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Alcanzar la paz mediante la paz interior

Su Santidad el decimocuarto Dalai Lama
Nantes, Francia, 15 de agosto de 2008
Transcrito y ligeramente editado por Alexander Berzin
Traducido al español por Paola D’Alessio

Incomodidad física y mental

La paz es algo que nos concierne a todos, ya sea que vivamos al este, al oeste, al norte o al sur; que seamos ricos o pobres, todos necesitamos estar genuinamente interesados por la paz. Todos somos seres humanos y por lo tanto todos, en general, tenemos el mismo interés: ser felices, tener una vida feliz. Y todos merecemos una vida feliz. Estamos hablando aquí a ese nivel. Todos tenemos una sensación de “yo” o de “uno mismo”, pero no entendemos completamente lo que “yo” o “uno mismo” es. No obstante, tenemos una fuerte sensación de “yo”. Con esa sensación viene el deseo de tener felicidad y de no tener sufrimiento. Esto aparece o surge automáticamente. Y desde esa base, todos tenemos el derecho de ser felices.

Mientras tanto, sucederán muchas cosas no placenteras y se presentarán obstáculos en nuestra vida. Hay dos categorías para esto. Una categoría del dolor es el debido a causas físicas, como por ejemplo, enfermar y envejecer. Yo mismo tengo ya alguna experiencia sobre esto, ya que es difícil para mí escuchar, ver, caminar. Estas cosas suceden. La otra categoría corresponde principalmente al nivel mental. Si a nivel físico todo es cómodo y lujoso y se tiene de todo, pero se tiene algo de estrés y confusión sobre la propia existencia nos sentimos solos; tenemos celos, temor y odio, y entonces somos infelices. Así que, independientemente del nivel físico, podríamos tener mucho sufrimiento a nivel mental.

En cuanto a la comodidad física, con dinero se puede reducir, de alguna manera el sufrimiento y conseguir satisfacción física. Sin embargo, ese nivel físico, incluyendo el poder, el reconocimento y la fama, no puede darnos paz interior. A veces, de hecho, tener un montón de dinero y riqueza sólo genera más preocupación en nosotros. Estamos demasiado preocupados por nuestro nombre y fama, y eso lleva a algo de hipocresía, algo de incomodidad, algo de estrés. Entonces, la felicidad mental no depende tanto de medios externos sino de nuestra manera interna de pensar.

Podemos ver que hay alguna gente pobre que aún siéndolo, es muy fuerte y feliz a nivel interior. De hecho, si tenemos satisfacción interior, podemos enfrentar y transformar cualquier tipo de sufrimiento físico difícil. Así que entre el dolor físico y el mental, pienso que el dolor mental es más severo. Esto es porque el la incomodidad física puede ser apagada por el confort mental, pero la incomodidad mental no puede ser eliminada por el confort físico.

Las molestias y problemas mentales de la gente son más fuertes y más severos que los de los animales. Tal vez a nivel físico, los sufrimientos de ambos sean iguales pero, en lo que concierne a los seres humanos, debido a nuestra inteligencia, tenemos dudas, inseguridad y estrés. Estos llevan a la depresión y todo se lo debemos a nuestra inteligencia superior. Para contrarrestar esto, también tenemos que usar nuestra inteligencia humana. A nivel emocional, algunas emociones nos hacen perder la tranquilidad mental tan pronto como surgen. Por otro lado, hay emociones que nos dan aún más fortaleza, son la base de la fortaleza y la confianza que nos llevan a tener un estado mental más tranquilo y calmado.

Dos categorías de emociones

Por lo tanto hay dos categorías de emociones. Una de ellas es de emociones muy dañinas para la tranquilidad, son emociones destructivas tales como el enojo y el odio. No sólo destruyen nuestra paz mental del momento, sino que también son muy destructivas para nuestra forma de hablar y para nuestro cuerpo. En otras palabras, afectan la manera en la que actuamos. Nos llevan a actuar de maneras nocivas y por lo tanto son destructivas. Sin embargo, otras emociones, tales como la compasión, nos dan fortaleza y paz interior. Nos dan, por ejemplo, la fuerza del perdón. Aún si tenemos dificultades en algún momento con cierta persona, finalmente perdonarla nos lleva a estar tranquilos, a tener paz mental. La persona con la que estábamos tan enojados podría incluso volverse nuestro mejor amigo.

Paz externa

Cuando hablamos de paz, tenemos que hablar de estas emociones y de la paz interior, y por lo tanto necesitamos descubrir cuales son las emociones que nos llevan a conseguir paz mental. Pero primero quisiera decir algo acerca de la paz externa.

La paz externa no es simplemente la mera ausencia de violencia. Quizá durante la Guerra Fría vivíamos aparentemente en paz, pero ese tipo de paz estaba basada en el temor, el miedo a un holocausto nuclear. Ambos lados temían que el otro los bombardeara, así que esto no era una paz genuina. La paz genuina debe provenir de la paz interior. Siento que donde sea que haya conflicto, debemos encontrar una solución pacífica, lo cual significa hacerlo a través del diálogo. De manera que la paz está muy relacionada con la bondad y el respeto por la vida de otros, con la resistencia a causar daño a otros y con tener la actitud de que la vida de los demás es tan sagrada como la propia. Necesitamos respetar eso y, sobre esta base, si también podemos ayudar a los otros, entonces tratamos de hacerlo.

Cuando enfrentamos dificultades y alguien viene a ayudarnos, por supuesto que lo apreciamos. Si alguien más está sufriendo, incluso si tan sólo le extendemos nuestro entendimiento humano, esa persona lo aprecia y se siente muy feliz. Entonces, desde la compasión interna y la paz mental, todas las acciones se vuelven pacíficas. Si podemos establecer la paz interna, entonces podemos igualmente dar lugar a la paz externa.

Como humanos, siempre tenemos diferentes puntos de vista en nuestras interacciones con los demás. Pero, basados en fuertes conceptos de “yo” y “ellos”, tenemos adicionalmente los conceptos de “mi interés” y “tu interés”. Sobre esta base, podemos incluso declararnos la guerra. Pensamos que la destrucción de mi enemigo dará lugar a mi victoria. Pero ahora, hay una nueva realidad. Somos profundamente interdependientes unos de otros desde el punto de vista tanto económico como ecológico. Así que los conceptos “nosotros” y “ellos” ya no son relevantes. Aquellos que considerábamos “ellos” ahora se han vuelto parte de “nosotros”. Así que el factor clave para desarrollar paz mental es la compasión, basada en reconocer que somos seis mil millones de personas en este planeta y todos tenemos el mismo derecho a la felicidad. Con base en esto, tomamos a todo el mundo en serio y así deberíamos ser capaces de establecer la paz externa.

Empezar a un nivel cercano

Así que para la paz, necesitamos empezar desarrollando paz en nosotros mismos, después en nuestra familia, y después en nuestra comunidad. Por ejemplo, en México, un amigo desarrolló una “ zona de paz” en su propia comunidad. Esto se estableció gracias a que todos en su comunidad llegaron al acuerdo de evitar, deliberadamente, la violencia en esta zona de paz. Si alguien tuviera que pelear o estar en desacuerdo con otro, acordaron hacerlo fuera de las fronteras de esa zona. Esto está muy bien.

Es difícil pedir la paz mundial, aunque al nivel del mundo, eventualmente, esto sería lo mejor. Pero es más realista es empezar ahora a un nivel más cercano, con uno mismo, con la familia, con la comunidad, con el distrito, etc., estableciendo acuerdos como zonas de paz. De esta manera, la paz interior está muy conectada con la compasión.

Las cosas, hoy en día en el mundo, están realmente cambiando mucho. Recuerdo que hace algunos años, un amigo alemán, el difunto Friedrich von Weizsäcker, a quien yo considero como uno de mis maestros, me contaba que cuando él era joven, desde el punto de vista de todo alemán, los franceses eran considerados como enemigos y, desde el punto de vista de todo francés, los alemanes eran los enemigos. Las cosas son distintas ahora. Hoy tenemos una fuerza unificada, la Unión Europea. Esto es muy bueno. Antes cada estado, desde su punto de vista, apreciaba su propia soberanía como algo muy preciado. Pero ahora hay una nueva realidad en Europa, hay un interés común más importante que los intereses individuales. Si la economía mejora, cada uno de los estados miembros de la unión se beneficia. Ahora es importante extender este pensamiento a todos los seis mil millones de personas de este planeta. Necesitamos pensar en todos como miembros de una gran familia humana.

La compasión como un factor biológico

Ahora, en cuanto a la compasión, el desarrollo de todos aquellos mamíferos que nacen de madres (humanos, mamíferos en general, pájaros, etc.) depende de recibir afecto y cuidados. Este es el caso general, excepto por unas pocas especies, tales como la tortuga marina, las mariposas y los salmones, que ponen sus huevos y mueren; estos seres son una excepción. Por ejemplo, tomemos a la tortuga marina. Las madres ponen los huevos en la playa y luego parten, así que la supervivencia de las tortugas jóvenes depende solamente de su propio esfuerzo. Ellas no necesitan el afecto de una madre y aún así sobreviven. Yo he comentado públicamente que sería un experimento científico muy interesante, juntar a la tortuga bebé, recién salida del cascarón, con su madre y ver si muestran afecto mutuo. No creo que lo hicieran pues la naturaleza los crea de esa manera, así que no hay necesidad de afecto. Pero en cuanto a los mamíferos, especialmente los humanos, moriríamos sin el cuidado materno.

Cuidar un bebé requiere de algunas emociones, como compasión, afecto y sentimientos de interés y cuidado. Los científicos afirman que durante algunas semanas después de nacido, el contacto físico de la madre es esencial para el desarrollo del cerebro del infante. Notamos que los niños que provienen de familias amorosas, afectivas y cálidas, tienden a ser más felices. Son incluso más sanos a nivel físico. Pero los niños que carecen de afecto, especialmente cuando son muy pequeños, tienden a enfrentar muchas dificultades.

Algunos científicos han hecho experimentos en los cuales han separado a monos pequeños de sus madres y han observado como esos monos están siempre peleando, de mal humor. No juegan muy bien entre sí. Pero aquellos que fueron mantenidos con sus madres están más contentos y juegan muy bien. Y especialmente los niños humanos que carecen de afecto cuando son infantes, tienden a volverse fríos, tienen dificultad en mostrar afecto a otros y, en algunos casos, se vuelven violentos con los demás. Así que el afecto es un factor biológico, un factor de base biológica.

También pienso que dado que la compasión y la emoción están relacionadas con este nivel físico biológico entonces, de acuerdo con algunos científicos, si estamos constantemente enojados y tenemos odio y miedo, se nos carcome el sistema inmune y se debilita. Pero una mente compasiva ayuda y fortalece al sistema inmune.

Tomemos otro ejemplo. Si observamos el campo médico, si existe confianza entre enfermeras y médicos por un lado y pacientes por el otro, esto es importante para la mejoría de los pacientes. ¿Cuál es la base de la confianza? Si del lado de los doctores y las enfermeras, se muestra un genuino interés y cuidado por la recuperación del paciente, entonces surge la confianza. Pero por otro lado, si él o ella tratan al paciente como una máquina, incluso si el doctor es un experto, hay ahí muy poca confianza. Bueno, quizá si el doctor tiene gran experiencia haya algo de confianza, pero si el doctor es más compasivo, entonces hay aún más confianza. Los pacientes duermen mejor y están menos perturbados. Si están inquietos a un nivel más profundo, entonces se preocupan mucho y esto afecta su recuperación.

Pero los problemas, por supuesto, son inevitables en la vida. Shantideva, el gran maestro budista indio, aconseja que cuando enfrentamos problemas, necesitamos analizarlos. Si pueden solucionarse con algún método, entonces no hay que preocuparse, sólo hay que aplicar dicho método. Pero si no pueden ser resueltos, entonces no hay necesidad de preocuparse ya que eso no nos beneficiará en lo absoluto. Pensar en este razonamiento es de gran ayuda. Aún si tenemos un gran problema lo podemos minimizar si pensamos de esta manera.

Mientras necesitamos el cuidado de otros como, por ejemplo cuando somos pequeños bebés, tenemos afecto y compasión. Pero a medida que crecemos, adquirimos más independencia y tendemos a sentir que la agresividad es más importante que la compasión para poder salirnos con la nuestra. Pero todas, las seis mil millones de personas, provenimos de madres. Todos experimentamos felicidad y satisfacción bajo el cuidado del amor materno o, en ausencia de la madre, tuvimos el afecto de alguien más cuando éramos bebés. Sin embargo, gradualmente, estas cualidades se van diluyendo a medida que crecemos y entonces tendemos a volvernos agresivos, a intimidar a otros y creamos más problemas.

La necesidad de ver la realidad

Un científico en Suecia me dijo que cuando la mente se enoja y el cerebro está dominado por el enojo, el 90% de la apariencia de la terrible persona con la que estamos enojados es una proyección mental. En otras palabras, 90% de la negatividad es mentalmente proyectada. Esto es similar cuando tenemos apego y un fuerte deseo por alguien: vemos a la persona como 100% hermosa y buena, pero un gran porcentaje de eso es también una proyección mental; no vemos la realidad. Por lo tanto es muy importante ver la realidad.

Hay otro punto importante: nadie quiere problemas, pero ¿Por qué surgen los problemas? Se debe a nuestra ingenuidad, nuestra ignorancia, nuestro enfoque: no vemos la realidad. Desde nuestros puntos de vista limitados, no podemos ver el panorama completo de la realidad. Solo vemos dos dimensiones, pero esto no es suficiente. Necesitamos ser capaces de ver las cosas en tres, cuatro, seis dimensiones. Necesitamos calmar nuestra mente primero para investigar objetivamente.

Aquí también, para todos estos puntos es importante entender la diferencia entre emociones constructivas y destructivas. Cuando nos hacemos mayores, el factor biológico de la compasión gradualmente disminuye, así que necesitamos educación y entrenamiento en la compasión para reforzarla otra vez. Sin embargo, la compasión de tipo biológico está sesgada: está basada en recibir el afecto de otros. Pero usándola como base, y luego agregando los factores del razonamiento y de nuestra investigación científica, no sólo somos capaces de mantener el nivel biológico de compasión, sino que también somos capaces de aumentarlo. De manera que con entrenamiento y educación, la compasión limitada y sesgada se puede volver compasión infinita e imparcial, extendida a seis mil millones de personas y más allá.

La importancia de la educación

La clave de todo esto es la educación. La educación moderna presta atención al desarrollo del cerebro y del intelecto, pero esto no es suficiente. Necesitamos ser capaces también de desarrollar una bondad cálida en nuestros sistemas educativos. Y lo necesitamos desde el preescolar hasta la universidad.

En los Estados Unidos de América, algunos científicos han desarrollado programas educativos para entrenar a los niños a desarrollar compasión y presencia mental. Y esto no se hace con el propósito de ayudar a estos niños a mejorar sus vidas futuras y alcanzar el nirvana, sino para beneficiarlos en esta vida. Incluso en algunas universidades hay ya programas educativos para desarrollar la bondad, la calidez y la compasión. Tal tipo de compasión no sesgada no está enfocada en las actitudes de otros, sino simplemente en que ellos son seres humanos. Todos formamos parte de la población de seis mil millones de personas en este planeta, de manera que cada uno merece nuestra compasión sobre la base de ese factor de igualdad.

Desarme interno y externo

Así que para la paz interna y la paz mundial, necesitamos tanto un desarme interno como uno externo. Esto significa que a nivel interno, desarrollamos compasión y entonces eventualmente, sobre esta base, somos capaces de un desarme total, de todos los países, a nivel externo. Es como tener la fuerza unificada de la armada europea franco-alemana; esto es grandioso. Si pudiera haber una fuerza unificada para toda la Unión Europea, entonces no habría batallas armadas entre los miembros.

Una vez en Bruselas, en una reunión de ministros extranjeros, dije que sería muy útil si las oficinas centrales de la Unión Europea se mudaran, en el futuro, al este, a uno de los países de Europa del Este, como por ejemplo, Polonia. Entonces a la larga sería bueno expandirlo para también incluir a Rusia y entonces, en última instancia, mudar las oficinas centrales de la OTAN a Moscú. Si eso sucediera entonces realmente habría paz y no habría peligro de guerra aquí en Europa. Actualmente, hay algunas dificultades entre Rusia y Georgia, pero necesitamos mantener la esperanza.

Sobre la base de esta mayor extensión de paz, la industria armamentista aquí en Francia, por ejemplo, podría en última instancia cerrarse y podríamos dar un giro a la economía hacia aspectos más productivos. ¡Por ejemplo, en lugar de construir tanques, las fábricas podrían transformarse para construir palas mecánicas!

Las naciones africanas también necesitan mucho nuestra ayuda. La brecha entre ricos y pobres es un gran problema, no sólo globalmente, sino también a nivel de nación; esta brecha entre ricos y pobres es terrible. En Francia, por ejemplo, hay una gran discrepancia entre ricos y pobres. Algunas personas están muriendo de hambre. Pero somos todos humanos y todos tenemos las mismas esperanzas, necesidades y problemas. Necesitamos considerar todos estos puntos para desarrollar paz a través de la paz interior.