la mente

Su Santidad el Decimocuarto Dalái Lama
Nottingham, Inglaterra, 24 de mayo de 2008
Transcrito, traducido en partes y ligeramente editado por Alexander Berzin
Con aclaraciones entre corchetes
Traducido por Giovanni Reyes

Niveles de la mente

Existe la diferenciación entre los seres sintientes y los seres no sintientes y, con respecto a los seres sintientes y a la actividad mental en nuestra vida cotidiana, también existen diferentes niveles. Cuando estamos despiertos, cuando soñamos, cuando estamos en sueño profundo, y después cuando estamos inconscientes, en cada etapa, hay un nivel más profundo de la mente. Después, incluso en el momento de la muerte, cuando el proceso de disolución [de la mente] continúa tras haber cesado la respiración, en ese momento aún hay todavía otro nivel de la mente [aún más profundo]. No tenemos experiencia de lo que sucede en el momento de la muerte, pero sí sabemos cómo es la experiencia de estar despiertos, de soñar y de estar en sueño profundo.

La diferencia entre las mentes primarias y los factores mentales

De acuerdo con la antigua tradición india, las principales prácticas [espirituales] siempre tienen relación con la mente, por ejemplo, con samadi, absorción meditativa, y con el cultivo de vipáshana, un estado mental excepcionalmente perceptivo. Ambas se relacionan con la mente, con el aspecto pensante y con utilizar a la mente; por lo tanto, es crucial identificar qué es la mente.

Existen muchas explicaciones sobre qué es la mente y sobre las diferentes categorías de mente. Por ejemplo, en el budismo se distingue entre mentes primarias y factores mentales. De hecho, esto ocurre en todas las antiguas tradiciones indias.

Dentro de la tradición budista, existen muchas interpretaciones diferentes [acerca de las diferencias entre mentes primarias y factores mentales]. Existen dos principales: una hace la distinción de acuerdo a las diferencias en el objeto de la mente y la otra establece la distinción de acuerdo con la naturaleza esencial de la mente. Maitreya, por ejemplo, en “Diferenciar el medio de los extremos” asume la primera posición. Esta primera forma de discriminación se hace de acuerdo a una diferencia en el objeto de la mente: la mente primaria se enfoca en un objeto como un todo, mientras que las mentes secundarias o factores mentales se enfocan en factores distintivos dentro de los objetos. La segunda forma hace la diferencia desde el punto de vista del lado de la mente. Con las mentes primarias los objetos son experimentados por la mente como un todo y, respecto a los factores mentales o mentes secundarias, los objetos son experimentados por aspectos específicos de la mente o funciones de la mente.

Ahora, dentro de estas dos, las mentes primarias y los factores mentales, podemos hablar de dos amplias categorías: aquellas que requieren sensores físicos y aquellas que no. Aquellas que requieren sensores físicos son las mentes sensoriales, y aquellas que no requieren sensores físicos son las mentes mentales. Con esto, nuestra discusión se acerca a aspectos de los cuales están hablando los científicos. Por lo tanto, tenemos consciencia sensorial versus consciencia mental, aunque muchas veces “mente” sólo se usa para referirnos a la consciencia mental.

Respecto a la consciencia mental, existen dos tipos: una surge de la percepción sensorial como su condición inmediatamente precedente; la otra carece de la percepción sensorial como su condición inmediatamente precedente. En nuestros textos, también hablamos de cinco factores mentales siempre presentes que están ahí con todas las mentes, incluyendo las mentes sensoriales. Así que, por ejemplo, tenemos la discriminación, sentir un nivel de felicidad y demás. Con respecto a la discriminación, que significa “es esto o es aquello”, los científicos dicen que esto no ocurre sobre la base de sensores visuales, sino solamente en el cerebro. Decimos que la cognición sensorial en sí misma no piensa “algo es esto” o “algo es aquello”, pero la percepción sensorial sí tiene [el factor mental] de discriminar, por ejemplo, la luz de la obscuridad.

Más distinciones

Ahora, dentro de los pensamientos y las escuelas budistas, existen, por supuesto, diferentes opiniones sobre esto y diferentes opiniones acerca de cómo opera la percepción. De acuerdo con la posición vaibáshika, por ejemplo, no existe un aspecto mental que sea tomado como medio para percibir algo; mientras que los sautrántikas dicen que hay un aspecto, un aspecto mental, y eso es lo que es realmente experimentado. Esta segunda opinión es más cercana a la perspectiva científica.

Así que en las escuelas budistas existe mucho debate con respecto al modelo de, por ejemplo, cómo trabaja la percepción: por ejemplo, la percepción visual. Existe discusión entre las escuelas sautrántika y chitamatra, respecto a si, por ejemplo, cuando vemos un objeto que tiene muchos colores ¿hay un número igual de aspectos múltiples del objeto que de aspectos múltiples de la percepción visual? O bien ¿hay múltiples aspectos del objeto todos percibidos por un solo aspecto de la percepción visual? O ¿hay un solo aspecto de todo el objeto multicolor, percibido por un solo aspecto de la percepción visual? La explicación de que, sin importar la multiplicidad de colores, la mente los percibe como un todo, se acerca más a la perspectiva científica.

En lo que respecta a las emociones, no existe una equivalencia real de términos con la ciencia. Científicos contemporáneos, tales como Paul Eckman, señalan que es difícil distinguir entre emoción, estados de ánimo y rasgos. Los científicos no se basan en citas de escrituras de textos antiguos, sino en investigación. Así que puede ser fructífero hacer más investigación conjunta: habría un inmenso beneficio tanto para los científicos como para los budistas.

En cuanto a los objetos, existen aquellos que tienen cualidades físicas; están aquellos que son formas de conocer las cosas; y luego están aquellos que no están en ninguna de esas categorías, pero que, sin embargo, cambian constantemente; por ejemplo, el tiempo.

La naturaleza esencial de la mente

Con respecto a la cognición o conciencia, este es un fenómeno que se define en términos de la actividad mental: la actividad mental de conocer o darse cuenta de algo. Sus características definitorias son: (1) claridad, que significa fabricar apariencias; (2) darse cuenta, darse cuenta de algo o tener cognición de algo y (3) experimentar algo. Al experimentar algo, existen diferentes emociones, tanto positivas como negativas; sin embargo, la naturaleza de la actividad mental en sí misma es neutral. Que una actividad mental sea beneficiosa o dañina, depende del tipo de factor mental que realmente es [y no de su naturaleza esencial como actividad mental].

Por ejemplo, el enojo no es parte de la naturaleza esencial de la mente, sino que depende de causas y condiciones [que determinan su surgimiento. La naturaleza esencial de algo, por otra parte, no es intermitente, y no depende de causas y condiciones para surgir y estar presente]. Por lo tanto, ciertos factores mentales [como el enojo] se presentan en base a causas y condiciones, y sólo entonces se vuelven dominantes.

Cuando el enojo está plenamente desarrollado, es difícil diferenciarlo de la mente o la actividad mental en sí misma. Por medio de la práctica, no obstante, podemos tener a un punto de nuestra mente observando al enojo cuando se desarrolla, y podemos observarlo surgir y cesar. Ese acto en sí mismo, el de observar, tiene la habilidad de disminuir la fuerza del enojo. Entonces, cuando cierto estado mental o factor surge, puede ser influenciado.

Esto fue un poco acerca de la naturaleza de la mente.

Relación entre emoción y cuerpo físico

Otro aspecto interesante sobre el cual me gustaría dirigir más investigación es el siguiente. Debido a cambios de algunos elementos de nuestro cuerpo físico, pueden surgir algunas emociones. También el desarrollo de una actitud mental puede efectuar algunos cambios en nuestro cuerpo. Tomemos como ejemplo el enojo o el odio. Cuando el enojo se presenta, la circulación sanguínea de cierta parte de nuestro cerebro aumenta; por el contrario, otra parte de nuestro cerebro se vuelve más activa con la compasión. Por lo tanto, en un nivel sutil, necesitamos investigar qué ocurre primero: un cambio en el cerebro que hace brotar una emoción, o una emoción que provoca un cambio en el cerebro. Esto requiere mayor investigación.

Por ejemplo, existen cambios en los neutrones. Se trata de cambios sutiles, pero cuando tenemos una acumulación de cambios en el nivel sutil, entonces vemos niveles más burdos de cambios. Por ejemplo, cuando se desarrolla el miedo, corre más sangre hacia las piernas a fin de que podamos correr; cuando sentimos enojo, más sangre fluye hacia los brazos a fin de que podamos pelear. Por lo tanto, podemos ver con estos ejemplos que la relación entre las emociones y el cuerpo burdo cambian. El flujo sanguíneo, por ejemplo, es una forma más burda en la cual se manifiesta el cambio, no obstante, ¿a qué nivel existe esta conexión entre los cambios en el estado mental y los cambios en el cuerpo?

Los tantras budistas e hinduistas abordan el tema de los niveles sutiles de energía: la mente o la actividad mental se mueve en ellos. Se habla de ello como un “viento interno” y eso debe significar algo como energía que establece la conexión entre el nivel físico más burdo y la actividad mental. Este es un tema común en los análisis tanto budistas como hinduistas. Así que esta es la pregunta real para que los científicos investiguen: ¿Cuál es el medio o mecanismo para conectar los reinos mentales y físicos?

En las antiguas tradiciones indias, tanto no budistas como budistas, había algo llamado “darse cuenta interno que contacta”. [El budismo lo define como el factor mental que, al entrar en contacto con un objeto de cognición, diferencia si ese objeto es placentero, no placentero o neutro y, por lo tanto, sirve como la base para experimentarlo con una sensación de felicidad, infelicidad o una sensación neutra]. Basado en este darse cuenta interno que contacta tomado como una condición que se obtiene, la cognición corporal surge y esa es la condición inmediatamente precedente para la cognición mental de dolor o placer.

También, aunque otros sentidos tienen una localización cognitiva en un órgano específico – por ejemplo, la visión se localiza en el ojo- la consciencia táctil surge basada en los sensores del cuerpo e impregna al cuerpo entero y a todos los otros órganos sensoriales. De acuerdo con la ciencia, los mecanismos sensoriales de ver, escuchar y demás, cada uno tiene una localización cognitiva, pero todos están relacionados con el cerebro. Todos impregnan al cerebro. Por lo tanto, aquí tenemos que examinar la idea de cierto nivel cognitivo que impregna todos los otros niveles cognitivos [dado que tanto el budismo como la ciencia parecen sugerir la existencia de tal nivel].

Cuando examinamos al cerebro, las neuronas, debemos hacer una distinción entre el nivel más burdo de la mente y un nivel más sutil. Ahora, podemos identificar ese nivel más burdo de la mente [el nivel de la percepción sensorial] tanto en humanos como en perros. Pero debido a diferencias de cerebro entre las dos especies, existen diferencias en sus mentes y en cómo funcionan en un nivel más burdo. [Así, por ejemplo, los perros tienen más desarrollado el sentido del olfato que los humanos]. Pero tiene que haber un nivel más sutil [de la mente o de la actividad mental que el nivel sensorial burdo].

De acuerdo con el grado en el que la mente es dependiente del cuerpo físico, existen varios niveles de sutileza de la mente. El nivel más burdo de la percepción sensorial [es el más dependiente del cuerpo]. Las emociones perturbadoras, por otra parte, estarían en un nivel sutil más de la mente, uno que depende menos del cuerpo físico. Algo similar puede decirse del nivel del sueño: es aún menos dependiente del cuerpo. Por lo tanto, ¿cuál es la diferencia entre humanos y animales [en lo concerniente a estos niveles más sutiles de emociones y sueños?].

Ahora contamos con equipos científicos para investigar el proceso de la muerte. Este tipo de investigación ha venido desarrollándose durante los últimos quince años. Pero es difícil hacer pruebas en el estado mental de una persona moribunda mientras ésta tiene electrodos pegados a su cabeza; nadie ha muerto realmente mientras se le hacía tal experimento. Ahora necesitamos tomar más en serio ese tipo de experimentos. Necesitamos pedirle a alguien que por favor muera mientras tiene conectados los electrodos a su cabeza. Pero eso es algo muy difícil de pedir; tenemos que esperar una oportunidad apropiada.

Aunque no se cuenta con pruebas científicas serias que hayan permitido medir lo que ocurre en el proceso real de la muerte, los textos indios hablan de tres niveles de actividad mental. El tercer nivel ocurre solamente en el momento de morir. [Más específicamente, ocurre cuando] han cesado tanto la respiración como el latido cardíaco; sin embargo, aún está ocurriendo algún proceso de disolución de la actividad mental. Este nivel parece ser aún menos dependiente del nivel físico [que cualquier otro de los niveles de la mente]. Así que el nivel burdo depende del cerebro y de las neuronas; pero este nivel más sutil… esa es la interrogante que aún tenemos.

También me he preguntado por qué nuestras emociones perturbadoras están incluidas [de acuerdo al esquema de clasificación budista] en los niveles sutiles y no en el nivel burdo. ¿Por qué son menos dependientes del cuerpo físico burdo? Cierta vez, en una reunión con científicos pregunté: “¿Es posible que una actividad puramente mental pueda tener un efecto corporal sin proceso físico alguno?”. Y un científico señaló: “En teoría sí; pero en la realidad no es posible”.

Esta no es una aproximación muy científica. Existe un simple experimento que puede llevarse a cabo. El acto de llorar o derramar lágrimas es una reacción física a un estado mental, pero puede ocurrir con el gozo o con la tristeza. Existe una gran diferencia a nivel mental entre estos dos estados, pero la reacción física es la misma. Si lágrimas de gozo salieran del ojo derecho y lágrimas de tristeza salieran del ojo izquierdo, entonces podríamos diferenciarlos a nivel físico. Pero ese no es el caso: la diferencia no está en tal nivel burdo. De manera que para investigar el nivel emocional, necesitamos observar a una profundidad mayor que este nivel físico burdo. Sin embargo, investigar la mente al investigar [sólo el nivel físico] del cerebro… necesitamos preguntarnos si esto aún deja algo fuera, si todavía es muy general.

En la lógica budista, hablamos de diferentes formas de inferencia. Por ejemplo, al observar cualidades similares en cosas similares, podemos generalizar e inferir una categoría. O si algo no es observado con esas cualidades, podemos inferir que cae dentro de una categoría diferente. Pero estas son [formas de razonamiento] muy amplias e inconclusas para llegar a una decisión sobre este tipo de temas, concernientes a la relación que existe entre las emociones y el cuerpo.