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Un retrato de Tsenzhab Serkong Rimpoché

Alexander Berzin, 1998
Traducido por Ernesto Guerrero

Parte siete: Consejos específicos de Rimpoché para practicantes tántricos

Aunque los retiros de meditación tántrica de tiempo completo llevados a cabo por largos periodos de tiempo son benéficos, la mayoría de las personas no pueden darse el lujo de tomarlos. Por lo tanto, Rimpoché pensaba que era de miras estrechas pensar que sólo podemos hacer esta clase de retiros si tenemos tiempo libre por tres o más meses. Retiro no significa un período de alejarnos de los demás, sino un período de práctica intensiva para hacer nuestras mentes flexibles con una práctica en particular. Hacer una sesión en la mañana y otra en la noche, mientras durante el resto del día se lleva una vida normal es perfectamente aceptable. Rimpoché mismo hizo muchos de sus retiros de esta manera, sin que nadie lo supiera.

Las únicas restricciones con este método de práctica son dormir en la misma cama y meditar en el mismo asiento y en el mismo lugar, durante todo el retiro. De otra manera, se rompe el momentum de construir la energía espiritual. Además, cada sesión debe incluir al menos un número mínimo de mantras, postraciones o alguna otra práctica repetitiva, habiendo estableciendo  este número durante la primera sesión del retiro. Por tanto, Rimpoché aconsejaba hacer sólo tres repeticiones de la práctica escogida durante la sesión inicial. De esta manera, una enfermedad grave no requeriría romper la continuidad del retiro teniendo que empezar de nuevo desde el principio.

Sin embargo, como en todas las formas de la disciplina budista, “la necesidad a veces se sobrepone a las prohibiciones”, pero sólo en casos muy especiales. En una ocasión, en Dharamsala, en medio de un retiro de meditación, recibí la solicitud de traducir una iniciación y enseñanzas que su S.S. el Dalai Lama estaba dando en Manali, otra ciudad en los Himalayas, en la India. Lo consulté con Rimpoché, quién me dijo que acudiera sin retardo ni dudas. Ayudar a Su Santidad sería más benéfico que cualquier otra cosa que yo pudiera hacer. No rompería el momentum de mi práctica mientras hiciera tan sólo una sesión de meditación cada día, repitiendo el número mínimo de mantras que había establecido. Seguí este procedimiento, y después de diez días con Su Santidad, regresé a Dharamsala y completé mi retiro.

Rimpoché siempre enfatizaba que los procedimientos rituales son serios y tienen un propósito. Necesitan ser seguidos con precisión. Por ejemplo, los retiros tántricos requieren repetir un número específico de mantras y después celebrar una puja de fuego. Una puja de fuego es un complejo ritual en el que se ofrecen ciertas substancias especiales al fuego. El propósito del ritual es subsanar cualquier deficiencia en la práctica, y purificar cualquier error que hayamos cometido.

Ciertos retiros son particularmente difíciles. Uno que hice, por ejemplo, requiere repetir un mantra un millón de veces, y durante una elaborada puja de fuego, ofrecer diez mil pares de largos carrizos mientras se recita un mantra con cada uno de ellos. Todos, los diez mil, deben ser lanzados al fuego en una sola sesión, sin descanso. Cuando celebré mi puja de fuego al finalizar mi retiro me quedé un poco corto del número requerido de pares de carrizos. Después de terminar el resto del ritual, se lo reporté a Rimpoché. Me hizo repetir la puja de fuego completa algunos días después. En esta ocasión, ¡me aseguré de tener los diez mil pares de carrizos listos!

Debido a que los expertos en rituales no siempre están disponibles, Rimpoché enfatizaba la necesidad de ser autosuficiente. Por lo que enseñaba a sus discípulos occidentales avanzados cómo realizar pujas de fuego por sí mismos. Esto incluía, cómo preparar el espacio para el fuego y cómo dibujar en el piso el diseño requerido del mandala con polvos de colores. Y, aunque los occidentales requirieran de alguien más para recitar el ritual si es que todavía no estaba disponible en sus lenguas, Rimpoché explicaba que era necesario que ofrecieran las diversas substancias al fuego ellos mismos. Esto es cierto, aun cuando se haga un retiro en grupo.

Sin embargo, seguir los procedimientos correctamente no va en contra de un enfoque práctico. Por ejemplo, los retiros tántricos comienzan arreglando ofrendas especiales en un altar casero y ofreciéndolas después cada día para protegernos de obstáculos. Los obstáculos se visualizan en forma de espíritus entrometidos y son invitados cada día a compartir la ofrenda. Rimpoché decía que las cajas o tarros de galletas son substitutos perfectamente aceptables para las tormas ornamentales tradicionales que se usan para este propósito.

A Rimpoché no le gustaba que las personas trataran de hacer prácticas avanzadas cuando no estaban calificados. Algunas personas por ejemplo, intentan hacer prácticas del nivel completo, cuando no quieren ni les interesa hacer una sadana larga, y menos aun que la hayan dominado. La forma más elevada del tantra, anuttarayoga, tiene prácticas primarias del estado de generación, y sólo entonces, prácticas de nivel completo. El primero de ellos entrena los poderes de la imaginación y concentración a través de la práctica de una sadana. El segundo estado utiliza esos poderes desarrollados de la mente para trabajar con el sistema de la energía sutil del cuerpo, para lograr una auto-transformación real. Sin las habilidades obtenidas por medio de la práctica de la sadana; trabajar con los chakras, los canales y los vientos de energía de este sistema sutil, es una simple farsa.

Rimpoché advertía que las practicas avanzadas del tantra podrían causar mucho daño si eran realizadas incorrectamente por alguien no calificado. Por ejemplo, la transferencia de la conciencia (powa) que consiste en imaginar que la conciencia se dispara hacia afuera por la parte superior de la cabeza en momentos previos a la muerte, puede acortar la propia vida. Tomar la esencia de las píldoras (chulen), durante lo cual  se ayuna por semanas y se vive sólo de píldoras de reliquias consagradas, especialmente si se hace en grupo, puede causar hambruna en el área. Además alguien que practique de esta manera puede caer seriamente enfermo por falta de comida y agua, y hasta morir.

Los retiros tántricos son prácticas avanzadas por sí mismas, y Rimpoché advertía no entrar a ellos prematuramente. A veces, por ejemplo, las personas toman un retiro para recitar cien mil mantras, pero no están familiarizadas con la práctica de antemano. Se imaginan que durante el transcurso del retiro obtendrán experiencia. Aunque pasar un período intensivo de estudio y llegar a acostumbrarse a cierta práctica es benéfico, éste no es el trabajo a realizar durante un retiro tántrico formal. Si alguien no sabe nadar, no comienza su entrenamiento practicando en la alberca durante doce horas al día. Tal temeridad, sólo provoca calambres y caer exhausto. El entrenamiento intensivo está restringido para nadadores experimentados, para convertirse en atletas de excelencia.  Lo mismo es cierto respecto a los retiros tantricos de meditación.

Más aun, la práctica tántrica debe permanecer privada. De otra manera pueden surgir muchas interferencias. Rimpoché observó que muchos occidentales no sólo no mantenían sus prácticas y logros para ellos, si no que alardeaban acerca de ellos. Decía que era absurdo fanfarronear acerca de ser un gran practicante yogui, de una cierta figura búdica, cuando todo lo que uno está haciendo o ha hecho es un breve retiro recitando los mantras relevantes un par de cientos de miles de veces. Ser tan pretencioso y arrogante cuando ni si quiera se practica diariamente la sadana larga de la figura es aun más patético. Rimpoché siempre explicaba que las sadanas largas eran para los principiantes. Estas sadanas frecuentemente contienen más de cien páginas, y son como libretos de largas operas de visualizaciones. Las sadanas cortas abreviadas son para practicantes avanzados, quienes están tan familiarizados con la práctica entera que pueden llevar a cabo todas las visualizaciones y procedimientos mientras recitan tan sólo unas cuantas palabras.

Rimpoché enseñaba que los occidentales también tenían que refrenar sus tendencias a desear tener todas las enseñanzas e instrucciones presentadas nítidamente desde el principio, particularmente las concernientes al tantra. Los grandes maestros hindúes y tibetanos eran perfectamente capaces de escribir textos claros. Pese a ello, a propósito escribían en un estilo vago. Hacer el material tántrico demasiado claro y accesible, podía fácilmente causar interferencias y degeneración de la práctica. Por ejemplo, las personas podrían tomar las enseñanzas por dadas y no realizar un esfuerzo serio.

Una parte importante de la técnica pedagógica budista es hacer que otros cuestionen el significado. Si los estudiantes están realmente interesados, buscarán tener una mayor claridad. Esto automáticamente descarta a aquellos que son “turistas espirituales” y no están dispuestos a realizar el intenso trabajo requerido para alcanzar la iluminación. Sin embargo, si el propósito para clarificar los tantras es disipar las impresiones distorsionadas y negativas que la gente tenga de ellas, Su Santidad el Dalai Lama a propiciado la publicación de explicaciones explicitas. Estas, sin embargo, deben concernir solamente a la teoría, y no a prácticas específicas de figuras búdicas individuales. Un manual claro de  “cómo hacerlo” podría animar a algunas personas a intentar hacer prácticas avanzadas sin la supervisión de un maestro, lo cual puede ser muy peligroso.

Lo más peligroso de todo, advertía Rimpoché, era tratar a la ligera a los protectores del Darma. Los protectores del Darma son fuerzas poderosas, a menudo espíritus, a quienes los grandes maestros han domado. Hicieron a estos seres -normalmente violentos-, jurar proteger las enseñanzas del Buda (el Darma), y a sus practicantes sinceros de daños y obstáculos. Sólo los grandes yoguis los pueden mantener bajo control.

Rimpoché frecuentemente contaba la historia de un protector que tenía el voto de proteger la práctica de un monasterio consagrado al debate. Tenía que traer interferencias tales como enfermedades y accidentes, a cualquiera que tratara de practicar el tantra dentro de sus terrenos cuando debería estar debatiendo. Sólo a los monjes que habían terminado su entrenamiento en dialéctica, y quienes además habían estudiado en uno de los dos colegios tántricos, les era permitido practicar el tantra, y aun así, no dentro de los muros del monasterio.

Un gueshe, mientras todavía era estudiante, solía hacer dentro de las tierras del monasterio una ofrenda de quema de hojas de junípero asociada con el tantra. Continuamente estaba plagado de obstáculos. Entonces entró a uno de los colegios tántricos, y después de su graduación, reasumió esta práctica de la ofrenda, pero afuera del monasterio en las faldas de una montaña cercana. Algunos años más tarde, el gueshe tuvo una visión directa, no conceptual del vacío, el protector se le apareció en una visión. El espíritu de aspecto feroz se disculpó, diciendo, “siento haberte lastimado antes, pero esa era parte de mi promesa al fundador de tu monasterio. Ahora que has logrado una percepción clara del vacío, aunque quisiera, no te podría causar ningún daño”.

Rimpoché recalcaba la importancia de este ejemplo. Jugar con fuerzas que están mas allá de lo que nuestras habilidades pueden controlar, puede conducirnos al desastre. Frecuentemente citaba a Su Santidad, quien siempre recordaba que los protectores del Darma son sirvientes de las figuras búdicas. Sólo aquellos completamente competentes en los estados de generación del anuttarayoga tantra y con el poder de ordenarles como lo haría una figura búdica deberían involucrarse con ellos. De otra forma, involucrarse prematuramente sería como un niño pequeño llamando a un enorme león para protegerlo. El león simplemente podría devorar al niño. Su Santidad decía que el karma creado por nuestras propias acciones es nuestro mejor protector. Más aun, ¿de qué nos sirvió la toma de refugio en la Triple Joya – el Buda, el Darma, y la altamente realizada Comunidad Espiritual?