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Visión general de los doce eslabones de surgimiento dependiente

Sesión uno: falta de darse cuenta de la realidad, causa raíz del síndrome samsárico

Alexander Berzin
Riga, Latvia, July 2008
Traducido por Rouget Laconte Chamier Rodas

El tema de este fin de semana son los doce eslabones de surgimiento dependiente. Este es un tema central y muy importante en el camino budista, y para desarrollar el interés y la motivación para estudiarlo, para aprender de él, es importante saber ¿por qué es importante? A manera de introducción, permítanme primero hablar de eso por un rato.

La estructura principal de las enseñanzas del Buda son Las Cuatro Verdades Nobles y estos son hechos que son vistos como verdaderos por los aryas, término usualmente traducido como “los nobles”. Las personas comunes no las verían como verdades, no las entenderían. Solamente en muy profunda reflexión sobre la realidad uno ve la verdad de estas cuatro; quizás “verdad” no sea la palabra exacta. Estas son cosas que realmente son verdaderas en un sentido. Veremos lo que significa.

La primera es el sufrimiento verdadero. ¿Qué es verdaderamente sufrimiento? ¿Cuál es verdaderamente el problema? Bueno, el problema que verdaderamente todos experimentamos se encuentra en muchos niveles diferentes. Muchas personas pueden ver que algunos de estos niveles son verdaderamente un problema, no solamente los aryas. El primer nivel es el sufrimiento de la infelicidad, del dolor, lo que usualmente se llama el “sufrimiento del sufrimiento”. Incluso los animales lo reconocen como algo no deseable y es algo de lo que quieren deshacerse, y tratan de hacerlo en sus propias maneras.

Un nivel más sutil es nuestra felicidad ordinaria. Nuestra felicidad ordinaria es un tipo de sufrimiento llamado “el sufrimiento del cambio”, básicamente porque es totalmente no fiable. Nuestra felicidad ordinaria no dura y no es satisfactoria, siempre deseamos más y nunca sabemos qué seguirá cuando termine.

Si la felicidad ordinaria fuera felicidad verdadera, entonces, mientras más tuviéramos, más felices seríamos. Así que podríamos ser felices caminando, por ejemplo, yendo a caminar, pero si tuviéramos que caminar por un número interminable de horas, después de un rato estaríamos bastante cansados y esa felicidad se convertiría en sufrimiento. Si fuera felicidad verdadera, mientras más camináramos, más felices seríamos. Así que nos sentamos y creemos que eso es felicidad, nos sentimos felices cuando nos sentamos, pero mientras más permanecemos sentados, más pronto cambia esa felicidad. Si fuera felicidad verdadera, mientras más tiempo estuviéramos sentados, digamos que tuviéramos que estar sentados durante diez años, más felices seríamos.

Obviamente, ese no es el caso. Ahora, el budismo no es el único en identificar como una forma de sufrimiento este tipo de experiencia llamada “felicidad mundana”. Existen muchas religiones que dicen: “renuncien al sufrimiento mundano y anhelen la felicidad eterna del cielo o el paraíso”. Así que desear superar esa clase de sufrimiento no es particularmente budista.

Así que, ¿cuál es el sufrimiento verdadero? ¿Cuál es el problema verdadero? Eso es lo que los aryas ven, el verdadero problema. El verdadero problema son nuestros agregados incontrolablemente recurrentes, en otras palabras, el cuerpo y la mente que obtenemos vida tras vida, para ponerlo en forma muy sencilla; todo este ciclo de renacimientos samsáricos que después forman la base para experimentar los dos primeros tipos de sufrimientos: infelicidad y felicidad ordinaria. Ese es el verdadero problema. Ese es el sufrimiento verdadero, el problema verdadero. Otros no reconocen realmente ésto como sufrimiento verdadero, como el problema verdadero.

Bueno, podrían argumentar que existen otros sistemas filosóficos indios, sistemas no budistas, que también ven este tipo de renacimiento samsárico como un problema real. Pero ¿cuál es la causa de esto? Y ahora debemos ir más profundamente. No es solamente ver que esta es la única cosa verdadera, sino que el Buda habló acerca de qué es la realidad, cuál es verdaderamente la causa de esto. Ahora nos adentramos mucho más específicamente en un contexto budista más completo. El Buda dijo que la verdadera causa de nuestros problemas, de este samsara incontrolablemente recurrente, el problema verdadero es nuestra falta de darnos cuenta de la realidad, de cómo existimos.

Lo que el Buda enseñó fue – solamente anticipándonos un poquito – que tenemos que comprender que pensamos que existimos en una forma imposible y creemos que esa es de hecho la forma en la que realmente existimos. Ese es el problema. Estamos confundidos. Pensamos que existimos de una forma que es imposible.

Otros sistemas indios también dicen que la causa del samsara es la ignorancia, esta falta de darse cuenta. Sin embargo, lo que dicen es imposible y, por lo tanto, lo que se deja fuera, en otras palabras, la forma en que existimos, el Buda dijo: “No, eso es imposible también”. Eso es lo que es particularmente especial en la presentación budista. Si observamos las Upanishads, que son la base de la mayoría del pensamiento hindú, también dicen que es la ignorancia, que es el engaño el que causa el samsara y que deseamos obtener la liberación, y lo que es imposible es que todos existamos separadamente pues lo que realmente sucede es que todos somos uno con brahman.

Bueno, desde un punto de vista budista, el Buda vio que esa identificación de la ignorancia o falta de darse cuenta no era verdad. Así que el Buda identificó lo que realmente es la falta de darse cuenta, qué es de lo que no nos damos cuenta, cuál es nuestra confusión, cuál es nuestra ignorancia. El Buda identificó cuál es la verdadera ignorancia, cuál es la verdadera falta de darse cuenta, cuál es la verdadera causa del verdadero problema, el cual es el renacimiento incontrolablemente recurrente. Aquí es donde entra la explicación de los doce eslabones de surgimiento dependiente, porque es con este esquema que el Buda explicó cómo la falta de darse cuenta de la realidad, de cómo existimos, realmente causa este renacimiento incontrolablemente recurrente.

Así que los doce eslabones son básicamente una descripción de cómo funciona el renacimiento. En otras palabras, los doce eslabones nos muestran cómo, a través de nuestra falta de darnos cuenta, a través de nuestra confusión, perpetuamos una y otra vez el tener un cuerpo y una mente, lo cual actuará como la base para experimentar el sufrimiento de la infelicidad y el sufrimiento de la felicidad mundana que nunca satisface.

Pero el Buda no lo dejó simplemente ahí: “Bueno, así es como perpetuamos nuestro sufrimiento samsárico”, y luego no queda más que quejarse de lo que terrible que es eso. El Buda continuó para ver que es posible tener una verdadera cesación de ello. En otras palabras, realmente podemos detenerlo para que nunca recurra. Esa es la tercera Verdad Noble.

En otras palabras, el Buda vio que con otros sistemas de creencia, otros sistemas de explicación, realmente no se detenía el renacimiento samsárico ni todo el sufrimiento. Quizá se pueda entrar en algún increíble trance meditativo y parezca como si el sufrimiento hubiera terminado, debido a que este trance duró mucho tiempo y realmente no se reconoció nada de lo que ocurría; pero el sufrimiento samsárico recurrió, regresó.

Algunas personas ordinarias podrían pensar, y tenemos esta creencia común también en Occidente, que la vida tiene sus altibajos y “es necesario aprender a vivir con ello”, por lo que lo mejor que podríamos hacer es aprender a vivir con esos diversos problemas, hacerles frente. En muchos casos esta es la aproximación de la psicología occidental, ¿no es así? Pero el Buda vio que verdaderamente es posible detener el ciclo samsárico, finalizarlo de tal forma que nunca recurra. Esa es la cesación verdadera.

La cuarta Verdad Noble es que el Buda vio cuál es verdaderamente la vía de la mente que conducirá a esta cesación verdadera. A menudo se traduce como “la verdad del camino” o “el camino verdadero”. Pero no hablamos de un sendero en el que se pueda caminar; estamos hablando de un estado mental, un tipo de entendimiento que actuará como una vía que conduce a la liberación. Así que no está realmente hablando de acciones detalladas paso a paso; es más en términos de describir paso a paso la clase de mente que se necesita. Está hablando de la mente misma, del entendimiento: esto es lo que traerá la liberación.

Y básicamente, si comprendemos que no existe tal cosa como estas formas imposibles de existencia que imaginamos que son las formas en las que existimos, si comprendemos que no existe tal cosa, entonces se puede obtener la liberación; a eso es a lo que se refiere la vacuidad, es una ausencia total, no existe tal cosa. Cómo ocurre realmente esta liberación se explica también en términos de los doce eslabones. Así que los doce eslabones pueden comprenderse en el orden siguiente: que el uno produce el dos, el dos produce el tres, etc., eso describe cómo perpetuamos el samsara. O también podemos comprenderlo en el orden inverso, el cual describe cómo salimos del samsara.

En otras palabras, si queremos deshacernos del eslabón número doce, dado que surge dependientemente del once, tenemos que deshacernos del once. ¿Y cómo nos deshacemos del once? Bueno, entonces tenemos que deshacernos del diez. Y luego para deshacernos de él, tenemos que deshacernos del nueve. Y así es como comprendemos los doce eslabones: cómo es que el entendimiento de los doce eslabones en orden inverso nos indica cómo salimos realmente del samsara. Por lo tanto, esta enseñanza sobre los doce eslabones de surgimiento dependiente está muy, muy involucrada o representa el núcleo de la comprensión de Las Cuatro Verdades Nobles.

En el budismo hablamos de las tres actitudes venenosas. Estas son las actitudes o emociones perturbadoras, actitudes perturbadoras que son las más venenosas, las que realmente nos mantienen en el samsara. Son el deseo anhelante o apego, codicia, la hostilidad y el enojo, y luego está la ingenuidad. Podemos aplicar varios antídotos temporales que nos ayudarán a superar este deseo anhelante o apego y enojo.

Si tenemos mucho deseo anhelante por el cuerpo de alguien más o por nuestro propio cuerpo y tenemos mucho apego, podemos meditar en qué hay dentro del cuerpo, la llamada fealdad del cuerpo. El cuerpo no consiste solamente de la superficie externa y la forma, sino que está todo lo que hay en el estómago y en los intestinos, etc. Así que esto ayuda como antídoto temporal para minimizar nuestro deseo y apego. El pastel más deseable y maravilloso, el que más les guste, mastíquenlo unas cuantas veces, escúpanlo en el plato y vea cuán deseable se ve, y si lo tragan, piensen en lo que se convierte al cabo de un día. Este tipo de pensamientos son una ayuda temporal para superar nuestro apego y deseo.

Y para nuestro enojo y hostilidad, que básicamente es el deseo de que le ocurra algún daño a otros, entonces aplicamos el antídoto temporal de la meditación en el amor, que todos desean ser felices, nadie desea ser infeliz y demás, así que se les desea que sean felices. Ese es un antídoto temporal para el enojo y la hostilidad. Sin embargo, estos antídotos temporales de meditación en la fealdad y en el amor no nos proporcionan una verdadera cesación de las emociones perturbadoras y del sufrimiento que nos causan, son solamente una ayuda temporal.

Pero estas emociones perturbadoras regresarán. Así que si realmente deseamos deshacernos de ellas, entonces necesitamos aplicar el antídoto para la ingenuidad, la tercera actitud venenosa. La ingenuidad es particularmente acerca de la realidad, acerca de cómo existimos. Frecuentemente hablamos de ingenuidad en términos de dos niveles: ingenuidad acerca de la causa y efecto, e ingenuidad acerca de cómo existimos. ¿Cuál es el antídoto de la ingenuidad? Lo que el Buda enseñó es que el antídoto es la meditación en estos doce eslabones de surgimiento dependiente. Mediante su comprensión, entendemos cómo funciona la causa y el efecto.

Cuando hablamos de causa y efecto, estamos hablando de causa y efecto conductual; no estamos hablando de causa y efecto involucrados en la gravedad o en algún proceso de tipo físico. Hablamos de ello en términos de nuestra conducta, en otras palabras, el tema del karma. Los doce eslabones nos ayudan a comprender todo el mecanismo de cómo funciona el karma y cómo es este mecanismo el que conduce el renacimiento samsárico incontrolablemente recurrente.

Y más específicamente, nos explica cómo la falta de darse cuenta de la realidad, de cómo existimos, es realmente la causa raíz de todo el síndrome del samsara y explica cómo deshacerse de él. Y si nos liberamos de la causa raíz, esta falta de darse cuenta de cómo existimos, entonces también nos liberaremos de todo el proceso que también se explica en los doce eslabones. Ese entendimiento que se libera de nuestra falta de darnos cuenta, nuestra confusión o ignorancia, de la misma manera se liberará de las otras emociones perturbadoras: deseo anhelante, enojo y demás, dado que estos tipos de emociones perturbadoras están muy involucradas en todo el proceso kármico.

Los doce eslabones explican el papel de las emociones perturbadoras en la conducción del karma, en un sentido, en términos de las motivaciones negativas, en términos de lo que activa las tendencias kármicas, etc. Los doce eslabones explican cómo estas emociones perturbadoras están involucradas en causar nuestras acciones kármicas y cómo están involucradas en producir el resultado de nuestras acciones kármicas. Así que con nuestro entendimiento de los doce eslabones, tanto el entendimiento de cómo producen el samsara como el entendimiento de cómo podemos salir del samsara, eliminamos la ingenuidad acerca de la realidad y, como un aspecto colateral, eliminamos también nuestra ingenuidad sobre la causa y efecto conductual.

Es muy importante darse cuenta de esto: cuando actuamos en forma destructiva, eso produce la experiencia del primer tipo de sufrimiento, el sufrimiento de la infelicidad, del dolor. ¿Y por qué actuamos destructivamente? Porque no nos damos cuenta de cómo existimos. Y aún si actuamos constructivamente pero basados en una confusión de cómo existimos, en otras palabras: “Te ayudaré, así que eso me hará sentirme importante, eso me hará sentirme útil, me agradecerás, me amarás”, ese tipo de cosas, eso puede producirnos felicidad mundana temporal, pero como vimos antes, eso aún sigue siendo sufrimiento samsárico. Entendiendo estos doce eslabones nos deshacemos de todo el paquete: de todas las emociones perturbadoras, el karma y la falta de darse cuenta o ignorancia de la realidad que es la base de las anteriores.

Entonces la pregunta es: ¿por qué querríamos entender esto? “Qué fascinante. Así es como se entra en el samsara; así es como sale del samsara. Qué interesante”. Bueno, el que sea interesante no es razón suficiente y no obtendremos resultados muy profundos de estudiar este material. Así que ¿cuál es uno de los axiomas más básicos y fundamentales del budismo? Que todos desean ser felices y nadie desea ser infeliz. Y no existe razón de por qué es así; es simplemente la forma en que son las cosas.

Es muy interesante, cuando estudiamos budismo muchos de nosotros quedamos fascinados con cuán racional es el sistema y cómo da explicaciones para todo. Pero de hecho incluso dentro del budismo existen ciertas cosas que son explicadas como: “Sencillamente así es como son las cosas. No existe razón”. Una de ellas, que realmente es fundamental, es: “Todos desean ser felices y nadie quiere ser infeliz”. Este es un punto realmente profundo. Debido a que no deseamos ser infelices, por lo tanto deseamos eliminar la infelicidad, ¿no es así?

El problema es que no reconocemos realmente cuál es la verdadera infelicidad, en otras palabras, la primera Verdad Noble: el sufrimiento verdadero. No deseamos ser infelices. No deseamos ser pobres ni morir de hambre, así que creemos que la felicidad es tener mucho dinero. Pero entonces conseguimos mucho dinero y hay muchos otros problemas involucrados: ¿qué vamos a hacer con nuestro dinero? ¿Cómo lo vamos a invertir? “Todos quieren mi dinero”. Se lo van a robar… todos estos problemas que conlleva.

Y deseamos ser felices así que pensamos que…bueno, esto es muy interesante; recuerdo algunas personas que vivían como ustedes en la Unión Soviética y que soñaban con poder comer fruta, como plátanos. Uno de mis amigos rusos llegó a la India y había casi una interminable provisión de plátanos, así que al principio justamente se atiborró de ellos; plátanos, plátanos, plátanos. Pero luego se percató de que eso no era realmente la felicidad. Quiero decir, una vez que se ha comido un cierto número de plátanos durante un cierto número de días…ya es suficiente.

Así que aunque queremos ser felices, todos quieren ser felices, no sabemos realmente lo que es la felicidad. Si pudiéramos aprender lo que es el sufrimiento verdadero, todo este ciclo samsárico, y cuál es su verdadera causa, entonces (solamente basados en el hecho de que todos quieren ser felices y nadie quiere ser infeliz, precisamente sobre esa base) querríamos salir del samsara, querríamos liberarnos de esa infelicidad, ese sufrimiento, ese tipo de sufrimiento más profundo. Si lo piensan, este es realmente un punto muy profundo.

Escuchamos sobre renuncia, renuncia del samsara, y esto suena muy difícil y realmente imposible. Pero existe una base que todos poseemos que la hace posible, que es la naturaleza básica de que queremos ser felices y no queremos ser infelices. Sobre esa base es posible desarrollar renuncia. Y sobre la base del hecho de que todos quieren ser felices y nadie quiere ser infeliz, podemos desarrollar compasión, la cual es la base para desarrollar la bodichita, que es la motivación para alcanzar la iluminación con el fin de ser capaces de ayudar de la mejor manera a todos a salir de su sufrimiento.

Así, si realmente deseamos desarrollar renuncia, debemos comprender qué es a lo que vamos a renunciar. No es meramente al sufrimiento de la infelicidad; no es meramente al sufrimiento de nuestra felicidad ordinaria que cambia todo el tiempo, el llamado “sufrimiento del cambio”. De lo que queremos salir y liberarnos es de lo que se llama “el sufrimiento que afecta que todo lo impregna”. Estos son los agregados incontrolablemente recurrentes. “Que todo lo impregna” porque impregnan cada momento de nuestra existencia. “Que afecta” porque afectan al producir nuestra experiencia de los dos primeros tipos de sufrimiento. A eso es a lo que estamos renunciando. De eso es de lo que deseamos liberarnos.

La renuncia es el deseo de liberarnos de este sufrimiento más profundo, del que es el sufrimiento verdadero, del que verdaderamente es sufrimiento y de sus causas, de las que son verdaderamente sus causas. Y literalmente la palabra significa “una determinación”, así que estamos determinados a liberarnos, nuestra mente está absolutamente convencida.

Ahora, ¿cuáles son las bases para estar seguros acerca de esto? La base para ello es estar totalmente convencido de que es posible eliminar el sufrimiento verdadero y sus causas verdaderas, que es totalmente posible. Así que se está convencido de ello. Y se está convencido de qué tipo de mente, qué tipo de entendimiento realmente nos liberará de ello para siempre. Sobre esa base, entonces definitivamente queremos liberarnos.

¿Cómo se puede tener la determinación de liberarse si no estamos convencidos de que es posible liberarse, si no estamos convencidos de cómo hacerlo ni convencidos de que haciéndolo funcionará, ni convencidos de que nosotros somos capaces de hacerlo, no solamente el Buda Shakyamuni? Así que para realmente estudiar estos doce eslabones tenemos que tener la motivación de estar determinados a liberarnos del samsara. Y esa determinación es la renuncia basada en entender la siguiente secuencia de los doce eslabones: “Este es realmente el sufrimiento verdadero. De esto es de lo que estoy determinado a salir”. Así es como funciona.

Y la secuencia inversa: “Esto es realmente lo que me liberará del sufrimiento samsárico y es posible liberarse de él para siempre”. Es muy interesante porque en cierto sentido necesitamos esta renuncia para obtener la suficiente motivación como para estudiar los doce eslabones seriamente. Y mientras más seriamente estudiemos los doce eslabones, más determinados estaremos a liberarnos de ellos y más convencidos nos sentiremos de que podemos liberarnos de ellos. Así se fortalece nuestra renuncia. Así, las dos se fortalecen mutuamente, como en un bucle de retroalimentación.

La presentación de los doce eslabones realmente se enfoca en el tema de cómo opera el samsara y cómo obtener la liberación del samsara, así que no es exclusivamente mahayana. En otras palabras, esto es lo que se tiene que comprender y con lo que se tiene que trabajar primero, si se va a trabajar hacia la iluminación. Esto se inserta en toda la discusión de ¿qué necesitamos para obtener la liberación? ¿Qué necesitamos comprender? ¿Qué tipo de mente necesitamos para obtener la liberación? ¿Qué clase de mente necesitamos tener para obtener la iluminación?

Y ¿es posible la liberación? ¿Es posible la iluminación? Esa es una pregunta y un tema sumamente esencial. ¿Es posible la liberación? ¿Es posible la iluminación? “¿Cómo podría trabajar hacia eso si no estoy convencido de que sea posible?”. Tenemos que observar más profundamente en términos de estos doce eslabones y el material que subyace nuestro entendimiento de los doce eslabones.

Y a pesar de que este no es específicamente el tema de los doce eslabones, creo que es extremadamente importante comprender, o al menos tener una indicación de qué es lo que necesitamos pensar para entender y llegar a estar convencidos de que la liberación y la iluminación son posibles. De otra manera, ¿por qué practicamos budismo? ¿Qué están haciendo aquí si no creen que sea posible alcanzar la meta?

El problema es que nuestra mente proyecta formas imposibles de existencia y pensamos que corresponden con la realidad. Estos son los problemas. Cuando hablamos de falta de darse cuenta, el primero de los doce eslabones, se refiere básicamente a creer esta proyección, a creer que es verdadera esta basura que la mente proyecta de formas imposibles de existencia. Esa es la falta de darse cuenta.

Y más específicamente, nuestra mente proyecta formas imposibles de existencia para las personas -yo, tú- y asimismo formas imposibles de existencia de todos los fenómenos en general, de todo; en términos de los doce eslabones se habla específicamente acerca de la falta de darse cuenta de cómo existen las personas, tanto uno mismo como los demás.

Ahora, por supuesto que existen muchos diferentes sistemas filosóficos dentro del budismo, muchos sistemas filosóficos explicativos diferentes, y algunos de ellos dicen que todo lo que se necesita para obtener la liberación es el entendimiento de que no existe tal cosa como la proyección de lo que es imposible con respecto a las personas; que con respecto a las personas esa es una forma imposible y todo lo que se necesita es entender la vacuidad de eso, que esa forma no se refiere a nada real. Y lo que es imposible respecto a todo, incluyendo el yo, es una forma más profunda que la mente proyecta, que nosotros creemos y de la que necesitamos [liberarnos] para obtener la iluminación. Así que existen dos niveles de lo que es imposible y dos niveles de liberarse de ellos.

Y existen algunos sistemas dentro de estas escuelas indias de filosofía budista que dicen: “ Bueno, realmente se necesita el mismo entendimiento para obtener la liberación que para obtener la iluminación”. Sin embargo, este es un punto técnico que podemos estudiar a profundidad más tarde, el hecho de que necesitemos o no el mismo entendimiento para obtener la liberación y la iluminación, o si existen niveles de entendimiento para la liberación y la iluminación. De tal manera que la falta de darse cuenta, ese primer eslabón, se entiende de forma ligeramente diferente en cada uno de estos sistemas filosóficos, en términos de qué es de lo que uno no se da cuenta.

Pero el punto real aquí es que la mente proyecta estas formas imposibles de existencia y creemos que son verdaderas. Ahora, para obtener la liberación del samsara tenemos que dejar de creer que son reales, que esa proyección se refiere a la realidad. Tenemos que darnos cuenta: “Esto es ridículo; no se refiere a nada real. Eso está totalmente ausente”. De eso habla la vacuidad: está totalmente ausente.

Aún si solamente dejamos de creer que estas proyecciones se refieren a algo real, incluso si la mente todavía las proyecta, no tenemos ningún sufrimiento. No producimos ninguna experiencia samsárica posterior basada en creer en estas proyecciones. Es el creer en estas proyecciones, como que existe un yo sólido, lo que nos hace experimentar deseo con el fin de hacer sentir seguro a ese yo: “Tengo que conseguir muchas cosas para mí”; o nos hace experimentar enojo: “Tengo que alejar muchas cosas de mí que siento que me amenazan”, y demás. Nos liberamos de eso cuando dejamos de creer en esta falsa apariencia y, por lo tanto, ya no se crean más causas de sufrimiento para uno mismo.

Aún si la mente produce toda esta basura, nos damos cuenta de que es como una ilusión, no se refiere a nada real. No reaccionamos en consecuencia y no producimos más sufrimiento para nosotros mismos, ni producimos renacimientos samsáricos posteriores. Eso es la liberación. Nos convertimos en lo que se llama un arjat, un ser liberado. El entendimiento de los doce eslabones es suficiente para obtener la liberación. Pero tenemos que ir más profundamente si realmente deseamos ayudar también a todos los demás a obtener la liberación. Necesitamos que la mente deje de proyectar estas apariencias engañosas, estas falsas apariencias. Si podemos lograr que la mente deje de hacerlo, entonces nos convertimos en un buda iluminado.

Si queremos comprender esto de una forma inicial y muy sencilla: la mente proyecta algo como una línea sólida alrededor de las cosas y entonces todo parece existir sólidamente, independientemente, por sí mismo, como si estuviera encapsulado en plástico.

Como cuando alguien se enoja con nosotros o nos dice algo desagradable y “ahí está”, aparece como si existiera por sí mismo, independiente de todas las causas. La vida entera de esta persona, el espectro entero de todas las personas que alguna vez conoció, todas las influencias, lo que le ocurrió el día anterior, lo que le ocurrió antes de conocernos, todas estas cosas no aparecen. Solamente aparece: “¡Oouh, me dijiste esta cosa desagradable!”, como si existiera enteramente por sí misma, con una gran línea alrededor de ella o encapsulada en plástico. Y entonces, sobre esa base, nos enojamos mucho.

Si deseamos ayudar a todos a lograr la liberación, tenemos que hacer que la mente deje de proyectar esta basura. Porque cuando deja de proyectar estas líneas sólidas alrededor de las cosas, encapsulándolas como si existieran independientemente, entonces vemos cómo todo es interdependiente: todas las causas de por qué alguien ha actuado de la forma en que lo hizo, todas las cosas que se suscitarían si les enseñamos esto o aquello y cómo ello afectaría todas sus vidas futuras y a todos aquellos con quienes interactuarán, y así sucesivamente.

Tenemos que ser capaces de saber eso para ser un buda. Eso es lo que sabe un buda iluminado, la mente omnisciente conoce eso. Así que para saberlo tenemos que hacer que la mente deje de proyectar esas formas imposibles de existencia, esa falsa apariencia. Así que tenemos que estar convencidos de que es posible obtener una cesación verdadera, no sólo en nuestra creencia en estas apariencias falsas, estas apariencias engañosas, sino también que es posible obtener una cesación verdadera de la proyección de estas apariencias engañosas, es decir, que la mente cesará de proyectar todo esto.

Eso nos conduce al tema de lo que se llama “la pureza natural de la mente”, naturaleza búdica, este tipo de cosas. Así, cuando un arya tiene cognición no conceptual básicamente de Las Cuatro Verdades Nobles y más específicamente de la vacuidad: “no existe tal cosa como estas formas imposibles de existencia, no se refieren a nada real”, cuando se enfocan en esa no conceptualidad, lo cual significa que no lo hacen a través de una categoría de “vacuidad” o lo que sea, entonces ese estado mental no solamente no cree en esas falsas apariencias sino que ni siquiera las proyecta. Está totalmente libre de todo eso.

Ahora, esto se convierte en un proceso muy interesante. Cuando alguien se convierte en un arya, eso no significa que ya sea un ser liberado. Aún hay un largo camino por recorrer. Existen muchos diferentes niveles de esta falta de darse cuenta, este primer eslabón, y las emociones perturbadoras que surgen de ella. Así, cuando se obtiene por primera vez este enfoque no conceptual en la vacuidad, entonces se comienza a liberarse de esta falta de darse cuenta, no regresa. Se empieza a liberarse de sus diferentes niveles.

El primer entendimiento profundo que obtenemos aquí es que esta confusión, esta ignorancia o falta de darse cuenta no está en la naturaleza de la mente. Si estuviera en la naturaleza de la mente, debería estar ahí a cada momento. Pero miren, aquí hay una situación: ¿cuándo tenemos una cognición no conceptual de la vacuidad? Cuando no está ahí. Y si no está ahí en ciertos momentos, entonces no es parte de la naturaleza innata de la mente.

Entonces la pregunta es: ¿podemos liberarnos de la ignorancia de tal forma que nunca regrese? ¿Podemos obtener una cesación verdadera de ella? Pero al menos primero estamos convencidos de que no es parte de la naturaleza de la mente. Eso es esencial. Eso es lo que realmente nos empuja hacia adelante para realmente trabajar en deshacernos de ella, porque vemos que podemos liberarnos de ella. No tiene que estar ahí todo el tiempo.

Lo que ocurre después de que hemos obtenido esto, lo que se llama “total absorción” en la vacuidad (no conceptual, total absorción en: “no existe tal cosa como esta forma imposible de existencia”, y esa forma imposible de existencia no aparece en absoluto) lo que ocurre es que después de eso las cosas aparecen de nuevo y aparecen en diversas formas imposibles, pero comenzamos a creer que no son verdad.

Como dije, existen ciertos niveles de esa falta de darse cuenta, ciertos niveles que seguirán por etapas. Así, los primeros niveles comienzan a retirarse. Y con suficiente familiaridad y con practicar una y otra y otra y otra vez por una inmensa cantidad de tiempo, entonces lo que ocurrirá es que, cuando no estemos totalmente absortos en la vacuidad, nuestra mente aún hará la apariencia de estas formas imposibles de existencia; sin embargo, no habrá nivel alguno de confusión acerca de ello, no habrá ningún nivel de creencia en ello. Eso es cuando se alcanza la liberación. Ahí es cuando se llega a ser un arjat.

Porque creer en esas formas imposibles de existencia es lo que causa las emociones perturbadoras, y eso forma una base para el karma y el renacimiento, el samsara. Así que sobre la base de ello, de que existe este tipo de experiencia (en la total absorción no hay ni siquiera una apariencia de falsa existencia y no hay creencia en ella, y con el tiempo, siendo un arjat, incluso aunque haya esa apariencia de existencia verdadera, de existencia imposible, no hay creencia en ella) entonces podemos convencernos de que es posible alcanzar la liberación. Pero, por supuesto, esto es algo muy difícil si no hemos realmente experimentado estos estados en la meditación ¿no es así?

Entonces tenemos que mirar un poco más profundamente y vemos un tema que se discute en la clase superior de tantra, que es el tema de la mente de luz clara, el nivel más sutil de la mente, que va de vida en vida, sin principio, y que de hecho continúa hacia la iluminación también. Y aunque está presente a cada momento, esta continuidad está en cada momento, no está manifiesta mientras estamos vivos porque están operando niveles más burdos de la mente. Pero este nivel mental se hace manifiesto durante el período de la muerte. En la fase de la muerte se tiene la mente de luz clara de la muerte, así se le llama.

Y esa mente automáticamente, sólo por la naturaleza de cómo es, no proyecta estas formas imposibles de existencia y no cree en ellas. Así que todos experimentamos eso. No importa qué tanto hayamos meditado, mucho o poco, todos experimentamos la luz clara de la muerte. Ciertamente no nos damos cuenta de ella cuando la experimentamos, pero este estado mental de luz clara al momento de la muerte es también un indicativo muy importante de que en la naturaleza de la mente no está este mecanismo de proyectar formas imposibles de existencia, de creer en ellas y luego generar todas las emociones perturbadoras y toda esta basura que proviene de ellas. Porque en cada existencia muerta no tenemos este mecanismo.

Lo que también es importante de esta mente de luz clara es que con ese nivel mental es posible tener apariencias de cosas, pero sin proyectar una forma imposible de existencia con ello. Eso es posible con este nivel mental. Ahora, ese estado mental no necesariamente comprende lo que es, no comprende la vacuidad ni nada de eso, pero no produce toda esta basura. Así que si podemos alcanzar la comprensión de la vacuidad con ese nivel mental, entonces realmente habremos logrado una poderosa herramienta. Porque ese es el estado mental, el estado iluminado de buda, si pudiéramos sostenerlo para siempre.

Eso es la iluminación. Es este estado mental, mente de luz clara con el entendimiento de la vacuidad que, a través de la meditación, somos capaces de sostener por siempre. Es solamente una cuestión de familiaridad. Mientras más capaces seamos de generar esto en la meditación y mantenerlo con el entendimiento de la vacuidad, entonces no solamente desaparecerán los diferentes niveles de esta creencia en las formas imposibles de existencia, sino que ni siquiera tendremos la proyección de estas formas imposibles.

Todo esto puede sonar muy fantástico y realmente extraño, pero mientras más y más pensemos acerca de esto, más y más convencidos estaremos de que es posible obtener, no solamente la liberación sino también la iluminación, y así es como esto ocurre. Esta es la razón de traer a colación este tema. Así es como ocurre. Esto es por lo que es posible. Y todos tenemos mente de luz clara, así que todos somos capaces de ello. Esto se resume en un breve enunciado el cual es, de nuevo, un axioma, esa es sólo la forma en la que es: “la mente es naturalmente pura”. Se refiere a este nivel de la luz clara de la mente.

Si podemos llegar a convencernos de que: “es posible obtener la liberación e incluso es posible ir más allá de eso y obtener la iluminación, porque es posible una verdadera cesación de toda esta basura y de la creencia en esta basura que proyectamos”, entonces eso realmente nos proporciona una fuerte motivación para alcanzarlo. Si no estás convencido de que puede suceder y realmente no comprendes cómo sucede, es muy difícil trabajar sinceramente para lograrlo. Entonces estás trabajando para: “bueno, estaría bien, pero no sé si pueda lograrlo”. ¿Cómo puedes entonces poner tu corazón en ello?

Eso nos trae de vuelta a los doce eslabones, a nuestro tema del fin de semana. Porque sobre la base de estar realmente convencidos de que la liberación y la iluminación son posibles, entonces vamos más profundamente y nos interesamos más profundamente en ello, “bueno, ¿cómo funciona realmente el samsara? ¿Cómo se puede realmente salir de él? ¿Cómo funciona este mecanismo?”. Y si podemos comprender cómo funciona y las diversas partes que lo integran entonces, de nuevo, obtenemos más confianza en cómo desarticularlo, de tal forma que se destruya, que no recurra.

Más específicamente, en un nivel muy práctico, cuando comprendemos estos doce eslabones podemos notar y reconocer en nuestra vida diaria cómo estamos creando más sufrimiento samsárico para nosotros mismos. Podemos verlo. Podemos reconocer cuál es el problema. Y tenemos cierta idea de cómo atacarlo. Así que el entendimiento de estos doce eslabones no es algo solamente teórico. Tiene una aplicación muy práctica una vez que se ha digerido todo el sistema. Nadie dijo que era fácil. Es un sistema complicado, pero una vez que lo hemos digerido entonces podemos aplicarlo y ver cómo está operando… “Miren, ¿qué estoy haciendo? Estoy solamente creando más sufrimiento para mí mismo”, y nos cae el veinte: “¡Ja! En esto es en lo que tengo que trabajar ahora mismo”.

Así que si queremos obtener la liberación nosotros mismos, basados en el hecho de que deseamos ser felices y nadie desea ser infeliz, específicamente nosotros mismos, entonces necesitamos comprender esto. Y si deseamos ser capaces de ayudar a otros a obtener la felicidad y superar el sufrimiento, en otras palabras obtener la liberación, esto es lo que tenemos que enseñarles. Porque tienen que comprender esto. Y para saber cómo hacerlo apropiadamente, de tal forma que no los confundamos, para saber cómo enseñarles y demás necesitamos iluminarnos, volvernos un buda.

Así que esta es la introducción al tema de los doce eslabones de surgimiento dependiente. Mañana comenzaremos nuestra explicación más detallada del asunto. Sin embargo, me parece que es muy importante tratar de entender el contexto y su importancia antes de estudiar algo tan complejo como esto. Porque cuando abordamos un tema complejo es muy fácil decir: “Oh, esto es demasiado complicado” y “no quiero hacer esto, no quiero comprenderlo, es demasiado”. Este es un gran obstáculo que necesitamos superar. Para superarlo es de utilidad comprender el contexto, el propósito, por qué querríamos intentar comprenderlo.

En resumen: “Quiero ser feliz. No quiero ser infeliz. Así es como me hago infeliz y así es como puedo alcanzar la felicidad verdadera”. En pocas palabras.

¿Qué preguntas tienen? Nos quedan algunos minutos.

Pregunta: Tengo una pregunta respecto a cómo algo es proyectado en tu mente...

Alex: ¿Cómo algo es proyectado en tu mente o fuera de tu mente?

Pregunta (continuación): Bueno, probablemente ambas. Porque si hablamos de formas imposibles de existencia y a este respecto estamos proyectando nuestra mente en esas formas imposibles y tenemos que deshacernos de ellas, tenemos que…

Alex: Correcto. Esta es una muy buena pregunta. La pregunta es: ¿cómo y por qué es que la mente proyecta estas formas imposibles de existencia? Esto está muy relacionado con el tema de los doce eslabones. Cuando hablamos de los seres sensibles, literalmente la palabra “seres sensibles” es “alguien con una mente limitada” y un sinónimo es “seres encarnados”, lo cual significa alguien con un cuerpo limitado. Un buda no es un ser sintiente. Un buda no es un ser encarnado.

Y así, si utilizamos una analogía con las computadoras: el problema es que cuando tenemos este renacimiento samsárico incontrolablemente recurrente, lo que se produce -y los doce eslabones explican cómo se produce- lo que se produce es un “hardware limitado”. Tenemos mentes y cuerpos limitados. Y básicamente es el cuerpo limitado el que hace… Quiero decir que son dependientes uno del otro. Debido a que el cuerpo es limitado, la mente, el darse cuenta es limitado.

Por ejemplo, solamente podemos ver lo que está frente a nosotros a través de los agujeros que tenemos en la cabeza, donde están nuestros ojos; no podemos ver lo que hay detrás. Este es un ejemplo muy sencillo de que estamos limitados. Así que con la limitada capacidad de un cerebro, la limitada capacidad de los ojos y los oídos y demás, cualquier forma de vida que adquiramos, es un poco como estar dentro de un submarino viendo por el periscopio. Vemos solamente un poquito; limitado. Y cuando vemos solamente un poquito, como ver por el periscopio, creemos que eso es todo lo que existe, porque eso es todo lo que vemos, eso es todo de lo que nos damos cuenta. No podemos darnos cuenta de todas las causas de las cosas ni de todos los resultados ni nada de eso. Ni siquiera podemos ver lo que hay detrás de nuestra cabeza.

Así es. El generar estos agregados limitados es parte de todo el fenómeno samsárico. Los doce eslabones explican cómo ocurre y cómo salir de eso. Y lo realmente desagradable es que se siente como si esto fuera real. Se siente como si existiera algún pequeño yo sólido sentado dentro de mi cabeza hablando, como si fuera el autor de la voz en mi cabeza. Se siente como si hubiera una clase de yo adentro, sólido: “Oooh, ¿qué voy a hacer ahora? Presionar los botones, hacer que se mueva el brazo, obtener información de la pantalla de video de los ojos”. Así se siente.

Bien, terminemos entonces con una dedicatoria. Pensemos que cualquier entendimiento que hayamos obtenido de esto, cualquier fuerza positiva pueda profundizarse cada vez más y actuar como una causa para alcanzar la iluminación para el beneficio de todos.