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Descripción histórica del budismo y el islam en el Turquestán Oriental

Alexander Berzin
Septiembre 1994

Khotán y la cuenca sur del desierto de Taklamakán

El Turquestán Oriental (chin. Xinjiang) tiene una larga historia de budismo. A lo largo del borde meridional del desierto de Taklamakán, el budismo llegó a Khotán de la India en el siglo I a.e.c. El khotanés era un pueblo iranio. Con el surgimiento del mahayana varios siglos más tarde en la India, Khotán pronto se convirtió en un centro de budismo mahayana.

Alrededor del siglo I e.c. el budismo llegó de Gandhara (Pakistán) y Cachemira a Kashgar, y también de Gandhara, Cachemira y Khotán al pueblo indoeuropeo de Kroraina, cerca del Lop Nor, al este de Khotán. Kroraina fue abandonado en el desierto en el siglo IV y la mayoría de su gente se unió a Khotán.

Los tocarios y el borde septentrional del desierto de Taklamakán

A lo largo del borde septentrional del desierto, los tocarios llevaron el budismo a Kucha y Turfán en el siglo II e.c.

Los tocarios eran los descendientes de los yuezhi, un pueblo caucásico que hablaba una antigua lengua occidental indo-europea y que representó la migración más oriental de la raza caucásica. De acuerdo con algunas fuentes, un grupo de yuezhi había emigrado a lo que en la actualidad es Kazajistán Oriental y, con el tiempo, a lo que en la actualidad es Afganistán y Tayikistán. Allí, también fueron conocidos como tocarios y adoptaron la forma sarvastivada del budismo hinayana. Los tocarios de Kucha y Turfán también seguían la forma sarvastivada.

Aunque la mayoría de los uigures, un pueblo turco, procedía de la región de las montañas de Altái de Tuvá, al norte de Mongolia occidental, una pequeña parte vivió en Turfán desde el siglo IV y siguió el budismo tocario.

Los colonos chinos y sogdianos

Los chinos tenían cuarteles militares en estos estados oasis desde el siglo I a.e.c. hasta el siglo II de nuestra era, pero esto fue antes del establecimiento del budismo en China. Las influencias budistas chinas llegaron en los siglos subsecuentes, de comerciantes chinos que viajaban y se establecían a lo largo de estas dos ramas de la Ruta de la Seda. Comerciantes budistas sogdianos de Uzbekistán también se asentaron en estas ciudades oasis, especialmente a lo largo de la ruta del norte, y también influyeron en el desarrollo del budismo. Al igual que el khotanés, el pueblo sogdiano era también un pueblo iranio.

La conexión tibetana

Los tibetanos gobernaron todos los estados oasis de Turquestán Oriental, excepto Kashgar y Yarkanda, así como la mayoría de Gansu y el este de Kirguistán, desde principios del siglo VII y hasta mediados del siglo IX, con una pausa intermedia, cuando fueron tomados por los chinos. La evidencia arqueológica indica que hubo sólo una pequeña influencia en la región por parte de los tibetanos, pero esto debe investigarse más a fondo. Los tibetanos, por su parte, tomaron prestados de Khotán una gran cantidad de aspectos, especialmente el alfabeto y el estilo de traducción de los términos técnicos budistas. Fue la escritura khotanesa la que Thonmi Sambhota aprendió en Cachemira y adaptó para la escritura tibetana. La escritura khotanesa se deriva de una india pero, al igual que el tibetano, utiliza un 'a-chung para transcribir las vocales sánscritas largas y pone sus propias vocales al final del alfabeto.

Los uigures

A mediados del siglo IX, casi al mismo tiempo que los tibetanos dejaron Turquestán Oriental después del gobierno de Langdarma, la mayor parte de la rama de Altái de los uigures, que habían estado gobernando Mongolia durante el siglo y medio anterior, se trasladaron a Turfán. Habían perdido Mongolia frente a los invasores de Altái de la rama de los kirguises y, una vez en Turfán, fundaron el reino de Qocho, que gobernó todo el borde septentrional del desierto, desde Kucha hasta Hami, y la parte oriental de la ribera sur, alrededor del Lop Nor. Los uigures mongoles, como se les llama ahora, abandonaron su religión maniquea y adoptaron el budismo de sus familiares de Turfán. Varios estudiosos, sin embargo, creen que antes de salir de Mongolia algunos uigures ya eran budistas, debido al contacto con los comerciantes sogdianos budistas y a la influencia budista restante de los turcos que gobernaron Mongolia antes de ellos.

Los qarajanidas

Después de que los tibetanos dejaron Turquestán Oriental a mediados del siglo IX, Khotán se independizó y continuó su budismo. El pueblo turco local cercano a Kashgar estableció el reino qarajanida, que inicialmente abarcaba Kashgar, así como el este de Kirguistán y Kazajistán. Algunos estudiosos creen que estos pueblos turcos fueron otra rama de los uigures mongoles que también emigraron allí. Durante un siglo, los qarajanidas siguieron una mezcla de budismo kashgari y religión chamánica.


Los qarajanidas fueron los primeros en volverse musulmanes, y esto fue a finales del siglo X. Después de un largo período de guerra, derrotaron a Khotán a mediados del siglo XII y lo convirtieron al islam. Durante estas guerras, las tropas tibetanas lucharon al lado de sus compañeros budistas de Khotán. Los uigures de Qocho, sin embargo, siguieron siendo budistas. No solamente les dieron su sistema de escritura a los mongoles bajo el imperio de Gengis Kan, mismo que habían adoptado de los sogdianos, sino que fueron los primeros en introducir el budismo a los mongoles. Cuando posteriormente los mongoles adoptaron el budismo tibetano, los uigures lo adoptaron también. El islam llegó a los uigures desde el siglo XIV hasta el siglo XVII, extendiéndose lentamente de oeste a este.

Los mongoles zúngaros y calmucos

Los mongoles zúngaros mantuvieron el budismo tibetano en el norte de Turquestán Oriental y Kazajistán oriental desde finales del siglo XVI, hasta que fueron derrotados y casi completamente exterminados por los manchúes en la segunda mitad del siglo XVIII. Los mongoles calmucos se separaron de los zúngaros en el siglo XVII para desplazarse a la región del Volga de la Rusia europea. Una parte de ellos regresó al norte de Turquestán Oriental a finales del siglo XVIII y han vivido allí desde entonces, siguiendo el budismo tibetano. Sin embargo, antes de la actual afluencia de inmigrantes chinos han y hui, la gran mayoría de la población de Turquestán Oriental estaba conformada por uigures que seguían el islam.