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El budismo entre los pueblos turcos

Publicado originalmente como parte de
Berzin, Alexander. Buddhism and Its Impact on Asia
Asian Monographs
, no. 8.
Cairo: Cairo University, Center for Asian Studies, June 1996
Traducido por Patricia Ordoñez

Entre los múltiples pueblos del mundo que adoptaron el islam, varios han tenido un fuerte antecedente budista, a saber, los turcos, afganos, pakistaníes, indonesios y malayos. Miremos más de cerca la propagación del budismo entre los primeros.

Los turcos shahis

Los primeros pueblos turcos que adoptaron el budismo fueron los turcos shahis. Ellos gobernaron el noroeste de la India desde mediados del siglo III hasta principios del siglo IV e.c., y luego se desplazaron hacia el oeste para gobernar lo que actualmente es Afganistán central, y con el tiempo gobernaron el centro y norte de Pakistán, hasta mediados del siglo IX. Heredaron una mezcla del budismo hinayana y mahayana de sus predecesores en estas regiones, los kushanos y los hunos blancos, y fueron grandes mecenas de los principales centros monásticos de estudio que se habían fundado allí. Durante el final del siglo VIII y principios del siglo IX, los turcos shahis fueron aliados vasallos del imperio tibetano e influenciaron el florecimiento del budismo en ese lugar.

Los pueblos turcos de oriente y occidente

El siguiente gran grupo turco que adoptó el budismo fueron los turcos antiguos que dieron su nombre a los pueblos turcos. El Imperio Turco oriental gobernó Mongolia desde finales del siglo VI hasta mediados del siglo VIII. Bajo este patrocinio real, maestros indios, de Asia Central y chinos tradujeron muchas escrituras budistas al idioma turco antiguo. Varios de los términos técnicos budistas del turco antiguo se estandarizaron en Asia Central y fueron tomados más tarde por los uigures y los mongoles. Los turcos antiguos mezclaron con su forma de budismo la veneración de los dioses turcos antiguos tradicionales o "tengri", así como de los dioses del zoroastrismo con los que estaban familiarizamos por otros pueblos de Asia Central. Esta característica ecléctica fue heredada y continuada por los uigures y los mongoles. A principios del siglo VIII, una princesa de la familia real turca oriental se casó con el emperador del Tíbet y fue la responsable de invitar al Tíbet a muchos monjes budistas de Khotan, en el sur de Turkestán Oriental.

El imperio turco occidental también fue un gran mecenas del budismo desde principios del siglo VII y hasta el inicio del siglo VIII. Sus gobernantes construyeron nuevos monasterios en Uzbekistán. Una rama de los turcos occidentales, las tribus turgish, fue la responsable de la propagación del budismo en Kirguistán y el sureste de Kazajistán durante la última parte del siglo VII y principios del VIII. Los turgish también fueron aliados del imperio tibetano.

A principios del siglo VIII, los turgish fueron reemplazados en Kirguistán y Kazajistán por los karluk, una tribu turca oriental que también adoptó el budismo y se convirtió en aliada de los tibetanos. A mediados del siglo IX, una rama de los karluk, los qarajanidas, establecieron un reino en el este de Kirguistán y la región de Kashgar del suroeste de Turkestán Oriental. Durante más de un siglo, los qarajanidas siguieron una mezcla del budismo de Kashgar y de su chamanismo nativo.

Los uigures

Sin embargo, la forma de budismo turco más importante fue la del pueblo uigur de Turkestán Oriental (Sinkiang). Después de emigrar en el siglo IX desde Mongolia hasta la región de Turfán, lo que hoy en día es el noreste de Sinkiang, adoptaron una forma de budismo que era una mezcla de elementos de las creencias de la comunidad mercantil sogdiana de la actual Uzbekistán, con las de los nativos tocarios de Turfán y los comerciantes chinos de la región. Se extendió por todo el reino uigur Qocho que abarcaba todo lo que actualmente es Sinkiang, a excepción de las regiones de Kashgar y Khotan en el suroeste.

A principios del siglo XIII, en el tiempo de Gengis Kan, los uigures, a su vez, transmitieron a los mongoles su forma de budismo, así como su alfabeto y sus habilidades administrativas. A finales del siglo XIII, los uigures cambiaron el estilo de su práctica y adoptaron la forma tibetana de budismo, al igual que sus aliados mongoles. Los uigures tradujeron a su lengua turca un gran número de textos budistas de fuentes sánscritas, sogdianas, tocarias, chinas y tibetanas, y fueron los primeros traductores de las escrituras budistas al mongol. Su estilo de traducción de conservar muchos términos técnicos sánscritos fue adoptado por los mongoles. El budismo continuó entre los uigures aproximadamente hasta el siglo XVII.

También otras tres ramas de los uigures han sido seguidoras del budismo. Una rama emigró a mediados del siglo IX desde Mongolia hasta el valle del río Chu, en el noroeste de Kirguistán, y siguió la forma de budismo que se practicaba allí, bajo el patrocinio de los karluk y los turcos turgish. En ese tiempo, otro grupo emigró a la región de Kashgar de Turkestán Oriental, y siguió la tradición kashgari del budismo que también fue adoptada por los turcos karakanidas que comenzaron a gobernar el área un siglo después. El tercer grupo son los yugur amarillos que a mediados del siglo IX emigraron también desde Mongolia hasta la parte central de la actual provincia de China, Gansu, que en ese momento estaba gobernada por el imperio tibetano. Aunque pocos en número, en la actualidad los yugur amarillos todavía siguen la forma tibetana de budismo.

Los tuvá

El último grupo turco en adoptar el budismo fue el pueblo de Tuvá, en la actual Siberia, al norte de Mongolia occidental. Ellos han estado siguiendo la forma tibetana de budismo en estrecha alianza con la subdivisión mongola desde el siglo XVIII.