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Prácticas de vinculación comunes para las familias búdicas

Modificación de abril de 2002 de
Berzin, Alexander. Taking the Kalachakra Initiation.
Ithaca, Snow Lion, 1997.
Traducido por Carlos Abusaid

Introducción

El empoderamiento (Iniciación) para cualquier sistema tántrico de yoga o de anutarayoga requiere, además de tomar los votos del bodisatva y los votos tántricos, el compromiso de adoptar y mantener ciertas prácticas que crean vínculos estrechos (dam-tshig, sct. Samaya) con los rasgos (rigs) particulares de la familia búdica. Estos rasgos, comúnmente traducidos como “familias búdicas”, se refieren a aspectos de la naturaleza búdica (especialmente a los aspectos de la actividad de luz clara de la mente) que nos permiten lograr la iluminación. Como en el caso de los cinco agregados (sct. Skandha), cada uno de estos es representado en forma pura por una figura búdica (yi-dam), asociada con cada uno de los cinco tipos de conciencias profundas (ye-shes, Buddha-wisdom).

[Para saber la diferencia entre un voto y una práctica de vinculación estrecha, vea: Practicás auxiliares de vinculación.]

Así como en los votos tántricos raíz, hay dos versiones de estas prácticas de vinculación – una, común a todos los sistemas tántricos de yoga y anutarayoga, y otra específica para Kalachakra. En esta sección revisaremos las diecinueve prácticas comunes que nos vinculan estrechamente con los rasgos de las cinco familias búdicas, como se explican en la tradición gelug por Tsongkapa (Tsong-kha-pa Blo-bzang grags-pa). El primer Panchen Lama del siglo diecisiete (Pan-chen Blo-bzang chos-kyi rgyal-mtshan) compuso El yoga de seis sesiones (Thun-drug rnal’byor) para practicantes gelug con el propósito de ser recitado seis veces al día para ayudar a mantener presencia mental en las diecinueve prácticas. Las otras tres tradiciones tibetanas explican este conjunto de una manera similar, con pequeñas variaciones menores.

Prácticas para vincularse con Vairochana

Para crear vínculos estrechos con la conciencia profunda cual espejo (me-long lta-bu’i ye-shes), representada por la figura búdica Vairochana (rNam-par snang-mdzad):

  1. Tomamos una dirección segura (refugio) en los Budas,

  2. en el Darma,

  3. en la sanga.

Practicamos además:

  1. La autodisciplina ética que implica: restringirse de las acciones destructivas,

  2. involucrarse en acciones constructivas, como el estudio y la meditación, a manera de desarrollar cualidades positivas,

  3. trabajar en beneficio de los demás.

Muchas de las tradiciones kagyu enseñan que estas prácticas asociadas con Vairochana crean vínculos con la conciencia profunda de la esfera de la realidad (chos-dbyings ye-shes).

En la tradición nyingma, desarrollar los niveles de aspiración y acción de la bodichita sustituye los primeros tres.

Tomar una dirección segura, practicar la autodisciplina ética, y desarrollar la bodichita trae consigo una cada vez mayor claridad, como en un espejo, de la esfera de la realidad tanto de la iluminación, como del camino de causa y efecto del comportamiento que lleva hacia ésta.

Prácticas para vincularse con Ratnasambhava

Cuatro prácticas crean vínculos estrechos con los rasgos de la familia representada por Ratnasambhava (Rin-chen’byung-gnas), la conciencia profunda de la igualdad de las cosas (mnyam-nyid ye-shes). Estas consisten en ser generoso en cuatro formas:

  1. dar, o estar siempre dispuesto a dar objetos materiales o riquezas,

  2. dar enseñanzas del Darma o consejos,

  3. dar protección del miedo, principalmente teniendo ecuanimidad y apertura hacia los demás de manera que estos no tengan miedo de aferrarse, ser rechazados o ignorados por nosotros,

  4. dar amor, el deseo que los demás sean felices y obtengan las causas de la felicidad.

A través de dar generosamente obtenemos una realización cada vez más amplia de nuestra igualdad con los demás.

Prácticas para vincularse con Amitabha

Tres prácticas crean vínculos estrechos con la conciencia profunda de la individualidad de las cosas (sor-rtog ye-shes), representada por Amitabha (‘Od-dpag med). Estas son, sostener las enseñanzas de:

  1. Los tres vehículos del sutra (shravaka, pratyekabuda y bodisatva),

  2. Los vehículos externos de las clases inferiores del tantra (kriya y charya),

  3. Los vehículos confidenciales (secretos) de las clases superiores del tantra (yoga y anutarayoga).

Sostener todas las enseñanzas del Buda trae consigo una apreciación cada vez más profunda del esplendor y la habilidad individuales de cada método.

Prácticas para vincularse con Amoghasiddha

Dos prácticas crean vínculos estrechos con la conciencia profunda para lograr las cosas (bya-grub ye-shes) y Amoghasiddhi (Don-yod grub-pa):

  1. salvaguardar nuestros votos,

  2. hacer ofrendas.

En la tradición nyingma substituyen el salvaguardar los votos por comprometerse en actividades tales como pacificar el sufrimiento (zhi-ba) y estimular las buenas cualidades de los demás (rgyas-pa, incremento). Incluso, se divide el punto de hacer ofrendas en dos prácticas: hacer ofrendas en general y ofrendar tormas, pasteles moldeados hechos con harina de cebada y mantequilla.

Actuar de acuerdo a los votos, comprometerse en actividades propias de un Buda y hacer ofrendas trae consigo una sabiduría cada vez mayor y habilidad para lograr todos los propósitos.

Prácticas para vincularse con Akshobhya

Cuatro prácticas crean vínculos estrechos con Akshobhya (Mi-bskyod-pa) y el rasgo de la familia de la conciencia profunda de la esfera de la realidad (sct. dharmadhatu). Muchos de los sistemas kagyu la substituyen por la conciencia profunda cual espejo.

Estas cuatro prácticas son:

  1. tomar como nuestro método al vajra, y la conciencia de gozo que éste simboliza,

  2. tomar como nuestra sabiduría a la campana, y la conciencia discriminativa del vacío que ésta representa,

  3. Mantener el mudra o sello de visualizarnos a nosotros mismos como una figura búdica en unión de pareja, representando la unión inseparable del método y la sabiduría,

  4. Comprometerse personalmente de forma adecuada con un maestro tántrico.

Mantener un nivel de conciencia que es por igual, de gozo y discriminativo de la vacuidad, y seguir las instrucciones de un maestro tántrico totalmente calificado, trae consigo una realización cada vez más vasta de la esfera de la realidad, tan clara como si se viera en un espejo.