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Tomar la iniciación de Kalackara

Publicado originalmente:
Berzin, Alexander. Taking the Kalachakra Initiation.
Ithaca, Snow Lion, 1997

Reimpresión: Introduction to the Kalachakra Initiation.
Ithaca: Snow Lion, 2010.

Traducido por Patricia Ordoñez

Parte I. Introducción y perspectiva general

1. Introducción al tantra

La necesidad de un enfoque realista

Convertirse en un buda, alguien que está totalmente despierto, significa superar todas las deficiencias y desarrollar todo los potenciales para beneficiar a los demás. Con tanto sufrimiento en el mundo, necesitamos urgentemente encontrar los métodos más eficaces para lograr este objetivo. La iniciación de Kalachakra ofrece una oportunidad de encontrar tales métodos. La palabra tibetana para iniciación, wang, significa poder, y una iniciación es, más precisamente, un empoderamiento. Confiere el poder y la habilidad para involucrarse en ciertas prácticas meditativas para alcanzar la iluminación, y así convertirse en un buda para beneficiar a los otros tanto como sea posible.

El Kalachakra es un sistema de meditación del más alto nivel del tantra budista, el anutarayoga. Algunas personas tienen ideas extrañas sobre el tantra e imaginan con gran anticipación que una iniciación es la puerta de entrada a un mundo mágico de sexo exótico y súper poderes. Cuando aprenden que ese no es el caso, sino que la práctica tántrica es compleja, avanzada y que requiere un compromiso serio y el mantener muchos votos, se asustan y se desaniman. Ninguna de estas reacciones, de emoción o temor, es adecuada; tenemos que abordar el tantra y la iniciación de Kalachakra de una manera sensata. Como dijo una vez mi maestro principal Tsenzhab Serkong Rinpoche: “Si se practican métodos fantasiosos se obtienen resultados fantasiosos. Si se practican métodos realistas, se obtienen resultados realistas”.

¿Qué es el tantra?

La palabra tantra significa continuidad ininterrumpida. Las continuidades ininterrumpidas operan en tres niveles: como base, como camino y como resultado. A nivel de la base, la continuidad ininterrumpida es nuestra mente (específicamente su nivel más sutil conocido como luz clara primordial) que provee continuidad a través de todas nuestras vidas. Al igual que un rayo láser de mera claridad y darse cuenta, no alterada por las oscilaciones burdas de los pensamientos conceptuales o las emociones perturbadoras, subyace cada momento de la experiencia, ya sea que estemos despiertos o dormidos. Si la mente es como un radio que suena siempre, su nivel sutil es similar a que el aparato simplemente esté encendido.

Un radio permanece encendido durante el proceso de salir de una estación, estar entre las bandas y sintonizar otra frecuencia. Del mismo modo, nuestra mente más sutil nunca se apaga y, por lo tanto, es la base de nuestras experiencias de muerte, bardo (el estado entre renacimientos) y la concepción de una nueva vida. Ni la estación, ni el volumen, ni siquiera la estática temporal afectan el hecho de que el radio esté encendido. De la misma forma, ni el estado de renacimiento, ni la intensidad de la experiencia, ni siquiera las “ manchas pasajeras” de los pensamientos que surgen o de los estados de ánimo, afectan nuestra mente de luz clara. Esta mente más sutil continúa incluso en la budeidad y proporciona la base para obtener la iluminación.

Además, cada continuum de luz clara, ya sea antes o después de la iluminación, es individual. Todos los radios no son el mismo radio, aunque cada receptor funcione igual. Así, no existe tal cosa como una mente de luz clara universal o un tantra base en el que cada una de nuestras mentes participe.

El segundo nivel de tantra, el camino del continuum ininterrumpido, se refiere a un método específico para convertirse en un buda, concretamente, las prácticas meditativas que involucran figuras búdicas. A este método a veces se le llama el “yoga de la deidad”. El tercer nivel, el continuum ininterrumpido resultante, se refiere a la continuidad interminable de los cuerpos de un buda que alcanzamos con la iluminación. El ayudar totalmente a los demás requiere de cuerpos de conocimiento, sabiduría, experiencia y formas para adaptarse a todos los seres y a cada ocasión. En resumen, el tantra consiste en una continuidad ininterrumpida de práctica con figuras búdicas para purificar a nuestro continuum mental ininterrumpido de sus manchas pasajeras, con el objetivo de lograr, sobre esa base, el continuum ininterrumpido de los cuerpos de un buda. Los textos que abordan esos temas también son llamados “tantras”.

Yoga de la deidad

A veces las personas se desconciertan por la práctica tántrica de confiar en deidades, que en algunos idiomas se traducen como “dioses”. Sin embargo, estas deidades no son creadores omnipotentes ni seres en estados limitados de renacimiento, colmados de delicias celestiales. En lugar de ello, son formas extraordinarias, tanto masculinas como femeninas, en las que se manifiestan los budas para ayudar a las personas con diferentes inclinaciones a superar sus defectos y desarrollar sus potenciales. Cada una de estas figuras búdicas representa tanto el estado de completa iluminación como una de sus características específicas, como la compasión o la sabiduría. Avalokiteshvara, por ejemplo, es la manifestación de la compasión, y Manyushri es una personificación de la sabiduría. Kalachakra representa la habilidad de manejar todas las situaciones en cualquier momento. La práctica meditativa estructurada alrededor de una de estas figuras y de la característica que representa, provee un enfoque claro y una estructura que permiten un progreso rápido hacia la iluminación, a diferencia de la meditación sin estos factores.

Para aliviar los sufrimientos de los demás tan rápido como sea posible se requiere del método más eficiente para obtener las facultades iluminadoras del cuerpo, palabra y mente de un buda. La base para lograrlas es una fuerte determinación de estar libres de limitaciones, amor constante y compasión, autodisciplina ética, concentración estricta, un firme entendimiento de la realidad y habilidades en diversos medios para ayudar a los demás. Una vez que hemos alcanzado un adecuado nivel de desarrollo de ellos, necesitamos combinarlos y perfeccionarlos para mantener sus resultados. El tantra provee un método semejante, concretamente, el yoga de la deidad. Así como se realiza el ensayo general para una obra de teatro, imaginamos que ya poseemos la colección completa de estas facultades iluminadoras como figura búdica, todas al mismo tiempo. Hacerlo actúa como una causa efectiva para integrar estas cualidades y alcanzar una forma semejante más rápidamente.

Este es un método avanzado. No podemos imaginar que tengamos todas las características de un buda al mismo tiempo, a menos que las hayamos practicado primero en forma individual. Necesitamos aprender y practicar cada escena antes de que podamos ejecutar la obra completa. Por lo tanto, no es apropiado ni sabio intentar la práctica tántrica sin antes tener una experiencia considerable en la meditación.

Entrenar la imaginación

La práctica tántrica utiliza la imaginación, una poderosa herramienta que todos poseemos. Así, imaginar repetidamente que obtenemos un logro es un método persuasivo para conseguirlo más rápidamente. Por ejemplo, supongamos que estamos desempleados. Si cada día imaginamos que encontramos un trabajo, lo conseguiremos más rápido que si nos obsesionamos, con depresión y autocompasión, en el hecho de estar sin trabajo. Esto se debe a que mantenemos una actitud positiva con respecto a nuestra situación. Con una actitud negativa, nos falta autoconfianza incluso para buscar un empleo. El éxito o el fracaso en la vida dependen de nuestra imagen personal, y en el tantra trabajamos por mejorarla a través de las figuras búdicas. Imaginar que ya somos un buda nos provee de una potente autoimagen para contrarrestar los hábitos negativos y los sentimientos de inadecuación.

El método tántrico no implica simplemente el poder del pensamiento positivo. Cuando se utiliza la imaginación es esencial ser práctico y mantener una clara distinción entre la fantasía y la realidad. De otra manera, pueden surgir graves problemas psicológicos. Así, todos los maestros y los textos hacen énfasis en que un prerrequisito indispensable para la práctica tántrica es un nivel estable de entendimiento de la vacuidad (la ausencia de formas imposibles y fantasiosas de existencia) y del surgimiento dependiente (todo surge en dependencia de causas y circunstancias). Todo el mundo es capaz de obtener un empleo porque nadie existe como un “perdedor” totalmente incompetente, y encontrar un trabajo depende del esfuerzo personal y de la situación económica.

Algunas personas descartan el yoga de la deidad tántrica por considerarlo una forma de autohipnosis. Imaginar que ya somos un buda, no es una forma de autoengaño. Cada uno de nosotros tenemos los factores que nos permiten alcanzar ese objetivo (todos tenemos la “naturaleza búdica”). En otras palabras, como cada uno de nosotros tiene una mente, un corazón, la habilidad comunicativa y la energía física, contamos con todas las materias primas que necesitamos para crear las facultades iluminadoras de un buda. Siempre y cuando nos demos cuenta de que realmente todavía no estamos en esa etapa y no nos inflemos con ilusiones de grandeza, podemos trabajar con estas figuras búdicas sin peligro psicológico.

En el tantra, entonces, nos imaginamos que ya poseemos la forma, el entorno, las habilidades y los goces de un buda. El cuerpo físico de un buda está hecho de luz clara transparente, capaz de ayudar a los otros sin descanso y nunca es deficiente de ninguna forma. Imaginarnos a nosotros mismos como una figura búdica con semejante energía ilimitada, no nos hace un “adicto al trabajo” o un mártir incapaz de decir que no. Por supuesto que los practicantes tántricos toman un descanso cuando están cansados; sin embargo, el mantenimiento de este tipo de autoimagen nos ayuda a estirar nuestros límites autoimpuestos. Todo el mundo tiene una cantidad casi infinita de energía disponible en caso de emergencia. Nadie está demasiado cansado para correr hacia su hijo o hija cuando se ha caído y está lastimado.

Además, mientras se practica el tantra, sentimos que el ambiente que nos rodea es completamente puro y propicio para el progreso de todos. Imaginar ésto no significa ignorar los problemas ecológicos y sociales; sin embargo, para ayudar a otros y a nosotros mismos a superar la depresión y los sentimientos de desesperación, dejamos de obsesionarnos por los aspectos negativos. Una motivación lo suficientemente fuerte y los métodos efectivos para transformar nuestras actitudes, traen consigo el progreso espiritual sin importar la ubicación. En lugar de quejarnos sin cesar y ser profetas de la fatalidad, tratamos de traer esperanza para nosotros y para el mundo.

También imaginamos que beneficiamos a los demás actuando como lo hace un buda. Sentimos que por nuestra forma de ser, sin esfuerzo, ejercemos una influencia iluminadora positiva sobre todos los que nos rodean. Podemos entender lo que esto significa si alguna vez hemos estado en la presencia de un gran ser espiritual, como Su Santidad el Dalái Lama o la Madre Teresa. La mayoría de las personas, aún si son sólo un poco receptivas, se sienten inspiradas y actúan de una manera más noble. Nos imaginamos que tenemos un efecto similar en los demás. Nuestra sola presencia o incluso la mención de nuestro nombre, calma a los otros, les da paz mental y gozo, y los estimula a superarse.

Finalmente, imaginamos que somos capaces de disfrutar de las cosas de la manera pura en que un buda lo hace. Nuestro modo habitual de disfrutar está mezclado con confusión, frecuentemente traducido como “placer contaminado”. Somos críticos siempre, nunca estamos satisfechos. Cuando escuchamos música, no disfrutamos plenamente de ella porque estamos pensando que la reproducción del sonido no es tan buena como lo sería en el equipo de nuestro vecino. Sin embargo, un buda se deleita con todo sin siquiera un rastro de confusión. Nos imaginamos haciendo lo mismo, por ejemplo, cuando disfrutamos de las ofrendas de luz, incienso, comida y demás en los diferentes rituales.

Usar la visualización para ampliar nuestras capacidades

Muchas figuras búdicas tienen múltiples características físicas en una variedad de colores . Kalachakra, por ejemplo, tiene un arco iris de cuatro caras y veinticuatro brazos. Ésto inicialmente puede parecer extraño, pero existen profundas razones para ello. Todas las formas imaginadas en el tantra tienen varios propósitos y cada una de sus partes y colores tienen muchos niveles de simbolismo. Su complejidad refleja la naturaleza de la meta de convertirse en un buda. Los budas necesitan mantener simultáneamente activas en la mente toda la gama de sus realizaciones y cualidades, para utilizarlas efectivamente en ayudar a los demás. Además, los budas necesitan estar conscientes de la gran cantidad de detalles personales de aquellos a los que están ayudando, para hacer siempre lo que es adecuado.

Esta no es una meta inalcanzable. Nosotros ya mantenemos muchas cosas en la mente de forma simultánea. Si conducimos un automóvil, por ejemplo, somos conscientes de nuestra velocidad, la distancia que necesitamos para detenernos o rebasar a otro vehículo, la velocidad y la posición de los autos que nos rodean, las reglas de conducción, el propósito y objetivo de nuestro viaje, las señales de tránsito, y así sucesivamente. Al mismo tiempo, coordinamos nuestros ojos, manos y pies, estamos alerta a los sonidos extraños del motor, e incluso podemos oír música y mantener una conversación. Las visualizaciones tántricas ayudan a ampliar esta capacidad.

Sin un método, es muy difícil que nos entrenemos para mantener en la mente al mismo tiempo veinticuatro entendimientos profundos y cualidades, tales como la impermanencia, la compasión, la paciencia, entre otros. Un recurso verbal mnemotécnico, tal como una frase hecha con la letra inicial de cada aspecto de la lista, es útil para que los recordemos en forma secuencial. Sin embargo, representar cada entendimiento profundo y cualidad en forma gráfica, como los veinticuatro brazos de una figura búdica, hace que sea más fácil mantener presencia mental de todos ellos a la vez. Consideremos el caso de un profesor en una clase de veinticuatro niños. Para la mayoría de las personas es muy difícil tener en mente las personalidades y necesidades especiales de cada niño al planificar una lección en casa. De alguna manera puede ser útil revisar la lista de los nombres, pero el estar realmente en la clase y ver a los alumnos, trae a la mente de forma inmediata y clara todos los factores necesarios para modificar la lección del día.

Un mandala, literalmente un universo simbólico, es una ayuda adicional en este proceso de expandir nuestra atención plena y ver todo de manera pura. En este contexto, un mandala se refiere al palacio y a sus jardines circundantes, en donde vive una figura búdica. Al igual que las partes de nuestro cuerpo, cada elemento arquitectónico corresponde a una realización o cualidad positiva que necesitamos mantener activamente en la mente. Como un palacio, un mandala es en realidad una estructura tridimensional. Un mandala hecho con polvos de colores o dibujado sobre tela es como el plano del arquitecto de ese edificio. Durante los empoderamientos y la práctica de meditación subsiguiente, nadie visualiza el dibujo en dos dimensiones, sólo la estructura que representa.

Práctica del estado de generación y el estado completo

El anutarayoga tantra tiene dos fases de práctica. La primera, la etapa de generación, involucra visualizaciones complejas. Durante la meditación diaria, imaginamos una secuencia de acontecimientos que incluyen generarnos a nosotros mismos como una o más figuras búdicas dentro del mundo simbólico del mandala, y traer a mente un entendimiento o sensación de varios aspectos, tales como la vacuidad y la compasión. Para ayudarnos a mantener la secuencia, por lo general leemos o recitamos de memoria una sadana, la cual es algo así como un guión para esta ópera diaria de visualización.

La segunda fase de la práctica es el estado completo, a veces traducido como el “estado de consumación”. Como resultado de los esfuerzos realizados durante el estado anterior, ahora todo está completo por seguir los procedimientos que de hecho producen la meta de convertirse en un buda. Después de haber entrenado el poder de la imaginación, lo usamos como una llave para abrir nuestro sistema de energía sutil, los canales invisibles y fuerzas dentro de nuestro cuerpo que afectan nuestros estados de ánimo y el estado mental. Sin la práctica previa de la etapa de generación, este sistema no está disponible para su uso meditativo. Sin embargo, una vez que se accede a él, el mover conscientemente las energías sutiles a través de sus canales hace que nuestra mente de luz clara más sutil salga a la superficie. El trabajo meditativo con este nivel mental crea entonces las causas inmediatas para alcanzar realmente los cuerpos físicos y la mente de un buda. Este proceso ya no es imaginario.

El éxito en el tantra, como en todo en la vida, se deriva de las leyes de causa y efecto. Nuestro objetivo último es la máxima capacidad de beneficiar a todos. Para lograr este objetivo de un tantra resultante (un continuum ininterrumpido de cuerpos de un buda), necesitamos transformar nuestro tantra de la base, el continuum ininterrumpido de nuestra mente de luz clara primordial. Tenemos que hacerlo funcionar como un cuerpo de sabiduría que da lugar a un vasto cuerpo de formas iluminadoras. Esto requiere de un tantra camino o tantra que se recorre, el continuum ininterrumpido de prácticas del estado de generación y el estado completo. Con el primero accedemos a la luz clara de la mente a través del trabajo con nuestro sistema sutil de energía, mientras que con el segundo obtenemos las herramientas para llevar a cabo esta tarea, mediante el entrenamiento de nuestros poderes de concentración e imaginación. Así, cada etapa de la práctica tántrica actúa como la causa para la realización de su fase posterior.

El papel de recibir el empoderamiento y tomar los votos

Como parte de nuestro tantra de la base, todos tenemos los materiales de trabajo con los cuales crear los cuerpos de un buda. Todos los potenciales que necesitamos están contenidos en nuestra mente de luz clara (el aspecto principal de nuestra naturaleza búdica, el principal factor que nos permite a cada uno de nosotros convertirnos en un buda). Sin embargo, antes de que podamos llevar a buen término esos potenciales, debemos activarlos. Tal es la función y la necesidad de recibir un empoderamiento. Una iniciación conferida por un maestro completamente calificado, primero remueve los obstáculos iniciales que impiden el acceso y el uso de estos potenciales búdicos. A continuación, despierta estas habilidades y las refuerza. Este procedimiento doble se llama “ recibir la purificación y plantar las semillas”. Sin embargo, este proceso sólo funciona si imaginamos o sentimos que esto está pasando. El empoderamiento requiere la participación activa tanto del maestro como del discípulo.

Un maestro espiritual es vital para este proceso. Leer el ritual en un libro o verlo en un video no es lo suficientemente poderoso para activar los potenciales búdicos. Necesitamos participar personalmente en una experiencia en vivo. Ésto no es difícil de entender. Todos sabemos la diferencia entre escuchar una grabación en nuestra casa y asistir a un concierto en vivo. A través de la exposición personal a un maestro completamente calificado que confiere el empoderamiento, obtenemos inspiración, seguridad, confianza y una fuente de orientación para sostener toda la práctica posterior del tantra. También establecemos un fuerte vínculo, no sólo con el maestro que imparte la iniciación, sino con todo el linaje de maestros de los que se deriva la práctica, remontándose al Buda mismo. Saber que las personas han logrado el éxito espiritual en repetidas ocasiones a través de estos métodos, es psicológicamente importante y produce un gran sentido de confianza en la práctica. Al recibir el empoderamiento no nos estamos embarcando en una tarea trivial. No fantaseamos con que somos Mickey Mouse en Disneylandia. Nos unimos a un gran número de practicantes serios que han validado los métodos tántricos a través de los siglos.

Sin una reja para crecer, una vid nunca se levanta del suelo. Del mismo modo, es esencial una estructura definida para desarrollar los potenciales búdicos una vez que son activados. Este es el propósito de los votos que tomamos y de los compromisos que hacemos en un empoderamiento del anutarayoga (proporcionan la estructura de apoyo necesaria para todo el progreso posterior). La práctica del tantra no es un pasatiempo ocasional, ni se limita a un asiento de meditación. La transformación personal a la que nos comprometemos con el tantra abarca todos los aspectos de la vida. ¿Cómo podemos avanzar sin guías claras? Estas guías son proporcionadas por los compromisos del refugio, y por los votos del bodisatva y los votos tántricos.

Tomar refugio proporciona una dirección segura y positiva en la vida. Nos esforzamos por eliminar nuestros defectos y desarrollar nuestros potenciales, como han hecho los budas y como lo están haciendo los practicantes altamente realizados. Con los votos del bodisatva, nos abstenemos del comportamiento negativo que sea contrario a nuestro objetivo. Prometemos evitar actuar en formas que dañen nuestra habilidad de ayudar a los demás. Mantener los votos tántricos asegura que no vaguemos extraviados durante la complejidad de la práctica tántrica. En resumen, el hecho de que el Buda haya enseñado las guías para estos votos y entrenamientos es un regalo maravilloso, no una carga constrictiva. No tenemos que equivocarnos para aprender cuál conducta adoptar o evitar para alcanzar la iluminación en beneficio de todos los seres.

Recibir el empoderamiento a través de una elegante ceremonia nos da un punto de referencia que podemos mirar en retrospectiva como el comienzo de nuestro compromiso formal con el camino tántrico. Al marcar las mayores transiciones en la vida con rituales especiales, las tomamos más en serio que si sólo las dejáramos pasar casualmente. Abordar el vehículo tántrico y embarcarse en una fase más avanzada de la práctica budista es una importante transición. Un empoderamiento, con sus procedimientos para vincularse con un maestro tántrico y tomar los votos, marca este evento de manera memorable.

Compromiso

Muchas personas tienen miedo de hacer un compromiso con cualquier cosa (ya sea con una pareja, con una carrera o con un camino espiritual). Ante el miedo de perder su libertad, se aproximan a cualquier compromiso con indecisión y vacilación. Otros sienten que un compromiso es una obligación moral y que si lo rompen son malas personas. Por no querer tomar una decisión equivocada y arriesgarse a ser malos, tiene dificultades para tomar cualquier paso importante en la vida. Otros consideran los compromisos como temporales y los toman sólo si hay una cláusula de escape, como obtener el divorcio. Hacen compromisos a la ligera y los rompen tan pronto como experimentan dificultades.

Tales actitudes, especialmente cuando se aplican a comprometernos con la práctica tántrica, con un maestro espiritual o con mantener los votos, son un obstáculo para el progreso espiritual, por lo que se requiere un camino medio. Por un lado, no es sabio apresurarse a nadaantes de examinar seriamente las consecuencias. Por otro lado, necesitamos tomar decisiones en la vida o de lo contrario no llegaremos a ninguna parte. La manera de superar la indecisión es evaluar honestamente nuestra capacidad y disposición para hacer un compromiso, conocer claramente a qué nos estamos comprometiendo y entender profundamente la relación entre el compromiso y la libertad. Necesitamos tiempo y sabiduría.

Según el nivel de compromiso, hay dos maneras de asistir a una iniciación: como un participante activo o como un observador interesado. Los participantes activos toman todos los votos relacionados con la práctica, hacen su mejor esfuerzo para hacer las visualizaciones y, por lo tanto, en realidad reciben la iniciación. Posteriormente, diseñan su vida de acuerdo con las guías de sus votos y se involucran al menos en los niveles iniciales de la meditación tántrica. Si recibimos un empoderamiento del anutarayoga de la tradición guelug, por ejemplo, empezamos una práctica meditativa diaria conocida como el yoga de las seis sesiones. Aquellos que no se sienten listos para dar ese paso asisten en calidad de observadores y realmente no reciben el empoderamiento.

No hay nada de qué avergonzarse o sentirse culpable por ser un observador. Es mucho más sabio asistir de esta manera que hacer un compromiso prematuro del que después nos arrepentiremos. Los observadores interesados, sin embargo, no tienen por qué simplemente sentarse y observar la ceremonia como un espectáculo antropológico entretenido. Hay una gran oportunidad para obtener mucho de la experiencia. Entonces, tanto los participantes como los observadores, encuentran la iniciación más significativa cuando entienden de antemano los aspectos básicos del tantra.

Elegir un sistema de tantra

Supongamos que tenemos una perspectiva budista básica, una base de trabajo de la introspección y una creencia confianza en la efectividad y necesidad de los métodos del anutarayoga tantra. Si sentimos que estamos listos para recibir el empoderamiento, o que nos gustaría asistir a uno como un observador interesado para hacer una fuerte conexión que nos permita involucrarnos en el futuro, la siguiente pregunta es ¿qué sistema de anutarayoga elegir? El menú es amplio, en un idioma extranjero, y la mayoría de nosotros carecemos de una estrecha relación con un maestro espiritual al cual pedirle consejo. Sin embargo, a veces no tenemos mucha elección, dado que rara vez llegan maestros calificados a nuestra localidad y aún más raramente confieren un empoderamiento de esta clase superior.

Los puntos más importantes a considerar antes de tomar una iniciación son las cualificaciones del maestro. Incluso si una persona no calificada da una iniciación en un sistema tántrico que tenemos gran interés de recibir, no sirve de nada asistir. Cualquier persona entrenada en rituales puede recitar y hacer los movimientos de una ceremonia de iniciación, pero sin las cualificaciones apropiadas, un farsante no nos confiere nada. Aún si el maestro es correcto, nuestra elección de los sistemas tántricos depende algunas veces de lo que otros han solicitado y organizado. Sin embargo, la disponibilidad no es el criterio óptimo para escoger un sistema tántrico de meditación. A veces nuestra prioridad es establecer un vínculo estrecho con el maestro, no tanto la figura búdica por la que él o ella están confiriendo el empoderamiento. Sin embargo, lo mejor es encontrar el maestro y el sistema tántrico adecuados. Para determinar si ese sistema es el de Kalachakra necesitamos saber algo acerca del mismo.