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Archivos budistas del Dr. Alexander Berzin

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Explicación general del Entrenamiento de actitudes en siete puntos

Alexander Berzin
Katowice, Polonia, diciembre de 1999
Traducido por Rouget Laconte Chamier Rodas

Parte uno: Los primeros cuatro puntos

Hoy me solicitaron enseñar acerca de un texto de lojong consistente en siete puntos. La mayoría de las personas traducen "lojong" como "entrenamiento mental". Esta no es una traducción muy buena debido a que para la mayoría de las personas “entrenamiento mental” suena como una actividad exclusivamente intelectual. Lo realmente significa "actitud" y jong es ambas, "limpiar y entrenar", en el sentido de purificar o deshacerse de actitudes negativas y destructivas y acumular más actitudes positivas. Así que el propósito esencial de las prácticas lojong es limpiar nuestra mente y nuestro corazón de actitudes negativas, y entrenarnos en actitudes positivas para reemplazar las primeras. En contraste con ocasiones previas en las que he enfatizado los primeros puntos más que los posteriores, aquí dedicaré más tiempo a explicar los últimos tres puntos. Por supuesto que no es apropiado comenzar a la mitad del texto, así que simplemente revisaré en forma rápida los primeros puntos. Al revisarlos, tendré que enfocarme en algunos de sus aspectos más difíciles.

Las prácticas de lojong llegaron al Tíbet provenientes de la India con Atisha, en la tradición kadam, y fueron incorporadas a las cuatro escuelas del budismo tibetano. De hecho, esta es una de las enseñanzas básicas que reúne a todas estas tradiciones. La única diferencia significativa en los comentarios de las diferentes escuelas es la explicación de la vacuidad. En el texto, cada escuela explica los argumentos de la vacuidad de acuerdo con su propia aproximación.

Atisha recibió la tradición lojong de su maestro Darmarakshita. Darmarakshita es el autor de La rueda de las armas afiladas. El Entrenamiento de actitudes en siete puntos fue escrito por el maestro kadam Gueshe Chekawa cerca de un siglo después. Dos linajes de enseñanza derivan de su discípulo, Gueshe Lhadingpa. Uno de estos linajes llegó a Togmey-zangpo, el autor de Las treinta y siete prácticas del bodisatva. Éste es seguido por las escuelas kagyu, sakya y nyingma. El otro linaje alcanzó a Tsongkapa casi tres siglos después y es seguido por su escuela guelug. Los dos linajes difieren en el acomodo de varias líneas en los versos y en la inclusión de varias líneas que no se encuentran en el otro linaje. Incluso dentro de cada linaje, existen muchas ediciones o versiones del texto, y también difieren de esta forma. Su Santidad el Dalái Lama ha explicado que tales cosas ocurren ocasionalmente, en particular en lo que concierne a tópicos tales como el lojong, y las diferencias en las ediciones no son significativas. El significado previsto es el mismo en todos ellos. La edición que sigo aquí es la versión de Togmey-zangpo y está basada en la explicación que recibí de Serkong Rinpoche, complementada con algunos puntos de Gueshe Ngawang Dhargyey.

Punto uno: Los preliminares

Postración a la gran compasión.
Entrenar primero en los preliminares.

El primero de los siete puntos aborda las enseñanzas sobre los preliminares. Estos son los preliminares generales comunes que son la base de todas las enseñanzas mahayana: la preciada vida humana, la impermanencia y la muerte, y luego lo que es usualmente llamado “refugio”, sin embargo, encuentro ese término demasiado pasivo. Nosotros no solamente vemos al Buda, al Darma y a la Sanga y decimos: “¡Oh, sálvenme!”. En lugar de ello, “refugio” es un estado mental activo de mover nuestra vida en la dirección segura y positiva indicada por el Buda, el Darma y la Sanga. Luego están las enseñanzas sobre el karma, la causa y efecto conductual. Finalmente, están las desventajas del samsara, las cuales se refieren a las situaciones incontrolablemente recurrentes de la vida, específicamente en términos de renacimiento. Al estar bajo la influencia de emociones y actitudes perturbadoras, las cuales conducen a conductas impulsivas o karma, nos creamos problemas una y otra vez en esta y en futuras vidas.

[Ver: Los cuatro pensamientos que voltean la mente hacia el Darma.]

Lo importante acerca de los preliminares es que cultivan una actitud muy especial hacia la vida que sirve como base para todas las enseñanzas posteriores. Apreciamos las preciosas oportunidades que tenemos en esta vida, y comprendemos que no durarán para siempre. Por lo tanto, necesitamos tomar ventaja de nuestra situación favorable actual, trabajando para deshacernos de todos nuestros problemas y sus causas, y de la confusión y sufrimiento resultantes. Para ir en esa dirección, necesitamos trabajar con la causa y efecto conductual, no solamente rezar para alcanzar alguna meta sin realmente hacer nada para lograrlo. No sólo estamos intentando mejorar un poquito el samsara – l o cual es, si somos honestos, en lo que la mayoría de nosotros estamos interesados – . Realmente, tenemos una meta mucho más elevada: mejorar nuestras vidas futuras como un paso en el camino hacia la completa liberación de nuestras limitaciones, dificultades y confusión – sin importar cuántas vidas nos tome – .

Para la mayoría de nosotros, esto es realmente difícil. En primera instancia, la mayoría de nosotros no pensamos realmente en términos de vidas futuras, mucho menos en la liberación del renacimiento. Si no creemos en el renacimiento, ¿cómo podemos tener el objetivo de liberarnos de él? Y si no creemos en el renacimiento, ¿cómo podemos desear llegar a iluminarnos para poder ayudar a todos los demás a salir del renacimiento incontrolablemente recurrente? No es fácil si no poseemos una profunda convicción en el renacimiento.

Si preguntamos qué podemos hacer como occidentales acerca de esto, primero que nada diría que necesitamos tratar de comprender a qué se refiere la explicación budista del renacimiento. Aún si nuestras motivaciones están realmente enfocadas en mejorar esta vida, podemos al menos estar abiertos a la idea del renacimiento y pensar en términos del renacimiento, de la liberación del renacimiento, y de ayudar a otros a liberarse de él. Necesitamos reconocer la sofisticación de la explicación budista, la dificultad e importancia de entenderla, y desarrollar interés por estudiar y meditar lo suficiente en la materia hasta que obtengamos una comprensión correcta.

Digo todo esto porque las enseñanzas lojong son muy avanzadas. ¡No son en absoluto enseñanzas para principiantes! Por ejemplo, existe una enseñanza en la que, al momento de la muerte, necesitamos hacer aspiraciones para renacer en uno de los infiernos; esto es bastante difícil de comprender, ¿no es así? En cualquier acercamiento a las enseñanzas del Darma, es importante ser bastante honesto acerca de nuestro nivel actual de desarrollo, y tener una idea muy clara de cuál es el camino verdadero y no pretender que estamos más avanzados de lo que realmente estamos. Este texto enseña la actitud de querer realmente conducir a todas las cucarachas a la iluminación. La mayoría de nosotros ciertamente no estamos en este nivel. Cualquiera que sea nuestro nivel de entendimiento, debemos realmente intentar comprender que la práctica de lojong es muy profunda y abarca muchos aspectos. Es una práctica a muy largo plazo. Podemos comenzar con ella ahora y obtener algún beneficio. Sin embargo, ya que la práctica es progresiva, queremos mantener la perspectiva de que, conforme avancemos en ella, desearemos regresar una y otra vez a ciertos puntos y profundizar en ellos.

En este contexto, no revisamos los preliminares básicos solamente una vez. No son algo que se revisa solamente una vez para después avanzar a algo más interesante. El texto está escrito desde el punto de vista de personas que realmente tienen bodichita. La bodichita es un corazón que se enfoca en nuestra propia iluminación individual que aún no hemos alcanzado, pero por la que tenemos las cualidades de la naturaleza búdica que nos permitirán alcanzarla, y está dirigido a ella con dos intenciones. La primera intención es alcanzar la iluminación y la segunda es la de ser capaz de beneficiar a todos los seres por medio de ésta. Aunque ese orden de las dos intenciones es como está presentado en los textos de las enseñanzas orales, en la práctica es el orden opuesto. La intención principal es ayudar a los seres, y como estamos tan movidos por la compasión y preocupación por los otros, debemos ayudarlos a superar su sufrimiento. Así que, aunque podamos intentar ayudarlos de la mejor forma que podamos ahora, para realmente ayudarlos necesitamos eliminar nuestros defectos y desarrollar plenamente todos nuestros potenciales. Debemos convertirnos en budas para ser capaces de ayudar tan completamente como sea posible. Así, la aspiración a la budeidad viene en segundo término -proviene de la primera aspiración de ayudar a todos los seres-.

Es fantástico poseer una preciada vida humana para tener la oportunidad de ayudar a otros. Sin embargo, ¡es impermanente! Vamos a morir y nunca sabemos cuándo. ¡Eso es horrible! Eso nos motiva a intentar ayudar a tanta gente como sea posible ahora, antes de que nos dé Alzheimer y no podamos ni siquiera utilizar nuestra mente, y luego muramos. Así que para ayudar a otros debemos tomar la genuina dirección segura o refugio en el Buda, el Darma y la Sanga, y evitar la conducta destructiva. Y debido a sus desventajas, debemos también evitar el señuelo del renacimiento samsárico en general, en el sentido de no apegarnos a sus efímeros placeres, o molestarnos por dificultades. Es muy directo: intentamos ayudar a otras personas y evitamos quedar atrapados por nuestras emociones aflictivas. Así, los preliminares deben ser entendidos en el contexto de la bodichita.

Punto dos: El entrenamiento real en la bodichita

El segundo punto es el verdadero entrenamiento en la bodichita. La discusión de esto se divide en la bodichita más profunda y la bodichita convencional.

Considera que los fenómenos
   son como un sueño.
Discernir la naturaleza básica del darse cuenta
   que no tiene surgimiento.
El propio oponente se libera a sí mismo
   en su propio lugar.
La naturaleza esencial del camino es asentarse
dentro de un estado de la base que lo abarca todo.
Entre sesiones,
   actuar como una persona ilusoria.

La bodichita más profunda es una mente que está dirigida a la vacuidad o la realidad. Para alcanzar la iluminación, necesitamos comprender la realidad para remover la confusión que es causada por defectos, problemas y hábitos de esa confusión. Vacuidad significa una ausencia de formas imposibles de existencia. Las diferentes teorías indias y las diferentes escuelas budistas tibetanas, todas definen “forma imposible de existencia” ligeramente diferente. Sin embargo, sin importar cómo está explicado el verso en los diferentes comentarios, es importante no proyectar formas imposibles de existencia en el proceso de ayudar a otros. Cuando estamos intentando ayudar a otros, es particularmente importante no pensar en un yo sólido de este lado, que es tan maravilloso debido a que está haciendo este tipo de práctica, y que existe ese pobre, desgraciado y sólido allá afuera, al que estoy ayudando. O, pensar que en este lado existe este pobre yo sólidamente existente, que ¿cómo podría ayudarte con tu sufrimiento allá? Esa también es una forma imposible de existencia. Estamos interrelacionados; no existimos como seres aislados en un vacío. Interactuamos el uno con el otro – podemos ayudarnos mutuamente-.

Otra forma imposible de existencia es sentir que podemos simplemente curar los problemas de todo el mundo en un instante porque somos todopoderosos. Eso también es imposible. Para que otros superen sus problemas, necesitan superar la causa de sus problemas, la cual es la confusión. Para eliminar la confusión, necesitamos entender la realidad, y nadie puede entender la realidad por alguien más. Podemos enseñarles el camino e intentar hacerles la vida un poquito más fácil a los demás, pero deben comprender la realidad por ellos mismos. El asunto con la bodichita más profunda es que, al intentar ayudar a otros, necesitamos una actitud realista.

Después, la segunda parte del segundo punto es la bodichita convencional o la bodichita relativa.

Entrenarse tanto en dar como
   en tomar alternadamente,
Montando ambos en la respiración.

Esta línea trata sobre nuestra sesión de meditación, la cual es principalmente la práctica de tonglen, dar y tomar. No tenemos tiempo aquí para entrar en detalle, pero el tonglen es una práctica increíblemente avanzada y difícil de realizar sinceramente. Es bastante sencillo jugar a hacerla, sin embargo, realmente ser sincero en tomar los sufrimientos de otros y realmente experimentar ese sufrimiento es algo muy, muy avanzado. Requiere un genuino entendimiento de la naturaleza del dolor. Si realmente no comprendemos la naturaleza del dolor y del sufrimiento y su relación con la mente, nos sentiríamos aterrorizados de realmente tomar el cáncer de alguien o el dolor de su cáncer. Considero que esta es la razón por la que comprender la naturaleza de la realidad y la naturaleza de la mente es tan importante. Cuando poseemos la compasión de desear que otros se liberen de sus problemas y estamos dispuestos a tomar esos problemas, eso significa que estamos dispuestos a experimentar el sufrimiento nosotros mismos.

Esto no sólo significa que alejaremos ese sufrimiento de ellos y lo arrojaremos lejos, realmente tenemos que hacerlo pasar a través de nosotros. Necesitamos experimentarlo nosotros mismos. En el primer nivel, esto significa no preocuparse de estar triste por el sufrimiento de otras personas. Es triste que alguien tenga cáncer o que alguien tenga Alzheimer. ¡Es muy triste! No se trata de hacer este tipo de práctica para después colocar una armadura alrededor de nuestros sentimientos porque es demasiado. Necesitamos sentir la tristeza y el dolor de la otra persona y ver que, en el nivel básico de la naturaleza de la mente, el dolor y la tristeza son solamente olas. El nivel básico de la mente es experiencia pura y posee gozo y felicidad como sus cualidades naturales. Es sobre esta base que somos capaces de proyectar felicidad a otros seres. Pero sin la verdadera realización de la vacuidad y sin mucha práctica en mahamudra, es muy difícil hacer tonglen sinceramente. Esto no significa desalentar a las personas de practicar el tonglen, porque aún en los niveles más tempranos de desarrollo es muy útil. Pero ser capaces de tomar, experimentar y disolver el sufrimiento en la felicidad natural de la mente y enviar esa felicidad, es una práctica muy avanzada. Así es como realmente funciona. Si lo vemos de esta forma, es verdaderamente una práctica de mahamudra para, en cierto sentido, nuestro propio beneficio.

Así que ¿cómo es que beneficia realmente a alguien más? Todos tienen su propio karma, así que ¿cómo podemos tomar el karma de alguien con el tonglen? Para que madure el karma se requieren circunstancias, y lo que podemos hacer es dar a otras personas ciertas circunstancias que ayudarán a que la maduración de su karma ocurra más rápidamente y de formas diferentes. Si alguien tiene una enfermedad, el karma para tener ese padecimiento ya ha madurado como la enfermedad. Sin embargo, si es una enfermedad que puede ser curada, la persona será curada si tiene la causa kármica para ello. Así que lo que podemos hacer es proveer algunas circunstancias que permitan la maduración de sus potenciales positivos.

Por ejemplo, ¿cómo opera la práctica del Buda de la Medicina? El Buda de la Medicina no es Dios; no puede curarnos de enfermedades desde su propio poder. Sin embargo, por realizar las ofrendas y hacer la práctica, se crea una condición para que el karma negativo que está perpetuando nuestra enfermedad, madure de una forma mucho más pequeña. La inspiración del Buda de la Medicina es realmente inspiración desde nuestra propia mente de luz clara individual, la cual ayuda a traer estos potenciales más profundos a la superficie para que maduren. Esta inspiración es lo que usualmente es traducido como “bendición”: “¡Oh, Buda de la Medicina, bendíceme para mejorarme!”. Nuestra fuerte motivación para ser curados con el objetivo de ser capaces de ayudar a todos provee una circunstancia para que el karma negativo dentro de nosotros madure de forma mucho más pequeña y para que el karma positivo entonces emerja y madure. La energía de la inspiración de la mente de luz clara individual dentro de nosotros, representada por el Buda de la Medicina, es lo que permite que ocurra todo el proceso.

Es lo mismo con la práctica de tonglen. Ésta provee una circunstancia para que el karma negativo de la otra persona madure de forma mucho más pequeña y para que el karma positivo madure mucho más rápido. Nuestra propia mente de luz clara sirve de inspiración y los receptores no tienen que saberlo -de hecho, es mejor si no lo saben-. Para ser capaz de tomar y sentir el sufrimiento, y para dejarlo disolverse naturalmente en la base pura de la mente de luz clara, se requiere la inmensa energía de la bodichita, como en cualquier práctica budista mahayana, y la inspiración de nuestros propios maestros. Así que antes de hacer la práctica de tonglen, por supuesto que necesitamos poseer todas las etapas para desarrollar la bodichita muy fuertemente. Esto es muy importante. Por supuesto que necesitamos tener algún nivel de compasión para siquiera considerar el tomar los problemas de otras personas. Sin embargo, en un nivel más profundo, necesitamos esa compasión amorosa, no solamente para estar dispuestos a tomar los problemas, sino para ser capaces de obtener el nivel de la mente de luz clara. Como dije, esta es una práctica muy, muy profunda.

Una cosa más sobre el tonglen es que está basado en la comprensión de la vacuidad, la bodichita más profunda. Si pensamos en términos de un yo sólido, entonces estaremos demasiado asustados como para tomar el sufrimiento de alguien más. Es muy importante disolver ese fuerte sentimiento de “yo” que nos evita querer hacer realmente la práctica en un nivel sincero. Así, tomamos el sufrimiento de otros, verdaderamente lo experimentamos, pero somos capaces de manejarlo. Ese es el punto. Poseemos el entendimiento de la vacuidad; poseemos alguna habilidad básica con la práctica del mahamudra para disolver el sufrimiento en la mente de luz clara. No solamente nos agarramos a ese sufrimiento y lo mantenemos dentro de nosotros. Y al tener la fuente real de felicidad de la mente de luz clara, se la entregamos a los demás.

¿Cómo podemos experimentar realmente el sufrimiento de alguien más? Es básicamente el fuerte deseo de tomar el sufrimiento y experimentarlo lo que actúa como una circunstancia para que nuestro propio karma negativo madure en sufrimiento. Queremos que eso ocurra para quemar ese karma negativo. Ese es aún otro nivel con el que necesitamos trabajar en la práctica del tonglen. No es que vayamos a tomar el sufrimiento de alguien más como si se tratara de tomar su sándwich y comérnoslo. Es mucho más sutil. Todo opera en términos de causas y condiciones.

Mi propio maestro, Serkong Rinpoche, siempre utilizó un ejemplo que ponía incómodos a todos. Utilizaba el ejemplo de un gran lama que hizo esta práctica, tomó para sí algún daño o enfermedad terrible de alguien más, y murió por eso. Entraba con detalle en esto cada vez que enseñaba tonglen. El punto era que necesitamos ser tan sinceros y estar tan dispuestos a tomar el sufrimiento de alguien más que podríamos estar dispuestos a morir. Así que le preguntábamos: “Si alguien como usted hiciera eso, Rinpoche, ¿no sería una lástima que tomara el sufrimiento de un perro y muriera por ello?”. Él nos respondía con un ejemplo. Él decía que si un astronauta se mata en el espacio, el astronauta sería un héroe y todos, el pueblo y el gobierno, se harían cargo de la familia del astronauta. De la misma forma, decía que si un gran maestro hiciera tonglen y muriera, en el proceso el maestro alcanzaría o casi obtendría la iluminación por la fuerza de su compasión y bodichita, y así el maestro cuidaría de los discípulos a través de su inspiración.

Lo realmente extraordinario fue que, habiendo enseñado esto tantas veces, mi maestro en verdad lo hizo. Murió a través de una práctica de tonglen. Serkong Rinpoche vio que existía un serio obstáculo para la vida de Su Santidad el Dalái Lama. Le dijo a uno de sus mayores discípulos tibetanos que sería muy bueno si él mismo, Serkong Rinpoche, pudiera tomar este obstáculo de la vida de Su Santidad.

Justo unas semanas antes, yo había llevado a Serkong Rinpoche a realizarse un examen físico y estaba en perfecta salud. Sin embargo, un día en particular, Rinpoche finalizó una enseñanza que estaba impartiendo en una zona remota de las montañas del Himalaya, en Spiti, India, y fue a la casa de una persona específica. Se detuvo para hacer ofrendas en un monasterio que estaba en el camino. Los monjes dijeron: “Por favor, quédate”, y él dijo: “No, si quieren verme de nuevo, ustedes tendrán que venir a esta casa a la que voy”. En la casa realizó su acostumbrada y muy intensiva práctica nocturna. Le dijo a su discípulo mayor que podía entrar a la habitación. Rinpoche se sentó en cierta postura que no era la que utilizaba usualmente para dormir y comenzó a realizar una práctica, que obviamente era tonglen, y simplemente murió.

Esto fue extraordinario porque exactamente a esa hora, en ese momento, Su Santidad estaba en un avión volando hacia Ginebra. Yasir Arafat estaba también volando hacia Ginebra en el mismo momento. Las autoridades estaban preocupadas por los problemas de terrorismo y dijeron que no podían garantizar la seguridad de Su Santidad. Cuando Rinpoche realizó esta práctica, Arafat estaba en el aire volando hacia Ginebra y cambió de parecer; giraron el avión y no aterrizaron en Ginebra. Gracias a lo que hizo Serkong Rinpoche, este gran obstáculo en la vida de Su Santidad maduró, pero solamente de una forma trivial. Cuando aterrizó, había confusión en el aeropuerto; el automóvil en el que lo transportaban se extravió y tuvieron algunos problemas con él. Sin embargo, fue el único obstáculo que Su Santidad enfrentó. Ese karma negativo maduró en algo muy pequeño para Su Santidad y lo que hizo Serkong Rinpoche actuó como una circunstancia para que su propio karma para morir saliera a la superficie, y por lo tanto murió. Tenía 69 años -no era muy viejo-. Sin embargo, pensó que la más grande contribución que podía hacer era proveer una circunstancia para que Su Santidad viviera más. Gracias a ese ejemplo, ha inspirado enormemente a los discípulos. Siempre me pregunto si de hecho él sabría durante varios años que esto iba a ocurrir, porque sé que el poseía percepción extrasensorial. Lo presencié varias veces en mi interacción con él.

[Ver: Un retrato de Tsenzhab Serkong Rinpoche.]

El tonglen solamente trabaja así si poseemos una fuerte conexión kármica. Obviamente, nosotros la tenemos con varios miembros de nuestra familia y amigos cercanos. Serkong Rinpoche poseía tal conexión con Su Santidad, ya que había sido uno de sus maestros de la infancia. Lo importante es tener el valor de sentir que, aún si experimentamos la enfermedad de nuestros familiares, pueda ésto ser una circunstancia para que su enfermedad disminuya.

Frecuentemente hacemos esta práctica cuando nosotros mismos estamos enfermos. Entonces, pensamos en tomar la enfermedad de todos los que sufren el mismo mal. Sin embargo, después de eso, mientras aún estamos experimentando nuestra enfermedad y el sufrimiento que provoca, es posible que la enfermedad de otros no desaparezca. Pero podemos trabajar con nuestro propio dolor y con la angustia mental utilizando los métodos básicos del mahamudra: tener un sentimiento de ser el océano entero, y visualizar el dolor y el sufrimiento como una ola en la superficie del océano que no perturba las profundidades.

Si practicamos el tonglen con el objetivo de tomar el resfriado de todos para ser curados de nuestro resfriado, no funcionará. Aún si solamente lo pensamos inconscientemente, es un obstáculo mayor que impedirá que funcione. Realmente debe ser sobre la base de la compasión pura. En la mayoría de los casos la práctica no funciona, porque no tenemos una conexión kármica lo suficientemente fuerte con las personas. Por eso es que la plegaria: "Pueda ser capaz de eliminar el sufrimiento de todos los seres en todas las vidas” es importante -porque establecerá la conexión para que este tipo de práctica funcione-.

¿Cuál es el objetivo de esta práctica? En un nivel, es seguro que el objetivo de la práctica es ayudar a otros. Pero en la mayoría de los casos no funcionará. Así que un objetivo secundario es que nos ayudará a alcanzar la iluminación. ¿Cómo? Involucra a la bodichita, así que debe ser un método para obtener la iluminación. Lo que nos ayudará a alcanzar la iluminación es desarrollar el valor de superar el egoísmo: "¡No quiero lidiar con tu problema!", y desarrollar la voluntad de lidiar con los problemas de todos. Como bodisatva y como buda, tendremos que tener la voluntad de realmente estar involucrados con los problemas más horribles y terribles de todos. Es para ayudarnos a superar la actitud egoísta: “No quiero involucrarme; no quiero ensuciarme las manos. No quiero ir al asilo y lidiar con todos aquellos pacientes de Alzheimer, porque es simplemente demasiado deprimente y triste. No puedo lidiar con eso”. Debemos superar la sensación de un gran yo, fuerte y sólido, que subyace a la actitud egoísta.

No sé qué visualizaciones han aprendido para el tonglen, pero las que Serkong Rinpoche y Su Santidad el Dalái Lama enseñan son absolutamente horribles y muy, muy poderosas. Todas las tradiciones de la práctica explican hacerla en conexión con la respiración. Con compasión -el deseo de que todos estén libres de sus problemas y de la causa de sus problemas- imaginamos que esto viene hacia nosotros de forma gráfica cuando inhalamos. Con amor -el deseo de que sean felices y que posean las causas para la felicidad- les enviamos, en formas visualizadas, lo que sea que puedan necesitar. Sin embargo, con estos métodos más avanzados que Rinpoche y Su Santidad enseñan, no visualizamos solamente luz negra viniendo hacia nosotros; visualizamos sustancias sucias, aceite espeso de carro, grasa, porquería que viene hacia nosotros, de tal forma que podamos trabajar con superar nuestra sensación de no desear ensuciarnos. Ese es el primer paso. A continuación, imaginamos que el sufrimiento real viene en forma de orina, diarrea, vómito, sangre y tripas. Esto ayuda a superar las sensaciones de indiferencia, tales como: “Oh no, hay alguien que acaba de ser arrollado por un auto y está tendido en el camino. Ni siquiera quiero verlo, es horrible”.

Para superar eso, comenzamos por tener la voluntad de lidiar con cosas menos aterradoras, como diarrea y vómito. Esta clase de práctica es muy fuerte, muy poderosa. Después, imaginamos que el sufrimiento emerge en la forma de lo que más tememos: arañas, escorpiones, cucarachas, serpientes, ratas, o lo que sea. Imaginamos que las inhalamos y bajan a nuestro corazón. Así estamos realmente trabajando muy fuerte con el ego sólido que dice: “¡De ninguna manera quiero lidiar con esto!”. Es por eso que digo que la práctica de tonglen es increíblemente avanzada y profunda. Para realmente bajar a este nivel de luz clara, necesitamos ser capaces de dejar ir y disolver todos nuestros temores, todas nuestras defensas egoicas, además del dolor real y los temores de otros que no deseamos experimentar.

Aún en los niveles más tempranos, la práctica puede ser muy beneficiosa, porque nos ayuda a tomar seriamente los problemas de las personas. Este es el primer paso: tomarlos seriamente. Al tomar en serio el problema, nuestra actitud es que lidiaremos con él como si fuera nuestro problema. Por ejemplo, consideremos a una persona sin hogar, en la calle, en el invierno, que tiene hambre y frío, no tiene trabajo ni hogar, tiene dolor y está enfermo. Intentamos imaginar lo que sería estar así, así que sentimos el sufrimiento. Tratamos de imaginar alguna solución o pensamos cómo lidiar con eso. Cuando nuestros amigos nos cuentan sus problemas y demás, los tomamos seriamente. El simplemente practicar en este nivel es muy beneficioso, pero no piensen que ese es el único nivel. Existen muchos, muchos niveles más profundos.

Al tomar el sufrimiento de otros, debemos ser cuidadosos de no llegar al extremo de ser un mártir: “Voy a tomar el sufrimiento de todos para la gloria del Buda”. Esta no es en absoluto la forma de practicar. También es importante no sentir que tomar todo el sufrimiento es el camino a la iluminación. Esta tampoco es la aproximación budista. Asimismo, uno tiene que ser muy, muy cuidadoso de no tomar el sufrimiento de otros debido a un sentimiento de baja autoestima: “Soy una persona terrible, así que necesito sufrir al tomar el sufrimiento de otras personas. Lo merezco”.

Esta práctica podría recordarnos la imagen de Jesús tomando el sufrimiento de la humanidad: ciertamente, Jesús tenía la voluntad de experimentar el sufrimiento y el temor de ese sufrimiento. Pero desde la perspectiva budista, nadie puede evitar el sufrimiento del universo. A pesar de que cultivemos la aspiración de que, por experimentar el sufrimiento, otros puedan librarse de él, es muy importante no inflarnos con sentimientos de que podemos realizar milagros y resolver los problemas de todos. Lo mejor que podemos hacer es proveer las circunstancias para que sus potenciales negativos maduren de forma muy pequeña y que sus potenciales positivos maduren más rápidamente. La meta ciertamente no es castigarnos a nosotros mismos asumiendo el sufrimiento. El punto principal es desarrollar el valor de ayudar a otros aún en las situaciones más difíciles -los kosovos, bosnios y ruandas del mundo-.

Lo siguiente es lo que hacemos entre sesiones en nuestra vida diaria.

(Con respecto a) los tres objetos,
(tomar) las tres actitudes venenosas
Y (dar) las tres raíces de lo que es constructivo,
(Mientras) se entrena con palabras
   en todas las sendas de la conducta.

Los tres objetos son aquellos que encontramos atractivos, no atractivos y neutros, y las tres actitudes venenosas son el deseo anhelante, la repulsión y la ingenuidad. Cuando experimentamos deseo anhelante por alguien a quien encontramos atractivo, repulsión por alguien a quien no encontramos atractivo, e ingenuidad hacia alguien a quien encontramos neutro, de tal forma que ignoramos a la persona, nos imaginamos que tomamos estas tres actitudes venenosas de todos los que las padecen. Entonces, les entregamos las tres raíces de lo que es constructivo, a saber, desapego, imperturbabilidad y falta de ingenuidad. Al hacerlo, lidiamos con nuestros propios problemas con tales objetos. Podríamos complementar nuestra práctica con palabras, tales como: “Puedan todos los sufrimientos de otros madurar en mí y pueda toda mi felicidad madurar en ellos”.

En cuanto a la orden de tomar, comenzar conmigo mismo.

Si estamos sufriendo de cierto problema, necesitamos primero ser capaces de aceptarlo y lidiar con él, antes de que podamos aplicar el método de tomar el mismo problema de todos los demás. Por esta razón, el orden de la práctica es comenzar por nosotros mismos. De otra manera, si no podemos encarar nuestros propios problemas, podríamos estar lidiando con los problemas de los demás como un escape.

Punto tres: Transformar las circunstancias adversas en un camino hacia la iluminación

El tercer punto es transformar las circunstancias adversas en un camino hacia la iluminación. Éste se divide en varias partes: una concierne a nuestros pensamientos y la otra a nuestras acciones.

Transformar nuestros pensamientos se refiere a los pensamientos que hay detrás de nuestra conducta y a nuestra visión o perspectiva de la realidad. Primero, el pensamiento detrás de nuestra conducta:

Cuando el ambiente y sus habitantes
    estén colmados de fuerzas negativas,
Transformar las condiciones adversas
   en un camino hacia la iluminación,
Desterrando una cosa que (cargue)
   con toda la culpa
Y meditar con gran bondad hacia todos.

No entraré en mucho detalle sobre la conducta; sin embargo, el énfasis principal es ver que nuestras dificultades provienen de la actitud autocentrada y que todas las cualidades positivas provienen de valorar a los demás. Por lo tanto, desvanecemos o nos deshacemos de una cosa, el egoísmo, que carga con toda la culpa de nuestro sufrimiento. Y, habiendo comprendido los beneficios de valorar a otros, meditamos con gran bondad hacia todos. Por lo tanto, cuando ocurre el sufrimiento, intentamos verlo como la falla del egoísmo. ¿Qué queremos decir realmente con egoísmo? Demos un ejemplo, debido a que es muy importante identificar lo que nos causa tanto problema.

Digamos que somos invitados a una comida a la casa de alguien y preparan algo que no nos gusta. Sufrimos; somos infelices. Así que aquí tenemos una situación negativa. ¿Cómo transformamos esto en una situación positiva que nos ayude posteriormente, a lo largo del camino hacia la iluminación? De eso estamos hablando. ¿Cuál es la falla aquí? ¿Por qué estamos sufriendo? Si pensamos en esta persona terrible que hizo algo que no nos gusta y depositamos toda la culpa en ella, el problema es que solamente estamos pensando en nosotros mismos. No estamos pensando en la otra persona que realmente deseaba hacer una comida que nos complaciera. Nuestro anfitrión o anfitriona no tenía la intención de preparar algo que no nos gustara, y solamente sufrimos y somos infelices porque estamos pensando en y en “lo que me gusta” y en “lo que quiero”. Así que en esta situación lo que intentamos hacer es utilizar la circunstancia para atacar esta fuerte preocupación por el yo y por lo que yo quiero.

Podemos observar que realmente la estructura es muy similar a la del tonglen. Si recuerdan, en las visualizaciones más fuertes del tonglen, la mayoría de nosotros naturalmente nos resistimos a tomar la diarrea y el vómito en nosotros mismos. Esto es debido a nuestro fuerte egoísmo. No queremos ensuciarnos; por eso necesitamos superar la falta de disposición de lidiar con la suciedad y los sufrimientos, y dejarlos pasar a través de nosotros. De la misma manera, es buena idea no hacer un gran alboroto por el hecho de que no nos gusta lo que la persona nos sirvió para cenar. Debido a nuestro deseo de traer felicidad a la otra persona, tomamos el sufrimiento de comer algo que no nos sabe muy bien. Existen ciertas excepciones, por ejemplo, si somos alérgicos a una comida que nos enfermará. No tenemos que ser fanáticos. Aún así, existen formas de disculparnos que son más consideradas con la otra persona que solamente pensar en términos de yo, yo, yo, enojarme y pensar: “¡Intentas envenenarme! ¡Intentas enfermarme!”.

Otra forma de transformar una situación negativa en una positiva, es verla como una forma de quemar nuestros potenciales kármicos negativos. Para alcanzar la iluminación necesitamos deshacernos de nuestros potenciales negativos, así que es mejor que acabemos con ellos. Es como ir al dentista: en lugar de tener al dentista perforando un poquito durante cinco sesiones diferentes, es mejor llevarlas a cabo todas de una vez y entonces el trabajo queda terminado. Es mejor hacerlo todo de una vez para ya no tener ese pendiente.

El hecho de pensar en tomar el sufrimiento de otros, desvía la atención de solamente pensar “ pobre de mí”, lo cual, nuevamente, es egoísmo y autoindulgencia. En lugar de ello, por lo que luchamos es similar al ejemplo de una madre cuyo bebé tiene un resfriado: “Desearía yo tener el resfriado en lugar de mi bebé, porque soy mucho más capaz de manejar un resfriado que mi bebé”. Si cuidamos de alguien que está resfriado, necesitamos tener la disposición de contraer el resfriado. Si estamos muy tensos por ello, no funciona. La Madre Teresa solía decir esto a la gente que iba a trabajar con ella. Ella decía que para trabajar con los leprosos, teníamos que estar totalmente dispuestos a contraer lepra. Si tememos contraer lepra, es mejor olvidarlo. De hecho, a mayor temor de contraer lepra, mayor es la posibilidad de que la contraigamos, lo cual es un poco irónico. Si tememos que algo salga mal y estamos muy tensos por ello, entonces muy frecuentemente las cosas salen mal.

Vacuidad, de meditar en las apariencias engañosas
Como los cuatro cuerpos del Buda,
   es el protector incomparable.

También podemos transformar las circunstancias difíciles en positivas con nuestra visión o perspectiva, a saber, nuestra visión de la vacuidad o realidad. De nuevo, existen muchas formas de explicar este argumento, dependiendo de cómo enseñan la vacuidad las diferentes escuelas budistas tibetanas. Pero no creo que ninguna escuela enseñe que el sufrimiento no existe. Al contrario, necesitamos ver que el sufrimiento surge de causas y condiciones. Es una experiencia de la mente, como cualquier otra experiencia -no es la gran cosa-. Por supuesto, el ser capaz de aplicar la vacuidad requiere de una gran cantidad de entendimiento.

Así es como transformamos circunstancias difíciles con nuestros pensamientos.

El método supremo implica utilizar
    las cuatro acciones,

(Así que) me aplico instantáneamente
   a la meditación
lo que sea que pueda encontrarme. 

Transformar circunstancias adversas con nuestras acciones implica utilizar cuatro acciones o métodos. El primero es frecuentemente llamado “colección de mérito”, la cual es una traducción un poco errónea. No estamos coleccionado puntos de mérito, como coleccionar sellos, con los que ganamos un premio si obtenemos suficientes. El término realmente significa fortalecer nuestros entramados de potencial o fuerza positiva. En otras palabras, al actuar en una forma constructiva y utilizar nuestras cualidades positivas, podemos cambiar circunstancias negativas en positivas. Cuando surge una circunstancia negativa, como un accidente, en vez de deprimirnos o asustarnos, podemos utilizarla como una oportunidad para ayudar a la gente que está herida. Así que acumulamos más fuerza positiva dentro de nosotros y toda la situación cambia.

El segundo método es purificar nuestros potenciales o fuerzas kármicas negativas. Por ejemplo, si hemos actuado en forma negativa y herimos a alguien, podríamos sentirnos culpables después. Podemos transformar esa circunstancia en una positiva al hacer más prácticas de purificación. En vez de sentirnos culpables, reconocemos que lo que hicimos fue un error. Esto no quiere decir que seamos una “mala persona”, sino que nos arrepentimos de haber actuado de esa forma. Intentaremos no repetirlo, reafirmamos nuestra dirección positiva y segura en la vida y hacemos algo constructivo para contrarrestarlo.

El tercer y cuarto métodos son un poco difíciles de comprender para nosotros los occidentales. El tercero es hacer ofrendas a los espíritus dañinos para que nos traigan más sufrimiento. A menudo es explicado como: “Espíritus dañinos, por favor, háganme aún más daño”. El cuarto es solicitar la ayuda de los protectores del Darma.

Veamos primero la práctica de hacer ofrendas a los espíritus dañinos. Existe una preciosa práctica que podemos hacer en este punto, la cual desarrolló una maestra occidental de Darma que es amiga mía, Tsultrim Allione, basada en la práctica budista de chod (cortar). Ella lo llama “ alimentar al demonio”. Digamos que estamos realmente mal, infelices y deprimidos -las cosas no van bien-. Imaginemos que este problema es causado por un espíritu dañino, un demonio. Intentemos sentir que hay un demonio dentro de nosotros, y visualicemos que tiene una forma -cualquiera que nos parezca-. Luego el demonio sale y se sienta en un cojín frente a nosotros. Preguntemos al demonio: “¿Qué quieres?”. Entonces el demonio nos dice lo que quiere: “Quiero que la gente me preste atención; quiero que la gente me ame”. Lo que sea que nos esté atormentando: “Quiero buena salud; quiero ser joven de nuevo” y todas esas cosas -estos son los espíritus dañinos que nos están persiguiendo-. Y entonces alimenten al demonio, denle al espíritu dañino lo que quiere. “Quieres amor, así que te amaré. Quieres energía, quieres juventud; te los daré”. Esta es una práctica muy, muy poderosa y útil. Cuando el demonio se ha saciado, la mayoría de las personas notan que se va. Me parece que, a pesar de que en varios textos solicitamos a los espíritus dañinos que nos dañen aún más, esta forma de alimentar a los espíritus dañinos también es extremadamente efectiva. Nos muestra que tenemos dentro de nosotros las cosas que sentimos que nos hacen falta y que necesitamos. Podemos buscar en nosotros mismos la fuerza interna para proveérnoslas.

Con cualquier práctica, la forma en que iniciamos y la forma en que concluimos es muy importante. Tal como entrar y salir de un programa de computación, debemos hacerlo apropiadamente, de otra forma la computadora colapsa. De la misma manera, cuando hacemos prácticas de meditación que lidian con emociones poderosas, debemos entrar y salir suavemente o también podríamos colapsar. Así que la forma de entrar y salir es enfocarse en la respiración, solamente enfocarse en la sensación de la respiración que entra y sale por la nariz, o la sensación del abdomen que se infla y desinfla mientras respiramos. Eso nos conecta más con el cuerpo y la tierra, y es extremadamente útil si estamos lidiando con emociones realmente negativas o aterradoras. Si hacer esta práctica es una experiencia emocional particularmente fuerte, es mejor enfocarse en el abdomen que se infla y desinfla. Esto es porque el abdomen se encuentra muy cerca del chakra del ombligo, el cual es el centro de la tierra, lo que en occidente llamamos el centro de gravedad del cuerpo, así que nos aterriza más.

Este es un ejercicio realmente interesante. Me parece que siempre es importante tratar de indagar más profundamente en estas diversas enseñanzas. A pesar de que en la superficie algunas de ellas pueden sonar extrañas, si de hecho tomamos la dirección segura o refugio en el Darma, podemos tener confianza de que tienen sentido. No es solamente un extraño viaje tibetano supersticioso. Es algo que podemos hacer cuando nos sentimos perseguidos por sentimientos como: “Quiero ser aceptado, exitoso; quiero ser amado”; esto es algo que podemos utilizar de manera muy efectiva para cambiarlo.

La cuarta acción es solicitar a la actividad iluminadora o a la influencia iluminadora de los protectores del Darma que traigan más sufrimiento y destruyan nuestro egoísmo. Una forma menos habilidosa de trabajar con los protectores es hacer ofrendas para ayudar a que nuestros potenciales positivos maduren y las cosas vayan muy bien. Esta no es la mejor forma de trabajar con un protector del Darma, porque entonces el potencial positivo se termina, algo malo nos pasa y nos quedamos con el potencial negativo. La mejor forma de trabajar con los protectores del Darma es hacer varias puyas y ofrendas para ayudar a que nuestros potenciales negativos maduren, pero de una forma menor -de tal manera que los obstáculos que pudieran haber llegado en una forma más grande se quemen de una forma más trivial-. Entonces, nos quedamos con nuestros potenciales positivos, para que las cosas vayan bien.

Aquí hay un ejemplo de cómo puede operar esta práctica. Solía viajar como intérprete del viejo Serkong Rinpoche en sus giras mundiales; antes de las giras, él siempre realizaba una puya a un gran protector. Entonces, siempre podía salir algo mal al comienzo de la jornada; sin embargo, sería trivial. Una vez, en nuestro trayecto al aeropuerto, tomamos el tren nocturno hacia Delhi desde Pathankot, y algo no salió bien con la reservación del tren. El único lugar en el tren en donde podíamos dormir eran las literas que estaban justo junto al baño en el vagón de tercera clase. Ahí había solamente dos literas, así que Rinpoche y yo tomamos cada uno una litera y los dos asistentes tuvieron que dormir en el suelo. Así que hubo una situación negativa; sin embargo, no fue gran la cosa -solamente olía mal y era incómodo- y eso quemó los obstáculos. El resto del viaje salió muy bien.

Lo principal a solicitar a los protectores del Darma es: “Tráiganme sufrimiento; tráiganme la maduración de mis potenciales negativos. Puedo manejarlos”. Nuestra voluntad para experimentar lo que madura actúa para minimizar nuestro sufrimiento y entonces los obstáculos se acaban. Si las cosas están saliendo mal, entonces tráiganme más, así me puedo deshacer de todo de una vez. No estamos rezando a Dios, a los protectores del Darma o a los budas para que nos den esas cosas, sino que realmente nuestros deseos y aspiraciones ayudan a crear las condiciones para que madure nuestro propio karma. Realmente es algo muy práctico.

Punto cuatro: Condensación de la práctica en una vida

El cuarto punto es la condensación de la práctica de una vida en cinco fuerzas. Esto puede ser realizado en esta misma vida y también al momento de la muerte, y también es realmente muy práctico.

En resumen, la esencia
   de las enseñanzas quintaesenciales
Es el aplicar los cinco poderes.

Como primera fuerza, en esta vida podemos tener intenciones apropiadas todos los días. Cuando nos levantamos en la mañana, formulamos la intención: “Que pueda ser capaz de ayudar a todos; que pueda ser capaz de alcanzar la iluminación para ayudar a todos plenamente”. Esto es importante no solamente cuando nos levantamos, sino en cualquier momento en el que enfrentemos una situación difícil. Por ejemplo, los niños están gritando y estamos a punto de entrar en su habitación a callarlos. Podemos establecer la firme intención: “Que pueda mantener el control y tratarlos de forma amorosa para detener su pelea”. Sin embargo, esto debe ser hecho de tal forma que nuestra motivación sea realmente beneficiar a los niños, no solamente calmarlos por nuestra paz mental. Antes de ir de compras, podemos tener la intención de comprar solamente lo que necesitamos; no compraremos chocolate y galletas solamente porque sentimos glotonería en ese momento.

La segunda fuerza es la fuerza de la semilla blanca. Esto se refiere a la intención de fortalecer nuestro entramado de fuerza positiva e intentar debilitar o deshacernos de nuestra fuerza y potencial negativos. Que las cosas vayan bien es el resultado de nuestras acciones constructivas previas y de la fuerza y potencial positivos que provienen de ellas; cuando las cosas van mal, es debido a nuestras acciones destructivas previas y al potencial negativo que dejaron. La semilla de nuestras dificultades es nuestra conducta destructiva, así que intentamos deshacernos de esa semilla y reemplazarla con una semilla de conducta constructiva.

La tercera es la fuerza de la familiaridad o la habituación. Lo que sea que estemos haciendo, intentemos utilizar la situación para acumular posteriormente el hábito positivo de la preocupación por los demás. Esto incluye cualquier acción neutral que estemos haciendo -si estamos comiendo, comer para ser fuertes y así poder ayudar a otros; utilizar ropas abrigadoras para no enfermarnos y ser así capaces de ayudar a otros-. Aún cuando vamos a dormir temprano o vamos al cine, tener el pensamiento de que lo hacemos para relajarnos, para acumular fuerza y energía para ser capaces de ayudar más a otros. De esta manera, incluso la relajación puede convertirse en una acción muy positiva. Por supuesto, debemos ser sinceros y no decir: “Voy a devorar este enorme tazón de helado para poder ser de beneficio a otros”. Esa es solamente una excusa para comernos todo el helado. Cualquier cosa que hagamos, pensemos en términos de hacerla para el beneficio de otros.

La cuarta es la fuerza de “eliminar todo a la vez”. Esto significa que tan pronto como las emociones aflictivas, tales como la codicia, el apego y el enojo surjan en nuestra mente, tratar de deshacernos de ellas tan pronto como sea posible -inmediatamente- como haríamos si el gato saltara sobre la mesa y estuviera a punto de comer algo de nuestra comida. Alejarlo de una vez. Los tibetanos adoran utilizar animales para ilustrar las enseñanzas de esta manera, y con frecuencia es bastante útil.

La quinta fuerza es la de la aspiración, a saber, la aspiración de ser capaces de lograr nuestra práctica. Esto no quiere decir: “Oh, Dios mío, pueda ser capaz de hacer esto”, sino que tengamos el fuerte deseo de hacerlo. También está la implicación de estar tan asqueados con nuestro egoísmo que no podemos esperar para deshacernos de él. Es como cuando una mosca está zumbando alrededor de nuestra cabeza: estamos tan molestos por eso que hacemos un enorme esfuerzo para sacarla del cuarto. Mientras más rechacemos nuestro egoísmo por estar realmente asqueados por él, más débil se volverá.

Existe una plegaria que podemos recitar al final del día: “Pueda nunca ser separado de la bodichita”. Mi maestro, Serkong Rinpoche, dio un maravilloso consejo. Dijo: “No pidas a tu lama que rece para que nunca te enfermes o para que tu negocio vaya bien. La mejor solicitud de aspiraciones a tu lama es pedir que seas capaz de desarrollar la bodichita lo más rápidamente posible. Por supuesto, tiene que ser una solicitud sincera, no solamente para impresionar al lama”. Este tipo de aspiración es realmente importante, ya que tenemos el hábito de hacer aspiraciones por cosas mundanas que queremos.

La enseñanza quintaesencial
para la transferencia mahayana de la mente
Son los cinco poderes mismos,
Mientras dé importancia a mi senda de conducta.

Al momento de la muerte, también podemos aplicar las mismas cinco fuerzas. Aplicar las cinco fuerzas es considerado el mejor tipo de powa, transferencia de la conciencia, en lugar de hacer algún tipo de método dramático que no tiene ningún sentimiento detrás, como lanzar a nuestra mente hacia alguna tierra búdica. Si no existe comprensión de todo lo que estamos haciendo, entonces nuestro nivel de motivación será bastante superficial.

Primero está la intención. Lo mejor para tener en mente al momento de la muerte es la aspiración: “Pueda ser capaz de desarrollar más la bodichita y pueda continuar esta práctica en todas las vidas futuras para que pueda ayudar a otros”. Es muy importante poseer esta intención cuando estamos a punto de morir. Recuerden, ¿qué es powa? ¿A qué deseamos transferir nuestra mente? No queremos ir al paraíso. Eso no es budismo. Lo que queremos hacer es transferir nuestra conciencia a la iluminación.

La semilla blanca es regalar todo a otros antes de que muramos para que no tengamos apego al dinero o a nuestras posesiones, o incluso a nuestro cuerpo. Eso es realmente muy importante. Es muy triste lo que le ocurre a las posesiones de la gente cuando mueren. Muy frecuentemente, quienes sobreviven pelean por dinero y posesiones, y eso les causa muchos problemas. O tal vez arrojan todas nuestras “preciosas” cosas a la basura, porque para ellos son desperdicios y solamente quieren deshacerse de todo. Es mucho mejor destinar estas cosas antes de morir. Regalarlas a nuestra familia o a los necesitados; esto es preferible a que todo sea arrojado a la basura tras nuestra partida.

También es importante intentar, en un sentido, superar el apego a nuestro cuerpo. Eso no es fácil de hacer. Existen muchas prácticas intensas que pueden ser hechas para ese propósito. Por ejemplo, si la costumbre es ser enterrado en el suelo, entonces ofrecer nuestro cuerpo a los gusanos: “Vas a tenerlo, así que disfruta. Espero que tengas una buena comida”. Los tibetanos utilizan una imagen terrible: si estamos muy apegados a nuestro cuerpo, renaceremos como uno de esos gusanos que se arrastran sobre nuestro cuerpo decadente, devorándolo. Esto es bastante desagradable, así que intenten no estar tan apegados.

El poder de la familiaridad es intentar meditar en la bodichita una y otra vez para que, al momento de la muerte, a medida que nuestra mente se vuelva más y más sutil, podamos continuar enfocados en la bodichita y la iluminación.

Necesitamos reconocer también que esta es exactamente la enseñanza de la clase superior de tantra. La iluminación es una naturaleza búdica totalmente realizada, la mente de luz clara totalmente realizada. En el tantra superior, anutarayoga, intentamos morir con total conciencia mientras que nuestra conciencia burda y la mente conceptual se disuelven en la mente de luz clara más sutil. Intentamos permanecer enfocados en esa completa disolución que ocurrirá a continuación, señalando nuestra muerte. Es exactamente lo mismo. Cuando intentamos hacer prácticas tántricas es muy importante, en meditación o al momento de la muerte, permanecer enfocados en la mente de luz clara, de tal manera que es una práctica de bodichita. Es realizada con la intención de sostener y completar la realización de esta mente para poder beneficiar a otros.

Luego, “eliminar todos de una vez” en el momento de la muerte, se refiere a nuestra tendencia de sobrevalorar nuestro propio cuerpo. Se nos enseña que necesitamos morir como un pájaro que despega de una roca, sin mirar atrás. Después, con desagrado por nuestras actitudes y acciones negativas pasadas, intentar retomar los votos y las auto-iniciaciones antes de morir. Esto no es tan difícil: si tenemos un poquito de conciencia, podemos al menos reafirmar nuestros votos del bodisatva.

La última es hacer aspiraciones. Esta es una muy difícil porque es una aspiración de renacer en un reino infernal para tomar el sufrimiento de todos los demás, y no ser separado de la bodichita. ¿Cómo podemos realmente ser sinceros respecto a eso? Pero así como pedimos la ayuda de los protectores del Darma para que nos brinden las circunstancias para quemar los potenciales negativos, de la misma manera nos gustaría quemar nuestros potenciales negativos y terminar con ellos. Necesitamos sentir que si tenemos los potenciales para renacer en un infierno o como un animal, sería mejor terminar con eso de una vez; así que, con bodichita, podremos continuar en el camino hacia la iluminación.

Ahora, esto es muy importante. ¿Qué es el deseo de ir al infierno? No se trata de ir a uno porque somos malas personas. El deseo de renacer en uno de los infiernos es motivado por el deseo de ser capaces de beneficiar a otros tanto como sea posible. Para hacer eso, necesitamos deshacernos de estos obstáculos kármicos, así que necesitamos acabar con ellos. En vez de tener temor y repulsión a renacimientos difíciles, démosles la bienvenida porque significan el beneficio de quemar todos estos potenciales negativos.

También podemos mantener la aspiración: “Pueda esto ser suficiente para que nadie tenga que renacer en un infierno”. Así no estamos pensando solamente en nosotros. Y como se explicó antes sobre los protectores del Darma, debido a la motivación positiva, el potencial negativo madurará en algo mucho menor. Se dice que con una fuerte motivación de bodichita, el renacimiento en un infierno es como una pelota que rebota. Rebotamos en un reino infernal por unos pocos momentos y luego saltamos afuera. Eso quema el potencial negativo. Por supuesto, esto solamente funciona si la motivación es sincera: “ Realmente quiero deshacerme de estos obstáculos para poder ayudar más a los demás”. Si la motivación es que no queremos realmente permanecer mucho en un reino infernal porque tememos al sufrimiento, entonces, por supuesto, no funcionará.

Algunas personas asocian la idea de los infiernos con las religiones no budistas, y debido a que han tenido experiencias difíciles con alguna de aquellas religiones, no quieren escuchar sobre infiernos en el budismo. Esta es una visión estrecha. Una forma de comprender los infiernos es considerar que, como humanos, cada uno de los órganos de nuestros sentidos está limitado en su habilidad de percibir el espectro completo de información de ese sentido en particular. Solamente podemos percibir luz visible, por ejemplo, no luz ultravioleta o infrarroja. No podemos escuchar tantos sonidos o percibir olores tan finamente como un perro. De manera similar, deben existir niveles de placer y dolor que están más allá del umbral de lo que los sensores corporales de nuestras sensaciones físicas pueden procesar. Tras un cierto nivel de dolor, por ejemplo, un mecanismo automático asume el control y nos desmayamos. Un renacimiento infernal sería uno con un cuerpo que tuviera la habilidad sensorial para experimentar, con plena conciencia, los más lejanos extremos del espectro del dolor. A mí, al menos, eso me parece bastante posible.

Sin embargo, si tememos un renacimiento infernal, entonces definitivamente no hagamos esta práctica. Está muy claro en las enseñanzas del Buda: él dijo que un bodisatva que se encuentra en una etapa inferior no debe intentar hacer prácticas de un bodisatva que se encuentra en una etapa superior. La zorra no salta donde el león puede saltar. Estas son prácticas muy difíciles y avanzadas. Sin embargo, de estas cinco fuerzas, podemos ciertamente intentar enfocarnos en la bodichita mientras morimos, y regalar nuestras cosas para que no tengamos tanto apego. Es preciso que, al morir, no dejemos un relajo detrás de nosotros. Hagan una limpieza general. Mueran sin remordimientos, sin asuntos pendientes.