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Usted está aquí: Inicio > Fundamentos del budismo tibetano > Nivel 2: Material lamrim (etapa gradual) > Renuncia: La determinación de ser libre
La renuncia (nges-‘byung) es la determinación de estar libres no sólo del sufrimiento sino también de las causas del sufrimiento. Implica la determinación de dejar el sufrimiento y sus causas, lo que requiere de gran valor. No se trata sólo de buscar conseguir algo lindo y no pagar por ello.
La renuncia implica también creer en el hecho de que es posible liberarse de ese sufrimiento y de sus causas y que no es sólo un deseo basado en un pensamiento mágico. Es creer en que un hecho es verdadero (dad-pa) de las tres maneras.
La renuncia correcta no es lo mismo que la renuncia exaltada de corta duración (sna-thung spu-sud-kyi nges-‘byung): la entusiasta y fanática renuncia a todo, basada en la fe ciega de que alguna fuente externa nos va a salvar. La renuncia correcta conlleva una actitud realista hacia el arduo trabajo que involucra. Podemos obtener de otros una gran inspiración pero el trabajo arduo lo tenemos que hacer nosotros mismos.
Necesitamos además una actitud realista acerca de cómo ocurre el progreso. Liberarse del samsara nunca es un proceso lineal en el que las cosas mejoren día a día. Mientras no seamos libres en definitiva, el samsara continuará con sus altibajos. El progreso se advierte en una perspectiva a largo plazo, pero en la cotidianeidad nuestros estados de ánimo seguirán subiendo y bajando.
Así pues, necesitamos disciplina y paciencia para sobreponernos a las dificultades de seguir un sendero budista y una perseverancia gozosa cual armadura (go-cha’i brtson-‘grus) que nos sirva para continuar a pesar de los altibajos. Con una determinación de ser libres respaldada en la creencia con la mente clara, no nos frustraremos ni cejaremos en nuestro empeño.
En Los tres senderos principales (Lam-gtso rnam-gsum), Tsongkhapa señala la diferencia entre:
La primera es un nivel de renuncia que comparten quienes no son budistas y aspiran ir al cielo. La segunda es exclusivamente budista.
Podemos implementar una etapa preliminar, adicional a las mencionadas: la versión “Darma-lite” (como la Coca-Cola lite). La renuncia Darma-lite es cuando convertimos nuestro interés primordial de buscar placeres inmediatos en buscar beneficio a largo plazo en esta vida o para generaciones futuras.
Sin embargo, la renuncia Darma-lite sólo se puede considerar como parte del sendero budista cuando se la ve meramente como un escalón para alcanzar los otros dos niveles nucleares del Darma. Para alcanzar dichos niveles es necesario que basándonos en la razón entendamos correctamente las enseñanzas budistas acerca del renacimiento y creer que son un hecho. De otra manera ¿cómo podemos trabajar sinceramente en beneficio de nuestras vidas futuras o para liberarnos de los renacimientos incontrolablemente recurrentes?
Por lo tanto con la renuncia Darma-lite, nos percatamos de nuestros problemas cotidianos: en nuestras relaciones, en el manejo de las dificultades, etc. y también de sus causas y estamos dispuestos a renunciar a ambos para mejorar la calidad de esta vida, no sólo de manera inmediata sino también a largo plazo. Este nivel de renuncia es común a la psicoterapia.
De manera paralela a este nivel podemos darle una dirección segura a nuestra vida (tomar refugio) con una versión Darma-lite: trabajar con nuestra neurosis de manera que nos cause el mínimo de problemas y tomamos como guías en el camino a aquéllos que han conseguido esto de manera parcial o total.
[Ver: “Darma-lite” versus “Darma verdadero".]
El lamrim (las etapas graduales del camino) presenta en primera instancia el tema de la toma de una dirección segura en términos de la renuncia de visión inicial, basada en la repulsión a obtener renacimientos en circunstancias menos propicias y en la creencia en el hecho de que la Triple Joya puede ser la guía para un mejor renacimiento. Tal como las versiones del Darma-lite, este nivel de renuncia y de toma de dirección segura son solo provisionales puesto que no son las formas completas y definitivas.
La Joya del Darma es la verdadera cesación del sufrimiento y sus causas y los senderos verdaderos que llevan a ello. Sin embargo en el nivel inicial la Joya del Darma no es una verdadera Joya del Darma pues el sufrimiento que deseamos cesar es sólo el sufrimiento común, cuya causa es únicamente el no percatarnos de la causa y el efecto de nuestro comportamiento; la cesación aquí es tan sólo temporal y el sendero consiste en evitar comportamientos destructivos.
Aquellos que han obtenido la llamada Joya del Darma tienen los mejores estados de renacimiento: reinos humanos y de dioses; no son budas y tampoco son necesariamente la comunidad del arya sanga que tiene una cognición no conceptual del vacío.
Sólo en el nivel intermedio del lamrim encontramos una renuncia y una toma de dirección segura, completas y definitivas. El sufrimiento verdadero que se reconoce en este nivel es de tres tipos (del dolor, del cambio y el que todo lo impregna), las causas verdaderas son la falta de entendimiento del vacío, la cesación verdadera es definitiva, no sólo temporal como lo sería el lograr renacimientos en reinos superiores o estados meditativos, y los senderos verdaderos son las cogniciones conceptuales del vacío.
De manera correspondiente, en este nivel le damos una dirección segura a nuestra vida de manera definitiva y nuestra meta es la Joya del Darma, consistente en las cesaciones verdaderas y los senderos verdaderos de manera completa, tal como existen en los flujos mentales de los budas y de manera parcial en los flujos mentales del arya sanga.
En el nivel avanzado de lamrim que incluye la motivación de la bodichita, la renuncia apunta hacia liberar a todos los seres de sus sufrimientos samsáricos y de sus causas, y no solamente de su sufrimiento burdo ni solamente a algunos seres sintientes. Este deseo de que todos sean totalmente liberados de su sufrimiento y de sus causas, con la convicción de que tal cosa es posible, se llama “compasión”. La compasión es un aspecto de la renuncia a nivel de bodisatva.
Para actualizar la habilidad de ayudar a todos a liberarse, necesitamos el otro aspecto de la renuncia del bodisatva: renunciar no sólo a los oscurecimientos que impiden nuestra liberación (nyon-sgrib) sino también a los oscurecimientos que impiden nuestra omnisciencia (shes-sgrib). De nuevo, esto implica la comprensión de la omnisciencia, de los obscurecimientos que la impiden y la firme creencia en que es posible deshacernos de estos oscurecimientos en forma definitiva, lo cual también implica una firme creencia en que es posible para cualquier persona deshacerse para siempre de estos oscurecimientos.
A lo largo de todo el camino budista necesitamos estar dispuestos a deshacernos del sufrimiento y de sus causas. Para eso es necesario reconocer como fuentes de nuestro sufrimiento a nuestro egoísmo, pereza, apego, enojo y demás, disminuir su fuerza tanto como nos sea posible en este momento y trabajar para deshacernos de ellos definitivamente tan pronto como nos sea posible.
En el tantra necesitamos una renuncia aún más profunda. Necesitamos la determinación de soltar y posteriormente de hecho soltar, tanto como nos sea posible, la imagen ordinaria que tenemos de nosotros mismos y nuestra identificación con ésta. La renuncia es sin lugar a dudas una práctica profunda y de largo alcance, desde el Darma lite hasta el tantra superior.
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