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Archivos budistas del Dr. Alexander Berzin

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Introducción a la meditación en la vacuidad (vacío)

Alexander Berzin
Berlín, Alemania, enero de 1995
[transcripción editada]
Traducido por Fabiola Larios Togo

Sesión dos: identificar al “yo” falso

La continuidad del “yo” falso

Hemos visto que, de acuerdo con la tradición budista indo tibetana, tenemos un “yo” convencional, que es en realidad una abstracción que puede etiquetarse sobre la corriente de continuidad siempre cambiante de los cinco factores agregados que conforman cada momento de nuestra experiencia subjetiva individual. Hemos visto que este “yo” convencional está incluido en el gran agregado que incluye todo lo que es no estático y que no se encuentra en los otros – en el que están todas las emociones y demás – . El “yo” convencional es algo que cambia momento a momento, no es estático. “Ahora estoy haciendo esto, ahora estoy haciendo aquello”. Obviamente, está cambiando momento a momento. Además, puede producir efectos. “Puedo lavar mi ropa; puedo hacer feliz a alguien; puedo hacer infeliz a alguien”.

Hablamos de cómo las cosas pueden durar para siempre o por un corto tiempo. Desde el punto de vista mahayana, cada “yo” convencional individual dura para siempre, sin principio ni final. Aunque los cinco agregados de un individuo pueden expandirse durante el curso de una vida, y después existir primariamente en forma potencial durante el bardo entre una vida y otra, la continuidad de cada mente individual o actividad mental también continúa sin principio ni fin. También continúa hasta la iluminación. Diferentes sistemas filosóficos budistas indios declaran que diferentes niveles o aspectos de la mente tienen una continuidad ininterrumpida que continúa para siempre. Pero sin importar qué sistema sigamos, siempre hay algún aspecto de actividad mental que puede servir como base para etiquetar al “yo” y, debido a ello, podemos decir que el “yo” convencional continúa por siempre.

Participante: Pensaba que una persona deja de existir cuando alcanza el nirvana.

Alex: Por eso dije “de acuerdo al mahayana”. De acuerdo al teravada y quizás otras escuelas del hinayana, el continuum mental termina en el parinirvana, después de que te conviertes en un buda o en un arjat y mueres. Existen diferentes teorías. En cualquier caso, probablemente ese logro esté muy lejos de la mayoría de nosotros, de tal forma que nuestra corriente mental continuará por un largo tiempo.

Pregunta: ¿Esto significa que el karma dura para siempre?

Alex: De acuerdo al mahayana, el karma puede ser purificado, en el sentido de ser limpiado, sin necesidad de que madure. De acuerdo al teravada, todo el karma madurará, incluso en formas triviales, antes de que alcancemos el parinirvana. Ningún sistema budista asegura que el karma dura para siempre.

Participante: Hay una gran diferencia entre pensar que mi corriente mental terminará cuando me convierta en un arjat y pensar que continuará para siempre.

Alex: El Buda enseñó muchas explicaciones diferentes para ajustarse a diferentes personas con mentalidades distintas. Ni siquiera tienen que ser para personas diferentes, podrían ser para la misma persona en diferentes etapas de su vida. Este fin de semana estoy presentando un curso desde el punto de vista de la tradición mahayana indo tibetana. La afirmación en ese sistema es que cada continuum mental individual dura para siempre. Por supuesto, si tenemos la oportunidad de estudiar muchas escuelas budistas diferentes, necesitamos ver por nosotros mismos cuál se ajusta a nosotros en nuestro nivel de desarrollo actual.

Desde el punto de vista mahayana, la presentación hinayana es para personas que podrían desanimarse mucho si pensaran que su corriente mental continuará para siempre. Si pensaran que habrá un final definitivo, esto les daría mucho más valor. Los teravadas no dirían eso. Entre las diversas escuelas hinayana, no todos los teravadas dirían que la corriente mental termina con el parinirvana. Algunos dirían que, después de que uno se convierte en arjat o en buda, la cualidad del continuum mental cambia y la antigua cualidad de éste se termina. Eso es seguro. Todos estarían de acuerdo con ello.

Pero, ya sea que adoptemos una perspectiva hinayana o mahayana, en cada caso queremos alcanzar el punto en el que termine la continuidad de nuestra mente cotidiana, perturbada y loca. El que pensemos o no en qué es lo que sigue no tiene importancia. Lo importante es liberarse del aspecto perturbador. Como dije, eso está tan distante que por el momento no es motivo de mayor preocupación.

Identificar al “yo” falso

En un sentido, desde el punto de vista mahayana, hay algo en cada ser individual que es eterno; sin embargo, no es permanente, no es estático. Necesitamos entender realmente de qué estamos hablando. Cuando decimos anatma o “no yo”, ese yo es muy específico; no estamos hablando de cualquier yo. Este yo tiene una definición; tiene ciertas cualidades.

El primer nivel de lo que estamos refutando es un yo, un “yo” falso, un atman, que tiene tres características. La primera característica es que es estático. Estático no significa eterno. Se traduce usualmente como “permanente”, pero ese término es engañoso y confuso, especialmente en este contexto. Estático significa que no cambia momento a momento, no es afectado por nada y no puede producir ningún efecto. “Uno más uno es igual a dos” no cambia. Siempre es lo mismo. No puede hacer nada. Este “yo” está cambiando momento a momento; está haciendo diferentes cosas en diferentes momentos. No es algo estático.

La segunda característica que refutamos es que el yo es una cosa, lo cual significa que es un monolito sin partes temporales y sin aspectos que sean parte de él. En un sentido, esto significa que el yo es siempre uno y el mismo. El “yo” en esta vida es uno y lo mismo que el “yo” en mis vidas pasadas y futuras, y el “yo” que es padre es uno y lo mismo que el “yo” que es hijo.

La tercera característica que refutamos es que el yo es totalmente separado y, por lo tanto, separable de cualquier juego de agregados, y entonces puede salir volando después de la muerte o el nirvana y existir por sí mismo. Es debido a que interpretamos erróneamente que existimos de esta forma que nos sentimos alienados por nuestro cuerpo y por nuestros sentimientos. Una vez me caí y me rompí las costillas y la sensación que tenía era que había un pequeño “yo” separado de toda la experiencia, que realmente no quería asociarse con lo que estaba pasando. Pensé: “Oh, no, no quiero ir en este mal viaje”. Las personas enfermas experimentan esto con frecuencia.

Este tipo de “yo”, con estas tres características, no se refiere a nada real. Se torna muy importante, en la práctica de la meditación en la vacuidad, identificar en nuestra propia experiencia cómo mantenemos esta perspectiva de nosotros mismos. No podemos avanzar más en la práctica a menos que identifiquemos en nosotros mismos qué significa esto para nosotros desde nuestra propia experiencia. Necesitamos identificar el “yo” falso, el “yo” a ser refutado.

Preguntas y discusión acerca del “yo” estático

Pensemos acerca de ello en voz alta mientras tratamos de identificar este “yo” falso. Simplemente hablaré de ello, pero piensen en lo que estoy diciendo. Seamos muy informales.

Pienso que la mayoría de las personas tienen la sensación de que permanecen iguales a través de toda su vida. Hablemos sólo de esta vida. Para la mayoría de los occidentales, la idea de las vidas futuras es realmente un poco difícil de abordar.

Pregunta: ¿Qué quieres decir con identificar este tipo de yo dentro de nuestra meditación?

Alex: La primera etapa de la meditación en la vacuidad es identificar lo que será refutado. El gran maestro indio Shantideva escribió que, si no puedes ver el blanco, no puedes dispararle una flecha. Si queremos ver que la fantasía que proyectamos de nosotros mismos no se refiere a nada real, tenemos que ser capaces de ver lo que es esa fantasía – no sólo teórica e intelectualmente – .

Piensen en ello. ¿Piensan – como considero que la mayoría de la gente hace – que son la misma persona que eran cuando tenían diez años? Es decir, “yo era Alex cuando tenía diez años y ahora soy el Alex de cincuenta años; ¿soy la misma persona?”.

Participante: Es como un río. Un río obtiene mucha agua de todos lados. Pero dentro del río existe el agua de la fuente original.

Alex: Eso sería como decir: “Bueno, he aprendido muchas lecciones (he reunido mucha agua) pero sigo siendo ‘Alex’, un ‘Alex’ más viejo – el mismo río básico – que ha aprendido estas lecciones y ha tenido estas experiencias”. Es casi como si durante nuestra vida nos hubiéramos subido a un interesante juego en un parque de diversiones, y existiera este “yo” que se subió en ese juego. ¿Tienen esa sensación de ustedes mismos?

Por supuesto, será diferente para cada persona. Tienen que identificar desde su propia experiencia qué significa esto. Al menos para mí, la sensación es que he cambiado en algunos aspectos, pero en otros aspectos todavía soy la misma persona.

Tenemos que hacer una distinción. Desde el punto de vista budista somos individuales. No me he convertido en alguien más. Algunas veces pensamos que hemos cambiado, como cuando decimos: “Desde que tuve al bebé me volví una persona diferente”. Pero, ¿lo somos? Este es el tipo de preguntas que necesitamos hacernos a nosotros mismos. ¿Qué significa decir que hemos cambiado?

El método budista no es el de un maestro o un libro que dan todas las respuestas a las preguntas. Necesitamos experimentar las cosas por nosotros mismos. Si vemos el ejemplo del Buda mismo, ¿cómo aprendió? Aprendió al ver a una persona muerta, a una persona vieja, a una persona enferma y a un monje. Significó algo para él. En el budismo podemos dar sugerencias, pero después tenemos que hacernos estas preguntas a nosotros mismos y realmente tratar de captar alguna sensación de lo que en verdad significan, y no solamente decir: “Yo no pienso así”, y desecharlas. Incluso si tenemos cierta experiencia y cierto entendimiento del budismo, necesitamos ir a un nivel más sutil, más profundo, y pensar: “¿Realmente pienso de esa manera en algún nivel sutil?”. Nos examinamos a nosotros mismos: “Un yo que es estático – no cambia, no es afectado por nada y no afecta a nada – ¿alguna vez he pensado así sobre mí? ¿Qué puede significar eso?”.

¿Alguna vez han tenido la experiencia de estar con otras personas o estar en una multitud y no querer estar ahí? ¿Simplemente de alguna forma te encierras en ti mismo y te retraes a una pequeña parte de tu cabeza, como si de alguna manera pudieras desaparecer y tu presencia ahí no afectara a nadie? ¿Simplemente te disocias de toda la situación? Yo tengo esa experiencia algunas veces. La idea de que somos estáticos nos conduce a pensar que podríamos extraernos de la causa y el efecto, como si lo que hiciéramos o dijéramos no importara más, porque nos hemos apagado. Por ejemplo, el bebé está llorando, estamos cansados y no nos queremos levantar y entonces, por un minuto, simplemente ya no escuchamos al bebé, como si nada estuviera pasando. Empezamos a observar en dónde y cuándo podríamos haber experimentado esto. ¿Qué nos dice esto de nuestra vida?

Participante: Yo conozco esa experiencia, pero es como si existiera en otro nivel que el de la gente a mi alrededor.

Alex: Exactamente. Es así. Tienes que caminar por una calle peligrosa en la noche y te proteges a ti mismo retrayéndote a tu interior, como si te hubieras ido a otro nivel en el que hay un pequeño “yo” precioso que puedes mantener inmune de todo y que no podrá ser afectado por nada. Pensamos: “No voy a permitirme asustarme”, lo cual es muy raro, como si hubiera dos “yos”. O estamos involucrados con alguien a un nivel emocional, y rompen con nosotros, nos dicen cosas terribles, y nos congelamos por dentro como si nos hubiéramos ido a otro nivel y existiéramos como un yo estático que no es afectado por lo que acaba de pasar.

Para que la meditación en la vacuidad tenga algún efecto en nuestra vida tenemos que ser capaces de relacionar todo esto con nuestra experiencia personal. De otra forma, es sólo un ejercicio intelectual que no conduce a ningún lado.

Participante: Parece que debajo de este otro nivel, hay niveles incluso más sutiles dentro de uno mismo que uno desea proteger aún más, como algo muy sagrado de lo que ni siquiera deseamos hablar.

Alex: Eso se acerca a lo que estamos hablando: “hay algo especial aquí y no quiero que se ensucie. No quiero involucrarme contigo porque no quiero salir lastimado”. ¿Eso es lo que significa ser estático?

Pasemos unos minutos pensando en ello. Buscamos experiencias en las que imaginamos que de alguna manera estamos separados de lo que está ocurriendo y no somos afectados por nada. Una vez me mordió un perro y me sentí de esta manera. Era como si hubiera un “yo” adentro que estuviera siendo profanado por esa criatura. ¿Cómo podía este ser realmente “morderme”? Era simplemente inconcebible.

[Contemplación silenciosa]

Más discusión acerca del “yo” estático

Algunas personas estaban hablando mientras contemplábamos, y noté que unas cuantas personas voltearon a mirarlas. “¿Qué está pasando? ¿Qué ocurre?”. Este es el pensamiento: “No quiero ser interrumpido”, como si hubiera algún “yo” adentro que no quiere ser afectado por lo que está pasando. Queremos mantener ese “yo” como una cosa estática dentro de nosotros que no cambia y que puede hacer sus propias cosas sin ser afectado por nada de lo que ocurre alrededor. ¡Tenemos esta experiencia todo el tiempo! Si realmente observamos, hay muchos ejemplos de ello.

Pregunta: ¿Existe algún “yo” estático que no cambie momento a momento?

Alex: No. No hay nada estático debajo de nuestro “yo” convencional. Nuestro “yo” convencional es todo lo que hay y cambia momento a momento. Pero incluso si lo vemos, no queremos aceptarlo. Podemos entenderlo por unos instantes y pensar en términos del “yo” siempre cambiante, pero después perdemos nuestra atención y vemos las cosas de manera diferente.

Pregunta: ¿La vacuidad es ese estado mental en el que, sin importar lo que pase dentro de mí, siempre está en armonía con lo que sea que ocurra afuera?

Alex: Antes que nada, permítanme aclarar. Vacío o vacuidad no es un estado mental. Pero una mente que entiende la vacuidad estará en armonía, tanto externa como internamente, en el sentido de que participaríamos completamente en lo que sea que esté ocurriendo. Por ejemplo, con la gente que platicaba durante la meditación, responderíamos pensando: “La gente está platicando. Lo escucho. ¿Y qué?”, y continuaríamos con nuestra meditación. “Si otras personas que están aquí no quieren meditar durante este tiempo, ellos se lo pierden. Quizás no entendieron y le están preguntando al vecino para clarificar sus dudas. ¿Quién sabe?”. De esta forma, estamos en armonía con lo que está pasando y simplemente seguimos con nuestra propia meditación. Cuando nos metemos en problemas es cuando pensamos en este “yo” sólido y estático: “¡Este es mi tiempo especial y sagrado para meditar y yo pagué mucho dinero por ello y ahora yo quiero tener mi tiempo especial! ¡Cómo se atreven a interrumpirme a MI!”.

Este deseo de ser capaces de apartarnos de todo lo demás y simplemente hacer lo que deseamos sin ser afectados por nada más, como si fuéramos estáticos, es la premisa básica o pensamiento que subyace el ser egoístas y autocentrados. Cuando somos egoístas sólo estamos pensando en nosotros mismos, en que no somos afectados por nada más de lo que ocurre a nuestro alrededor y que nosotros no los afectamos. No nos importa. Sólo nos fijamos en nosotros mismos: “Me tienen que servir a mí primero en el restaurante. Tengo que obtener esto primero. YO, YO, YO, YO”. Ese es un “yo” que es estático y que está fuera de contexto de lo que está pasando alrededor de nosotros.

Participante: Esto ciertamente no significa que uno no responde o reacciona para nada a lo que ocurre en el exterior.

Alex: Es correcto. Por eso es que decimos que hay un “yo” convencional. De otra manera, no podríamos funcionar. Pero, de hecho, aún respondemos a todo lo que pasa.

Participante: Quizás la esencia es que uno realmente se involucra cuando es necesario, pero cuando las cosas no son tan urgentes, simplemente las dejamos pasar.

Alex: En cierto sentido. Uno no toma las cosas personalmente, como un insulto personal. No somos el centro del universo.

Participante: Vi a una persona que estaba enojada y pensé que estaba enojada conmigo. Quizás ese no era el caso. Quizás tenía problemas con su zapato.

Alex: Sí, cuando nos enojamos así a eso se le llama auto-obsesión. Proviene de esta idea equivocada acerca de cómo existimos. Al pensar en nosotros mismos todo el tiempo, pensamos que somos el centro del universo y si alguien tiene un gesto raro en su rostro pensamos que es debido a nosotros. O podemos pensar: “Vine a Europa hace unos días y el clima se volvió muy frío, así que debo haber traído el clima frío”. Esa es la auto-obsesión narcisista.

O la mesera trae a la mesa la comida de todos mis amigos pero no me trae mi pizza. Podría enojarme mucho: “Quiero MI pizza. Me estoy muriendo de hambre. A todos los demás siempre les sirven pero yo nunca obtengo lo que pido. No le agrado”. Esto es infantil, ¿no les parece? Por otro lado, si nuestra orden realmente demora demasiado, no necesitamos sólo sentarnos ahí y pensar: “Bueno, si la trae o no, me da igual”. Podemos pedirle que por favor verifique si ya está listo lo que ordenamos, pero sin enojarnos y sin tomarlo personal. Ese es todo el asunto: no tomarnos las cosas personales.

A la mayoría de la gente le resulta un impacto enorme saber que no son el centro del universo, sobre todo a la gente joven. A la gente joven, e incluso a algunas personas mayores, les preocupa cómo se ven cuando salen. “Oh, tengo un barro. No le gustaré a nadie”. La realidad es que a nadie le importa. Todos están preocupados sólo por sí mismos; no están revisando si tienes un barro o no. Otras personas piensan que ellas son el centro del universo y que todos las están viendo. Pero, por supuesto, no nos vamos al otro extremo y simplemente salimos desnudos. Lo que tratamos de hacer es deshacernos de esa auto-obsesión, que nos lleva a comportarnos como si fuéramos el centro del universo.

Pregunta: Para las cosas del día a día eso puede estar bien, pero otro ejemplo es el de un africano negro en Alemania que fue verbalmente abusado y quizás incluso lastimado al ser arrojado del metro. Esta persona comienza a tener miedo y a volverse paranoica. En este caso, no es la persona la que está imaginando que algo le ocurre, sino que la sociedad y las personas que la integran le están haciendo cosas. ¿Qué se puede decir sobre esto?

Alex: De nuevo, uno podría intentar no tomarlo personal. El africano de tu ejemplo podría pensar: “La gente del metro no me conoce como persona. Sólo están reaccionando al color de mi piel. Yo no soy sólo el color de mi piel. No me afecta como persona. Eso no significa que sea menos valioso como persona”. Por supuesto que tenemos que lidiar con los prejuicios de otras personas y tenemos que ser cuidadosos de cómo nos vemos y cómo actuamos y demás. Pero si no nos tomamos todo personal, entonces no perdemos nuestra dignidad al atravesar la experiencia. Si tenemos que pasar por un jardín donde un perro está ladrando a los transeúntes, podemos tomarlo personal: “¡No le gusto a ese perro!”, o podemos pensar: “Este es un perro muy perturbado que le ladra a cualquier persona, y sucede que yo estoy pasando por aquí, así que me ladra a mí”. Somos cuidadosos, por supuesto, pero no nos sentimos personalmente ofendidos y lastimados por el perro. Pienso que es un ejemplo similar.

Incluso, podríamos llevarlo más lejos. Podríamos pensar, con respecto al perro: “Quizás este perro fue maltratado por su dueño y esa es la razón por la que ladra tan furiosamente a todos los que pasan”. Similarmente: “Quizás estas personas en el metro están sufriendo presiones económicas y están insatisfechas con sus vidas y con las consecuencias de la reunificación en Alemania, y por lo tanto, debido a ello, están descargando su frustración sobre extranjeros de piel oscura como yo”. Al pensar de esta forma, desarrollamos entendimiento y compasión, en lugar de miedo y paranoia.

Preguntas y discusión acerca del “yo” que es uno

“Uno” literalmente significa uno o idéntico. ¿De alguna manera pensamos en nosotros mismos como si siempre fuéramos lo mismo, sin importar lo que pasa, como un monolito sin partes? Debo decir que yo pienso de esta forma con mucha frecuencia. Alex estuvo en la India al principio de esta semana, después Alex estuvo en Praga y ahora Alex está en Berlín, pero siempre es “Alex” – esta cosa única – . Es como una persona que va a dos películas diferentes o que ve otro programa de television. ¿Eso es la realidad? Me parece que a eso es a lo que se refiere esta cualidad de ser “uno”: un monolito sin partes que permanece igual todo el tiempo.

Participante: Intuitivamente, pensé que esta cualidad de ser uno significa que yo soy uno con todo lo que pasa; que todo es sólo una cosa.

Alex: No, es pensar acerca de nosotros mismos, no acerca de lo que nos rodea.

Participante: ¿Así que eso significa que soy uno conmigo mismo o al unísono conmigo? Pero eso es algo muy positivo.

Alex: Ciertamente no hablamos de eso. Piensen en términos de lo que podría significar pensar que “yo” soy un monolito sin partes.

Pregunta: Si pienso que soy uno, si alguna parte se pierde – como una mano o una pierna – entonces ya no hay “yo”.

Alex: Exactamente. Si pierdo mi mano, ¿todavía soy “yo”? Si tengo Alzheimer y pierdo mi memoria y mi personalidad, ¿aún soy “yo”? Este problema viene junto con el identificar al “yo” con algún aspecto de nuestra experiencia: por ejemplo, nuestro cuerpo como un todo o nuestra mente como un todo, y después pensar que “yo” soy idéntico a esta cosa monolítica. Después de todo, si el “yo” no tiene partes, no puede perder ninguna parte.

Pregunta: ¿Realmente debemos diferenciar entre esta idea de una persona monolítica como una estatua de piedra y, por otro lado, esta idea de ser uno con mis sentimientos? Ambas son ilusiones, así que ¿por qué tenemos que hacer una distinción?

Alex: Son dos temas separados. La idea de ser uno con nuestros sentimientos tiene que ver con no sentirnos separados o alienados por ellos. Este es un punto diferente del concepto de un monolito sin partes que es “uno”.

Participante: Tengo un pequeño problema con la palabra “monolítico”. Suena un poco estático. Para mí, es más un enfoque unipuntual, es más un proceso.

Pregunta: Parece que hay algo perdurable a través del tiempo, pero que tiene todas esas experiencias. ¿Esto es a lo que te refieres con “monolítico”? ¿Es algo que va como un hilo a través de la vida?

Alex: Esto viene después. Hay una línea de razonamiento que usamos en la meditación en la vacuidad llamada “ni uno ni muchos”. En esa discusión, “uno” se explica como sigue. “Alex” y “Alex” son uno; “Alex” y “Dr. Berzin” son dos. Son diferentes. Se refieren a la misma persona pero no son idénticos, son diferentes palabras. “Uno” implica totalmente idéntico, todo el tiempo.

Así que, ¿hay una cosa dentro de mí que es sagrada, que es el “yo” real y que siempre es el mismo? Las personas pueden llamarme “Dr. Berzin” o “Alexander”, pueden llamarme de cualquier forma. Pero para mí, realmente soy “Alex”. Eso es interesante. ¿Alguna vez tienen esa experiencia? Tengo diferentes nombres. Profesionalmente, la gente me llama de una forma, mis amigos me llaman de otra forma, así que ¿quién soy yo en realidad? Para mí, realmente soy “Alex”. El asunto es que esta idea es incorrecta. Quizás tiene algo que ver con la sensación de que hay diferentes niveles de “mí”, cada uno con un nombre diferente, pero de alguna manera, adentro está el “yo” real como una cosa sagrada, sin ninguna de estas partes que tienen diferentes nombres. Probablemente es más como eso. Me parece que la mayoría de las personas piensan así. ¿Esto es algo que pueden reconocer en ustedes mismos?

Como dije, toda la práctica de la meditación en la vacuidad es un proceso. No es suficiente que alguien nos diga en un enunciado lo que significa la vacuidad, que después lo escribamos en nuestra libreta y terminamos.

Participante: En la medida en la que no hemos alcanzado el estado liberado de un arjat, parece que siempre tenemos esta sensación de un “yo”. Este “yo” puede cambiar, pero la sensación de un “yo” siempre está ahí.

Alex: El “yo” convencional siempre está ahí, seguro. Pero le agregamos y lo exageramos. Ese es el problema. Le proyectamos un “yo” interior especial que siempre es uno y el mismo, sin partes.

Qué me dicen de esta experiencia: decimos “realmente me lastimaste” como si hubieras tocado ese lugar realmente profundo en mí en donde me duele. Todas las demás cosas que dijiste son bastante malas, pero ahora “realmente llegaste hasta MI”. De eso es de lo que estamos hablando. Nos indignamos mucho: “¡Este es mi YO privado especial!”.

Pregunta: ¿Eso que se lastima en tal situación no es realmente algo que nunca nos atrevimos a ver, algo como nuestro lado neurótico, como nuestra sombra? ¿Es algo que se resolvería por sí mismo si pudiéramos verlo con claridad?

Alex: Necesitamos ser cuidadosos en este punto. Cuando la psicología junguiana habla acerca de nuestro lado oscuro, un lado negativo que usualmente permanece inconsciente, aún asegura que este lado sombrío es real. En el budismo, el “yo” falso no es real. Esa es una gran diferencia. Además, el sólo darnos cuenta de nuestra idea errónea sobre nosotros mismos y sobre cómo existimos no es suficiente para liberarnos de esa idea errónea, aunque es un comienzo. Necesitamos darnos cuenta de que esta idea errónea no se refiere a nada real.

Participante: Tan pronto como vemos nuestro “yo” privado especial, deja de ser sagrado.

Alex: La pregunta es, mientras tratamos de observarlo, ¿hay algo que encontrar?

Participante: Cambio.

Alex: ¿Con qué nos quedamos cuando nos hemos liberado del “yo” falso? Nos quedamos con un yo que cambia todo el tiempo. Bueno, ¿qué es eso? Ustedes dicen “cambio”, pero ¿puede haber cambio sin algo que esté cambiando? ¿Y cómo existe esa cosa que cambia? ¿Es una cosa sólida y que puede encontrarse que está cambiando, o qué? Por favor, piensen en ello.