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Esquema para analizar las dinámicas
en la relación con un maestro espiritual

Alexander Berzin
Mayode 2001
Traducido por Angelo Favia

Notas introductorias

Todas las tradiciones budistas enfatizan la importancia de contar con un maestro espiritual en el camino. Los maestros espirituales no sólo:

  • Dan información,

  • Responden preguntas,

  • Supervisan el entendimiento del estudiante,

  • Supervisan el desarrollo intelectual, emocional, y meditativo del estudiante.

Los maestros espirituales también:

  • Dan votos y empoderamientos,

  • Sirven como modelos de roles,

  • Proveen inspiración a través de sus ejemplos personales,

  • Sirven de enlace a una tradición que se remonta hasta el Buda.

Existen distintos niveles de maestros y estudiantes, y por lo tanto, distintas formas de relacionarse a lo largo del camino.

Contexto cultural

La situación Occidental moderna para estudiar con un maestro espiritual es completamente distinta a la tradicional Asiática.

En el Asia tradicional, la mayoría de los estudiantes de Darma:

  • Son monjes o monjas, con un compromiso de tiempo completo al camino espiritual,

  • No tienen otras actividades mas que estudiar y practicar el Darma,

  • Comienzan a estudiar el budismo desde niños, sin educación previa,

  • En consecuencia, al llegar a adultos, tienen sólo una mínima educación en materias “laicas”, como las matemáticas, estudios sociales, y ciencia,

  • Aceptan los valores de las sociedades asiáticas tradicionales considerando el rol de la mujer y la visión de las estructuras de autoridad (las mujeres son inferiores y las jerarquías son la norma).

En el Occidente moderno, la mayoría de los estudiantes:

  • Son laicos, ocupados en actividades profesionales y personales,

  • Disponen de poco tiempo para el Darma,

  • Comienzan a estudiar el Darma como adultos “educados”,

  • Demandan igualdad entre los géneros y una estructura social democrática.

En cuanto a la parte económica, en el Asia tradicional la sociedad provee de apoyo económico a los maestros espirituales. Inclusive aquellos que no son estudiantes aportan ofrendas a los maestros. En el Occidente moderno, los maestros espirituales deben mantenerse por sí mismos. Muchos ponen en funcionamiento los Centros de Darma, con intereses financieros, organizacionales, y administrativos.

Todos esos factores afectan la relación estudiante-maestro. Muchos buscadores espirituales se han beneficiado, pero también han existido muchos mal entendidos, errores, y heridas espirituales.

Peligros

Los peligros son exacerbados, en el caso de la tradición Tibetana, por los textos sobre “la devoción al gurú”. La audiencia para tales textos lo conformaba un grupo de monjes y monjas con votos, que necesitan revisarlos en la preparación para el empoderamiento tántrico. Las instrucciones nunca tuvieron la intención de ser otorgadas a principiantes de Centros de Darma, que no saben nada sobre budismo.

Necesitamos evitar los dos extremos:

  1. La deificación de los maestros espirituales, abriendo las puertas a la ingenuidad y el abuso,

  2. La demonización satanización de los maestros, abriendo las puertas a la paranoia y cerrándolas a la obtención de la inspiración verdadera y el beneficio profundo.

Un esquema analítico no tradicional

He analizado el asunto y sugerido formas de establecer una relación sana en Relating to a Spiritual Teacher: Building a Healthy Relationship (Ithaca: Snow Lion, 2000) [ Relación con un maestro espiritual: Construyendo una sana relación]. Aquí, me gustaría introducir un esquema adicional, no tradicional, para analizar el asunto. Dicho esquema surge y se amplía del trabajo de un psiquiatra Húngaro, el Dr. Ivan Boszermenyi-Nagy, uno de los fundadores de la terapia familiar y la terapia contextual.

Las seis dimensiones de una relación

Podemos analizar la relación desde ambos lados, del maestro y del estudiante, en términos de seis factores o dimensiones. Si existen problemas en la relación, esto podrá ayudar a identificar dónde yacen, para que cada uno de los involucrados pueda intentar hacer los ajustes o adaptaciones necesarias para obtener un balance más saludable.

Los seis factores son:

  1. Los hechos relacionados con cada parte, y con el establecimiento de la relación;

  2. El objetivo personal de cada parte en el establecimiento de la relación y los factores psicológicos que los afectan;

  3. El rol que cada uno define para sí y para el otro como parte de la relación, y por tanto las expectativas que cada uno(a) tiene del otro(a), así como los sentimientos hacia sí mismo(a).

  4. El nivel de compromiso y participación de cada parte en la relación, y los factores psicológicos que lo afectan;

  5. Otros factores psicológicos de cada quien;

  6. La forma en que funciona la relación y el efecto que tiene sobre cada parte.

Primero: Los hechos relacionados con cada parte y con el establecimiento de la relación.

Los hechos sobre cada parte que influencian la relación, incluyen:

  • El género y la edad,

  • La cultura de origen: occidental o asiática, (con minúsculas)

  • Si la lengua es compartida o existe la necesidad de un traductor para comunicación personal y /o enseñanza,

  • Si se es monje o laico,

  • El nivel de educación tanto mundana como en el Darma,

  • Las cualidades para ser un maestro espiritual o estudiante en términos de madurez ética y emocional,

  • La cantidad de tiempo que cada uno tiene disponible para el otro,

  • La cantidad de estudiantes adicionales,

  • Si el maestro es residente o sólo hace visitas ocasionales.

El escenario podría ser:

  • Un centro Occidental de Darma – el centro de una ciudad o un centro residencial,

  • Si es un centro de Darma, puede ser un centro independiente, o parte de una extensa organización de Darma,

  • Un monasterio en Asia o en Occidente.

Segundo: El objetivo personal de cada parte en el establecimiento de la relación y los factores psicológicos que los afectan;

En cualquier relación, los objetivos de las partes involucradas son casi siempre mixtos. La relación estudiante-maestro no es una excepción.

El estudiante puede recurrir a un maestro espiritual, para:

  • Obtener información y aprender hechos relativos al Darma,

  • Aprender a meditar,

  • Trabajar con su personalidad,

  • Mejorar la situación de las cosas en esta vida,

  • Mejorar vidas futuras,

  • Obtener la liberación de renacimientos incontrolables y recurrentes (samsara),

  • Alcanzar la iluminación para ayudar a los demás a llegar a un estado similar de liberación o iluminación,

  • Aprender a relajarse,

  • Hacer contacto social con otros estudiantes de formas de pensar similares a la suya,

  • Obtener acceso a algo exótico,

  • Encontrar la cura milagrosa para algunos problemas psicológicos o emocionales,

  • Acudir, como un “adicto al Darma”, a un maestro entretenido y carismático por una “dosis”,

Además, el estudiante puede estar buscando a un maestro:

  • Como guía e inspiración a lo largo del camino budista,

  • Como terapia,

  • Como guía pastoral,

  • Como padre sustituto,

  • En busca de aprobación,

  • Para que le diga qué hacer con su vida.

El maestro espiritual, en cambio, puede querer

  • Dar información,

  • Impartir transmisión oral y preservar el Darma,

  • Trabajar con la personalidad de los estudiantes,

  • Plantar semillas en beneficio de las vidas futuras de los estudiantes,

  • Ayudar a los estudiantes a alcanzar un mejor renacimiento, la liberación y la iluminación,

  • Construir un centro de Darma, o un imperio de centros de Darma,

  • Conseguir más adeptos a su linaje,

  • Obtener dinero para ayudar a un monasterio en la India o reconstruir uno en Tibet,

  • Encontrar una base segura como refugiado;

  • Ganarse la vida o hacerse rico;

  • Obtener poder controlando a otros;

  • Obtener favores sexuales.

Los factores psicológicos negativos que afectan a ambos, incluyen:

  • La soledad,

  • El aburrimiento,

  • El sufrimiento,

  • La inseguridad,

  • El deseo de estar a la moda trendy,

  • La presión grupal

Tercero: El rol que cada uno define para sí y para el otro como parte de la relación, y por tanto las expectativas que cada uno(a) tiene del otro(a) así como los sentimientos hacia sí mismo(a).

El maestro espiritual puede considerarse a si mismo, o el estudiante puede considerar al maestro como:

  • Un profesor de budismo, dando información sobre budismo,

  • Un instructor de Darma, indicando cómo aplicarlo a la vida cotidiana;

  • Un instructor de meditación o de rituales;

  • Un mentor espiritual confiriendo votos;

  • Un maestro tántrico, confiriendo empoderamientos tántrico.

El estudiante puede considerarse a sí mismo o el maestro espiritual puede considerar al estudiante como:

  • Un estudiante de budismo, obteniendo información,

  • Un alumno de Darma, aprendiendo como aplicarlo en su vida cotidiana;

  • Alguien que se entrena en rituales o meditación;

  • Un discípulo que solamente ha tomado votos con el maestro;

  • Un discípulo guiado personalmente por el maestro.

Otro aspecto de esta dimensión es cómo se siente cada uno consigo mismo debido a la relación.

El estudiante puede sentirse:

  • Protegido,

  • Como perteneciéndole a alguien,

  • Completo,

  • Satisfecho,

  • Como un sirviente,

  • Miembro de un culto.

El maestro espiritual puede sentirse:

  • Un amo

  • Un practicante modesto,

  • Un salvador,

  • Un pastor,

  • Un psicólogo,

  • Un administrador de un Centro o un imperio de Darma,

  • Un colaborador financiero de un monasterio.

Cuarto: El nivel de compromiso y participación de cada parte en la relación, y los factores psicológicos que lo afectan.

El estudiante puede estar:

  • Pagando una cuota establecida, haciendo donaciones (dana), o estudiando sin pagar y sin hacer ofrenda alguna al maestro,

  • Involucrado casualmente o profundamente comprometido con: el budismo, el maestro, y/o el linaje,

  • Con la intención de tomar o habiendo tomado los votos, con o sin el maestro,

  • Tomando la responsabilidad de ayudar al maestro,

  • Sintiéndose endeudado,

  • Sintiéndose obligado,

  • Sintiendo que debe ser leal, aquí, el rol de la presión grupal juega un papel importante.

  • Sintiendo que se irá al infierno si hace algo malo.

El maestro espiritual puede:

  • Responsabilizarse de guiar éticamente a los estudiantes,

  • Desear manejar la vida de los estudiantes y diciéndoles qué hacer,

  • Cumplir con su deber, porque sus maestros lo enviaron a enseñar,

  • Verse como si sólo desempeñase un trabajo más.

Los factores psicológicos negativos que afectan esta dimensión, incluyen:

  • Miedo al compromiso,

  • Miedo a la autoridad, quizás por un antecedente de abusos,

  • La necesidad de ser útil o amado,

  • La necesidad de atención,

  • La necesidad de controlar a otros,

  • La necesidad de probarse a sí mismo.

Quinto: Otros factores psicológicos de cada uno.

Estos incluyen que cualquiera de las partes sea:

  • Introvertidas o extrovertidas,

  • Intelectuales, emocionales o devotas,

  • Cálidas o frías,

  • Calmadas o con mal temperamento,

  • Ansiosas por obtener el tiempo y la atención de otros,

  • Celosas de otros estudiantes o de otros maestros,

  • Con una baja autoestima o arrogantes.

Sexto: La forma en que funciona la relación y el efecto que tiene sobre cada uno.

Estudiante y maestro forman:

  • Un buen o mal equipo,

  • Un equipo donde ambos muestran lo mejor de sus habilidades, o aquel donde cada quien opaca las habilidades del otro,

  • Un equipo donde uno hace perder su tiempo al otro debido a diferentes expectativas,

  • Un equipo en el cual una estructura jerárquica es mantenida y en donde el estudiante se siente explotado y controlado, por lo tanto, inferior (reforzando su baja autoestima), y el maestro se siente superior o que es la autoridad , nótese que lo que una parte siente, no necesariamente corresponde con lo que siente la otra,

  • Un equipo en donde uno o ambos se sienten inspirados o agotados.

Conclusión

Necesitamos evaluar una relación estudiante-maestro en base a las seis dimensiones y cada uno de los factores que las constituyen. Si estos factores no concuerdan entre ellos, ambos lados necesitarán armonizarse y ajustarse o adaptarse. Si alguno de los lados no es receptivo a esta aproximación para solucionar el problema, debido a diferencias culturales o factores emocionales, entonces, el otro lado necesita ajustarse a sí mismo, o mantenerse apartado de la relación.