Los archivos Berzin

Archivos budistas del Dr. Alexander Berzin

Cambie a la versión para lector de pantalla de esta página Salte a la navegación principal.

Inicio > eBooks > Libros publicados > La relación con el maestro espiritual: Construir una relación sana > 12. Puntos avanzados concernientes a considerar que un maestro tántrico es un buda

La relación con el maestro espiritual
Construir una relación sana

Originalmente publicado como
Berzin, Alexander. Relación con el maestro espiritual:
Construir una relación sana.

Ithaca, Snow Lion, 2000

Solicita este libro directamente de Snow Lion Publications.

Parte II: Las dinámicas para una relación estudiante – maestro sana

12. Puntos avanzados concernientes a considerar que un maestro tántrico es un buda

Los puntos de vista de la base, el camino y el resultado

La mayoría de los textos tibetanos que analizan la cuestión de que los Maestros tántricos sean budas, explican el tema de las apariencias impuras y puras desde un punto de vista específico. Sin embargo, con frecuencia los textos pasan por alto la mención de su punto de vista. Esto puede causar confusión.

En El continuum sublime, Maitreya explicó tres puntos de vista para considerar inseparables las apariencias impuras y puras. Uno puede considerar esas apariencias desde los puntos de vista de una naturaleza búdica aún no alcanzada, parcialmente alcanzada o plenamente alcanzada. En otras palabras, las apariencias impuras y puras aparecen de manera diferente cuando las manchas pasajeras cubren la naturaleza búdica propia, cuando las manchas han desaparecido parcialmente y cuando las manchas están completamente ausentes.

Dado que purificación es otro nombre para el proceso de librarse de manchas pasajeras, Maitreya llamó a los tres puntos de vista: “impuro”, “impuro y puro” y “completamente puro”, un uso más de los términos impuro y puro. Comentaristas posteriores llamaron a los tres puntos de vista: los niveles de la “ base”, del “camino” y el “resultante”. Las apariencias de cada uno de los tres puntos de vista son válidas desde sus propias perspectivas cognitivas, tal como es el caso con la apariencia de un cierto objeto como un reloj o un juguete.

Los puntos de vista típicos de los cuatro linajes tibetanos

Los textos de cada uno de los cuatro linajes tibetanos de budismo tienden a analizar el tema de las apariencias impuras y puras principalmente desde uno u otro de los tres puntos de vista. El gran Maestro rimé, Jamyang-kyentzey-wangpo, explicó que los mentores guelug tienden a hablar desde un punto de vista de la base, los mentores sakya desde el punto de vista del camino, y los mentores nyingma y kagyu desde el punto de vista del nivel resultante de un buda. El nivel de la base lo considera desde el lado de las apariencias impuras; el nivel del camino lo considera desde el lado de las apariencias tanto puras como impuras; y el nivel resultante lo considera desde el lado puro. El análisis es complicado porque la mayoría de los autores mezclan los diversos significados de impuro y puro en sus presentaciones.

Los primeros textos guelug y los kadam sobre la relación discípulo-mentor tienden a analizar el tema desde el punto de vista de los mentores espirituales en general y sus apariencias impuras. Reconocen plenamente que nuestros mentores tienen formas humanas impuras con deficiencias convencionales que parecen independientemente existentes. Sin embargo, desde un nivel de la base no podemos enfocarnos tanto en las apariencias impuras como en las puras en forma simultánea. Por lo tanto, sin negar las apariencias humanas impuras de nuestros mentores, en la meditación del gurú nos enfocaremos en sus apariencias humanas puras como si tuviesen sólo buenas cualidades, pero dependientemente existentes. Después de todo, tomamos dirección segura de las buenas cualidades, no de las deficiencias y, con la renuncia, tomamos la determinación de liberarnos de los defectos, no de las buenas cualidades. Además, podemos desarrollar buenas cualidades y eliminar las deficiencias solamente si son dependientemente existentes.

Los textos guelug posteriores sobre el camino gradual también presentan el tema de la relación discípulo-mentor desde el punto de vista de la base. Los textos explican que, a través de la influencia de nuestro karma, nuestra mente puede hacer aparecer a nuestros mentores en una variedad de formas, ya sea con defectos o exclusivamente con buenas cualidades. Somos capaces de enfocarnos meramente en las buenas cualidades de alguien e ignorar las deficiencias de la persona, como en el caso de una persona engreída que se considera perfecta. La opinión personal no es confiable. Por lo tanto, dado que enfocarse sólo en las buenas cualidades de nuestros mentores tiene muchos beneficios, como lo sustentan la autoridad escritural y la lógica, en la meditación del gurú nos enfocamos en las apariencias puras de nuestros mentores.

Los textos sakya analizan la relación discípulo-mentor casi exclusivamente dentro del contexto del tantra superior. Así, la analizan desde el punto de vista del camino de la inseparabilidad de las apariencias impuras y puras. Las formas humanas y de figuras búdicas de nuestros Maestros tántricos son hechos inseparables acerca de las apariencias de su cuerpo, palabra y mente. Si uno es el caso desde un punto de vista, el otro también es el caso desde otro punto de vista. De la misma manera, son inseparables las apariencias impuras de nuestros Maestros tántricos con deficiencias convencionales y sus apariencias puras con sólo buenas cualidades. Cada una ocurre y es válida desde un punto de vista específico.

Los textos nyingma y kagyu, por otro lado, tienden a presentar la relación discípulo-mentor desde el punto de vista resultante de las apariencias puras de los budas. Desde este punto de vista, nuestros Maestros tántricos son figuras búdicas con sólo buenas cualidades. En el nivel más profundo, nuestros Maestros tántricos son, de hecho, el gurú interior, la mente de luz clara plenamente realizada, libre de manchas y completa con todas las cualidades búdicas. Las mentes iluminadoras de los budas generan sólo apariencias puras de existencia dependiente, tanto en el nivel sambogakaya de apariencias sutiles como en el nivel nirmanakaya de apariencias burdas. Las apariencias sutiles incluyen las formas de figuras búdicas que tienen sólo buenas cualidades, mientras que las apariencias más burdas incluyen formas humanas que tienen aparentemente deficiencias.

Uso indefinido de los términos impuro y puro

Dado que las apariencias impuras y puras tienen varios significados, una apariencia puede ser pura en un sentido de la palabra e impura en otro. Sin embargo, muchos textos usan los dos términos sin especificar el significado preciso pretendido. Esta falta de especificación sirve como otra fuente más de confusión o malentendido.

Por ejemplo, los textos del tantra superior les dan a los discípulos la instrucción de ver a sus Maestros tántricos en formas puras. Cualquier deficiencia que se perciba en el Maestro es un producto de la imaginación. Si no se diferencian los diversos significados de puro, los discípulos pueden confundir fácilmente la declaración con el significado de que, incluso si los mentores abusan sexualmente de los estudiantes, sus acciones son la conducta perfecta de seres iluminados. Después de todo, cualquier percepción del comportamiento abusivo de un maestro como un defecto es una proyección de la imaginación y, por lo tanto, es falsa.

Sin embargo, el significado que pretende la declaración es muy diferente. La apariencia impura del comportamiento abusivo de un Maestro tántrico como independientemente existente, es la fabricación de una mente confundida. El comportamiento abusivo surgió dependientemente de muchas causas y circunstancias. Aunque la apariencia engañosa de cómo existe el comportamiento es falsa, el hecho de que el comportamiento sea abusivo es verdadero.

Más allá de bueno o malo

Muchos textos nyingma y kagyu analizan el comportamiento de un Maestro tántrico como más allá de bueno o malo. No están hablando, por supuesto, acerca del nivel base de lo que una acción, tal como el abuso, convencionalmente es, o los efectos que produce una acción semejante. El budismo no relativiza todo hasta el punto de que todos los fenómenos pierdan sus identidades convencionales. El comportamiento abusivo le causa un daño tanto al perpetrador como a la víctima. Más allá de bueno o malo significa más allá de las categorías dualistas de independientemente bueno o malo. No es una negación de la causa y efecto conductual. Debido a que desde un punto de vista resultante las acciones puras no están asociadas con la confusión, están más allá de la causa y efecto meramente kármico. Sin embargo, las acciones puras siguen produciendo efectos. De otro modo, las acciones iluminadoras de un buda no podrían beneficiar a nadie.

Queda la pregunta de cómo una acción pura puede producir sufrimiento. Aunque una acción puede ser pura desde un punto de vista resultante, puede ser tanto pura como impura desde un punto de vista del camino, e impura desde la posición de la base. Los tres puntos de vista son válidos y llevan a una experiencia válida. De esta manera, los Maestros tántricos pueden considerar su propio comportamiento abusivo desde el nivel resultante de una mente de luz clara plenamente realizada y, por consiguiente, no experimentar ningún sufrimiento debido a la acción, aunque sus reputaciones se puedan derrumbar. Las víctimas, sin embargo, consideran el abuso y lo experimentan válidamente desde el nivel de la base de una naturaleza búdica no realizada y, por consecuencia, sufren enormemente. Por lo tanto, debido a la compasión, los Maestros tántricos correctamente cualificados siempre se refrenan de un comportamiento abusivo.

El comportamiento puro, sin embargo, a veces requiere que se cause un sufrimiento de corto plazo para producir un beneficio de largo plazo, como cuando se realiza una cirugía. No obstante, el punto que marca Ngari Panchen sigue en pie. Los maestros tántricos o de dzogchen, especialmente aquellos que están expuestos a la mirada pública, se refrenan de actuar de formas convencionalmente destructivas cuando otras personas puedan perder su admiración y fe en los budistas y en el budismo al enterarse de ello. De hecho, los Maestros tántricos prometen sostener esta pauta como uno de sus votos de bodisatva secundarios.

De esta manera, la práctica de considerar que el mentor tántrico propio es un buda de ningún modo niega la validez convencional de las apariencias impuras. Una apariencia impura de un mentor espiritual abusivo como si tuviese defectos inherentes es inválida en última instancia debido a que la existencia inherente, independiente de cualquier cosa, es imposible. No obstante, la apariencia impura puede ser convencionalmente válida en lo concerniente al hecho de que el comportamiento del maestro abusivo es deficiente y ha causado sufrimiento. Todas las tradiciones tibetanas aceptan una distinción válida entre verdades precisas y distorsionadas. Todas las tradiciones tibetanas rechazan por igual la llamada posición hoshang de que las acciones constructivas y destructivas carecen de distinción alguna.

Transformar las circunstancias negativas en positivas

Otro aspecto de ver al mentor propio como un buda es tomar todas sus acciones como enseñanzas, incluso si algunas acciones son, de hecho, defectuosas o destructivas. La instrucción procede de la tradición kadam. En Siete puntos para purificar actitudes, el gueshe kadam Chekawa, enseñó que los discípulos pueden transformar las circunstancias negativas en positivas enfocándose en las lecciones que pueden aprender de ellas. El gueshe kadam Langri-tangpa, dio un consejo similar en Ocho estrofas acerca de purificar actitudes. Incluso si otros los dañan completa e injustamente, los discípulos necesitan considerar a esas personas como sus mentores espirituales.

Uno de los votos tántricos para establecer un vínculo estrecho con un maestro tántrico es el de evitar enojarse o ser irrespetuoso con el maestro, a pesar de lo que pueda decir o hacer. Si le aplicamos la instrucción kadam a este voto entonces, aun cuando nuestros maestros tántricos actúen inmoralmente o causen daño, tratamos de aprender una lección de la situación. La lección puede ser simplemente refrenarnos de actuar destructivamente de esa manera. Este es el significado general de la instrucción, compartido por los practicantes del sutra y del tantra. En un nivel de tantra más elevado, si tenemos una práctica avanzada, podemos usar el incidente para reconocer la estructura de uno de los cinco tipos de darse cuenta profundo (sabiduría búdica) – tal como el darse cuenta que es como un espejo o el darse cuenta de la individualización – que subyace a la acción defectuosa.

Las tradiciones nyingma y kagyu correlacionan los cinco tipos de darse cuenta y las cinco emociones aflictivas – tales como la ira o el deseo anhelante – que podemos ver en nuestros mentores. La tradición sakya correlaciona las cinco con los cinco factores agregados – tales como la conciencia o el discernimiento – que abarcan su comportamiento deficiente, o con las deficiencias que podemos ver en el cuerpo, palabra, mente, cualidades o acciones de nuestros Maestros tántricos. Reconocer el nivel de darse cuenta profundo que subyace a las emociones aflictivas, los factores agregados o las acciones deficientes de nuestros mentores, nos ayuda a reconocer este nivel más profundo que subyace a nuestra propia confusión. Enfocarnos en nuestro darnos cuenta profundo subyacente nos ayuda a alcanzar nuestra mente de luz clara y a comprender que nuestras deficiencias también son meramente manchas pasajeras.

Sin embargo, aprender una lección del comportamiento deficiente del mentor propio, no significa negar que el comportamiento haya sido deficiente. Después de confirmar la validez de nuestra percepción del comportamiento, podemos concluir correctamente que su apariencia convencional como deficiente es precisa. Si el defecto nos parece insoportable, podemos seguir el consejo del Tantra de kalachakra y tomar la decisión de mantener distancia con el maestro. Este consejo se aplica, con un significado general, a todos los niveles de maestros. No obstante, una actitud sana sería mantener el respeto por las buenas cualidades de la persona y el aprecio por su bondad. Sin una actitud semejante podríamos perjudicar nuestro progreso espiritual por tener una fijación con sentimientos de amargura, ultraje, recriminación o culpa. Por otro lado, con una actitud semejante aún podemos transformar circunstancias negativas en positivas y obtener inspiración de las buenas cualidades que, a pesar de todo, tiene un maestro deficiente.

Considerar que un Maestro tántrico es un buda durante un empoderamiento

Ver que el Maestro tántrico propio es un buda no sólo produce la mayor inspiración para desarrollar plenamente la mente de luz clara propia, sino que es esencial para el proceso de empoderamiento en el tantra superior. Los cuatro linajes tibetanos concuerdan sobre este punto, aunque cada uno explica el mecanismo de modo diferente. Hagamos un breve resumen de sus diferentes explicaciones. Comprender varias formas válidas de ver que nuestros Maestros tántricos son budas nos puede ayudar a obtener claridad sobre este punto difícil.

Las tradiciones sakya, nyingma y kagyu, explican el proceso de empoderamiento en términos de la obtención de experiencias conscientes, por parte de los discípulos, de diversos aspectos de su naturaleza búdica. El primero de los cuatro empoderamientos del tantra superior pertenece al aspecto del cuerpo de la naturaleza búdica; el segundo pertenece a la palabra; el tercero a la mente; y el cuarto al entramado de las tres facultades integradas.

Desde un punto de vista del camino que enfatiza por igual las apariencias impuras y puras de los Maestros tántricos, durante los empoderamientos los discípulos necesitan considerar que el cuerpo, la palabra y la mente de los Maestros tántricos tienen dos niveles cuánticos válidos. Aparecen y existen como ambas, como las facultades humanas ordinarias y como las facultades iluminadoras de figuras búdicas. Necesitan entender que estos niveles aparecen y existen inseparablemente debido a la naturaleza búdica de los Maestros tántricos; específicamente, debido a la mente de luz clara de los Maestros tántricos como la base de todo lo que aparece acerca de ellos.

Todos tenemos mente de luz clara como aspecto de nuestra naturaleza búdica. De acuerdo con la explicación sakya, la mente de luz clara contiene las “semillas fundacionales” para el cuerpo, la palabra y la mente iluminadoras de un buda. Comprender que nuestros Maestros tántricos tienen realmente cuerpo, palabra y mente iluminadoras, desde un cierto punto de vista válido, refuerza y fortalece las semillas fundacionales para las tres facultades iluminadoras en nuestra propia mente de luz clara. El entendimiento logra esto al plantar “semillas causales” en nuestra mente de luz clara para el desarrollo de nuestras semillas fundacionales. A través de este proceso, nuestra comprensión consciente durante una ceremonia de empoderamiento le proporciona a las semillas fundacionales el poder para madurar en el logro del cuerpo, palabra y mente de un buda.

Desde un punto de vista resultante, durante los empoderamientos los discípulos necesitan considerar que todas las cualidades iluminadoras del cuerpo, la palabra y la mente están completas en las “mentes-vajras” de los Maestros tántricos, su mente de luz clara. La tradición nyingma explica que al estar completas las cualidades búdicas en nuestra propia mente de luz clara proporcionan un “empoderamiento fundacional”. Ver estas cualidades completas en nuestros Maestros tántricos, complementa este fundamento con un “empoderamiento causal” que madura estas cualidades. A pesar de que las cualidades búdicas son inseparables de la mente de luz clara, así como los rayos del sol son inseparables del sol, las manchas pasajeras oscurecen su funcionamiento. El empoderamiento causal energiza el proceso de purificación para que las cualidades maduren y de esta manera brillen y funcionen libres de manchas.

Los linajes kagyu también lo explican desde un punto de vista resultante. La tradición drigung kagyu de la quíntuple práctica de mahamudra, por ejemplo, explica que durante los empoderamientos los discípulos necesitan considerar que los agregados, los elementos y otros aspectos de los Maestros tántricos moran primordialmente en la naturaleza de los budas masculinos y femeninos. Que algo mora en la naturaleza (rangzhiin, rang-bzhin) de otra cosa, significa que existe y funciona de la misma manera. Por ejemplo, los cinco factores agregados del cuerpo y la mente abarcan cada momento de nuestra experiencia común, mientras que los cinco tipos de darse cuenta profundo simbolizados por cinco diyani budas, abarcan cada momento de la experiencia de un buda. Los diyani budas son representaciones de varios aspectos de la naturaleza búdica. Tanto los cinco agregados como los cinco tipos de darse cuenta existen como aspectos del “darse cuenta profundo no dual de surgimiento simultáneo”; en otras palabras, como aspectos de la mente de luz clara. Ambos conjuntos de cinco funcionan similarmente para abarcar la experiencia. Considerar el cuerpo, la palabra y la mente de nuestros Maestros tántricos como entramados (mandalas del cuerpo) de diyani budas, planta las semillas y nos da el poder para desarrollar entramados de las mismas naturalezas dentro de nosotros.

Considerar que un Maestro tántrico es un buda en los empoderamientos guelug

Aun cuando uno explique, desde el punto de vista del camino o del resultado, que un Maestro tántrico es un buda, aun así, en el nivel de la base el mentor no es literalmente un buda omnisciente. Por lo tanto, debido a esta y otras inconsistencias lógicas, los gueshes guelug aconsejan mantener fuera del debate el tema de que el mentor espiritual sea un buda. En cambio, la tradición guelug explica el significado de que los agregados de un Maestro tántrico sean diyani budas desde el punto de vista de la base para la iluminación.

Aku Sherab-gyatso indicó este punto de vista en Un recordatorio para no olvidar las visualizaciones descritas para la primera etapa del sendero de Guhyasamaja. Los cinco factores agregados de la experiencia son las causas transformadoras (nyerlen, nyer-len; material) y los cinco tipos de darse cuenta profundo son las condiciones simultáneamente actuantes para el logro de los cinco diyani budas. Así como las semillas se transforman en brotes a través de las acciones del agua y la luz del sol que ocurren simultáneamente con su presencia, los cinco agregados se transforman en los cinco diyani budas a través de los cinco tipos de darse cuenta que funcionan simultáneamente con ellos. Durante los empoderamientos del tantra superior, los discípulos necesitan ver los agregados de sus Maestros tántricos como diyani budas en el sentido de que los Maestros han transformado sus agregados básicos en diyani budas mediante el cultivo de los cinco tipos de darse cuenta profundo. Esto inspira a los discípulos para hacer lo mismo.

En la tradición guelug, el proceso de empoderamiento depende de que los discípulos obtengan una experiencia consciente de una comprensión gozosa de la vacuidad en cada uno de los cuatro empoderamientos del tantra superior, en vez de una experiencia consciente de la naturaleza búdica. En cada etapa, la experiencia consciente planta una semilla para obtener una comprensión gozosa de la vacuidad con la mente de luz clara. Este entendimiento es equivalente a la comprensión de la propia naturaleza búdica en el nivel más profundo, como lo explican las otras tradiciones tibetanas. Sin embargo, experimentar conscientemente algún nivel de comprensión gozosa de la vacuidad durante un empoderamiento guelug, no se relaciona directamente con ver que un Maestro tántrico es un buda en el contexto de los procedimientos.

En El sendero a la iluminación, Su Santidad el decimocuarto Dalái Lama explicó que, en un contexto guelug, aunque los discípulos necesitan ver al Maestro tántrico como un buda en los cuatro empoderamientos del tantra superior, el hecho de que el Maestro que confiere el empoderamiento sea un buda es interpretable en los primeros tres empoderamientos. Que el Maestro tántrico sea un buda es un hecho definitivo sólo en el cuarto empoderamiento. Como se explicó antes, los fenómenos interpretables no existen del modo en que aparecen, pero ayudan a guiarnos a los fenómenos definitivos que sí existen del modo en que aparecen. En los primeros tres empoderamientos del tantra superior, el Maestro tántrico aparece como un buda, pero no existe necesariamente como uno. No obstante, ver al Maestro como un buda durante estos pasos lleva a que los discípulos vean, en el cuarto empoderamiento, que el Maestro tántrico no sólo aparece como un buda, sino que también es definitivamente un buda.

El primer empoderamiento del tantra superior planta semillas para la comprensión del estado de generación; el segundo para alcanzar cuerpo ilusorio, un cuerpo hecho de los vientos de energía más sutiles. El tercero planta semillas para alcanzar la mente de luz clara; y el cuarto para alcanzar el pleno entendimiento de las dos verdades simultáneamente, en este contexto, la mente de luz clara y la manifestación de sus emanaciones. Un ser no iluminado puede alcanzar el estado de generación, el cuerpo ilusorio y la mente de luz clara. Sin embargo, sólo un buda puede comprender plenamente las dos verdades simultáneamente. Así, desde el punto de vista de la base tomado de las explicaciones de la tradición guelug, los seres no iluminados pueden conferir los primeros tres empoderamientos basados en sus experiencias personales. Sin embargo, sólo un buda puede describir la percepción simultánea de las dos verdades desde la experiencia personal y conferir, por consiguiente, el cuarto empoderamiento por la fuerza de sus palabras. Por lo tanto, para recibir el cuarto empoderamiento, los discípulos necesitan ver que el Maestro tántrico es definitivamente un buda.

Empoderamiento causal, del sendero y resultante

La tradición guelug ofrece una explicación adicional con respecto a considerar que el Maestro tántrico es un buda dentro del contexto de recibir un empoderamiento del tantra superior. En Una gran presentación de las etapas graduales del sendero del mantra secreto, Tsongkapa analizó tres etapas de empoderamiento: el empoderamiento causal que madura, el empoderamiento del sendero que libera, y el empoderamiento resultante de la liberación. El séptimo Dalái Lama explicó las tres en Clarificación que ilumina el significado real del empoderamiento. El maestro tántrico exterior, al seguir un ritual, confiere el empoderamiento causal que madura. La inspiración y las experiencias conscientes que reciben los discípulos plantan las semillas que maduran en sus logros de la iluminación. Cuando comprenden no conceptualmente la vacuidad con la mente de luz clara, sus logros empoderan su liberación real, en etapas, de las manchas pasajeras. De esta manera, el gurú interior confiere el empoderamiento del sendero que libera. Con la finalización del sendero espiritual, el logro de la iluminación de los discípulos confiere el empoderamiento resultante de la liberación completa de todas las manchas pasajeras.

El empoderamiento causal de parte de un Maestro exterior conduce al empoderamiento del sendero de parte de un gurú interior, lo que conduce al empoderamiento resultante de parte de la mente iluminada de un buda. Así, considerar que el Maestro tántrico exterior es un buda conduce al nivel definitivo del empoderamiento resultante. El Maestro que confiere el empoderamiento resultante es realmente un buda en todos los sentidos: el Maestro definitivo que confiere el poder es el buda en el que luego se convierten los discípulos.

Un Maestro tántrico que es inseparable de un buda versus un Maestro tántrico que alcanzó la iluminación

Wonpo Sherab-jungnay explicó que sin la experiencia consciente de la comprensión de la inseparabilidad de sus Maestros tántricos como seres humanos comunes y como figuras búdicas, en realidad los discípulos no reciben un empoderamiento. No es necesario que la comprensión sea profunda o intensa, pero debe ocurrir al menos en un nivel intelectual durante el ritual. Sin embargo, el Maestro drigung kagyu también declaró que los Maestros tántricos no necesitan haber alcanzado la iluminación para estar cualificados para conferir un empoderamiento. Ninguna de las listas de cualidades para los Maestros del tantra superior incluye que deben estar realmente iluminados. De modo que considerar que el propio Maestro tántrico exterior es inseparable de un buda no significa necesariamente que el mentor alcanzó la iluminación.

Wonpo Sherab-jungnay explicó tres niveles de cualificaciones para conferir un empoderamiento del tantra superior. El mejor, por supuesto, es si los Maestros tántricos han alcanzado realmente el estado iluminado de Vajradara. El que le sigue es si han alcanzado la estabilidad en las prácticas de generación y si han alcanzado un nivel no conceptual en la práctica del estado completo. Como mínimo, los maestros necesitan tener un conocimiento cabal de las prácticas de los estados de generación y completo, y la capacidad de llevar a cabo los procedimientos rituales sin errores.

Durante los empoderamientos, los Maestros tántricos no transfieren entendimientos repentinos profundos o semillas causales del modo en que uno arroja una pelota para que otra persona la agarre. Las experiencias conscientes o los entendimientos repentinos profundos que definen el proceso de empoderamiento surgen dependientemente de las cualificaciones, tanto de los Maestros tántricos como de los discípulos, los procedimientos del ritual (particularmente la toma de votos), la atmósfera que crea el ritual y la inspiración que siente el discípulo.

Ver a todos los maestros como budas

Tanto los sutras como los tantras dicen que los discípulos necesitan considerar igualmente como un buda a alguien que les enseñó incluso una estrofa de Darma y a alguien que les enseñó el sendero espiritual entero. Pabongka citó al Maestro de meditación guelug, Drubkang Geleg-gyatso, por ejemplo, como incapaz de obtener realización alguna hasta que pudo ver la apariencia pura de la monja sin hábito que le había enseñado a leer. Los occidentales frecuentemente tienen dificultades con este ejemplo porque lo interpretan en el sentido de que, a menos de que vean a sus maestras de jardín de infantes como budas, no progresarán en el sendero espiritual. Muchos imaginan que las instrucciones concernientes a sus Maestros tántricos durante los empoderamientos le corresponden a todo maestro/a que pudieron haber tenido.

Sin embargo, el sistema educativo tibetano y el sistema occidental moderno son extremadamente diferentes. Los niños tibetanos usan tradicionalmente plegarias y textos de Darma para aprender a leer y no libros infantiles de cuentos con oraciones como: “Mira cómo corre el perro. Corre, perro, corre”. Aun cuando ver a todos como un buda, incluyendo a la propia maestra de jardín de infantes, es útil para comprender la naturaleza búdica, las instrucciones para construir una relación discípulo-mentor atañen sólo a los maestros espirituales propios.

En general, una vez que hemos construido una relación discípulo-mentor con un maestro, necesitamos considerar y tratar a todos nuestros maestros espirituales, incluso a nuestros anteriores profesores de budismo, con el mismo respeto que le mostramos a nuestros mentores. Antes de eso, cuando aún nos estamos relacionando con maestros como profesores de budismo o instructores de Darma, por supuesto que le mostramos respeto a la persona. No obstante, es inapropiado considerarlos como consideraríamos a los mentores espirituales.

La misma instrucción corresponde a que los discípulos vean las apariencias puras del cuerpo, la palabra y la mente de todos sus maestros espirituales. En Las divisiones de los tres conjuntos de votos, Sakya Pandita explicó claramente que los discípulos hacen esto sólo después de haber recibido empoderamientos del tantra superior. Si la práctica del tantra superior implica ver la apariencia pura de nosotros, de nuestro entorno y de todos los seres que se encuentran en él, la práctica seguramente incluye ver también los aspectos de la naturaleza búdica pura de todos nuestros maestros. Sin embargo, eso no significa que les pidamos instrucciones sobre nuestras prácticas tántricas a nuestros profesores de budismo, mucho menos a nuestras maestras de jardín de infantes.

Desarrollar plenamente la iluminación a través de ver que un Maestro tántrico es un buda

Tanto las buenas cualidades de un Maestro tántrico como las buenas cualidades de un buda se refieren al mismo atributo de un sólo fenómeno – la mente de luz clara – ya sea que uno considere las cualidades desde el punto de vista de la base, del sendero o el resultante. Según la presentación sakya de la alaya (la base de todo), desde el punto de vista de la base las buenas cualidades son las características definitorias de la mente de luz clara. Desde el punto de vista del sendero, son las correcciones que proceden de la remoción de las manchas pasajeras. En el nivel resultante, son los potenciales completamente desarrollados de la mente de luz clara. Estas tres declaraciones son verdaderas ya sea que uno considere las buenas cualidades de su mentor o las de un buda. Al enfocarse en las cualidades del mentor propio como aquellas de un buda, uno obtiene la inspiración para comprender que las propias buenas cualidades son similarmente funciones de la mente de luz clara propia en los tres niveles inseparables. Esta comprensión es esencial para desarrollar plenamente el nivel resultante para convertirse en un buda.

Desarrollar plenamente los niveles inseparables de la base, el sendero y el resultante de nuestras propias buenas cualidades sólo es posible a través de los métodos del tantra superior. Esto se debe a que sólo los métodos del tantra superior nos permiten acceder a su base y fuente, a nuestra mente de luz clara. Dentro del marco de la comprensión de la vacuidad con este nivel sutilísimo de la mente, luego podemos surgir en las formas puras de figuras búdicas con las buenas cualidades de nuestra mente de luz clara operante en todos los niveles.

Para activar los potenciales de nuestra naturaleza búdica para alcanzar este logro supremo, necesitamos recibir los empoderamientos del tantra superior. Para fortalecer estos potenciales, luego imaginamos, con la práctica del estado de generación, que ahora tenemos las formas puras de figuras búdicas con todas las cualidades búdicas operantes en sus niveles resultantes. Para desarrollar plenamente los potenciales, necesitamos acceder a nuestra mente de luz clara con la práctica del estado completo. Sin embargo, sin una relación sana con un Maestro tántrico – como lo explicó Tsangpa-gyaray – el proceso tántrico no puede ocurrir.

Explicación específica concerniente al empoderamiento y a la práctica del estado de generación

El empoderamiento no puede ocurrir sin un Maestro tántrico cualificado, un ritual correctamente conducido y un discípulo cualificado con convicción en las cualidades del mentor, aprecio por ellas, e inspiración proveniente de ellas. La toma de votos requiere la presencia de un Maestro considerado como un buda. Para plantar semillas causales se requiere considerar el cuerpo, la palabra y la mente del Maestro tántrico como inseparables de las facultades iluminadoras de un buda. Además, para plantar semillas se requiere la inspiración de un Maestro tántrico considerado como un buda para obtener una experiencia gozosa de la vacuidad.

La inspiración de un Maestro tántrico es igualmente indispensable para la práctica del estado de generación. La bodichita es un corazón y mente enfocados en la iluminación con la aspiración de convertirse en un buda para beneficiar a todos. La práctica sútrica se enfoca en la iluminación representada por un buda. Sin embargo, enfocarse en el nivel resultante de todas las buenas cualidades puede ser difícil cuando se hace en referencia a un buda genérico o, en el estado de generación, en uno mismo visualizado como una figura búdica. Una referencia vívida como un objeto de atención hace que el nivel resultante sea más accesible para la meditación.

La práctica del tantra superior, por lo tanto, se enfoca en el Maestro tántrico como inseparable de un buda. La inspiración que se siente del mentor, más la firme convicción y aprecio de sus cualidades, que provienen de una experiencia personal de ellas, hace que el objeto de atención sea extremadamente vívido. De esta manera, enfocarse en las buenas cualidades del mentor como inseparables de las cualidades búdicas ayuda a energizar, sostener y realzar la bodichita.

Además, cuando en el yoga del gurú tántrico los discípulos visualizan que reciben inspiración y los cuatro empoderamientos de las cualidades búdicas del cuerpo, palabra y mente del mentor, fortalecen sus entramados de potenciales positivos y darse cuenta profundo. El fortalecimiento les permite a los discípulos tántricos desarrollar plenamente las buenas cualidades de su mente de luz clara. Consecuentemente, la visualización de ellos mismos como figuras búdicas con estas cualidades se torna más vívida. Como indicó Tsangpa-gyaray, por más técnicamente correctas que sean las visualizaciones tántricas de los discípulos, sin la energía edificante de una relación sana con un maestro tántrico, no podrán producir la transformación personal que conduce a la iluminación.

Práctica del estado completo

La práctica del estado completo obtiene el acceso a la mente de luz clara, ya sea disolviendo los vientos de energía que sirven de base para los niveles de conciencia más burdos, o energizando la mente a través de niveles de gozo cada vez más intensos. En el yoga del gurú tántrico, los discípulos se enfocan en sus Maestros tántricos con una intensa convicción en las cualidades de los Maestros como las cualidades de un buda. Por la inspiración que se siente debido a la relación, cuanto más se enfocan los discípulos en las cualidades de sus mentores, más alegría sienten. Debido a que el proceso tántrico entero ocurre dentro de la esfera de la comprensión de la vacuidad, la alegría, la energía y la inspiración experimentadas por enfocarse en el Maestro tántrico no son perturbadoras. No se desbordan para convertirse en éxtasis desenfrenado o para traducirse en devoción fanática como sucede a menudo en la relación con una estrella pop o un demagogo. Por el contrario, la energía gozosa que se siente estabiliza y refina la mente.

Además, los tantras explican que cuanto más combustible tiene una fogata, con más calor quema. Así, cuanto más fuerte es la emoción, más intensa y energizada se torna la mente por ver su propia naturaleza de luz clara. Si ese es el caso con respecto a emociones perturbadoras tales como el deseo anhelante, es especialmente cierto con respecto a la emoción no perturbadora de la inspiración gozosa.

Cuando los discípulos tántricos, con una comprensión básica de la vacuidad, imaginan que todas las apariencias burdas se reúnen dentro de su mentor/buda visualizado, y que luego su mentor/buda se hace diminuto y se funde en su corazón, el proceso de visualización los ayuda a disolver los vientos de energía interiores que producen apariencias engañosas. A medida que ocurre la disolución, su mente se torna más sutil mientras están en un estado energizado, gozoso, que comprende la vacuidad. La mente resultante, secundada con la energía adicional de la motivación de la bodichita, tiene la intensidad y el refinamiento requeridos para revelar e identificar su naturaleza de luz clara.

Introducción a la naturaleza de la mente por un Maestro tántrico

Una forma alternativa para que los discípulos accedan a su mente de luz clara, es a través de la introducción directa a este nivel sutilísimo de la mente por sus Maestros tántricos. Aunque la tradición nyingma se especializa en estos métodos, también aparecen en las enseñanzas sakya y kagyu. Sakya Pandita dio uno de los ejemplos más claros en El camino profundo del yoga del gurú. Durante una ceremonia apropiada, los discípulos correctamente preparados se enfocan con mentes alertas, tranquilas, en el centro del entrecejo de su Maestro tántrico. Simultáneamente, los mentores se enfocan en la vacuidad de su mente de luz clara, recitan un cierto mantra, sostienen en lo alto un vajra y tocan una campana. Si los discípulos tienen la suficiente fuerza de potencial positivo, darse cuenta profundo, la firme convicción en el hecho de que su Maestro tántrico es un buda, e inspiración, pueden obtener una experiencia de la mente de luz clara. La experiencia ocurre a través de un proceso de surgimiento dependiente de estas causas y condiciones.

En última instancia, entonces, considerar que sus maestros tántricos son budas les posibilita a los discípulos la comprensión, en base a la mente de luz clara, de sus propias buenas cualidades como inseparables, tanto de las cualidades del mentor, como de las cualidades de un buda. Ngojey-raypa explicó que con esta comprensión, cuando los discípulos remueven posteriormente las manchas pasajeras de su mente de luz clara, se hacen uno con su mentor. Esto no significa, continuó el Maestro drigung kagyu, que los discípulos se conviertan en la misma persona o en réplicas de su Maestro tántrico, o que ahora tengan las mismas opiniones que sus mentores sobre todas las cosas. Que su mente se haga una con la mente inseparable de sus mentores y los budas, significa que los discípulos han alcanzado el logro final de una mente iluminada.

En resumen, considerar a nuestros mentores como budas tiene muchos niveles de significado. Una relación sana con un maestro espiritual requiere claridad con respecto a qué nivel de significado nos corresponde en cada etapa del sendero espiritual. Sin embargo, en ninguna de las etapas la enseñanza implica que haya que interpretarla literalmente en el sentido de que nuestros maestros son omniscientes o que pueden manifestarse en incontables formas. A todo lo largo del sendero espiritual hacia la iluminación, necesitamos mantener el sentido común y realzar continuamente nuestra conciencia discriminatoria para discernir entre aquello que es apropiado y aquello que no lo es.

La meditación del gurú adecuada para principiantes de Occidente

Muchos occidentales empiezan a estudiar el Darma sin ningún interés en el tantra o sin la intención de comprometerse en momento alguno con su práctica. Sin embargo, algunos tienen su primer contacto con el budismo tibetano en un empoderamiento tántrico. Como se dijo antes, si asisten a los rituales como meros observadores, sin tomar conscientemente los votos y sin la intención de mantenerlos, no establecen relaciones discípulo-mentor con los Maestros tántricos. Además, como añadió Wonpo Sherab-jungnay, los miembros de la audiencia no reciben realmente el empoderamiento a menos que también hayan tenido, durante la ceremonia, una experiencia y una comprensión profunda conscientes que hayan purificado obstáculos mentales y hayan plantado semillas para realizaciones. Si no se cumplen estos requisitos previos durante el empoderamiento, podrían involucrarse posteriormente en prácticas tántricas, pero su progreso sería mínimo.

Entonces, las prácticas específicamente tántricas del yoga del gurú y el modo de relacionarse con un Maestro tántrico, no son adecuadas para la mayoría de los estudiantes occidentales de Darma durante las primeras etapas de sus viajes espirituales. Uno podría argüir razonablemente que las instrucciones sobre la relación discípulo-mentor que se encuentran en los textos del camino gradual que enfatizan explícita o implícitamente el tantra, también son demasiado avanzadas para los occidentales de esas etapas. Para las personas que aún no están preparadas para comprometerse con el sendero budista con votos de por vida, serían más apropiadas las prácticas de yoga del gurú del nivel sútrico provenientes de la tradición kadam. Esto se debe a que las meditaciones del nivel sútrico para obtener inspiración de las buenas cualidades de un maestro no sólo apuntan a preparar a los estudiantes para una relación discípulo-mentor tántrica, también son adecuadas para una relación con un profesor de budismo, un instructor de Darma o entrenador de meditación o de rituales. Son ejercicios básicos compartidos cómodamente por discípulos mahayana y tántricos comprometidos y por estudiantes de budismo no comprometidos que desean obtener el máximo beneficio de la relación con un maestro espiritual.