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La finalidad del Samsara
es el sufrimiento,
la finalidad del Darma es la felicidad

Tsenzhab Serkong Rimpoché I
Longueuil, Quebec, Canada, 19 de agosto de 1980
Traducido por Alexander Berzin
Traducido al español por María Clara Leal

Todos los seres desean la felicidad, nadie quiere ser infeliz. El Darma enseña los métodos para deshacerse del sufrimiento y alcanzar la felicidad. El Darma que practicamos es, literalmente, algo que nos sostiene. Esto puede explicarse de varias maneras: nos aleja del sufrimiento y nos proporciona verdaderas herramientas para la felicidad.

La felicidad puede ser física o mental. También existen dos tipos de sufrimiento: físico y mental. Aunque muchos de nosotros deseamos alcanzar la felicidad, ignoramos los métodos que nos pueden llevar a conseguirla. Los métodos que nosotros utilizamos, nos llevan al sufrimiento.

Algunas personas matan y roban para vivir. Ellos piensan que esto les proporcionará felicidad. No, no es así. Algunos otros tratan de alcanzar la felicidad siendo comerciantes, granjeros, etc. y lo hacen dentro de los límites legales. Mucha gente se enriquece y se hace famosa utilizando estos métodos. Este tipo de felicidad no es algo que pueda durar para siempre; no es la felicidad ulterior. No importa cuánta felicidad o bienes materiales tengamos, nunca estamos completamente satisfechos. Aunque poseyéramos una nación entera, siempre querríamos más.

El trabajo que hacemos para alcanzar la felicidad nunca termina. Siempre estamos intentando llegar por los caminos más rápidos, coches y otras cosas. Pero éste tipo de búsqueda nunca termina. Por eso se dice que la existencia samsárica no tiene final, solamente da vueltas y vueltas. Esto es algo que podemos entender: la búsqueda mundana nunca termina.

Una flor es fresca cuando es nueva, muere cuando envejece. No importa cuánto logres en esta vida, algún día se acabará. Se acaba mientras el tiempo va pasando y pasando hasta llegar al final de nuestras vidas, que es cuando experimentamos el mayor sufrimiento. Por ejemplo, un automóvil. Hemos pasado por lotes donde los coches han sido tirados. Ese es el final, un estado en el todo se ha convertido en basura. Aún cuando el coche está en buenas condiciones, nos preocupamos por él. Nos preocupa que se dañe, nos preocupa el pago de los impuestos y el seguro, etc., etc. Este ejemplo lo podemos aplicar a todos nuestros bienes materiales. Mientras más tenemos, más nos preocupamos por ellos.

El Darma es aquello que nos enseña el método para proporcionarnos felicidad mental. Para alcanzar algún tipo de felicidad mental, no realizamos un trabajo físico: necesitamos trabajar con nuestra mente. Sin embargo, la mente posee un largo flujo de continuidad, aún hacia vidas futuras y desde vidas pasadas. En cada vida poseemos un cuerpo y tratamos de conseguir felicidad para ese cuerpo; pero a la hora de la muerte, la mente continúa. Así que la felicidad que necesitamos desear no es solamente aquella maravillosa y estable; sino una que permanezca durante nuestras vidas futuras y que no corte su continuidad.

Darma no es cualquier tipo de actividad que realicemos, constructiva o no. La realización de acciones positivas en beneficio de nuestra vida futura, eso es el Darma.

La felicidad o la infelicidad se derivan de nuestras acciones. Considerando éstas acciones kármicas, las acciones negativas dan resultados negativos y las acciones positivas dan resultados positivos. Cualquier cosa que podamos realizar bien en esta vida, plantar un campo o algo similar, es consecuencia de acciones positivas que realizamos en vidas anteriores. Si estamos muy enfermos, o somos infelices, o tenemos una corta vida, todo esto es resultado de acciones negativas que realizamos en el pasado.

Por ejemplo, existen dos comerciantes: uno es exitoso y el otro no. Esto es resultado del karma anterior. Puedes ver a dos hombres de negocios; uno trabaja muchísimo y no es exitoso, mientras que el otro no tiene que trabajar tanto y sin embargo es exitoso. Otro ejemplo: si matas seres vivos, tendrás una vida corta y te enfermarás. Pueden preguntarle a su gueshe-la acerca de todo esto.

Si te abstienes de realizar actos negativos, no renacerás en un reino inferior, sino como humano o en un reino superior. Pero, aún si renaces como humano o como un dios, esto no te da la completa felicidad, todo es parte de la naturaleza del sufrimiento. ¿Por qué es así? Si logras una posición alta, caes a una baja; si estás en una posición inferior, subes a una más alta. Esto trae un gran sufrimiento. Por ejemplo, si tienes hambre, comes; pero si comes mucho, te enfermas. Si tienes frío, prendes la calefacción y te acaloras demasiado; entonces tienes que refrescarte. Existen todo tipo de sufrimientos como éstos.

El Samsara, (la existencia incontrolablemente recurrente), consiste en estos tipos de sufrimiento. Es el resultado del karma y de diferentes emociones y actitudes perturbadas. Debemos desarrollar la sabiduría (conciencia discriminativa) del vacío o de la no identidad inherente.

Los dieciséis arhats y muchos otros aryas, son ejemplos de aquellos que han logrado poner fin a su samsara. Aunque podemos poner fin a nuestra propia existencia samsárica, no basta con esto, porque nadie ha sido más amable con nosotros que todos los seres limitados (seres sintientes). Los productos lácteos provienen de la amabilidad de los animales. Si disfrutamos la carne, ésta viene de animales que han sido sacrificados estando sanos. En el invierno, usamos abrigos de piel y de lana proveniente de otros animales. Ellos son muy amables al proporcionarnos todo esto. Necesitamos retribuir esa amabilidad de los seres vivientes procurando lograr el estado de la budeidad nosotros mismos, entonces podremos facilitar el logro de las metas de todos los seres limitados.

Los sravakas y los arhats no pueden satisfacer todos los propósitos de los seres limitados. El único que puede hacer esto es un Buda, así que esto es lo que debemos hacer para verdaderamente poder ayudarlos. Necesitamos convertirnos en Budas nosotros mismos.

¿Cómo? Siguiendo las enseñanzas del Darma. En India, existían los mahasiddhas de grandes logros; contamos con la historia de las vidas de ochenta de ellos, pero en realidad existen un sinnúmero de aquellos que alcanzaron la iluminación durante su propia vida. En el Tibet tenemos el ejemplo de Milarepa y de otros grandes maestros de las escuelas kagyu, nyingma, sakya y gelug

Una vez alcanzado el estado de un Buda, nuestros esfuerzos en el Darma terminan. El trabajo en el Darma es muy difícil en un principio, pero se va facilitando cada vez más; y en la medida en que progresamos, vamos siendo cada vez más y más felices. Terminamos nuestro trabajo con el Darma en un estado de completa felicidad. El trabajo mundano sólo nos trae más sufrimiento.

Por ejemplo, cuando las personas mueren, su vida llegando a su culminación o al final causa sólo tristeza y gran sufrimiento, no sólo para ellos, sino también para aquellos que dejan, por ejemplo, en sus funerales. Necesitamos pensar en esto y realizar algún tipo de trabajo con el Darma. Alcanzar la culminación o final del Darma habiendo obtenido la iluminación, solamente nos puede brindar felicidad, no únicamente a nosotros, sino también a los demás.

Necesitamos abstenernos de cometer las diez acciones negativas. Si realizamos acciones positivas, experimentamos felicidad, y si realizamos acciones negativas, experimentamos infelicidad. Necesitamos examinar los resultados de nuestras acciones, así como examinar a nuestra propia mente como la causa de nuestras acciones. Cuando examinamos lo que hacemos, nos damos cuenta de que poseemos las tres actitudes y emociones venenosas: el apego, la aversión y la ignorancia.

Como resultado del apego, la aversión y la ignorancia tenemos 84000 clases de emociones y actitudes perturbadas. Estos 84000 engaños son nuestros principales enemigos, así que, a éstos los buscamos mirando hacia dentro, no alrededor de nosotros. De éstos 84000, lo principales son las tres actitudes venenosas y la peor, es la ignorancia que habita ahí en nuestro propio flujo mental.

En resumen, necesitamos mirar dentro de nosotros y tratar de terminar con estos enemigos internos. Es por eso que los seguidores del Buda darma son llamados “introspectivos” (nang-pa), porque siempre están mirando hacia dentro. Si ponemos fin a las emociones y actitudes perturbadas en nuestro flujo mental, entonces le ponemos fin a todo nuestro sufrimiento. Una persona que trabaja para lograr esto es conocida como seguidora del Darma.

Una persona que trabaja con el Darma para eliminar las emociones y actitudes perturbadas dentro de sí misma, realiza una actividad del Darma conocida como el vehículo hinayana. Si trabajamos en eliminar nuestros engaños no sólo para deshacernos de nuestro sufrimiento, sino que vemos a los demás como más importantes y trabajamos en eliminar nuestros engaños para ayudarlos a eliminar también sus emociones y actitudes perturbadas, entonces seremos practicantes mahayana. Sobre la base de este cuerpo físico, necesitamos tratar de convertirnos en mahayanistas, y el resultado será poder alcanzar el estado iluminado de un Buda.

El punto principal es siempre tratar de beneficiar a todos y nunca causar daño de ningún tipo a nadie. Si recitamos “Om mani padme hum”, necesitamos pensar: “Que la fuerza positiva de realizar esto, beneficie a todos los seres limitados”.

Es difícil obtener los cuerpos que poseemos como base para nuestro trabajo, nacer como humano, no es algo fácil de lograr. Por ejemplo, observen el globo terráqueo; la mayor parte la ocupan los océanos, y piensen, cuántos peces hay en éstos océanos. La forma de vida más numerosa es la de animales e insectos. Si nosotros pensamos en todo el planeta y en el número de insectos y animales que hay, nos daremos cuenta de cuán raro, poco común es nacer como humanos.

En el Darma, las realizaciones y los destellos de entendimiento profundo se van dando lentamente, no ocurren en tan sólo unos días, semanas o meses. Incluso sólo unos cuantos seres humanos piensan en el darma, ya no digamos que lo realizan. Necesitamos realizar un trabajo constante durante largo tiempo. Ustedes cuentan aquí con un gueshe bien calificado que puede contestar todas sus preguntas. Con el tiempo, el Buda darma continuará creciendo y se expandirá. Es algo que está vivo y sigue creciendo. Cuando el Buda enseñó por primera vez, solamente tenía cinco discípulos. A través de éstos se extendieron sus enseñanzas y hoy día sigue presente de forma muy importante.

Hoy día contamos con alguien igual a Shakyamuni, Su Santidad el Dalai Lama, quien estará aquí en octubre. Cualquier enseñanza que Su Santidad les transmita, tómenla con el corazón y practíquenla con sinceridad. La esencia de las enseñanzas es nunca dañar a criatura alguna y no tener pensamientos dañinos, tratando sólo de beneficiarlos. Este es el punto principal. Si ustedes actúan así, recibirán grandes beneficios en el futuro.