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Propósito y beneficios del debate

Tsenzhab Serkong Rimpoché II
de explicaciones traducidas y extractadas
por Alexander Berzin
Mundgod, India, 20 de agosto de 200
Traducido al español por Gabriela Fernández Benvenutti

Uno de los principales propósitos del debate en el entrenamiento budista es ayudarnos al desarrollo de una conciencia con convicción (nges-shes). Tomamos una postura y luego nuestro compañero de debate la reta desde diferentes puntos de vista. Si podemos defender dicha postura contra todas las objeciones y encontramos que no tiene inconsistencias en su lógica ni contradicciones, nos podemos enfocar en esa postura o punto de vista con una conciencia con convicción total que resulta inamovible. También llamamos a este estado mental convicción firme (mos-pa). Es necesario tener dicha conciencia con convicción y convicción firme al meditar unipuntualmente sobre cualquier tema, tal como la impermanencia, la igualdad entre uno y los demás, considerar a los demás como más preciados que nosotros mismos, la bodichita, el vacío, etc. Al tratar de desarrollar una conciencia con convicción por uno mismo, en la meditación analítica o sólo pensando en el Darma, nunca retamos nuestro entendimiento del tema con tantas objeciones como las que surgen durante el debate con una gran variedad de compañeros conocedores. En mucho más fácil para otros encontrar inconsistencias y errores en nuestra lógica, que para nosotros mismos.

Es más, el debate provee a los principiantes una situación más conducente para el desarrollo de la concentración que la meditación.

El reto de tu contrincante en el debate y la presencia del resto de tus compañeros de clase como audiencia, te presionan a concentrarte. Al meditar sólo, es únicamente tu fuerza de voluntad la que evita que te duermas o divagues. Adicionalmente, en las áreas de debate dentro de los monasterios, se llevan a cabo varios debates a la vez, muy cerca uno de otro y a voz en pecho, este es otro elemento que te fuerza a concentrarte. Si permites que los debates a tu alrededor te distraigan o molesten, estas perdido. Una vez que desarrollas la habilidad de concentrarte en el área de debates, puedes entonces aplicarla a la meditación, aún si lo haces en lugares ruidosos.

Más aún, el debate ayuda a desarrollar tu personalidad. No puedes ser tímido y debatir. tienes que hacerte oír cuando te reta tu oponente. Por otro lado, si eres arrogante y te enojas, se te nubla la mente e inevitablemente serás derrotado, necesitas mantener tu equilibrio emocional en todo momento. Ya sea que ganes o pierdas, el debate provee una excelente oportunidad para reconocer el “yo” que es el objeto a ser refutado. Al pensar o sentir “yo gané, qué listo soy” o “ yo perdí, qué tonto soy”, puedes reconocer claramente la proyección de un “yo” sólido y con importancia personal con el que te estas identificando. Este es el “yo” que es mera ficción y que hay que refutar.

Aún cuando le pruebas a tu compañero de debate que su posición es ilógica, necesitas recordar que esto no prueba que tú seas el listo y él el tonto. Tu motivación tiene que ser siempre la de ayudar a tu compañero a desarrollar un claro entendimiento y una firme convicción en lo que puede ser probado lógicamente.