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Temas de ética sexual budista

Alexander Berzin
Morelia, México, septiembre de 1998
Traducido por Gabriela Fernández Benvenutti

Trascripción ligeramente editada

Los sistemas legales y ético-humanistas occidentales

El tema de esta noche es la visión budista acerca de la ética sexual. En general, en el budismo siempre tratamos de seguir un camino intermedio, así que en lo concerniente a la sexualidad, queremos evitar dos extremos. Uno de ellos es el ser estrictos y severos ya que esta visión califica a la sexualidad como algo sucio y básicamente malo. Sin embargo, también queremos evitar el otro extremo, el de la actitud que considera que todo está bien y dice: “Sólo exprésate”.

El camino budista intermedio, que enseña una aproximación ética hacia la sexualidad, evita estos dos extremos. Sin embargo, para seguir dicho camino, necesitamos entender la visión budista de la ética. En vista de que existen diferentes sistemas éticos, necesitamos tener cuidado de no proyectar nuestros propios sistemas de ética al budismo. Por ejemplo, la ética bíblica enseña una serie de leyes dictadas por una autoridad de alto rango, por Dios. El comportamiento ético es entonces una cuestión de obediencia a las leyes. Si obedecemos las leyes de Dios, somos “buenas personas” y seremos recompensados. Por otro lado, si las desobedecemos, entonces somos “malos” y seremos castigados.

Otro gran sistema ético es el que heredamos en occidente de la antigua Grecia. El cual es muy similar al bíblico, pero en lugar de que las leyes sean dadas por Dios, son dictadas por una legislatura de personas elegidas para gobernar. En este sistema, la ética también es un asunto de obediencia. Si obedecemos las leyes civiles, somos “buenos ciudadanos”; si las desobedecemos, somos “malos ciudadanos”. Nos convertimos en criminales y se nos encarcela.

Podemos darnos cuenta de que en ambos sistemas éticos legalistas está involucrada la culpa, lo que a su vez nos provoca un sentimiento de culpabilidad. En otras palabras, ambos están basados en un juicio. Existen ciertos actos que moralmente son juzgados como “ malos” y otros que moralmente son juzgados como “buenos”. Si cometemos algo “malo” somos culpables. Cuando transponemos este tipo de aproximación ética censuradora a la sexualidad, nuestro comportamiento sexual estará, muy a menudo, acompañado por sentimientos de culpa, aún cuando nadie nos sorprenda haciendo algo “ indebido”. Esto es porque nos convertimos en jueces de nosotros mismos, incluso aunque nadie más nos esté juzgando.

Una tercera forma de ética occidental es la humanista moderna. Ésta se basa en el principio de no causar daño a otros. Todo lo que hagamos está bien, siempre y cuando no dañemos a los demás. Si causamos daño, entonces lo que hacemos no es ético. Generalmente mezclamos la ética humanista y legalista, así que si dañamos a alguien, además de sentimos muy mal también nos sentimos culpables.

La ética budista no censuradora

La ética budista es completamente diferente a las tres anteriores, no está basada en la obediencia a leyes ni tampoco meramente en tratar de evitar lastimar a otros, aunque por supuesto tratamos lo mejor que podemos, de no hacerlo, pero va más allá de eso. De acuerdo con el budismo, la base para ser una persona ética es evitar las acciones motivadas por deseos anhelantes, enojo o ingenuidad y asimismo, tener una conciencia discriminatoria correcta. Esta última se refiere a la habilidad de discriminar entre las motivaciones y acciones constructivas de las destructivas. Aquí, el comportamiento y las motivaciones constructivas y destructivas se refieren a aquellas que desarrollan tendencias y hábitos en nuestro continuo mental y que en algún momento futuro serán la causa de que experimentemos felicidad o sufrimiento como sus consecuencias.

Nadie ha inventado las reglas de lo que es constructivo y de lo que es destructivo, el que algunas acciones causen sufrimiento y otras no, es tan sólo la manera natural en la que funciona el universo. Por ejemplo, si metemos la mano al fuego, nos vamos a quemar y nos dolerá. Esa es una acción destructiva ¿verdad? Nadie inventó esa regla, es sólo la manera natural en que son las cosas. Así que si alguien quiere meter su mano en el fuego, eso no lo hace ser mala persona. Quizá lo haga ser un tonto o una persona que no entiende la causa y el efecto, pero ciertamente no lo hace una “mala” persona.

La esencia de la ética budista, es entonces, tratar de entender qué tipos de motivaciones y de comportamientos son destructivos y cuáles son constructivos. En otras palabras, necesitamos aprender a discriminar entre lo que nos causará infelicidad y lo que nos traerá felicidad. Nuevamente, depende de nosotros, es nuestra responsabilidad lo que experimentaremos en el futuro. Por ejemplo, es como cuando aprendemos los riesgos de fumar y depende de nosotros si fumamos o no. Si alguien actúa destructivamente y se causa daño a si mismo, será un objeto apropiado de compasión. Es inapropiado menospreciarlos moralistamente y tenerles lástima. Esa no es una actitud budista. Es triste que no entiendan la realidad.

El budismo tiene esta misma aproximación en la ética sexual, no es censuradora. Ciertos tipos de motivaciones y comportamientos sexuales son destructivos y nos causan infelicidad, mientras que otros son constructivos y nos traen felicidad. Una vez más, depende de nosotros. Si queremos tener muchos problemas por nuestro comportamiento sexual, adelante, complazcamos nuestros caprichos, pero si no queremos tener problemas, entonces hay ciertas cosas que necesitaremos evitar.

Podemos entender la diferencia de manera sencilla con el siguiente ejemplo: Si queremos tener relaciones sexuales sin protección con una prostituta, bueno, eso es muy ingenuo y tonto ya que corremos el riesgo de infectarnos con SIDA. Sin embargo, eso no nos hace ser una mala persona, es nuestra elección. ¿Lo ven? es una actitud bastante diferente hacia el sexo, esa es la clave al entendimiento de la aproximación budista.

La discriminación entre el comportamiento constructivo y destructivo

Para echarle un vistazo más detallado a la ética sexual budista, necesitamos entender la diferencia entre lo que se considera constructivo y destructivo de acuerdo a la visión budista. El budismo en general hace una diferencia entre las acciones que están mezcladas con confusión y aquéllas que no lo están. Esos términos normalmente se traducen como acciones “ contaminadas” y “no contaminadas”, contaminadas con confusión acerca de la naturaleza de nosotros mismos, de otros y de la realidad en general. La confusión contaminante nos lleva al deseo anhelante, al enojo o simplemente a la ingenuidad, que entonces motivan nuestras acciones.

Las acciones sin confusión requieren una cognición no conceptual del vacío, el entendimiento de que nuestras fantasías proyectadas acerca de la realidad no se refieren a nada real. Es muy difícil tener este tipo de entendimiento, aún a nivel conceptual. Por lo que, para la mayoría de nosotros, todas nuestras acciones están con confusión. Ellas surgen de la confusión y están acompañadas de confusión. Estas son el tipo de acciones involucradas con lo que llamamos “ karma”. Ellas son la causa de que continuemos experimentando renacimientos recurrentes e incontrolables, el samsara, lleno de problemas.

Las acciones confusas pueden ser destructivas, constructivas o no especificadas por el Buda como alguna de las dos anteriores. Las acciones destructivas siempre están mezcladas con confusión y son aquellas que maduran en infelicidad y sufrimiento. Las constructivas mezcladas con confusión maduran en felicidad, pero en un tipo de felicidad que no perdura y que nunca satisface. Las acciones no especificadas también pueden estar mezcladas con confusión y maduran en sensaciones neutras: ni felices ni infelices.

Ya hemos viso un ejemplo de una acción destructiva, el de las relaciones sexuales sin protección con una prostituta. Tal comportamiento está claramente mezclado con confusión acerca de la realidad, de la ingenuidad y generalmente de un deseo anhelante.

Como ejemplo de una acción constructiva mezclada con confusión, consideremos el caso de una madre de un hijo de 24 años, quien siempre trata de hacer cosas amables para él, como prepararle ricas comidas. Nutrir a su hijo es un acto de amor y una tarea constructiva, madurará como una experiencia de felicidad y bienestar. Sin embargo, también cocina para él porque eso la hace sentirse útil y necesitada y aquí es dónde entra la confusión. Quizá el hijo de 24 años no quiere ser tratado como un niño al que le reclaman cuando no llega a casa a la hora de la comida con un: “ ¿Por qué no llegaste a comer? Eres un desconsiderado, te hice una rica comida”. La preparación de la comida estuvo mezclada con la confusión del aferramiento al: “Yo, yo, yo, quiero sentirme útil, quiero sentirme necesitada”. Su interés egocéntrico subyace a la acción constructiva y a la motivación amable. Cualquier felicidad que pueda sentir como resultado de sus acciones amables será precaria e inestable. Nunca será duradera ni satisfactoria. Además, su motivación egocéntrica inevitablemente le traerá frustración, infelicidad y sufrimiento.

Una acción no especificada y neutral, como el lavarnos los dientes, puede estar mezclada con la confusión de que al lavarlos, realmente podremos limpiar nuestro aliento y vernos muy guapos. Sin embargo, en realidad nunca podemos tener un aliento totalmente limpio, ya que muy pronto nuestros dientes volverán a ensuciarse y nuestro aliento volverá a oler mal. Aquí existe confusión acerca de la realidad, un cierto nivel de ingenuidad y un fuerte interés egocéntrico acerca de nuestra apariencia. Aunque al cepillarnos los dientes no nos sintamos felices ni infelices, tan sólo hacemos lo que necesita hacerse, también con este acto estamos perpetuando nuestra situación samsárica. Necesitaremos lavarnos los dientes repetidamente por el resto de nuestra vida. No malinterpretemos este punto, no significa que la mejor manera de actuar es dejar de lavarnos los dientes, sino simplemente que las acciones neutrales repetitivas en el cuidado de nuestro cuerpo samsárico, cuando están acompañadas por el aferramiento a un “yo” sólido, perpetúan nuestra existencia samsárica repetitiva, con todos sus problemas.

La maduración del karma y la ley de la infalibilidad

Necesitamos entender con mayor claridad qué es lo que el budismo quiere decir con la afirmación de que las acciones mezcladas con confusión “maduran” en infelicidad, en felicidad samsárica o en una sensación neutra. Este principio se refiere a todo nuestro comportamiento ordinario, incluyendo también a nuestro comportamiento sexual.

El budismo habla de la ley de infalibilidad del karma: las acciones destructivas madurarán en sufrimiento de manera infalible, a menos que purifiquemos las tendencias kármicas que se han acumulado. O viceversa, si estamos experimentando sufrimiento ahora, esta experiencia ha madurado de las tendencias kármicas que hemos acumulado por nuestro propio comportamiento destructivo en el pasado. La misma ley se aplica para nuestra felicidad habitual y las acciones constructivas mezcladas con confusión.

La palabra importante de entender en la ley de la infalibilidad es “madurar”, ya que “madurar” en sufrimiento no es simplemente “que resulte” como sufrimiento porque nuestras acciones tienen muchos resultados y la mayoría de ellos son inciertos. Por ejemplo, es incierto que mientras llevamos a cabo una acción, experimentaremos felicidad o infelicidad. Consideremos el pisar una cucaracha. Podemos pisarla y obtener un gran placer al matarla ya que la consideramos una cosa horrorosa. O, al pisarla, podemos sentir horror y asco. Al ayudar a alguien a desempeñar una tarea difícil, podemos sentirnos felices, o resentir el trabajo duro.

También es incierto lo que sentiremos inmediatamente después de llevar a cabo la acción: después de tener relaciones sexuales sin protección con una prostituta, podemos sentirnos felices haber tenido sexo o asustados por la posibilidad de haber sido infectados con SIDA. Después de haberle dado un regalo monetario a alguien, podemos regocijarnos de felicidad o arrepentirnos y sentirnos infelices de haberlo hecho. Los resultados a corto plazo de nuestras acciones también son inciertos: si robamos un banco, es posible que nos atrape la policía, o quizá nunca nos atrape. Si somos honestos en el trabajo, podemos obtener una promoción y estar felices, o a pesar de nuestro buen desempeño, es posible que nos despidan y seamos desdichados. Todos estos tipos de resultados son inciertos y no los mencionan en la ley de la infalibilidad del karma.

Ni siquiera tenemos la certeza de que nuestra acción causará felicidad o infelicidad a la persona hacia quien la comentemos, ya sea durante la acción, inmediatamente después de ella, o a corto y a largo plazo. Podemos mentirle a alguien acerca de sus habilidades diciéndole que es más competente de lo que realmente es. Esto quizá lo haga feliz, tanto al momento de decirlo como inmediatamente después. A corto e inclusive también a largo plazo pueda darle la confianza en sí mismo para tener éxito, pero también puede hacerlo sentir mal, porque sabe que sólo estamos tratando de halagarlo y que lo que decimos no es cierto. Aún si nos cree, es posible que se enaltezca demasiado como resultado y que falle rotundamente en su trabajo futuro. Por otro lado, si le decimos la verdad, quizá se deprima y por falta de confianza en sí mismo, falle en todo lo que se proponga realizar, o quizá se sienta contento de que seamos sinceros con él y así se dedique a realizar tareas que sean menos complicadas para que logre triunfar en ellas y ser feliz.

Lo que pase con este tipo de resultados de nuestras acciones, es entonces, completamente incierto. Es por esto que decimos que la ética budista no se basa simplemente en no causarles daño a otros, porque nunca podemos garantizar cuáles serán los efectos de nuestras acciones en ellos. Tratamos de no causar daño a otros, por supuesto, pero a menos de que seamos Budas, nunca sabremos cuales serán esos efectos.

Así que, cuando hablamos de las acciones destructivas que “maduran” en sufrimiento, estamos hablando de un proceso complejo a través del cual nuestras maneras de actuar, hablar y pensar, desarrollan ciertas tendencias y hábitos en nuestro continuo mental que afectará nuestras experiencias futuras. Por ejemplo, si tenemos amoríos extramaritales, desarrollamos o reforzamos el hábito de estar insatisfechos con nuestra pareja sexual y siempre iremos de una pareja a otra.

Estar insatisfecho e inquieto respecto a nuestra vida sexual es una experiencia de infelicidad ¿o no? Entonces, si nunca vamos a estar satisfechos con nuestra pareja marital y vamos a ser infelices en esa relación, tampoco vamos a estar satisfechos con nuestros amantes. Esas relaciones tampoco durarán y seguiremos buscando otras. Lo que es más, nuestras parejas también serán infieles ¿por qué van a permanecer fieles a nosotros si nosotros les somos infieles? Así que hay muchas repercusiones a largo plazo y muchos problemas involucrados. Eso es lo que es infalible al actuar destructivamente.

Motivaciones para el comportamiento destructivo

Veamos un poco más de cerca lo que es destructivo, lo que ocasiona hábitos negativos que dan surgimiento a nuestros problemas futuros a largo plazo. El factor principal que determina si una acción es o no destructiva es el estado mental que la motiva. Las acciones destructivas pueden estar motivadas por un deseo anhelante, por ejemplo, una obsesión sexual, que hace a una persona ir de una aventura sexual a otra. Estas acciones destructivas también pueden estar motivadas por enojo u hostilidad, como el caso de alguien que viola a muchas mujeres porque está enojado con ellas y quiere herirlas. Asimismo, el comportamiento destructivo puede estar motivado por ingenuidad, tanto de la causa y como del efecto, o acerca de la realidad, como el ejemplo que citamos anteriormente del sexo sin protección con una prostituta. La ingenuidad a menudo está mezclada con deseos obsesivos y hostilidad.

Las acciones destructivas siempre están acompañadas también de otras actitudes fundamentales: el no tener sentido ético de la dignidad personal, que no nos importe cómo se refleja nuestro comportamiento ni en nosotros mismos ni en los demás como nuestros familiares, maestros espirituales, compatriotas, etc. Podremos entender esto si pensamos en el ejemplo del Presidente Clinton y el escándalo que causó su amorío extramarital.

Otras emociones perturbadoras, tales como los celos, que acompañan a estas motivaciones destructivas son también destructivas, así como las acciones mismas que están motivadas por ellas. Así que en general, también diríamos que el samsara (renacimientos recurrentes incontrolables), es destructivo.

Motivaciones causales y contemporáneas

La presentación budista de la ética también hace una diferencia entre las motivaciones causales y las contemporáneas. La motivación causal es la que inicialmente nos empuja a llevar a cabo una acción. La motivación contemporánea ocurre en el momento de actuar. En el caso de las acciones que son éticamente neutras por naturaleza (aquellas que no están especificadas como constructivas o negativas por el Buda), es la motivación contemporánea la que determina si la acción es constructiva o destructiva, no la causa original de la misma. En el caso de las acciones especificadas por el Buda como constructivas o destructivas, la motivación contemporánea es la que tiene el efecto más fuerte en el peso del resultado kármico.

Consideremos el tener relaciones sexuales con nuestra pareja, lo que en sí mismo es un acto éticamente neutro. Quizá nuestra motivación causal para hacer el amor sea una razón constructiva. Tal vez queramos hacer feliz a nuestra pareja o tener un hijo, pero si al momento de hacer el amor, la obsesión por el placer y el deseo toma el mando como nuestra motivación contemporánea, entonces la acción se convierte en destructiva a pesar de que la motivación causal fue positiva. Hacer el amor con una obsesión por el placer sexual crea un hábito negativo que a la larga nos causará infelicidad.

La motivación causal también puede ser destructiva en sí misma. La obsesión con el sexo puede empujarnos a tener relaciones sexuales y ser también la motivación contemporánea. Sin embargo, la motivación causal, puede además, ser neutral. Quizá queramos hacer el amor para dormirnos más fácilmente, pero al comenzar a hacerlo, nos sentimos sobrecogidos por el deseo y la obsesión. Una vez más, el acto sexual se vuelve destructivo.

El deseo anhelante obsesivo y la consideración incorrecta

Como para la mayoría de las personas la emoción que hace que un acto sexual sea negativo es el deseo anhelante obsesivo, veamos más de cerca lo que significa este estado mental. El deseo anhelante es una emoción perturbadora dirigida hacia algo que no poseemos; es el fuerte deseo de poseerlo, basado en una sobreestimación de las cualidades positivas del objeto. Esto puede suceder ya sea, cuando no tenemos ninguna cantidad de dicho objeto o cuando tenemos un poco pero queremos más. El apego es algo similar, es una emoción perturbadora dirigida a algo que ya tenemos y que, basada en la sobreestimación de las buenas cualidades del objeto no quiere soltarlo.

El deseo anhelante, además de magnificar las buenas cualidades de algo con actitudes como: “Eres la persona más hermosa y perfecta del mundo”, proyecta al objeto cualidades que no posee. En la terminología budista el deseo anhelante va acompañado de una “consideración incorrecta”.

Un ejemplo de consideración incorrecta respecto a nuestra pareja sexual es el considerar algo sucio como limpio. A un nivel muy insulso, esto puede ejemplificarse con la actitud de: “Si esta es la taza de mi amada, está limpia, con gusto bebería de ella. Si es la taza de un trabajador, está sucia, me daría asco tan siquiera tocarla con mis labios”. Si pensamos en ello, no hay diferencia alguna entre las dos tazas. Ambas son de otra persona que ya ha tomado de ellas.

O si me permiten dar un ejemplo más drástico, podríamos pensar que es maravilloso cuando nuestro amante mete su lengua en nuestra boca al besarnos, pero si la misma persona nos escupiera en la boca, lo cual es básicamente lo mismo, nos parecería asqueroso. El meter la lengua en la boca al besarnos es un ejemplo tanto de exagerar las cualidades de algo, (volverlo el acto más maravilloso y sexy) como de considerarlo incorrectamente como limpio, o por lo menos no como sucio.

Otro tipo de consideración incorrecta es el considerar el sufrimiento como felicidad. Por ejemplo, si nuestro amado nos acaricia la mano, pensamos que es maravilloso, pero si continúa acariciando el mismo lugar exactamente por cinco minutos, nos la va a dejar irritada. Sin embargo, puede ser que todavía lo consideremos como felicidad y no pidamos a nuestro amado que se detenga. O, creo que todos hemos tenido la experiencia de estar acostados abrazando a alguien y que nuestro brazo se duerma debajo de la persona. Es algo muy incómodo pero de cualquier manera permanecemos ahí acostados. O abrazamos a alguien mientras tratamos de dormir junto a la persona pero después de un tiempo estamos tan incómodos que no podemos dormir, de todas formas no queremos dejar de abrazarla. Esto es “considerar el sufrimiento como felicidad”, es un ejemplo de consideración incorrecta que está acompañada de una obsesión de contacto físico y abrazo sexual.

Deseo biológico versus deseo obsesivo

Es importante diferenciar entre un deseo anhelante obsesivo y un deseo biológico. Son dos cosas bien diferentes. Tal como con el alimento, cuando tenemos hambre biológica, el satisfacer nuestro deseo por comida no es destructivo. Podemos hacerlo sin exagerar las cualidades positivas de la comida o tener una consideración incorrecta de la misma. Pero si tenemos un anhelo obsesivo por un cierto alimento, como el chocolate y lo magnificamos como lo más delicioso del mundo y luego nos atascamos de chocolate, eso es destructivo. Nos va a traer muchos problemas, vamos a subir de peso y quizá nos enfermemos por comer en exceso.

Es lo mismo con el sexo. Un deseo biológico normal por el sexo, basado en las hormonas es diferente a un deseo obsesivo. El budismo no dice que el satisfacer este impulso biológico, sin exagerar sus cualidades positivas, sea algo destructivo. Pero así como con el comer, este deseo obsesivo también es parte del samsara: es el resultado de tener un cuerpo samsárico e inevitablemente nos causará problemas a cierto nivel. Aunque seamos célibes, el impulso sexual continúa y si no somos célibes, entonces nunca vamos a tener suficiente sexo. El tenerlo una vez no será suficiente, al igual que si comiéramos por única ocasión. Queremos tenerlo una y otra vez. Esta es una situación samsárica, que es recurrente e incontrolable que no se satisface nunca. Es obviamente, una forma de sufrimiento.

De hecho, si vemos los votos tántricos referentes al comportamiento sexual, el principal de ellos es no considerar al sexo como un sendero a la liberación o a la iluminación. ¡Es simplemente un acto samsárico! Involucrarse en el acto sexual con la idea moderna de que si tan sólo pudiéramos alcanzar el orgasmo perfecto, eso resolvería todos nuestros problemas, es un buen ejemplo de cómo violaríamos nuestros votos tántricos. Actuar de esa manera es tener una confusión total acerca de la realidad y de la causa y efecto debidos a nuestro comportamiento. Aunque no hayamos tomado los votos tántricos, el evitar magnificar al sexo necesitará ser nuestro objetivo principal como practicantes budistas. No saldremos a violar a la gente en una ciudad que hemos conquistado en una guerra.

El desarrollo histórico de lo que es considerado comportamiento sexual inapropiado

Cuando observamos con detalle la enumeración budista de los diferentes tipos de comportamiento sexual inapropiado, descubrimos que hacer el amor más de cinco veces sucesivas se considera destructivo, porque es obsesivo. Esto implica que el hacerlo cuatro veces sucesivas no es obsesivo. No se especifica claramente si esta afirmación se refiere a cuatro o cinco veces seguidas durante un encuentro sexual o a cuatro o cinco días seguidos. Si se refiere a lo primero, como mucha gente lo interpreta, implica una idea muy extraña de lo que es obsesivo. Similarmente, el masturbarse o el tener sexo oral una vez, es destructivo, también porque eso sería obsesivo. Queda claro que, la obsesión por el sexo es un tema complejo y que requiere de cierto criterio cultural para definirlo.

Para entender este tema, quizá sea de utilidad ver el desarrollo histórico dentro de la literatura budista concerniente a lo que es un acto sexual destructivo o inapropiado. Tal estudio puede darnos la clave de cómo interpretar la ética sexual budista dentro de nuestra sociedad moderna. A muchos budistas occidentales les gustaría revisar varios aspectos de la ética budista para ajustarla a nuestra mentalidad actual, pero necesitamos ser muy cuidadosos al intentar hacerlo. Si lo hacemos, necesitamos hacerlo con base en el conocimiento de la visión completa de las enseñanzas budistas sobre la ética, en cómo se han desarrollado históricamente y cómo se han aplicado en diferentes sociedades asiáticas en las que se ha extendido el budismo.

En la literatura budista pali y sánscrita antigua, tanto en Sri Lanka como en la India, lo único que se especifica como inapropiado en lo referente al comportamiento sexual, es el tener relaciones sexuales con una pareja inapropiada. El mayor énfasis se hace en mujeres inapropiadas. Se incluyen a las mujeres casadas o comprometidas, o aquellas que están reprimidas por alguien más, como una hija soltera reprimida por sus padres o monjas reprimidas por sus votos. Si un hombre tuviera relaciones sexuales con cualquiera de este tipo de mujeres, la motivación sería usualmente un deseo obsesivo. Aunque la mujer sea la persona inapropiada para tener relaciones sexuales, incluso en los estándares de la sociedad de la época y de la cultura, aún así, el deseo del hombre es tan obsesivo, que insiste en tener relaciones sexuales con ella. Los textos no hacen mención de si el hombre ya tiene una pareja o de cuáles puedan ser los deseos de la mujer inapropiada.

A finales del primer siglo de la era moderna, se llevó a cabo el Cuarto concilio budista en Cachemira. En ese tiempo, una dinastía del centro de Asia gobernaba el área desde el noroeste de la India hasta el este de Irán. Representantes de las áreas budistas en lo que hoy es Afganistán, asistieron al concilio y reportaron ciertas costumbres culturales persas en su tierra que encontraban contradictorias al espíritu de la ética budista. Sintieron que era necesario hacer mención explícita de dichas costumbres para incluirlas en los textos budistas concernientes a la ética que estaban siendo compilados en ese momento. A partir de este punto, varias costumbres que eran aceptadas socialmente en algunas culturas no indias, se fueron añadiendo poco a poco a la lista de tipos de comportamiento destructivos, tales como la eutanasia y el incesto. Aunque muchas de estas acciones debieron de haber estado ocurriendo ya en la India, nunca se habían discutido abiertamente. Sin embargo, al escucharlas en culturas extranjeras, proveyó la circunstancia para mencionarlas explícitamente en los textos budistas, sin “quedar mal socialmente”.

Como consecuencia, en términos del comportamiento sexual poco sabio, la ya extensa lista de parejas inapropiadas se expandió para incluir a la propia madre y a la propia hija. Gradualmente se añadieron otras formas de comportamiento sexual como inapropiadas. Por ejemplo, ciertos orificios del cuerpo se incluyeron en el listado como inapropiados para el acto sexual, tales como la boca y el ano, aún con la propia esposa. La razón para esto era que, sin duda, el tener una relación sexual por un orificio indebido estaría motivado por un deseo obsesivo. La insatisfacción del sexo vaginal con la propia esposa, convertiría a la persona en un explorador y aventurero sexual, sintiendo que habría que tratar cada postura y cada orificio para obtener mayor placer.

Momentos inapropiados para las relaciones sexuales también fueron incluidos, tales como cuando la mujer está embarazada o cuando está amamantando. Las mujeres siempre dormían con sus bebés, así que sería inapropiado separarlas de sus hijos para hacer el amor. Y también había lugares inapropiados para hacer el amor, como el templo y horarios inapropiados, como durante el día cuando alguien podría entrar al cuarto y avergonzar a todos. Incluso hoy en día los tibetanos no acostumbran cerrar las puertas con llave o tocar la puerta antes de entrar a un cuarto. Muy pronto la homosexualidad y la masturbación se añadieron también a la lista del comportamiento sexual inapropiado.

Cuando los textos budistas se tradujeron al chino, las concubinas de otros se añadieron a la lista de parejas inapropiadas. Esto es un claro ejemplo de cómo los traductores y los maestros modificaron los textos sobre ética para que tuvieran relación con la nueva sociedad en la que se estaba propagando el budismo. La sociedad tradicional china permitía que los hombres tuvieran varias esposas y concubinas, esto no era inapropiado, sólo el tener relaciones con la concubina de otro era inapropiado. La poligamia y la poliandria también eran prácticas comunes en el Tibet. El tener varias esposas o esposos nunca se consideró como tener relaciones sexuales con parejas inapropiadas.

Durante todo este proceso, lo que siempre está sucediendo es que se siguen añadiendo comportamientos inadecuados a la lista. Hoy en día, muchos de nosotros quisiéramos que se eliminaran algunos de estos comportamientos de la lista, pero de hecho, históricamente varias cosas siempre se han añadido. Sin embargo, la pregunta difícil acerca de ésto es si estas adiciones fueron influenciadas culturalmente y si anteriormente estas acciones no se consideraban inapropiadas o si siempre fueron consideradas inapropiadas, pero no se habían mencionado explícitamente. O, podía ser que las adiciones se hubieran hecho ad hoc, sólo cuando las dificultades surgieron en las comunidades budistas respecto a ciertos temas. Después de todo, esta fue la manera en la que el Buda expandió gradualmente los votos monásticos.

Comportamiento sexual inadecuado para las mujeres

Si preguntamos qué reformas tendrían que hacerse a la lista de tipos de comportamientos sexuales inapropiados de acuerdo al occidente moderno, podemos aprender otra lección de la historia de los textos budistas. De acuerdo al vinaya, los textos sobre la disciplina monástica, no les es permitido a los monjes y monjas que actúen como intermediarios para arreglar matrimonios con ciertos tipos de mujeres. La lista de dichas mujeres corresponde a la lista de parejas sexuales inapropiadas para los seglares. Entre los textos del vinaya de cinco de las dieciocho escuelas hinayanas que he examinado, dos de las listas están elaboradas exclusivamente desde el punto de vista de los hombres e indican sólo a las mujeres inapropiadas. Estos son los vinayas de dos de las tres tradiciones hinayanas existentes hoy, la teravada (que se sigue en Sri Lanka y en el sureste de Asia) y la sarvastivada (rama mulasarvastivada que siguen los tibetanos y los mongoles).

Esta omisión no significa que de acuerdo a estas dos tradiciones, sólo existan mujeres inapropiadas para los hombres y no hombres inapropiados para las mujeres. Es simplemente que los códigos éticos se han escrito en estas dos tradiciones desde el punto de vista de los hombres. Sin embargo, los vinayas de las otras tres tradiciones, especifican listas de hombres inapropiados correspondientes a sus listas de mujeres inapropiadas. Eso implica que la ética sexual es relativa a las personas involucradas (hombres, mujeres y demás) y necesita especificarse en términos de cada tipo de persona. Con base en esa evidencia textual, creo que sería totalmente razonable añadir a cualquiera de las listas de parejas inapropiadas a aquellas que fueran inapropiadas desde el punto de vista de las mujeres.

Homosexualidad

Con la misma línea de razonamiento, los textos de todas estas tradiciones se han escrito desde el punto de vista heterosexual masculino. Así que si un varón heterosexual ya tiene una pareja y por su deseo obsesivo e insatisfacción, sale a explorar y tiene relaciones sexuales, no sólo con todo tipo de mujeres que están custodiadas o que son la pareja alguien más, sino también con hombres y vacas y quién sabe qué más, entonces esto es obviamente destructivo. Adicionalmente, creo que también podemos revisar todo el sistema para hablar, de lo que sería destructivo o constructivo en el comportamiento sexual tanto para hombres o mujeres homosexuales como para bisexuales. Esto es porque el tener relaciones sexuales con la pareja de otro y demás sería también destructivo para este tipo de personas. Parece estar totalmente dentro del espíritu de las enseñanzas budistas sobre el surgimiento dependiente, el afirmar que cualquier guía ética necesita ser formulada de acuerdo a cada uno de los grupos a los que sea pertinente.

Algo muy interesante es que durante las giras de Su Santidad el Dalai Lama algunas veces se reúne con grupos de homosexuales, particularmente en San Francisco y en Nueva York. Estos grupos estaban muy disgustados por la acostumbrada presentación budista de la homosexualidad como un comportamiento sexual inapropiado. Su Santidad ha respondido que él no puede rescribir los textos por su cuenta, pero cree que este es el tipo de asuntos que necesitan ser discutidos por un consejo de ancianos budistas. Sólo un consejo así puede hacer correcciones a temas concernientes al vinaya y a la ética. Su Santidad recomienda el mismo procedimiento en relación al tema de la equidad de las mujeres, particularmente en los rituales y las ceremonias monásticas. Esto también necesita ser reconsiderado y revisado. Así que parece que Su Santidad igualmente piensa que dentro de la presentación tradicional budista de la ética sexual, puede haber asuntos problemáticos y abiertos a cuestionamiento.

Orificios inapropiados para las relaciones sexuales

La inclusión de la boca y del ano como orificios inapropiados para el acto sexual fue hecho, sin duda, pensando en hombres heterosexuales, quienes ya contaban con una pareja del sexo femenino. Desde el punto de vista budista, tales personas estarían tentadas a practicar el sexo oral o anal por aburrición o insatisfacción con el sexo vaginal. Podrían sentir que el sexo vaginal era insuficiente para obtener o dar placer, o que era una manera insuficiente para demostrar amor y afecto. En ambos casos la conducta estaría siendo motivada por insatisfacción, una actitud que inevitablemente trae consigo problemas.

Sin embargo, esto se convierte en un asunto mucho más complicado si consideramos estas formas de comportamiento sexual en el contexto de las parejas homosexuales. El punto es si estos orificios son inapropiados por naturaleza o si son sólo especificados como inapropiados para ciertas personas en ciertas situaciones. Si decimos que el problema con la boca y el ano como orificios sexuales es que no son salubres, esta objeción podría aplicarse igualmente a la vagina, lo que hace que este asunto sea algo complicado.

¿Y qué sucede con las relaciones sexuales de alguien que está paralizado del cuello a los pies? La única manera de comportamiento sexual que puede tener es oral. Una vez más, creo que necesitamos hacer una distinción de lo que es apropiado e inapropiado en relación a grupos específicos de personas. No creo que pudiéramos decir que tener sexo oral es obsesivo para una persona paralizada del cuello a los pies.

Masturbación

Creo que se puede tener un argumento similar en relación a la masturbación. Es necesario ver la posición budista tradicional respecto a esto en su contexto social original. En la India antigua, en el momento en el que se formularon estos puntos de la ética, las personas se casaban en la pubertad o incluso antes. Así que si estamos casados y estamos tan obsesionados con el sexo que las relaciones sexuales con nuestra pareja no son suficientes por lo que necesitamos también masturbarnos, eso sería considerado como una obsesión al sexo.

Sin embargo, hoy en día, las personas en occidente no se casan al llegar a la pubertad y algunas personas permanecen solteras hasta edades avanzadas o incluso durante toda su vida. Necesitamos contemplar el asunto de la masturbación desde la perspectiva de aquellas personas que no tienen pareja o que no están comprometidas en una relación sexual con alguien. Si las alternativas son el ser promiscuos, buscar prostitutas, o ser totalmente célibes, entonces la masturbación es un asunto bien diferente para esas personas que en el caso de las que están casadas. Lo mismo en cuanto a las personas casadas cuyos cónyuges están muy enfermos y que se encuentran en el hospital por meses, ¿Qué se supone que deben hacer, buscar una prostituta? No.

Así que creo que es consistente con las enseñanzas budistas el que todo tiene que ser considerado de acuerdo a su contexto. Esto es así porque recordemos que lo que hace un acto samsárico neutral, como el tener relaciones sexuales destructivas, es el que sea motivado por una emoción perturbada (insatisfacción, obsesión por el sexo, etc.). Esto es lo que genera problemas. El comportamiento sexual que no está mezclado con emociones obsesivas perturbadoras, no causará el mismo tipo de problemas. Tan sólo causará el problema general de que nunca estemos completamente satisfechos, sin duda, vamos a querer hacerlo una y otra vez y nunca podemos garantizar cómo nos sentiremos después de un acto sexual.

Prostitución

Uno de los puntos más interesantes acerca de la presentación budista tradicional sobre la conducta sexual inapropiada, si esperamos ver cómo puede ser modificada para el occidente moderno, nos preocupa lo que no está incluido en esta presentación y cómo esto puede estar influenciado culturalmente. Por ejemplo, la discusión de tener sexo con una prostituta. Tanto en los textos indios como en los tibetanos, el tener relaciones sexuales con una prostituta es algo aceptado perfectamente, incluso para un hombre casado, siempre y cuando este hombre pague por el servicio. Una prostituta es una pareja inapropiada sólo si es la pareja de alguien más y no se ha pagado por ella. Aún más extraño es que si los padres no le dan permiso a su hija de tener relaciones sexuales con alguien, entonces la hija es una persona inapropiada con la cual tener sexo. Pero, si los padres dan su permiso, como en ocasiones sucede en Asia cuando los padres son pobres y venden a sus hijas para prostituirse, entonces nadie dice nada.

Como mencioné anteriormente, las traducciones chinas añadieron como pareja inapropiada a la concubina de alguien más. Esto implica que está bien aceptado que un hombre casado tenga relaciones sexuales con sus propias concubinas. Y entre los tibetanos, está bien visto el tener más de una esposa o más de un esposo. De hecho, parece ser correcto que un hombre casado tenga relaciones sexuales con cualquier mujer que no caiga en la categoría de pareja inapropiada, como una mujer independiente que no esté comprometida a casarse o que sea monja.

Nos cuesta trabajo entender la mentalidad que está detrás de esto. Ya sea que todo esto era perfectamente aceptable en estas sociedades y que todas las mujeres se sentían perfectamente bien con que sus maridos pudieran tener relaciones sexuales con otras mujeres o bien, que las mujeres casadas no se sintieran a gusto con esta situación, pero que aún así mantuvieran sus boquitas cerradas. Sin embargo, ciertamente ese no es el caso actualmente en el mundo moderno y tal pareciera que, nuevamente la lista de comportamientos sexuales inapropiados necesitara ser expandida más que reducida, para incluir todas estas formas diferentes de relaciones sexuales que causan problemas, que son destructivas y están basadas en la obsesión.

La inconformidad sexual y el deseo de variedad

Los asuntos con el comportamiento sexual inapropiado, entonces, no son sólo consideraciones incorrectas y confusión, tales como nuestra apreciación sobre algunos orificios del cuerpo, sino más bien sobre la inconformidad y el estar demasiado deseosos. Queremos explorar y experimentar más y más. La mayoría de la gente sabe que el ano no es un orificio higiénico y que el tener sexo anal puede ser riesgoso desde el punto de vista de la salud. Así que el tema es la obsesión: la inconformidad y la obsesión. Por eso creo que necesitamos expandir la lista de comportamientos inadecuados para incluir casos como el darse gusto con actividades sexuales de alto riesgo, involucrarse en actividades en las que se puedan transmitir o contraer enfermedades sexuales, etc.

Adicionalmente, cuando hablamos sobre el tema del sexo e inconformidad, tenemos que tomar en cuenta el contexto cultural. Por ejemplo, si observamos a los indios o a los tibetanos tradicionales promedio, nos daremos cuenta de que la mayoría de ellos están conformes con comer exactamente lo mismo todos los días de su vida, como arroz y dhal (lentejas) o sopa de fideos. Las personas occidentales modernas no tienen esta misma inclinación. A los occidentales les gusta se originales y tener variedad, es parte de nuestra cultura. Lo mismo aplica en relación a la sexualidad, tal como en la comida. Si lo normal en nuestra sociedad es comer lo mismo todos los días, entonces si quisiéramos comer algo diferente, se consideraría como un caso de deseo exorbitante y obsesivo por la comida. Es comprensible entonces, que tal sociedad tenga la misma actitud hacia la sexualidad.

A lo que me refiero es que suponiendo que tengamos cierta forma de comportamiento sexual acordado mutuamente con nuestra pareja, por supuesto que podemos expandirlo para tomar en consideración la relatividad que discutimos anteriormente. Tenemos una forma de hacer el amor con nuestra pareja, sin importar que sea de nuestro mismo género o del opuesto, o si estamos paralíticos nosotros o nuestra pareja, o incluso si no tenemos una pareja y recurrimos a la masturbación. Si tenemos una manera estándar preferida de hacer el amor, entonces desde el punto de vista cultural asiático tradicional, el querer tener algo diferente sería sólo por un exceso de deseo y obsesión por el sexo.

Por supuesto que si esa forma preferida de relación sexual es una que produce mucho dolor y daño a la otra persona o a nosotros mismos, algún tipo de práctica sado-masoquista (en los textos se habla de tener relaciones sexuales sobre el piso mojado y frío con rocas por debajo de los cuerpos, mientras que en occidente somos más imaginativos en cuanto al sado-masoquismo) eso por supuesto, no es una forma sana de tener relaciones sexuales, sino al contrario, es algo destructivo. Sin embargo, asumiendo que nuestra forma preferida de hacer el amor es con alguien que no es tan dañino como eso, de cualquier manera, a nosotros los occidentales, nos gustaría tener algo de variedad en nuestra vida sexual. Esto no quiere decir variedad de parejas, sino una variedad de maneras de expresar nuestro amor y afecto y de tener placer con la otra persona. Así que me parece que necesitamos tomar esto en cuenta al hablar de lo que es destructivo desde un punto de vista occidental. Creo que necesitamos diferenciar entre nuestro deseo cultural normal por la variedad, por un lado y el ser obsesivos y querer probar de todo sólo por inconformidad y aburrimiento, por el otro.

Aunque un repertorio sexual necesita ser acordado mutuamente en una relación de pareja, la cuestión aquí es: “¿Cuáles son los límites?” “¿Puede incluir este repertorio el acto sexual por los llamados “orificios inapropiados?” En cualquier caso, cualesquiera que sean esos límites, cuando nos volvemos completamente inconformes y obsesivos y los sobrepasamos, entonces comenzamos a meternos en las áreas problemáticas y destructivas del comportamiento sexual, esa es mi opinión personal.

El lineamiento sobre la conducta sexual inapropiada de Thich Nhat Hanh

Thich Nhat Hanh, un maestro budista vietnamita moderno, ha dado un muy interesante y creo que también útil lineamiento concerniente a la ética sexual budista en nuestros tiempos modernos. Tomando en consideración que nuestros padres no arreglan nuestros matrimonios, como todavía sucede para la mayoría de las personas en el Asia tradicional y que nosotros elegimos a nuestras parejas para el matrimonio y que la mayoría de nosotros tenemos relaciones sexuales antes de casarnos, él dice que una pareja inapropiada sería alguien con quien no estemos dispuestos a pasar el resto de nuestra vida, si tuviéramos que hacerlo. En otras palabras, si vamos a tener relaciones sexuales con alguien, tendría que ser con quien estuviéramos dispuestos a pasar el resto de nuestra vida, si tuviéramos la necesidad de hacerlo, como en el caso de que dicha persona resultara embarazada, por ejemplo. Y que estuviéramos felices de hacerlo y no sólo por un sentido de obligación. Esto no quiere decir que tengamos que pasar el resto de la vida con esta persona en el sentido estricto. El ejemplo del embarazo es sólo eso, pues obviamente existen personas mayores solteras que ya no pueden tener hijos, pero que se involucran en actividades sexuales con sus parejas. El mismo lineamiento se aplicaría a ellos.

Aunque no conozco ninguna referencia en las escrituras en la que se base esto, creo que es un lineamiento muy útil para nuestros tiempos modernos. Significa que necesitamos evitar tener relaciones sexuales casuales con cualquiera que nos topamos, sólo por nuestra obsesión con el sexo y sin un verdadero interés hacia la otra persona o sin querer una relación más profunda con el o ella. En la mayoría de los casos, este lineamiento se encargaría del asunto de tener relaciones sexuales con una prostituta. Aunque, por supuesto, podría darse el caso en el que se desarrollara una relación amorosa y comprometida con una prostituta.

No sobreestimar al sexo

Es importante no sobreestimar al sexo. Por ejemplo, supongamos que nuestra motivación es darle a alguien felicidad temporal y placer como una expresión de amor y no sólo en beneficio de la otra persona sino también en el nuestro. Entonces, siempre y cuando no neguemos ingenuamente las incomodidades que esto conlleva y la realidad de lo que hay dentro del cuerpo de cada quien, en otras palabras, si tenemos una visión realista de las limitaciones del sexo y una vez más, siempre y cuando nos mantengamos dentro de los límites que decidimos mutuamente con dicha persona, entonces, personalmente creo que esto no es un acto destructivo burdo, sólo que perpetúa nuestro samsara. De hecho, el tener este tipo de relación sexual sana, pude ser una etapa de desarrollo positiva para alguien en términos de fortalecer una actitud de dar y de preocuparse, así como de demostrar afecto e interés.

Incluso en lo relativo a la masturbación, muchos psicólogos occidentales dicen que es parte del desarrollo sano de los niños. Si un adolescente entra en contacto con su propia sexualidad y se puede mostrar afecto a sí mismo, relajarse y disfrutarlo, eso ayuda a la persona a disfrutar y ser capaz de relacionarse sexualmente de maneras más sanas con otros. Por supuesto, este es un punto de vista muy occidental pero creo que tiene cierta validez, especialmente si tomamos en consideración nuestra manera de criar a los niños. Los bebés occidentales no tienen el contacto corporal casi constante que tienen los bebés asiáticos tradicionales. La mayoría de las mamás asiáticas llevan a sus bebés envueltos a sus espaldas durante el día y duermen con ellos durante la noche. Por otro lado, como bebés occidentales, dormimos solos en cunas y muchos de nosotros nos sentimos distanciados de nuestro cuerpo. La masturbación entonces, es un paso posible para sobreponer dicho distanciamiento, pero nuevamente, lo que es importante es no sobreestimar toda el área de la sexualidad.

Temor al sexo

Ahora podemos preguntarnos: ¿Qué sucede si estamos obsesivamente en contra del sexo? En otras palabras, ¿Qué pasa con alguien que tiene miedo al sexo o que es frígido? Creo que tal actitud también es no saludable y causa problemas.

Pero es necesario que hagamos una diferenciación aquí. No es lo mismo temer matar a alguien que temerle al sexo. Si, por ejemplo, alguien tiene temor de matar, eso no implica que sería más sano para esa persona matar. Así que pienso que necesitamos diferenciar entre el temor obsesivo del deseo biológico por el sexo y el temor de estar obsesionado con el sexo. Lo que creo que no es saludable, es temer al impulso biológico.

Este es un punto importante en términos de la gente que decide tomar votos de celibato total como un monje o una monja. Si renunciamos al sexo basándonos en el sentimiento de que toda forma de sexo es destructiva y estamos totalmente aterrados por éste, entonces sin duda, esta actitud produce muchos problemas, creo que podemos percatarnos de ello. Muy a menudo, esta actitud en monjes y monjas, no sólo en la tradición budista sino en las tradiciones cristianas también, los hace ser muy mojigatos, llenos de culpa y de todo ese tipo de cosas. Se sienten culpables por sus deseos sexuales biológicos.

Pero desde el punto de vista budista, sería más apropiado temer a la propia obsesión por el sexo. No es adecuado usar aquí la palabra “temor”, pues tampoco es el temor la motivación más sana, ya que implica solidificar una obsesión. “Desagrado” es una mejor palabra, ya que implica meramente el fuerte deseo de no tener esa obsesión. Si alguien trata de sobreponer dicha obsesión por el sexo y por lo tanto, decide convertirse en monje o monja, eso es algo muy diferente, es una actitud más sana. Dichas personas, se convierten entonces en monjas o monjes porque no quieren distraerse con obligaciones familiares y demás, y quieren estar en una situación en la que se minimice su deseo sexual. Quieren evitar las circunstancias externas que los rodean y que los estimularían sexualmente.

El aborto

Los últimos temas de los que quiero hablar un poco en relación a la sexualidad, son los del control de la natalidad y el aborto. Desde el punto de vista budista al hablar del aborto, éste cae en la categoría de la acción destructiva de terminar con una vida. No lo podemos negar, es terminar con la vida de otro ser. Sin embargo, existen muchos tipos de motivación involucrados al terminar con esa vida, si la motivación es un interés egoísta, como no querer tener la obligación de cuidar a un bebé, o no perder la figura, o algo así, esto hace que el acto de matar sea algo denso y destructivo, porque tanto la motivación como el acto son destructivos.

Así que realmente necesitamos observar la motivación causal. ¿Cuál es la razón que nos motivaría a tener un aborto? Nuestra motivación puede ser ingenua, al pensar que no podemos darle un buen hogar al bebé o que no podemos mantener económicamente a otro bebé; pero quizá nuestros padres u otro pariente podrían darle un buen hogar o podríamos darlo en adopción.

Por otro lado, quizá nuestra motivación sea una positiva, como por compasión. Si el bebé va a estar severamente deformado o va a tener deficiencia mental, entonces, el desear evitarle al niño todos los problemas y sufrimiento que esto trae consigo, podríamos pensar en abortar. Después de todo, existe el voto secundario del bodisatva de evitar no cometer una acción destructiva cuando la motivación es amor y compasión. Sin embargo, en tales casos necesitamos estar perfectamente dispuestos a aceptar cualquiera que sean las consecuencias de sufrimiento que podamos experimentar nosotros mismos en vidas futuras por librar del sufrimiento al nonato. Con tal actitud, las consecuencias de sufrimiento de la acción destructiva que conlleva el tomar una vida serán menos intensas.

Sin embargo, esto no es tan sencillo, ya que no tenemos idea de si el niño será o no feliz ni qué tanto pueda superar sus limitaciones. También es muy difícil que nuestra motivación sea únicamente de amor y compasión, puede estar fácilmente mezclada con el del deseo egoísta de evitarnos los problemas y sufrimiento que tendríamos como padres de un niño discapacitado.

Otra situación muy difícil es cuando tenemos que elegir entre salvar nuestra propia vida, como madre embarazada, o la del feto. Si el llevar a término el embarazo o dar a luz, de acuerdo a opiniones médicas confiables, dará como resultado nuestra muerte siendo la madre, nuestra motivación para decidir abortar puede ser la de salvar nuestra propia vida. Aunque por definición, tal motivación es una de interés propio sobre el interés por el nonato, cada caso sería un poco diferente. Existen muchos factores y circunstancias que afectarían la decisión y el peso de las consecuencias kármicas que se darían.

Aunque hay muchas motivaciones causales que pueden estar involucradas, las enseñanzas budistas dicen que lo que realmente afecta al peso de las consecuencias kármicas es nuestra motivación contemporánea. Por lo tanto, si decidimos practicarnos un aborto por la razón que sea, necesitamos realmente ser cuidadosos sobre lo que pasa en nuestra mente y nuestro corazón justo en el momento de comenzar la operación. Esto es más crucial que lo que nos motivó a ir a la clínica.

Por ejemplo, consideremos el caso de una niña de 13 años que queda embarazada como resultado del abuso sexual de su padre. La niña y la familia pueden decidir por una larga y compleja lista de razones terminar con el embarazo. Lo que estoy tratando de enfatizar aquí es la actitud de la familia y especialmente la de la niña al momento del aborto. Es muy importante que no sea una actitud de odio y hostilidad, especialmente en contra del bebé que se va a abortar, el bebé no tiene la culpa.

Así que lo que es muy importante en el momento del aborto es tener pensamientos de amor hacia el bebé. Necesitamos desearle que le vaya bien en una vida futura y en un sentido, disculparnos por la situación que ha surgido. Eso no quiere decir que el aborto sea un acto constructivo. Matar es matar, pero ciertamente disminuye las consecuencias de sufrimiento que conlleva. Por lo menos, creo que es casi imposible que una mujer que tiene un aborto no sufra más adelante en su vida con el pensamiento de: “¿Cómo habría sido el bebé? Si hubiera vivido, tendría tal edad ahora”. Ciertamente, creo que casi todas las mujeres que han tenido un aborto, han tenido también ese tipo de sufrimiento. Así que, aún en esta vida, podemos ver que el aborto es una acción destructiva pues causa sufrimiento. Después de todo, la definición de una acción destructiva es aquella que madura en sufrimiento para la persona que la cometió.

Algunas tradiciones budistas conducen ceremonias para los fetos abortados, algo así como un servicio funeral. Esto es extremadamente útil para la madre, el resto de la familia y definitivamente para el bebé abortado. Se basa en el respeto a este ser como un ser sintiente. Se le da un nombre y se le despide con versos de aspiración para su bienestar en vidas futuras. Las mujeres que han hecho esto, lo encuentran muy útil y curativo emocionalmente.

Control de la natalidad

El tema del aborto nos conecta con el del control de la natalidad. La pregunta real aquí es: “ ¿Cuándo comienza la vida?” Desde el punto de vista científico occidental, sólo cuando un embrión cumple los 21 días, la materia física está lo suficientemente desarrollada para soportar la transmisión neuronal de información. Se podría discutir si ese es el comienzo de la vida, ya que, en un sentido ese es el comienzo de la actividad mental. Por otro lado, desde el punto de vista budista, después que la continuidad de la mente más sutil de alguien que ha muerto ha pasado por un periodo intermedio (el bardo), comienza su siguiente vida cuando se conecta con la sustancia física de su siguiente cuerpo.

Así que la pregunta es: “¿Cuándo sucede dicha conexión en la explicación budista?” La explicación tradicional budista dice que la conciencia del ser del bardo que renacerá entra por la boca del futuro padre, baja por su cuerpo, entra al espermatozoide y pasa con él al cuerpo de la futura madre. Ahora, esto es algo que obviamente necesita ser examinado. Esta explicación deriva del tantra de Guhyasamaja y se da para que el proceso de la generación del mandala de las deidades en la matriz de la consorte visualizada sea análogo al proceso de renacimiento. Pero ¿Ha de tomarse esta descripción de manera literal como la explicación de cómo comienza una vida?

Como Su Santidad el Dalai Lama lo ha dicho muchas veces, si los científicos pueden refutar ciertas explicaciones dadas en el budismo, estará muy contento de soltarlas para adoptar la explicación científica. Así que necesitamos examinar con esa lógica la presentación tradicional budista de cómo y cuándo comienza la vida. La decisión que tomemos sobre estas preguntas, tendrán implicaciones éticas de largo alcance. Obviamente, si la conciencia del futuro niño ya está en el espermatozoide aún antes de la concepción, entonces, cualquier forma de control de natalidad es un aborto. Pero entonces, ¿qué pasa con el hecho de que el óvulo no se fecunde? e incluso si se fecunda, puede no implantarse en la pared uterina. ¿De alguna manera sabe la conciencia qué es lo que pasará antes de entrar en la boca del padre? o ¿existe algún tipo de mecanismo kármico para que no entre en la boca del padre a menos de que haya certeza kármica de que sucederá una concepción exitosa? y ¿Qué pasa con la inseminación artificial, con los bebés de probeta y con la clonación? Es difícil explicar estos casos con la teoría budista, a menos que los clasifiquemos en la categoría de nacimientos por calor y humedad.

Entre más investigamos acerca del comienzo de la vida, más complicado se torna el asunto. De acuerdo con la explicación budista de los doce eslabones de surgimiento dependiente, cuando la conciencia del futuro ser entra a la base física de su siguiente cuerpo, apenas tiene el potencial para la actividad mental, esa actividad todavía no está en funcionamiento. Sólo con el siguiente eslabón, que es el de las facultades nombrables con o sin forma, se comienzan a activar los potenciales de la conciencia, paso a paso y empiezan a funcionar. ¿Esto significa que todos los óvulos fecundados tienen el potencial de desarrollarse para formar a un niño o sólo algunos? Si sólo algunos lo tienen, entonces desde el punto de vista científico, ¿qué necesita estar presente para diferenciar a esos que tienen el potencial de desarrollarse y los que no, por ejemplo, aquellos que no se implantan en la pared uterina?

[Ver: Los doce eslabones de surgimiento dependiente.]

Así que podemos darnos cuenta de que es muy difícil contestar la pregunta de: “ ¿Cuándo es que la conciencia entra realmente a la sustancia física del nuevo renacimiento ya que si se termina el renacimiento después de este punto, se considera que se está tomando una vida?” Además, desde el punto de vista budista, si la anticoncepción ocurre de tal manera que prevenga que la conciencia entre a la sustancia física del próximo renacimiento, entonces, ya no es un asunto de tomar una vida. La cuestión ética de matar, ya no tiene nada que ver con esto. Sólo necesitamos tener cuidado con el comportamiento sexual inapropiado.

En términos del comportamiento sexual inapropiado, también es necesario evitar la posibilidad de transmitir o contraer enfermedades sexuales. ¿Esto quiere decir que la persona con dichas enfermedades tiene que permanecer célibe por el resto de sus vidas, aún la gente con herpes? Si usar un condón fuera no ético, aún para tales personas, entonces su única alternativa sería permanecer célibes.

Tal como Su Santidad el Dalai Lama ha dicho, estos temas del aborto y la anticoncepción, necesitan mucha más investigación antes de que se pueda decidir algo. Así que ya sea que usemos o no un método anticonceptivo, regresamos al mismo tema que tocamos anteriormente: ¿Cuál es nuestra motivación? ¿Estamos usando anticonceptivos para que podamos darnos gusto a manos llenas en nuestra obsesión por el sexo? Entonces, seguramente nuestro comportamiento sexual es destructivo, pero en este caso es destructivo por la obsesión no por el uso de métodos anticonceptivos.

Resumen

Brevemente, todo este asunto de la sexualidad en el budismo gira alrededor de los tipos de actitud y motivación que tenemos respecto a ésta y cuáles de ellos son destructivos y que acarrean problemas. Si queremos evitar dichos problemas, necesitamos evitar tales actitudes destructivas.

Tal como lo mencioné anteriormente, creo que algo que puede ser de gran ayuda es tener una actitud realista acerca del sexo y no darle tanta importancia. Tener relaciones sexuales no es exactamente lo mismo que comer, hay algo más en ellas que tan sólo satisfacer una necesidad biológica. Es una manera de demostrar afecto, amor, interés, consuelo, etc. Pero una vez más, si creemos que tener buenas relaciones sexuales va a resolver los problemas de todos, estamos siendo ingenuos. Por otro lado, creer que existe algo inherentemente “malo” en ello, también es ingenuidad, tan sólo seamos realistas al respecto. ¿Tienen preguntas?

La ilegalidad del aborto

Pregunta: Aquí en México el aborto está prohibido por la ley, sin embargo, miles y miles de abortos se practican a diario y varios miles de mujeres mueren cada año por una mala práctica durante el aborto. Así que aquí, el aborto no es sólo un asunto de ética, también es un asunto legal. ¿Cómo podemos manejar eso?

Berzin: Como he tratado de explicar, desde un punto de vista budista, si alguien decide abortar, por la razón que sea, lo principal es tratar de minimizar el nivel de destructividad de la acción como un todo, al trabajar con la motivación. Por ejemplo, tratar de asegurarnos que la motivación contemporánea en el momento del aborto no sea de hostilidad hacia el feto y después darle un nombre y un funeral apropiado. Esto ayudaría a minimizar la cantidad de sufrimiento causado al tomar su vida.

Este mismo principio se aplica en lo concerniente a cómo se tiene el aborto, si es que decidimos llevarlo a cabo. Obviamente, necesitamos que sea de una manera en la que se minimice el riesgo de la madre tanto médica como legalmente. Necesitamos investigar muy bien cuál es la opción médica más segura dentro del presupuesto que se tiene. Por supuesto, en caso de extrema pobreza, es posible que no se tengan al alcance métodos científicos higiénicos, pero seguramente algunos métodos son más seguros que otros.

La cuestión legal es otro asunto y muy complejo. Necesitamos diferenciar entre la destructividad del acto mismo del aborto y la destructividad de violar la ley de un país. Aquí hay dos casos a considerar: uno es cuando la acción ilegal es destructiva desde un punto de vista budista y otro cuando la acción ilegal es éticamente constructiva o neutra. El aborto es tanto ilegal como éticamente destructivo, mientas que enseñar budismo en una dictadura comunista o estacionar un automóvil en una zona prohibida pueden ser ambos casos ilegales, pero no son actos éticamente destructivos. En ambos casos, la cuestión es si al violar una ley civil, ¿fortalecemos tendencias y hábitos negativos en nuestros continuos mentales que madurarán en sufrimiento en vidas futuras?.

El violar una ley civil puede acarrearnos sufrimiento en esta vida si nos atrapan, arrestan y castigan. A esto se le llama el “resultado hecho por el hombre”, pero quizá no nos atrapen y entonces no hay certeza de que experimentemos algún problema o castigo legal. Además, como con cualquier acción, podemos fortalecer un hábito que nos causará que repetidamente estemos violando alguna ley en particular, aunque tampoco hay certeza en ello. Es posible que violemos cierta ley sólo una vez, sin embargo, el violar una ley civil no desarrolla el tipo de tendencias y hábitos que madurarán en vidas futuras como experiencias de infelicidad.

En el caso de un acto ilegal que sea éticamente constructivo, no es tan difícil elegir entre el posible castigo en esta vida y la experiencia de felicidad en vidas futuras. En el caso de actos éticamente neutros, podemos pensar en el voto secundario del bodisatva, el de evitar no seguir las preferencias de otros, siempre y cuando sus preferencias no sean destructivas. Si una sociedad hace las cosas de cierta manera, no hay necesidad de causar desconcierto al insistir hacerlas a nuestra propia manera, especialmente si nuestra manera está motivada por un interés egoísta y por falta de consideración a los otros.

Ahora, en el caso de un aborto, que no sólo es una acción destructiva al tomar una vida, sino que también es ilegal en este país, nuevamente creo que el lineamiento necesita ser, primero que nada, el de evitar la ingenuidad y luego tratar de minimizar la cantidad de sufrimiento que se dará como consecuencia. La decisión de abortar o no, es básicamente de la mujer embarazada, aunque el padre del feto y la familia pueden jugar un papel al tomar la decisión. Si se decide abortar, entonces, sin ser ingenuos ante las posibles consecuencias legales, hay que tratar de hacerlo de una manera en la que se minimicen los riesgos de infelicidad y sufrimiento en todas las áreas: médica, legal y ética.

Por supuesto que, si lo deseamos, podemos trabajar para cambiar las leyes cuando nos parezcan irrazonables. Sin embargo, cuando una ley está basada en la influencia de otro sistema religioso, el asunto es muy delicado.

La castidad

Pregunta: ¿Cuál es su opinión personal acerca de los votos monásticos de castidad? ¿Mantener la castidad no es contra natura? ¿No tendríamos que haber superado eso desde hace mucho como sociedad?

Berzin: Mantener la castidad va ciertamente en contra del samsara, pero para decir que va contra la naturaleza, tendríamos que echar un vistazo más de cerca al punto de vista budista hacia lo que se considera “natural”. Los impulsos biológicos, aunque son parte de lo que nosotros en occidente llamamos “natural”, desde el punto de vista budista, son parte del mecanismo del samsara. Lo que queremos hacer en el budismo es trascender elestar bajo el control de estos impulsos instintivos que perpetúan el sufrimiento y los problemas de nuestra incontrolable y repetitiva existencia samsárica. En el camino de obtener la liberación de estos impulsos biológicos, queremos lograr ser cada vez menos dependientes de ellos y no estar gobernados por ellos. A pesar de nuestros impulsos biológicos, podemos ser de ayuda a otros, siempre y cuando no estemos gobernados por ellos.

Muchos occidentales no consideran a Dios como algo sagrado, sino a la Naturaleza. Esto significa considerar a la biología como sagrada. Ellos piensan que cualquier cosa que es natural, es automáticamente buena. El budismo por otro lado, sospecha de lo que surge naturalmente, ya que muchas de las emociones y actitudes perturbadoras surgen automáticamente, tal como las tendencias a actuar de maneras destructivas, por ello, necesitamos discriminar cuidadosamente.

Comúnmente, aquellos que se convierten en monjes o monjas, o son personas con impulsos sexuales bajos, por lo que el celibato no es algo que les preocupe demasiado o por el contrario, están muy obsesionados con el sexo y quieren trascender el sufrimiento que les esta causando su obsesión. Pero aún en el último caso, no queremos meramente reprimir los impulsos biológicos como el del sexo, ya que al intentar hacerlo, permanece el riesgo de que en cualquier momento explotemos y nos volvamos locos. Monjes y monjas trabajan con sus deseos anhelantes y con susapegos, que hacen que sus impulsos sexuales sean compulsivos y obsesivos. Además, con los métodos tántricos de transformación de las energías sutiles, es posible transformar la energía sexual y canalizarla hacia un uso más constructivo para llevar más allá el propio camino espiritual, aunque esto último no es algo sencillo de hacer.

Creo que es necesario tener en mente que, por ejemplo, tanto los tibetanos como losindiosmuestran afecto físico a personas del mismo género, sin ninguna connotación sexual. Debido a que monjes y monjas generalmente, colocan su brazo en los hombros de algún compañero y se toman de la mano al caminar, este tipo de contacto físico les ayuda a satisfacer su necesidad de contacto físico y de afecto. El celibato total no incluye el abstenerse de cualquier contacto físico o de demostraciones de afecto.

Pregunta: Cuando decidimos tener contacto sexual con alguien, ese simple acto genera karma. Así que, desde una perspectiva budista, ¿qué consecuencias siguen en la cadena de eventos kármicos después de tomar esa decisión?, ¿cuáles son las ventajas del celibato?

Berzin: Si decidimos tener relaciones sexuales con alguien y de hecho nos involucramos sexualmente con la persona, ciertamente establecemos un fuerte lazo con ella que continuará en vidas futuras, pero el tipo de lazo y de relación que seguirá depende del tipo de relación sexual que tengamos con dicha persona, de nuestra propia motivación y actitudes, de la motivación y actitudes de nuestra pareja, etc. Muchos factores afectarán la relación.

El sólo hecho de ser célibe no significa que estemos libres de todo tipo de consecuencias kármicas relacionadas con la sexualidad. Alguien que es célibe podría gastar una gran cantidad de tiempo y de energía pensando en el sexo con gran deseo y apego. Tal monje o monja podría pensar en tener relaciones sexuales con alguien, pero no llevarlo a cabo. Esto no acumula consecuencias kármicas provenientes de un acto físico, pero sí acumula consecuencias kármicas derivadas de un acto mental. Todo depende realmente del estado mental, del nivel de emociones y actitudes perturbadoras que tenga la persona o del nivel de liberación que tenga de las mismas.

Dedicatoria

Terminemos con una dedicatoria. Pensemos que cualquier nivel de entendimiento o de intuición profunda que hayamos obtenido, y que cualquier fuerza positiva que haya resultado de escuchar esta plática y de pensar en lo que aquí se dijo, puedan crecer más y más para que podamos superar nuestra confusión sobre la sexualidad. Que podamos ser capaces de practicar cualquier nivel o tipo de sexualidad al que nos sintamos atraídos de una manera sana. Que podamos hacerlo sin convertir al sexo en lo más importante de la vida, sino tan sólo en otra parte de la vida. Que podamos superar cualquier obsesión sexual que tengamos con el sexo, para que podamos utilizar nuestros potenciales y talentos de una manera más plena y así evitar problemas innecesarios para poder ser de mejor ayuda a nosotros mismos y para otros. Gracias.