Cambie a la versión para lector de pantalla de esta página Salte a la navegación principal.
Auto transformación a través del entrenamiento de actitudes
Esta noche quiero hablar acerca de la auto transformación en base al, o a través del entrenamiento de actitudes, o a través del entrenamiento mental.
No deseo esta noche hablar de esta tradición refiriéndome, o siguiendo un texto específico de esta tradición, sino más bien hablando de la aproximación general que se usa en ella.
En general, cuando nosotros observamos las enseñanzas del Buda, el Buda enseñó de una manera muy práctica para ayudarnos a superar los obstáculos, los problemas en nuestra vida.
De hecho, todo lo que el Buda enseñó, tenía como objetivo este propósito.
Todos nosotros tenemos muchos diferentes tipos y niveles de problemas.
Algunos son muy grandes, muy evidentes o muy burdos, que nos dan muchísimo, nos producen muchísimo sufrimiento, dolor, o ambas.
Y hay otros problemas que tenemos que son más sutiles, y que sin embargo de todas maneras son sumamente dolorosos.
Disfrutamos una serie de cosas en la vida, indudablemente; sin embargo, aún esto nos causa frustración, porque ni nos satisfacen tan plenamente como quisiéramos que lo hicieran, ni duran lo suficiente, cambian.
Las cosas en nuestra vida no son estables, las cosas suben y bajan. A veces las cosas van bien, a veces las cosas van mal.
Y lo que es verdaderamente inestable es cómo nos sentimos nosotros. A veces nos sentimos contentos, otras veces no nos sentimos contentos, y otras veces no sentimos nada.
Y en realidad ninguno de nosotros tenemos la menor idea de cómo nos vamos a sentir en el siguiente instante, porque las cosas sabemos que pueden cambiar muy rápidamente, ¿o no es así?
Y en muchas ocasiones, parece ni siquiera estar tan directamente relacionado con el lugar, o con las personas con las que estamos en un momento dado, sino que de pronto y sin previo aviso nuestro humor cambia.
Todos tenemos, desde luego, obviamente, problemas emocionales.
Y eso desde luego nos trae diferentes problemas en la vida.
Y lo que resulta verdaderamente frustrante es que parece que siempre se están repitiendo.
Y resulta que nosotros nos vamos complicando más y más nuestra propia existencia, por más que muchas veces vemos, pensamos y creemos que los problemas vienen de los demás, o vienen de fuera, si tan solo lo pensamos un poquito más, nos daremos cuenta que nosotros somos los principales causantes de nuestros problemas.
El Buda se dio cuenta de todo esto, se percató de ello en su propia vida, lo vio también en las vidas de los demás.
Y se percató de que todo mundo nos encontramos en el mismo predicamento.
En el nivel más evidente o más burdo, simplemente todos padecemos la misma problemática, las dificultades de la vida normal –el nacer, el crecer, el enfermarnos, el envejecer, finalmente el morir.
Y agregado a esto, pues los problemas cotidianos que acabamos de mencionar.
Pero el Buda también descubrió que estos problemas surgen de causas, no es que vengan de la nada.
Descubrió que tampoco nuestros problemas vienen de un súper-poder ajeno o externo a nosotros, que por alguna razón nos envía este tipo de problemáticas.
No importa cómo le llamemos, un poder externo, Dios, el destino, nuestro propio destino. Como sea que le querramos llamar, que sea algo externo a nosotros, no es esta la fuente de nuestros problemas, dijo el Buda.
Sino que, por el contrario, la verdadera fuente de nuestros problemas radica dentro.
Y cuando decimos que la raíz de los problemas radica dentro, no quiere eso decir en modo alguno ni que somos malos, ni que somos culpables, ni que somos pecadores; el Buda nunca mencionó este tipo de palabras, ni es su visión.
Más bien el Buda lo que dijo es que la fuente de todos nuestros problemas es nuestra propia confusión acerca de la realidad.
Y esto no quiere decir que seamos estúpidos.
Se trata simplemente de que nuestras vidas cotidianas habituales, las cosas aparecen ante nosotros y parecen existir de una manera que es completamente imposible de existencia, o en otras palabras, que simple y sencillamente no corresponde con la realidad.
En una visión muy sencilla todos creo que podemos darnos cuenta de cómo una gran cantidad de los problemas que experimentamos, vienen de nuestras propias proyecciones mentales, y no tanto de lo que realmente está sucediendo en las situaciones en que nos encontramos.
Pero el Buda decía que había maneras de poder trabajar con estas situaciones hasta lograr erradicarlas de manera que nunca recurrieran.
No es que estemos condenados a sufrir estos problemas para siempre.
Y tampoco dijo nada similar a que la solución entonces sea drogarnos o emborracharnos como una solución a nuestros problemas, o ni siquiera como un posible escape momentáneo de nuestros problemas.
Ni siquiera meternos en una situación de una profunda absorción meditativa en donde no haya ningún movimiento de la mente será una solución para verdaderamente resolver nuestros problemas. Esto será, en el mejor de los casos, algo de adormecimiento temporal, pero que no resuelve en modo alguno nuestros problemas.
Entonces, en otras palabras, si de verdad deseamos deshacernos de nuestros problemas, necesitamos deshacernos de las causas de nuestros problemas. En otras palabras, deshacernos de nuestra propia confusión.
Necesitamos reemplazar la confusión por un entendimiento correcto.
Y si hacemos esto, entonces poco a poco, a medida que vamos avanzando en este proceso, nuestros estados emocionales irán paulatinamente cambiando.
Si nosotros observamos un poco la terminología que solemos usar con mucha frecuencia, hablamos de “entendimiento emocional” versus “entendimiento intelectual”, con esto queriendo decir como que hay una gran distancia entre estos dos entendimientos.
En otras palabras, a todos nos pasa con frecuencia que en ciertas ocasiones parece o sentimos entender claramente nuestra problemática emocional, entender de dónde proviene y entender el problema mismo, y sin embargo, aún con este entendimiento, nuestras emociones no cambian.
En muchas ocasiones sentimos que entonces nuestro entendimiento realmente no afecta o no modifica en modo alguno lo que sentimos.
El problema en estas situaciones que se nos presentan es que el entendimiento que hemos alcanzado no es lo suficientemente profundo.
Y no solamente no es un entendimiento suficientemente profundo, sino que no es un entendimiento que haya “penetrado” lo suficientemente profundo y durante el tiempo suficientemente largo como para que se produzca, como resultado de ello, un auténtico cambio.
Permítanme usar un ejemplo que ilustre este punto.
Desde la perspectiva de la salud física.
Puede que en un momento dado nos sintamos débiles, cansados, que no nos sintamos bien.
Nos sentimos como muy pesados todo el tiempo.
Y entonces, bueno, decidimos y empezamos a ir a un centro deportivo, a un club de acondicionamiento físico
Empezamos a hacer ejercicio de manera regular.
Pero una vez que empezamos este programa de acondicionamiento físico, nuestra sensación de debilidad de cuerpo no cambia instantáneamente.
Toma bastante tiempo, en general, al menos un buen número de meses antes de que podamos notar que hay realmente un cambio en cómo nos sentimos en cuanto a nuestra salud.
Y a medida que seguimos con esta rutina y la prolongamos y continuamos durante más tiempo, y lo hacemos ya parte de nuestra rutina cotidiana, llega el momento en que de veras cambia significativamente la manera en que nos sentimos. Nos sentimos muy bien.
Y, por lo general, con una cosa como esta, la mayoría de nosotros encontramos que hasta emocionalmente nos sentimos mejor.
Porque para empezar nos sentimos mejor acerca de nosotros mismos.
Y eso nos ayuda a sentirnos mejor en términos de cómo tratamos/interactuamos con los demás.
Este ejemplo entonces es muy similar a lo que pasa con nuestro entrenamiento mental. A medida que vamos permitiendo que nuestro entendimiento vaya siendo más y más profundo, que continuemos con esta práctica, que permitamos simplemente que vaya profundizando, el cambio de ninguna manera va a ser inmediato, pero poco a poco si perseveramos vamos a empezar a notar cambios, y gradualmente los cambios van a ir siendo más notables, más manifiestos.
El ir al centro de acondicionamiento físico, desde luego que requiere disciplina de parte nuestra.
Y presencia mental, simplemente atención, que significa recordarnos a nosotros mismos no olvidar que hay que ir a hacer ejercicio.
Y debajo de todo esto está una actitud interna, una actitud de cuidado, de interés por nosotros mismos, de interés de cómo nos vemos, de cómo nos sentimos, de interés por nuestra vida.
Nos tomamos en serio, y de alguna manera respetamos el “derecho” que tenemos a sentirnos bien y a ser felices.
En lo que se refiere a la salud emocional también es trabajar, disciplinarnos, y respetarnos y tomarnos en serio estando convencidos que sí merecemos estar bien emocionalmente y ser felices.
Desde luego, existen muchos diferentes niveles de motivación para trabajar con nosotros de esta manera.
Y cuando hablamos de motivación, hablamos de dos cosas. Cuál es el objetivo que nos proponemos, y cuál es el estado emocional que generamos de nosotros para movilizarnos en la dirección de alcanzar dicho objetivo.
Estos niveles de motivación han sido muy bien expuestos en las enseñanzas budistas en cuanto a los diferentes niveles que estos implican.
Es posible que estemos trabajando solamente por el deseo de mejorar nuestra situación en esta vida.
Porque básicamente no queremos que empeore.
En otras palabras, si nuestra vida de por sí no es satisfactoria tal como es ahora, por un lado no queremos ni que siga siendo así de insatisfactoria, mucho menos que se ponga peor, y por el contrario, deseamos que mejore.
Y estamos insatisfechos con cómo está yéndonos ahora.
Y hemos llegado a un punto en donde ya queremos hacer algo al respecto.
Nuestra visión puede ser de mayor alcance, no solamente enfocada en esta vida, sino deseamos mejorar también en vidas futuras, o al menos que en vidas futuras las cosas no se pongan peor.
En este caso estamos movidos por la misma fuerza emocional que nos lleva a desear mejorar nuestra situación en esta vida.
Lo único que estamos haciendo es viendo, o tomando en cuenta un periodo mucho más amplio.
Un estado intermedio entre buscar desear mejorar las cosas en esta vida, y observar las vidas futuras, es simplemente el que no deseamos que las broncas y problemas familiares y de otro tipo que cargamos, sean pasados a las siguientes generaciones.
Más allá de la motivación para mejorar vidas futuras, podríamos desear de plano cambiar la situación de la insatisfacción, de la problemática recurrente que tiene que ver con el tipo de renacimientos que obtenemos.
O bien, la otra motivación en que, movidos por la compasión, deseamos ayudar a todos los demás también a superar sus propios problemas y dificultades.
En cuyo caso estaremos, o estaríamos entonces trabajando para convertirnos en un buda.
No es muy fácil relacionarnos o verdaderamente alcanzar todos estos niveles.
Y para lograr los niveles de motivación, sobre todo de los niveles avanzados, esto requerirá una enorme cantidad de esfuerzo, una enorme cantidad de trabajo, mucha dedicación, y ser muy sinceros.
Y sin embargo, sin importar cuál sea el nivel individual de motivación y de estado mental en el que cada uno de nosotros nos encontremos, en la tradición budista encontramos una gran cantidad de métodos para ayudarnos a mejorar nuestra situación, cualquiera sea el nivel en que nos encontremos.
Y uno de estos es precisamente los métodos de nuestra plática de esta noche, el entrenamiento de actitudes, o el entrenamiento mental.
Desde la visión budista, la manera óptima en que abordaríamos esto, aunque fuera nuestro foco de interés en este momento superar nuestros problemas en esta vida, ojalá fuera esto con la motivación de la compasión.
En otras palabras, no solamente deseamos deshacernos de nuestros problemas y de nuestros propios sufrimientos por los dolores de cabeza, los problemas y las molestias que en sí mismo estos nos causan, sino también porque nos percatamos de que, en la medida que estemos atrapado en esto, esto nos impide poder beneficiar a los que nos rodean.
Si pensamos en un ejemplo extremo en este sentido, pensemos que por ejemplo somos un alcohólico.
Por un lado, podríamos estar motivados a desear trabajar para trascender nuestra dependencia del alcohol porque nos damos cuenta que estando en las garras de esta sustancia, sufrimos horriblemente, tenemos todo tipo de problemas, dificultades y sufrimientos nosotros mismos.
Nos hace sentir de la patada cuando tenemos una cruda en la mañana.
Pero sería una motivación mucho más poderosa si la motivación para superar el alcoholismo fuera el darme cuenta lo dañino que soy para mi familia, cómo el ser alcohólico me impide ser un buen padre, una buena madre; cómo esto me lleva a dañar tanto a los que quiero; familia, amigos.
Y si me doy cuenta de que en realidad mi familia me necesita, y de cómo mi dependencia del alcohol me impide poder cumplir con las funciones que me corresponde en el lugar que ocupe en la familia, si tomo esto en cuenta entonces esto le puede dar mucho más fuerza a mi motivación para superar el problema.
Entonces, aunque nos encontremos al nivel de solamente estar trabajando con estos métodos para mejorar nuestra vida presente, si podemos en esto agregar la motivación de la compasión y del amor, esto le dará mucho más fuerza.
Esto es algo que se enfatiza en estas enseñanzas del entrenamiento de actitudes.
Que aunque, desde luego, podemos aplicar la mayoría de estos métodos simplemente para mejorar nuestra propia situación personal, si lo hacemos tomando en cuenta lo que esto puede traer con el tiempo de beneficio a los demás, esto será, aprovecharemos estos mismos métodos de una manera mucho más avanzada.
En nuestra vida, todos enfrentamos una gama de situaciones difíciles.
Son difíciles en cuanto a que posiblemente sean dolorosas.
No solamente, o no necesariamente doloroso en el terreno físico, sino también en el terreno mental.
Y esto podemos enfocarlo desde la perspectiva de enfrentarnos con situaciones que provocan el surgimiento de nuestras emociones conflictivas.
Estas emociones perturbadas -él prefiere usar perturbadas que conflictivas-.
Estas emociones perturbadas pueden ser por un extremo del lado del enojo, de un enojo muy fuerte, pero también hacia el otro extremo pueden ser de un extremo apego o deseo.
Todos sabemos lo incómoda que se siente nuestra mente cuando estamos invadidos por un fuerte enojo u hostilidad, o por otro lado, cuando estamos invadidos con un poderoso apego y un incontrolable deseo.
Entonces estas cosas que nos suelen acontecer, suelen venir enlistadas en la tradición budista en lo que se llaman “las ocho cosas transitorias”, que suele traducirse como “los ocho intereses mundanos”, o “los ocho darmas mundanos” también, pero se trata de situaciones transitorias que no duran, y que oscilan entre estos extremos.
Estos ocho los tenemos en cuatro pares.
El primer par es recibir alabanzas o reconocimiento versus recibir crítica. Cuando recibimos alabanzas, nos inflamos y nos apegamos mucho a esto; cuando recibimos crítica, nos enojamos y sentimos hostilidad.
El segundo par es el recibir buenas o malas noticias. Cuando recibimos buenas noticias, esto nos gusta mucho, nos pone de buenas y solemos apegarnos con fuerza a ello, y generando la expectativa o el deseo de que dure; de que dure mucho esta buena noticia, cosa que nunca sucede y luego nos molesta. Por otro lado, cuando recibimos malas noticias, esto por lo general nos molesta, nos inquieta y nos puede deprimir o enojar.
El siguiente par es nuestra sobre-preocupación con la ganancia y con la pérdida, ¿no? Cuando ganamos algo, o cuando nos regalan algo, o recibimos algo, o algo nos sale bien, nos da muchísimo gusto, y lo disfrutamos. Estamos muy contentos, y generamos apego hacia eso que ganamos o que obtuvimos, y por otro lado, cuando sufrimos alguna pérdida, una pérdida económica, o se nos rompe algo, o nos rompen o nos roban algo, o como en mi caso que se cae la página web, ¿verdad?, nos sentimos muy inquietos y molestos.
Ganancias y pérdidas, puede referirse a personas, ¿no? Alguien entra a nuestra vida, un nuevo amor, un amigo, una amiga, ganancia o pérdida de amistades, de seres queridos, o puede referirse también a cuestiones financieras.
Y el último par es que las cosas vayan bien, o que las cosas vayan mal, como por ejemplo ahorita la situación económica que se vive en el mundo.
Entonces nos ponemos todos emocionados, excitados cuando la cosa va bien, y todos deprimidos o enojados cuando la cosa va mal.
Entonces el Buda enseñó muchas metodologías para trabajar con el surgimiento de estas situaciones. Todas las emociones perturbadas que surgen en nosotros cuando en la vida se nos presentan estas situaciones.
Uno de los métodos para trabajar con esto es el aplicar fuerzas oponentes.
Este es un método provisional, que no es capaz de que logremos deshacernos de estas emociones perturbadas por completo. No es lo suficientemente profundo, y sin embargo es increíblemente útil.
Pongamos por ejemplo que las cosas están yendo mal ahorita en nuestra vida. Tenemos una persona cercana en nuestra vida que se comporta muy feo, muy desagradablemente con nosotros, o muy agresiva, etcétera, y eso nos hace sentirnos muy mal.
Y es una situación que nos genera mucho enojo, entonces el tipo de fuerza oponente que aplicaríamos en este caso contra el enojo, sería el amor.
Desde luego no estamos sobre simplificando las cosas de una manera ingenua o infantil, como diciendo: “Bueno, mira, no te enojes con esa persona. Nada más ámala”, porque eso desde luego que no funciona.
Pero aquí viene a continuación un buen ejemplo de lo que significa el aplicar el entendimiento para poder ayudarnos a trabajar con una situación de esta naturaleza.
Esta persona está portándose de manera muy fea, muy desagradable para conmigo, pero ¿por qué se está portando de esta manera? Lo más probable es porque es una persona que, a su vez, está sufriendo mucho, y que es infeliz en su propia vida.
Estoy seguro que todos tenemos en nuestra vida al menos una persona, de esas personas que se la pasa todo el tiempo quejándose de todo y por todo. En cuanto está con nosotros no es más que una larga retahíla de quejas y quejas y quejas, y todo está mal, y todo está horrible, y llega el momento en que claro que nos colma la paciencia, y llega el momento en que es para nosotros muy exasperante estar con esa persona, que además solamente habla de sí mismo y de sus cosas, y todo en plan de queja.
Si lo analizamos un poquito, esta persona está actuando de esta manera porque obviamente es extremadamente infeliz.
“Si tan solo pudiesen ser felices, dejarían de quejarse todo el tiempo y dejarían de estarme dando lata”.
La definición de amor en el budismo es el deseo de que la otra persona sea feliz, y que tenga las causas para la felicidad.
Así que si nosotros logramos generar el estado mental de que, en lugar de que lo único que deseamos es que esta persona desaparezca de mi vida lo más pronto posible, generamos el auténtico deseo de que esta persona pueda encontrar la felicidad y las causas de la felicidad, esto cambiaría completamente nuestra actitud para con esta persona y nos haría también a nosotros sentirnos muy diferentes de como nos sentimos con la actitud anterior.
De la misma manera, si nos sentimos demasiado atraídos hacia alguna persona, también podemos aplicar varios métodos utilizando nuestra imaginación.
Entonces podemos, por ejemplo, imaginarnos cómo es esta persona por dentro. Cómo se ven sus tripas, sus intestinos, su estómago, su cerebro, etcétera.
Resulta particularmente útil especialmente si nos enfocamos en ver la cara de esta persona, si nos atrae mucho, el simplemente como imaginar ver a través de la cara y ver simplemente el esqueleto, ¿no? La pura calaca.
Que por un lado, desde luego, es completamente cierto. Esa calaca es lo que está por debajito de la piel que vemos.
Otro método con la misma intención, o en el mismo tenor, es imaginar a esta persona hacia la que nos sentimos muy fuertemente atraídos, sobre todo si es una atracción fuerte sexual, imaginar a esta persona como bebé, o imaginar a esta persona anciana, y de esta manera darnos cuenta que lo que estamos viendo frente a nosotros en este momento no es más que la pura superficie y algo completamente temporal, que ha cambiado y que seguirá cambiando, y esto es algo que puede ayudarnos a disminuir, a bajar la intensidad de nuestro aferramiento.
O si esta persona tuviera un serio problema en la piel, si de pronto le brotara una irritación de acné tremenda en la cara, por ejemplo, ¿nos seguiría pareciendo tan atractiva?
Así que utilizamos estos métodos de fuerzas oponentes como para bajarle un poco cuando menos a nuestro enojo y hostilidad, o bien a nuestro deseo intenso.
Y de hecho, en la medida que más incorporamos con un entendimiento correcto que de veras dentro de lo que vemos en la superficie, esta persona tiene el esqueleto, los intestinos, las tripas en general, en realidad esto nos va ayudando a tener una actitud más serena y más realista acerca de la interacción.
Desde luego podemos también usar métodos menos drásticos.
También podemos usar otros métodos menos drásticos, en especial en esta situación de sentirnos muy fuertemente atraídos sexualmente hacia alguna persona. Primero démonos cuenta. Cuando estamos en una situación de estas, a lo que realmente nos sentimos atraído es solamente al cuerpo de la otra persona.
Y con esto perdemos de vista el hecho de que la otra persona es un ser humano.
Que es una persona que igual que todos, quiere ser feliz, no quiere ser infeliz, no quiere ser tratado o tratada meramente como un objeto sexual.
Esta persona tiene sus propias inseguridades, sus propios problemas emocionales, sus propias broncas familiares.
Y utilizar este tipo de ideas, nos lleva a darnos cuenta que en realidad la persona que tenemos enfrente y a la que nos sentimos tan atraídos, no es solamente un objeto sexual, es un ser humano.
Y lo mismo es aplicable cuando nos topamos con una persona que nos parece muy fea o repulsiva.
Esto es particularmente útil cuando nos encontramos con gente, con pordioseros en muy malas condiciones ¿no? y con muy mal aspecto. Algo que sucede con mucho mayor frecuencia en países como el nuestro, o como la India.
O gente que tiene alguna incapacidad severa, como ser ciegos, o sordos, o tener algún otro tipo de incapacidad física, de movimiento o cerebral.
Recuerdo que hubo en una ocasión en Berlín una exposición de gente minusválida.
Parte de la exhibición que había durante esta presentación en Berlín era entrevistas con gente que no tiene control de sus movimientos, con parálisis cerebral, o que no pueden dejar de temblar las manos, o las piernas, o que se les va la boca chueca y los ojos, o todo este tipo de cosas tan difíciles, y los estaban entrevistando acerca de su vida sexual, y estas personas decían que lo que ellos sentían, y lo que les interesaba, y lo que les gustaba y llamaba la atención, y lo que deseaban era exactamente lo mismo que las personas que no tienen esos padecimientos. Los mismos deseos, las mismas fantasías, las mismas ganas, etcétera, etcétera, lo cual era desde luego muy impactante de ver, y fue estupendo que a los niños de la escuela se les llevó a ver estas cosas para que los niños se pudieran percatar de que estas personas discapacitadas, pues son seres humanos con exactamente los mismos sentimientos y necesidades que cualquier otro ser humano.
Así que esta es una, estos son métodos muy útiles para ayudarnos a trabajar y superar nuestra propia incomodidad o simplemente sentirnos inadecuados cuando estamos en presencia de una persona así.
Vemos una persona pidiendo limosna en la calle, una persona anciana, y entonces simplemente pensamos: “Oh, podría ser mi mamá, o podría ser mi papá”. O vemos un niño pidiendo limosna “él puede ser mi hijo”, o verlo como mi hijo o mi hija. Si nos podemos poner este esquema mental, cambia completamente la manera en que vemos la situación y en que nos relacionamos con ella.
He de confesarles que yo nunca he hecho esto, pero sé de al menos un maestro de budismo zen que vive en Nueva York, que una de las enseñanzas que suele dar a sus alumnos, no es de manera obligatoria, pero se les sugiere lanzarse a la calle por cinco días, o una semana, no me acuerdo el periodo exacto que los manda, pero sin absolutamente nada. Sin un quinto, sin tarjetas de crédito, sin celular, sin nada de nada de nada. A la calle, y a sobrevivir como puedan durante cinco días o una semana, simplemente para que puedan experimentar lo que eso significa.
Me parece que esos son métodos muy poderosos para ayudarnos a trascender nuestra indiferencia para con los demás en otra situación; perdón porque hace rato olvidé eso, ¿no? hablaba de repulsión o demasiado apego, o bien indiferencia.
Entonces me sonrío porque me viene a la mente con cuánta frecuencia, cuando nos encontramos con una persona así, no queremos ni siquiera voltear a verlo porque nos hace sentir como muy incómodos, ¿no? No queremos ni siquiera voltear. Pensemos nada más por un instante estar del otro lado. Estar totalmente necesitados, totalmente desamparados, y que nos acercamos a la gente, y la gente ni siquiera se atreve a voltear a vernos, evita voltear a vernos.
O te hacen a un lado, como si se tratase de un mosquito.
En todo caso, este es el método o parte del método de aplicar fuerzas oponentes.
El aplicar estos métodos, estos son métodos provisionales. No logran llegar hasta la raíz del problema.
Otro método que de hecho sí llega mucho más a fondo, es generar un estado mental que es completamente el opuesto al primer estado mental.
Entonces, sin entrar a demasiado detalle esto, pero nada más mencionándolo, si lo que subyace a el nosotros tener apego u hostilidad frente a alguna situación es la confusión,
Como por ejemplo, si vamos a un asilo de ancianos y nos encontramos ahí a una anciana sentada en una silla de ruedas en muy mal estado, vencida, jorobada, nomás como murmurando cosas inentendibles, escurriéndole la saliva, jugando con un pedacito de tela o de toalla aquí en su regazo y en muy mala situación, cuando la vemos por primera vez y no la conocemos, tendemos a pensar que siempre ha estado así.
Especialmente nos sucede cuando, digamos que tenemos algún pariente -nuestro propio padre, o madre internado en ese hospital-, y nos vamos dirigiendo hacia la habitación de nuestro pariente, y en el pasillo del hospital o del asilo están estas sillas de ruedas así con ancianos en muy mal estado, recargados contra las paredes, vamos pasando por el pasillo y la persona de una de las sillas de ruedas extiende la mano y nos agarra, ¿no? Nos toma de la mano, y cómo nos sentimos increíblemente impactados e incómodos con esa situación.
Entonces aunque podemos desde luego aplicar cierto entendimiento, o sea, vemos: esta persona no siempre ha estado aquí, en algún momento fueron jóvenes, tuvieron familia, tuvieron una profesión, una ocupación, no siempre han estado así, aunque podamos entender eso,
y que están extendiendo la mano por el simple hecho de que quieren tener un poquito de contacto humano,
Si bien podemos aplicar estas fuerzas de oposición mencionadas anteriormente, también podemos utilizar un entendimiento más profundo. Esta idea de que “tal como aparece ante mí”, que yo siento o creo que así ha estado siempre, eso es totalmente imposible, eso es pura basura. No es posible. Esta persona no existe así como yo la concibo o percibo pensando que siempre ha estado así, entonces como esto es completamente imposible, entonces lo que estoy dejando que inunde mi mente en el fondo es pura basura y no tiene nada que ver con lo que realmente tengo ahí enfrente.
Otro tipo de método para trabajar con estas emociones es una, o un método muy avanzado, una meditación muy avanzada que se usa en la metodología del “mahamudra”.
Que es “ver directamente el darse cuenta profundo que subyace a toda emoción y en donde la emoción misma se disuelve”.
A lo que esto se refiere es que hay una estructura básica en la que nuestra mente percibe la realidad,
“dentro de la que nuestra mente trabaja”, para ponerlo de una manera más simple.
Voy a poner un ejemplo. Cuando tenemos un poderoso deseo para con alguien,
Si somos capaces de relajar la tensión que produce ese estado emocional,
lo que encontramos ahí subyaciendo, es lo que llamamos “el darse cuenta profundo de la individuación”.
En otras palabras, lo que está básicamente sucediendo es que estamos enfocándonos, e individualizando a este individuo en contraposición con cualquier otro individuo.
En cuanto a la estructura básica de la mente, eso es todo lo que está aconteciendo, de hecho.
Pero después proyectamos sobre esta persona esta idea o fantasía de “esta persona realmente es especial”.
Exageramos ciertas cualidades de la persona, y entonces damos surgimiento al intenso deseo.
El puro deseo que anhela, es cuando no tenemos el objeto y estamos deseando obtenerlo, y el apego ya propiamente dicho es cuando tenemos el objeto y no queremos soltarlo.
Pero si somos capaces en el medio de esa situación de mucha tensión, simplemente relajar, soltar esa tensión, porque puede ser muy intenso o con mucha fuerza cuando hay así mucho deseo. Si simplemente soltamos la tensión, lo único que hay subyaciendo a eso es la estructura básica de la mente que solamente especifica el objeto.
Este es un método, desde luego, sumamente efectivo, pero al mismo tiempo muy avanzado. Si alguien puede utilizarlo, bueno, pues maravilloso ¿no?, pero en realidad la verdad es que es un método avanzado que requiere bastante madurez para poder hacerlo.
El ser capaces de no ser arrastrados por nuestras emociones, el poder ver con toda claridad lo que está aconteciendo. No dejarnos arrastrar por las emociones y ser capaces de relajarnos dentro de la emoción por intensa que sea.
Y como decíamos, la emoción se libera a sí misma en la medida en que más y más somos capaces de relajarnos y ver simplemente la estructura básica que está debajo de lo que está aconteciendo.
Y el cuarto método que es el tema de nuestra plática de hoy, el cuarto método justamente es el que se utiliza en las enseñanzas del entrenamiento de actitudes. Este método del entrenamiento de actitudes se refiere a generar la capacidad de transformar situaciones adversas o situaciones negativas en situaciones positivas.
En otras palabras, el ser capaces de transformar circunstancias que se nos presentan en la vida que normalmente creemos que no son conducentes para nuestra práctica, transformarlas justamente en circunstancias conducentes para dicha práctica.
En el fondo no es tan diferente de algunas de las cosas que ya hemos venido mencionando porque se refiere fundamentalmente a aprender a ver lo que sea que nos esté aconteciendo simplemente desde una perspectiva diferente. En otras palabras, cambiar nuestra actitud frente a lo que está pasando.
Por lo general Lo Jong se traduce como “entrenamiento mental”, pero me parece que esta es una traducción inadecuada porque entrenamiento mental nos suena mucho que se refiere a entrenar nuestra mente en la concentración, lo que significa la palabra en realidad es “actitud”. Es entrenar nuestras actitudes.
Y la palabra “entrenamiento” en este término tiene dos acepciones. Por un lado es “limpiar” nuestras actitudes perturbadas o perturbadoras y por otro lado “entrenarnos” en cultivar actitudes positivas o constructivas.
Y un verso muy conocido de un gran maestro indio, Shantideva, en su texto de el “Bodhisatva charya-avatara”, el involucrándose en la conducta del bodisatva.
Why get into a foul mood over something.
Entonces, Shantideva nos dice: “Si puede ser remediado, ¿qué sentido tiene entrar en un humor inadecuado ante ello?”
What help is it to get into a foul mood over it?
“Y si no puede ser remediado, ¿cuál es el caso de entrar en un estado mental inadecuado?”
En pocas palabras, si puedes hacer algo para mejorar la situación, para que te molestas o te enojas. Nomás ponte a hacer lo que hay que hacer. Y si no hay nada que se pueda hacer al respecto, pues ¿de qué te sirve enojarte o ponerte de malas?
Entonces si nos encontramos en una situación incómoda o desagradable como el estar con esta persona que siempre se queja y que nos molesta mucho, estamos en medio de esa situación y nos preguntamos: ¿hay algo que yo pueda hacer al respecto? Y si puedo hacer algo al respecto, pues simplemente lo hago y cambio mi actitud con respecto a la situación en lugar de nada más molestarme o enojarme.
Y existen muchas maneras o muchos métodos para cambiar situaciones o circunstancias adversas en circunstancias positivas.
Entre estas metodologías intervienen por un lado cómo vemos a los demás cuando los demás nos están causando problemas, y por otro lado cómo nos vemos a nosotros mismos en ese tipo de situaciones.
Entonces en cuanto a cómo podemos aprender a ver a los demás, se nos indica que podemos, en cuanto a cambio de actitud, aprender a ver a la otra persona como una “joya que confiere todos los deseos”.
“He aquí que tengo frente a mí una persona que me está dando la oportunidad de medirme a mí mismo, me está poniendo un reto frente a mí, y me da la oportunidad de probarme realmente qué tanto he o no he avanzado”, es un regalazo el que me está dando.
“Entonces esta persona nos invita a cenar a su casa y la cosa está de la patada. No hace más que quejarse, de todo y por todo, y me está haciendo la vida de cuadritos, quiero salir corriendo por la ventana, pero en lugar de esto, ¡qué maravillosa oportunidad me está dando esta persona de practicar la paciencia!, de intentar cambiar mis actitudes, de ver realmente qué tanto he avanzado en mi propia práctica interna. ¡Es una joya la que tengo enfrente!”.
“Qué maravilla que mi vecino me invitó a quedarme con sus bebés, ¿no? O sea, que cosa tan padre porque sé que van a estar llorando, que se van a zurrar, que todo lo demás, ¿no? Y qué oportunidad tan maravillosa me da mi vecino de que yo pueda generar todas las actitudes que… es una joya mi vecino!”.
Entonces no me acuerdo la cita textual, pero Shantideva lo dice de una manera muy linda, el mismo autor dice: Los bodisatva se llenan de gozo cuando alguien les pide que haga algo por ellos, y por el contrario, cuando nadie les pide nada, se sienten tristes porque se sienten como que están de inútiles.
Como ya saben ustedes, tengo una página en internet, y entonces, pues como está en todo el mundo, entonces recibo una enorme cantidad de emails todos los días, y esto es una oportunidad maravillosa, que en lugar de molestarme y pasármela quejando de tantos mails que tengo que leer y que tengo que contestar, y que no me dejan tiempo para otras cosas, si yo realmente pudiera practicar esto de lo que estoy diciendo, estaría yo encantado porque es gente que me pregunta cosas y me da la oportunidad de ayudarlos y, de hecho, es de lo que yo pedía mi limosna ¿no? De poder estar al servicio de los demás.
Si nosotros como practicantes budistas estamos continuamente repitiendo versos de aspiración de “Pueda yo ser de beneficio a todos los seres” y de pronto nos están llegando un montón de solicitudes de seres sintientes que necesitan, que están pidiendo ser ayudados, pues todas nuestras plegarias o nuestras aspiraciones se han visto satisfechas, entonces ¿de qué nos quejamos? Deberíamos de estar encantados ¿no?
Otro método en este mismo sentido es ver esa persona que nos está dando tanta lata y nos saca tanto de nuestro quicio, que simplemente ver a esta persona como nuestro hijo enfermo.
Cuando nuestro niño o niña está enfermo y a lo mejor se está portando de manera insoportable, dando mucha lata, rezongando, llorando, etcétera, etcétera, o hasta diciéndonos cosas feas: “no te quiero, no me toques, no me molestes”, etcétera, etcétera, aunque nuestro hijo o hija se esté portando de una manera muy insoportable, no dejamos de querer a la criatura. Posiblemente necesite ser llevado a la cama, o darle alguna atención, pero entendemos que se está comportando de esta manera inadecuada porque está enfermo.
Entonces es nada más una cuestión de cambio de actitud ¿no? Poder ver a esta persona como si se tratara de nuestra criatura enferma, y no nada más como a una peste con patas.
La tercera forma de la misma metodología, es ver a esta persona como nuestro maestro.
Existe esta muy famosa historia en el mundo tibetano, que cuando Atisha llegó al Tíbet trajo con él un cocinero indio y el cocinero era una joyita. Se la pasaba rezongando, nunca seguía las instrucciones, hacía lo que se le pegaba la gana, etcétera.
Entonces los tibetanos, recibiendo al gran maestro Atisha, le decían: “¿por qué no mandas de regreso a este cuate a la India de donde vino? Nosotros podemos con mucho gusto cocinar para ti” y entonces Atisha les contestó: “¡No, no, no! De ninguna manera. Es que este hombre no es nada más mi cocinero, es mi maestro de paciencia”.
Así que tenemos una, si tenemos una persona en la familia que es muy latosa o particularmente difícil y que tenemos, que nos es inevitable, pues, tener interacción con esta persona, pues un cambio de actitud que nos puede ser muy útil es ver a esta persona, en vez de como una lata, verlo como un maestro o maestra de paciencia.
Y de hecho, la gente actuando de maneras incorrectas o indebidas o molestas, nos pueden enseñar muchísimas cosas, sobre todo, al verlos o verlas a ellos nos pueden, con esas acciones enseñarnos a nosotros no actuar de la misma manera.
Si generamos realmente este tipo de actitud, nuestro perro puede ser nuestro maestro.
Se han dado cuenta, por ejemplo, si sacamos a pasear a nuestro perro, lo sacamos a pasear y en cualquier lugar que vayamos el perro se puede echar en cualquier lado, se relaja completamente, y hasta se queda dormido y no se queja para nada, mientras que nosotros somos muy “piquis” de que tiene que ser en mi camita y con mi almohada y con tales cobijitas, y etcétera, etcétera. Entonces, bueno, si pusiéramos atención y cambiáramos nuestra actitud, hay mucho que podríamos aprender del perro.
Así que estas son algunas maneras diferentes de ver a los demás cuando nos están causando problemas.
Verlos como una joya que confiere todos los deseos, o como una criatura enferma, o como nuestro maestro.
Y también existen métodos para aprender a cambiar la visión que tenemos acerca de nosotros mismos en este tipo de situaciones.
La primera de ellas dice: “Cede la victoria a los demás, y acepta la derrota sobre ti”.
En otras palabras, solemos pensar: “Yo tengo que ganar. Yo tengo que salirme con la mía, y la otra persona tiene que aguantarse y ser vencida”.
Mientras que si simplemente aceptamos la derrota, la discusión se acaba instantáneamente.
Desde las cosas más sencillas, ¿no? Estamos con un amigo, estamos con nuestra pareja, y estamos decidiendo a qué restaurante vamos a ir a comer. Y tú quieres ir a uno, y el otro quiere ir a otro, y empieza el alegato y la discusión del tratar de imponerse uno al otro o convencer, y en un momento dado dicen: “Bueno, ok, vamos a donde tú dices”. Se acabó el argumento, ¿cuál es la gran diferencia?
No estamos desde luego hablando en situaciones muy graves, en que de verdad la otra persona está sugiriendo algo severo, dañino, grave, en donde de ninguna manera podemos aceptar, sino en situaciones de la vida cotidiana en donde, en el fondo, no va a haber mayor diferencia si se hace a tu estilo o al mío.
No nos están diciendo que este es el método que deba utilizarse siempre, porque desde luego hay situaciones muy delicadas en que si siempre estamos cediendo, entonces esto se presta a una situación en que seamos abusados por parte de la otra persona. O sea, es importante tener sensibilidad de cuándo hacerlo y no hacerlo, pero en una cantidad, en un buen número de situaciones y de cosas de no gran trascendencia, el ceder ante la otra persona es un cambio de actitud importante.
Les voy a platicar un ejemplo personal.
Yo vivo en una parte de Berlín que es la zona restaurantera.
En una esquina muy agitada.
Y en la planta baja del edificio donde yo vivo
Había una taberna muy silenciosa, muy tranquila, pero ahora hay un nuevo restaurante.
Un restaurante español, que se ha vuelto muy popular.
Y el restaurante está abierto de las 7 de la mañana a las 3 de la mañana, los 7 días de la semana.
Mi departamento está en la esquina, y el restaurante también hace esquina. Cuando es época de calor, sacan mesas a la acera, a las banquetas, y eso queda exactamente abajito de mi casa.
Entonces, desde luego, pues la gente se sienta ahí afuera en las mesas de la banqueta y están tomando una cerveza, o vino, y hablan en voz bastante alta, se ríen, etcétera, hasta las 3 de la mañana.
Y entonces, cuando recién empezó a acontecer esto, resulta que las ventanas de mi recámara dan directamente a la calle donde está digamos el restaurant allá abajo ¿no?, entonces cuando recién empezó esto, estaba yo molestísimo, me enojaba y me molestaba, y tenía todo tipo de fantasías, como el tener un perol así de aceite hirviendo para echárselos desde el tercer piso para quemarlos a todos ahí abajo, y cosas por el estilo ¿no? Eran mis fantasías.
Pero bueno, llegó el momento en que me di cuenta que no me la podía pasar todo el tiempo de gruñón, hablándole por teléfono al encargado del restaurante y “bájale, porque ahorita voy a llamar a la policía”, y “ya no hagan tanto escándalo”, etcétera, etcétera. Después de un tiempo de darme un poco de topes en la pared, me di cuenta que finalmente lo único que realmente me iba a funcionar era esta enseñanza justamente; “Darle la victoria a los demás, y aceptar la derrota”.
Bueno, pues resultó que la única habitación en mi departamento que no da a la calle, es la cocina, y la cocina es muy grandota y tiene como una tarima levantada donde se pone la mesa del antecomedor, pero está muy espaciosa y entonces simplemente agarré mi colchón, lo puse ahí en la cocina y durante los meses calurosos, que hay todo ese escándalo, me voy a dormir en la cocina y santo remedio porque en la cocina no se oye ningún ruido, así estén haciendo el escándalo que quieran hasta las 3 de la mañana, y este… bueno pues, les di la victoria a ellos y acepté la derrota, y ahí duermo en los meses de calor.
Además de los meses de calor, esto es algo que vuelve a suceder en los días cercanos a año nuevo, porque bueno, a los alemanes les gusta mucho los “cohetes”, y entonces en las cercanías de año nuevo se vuelve a poner escandalosa la cosa. Igual, cerca de año nuevo me vuelvo a meter a la cocina y duermo muy bien.
Otra forma útil de trabajar con estas situaciones difíciles en nuestra vida, es el aprender a verlos como “quemar, el exhaustar parte de nuestro karma negativo”.
Esto no quiere decir en modo alguno que lo aceptamos como un castigo.
Sino que más bien pensando: mediante que esta situación desagradable me esté pasando en este momento, eso está haciendo que madure y, por lo tanto, ya desaparezca algo de mi karma negativo, que de no madurar de esta forma, y con mayor tiempo, podría madurar de formas mucho más desagradables y poderosas.
Un ejemplo sencillo: quedamos atrapados en el tráfico, y no nos podíamos mover por un rato largo.
Entonces decir: “Bueno, esto está muy bien que madure este karma de estar, de estar paralizado aquí en el tráfico, y de evitar que en el futuro yo sufra una auténtica parálisis, por ejemplo, por una embolia en edad más avanzada”.
Entonces, de hecho, con este cambio de actitud, estamos aceptando que la maduración de este karma negativo nos está, podemos estar disfrutándolo incluso porque por la maduración del karma de este tamaño, estamos evitando que en el futuro madure de un tamaño mayor.
Y si nos apegamos mucho a la tradición tibetana, en donde se cree en la existencia de espíritus dañinos, entonces este tipo de cosas se ven como acciones de estos espíritus dañinos, y entonces incluso se dirige uno a ellos y dice: “Está bien que me echaron esto, échenle más de una vez!”
Recientemente tuve una experiencia muy interesante de esto.
Desde por ahí de mediados de julio y durante dos meses consecutivos, todo me salía mal.
Todo se me estaba cayendo, descomponiendo.
Tuve una fuerte infección en la espalda, y entonces no podía ir yo al centro de acondicionamiento físico. Finalmente me tuvieron que operar para quitarme esa cosa de la espalda.
Le cayó un virus horroroso a mi computadora y destruyó el disco duro.
Estuve durante un mes sin mi computadora habitual.
La impresora se descompuso.
Tenía yo dos videograbadoras; las dos tronaron.
Soy una persona muy aficionada a la astrología y, por alguna razón, todo la base de datos que yo tenía de las cartas astrológicas de un montón de personas, desapareció y no hubo forma de recuperarla.
Pa’ acabarla de amolar, rompí mi taza favorita en la que siempre tomo mi café.
Y en el medio de todo esto, volé a Francia para ir a enseñanzas de Su Santidad el Dalái Lama, y la línea aérea extravió mi equipaje.
Y entonces, esto de perder el equipaje llegando a Francia, fue lo último que pasó. Ya ahí fue como la gota que derramó el vaso, ya me ataqué de la risa ¿no? Y fue cuando dije “ahora sí, espíritus latosos. Síganle, síganle, échenle más, y de una vez acaben con todo ¿no? ¿Qué es lo que sigue?”
Se me había olvidado otra preciosa que me pasó justamente en este mismo periodo ¿no? El que por una endodoncia que me habían hecho hace años, tuve una infección por debajo de la endodoncia. La infección se fue hasta la mandíbula, y por lo cual tuve que ser operado de la mandíbula; ya eso había pasado hace varios años, y recientemente el dentista me recibió con la maravillosa noticia de que la infección en la quijada se había reactivado y que tenían que volverme a operar el hueso de la quijada.
Y finalmente logré superar o pasar bien esta etapa por el entendimiento de que cuando tú lo que estás haciendo, entre más positivo esto sea, más obstáculos se presentan. Es parte de la manera en que opera el karma, entonces me di cuenta que estaban limpiándose tantas obstrucciones que con todas estas cosas desagradables que me pasaban una tras otra, lo vi como una pura limpieza de obstrucciones para lo que en ese momento era mi enfoque principal, y era que se culminara o se subiera a la página de internet la sección de español, la de portugués y la de polaco en la que había venido trabajando mucho y no se había podido. Entonces dije: “toda esta limpieza de karma negativo va a permitir que se suban estas cosas”, entonces lo acepté de muy buen grado y les decía a los espíritus dañinos: “échenle más, para que se quemen todos los obstáculos y ya pueda subir esas secciones a la página”.
Y la verdad es que cuando lo pude ver así, ni sufrí, ni me quejé, ni me la pasé mal. Estaba yo muy contento con la situación y les confieso que, o les comparto que si pueden hacer esto, en realidad es muy útil.
Así que en lugar de ver la situación tan horrible, tan tenebrosa, tan desafortunada, más bien verla como una extraordinaria oportunidad.
La última que quiero al menos mencionarles esta noche, es seguramente la más difícil y profunda de todas estas prácticas que he mencionado, que es la práctica del tonglen. La práctica del dar y el recibir.
Que esta práctica fundamentalmente significa pensar, cuando estamos pasando por una etapa o una situación particularmente difícil y dolorosa, la inmensa cantidad de individuos que están sufriendo cosas igual de dolorosas, o más que nosotros, y voluntariamente tomar imaginariamente sobre nosotros todo ese sufrimiento, con la actitud mental de “pueda todo este sufrimiento madurar en mí, y mediante la maduración en mí de dicho sufrimiento, evitar que madure en tantas otras personas”, y voluntariamente aceptando esto sobre uno mismo, permitir que ese sufrimiento se disuelva en uno mismo y llegue hasta la base de la mente, de la mente estable y feliz, y esta mente les devuelve a todos este estado mental de bienestar y felicidad.
El gran peligro, y que lo que tenemos que tener muchísimo cuidado en este tipo de práctica, es no hacer esta práctica como un mártir. O sea, “yo soy tan bueno, y yo sufro por todos ustedes”, porque cuando lo hacemos como mártir nada más es un método de tremendo acrecentamiento de nuestro ego. No es lo que se pretende.
He de confesarles que yo no me considero terriblemente bueno en este método.
Porque el hacerlo con auténtica sinceridad, requiere una enorme cantidad de valor y fuerza.
Pero recientemente intenté al menos hacerlo. Como les mencioné, fui requerido para una segunda cirugía en la quijada.
Entonces, es una cirugía preciosa. Es una cirugía preciosa. Yo la puedo catalogar casi casi como de técnica medieval, porque están ustedes, o sea claro tienes la boca abierta, te cortan toda la encía, bajan o te la quitan la encía para poder llegar al hueso de la mandíbula y entonces te meten una sierra; para eso estás completamente despierto. Y te meten una sierra. Con la sierra cortan el hueso, o la parte infectada del hueso que tienen que cortar y la sacan, y luego pegarte y coserte la encía... Es una situación preciosa.
La primera vez que me hicieron esta cirugía, pues a mí nada más me pareció tremendamente interesante lo que estaban haciéndome.
Bueno, lo que pasa es que además la verdad es que la primera vez no fue tan dolorosa, porque la anestesia funcionó muy bien.
Pero la segunda vez que me lo hicieron, la infección estaba bastante fuerte en esta parte del hueso, y verán ustedes, cuando hay infección pues no agarró la anestesia, y fue como a carne viva, a hueso vivo y fue muy doloroso.
Probé varias técnicas a mi alcance, una de ellas la que se usa de acuerdo a la tradición de mahamudra, es decir: no es más que una sensación ¿no? Sea que te estés rascando la mano, que te estés picando, en el fondo no es más que una sensación la que estás experimentando, sin todas las proyecciones extra que nosotros le solemos agregar.
Pero en el medio de esta operación, me vino a la mente esta práctica del tonglen, y entonces en ese momento pensé cómo al mismo tiempo que yo estaba siendo operado, la enorme cantidad de gente que en el Tíbet estaba siendo perseguida y torturada, y con torturas verdaderamente atroces, al grado que, comparado con lo que todas esas personas estaban viviendo, lo que me estaba pasando a mí era un juego de niños.
De tal forma que en lugar de estar nada más “ay, pobrecito de mí, cuánto sufrimiento y cómo me duele”, amplías la perspectiva de tu mente y cuando te das cuenta de la inmensa cantidad de individuos que sufren muchísimo más que tú, logras poner tu propio sufrimiento en perspectiva.
Pero al poder empezar a hacer esta práctica yo a media cirugía, el decir sinceramente: “Que todo el sufrimiento que estas personas torturadas están padeciendo pueda recaer sobre mí, sobre este dolor que estoy ahorita experimentando durante la cirugía, y mediante mantenerme calmado, no agitado y de buenas, en un estado mental adecuado, pueda esto contribuir a que yo pueda devolverles o darles a todos ellos algo de este buen estado de ánimo que estoy experimentando”.
Debo de confesar que no hice la práctica en toda la extensión de tal como se presenta esta práctica en la tradición, que es el estar totalmente dispuesto y deseoso de aceptar sobre uno todo el sufrimiento que ellos están experimentando, de tal forma que no solamente el sufrimiento que yo experimentase en ese momento, sino que el dolor fuera mayor. Estaba dispuesto por aceptar plenamente el sufrimiento de los demás. Esto, debo confesar que no pude hacerlo. Esto es lo que es la práctica completa, yo nomás llegué hasta poder imaginar o aceptar que, en el dolor que yo estaba experimentando, que ahí quedase succionado, por así decirlo, el dolor de los demás, y yo poderles devolver algo. Desde luego, me sirvió y sé que es parte de la práctica, pero es muy importante que no confundamos cuando la práctica, el tonglen, es completa, comprometida, avanzada y difícil. Yo nomás la pude hacer, en el mejor de los casos, parcialmente.
Si lo analizamos un poco, nos daremos cuenta que este es un método que no es mágico, ni tiene nada de mágico ¿no? Porque si logramos generar el estado mental en que estamos dispuestos a soportar o cargar sobre nosotros el sufrimiento de los demás, esto desde luego nos da, en primer lugar, obviamente la fortaleza de poder trabajar con nuestro propio sufrimiento y hacerlo tolerable y manejable, y estar en un estado mental adecuado. Y si logramos ampliar esto en la vastedad de como lo plantea la práctica completa de aceptar el sufrimiento de todos los demás seres sintientes, esto habla de una enorme confianza en nosotros mismos, en que tenemos la capacidad y la posibilidad de soportar y tolerar eso. Eso habla de la fortaleza que hemos cultivado internamente. Por eso es que no cualquiera puede realmente hacer esta práctica en serio, y en lugar de andarnos peleando con nuestro sufrimiento, que es lo que generalmente hacemos, nos peleamos con el sufrimiento, lo aceptamos con realismo.
Entonces, estos son algunos de los métodos que se utilizan en el entrenamiento de actitudes, en la metodología del Lo Jong.
Entonces, me parece que independientemente del nivel en que cada uno de nosotros nos encontremos, y del nivel de motivación que realmente tengamos, sea que realmente vayamos por la budeidad para trabajar por el bienestar de todos los seres sin excepción, que busquemos nuestra propia liberación del samsara, mejores renacimientos, o tan solo mejorar la calidad de nuestra vida en esta vida, con una mayor o menor cantidad de compasión al respecto, sea cual sea el nivel en que nos encontremos, estoy seguro que estos métodos tienen su nivel de aplicación y de gran utilidad en nuestra vida.
Y algo que nos da tremenda fuerza y confianza en la vida es que, si logramos generar esta actitud de “No importa qué sea lo que me esté aconteciendo ahorita o lo que me acontezca después, no importa lo adversa o difícil que sea la circunstancia, tengo la capacidad de hacer un aprovechamiento adecuado de ella para transformarlo en algo útil en mi propio camino, y no dejarme aplastar, vencer, deprimir o derrotar por la situación difícil, sino por el contrario, aprovecharla como catapulta para mi propio crecimiento”. Esto nos da mucha fortaleza y mucha confianza.
Así que pensemos que cualquier cantidad de fuerza positiva y cualquier cantidad de entendimiento profundo que hayásemos obtenido o generado por el hecho de estar aquí durante esta noche, pueda estos entendimientos ir a mayor y mayor profundidad, de tal forma que podamos alcanzar la iluminación para beneficiar a todos los seres.
Esto nos trae al final de nuestra plática.
Muchas gracias. Aquí terminamos.
Páginas con contenido similar:
Únete a nuestro intento de beneficiar a otros.
¡Apoya nuestro trabajo!
Este sitio de Internet depende enteramente de donaciones. Su mantenimiento es muy costoso, así como la preparación del material restante (el 70% de lo proyectado) y las traducciones del mismo. Aunque actualmente contamos con 80 voluntarios, 23 miembros de nuestro equipo requieren de un salario. Ayúdanos a reunir los 100,000 euros ($150,000 dólares) requeridos anualmente
para continuar ofreciendo nuestro sitio de Internet totalmente gratis.
¡Alcanzando nuestra meta!
(35%)