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Explicación general del Entrenamiento de actitudes en siete puntos

Alexander Berzin
Katowice, Polonia, diciembre de 1999
Traducido por Rouget Laconte Chamier Rodas

Parte dos: Puntos cinco y seis

Punto cinco: La medida de haber entrenado nuestras actitudes

El punto número cinco es la medida de haber limpiado y entrenado nuestras actitudes.

Si toda mi práctica de Darma se reúne 
   en una intención;

Esa intención es eliminar el egoísmo. Todos los diversos aspectos de esta literatura de los siete puntos para limpiar y entrenar nuestras actitudes y todos los otros textos lojong están realmente apuntando a superar el egoísmo y la actitud autocentrada. Sabemos que vamos en la dirección correcta y que nuestra práctica es exitosa si toda nuestra práctica del Darma se dirige hacia esa única intención: reducir nuestro egoísmo. Esta es una señal de que estamos progresando en cierta medida y de que vamos bien.

Sin embargo, primero debemos entender lo que quiere decir “progreso”. Me parece que es extremadamente importante que comprendamos esto, concretamente, que cuando hablamos de progreso en el camino, no hablamos de algo que es lineal. Somos seres orgánicos que viven en un mundo orgánico y las cosas no ocurren de una manera lineal. Una forma lineal sería que hiciéramos nuestras prácticas y mejoráramos cada día. Ya que tenemos la presentación sistemática de las etapas del camino, los cinco caminos, las diez etapas del bodisatva y demás, existe la impresión de que será lineal. Por supuesto, progresamos de una etapa a la otra, pero este proceso no es de progreso estable día a día. Algunos días nuestra práctica va bien y otros días no. Esto es normal, así que es muy importante evitar el desaliento y las expectativas no realistas. Esto es enfatizado en todas las instrucciones de meditación. Lo que estamos buscando son tendencias a largo plazo. La tendencia a largo plazo es que cualquiera que sea la práctica que hagamos reducirá nuestro egoísmo, aún a pesar de que día a día pueda subir y bajar. Este es un signo de que estamos haciendo nuestra práctica correctamente.

Nuestra principal aspiración al hacer nuestra práctica regular necesita ser el superar la preocupación autocentrada y el egoísmo. De hecho, todas las prácticas tienen esa intención, no solamente las que estamos presentando ahora. Por ejemplo, si estamos haciendo práctica de shiné (shámatha) para desarrollar un estado mental asentado y estable, necesita hacerse con el propósito de desarrollar concentración y presencia mental para no ser egoístas. El objetivo no es enfocarse solamente en la respiración y poseer perfecta concentración en la respiración misma. Los no budistas practican shiné de esa forma. Es un ejercicio que posee muchos beneficios, sin embargo, en este contexto el beneficio es estar conciente de nuestra atención para que, si vagamos en pensamientos de “yo, yo, yo”, regresemos a enfocarnos en los demás.

Esto es bastante claro en la estructura del texto de Shantideva Involucrarse en el comportamiento del bodisatva (Bodhisattvacharya-avatara) . Él presenta estas enseñanzas sobre cambiar nuestras actitudes acerca del yo y los otros en el capítulo de la concentración meditativa. Esa no es la mejor traducción; realmente quiere decir un estado mental estable, esto es, una mente que es estable en la bodichita y en apreciar a otros. Para eso necesitamos concentración; de eso es de lo que necesitamos ser concientes. Sabremos que estamos haciendo la práctica de shiné apropiadamente si realmente la aplicamos a nuestra vida de modo que seamos cada vez más conscientes de los demás. El mismo principio aplica sin importar cuál sea nuestra práctica principal -la estamos haciendo exitosamente si nos ayuda a ser menos egoístas-. Esto significa que es muy importante saber cómo aplicar las diversas enseñanzas y prácticas a la vida diaria. Necesitamos despejar nuestra mente de todos los pensamientos conceptuales, particularmente pensamientos conceptuales de “yo, yo, yo”. Si la auto-transformación en estas prácticas nos ayuda a ser menos egocéntricos y más enfocados en ayudar a otros, entonces las estamos haciendo correctamente.

Luego el texto continúa:

Si, de los dos testigos, tomo el principal;

Los dos testigos hacia los que podemos acudir para saber si estamos realmente haciendo progreso o no, son las otras personas y nosotros mismos. Sin embargo, el principal de los dos testigos somos nosotros. No necesitamos preguntarles a nuestros maestros o a las personas que nos rodean si estamos haciendo nuestra práctica correctamente. Nos conocemos a nosotros mismos debido a que podemos ver las señales internas. De esto se trata este punto. Así que los comentarios hablan de ser un testigo de nosotros mismos para ver si hemos alcanzado los cinco signos de grandeza.

El primer signo de grandeza es ser alguien de gran corazón. Esto es usualmente traducido como “ gran mente”; sin embargo, realmente se refiere al corazón. Esto quiere decir ¿somos alguien que tiene como enfoque principal a otros y no a nosotros mismos? Así es alguien con un gran corazón. La palabra en sánscrito es “mahasattva”, la que encontramos, por ejemplo, en El sutra del corazón. Nos conocemos a nosotros mismos; otras personas no pueden decir realmente lo que sucede dentro de nosotros. Nosotros mismos sabemos si estamos pensando primordialmente en otros o primordialmente en nosotros mismos. Si hay un delicioso pastel como postre, ¿pensamos que sería maravilloso que las otras personas en la habitación disfrutaran de este pastel? O pensamos: “¡Genial! Me encanta este pastel. Espero que no le guste a nadie más”. Cuando hay una larga fila en la tienda o en el cine, ¿esperamos que la persona de adelante obtenga buenos asientos o queremos llegar al frente de la fila para obtener un buen asiento para nosotros? ¡Alcanzar este estado de gran corazón no es fácil en absoluto! Es importante, por supuesto, no engañarnos a nosotros mismos. Seamos honestos acerca de en dónde estamos.

Es importante comprender que esta aproximación es una sin culpa o crítica. No pensamos: “Aún estoy actuando egoístamente, por lo tanto, soy una mala persona”, o “No lo estoy haciendo correctamente”. No se trata de un juicio moral, como decir: deberíamos pensar en otros y no pensar en nosotros mismos. No existe el concepto “ debería” en el budismo. Simplemente es más beneficioso pensar en otros: causa menos problemas y sufrimiento.

Existen etapas que necesitamos atravesar para alcanzar esta práctica de tonglen de cambiar nuestras actitudes acerca de nosotros y los demás. La etapa previa al tonglen es contemplar las desventajas de sobrevalorarnos a nosotros mismos y las ventajas de valorar a otros. Está basada en la comprensión de que actuar egoístamente solamente va a causarnos más problemas. Por ejemplo, si estamos deprimidos y como resultado nos sentimos tristes de nosotros mismos, entonces nuestro sufrimiento se magnifica. Por otro lado, si cuando estamos deprimidos llamamos a alguien por teléfono o intentamos hacer algo para ayudar a otros, eso nos hace sentir mucho mejor. Es simplemente un asunto de ver las ventajas y desventajas y decidir cuál queremos. Así, cuando estamos limpiando nuestras actitudes, una cosa de la que necesitamos deshacernos es de la culpa y el juicio moral. Esto es muy importante. De otra forma, todo este entrenamiento puede llegar a distorsionarse bastante. Ese es el primer signo de grandeza.

El segundo signo de grandeza es entrenarse en conducta constructiva. Esto, de nuevo, lo podemos ver por nosotros mismos: ¿estoy actuando en alguna de las formas destructivas? Es importante tener una mente muy amplia en nuestra comprensión de las diez acciones destructivas. No se limita a pensar solamente en salir y asesinar gente, sino pensar incluso en cualquier forma de ser físicamente destructivo hacia otros. Incluso el ser físicamente rudos con una persona mayor, como caminar demasiado rápido de tal forma que no nos puedan seguir el paso, es una acción destructiva basada en pensar solamente en nosotros mismos y no en la otra persona. Actuamos destructivamente debido a que pensamos solamente en nosotros mismos, así que si actuamos constructivamente, básicamente evitando dañar a otros, entonces ésta es una señal de progreso. Nosotros mismos somos los mejores testigos de eso.

El tercer tipo de grandeza es ser capaz de soportar dificultades. Tales dificultades son aquellas involucradas en intentar superar nuestras emociones y actitudes perturbadoras. De nuevo, nosotros mismos sabemos mejor cómo lo estamos haciendo. ¿Estoy realmente trabajando duro y atravesando todas las dificultades que aparecen sin actuar bajo la influencia del enojo y la codicia? Cuando actuamos bajo la influencia de estos venenos mentales, estamos pensando en nosotros mismos en lugar de en otros. Si realmente pensamos en otros, entonces realmente hacemos el trabajo duro necesario para trascender nuestras emociones perturbadoras.

El cuarto tipo de grandeza es el gran sustentador de la disciplina. “Disciplina” quiere decir mantener nuestros votos. Existen los diversos votos pratimoksha (los votos para la liberación individual) que pueden ser tomados ya sea como monásticos o como personas laicas. Estos votos incluyen no tomar la vida de otros, no robar, no mentir, no involucrarse en conducta sexual inapropiada y no tomar alcohol ni otras sustancias tóxicas. Después están los votos del bodisatva, los cuales consisten básicamente en abstenerse de diferentes conductas y actitudes que nos impidan ser capaces de ayudar a otros. Finalmente, existen los votos tántricos para evitar comportamientos que crean obstáculos para alcanzar la iluminación a través del camino tántrico. La intención de todos estos tipos de disciplina es la de evitar las acciones destructivas que nos dificulten ayudar a otros y alcanzar la iluminación. Es realmente importante comprender esta intención. No es como si Dios dijera: “No harás esto” y debiésemos obedecer sin preguntar nada. Eso no es budismo. No existe obligación de tomar ningún voto. Pero si queremos alcanzar la iluminación para ser capaces de beneficiar a otros de la mejor forma posible, existen acciones constructivas que pueden ayudarnos a alcanzar esto. Esto significa que realmente debemos pensar en estas acciones destructivas e intentar comprender cómo pueden evitarnos ayudar a otros. De nuevo, somos los mejores testigos con relación a si realmente estamos manteniendo nuestros votos.

El quinto tipo de gran ser es el gran yogui, alguien que está unido a la bodichita. Nuestra mente, corazón, conducta y todo está completamente unido con la bodichita. De nuevo, en este punto somos los mejores testigos. Particularmente, necesitamos ser muy cuidadosos de no ser orgullosos mientras entrenamos, como cuando se piensa: “Oh, estoy ayudando a otros; estoy pasando mucho tiempo en el hospital. Qué bodisatva soy”. Pensar que ayudar a otros se debe a cuán grandiosos somos es un signo claro de que no lo estamos haciendo apropiadamente. Realmente se debe a la inspiración de nuestros maestros y a las grandes figuras del linaje -sin embargo, necesitamos aproximarnos a esta devoción de una forma balanceada, no en el sentido de: "No soy nada, soy un gusano y todo es debido a tu grandeza”. Esforzarse de tal forma, sin orgullo, es un signo de que estamos progresando.

Existen muchos otros signos de progreso. Salimos de la contemplación de nuestra preciada vida humana sintiendo que sería un desastre desperdiciar esta oportunidad de ayudar a otros. De la misma manera, es un buen signo no ser atraído por la persecución de riqueza y posesiones en esta vida sino, en lugar de ello, buscar circunstancias en las vidas futuras que sean conducentes para ayudar a otros. Por supuesto que necesitamos un cierto nivel de bienestar material y circunstancias favorables en esta vida para ser capaces de ayudar a otros, pero es importante no ver estas condiciones como fines en sí mismos. Necesitamos tener una visión a largo plazo y pensar en términos de todas las vidas que conducen a la iluminación. Necesitamos circunstancias apropiadas a través de todas ellas para ayudar a otros. Nuestro objetivo necesita templarse con el hecho de pensar en otros, por ejemplo, el objetivo de tener suficiente dinero para ser capaces de ayudar a otros, o una casa lo suficientemente grande como para que si la gente necesita un lugar para quedarse, podamos brindarles un espacio.

También es una señal si no nos sentimos atraídos por la búsqueda material y nuestro objetivo principal es obtener la liberación de las actitudes y emociones perturbadoras. Así que ¿qué significa esto? Significa, por ejemplo, que no estamos realmente apegados a vivir en un cierto lugar o a estar con ciertas personas, porque nos damos cuenta de que en cualquier sitio que estemos en esta vida, con quien sea que podamos estar, es lo mismo en términos de tener ventajas y desventajas. Donde sea que estemos y con quien sea que estemos, existe el peligro de quedar atrapados en el apego o la repulsión, y esto nos evitará el realmente ayudar a otros. Esto no quiere decir que no tengamos conexión con las personas que nos rodean. Tenemos alguna conexión, por supuesto, pero es solamente en términos de ser capaces de ayudar, y no en términos de que podamos obtener algo de esa interacción.

Ver que nadie es especial entonces nos permite ver que todos son especiales -nadie es mejor que nadie más-. Eso nos permite tener una actitud equilibrada -esto es, ecuanimidad- así que donde sea que estemos y con quienquiera que estemos, podemos poner toda nuestra energía en ayudar a esa persona o situación. Podemos ver en algunos de los grandes lamas que, sin importar con quién estén, tratan a las personas como a su mejor amigo en ese momento; tratan a los demás completamente de corazón, pero nadie es únicamente especial. Éste es un signo más de que las enseñanzas se están asentando en nosotros.

Si sentimos que no tenemos nada de qué avergonzarnos frente a nuestros lamas cuando nos miran, también es una buena señal. Esto significa que estamos siendo sinceros y, por lo tanto, estamos relajados internamente.

En general, si nuestro humor es bueno todo el tiempo y no tenemos altibajos, esto también es un muy buen signo. Eso no quiere decir que no respondamos a otros. Si necesitamos responder emocionalmente de cierta forma, no nos quedamos en silencio y con cara de piedra. Con frecuencia recuerdo un incidente con mi hermana, quien siempre es una buena ayuda para mí. Después de haber estado en la India los primeros años, regresé a Estados Unidos y pasé algún tiempo con ella. Después de un rato, su comentario fue: “Estás tan calmado que podría vomitar”. El solamente estar calmado y realmente no responder no es la forma apropiada de practicar. Necesitamos tener entusiasmo, para estar ahí vívidamente y no sólo como estatua. La calma es interior.

El texto continúa:

Si puedo confiar continuamente en que mi mente solamente sea feliz;

Eso significa que, aún si tenemos situaciones difíciles, en vez de deprimirnos por ellas, somos capaces de transformar nuestras actitudes en unas que nos proporcionen paz y felicidad mental. Si podemos hacer eso -y nosotros mismos podemos ver si lo estamos haciendo o no- entonces estamos practicando correctamente. Los tibetanos adoran los ejemplos aterrizados. Por ejemplo, si no conseguimos té, podemos estar felices de que no tendremos que levantarnos a orinar en medio de la noche, en lugar de estar deprimidos porque no conseguimos té. Podemos utilizar estos diversos trucos para ver las cosas desde el lado positivo en vez del negativo, de tal forma que de hecho no nos alteremos cuando las cosas no salgan a nuestro modo. Es una buena señal para nuestra práctica cuando podemos hacer esto naturalmente.

Luego, el punto final en esta sección es:

Y si aún distraído sigo siendo capaz;
Entonces me he entrenado.

Por ejemplo, es muy fácil manejar un auto cuando estamos concentrados, pero si podemos conducirlo cuando estamos completamente distraídos, entonces estamos bien entrenados. De la misma manera, podrá ser fácil no ser egoístas y pensar en los demás cuando estamos concentrados y la situación está muy calmada y tranquila. Cuando tomamos un tren, es fácil ayudar a las personas a subirse cuando no hay multitudes ni presión de tiempo. Sin embargo, ¿qué ocurre si suena el silbato y el tren está a punto de partir y aún hay cinco o seis personas que necesitan abordar? ¿Aún estamos interesados en asegurarnos de que todos los demás suban al tren, o solamente empujamos y damos empellones a todos para asegurarnos de subir nosotros? Aún en estas situaciones distractoras, ¿podemos conservar nuestra preocupación por otros y no sólo por nosotros mismos? Si es así, entonces realmente hemos transformado nuestras actitudes. Ese es el quinto punto.

Punto seis: Prácticas de vinculación para el entrenamiento de actitudes

Para los puntos sexto y séptimo, existe una larga lista. El sexto punto consiste en dieciocho prácticas que nos vincularán a este entrenamiento de la actitud. El séptimo punto contiene veintidós puntos para entrenarnos en limpiar y entrenar nuestras actitudes. Estos son lineamientos maravillosos en torno a cómo ser menos egoístas y más preocupados por otros. Sería mejor no presentarlos solamente como una larga lista, sino entrar con detalle en cada uno de ellos. Me parece que puede ser bastante útil hacer esto, ya que las expresiones tibetanas utilizadas son bastante oscuras y difíciles así que, a menos que tengamos una buena explicación, es difícil saber realmente de qué se tratan.

En sánscrito y tibetano, la palabra samaya (dam-tshig) significa prácticas que harán un vínculo estrecho o una conexión estrecha. Estos son diferentes tipos de prácticas o cosas que nos mantendrán conectados estrechamente con la limpieza y el entrenamiento de nuestras actitudes. Algunas son diferentes acciones que necesitamos evitar, mientras que otras son diferentes acciones que necesitamos hacer.

(1-3) Entrenar siempre en los tres puntos generales.

El primero de estos tres puntos generales es (1) No contradecir lo que he prometido. Esto tiene muchos niveles de significado e interpretación. Una forma de explicarlo es que debemos ser cuidadosos de no sentir que podemos ignorar cosas como las diez acciones constructivas cuando hacemos esta práctica de limpiar nuestras actitudes. Las personas podrían sentir: “estoy practicando como un bodisatva y por eso puedo hacer lo que sea”; sin embargo, eso no es apropiado.

Si comenzamos a indagar en esto, se convierte en un punto difícil e interesante. Tomemos un ejemplo controvertido. Uno de los votos pratimoksha de una persona laica es evitar beber alcohol, así que uno podría decir: “Soy un bodisatva. Estoy intentando practicar el ayudar a otros. En mi país es una costumbre social beber y si no bebo con mis amigos, entonces ellos no serán abiertos y receptivos conmigo. Así que puedo ignorar esta enseñanza sobre la conducta destructiva y beber alcohol porque soy un bodisatva intentando ayudar a otros”. Por supuesto, puede haber circunstancias en las cuales esta podría ser una forma apropiada de pensar, pero debemos ser muy cuidadosos de no utilizar esto como excusa para beber alcohol debido a que nos gusta beberlo. Y necesitamos ser muy cuidadosos de que esta actitud no disfrace un sentimiento de que la enseñanza del Buda acerca del alcohol es estúpida y que no estamos de acuerdo con ella.

En general, existen cosas que son naturalmente destructivas que todos necesitan evitar, y cosas que el Buda dijo que es mejor que eviten aquellos que tienen ciertos objetivos. Estas son las dos categorías de cosas que el Buda nos aconsejó evitar. Matar es algo que es naturalmente destructivo y que todos necesitan evitar. Podría argumentarse que beber alcohol puede caer dentro de una u otra categoría. Sin embargo, sin importar cómo lo clasifiquemos, si queremos trascender la influencia de la emociones perturbadoras tales como el enojo, la codicia, el apego, la ingenuidad, el tener la mente nublada y demás, entonces necesitamos evitar el alcohol, ya que nos hace más susceptibles de estar bajo el control de estas emociones perturbadoras. ¡Así que es nuestra decisión! Esto depende de qué queremos hacer con nuestra vida. Si nuestro objetivo principal es trascender estas emociones aflictivas, entonces necesitamos evitar el alcohol. Si no nos importa, entonces hagamos lo que queramos. También, si queremos ser capaces de beneficiar a otros y tener una mente clara, es mejor no estar bajo la influencia del alcohol.

Así que es muy importante ser honestos con nosotros mismos y examinar nuestra motivación para beber socialmente. ¿Entiendo realmente por qué el Buda dijo lo que dijo sobre el alcohol? Y ¿beber con mis amigos es realmente la mejor forma de ayudarlos? ¿Realmente eso los relaja más? ¿Realmente eso me relaja más o existen otras formas que pueden ser más efectivas y que no tengan tantos efectos colaterales? Eso, me parece, es muy importante. Si nuestra motivación para beber es tener una atmósfera más relajada con nuestros amigos, existen otras formas de hacerlo que no tienen las desventajas del alcohol. Asimismo, si tomamos diversos votos en los que prometemos no tomar alcohol, por ejemplo, es importante no romperlos. Sé que este es un punto controversial, pero creo que es importante considerarlo seriamente.

Si nuestro compromiso es entrenarnos para ser capaces de ayudar a otros, entonces es importante hacer cosas tanto en el nivel físico como en el mental. Muchas personas sienten que pueden hacer ofrendas en cuencos con agua e imaginar que dan toda clase de cosas a los demás, pero luego no hacen nada en el nivel físico, como dar cosas a otras personas y realmente ayudarlas. A algunas personas solamente les gusta meditar y hacer todo mentalmente, y sentir que no tienen que hacer prácticas físicas como postraciones y ofrendas del mándala. Este punto también está dirigido hacia esa forma desequilibrada de practicar. Intentemos ver cómo están relacionadas con la vida diaria las postraciones y las ofrendas del mándala. El solamente hacer una ofrenda del mándala no es suficiente; también necesitamos ofrendar a los demás lo que sea que tengamos -incluyendo nuestro interés, tiempo y nuestra energía-. Lo mismo respecto a las postraciones: es una práctica pobre el mostrar respeto a la estatua del Buda pero no respetar a nuestros padres o a otras personas. Necesitamos aplicar estas prácticas a la vida diaria.

El segundo de los tres puntos generales es (2) No involucrarme en conducta vergonzosa. “Vergonzosa” quiere decir hacer algo absolutamente ridículo. Por ejemplo, si hay una enseñanza con un alto lama y una chica entra en minifalda enseñando las piernas, esto es vergonzoso, más allá del nivel de lo apropiado. Así que no sientan que por trabajar en esta práctica mahayana de entrenar y limpiar nuestras actitudes podemos hacer cosas vergonzosas, como salir a derribar árboles y contaminar el ambiente. Tampoco sientan que seremos impermeables al daño porque podemos transformar situaciones dañinas en positivas. Otro tipo de conducta vergonzosa es ser hipócrita en la práctica. En otras palabras, somos buenos afuera, cuando estamos con otras personas, pero luego en casa, si hay una mosca o un mosquito en la habitación, lo cazamos hasta matarlo como si estuviéramos en un safari en África. Eso es tener un comportamiento vergonzoso.

El tercer punto general es (3) No caer en la parcialidad. “Parcialidad” quiere decir practicar y entrenar solamente con nuestros amigos y familiares e ignorar a las personas con las que tenemos dificultades. Si vamos a cambiar nuestras actitudes, necesitamos trabajar tanto con situaciones difíciles como con personas difíciles. Un ejemplo de parcialidad que los tibetanos utilizan con frecuencia es que si alguien en una posición superior, como nuestro jefe en el trabajo, nos reprende, lo aceptamos con gracia, pero si un inferior nos reprende, nos molestamos. Usualmente practicamos la paciencia con nuestro jefe, porque de otra manera perdemos nuestro trabajo, pero no la practicamos con alguien que se encuentra en una posición inferior.

Los tibetanos dicen que, en muchos sentidos, es más fácil practicar con amigos y familiares que con extraños, así que siempre recomiendan practicar de igual forma con extraños y con amigos y parientes. Con la mayoría de las personas en Occidente ocurre lo opuesto. Es más difícil practicar con familiares; ellos nos aturden mucho más de lo que lo haría un extraño o nuestros amigos. En términos de no ser parciales, me parece que necesitamos aplicarlo en ambas vías, no solamente en la forma en que los tibetanos usualmente explican los niveles de dificultad.

(4) Transformar mis intenciones, pero permanecer normal.

Esto quiere decir permanecer normal en nuestra conducta. Por ejemplo, a pesar de que hemos intentado desarrollar compasión por todos y demás, si hacemos una gran demostración de nuestra compasión al llorar frente a otros, eso podría parecer pretencioso. Obviamente ¡es ridículo que una persona que sufre tenga que confortarnos a nosotros en lugar de nosotros a ella! Así, la enseñanza es no ser autoindulgente con nuestras emociones fuertes, o mostrarlas a otros cuando sea inapropiado. Cuando nos sintamos emocionalmente conmovidos en presencia de otros es mejor contener esas emociones para no afectar a otras personas presentes, como llorar incontrolablemente frente a nuestros hijos o mostrarles cuán asustados estamos.

Me parece que en el contexto occidental esto necesita más aclaración. Cuando alguien nos cuenta una historia triste, necesitamos dar cierta señal de que sentimos algo y no solamente sentarnos ahí con una expresión vacía en nuestro rostro. Sin embargo, en lo relativo a mostrar señales físicas de compasión, es importante ser muy sensibles respecto a lo que hará sentir cómoda a la otra persona, como poner nuestro brazo alrededor de ella. Algunas personas querrán un hombro para llorar y abrazar, mientras que otras podrían ponerse a la defensiva y no querer que nadie sienta pena por ellas. Así que lo importante es la consideración por la otra persona. Esta es la razón por la que las enseñanzas de tonglen, dar y tomar, siempre se hacen en privado, lo que significa sin la otra persona, sin nadie más, sabiendo lo que estamos haciendo.

Este es realmente un gran consejo. Muchas personas se involucran con el budismo tibetano y caminan por ahí con un rosario alrededor de sus brazos o de su cuello como si se tratara de una pieza de joyería. Si están con alguien que atraviesa dificultades, se sientan en una esquina a recitar “Om mani padme hum” con sus rosarios, y la otra persona piensa que se volvieron locos. Incluso se molestan. Así que es muy importante permanecer normal. Podemos decir el “Om mani padme hum” en nuestra cabeza; no necesitamos decirlo en voz alta con un rosario en nuestra mano.

También está el asunto de la curación, el cual es siempre un tema muy interesante. Cuando las personas hacen prácticas de curación y llevan a cabo todo un show dramático al imponer las manos y esta clase de cosas, los tibetanos dicen que eso invita a la interferencia. Porque si no funciona, como sucede en muchos casos, entonces hacemos el ridículo. En el budismo, la principal práctica de curación es el tonglen y no necesitamos decirle a la gente lo que estamos haciendo. Si funciona, no le decimos: “Hice esto por ti, por favor págame o agradéceme o dame una palmada en la cabeza o ámame” o lo que sea. Si no funciona, entonces no hacemos el ridículo.

Este es un buen consejo que nos mantiene cerca de la práctica. Permanecer normales de tal forma que nadie sepa lo que estamos haciendo. Esto aplica incluso en términos de hacer plegarias antes de comer y ese tipo de cosas: siempre es mejor hacerlo silenciosamente. Si estamos con otros budistas, es una cosa, pero si estamos con nuestra familia y comenzamos con el “Om Ah Hum” y hacemos esa clase de cosas en voz alta frente a ellos, de nuevo, solamente creamos una sensación desagradable.

(5) No hablar de los aspectos deficientes o deteriorados de otros.

El ejemplo que los tibetanos utilizan es: no le digas ciego a una persona ciega. O si alguien no es muy inteligente, no lo llames tonto. Las personas saben que no son muy inteligentes, no tenemos que restregárselos. Esto es algo muy interesante porque se relaciona con todo el asunto del sarcasmo y el humor. Podemos ser muy sarcásticos hacia las personas y pensar que es divertido, cuando en realidad hiere sus sentimientos. Algunas personas incluso sienten que ser sarcásticos con los otros es señal de amistad. De nuevo, me parece que uno tiene realmente que investigar a profundidad cuál es la intención real.

En los Estados Unidos, la gente es muy sarcástica; hacen chistes uno del otro. Existen chistes de cuán grande es tu nariz, cuán fea es tu esposa, y demás. Es como la comedia circense: alguien se cae de las escaleras y todos se ríen. Te arrojan un pastel en la cara y todos se ríen. Y las caricaturas violentas: una enorme roca cae sobre el gato y luego el gato hace algo más y lo aplasta un martillo y esta clase de cosas. ¡Para los niños! ¿Qué pensamiento hay detrás de todo esto? Es realmente un pensamiento extraño.

De cualquier forma, hablar de los aspectos deficientes de otros es burlarse de las personas, sarcasmo y esa clase de cosas. A pesar de que podríamos pensar que es algo inocente y divertido, de hecho hiere los sentimientos de las otras personas.

(6) No pensar nada acerca de (las fallas de) otros.

Esto básicamente significa no buscar faltas en los otros o criticarlos constantemente. En términos de nuestra relación con nuestro maestro espiritual, por ejemplo, necesitamos enfocarnos solamente en las buenas cualidades del maestro, porque esto es lo que nos puede inspirar. No negamos las cualidades negativas del maestro, pero no nos quedamos fijados en ellas, ya que eso solamente nos conducirá a quejas y depresión. Al ver los defectos del maestro, la instrucción es asegurarnos de que no provienen de nuestras propias proyecciones. Por ejemplo, si nuestros padres no nos pusieron atención suficiente, podríamos pensar que el maestro tampoco lo hace, aún si esto es porque está ocupado y viaja mucho. Incluso si aclaramos estas fallas proyectadas y encontramos que aún existen algunas fallas reales, la instrucción es enfocarnos en las cualidades positivas en lugar de en los errores.

Más generalmente, esta aproximación es aplicable a nuestra relación con todos. Si estamos intentando ayudar a otros, podemos enfocarnos en sus defectos para ayudarlos a que los superen, pero en general los defectos de las otras personas nos molestan. Si nos enfocamos en las buenas cualidades de las personas, incluso si no pasan tanto tiempo con nosotros como nos gustaría, aún podemos mantener una actitud muy positiva hacia ellos. Si nuestra práctica principal es tratar de desarrollar una actitud de valoración hacia otros para ayudarlos, el que siempre nos quejemos de sus defectos no es útil. Ver las buenas cualidades de las personas nos motivará a pensar positivamente acerca de ellas.

La actitud crítica es muy interesante. A menudo, somos muy críticos de las personas más cercanas. Algunas personas, por ejemplo, esperan que sus hijos o padres sean perfectos, y son muy críticos con ellos si no alcanzan ese ideal. Ya que nadie puede ser perfecto, es una mejor estrategia enfocarse en las buenas cualidades en lugar de escoger los defectos. Esto proviene de tener una visión realista de la otra persona.

(7) Purificarme primero de cualquiera que sea mi mayor emoción perturbadora

Cualquiera que sea nuestro problema emocional más difícil, sea el enojo, el apego o los celos, tratamos de superar o, al menos, debilitar primero ese. Queremos ser capaces de ayudar a otros y nuestras diversas emociones perturbadoras nos lo impiden. Es muy importante que seamos honestos con nosotros mismos y que realmente nos examinemos para descubrir cuál es nuestro problema emocional más grande. En lugar de sentir temor de enfrentarlo, tal como se dice en las instrucciones del tonglen, primero necesitamos tomar este problema para nosotros mismos. Para hacerlo, necesitamos intentar aprender tantos métodos como podamos aplicar, no sólo uno. Algunos días podremos ser capaces de practicar exitosamente un método en particular y otros días no, por lo que es muy importante contar con una variedad de métodos que podamos usar.

Es interesante que en esta enseñanza se nos dice repetidamente que acudamos a nosotros mismos como el testigo, que nos conocemos mejor que nadie. Esto significa que necesitamos ser muy introspectivos. Por supuesto que muchas personas no lo son. Necesitan que alguien les diga que están actuando de forma egoísta, porque no se dan cuenta por ellos mismos. Pero es realmente muy difícil obtener ese tipo de retroalimentación honesta de parte de otros. Se requiere de una relación muy honesta y de mucha confianza. Si le pedimos a alguien que nos ayude a ser un poquito más sensibles acerca de lo que está pasando con nosotros mismos, necesitamos hacerlo con la intención de no enojarnos con esa persona o ponernos a la defensiva, incluso si nos dice algo que preferiríamos no escuchar. Pero incluso si acudimos a un amigo de mucha confianza para que nos ayude a evaluarnos, aún así esa persona no es el testigo principal. Una vez que nos dan una pista, necesitamos revisar: ¿Es verdad o no lo que esta persona dice?

(8) Deshacerme de esperanzas de frutos.

Esto se refiere a querer algo como recompensa por ayudar a otros. Por supuesto que no es fácil, ya que frecuentemente ayudamos a otros por razones perturbadas muy sutiles. Podría no ser tan burdo como “te estoy ayudando porque quiero que me ayudes después”, pero con frecuencia queremos ser apreciados, queremos ser amados y queremos que nos agradezcan. Algunas veces ayudamos solamente porque queremos sentirnos necesitados y útiles, especialmente cuando somos padres de un hijo adulto. Algunas veces el padre ya no se siente necesitado o querido. Así que la motivación está mezclada con algo de egoísmo y, por supuesto, cuando tenemos ese tipo de motivación y la otra persona no nos aprecia, o dice “no necesito tu ayuda”, nos molestamos mucho.

Encuentro que ciertas imágenes son muy útiles. Existen diferentes escuelas de filosofía indo budista y una de estas escuelas es la escuela prasánguika. Un prasánguika es alguien que argumenta con un prasanga, el cual es un término de la lógica budista que significa conclusión absurda. Con frecuencia es útil llevar nuestra actitud o conducta a su conclusión absurda extrema para ver cómo estamos actuando. Las imágenes de animales son frecuentemente útiles en este contexto.

Por ejemplo, es interesante ver cómo a veces actuamos como un perro. Llegamos a casa y nuestro perro está esperando que lo acariciemos en la cabeza. ¿Es esta la forma en la que nos comportamos después de hacer algo por alguien? ¿Solamente nos paramos ahí como un perro esperando que la persona nos acaricie la cabeza y diga: “Gracias, eso que hiciste por mí fue realmente bonito”? Aún si ellos nos acarician la cabeza, ¿qué vamos a hacer, mover nuestra cola? ¿Qué logra el hecho de que nos acaricien la cabeza? Si nos damos cuenta de que estamos esperando ser apreciados y que nos agradezcan, entonces traer a nuestra mente la imagen del perro que espera ser acariciado puede ayudarnos a ver que estamos siendo realmente tontos. Si realmente vamos a hacer cosas por otros, es muy importante hacerlas simplemente por el beneficio de las otras personas.

Esto se pone muy delicado. Piensen, por ejemplo, en los niños: los padres hacen todo para los hijos -ropa, habitación, comida, compras, etc.- ¿Y entonces qué ocurre? A menudo, el niño no lo aprecia y solamente se aprovecha, especialmente durante su pubertad. Como padres ¿qué es lo que queremos? ¿Queremos que nuestros hijos nos agradezcan cada vez que les lavamos la ropa? Eso es muy poco realista. En muchas formas, si el niño toma alguna clase de responsabilidad y actúa de forma madura y considerada, entonces nos parece que el niño es agradecido. Al hacer cosas por otros, a pesar de que no lo estemos haciendo por un gracias, también es importante no actuar de tal forma que la otra persona se vuelva dependiente de nosotros o que se aproveche constantemente. Esto nos lleva de nuevo al hecho de examinar si estamos ayudando a la persona porque queremos sentirnos necesitados y útiles, o porque queremos realmente beneficiar a la persona. Si esto los hace dependientes de nosotros, no es beneficioso.

(9) Renunciar al alimento envenenado.

Esto se refiere a envenenar nuestra práctica con egoísmo. Incluso si tenemos un pensamiento constructivo o estamos involucrados en una acción constructiva, si percibimos que está mezclada con egoísmo, el consejo es dejarla, corregir nuestra motivación y empezar de nuevo. Si queremos hacer algo por alguien para sentirnos necesitados y apreciados, eso envenena la acción positiva con egoísmo porque con ella buscamos una afirmación de nosotros mismos. Es mejor retroceder y corregir nuestra motivación. Regresar a la noción de ser muy honestos con nosotros mismos.

Así que ¿cómo sabemos que estamos basando nuestras acciones positivas en una actitud egoísta? Me parece que una de las señales de esto está en la definición de emoción o actitud perturbadora. Una emoción o actitud perturbadora, es una que, cuando surge, nos provoca incomodidad (de ahí “ perturbadora”) y nos hace perder nuestra paz mental. Esto puede asimismo causar que otras personas que están con nosotros también se sientan incómodas. Esto también nos provoca perder el control.

Estar incómodo o molesto por dentro puede ser muy, muy sutil. “Molesto” puede ser una palabra muy fuerte. Como dijo Shantideva en su texto, si la mano ayuda al pie -como cuando tenemos una astilla en nuestro pie y la mano la quita- no esperamos que el pie agradezca a la mano. La mano ayuda al pie porque están conectados. De la misma manera, cuando ayudamos a otros, por ejemplo, lavando sus trastos, no hay necesidad de hacer un gran alboroto o quejarse. Hay platos sucios y necesitan ser lavados. Entonces podemos estar perfectamente calmados internamente. Pero si los lavamos con resentimiento, con el pensamiento: “Eres tan descuidado, por qué siempre tengo que lavar tus trastos. Pero estoy entrenándome para ser un bodisatva, así que mejor lo hago”, esta es una actitud envenenada.

Algunos de los otros textos lojong nos dicen que no tengamos esperanzas o expectativas de que alguien que hayamos ayudado hará algo bueno en recompensa. Esto es jugar. Existe una ligera intranquilidad interior -la cual podemos percibir cuando realmente comenzamos a hacernos más sensibles a nosotros mismos- que indica que estamos actuando bajo la influencia del egoísmo o alguna otra emoción perturbadora. Esto puede provocar que anunciemos a la otra persona: “lavé tus platos”. ¿Por qué tenemos que decírselos? Y luego notamos una pizca de nerviosismo en nuestras entrañas justo antes de decirlo. Puede ser muy sutil, pero con la práctica podemos notar el egoísmo inconsciente que yace ahí. Esto es en lo que necesitamos entrenarnos para ser capaces de detectarlo. No es una práctica fácil, pero es realmente esencial intentar hacerla.

Cuando hablamos de conducta constructiva, existen dos tipos: una que está mezclada con confusión, concretamente el egoísmo, y una que no está mezclada con la confusión. La conducta mezclada con egoísmo -la actitud de “estoy haciendo esto para gustarte y que me aprecies”- puede ser una causa para un mejor o más afortunado renacimiento, pero aún perpetúa el samsara. Por otro lado, la acción constructiva no mezclada con confusión acumula fuerza o potencial positivo para alcanzar la liberación y la iluminación. Todos tenemos redes de potencial positivo de conducta constructiva y queremos fortalecer estas redes. Pero ¿cómo madura el potencial positivo? Madura como felicidad. Si ese potencial positivo está mezclado con confusión, entonces conduce al sufrimiento del cambio -felicidad que no dura o que conduce a la frustración-. A lo que realmente estamos apuntando es a fortalecer nuestra red de potencial positivo sin confusión.

(10) No confiar (en mis pensamientos perturbadores) como mi excelente apoyo principal.

Lo que esto significa es no dedicar la vía principal de nuestra mente a nuestros pensamientos perturbadores, sino dedicarla a los pensamientos positivos de ayudar a otros. Tan pronto como surjan el enojo, el apego, los celos o el egoísmo, no jugar con ellos. Tratemos de eliminarlos inmediatamente. Si jugamos con ellos y pensamos: “No es necesario que sea tan duro conmigo mismo” o “no es tan malo que me esté molestando”, eso es darle la vía principal en nuestra mente a la emoción perturbadora. Solamente se hará más y más fuerte, hasta que perdamos el control y tome el mando. Como dice el dicho, no seamos gentiles con las emociones perturbadoras que están en nuestra mente; seamos gentiles con otros seres.

Como práctica diaria es de gran ayuda repasar la lista de las prácticas dadas en los puntos seis y siete como recordatorios. De la misma forma, si hemos tomado los votos del bodisatva y tántricos, es una buena práctica diaria recitarlos para recordarlos. Esto nos ayuda a ser plenamente conscientes de estos consejos que son una muy buena guía para la vida. Y parte de nuestra práctica diaria podría ser, no solamente leer los lineamientos, sino también contemplar uno o dos de ellos: realmente estoy haciendo esto, no estoy haciendo esto, y ver las ventajas de seguirlos. Es muy útil. Pero es importante no hacerlo rápidamente. Es fácil repasar mecánicamente una lista como ésta sin realmente poner atención al significado.

Es bueno hacer esto dos veces al día, en la mañana y en la noche. En la mañana, repasar la lista y establecer la fuerte intención de intentar seguirla durante el día. Después, en la noche revisamos cuánto éxito tuvimos en seguir los lineamientos durante el día. Hay una historia sobre Gueshe Ben Kungyal, quien guardó una pila de rocas blancas y una pila de rocas negras. Colocaba una roca blanca en una pila por cada vez que realmente seguía el consejo y una negra cuando no lo hacía. A lo largo del día, tenía una imagen clara de cómo lo estaba haciendo.

El punto, por supuesto, no es sentirse orgulloso si lo hacemos bien o culpables si no; en lugar de ello, regocijarnos si lo hemos estado haciendo bien. No exageremos con esta clase de autoevaluación, pero si hemos estado actuando más negativamente, es apropiado sentir arrepentimiento y determinarse a mejorar. El progreso no es lineal; algunos días serán mejores que otros. Eso no quiere decir que permanezcamos indiferentes. Es importante cada día intentar actuar de forma positiva, menos egoísta, de la mejor forma posible. Simplemente no exagerar en términos de expectativa y depresión, porque obviamente algunos días serán mejores que otros.

(11) No desviarme a malas jugadas.

“Mala jugada” se refiere a tomar represalias cuando otros nos insultan, nos pegan o nos hacen algo no placentero. Si alguien nos insulta y nos dice palabras ofensivas, no busquemos cosas peores para responder, sino simplemente dejémoslo pasar. Existen muchas formas de hacerlo. Ciertamente no queremos solamente reprimirlo y estar enojados por dentro. Démonos cuenta de que si alguien nos dice algo desagradable, son sólo sonidos, solamente vibraciones del aire, y el que escuchemos estas palabras es solamente otra experiencia de la mente. El surgimiento del sonido y el escucharlo no es gran cosa. Es solamente cuando exageramos esa noción dualista del , una persona horrible, quien acaba de decirme eso a , que nos molestamos y sentimos la necesidad de tomar represalias. De la misma manera, si alguien comienza a pelear con nosotros y nos involucramos en esa pelea, eso daña de muchas formas todas las cosas que estamos intentando hacer por los demás. Si respondemos la pelea porque fuimos insultados, entonces estamos pensando solamente en nosotros mismos.

En esas situaciones, los votos del bodisatva son bastante claros. La motivación para no responder a alguien que nos ha insultado es la de evitar causarles daño e intentar ayudarlos. En esas situaciones, ciertamente intentamos tanto como sea posible utilizar medios pacíficos. Pero si los medios pacíficos no funcionan, aún después de que les hemos dado una buena oportunidad, si tenemos la habilidad de detener la violencia de una forma más enérgica, no hacerlo sería también una violación a los votos del bodisatva. Uno debe ser realista.

A Su Santidad el Dalái Lama le preguntan frecuentemente acerca del uso de la violencia en el Tíbet y él dice que en esa situación en particular, a pesar de que parece que los medios pacíficos no están funcionando, aún así el utilizar la violencia y el terrorismo no conduciría absolutamente a ningún lado. Si matamos cien soldados chinos, ellos enviarán doscientos más. Hay 1.2 billones de chinos; la pequeña violencia de los tibetanos no lograría absolutamente nada. Así que, aún en términos de querer evitar que la violencia dañe a otros, uno tiene que ser inteligente y no sólo tomar represalias porque no queremos vernos débiles o quedar mal.

(12) No tenderme en emboscada.

Emboscar significa que queremos desquitarnos, así que esperamos hasta que la otra persona esté vulnerable y entonces la herimos de alguna forma. Esto quiere decir que cuando alguien nos hiere, no hacemos nada si no estamos en una posición fuerte, pero mantenemos un resentimiento interior y esperamos hasta que la persona esté vulnerable para vengarnos. Este punto es acerca de no tomar represalias. Su Santidad lo dice muy bien: si no atacamos podría preocuparnos que otras personas consideren esto una señal de debilidad, pero realmente es una señal de gran fortaleza. Debilidad es rendirse al enojo y actuar como un niño pequeño o como un animal que instantáneamente regresa el golpe. Si tenemos paciencia y utilizamos la compasión y la inteligencia, esta es una señal de gran fortaleza.

(13) No menospreciar (a nadie) sobre un punto sensible.

Esto significa señalar las faltas o debilidades de alguien en público con la intención de avergonzarlo. Existen muchas formas de enseñar a las personas de forma efectiva sin tener que avergonzarlas delante de alguien. Recuerdo una vez que tenía problemas en la India; en ese momento estaba en Bodhgaya para traducir el comentario del Bodhisattvacharya-avatara de Shantideva, realizado por Su Santidad el Dalái Lama. No había visto a mi maestro Serkong Rinpoche en un par de meses -él había estado en Nepal-. Por supuesto, fui a verle; abrió el texto de Shantideva, señaló tres palabras en el texto y me preguntó si sabía su significado. De hecho, eran palabras bastante difíciles. Yo no poseía la comprensión correcta de su significado y él me las explicó. De hecho, las actitudes perturbadoras a las que esas tres palabras se referían eran exactamente las dificultades que estaba teniendo en ese momento. Así que esta forma indirecta puede ser a menudo una forma mucho más efectiva de señalar algo. También algunos de los comentarios dicen que significa no utilizar poderes extra físicos, si los tenemos, para molestar a otras personas con hechizos de magia negra y cosas como esas, ¡lo cual para la mayoría de nosotros no es tan relevante!.

(14) No dar la carga de un dzo a un buey.

Existe un animal tibetano llamado dzo, el cual es la cría masculina de la mezcla entre un yak y una vaca. Es un animal muy grande y fuerte, mucho más fuerte que el buey. Así que esto se refiere a no dar a una persona más débil el trabajo que es adecuado para una persona mucho más fuerte, porque no será capaz de hacerlo.

Esto tiene varios significados. Uno es que necesitamos aceptar la responsabilidad de nuestros errores, en lugar de intentar culpar a otros. Otro es no dejar que otras personas hagan nuestro trabajo sucio, como lavar platos o limpiar. O si podemos elegir un asiento, no dar los peores a los demás y tomar los mejores para nosotros. En otras palabras, nosotros somos el dzo de todo este entrenamiento. Esto es “no dar la carga de un dzo a un buey”.

(15) No competir.

Esto se refiere a correr una carrera para conseguir el mejor asiento en el teatro o correr para obtener la mejor porción de comida. Queremos obtener lo mejor para nosotros mismos y no queremos que otros lo obtengan. Es mucho mejor dejar a otros primero y a nosotros al último o con la peor porción, pero sin hacerlo pretenciosamente, como diciendo: “Oh, toma la mejor parte, yo tomaré la parte mala, ¡no me importa!”. Ciertamente no es así. Es más bien de una forma natural, como un padre dejaría al niño tener la mejor porción de la comida sin importar que él tome la que está quemada o lo que sea.

La historia tibetana tradicional que se cuenta para este apartado es muy bonita. Es acerca de gueshe Ben Kungyal, el de las rocas negras y blancas. Una vez fue con un grupo de monjes y practicantes a una comida que un mecenas estaba ofreciendo. El mecenas estaba sirviendo la comida, que en este caso era yogurt, y Gueshe Ben estaba sentado atrás. Cuando vio que el mecenas estaba sirviendo a todos el yogurt, una de sus comidas favoritas, cada vez se preocupaba y molestaba más: “ Está sirviendo porciones demasiado grandes y no va a quedar suficiente para mí”. Pero entonces se dio cuenta de cuál era su actitud y cuando el mecenas llegó a él, volteó su cuenco y dijo: “Yo ya tuve mi porción”. Esto se señala con frecuencia como un ejemplo de esta práctica de vinculación. En lugar de preocuparnos porque “no va a quedar suficiente para mí”, necesitamos estar mucho más preocupados de que no vaya a haber suficiente para los demás.

(16) No invertir el amuleto.

Un amuleto es para alejar espíritus dañinos, lo cual es una metáfora para entrenar a nuestra mente a limpiar nuestras actitudes de tal forma que podamos valorar a otros. Sin embargo, si hacemos la práctica solamente por nuestra actitud autocentrada, entonces eso es sostener el amuleto invertido.

Existen numerosos ejemplos para ayudarnos a entender este tema. Por ejemplo, si aceptamos una pérdida temporal porque sabemos que esto impresionará a otras personas y eventualmente obtendremos algo, esto es utilizar las enseñanzas al revés. Actuar de forma humilde y siempre ser muy considerados con algunos que queremos impresionar, porque queremos que nos ayuden en el futuro, es también utilizar el entrenamiento de forma inversa -lo único que esto hace es fortalecer nuestro egoísmo-. Otro ejemplo podría ser hacer este tipo de prácticas de ayuda y de pensar en otros simplemente porque queremos gustarle a la gente. De nuevo, esto es utilizar las enseñanzas en forma inversa porque lo estamos haciendo básicamente para nuestro propio interés.

(17) No convertir a un dios en un demonio.

Esto sería, de nuevo, mezclar nuestras prácticas con egoísmo: hacer prácticas del Darma para sentirnos moralmente superiores y arrogantes, con una actitud de “más santo que nadie”. Hacer un retiro de meditación y colocar un letrero afuera que diga: “No molestar, gran meditador dentro” para que todo el mundo crea que somos santos, es un buen ejemplo de esto.

Los tibetanos utilizan el ejemplo de hacer el retiro de tres años para que al final la gente nos considere un lama y consigamos discípulos, fama y ofrendas. Siempre es importante ser humilde. Como un practicante dijo: “Cuando leo en los textos sobre las diversas faltas y defectos, los reconozco en mí mismo, y cuando leo sobre las buenas cualidades, las reconozco en otros”. Eso es ciertamente mantener la práctica de limpiar nuestras actitudes.

(18) No buscar el sufrimiento (para otros) como un complemento para (mi) felicidad.

Ejemplos de esto incluyen el esperar que nuestros competidores de negocios fracasen para que podamos superarlos, o que las personas en nuestra oficina se retiren para que podamos obtener un ascenso, o que nuestros parientes ricos mueran rápidamente para que podamos heredar su dinero y propiedades. En lugar de desear infortunio a otros para que podamos aprovecharnos de eso, el consejo es, por supuesto, siempre regocijarnos y desear a otras personas larga vida y que puedan disfrutar su dinero y sus posesiones.

Esto finaliza las dieciocho prácticas de vinculación cercana del punto seis.