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Un retrato de Tsenzhab Serkong Rimpoché

Alexander Berzin, 1998
Traducido por Ernesto Guerrero

Parte dos: La vida y personalidad de Rimpoché

Foto del viejo Serkong RimpochéTsenzhab Serkong Rimpoché era un hombre corpulento, un monje con cabeza rapada, hábitos rojos, y una cara profundamente marcada, que lo hacía verse más viejo de lo que era. Sus modales humildes y sabios, y su humor gentil lo hacían parecer el arquetipo de los sabios de las fábulas. Estas cualidades no pasaban desapercibidas para los occidentales que lo conocían. Por ejemplo, después de haberlo conocido en Dharamsala, los creadores de la popular película La Guerra de las Galaxias, decidieron usarlo como modelo para Yoda, el guía espiritual de la épica. Rimpoché nunca vio la película, pero indudablemente se hubiera divertido con la caricatura. Sin embargo, la característica más extraordinaria de Rimpoché era su relación con el Dalai Lama.

El Dalai Lama es el líder espiritual y temporal del Tibet. Su línea de sucesión continúa a través de la reencarnación. Tras la muerte de un Dalai Lama, sus asociados más próximos siguen un complejo procedimiento para identificar y localizar su reencarnación en un niño pequeño. A continuación, el Dalai Lama recibe la mejor educación disponible de los maestros mejor calificados. Estos mentores incluyen un tutor mayor y un tutor menor, y siete Tsenzhab, comúnmente traducidos como tutores asistentes.

El budismo tibetano tiene cuatro tradiciones mayores, trasmitidas desde la India, a través de diferentes linajes, pero sin contradicciones mayores en sus enseñanzas fundamentales. Los nueve maestros principales del Dalai Lama provienen de la tradición gelug, la más grande de las cuatro. Estudia también con maestros de los otros tres linajes – nygma, kagyu, y sakya – una vez que su educación básica ha sido completada. Los siete Tsenzhab provienen cada uno de los siete grandes monasterios gelug, cercanos a Lhasa, la capital del Tibet. Son escogidos basándose en su conocimiento, en sus logros meditativos, y sobre todo en el desarrollo de su carácter. Serkong Rimpoché, fue el Tsenzhab elegido de Ganden Jangtsey, el monasterio establecido por Tsongkapa mismo, el fundador de la tradición gelug. Tenía treinta y cuatro años cuando asumió dicho puesto en 1948, el Dalai Lama contaba entonces con trece años. El fue el único de los Tsenzhabs que logró reunirse con Su Santidad en el exilio, en la India, en 1959.

Hasta su muerte en agosto de 1983, Rimpoché sirvió fielmente a Su Santidad, primero en Lhasa, y después en Dharamsala. Su tarea principal consistía en asistir a todas las lecciones que recibía Su Santidad, y luego debatir con él para asegurar que tuviera un correcto entendimiento de las mismas. De hecho, Su Santidad insistía en que Rimpoché lo acompañara a todas las enseñanzas que recibía, para que al menos, otro lama compartiera toda su educación y entrenamiento. Por lo tanto, Rimpoché, como Su Santidad, era un maestro en las cuatro tradiciones tibetanas. Su conocimiento abarcaba la totalidad de las dos grandes divisiones del entrenamiento budista, el sutra y el tantra. Los sutras transmiten las enseñanzas básicas, mientras que, los tantras contienen los métodos de alcance más profundos para la auto-transformación.

Rimpoché, también, tenía grandes logros en las artes y ciencias budistas tradicionales. Por ejemplo, era un experto en la medición y la construcción de sistemas de mundos simbólicos de dos y tres dimensiones (mandalas), usados en los rituales tántricos y en diversos tipos de monumentos (stupas), que se utilizan para guardar reliquias. Además, era un maestro en poesía, composición y gramática tibetana, por lo que su estilo de enseñanza tenía una elegancia y una sensibilidad que equilibraban su preocupación por los detalles técnicos de una manera muy bella.

Serkong Rimpoché era, también experto en una forma tibetana de adivinación (mo). En este sistema se entra en un profundo estado meditativo, y se lanzan varias veces tres dados e interpretan los resultados para ayudar a las personas a tomar decisiones difíciles. Más aún, conocía la astrología tibetana, que involucra el manejo de matemáticas complejas para calcular la posición de los planetas. Su acercamiento a estas materias esotéricas era, sin embargo, pragmático y con los pies en la tierra. Consultarlos era un complemento y no un reemplazo para el sentido común.

A pesar de la importancia de su posición oficial y la amplitud de su formación, Rimpoché siempre se comportaba humildemente. Aunque, de hecho, era uno de los maestros principales de Su Santidad, particularmente del Kalachakra (ciclos del tiempo) el más complejo de los sistemas tántricos, y aunque él le confirió muchas iniciaciones tántricas a su discípulo estrella, nunca le gustó ser llamado “Tutor Asistente”. El quería que su título “Tsenzhab”, fuera traducido literalmente como, “ Sirviente para el Debate”. Finalmente, accedió a la traducción de “Compañero Principal de Debate”.

Serkong Rimpoché sirvió a Su Santidad de maneras formales e informales. Por ejemplo, Su Santidad, frecuentemente realiza prácticas especiales de meditación, y ceremonias rituales (puyas) para el bienestar del mundo en general, y para su pueblo en particular. Algunas de estas las realiza en privado con un manojo seleccionado de monjes, y otras ante una gran asamblea. Su Santidad acostumbraba solicitarle a Rimpoché su compañía en su estos procedimientos; o que los realizara, o los presidiera en su representación cuando se encontraba muy ocupado con otros asuntos. Más aún, cuando Su Santidad daba enseñanzas, Rimpoché se sentaba a su derecha, proporcionándole cualquier palabra que necesitara, o respondiendo a cualquier pregunta o duda que Su Santidad requiriera. Cuando otros eran muy tímidos para transmitirle enseñanzas o linajes directamente a Su Santidad, se los impartían a Rimpoché quien a su vez, como un “embudo espiritual”, se los ofrecía a Su Santidad.

Su Santidad, a menudo, se refería a Serkong Rimpoché como su consejero y comandante en jefe para transmitir sus políticas a los monasterios y al público. Esto se debía a que Rimpoché era un maestro diplomático, tanto en la esfera secular como en la religiosa. A menudo sirvió como mediador en disputas locales, y ofreció consejo a la oficina de Su Santidad acerca de los protocolos locales en las áreas de su competencia.

Sus habilidades diplomáticas siempre se vieron enaltecidas por un cálido sentido del humor. Las personas siempre venían a contarle bromas e historias simpáticas, no sólo porque las apreciaba mucho y se reía, sino que también las contaba a otros maravillosamente.  Su cuerpo entero temblaba de risa, lo que contagiaba a todos los que lo rodeaban. Esta combinación de sabiduría práctica y humor cálido lo hacía muy querido a quien quiera que lo conociera.

Rimpoché nunca rehuyó experimentar sufrimiento alguno en beneficio de impartir o recibir las enseñanzas del Buda.  Por ejemplo, un verano soportó el intenso calor de Bodh Gaya para poder recibir las enseñanzas de Kunu Lama Rimpoché sobre el Kalachakra.  Este gran maestro de Kinnaur, un área cultural tibetana en el lado hindú de los Himalayas, era el único maestro contemporáneo vivo que todos los tibetanos reconocían como un bodisatva.  Un bodisatva es alguien totalmente sin ego, y completamente dedicado a alcanzar la iluminación para el beneficio de los demás.  Bodh Gaya es el lugar sagrado donde el Buda se iluminó, debajo del Árbol del Bodhi, que está en la región más pobre y calurosa de la India.  En el verano, la temperatura llega a ser de cercana a los 50 grados centígrados (120 grados Fahrenheit).  Permanecer ahí con frecuentes cortes de electricidad, escasez de agua y sin aire acondicionado puede ser todo un reto. Kunu Lama normalmente vivía ahí, en un pequeño cuarto sin ventanas y ni siquiera un ventilador.  Rimpoché viajó extensamente para impartir enseñanzas en la India, Nepal y dos veces a Europa Occidental y Norteamérica.  Aunque visitó los centros más grandes, él siempre prefería lugares pequeños y remotos, donde los maestros iban raramente, o no querían ir.   Por ejemplo, algunas veces viajó en yak para enseñar a los soldados de la división tibetana del ejército de la India, en la frontera indo-tibetana.  Se alojaba en tiendas de campaña a grandes altitudes, sin importarle nunca las incomodidades.

De entre todos estos lugares fronterizos lejanos, Rimpoché tenía una conexión especialmente cercana con Spiti, el alto valle hindú de los Himalayas, cerca de Kinnaur, donde murió y renació.  Mil años antes, este distrito, árido y polvoso, estaba incluido en el Tibet, y fue el centro del renacimiento del budismo.  Sin embargo, en tiempos recientes los estándares habían decaído; como hace un milenio, los monjes ignoraban sus votos de celibato y de abstinencia al alcohol, estudiaban y practicaban muy poco las enseñanzas del Buda.Durante sus cinco visitas al valle, Rimpoché se propuso crear un segundo renacimiento.  Hizo esto mediante re-dedicar el más antiguo monasterio en Spiti, Tabo Gonpa, y confiriendo a sus monjes las iniciaciones y transmisiones orales de sus rituales tradicionales.  Invitó a eruditos maestros espirituales y fundó una escuela para los niños de la localidad.  Finalmente, en julio de 1983, Rimpoché organizó una invitación a S.S. el Dalai Lama para conferir la iniciación del Kalachakra en Tabo.  La introducción de las enseñanzas del Kalachakra, desde la India al Tibet, en 1027, fue el evento que marcó el restablecimiento del budismo, después de un largo período de confusión.  Él esperaba que la iniciación actual sirviera al mismo propósito.

Serkong Rimpoché fue también un gran patrono de las enseñanzas.  Todas las ofrendas que recibía en Spiti, por ejemplo, las donaba de regreso al monasterio.  Con estos generosos donativos, Tabo Gonpa pudo comenzar un festival anual de plegarias, durante el cual la gente local se reunía por tres días de cantos: Om mani padme hum.   Estas sílabas sagradas (mantra) están asociadas con Avalokiteshvara, la figura búdica (yidam) que personifica la compasión y que es especialmente cercana a todos los seguidores del budismo tibetano.  Cantar este mantra, ayuda a mantenerse enfocado en el amor por todos los seres.  Rimpoché usó las ofrendas que  recibió durante su primera gira en Occidente para encargar un enorme cuadro enrollable, que representaba la figura búdica de Kalachakra.  Se lo regaló a S.S., para que la utilizara cuando viajara a diferentes lugares a conferir la iniciación de este sistema de meditación.  También encargó con ese dinero, un juego completo de pinturas enrollables de la vida de Tsongkapa, las cuales regaló a su monasterio, Ganden Jangtsey, que años antes le había ayudado a reestablecerse en Mundgod, en el sur de la India.  Con los donativos que recibió durante su segunda gira por Occidente, realizó extensas ofrendas a más de 4,000 monjes y monjas que se juntaron en el Monasterio de Drepung, en Mundgo, en marzo de 1983 para la primera celebración completa del Monlam en la India.  Monlam es el festival de plegarias que tradicionalmente se llevaba a cabo en Lhasa, para el cual todos los monásticos se reunían por un mes para las devociones comunales.

Aunque Rimpoché era un maestro en rituales y protocolo, no era pretencioso, ni le gustaban las formalidades.  Por ejemplo, cuando viajaba a Occidente, nunca traía consigo pinturas ni implementos rituales adornados. Cuando confería una iniciación, él personalmente dibujaba cualquier figura que necesitaba, sustituía las pequeñas ofrendas esculpidas (torma) por galletas o pastel, y utilizaba floreros o inclusive botes de leche para los vasos rituales.  Durante sus viajes, cuando no se hacían preparativos especiales para el ritual bimestral tsog, una ceremonia durante la cual se ofrenda alcohol consagrado, carne, tormas, frutas y dulces, él silenciosamente ofrendaba cualquier tipo de comida que se le servía.

Además, Rimpoché siempre presentaba las enseñanzas del Buda de acuerdo a la audiencia.  Una vez, Rimpoché fue invitado al centro zen de Monte Tremper, cerca de Woodstock, Nueva York.  Los miembros le pidieron que confiriera una ceremonia de transmisión (jenang) de la práctica de Manjushri, la figura búdica que personifica la sabiduría.  Manteniendo la tradición zen de la simplicidad, Rimpoché se sentó en el piso, no en un trono, e impartió el jenang, sin una ornamentada ceremonia, ni instrumentos rituales. Su Santidad a menudo describía a Tsenzhab Serkong Rimpoché como un verdadero Gueshe Kadampa.  Los Gueshes Kadampa fueron maestros budistas tibetanos de los siglos XI al XII, que sobresalieron por una práctica directa y sincera, y por su humildad.  En un discurso, Su Santidad, refiriéndose a Rimpoché, dijo que la única persona sentada humildemente ahí, era alguien que no lo necesitaba para nada, mientras, que los demás se sentaban arrogantemente.  Una vez le solicitaron que les diera su principal consejo, Rimpoché contestó:  ser humilde, no tener pretensiones, tener un corazón cálido y tomar a todos en serio.

Rimpoché vivió su vida totalmente de acuerdo con este consejo. En una ocasión, Rimpoché se hospedó en un gran departamento, de una buena familia de Milán, Italia. La mayoría de Lamas que han ido a esa ciudad, se han hospedado ahí.  La abuela de la casa decía que, de todos esos Lamas, ella prefería a Serkong Rimpoché.  Los otros se sentaban muy formales, en sus cuartos, a tomar sus alimentos a solas, mientras que, Rimpoché iba a la cocina temprano en la mañana, vestido con las ropas que usaba debajo de sus ropajes de lama, tomaba su té en la mesa de la cocina, sin pretensiones, recitando mantras con sus cuentas de oración, totalmente relajado y sonriente, mientras ella preparaba el desayuno.

Rimpoché, también enseñaba a los demás a no tener pretensiones. Una vez, los monjes occidentales del monasterio de Nalanda, en Lavaur, Francia, invitaron a Rimpoché a impartir enseñanzas por tres días. Le pidieron una explicación del extremadamente difícil capítulo de la sabiduría, en  Involucrándonos en el comportamiento del bodisatvaBodhicharyavatara – de Shantideva, maestro hindú del siglo VIII.  Rimpoché comenzó su discurso explicando el vacío, en un nivel tan sofisticado y complicado, que nadie lo podía seguir. Entonces Rimpoché se detuvo, y les llamó la atención a los monjes, por haber sido tan pretenciosos. Les dijo que si Tsongkapa había tenido tantas dificultades para alcanzar un entendimiento correcto del vacío y había empleado tanto esfuerzo en las prácticas preliminares, cómo podían ellos pensar, que posiblemente les iba a ser fácil entender todo el tema completo en tan sólo tres días. Rimpoché continuó entonces enseñando el texto en un nivel que pudieran entender los monjes.

Rimpoché comentó una vez que nada le impresionaba tanto de Occidente, como el sincero interés que tanta gente tenía por las enseñanzas del Buda.  Así, no importaba quién le solicitaba enseñanzas, él respetaba sus intereses. Aunque, siempre impartía las enseñanzas a un nivel que les fuera comprensible, siempre les llevaba un poco más lejos de lo que ellos mismos creían era su capacidad.  Rimpoché, a quién le encantaban los circos, solía decir que si a un oso se le podía enseñar a andar en bicicleta, entonces, a un ser humano, con paciencia y medios hábiles se le podía enseñar cualquier cosa.

Una vez, un occidental con apariencia de hippie, nuevo en el budismo, y atrapado por las drogas, pidió a Rimpoché le enseñara las Seis Prácticas de Naropa.  Normalmente, uno estudia este tema extremadamente avanzado, sólo después de muchos años de meditación intensiva.  En vez de rechazar al joven por pretencioso y arrogante, Rimpoché accedió diciéndole que su interés era excelente.  Sin embargo, primero necesitaba prepararse, así que Rimpoché le enseñó las prácticas preliminares.  Al tomar en serio el interés de la gente por su auto-desarrollo, Rimpoché inspiró a muchos occidentales a tomarse en serio ellos mismos.  Y esto, les fue de gran ayuda en su camino espiritual.

No importaba con quién se encontrara, ya fuera Su Santidad El Papa, un borracho en la calle, o un grupo de niños, Rimpoché trataba siempre a todos con la misma ecuanimidad y el mismo respeto.  Nunca menospreció, o trató de impresionar, ni buscó el favor de nadie.  Una vez, los miembros del Centro de la Vara Dorada de la Sabiduría  (Wisdom’s Golden Rod Center) en Ithaca, Nueva York, le pidieron a Rimpoché que hablara a sus niños.  Rimpoché les dijo a los pequeños cuánto los respetaba porque eran jóvenes y con mentes abiertas, y con potencial para superar a sus padres.  De esa manera, inspiró a los niños a respetarse a sí mismos.

Aunque, Rimpoché, frecuentemente podía ver la relación kármica que tenía con las personas que conocía, nunca pretendió ser capaz de ayudarles más de lo que podía.  Una vez, un suizo, se le acercó en Dharamsala y le explicó que estaba plagado por problemas con fantasmas. Rimpoché le respondió que no tenía la relación kármica para ayudarle con ese problema, y lo dirigió con otro Lama que sí le podía ayudar.  Sin embargo, Rimpoché parecía reconocer a otros de inmediato, y desde el primer encuentro les pedía a sus ayudantes que anotaran sus direcciones. Inevitablemente se desarrollaban relaciones profundas.  Yo fui una de esas personas afortunadas, aunque Rimpoché no tuvo la necesidad de tomar mi dirección. Yo regresaría.