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Lineamientos de la experiencia mongola para traducir textos de budismo tibetano

Por Changkya Rolpay-dorjey (lCang-skya Rol-pa'i rdo-rje)
Traducción e introducción a cargo de Alexander Berzin
Diciembre del 2006
Traducción al español por Diego González

Introducción

Mucho tiempo antes de que se empezaran a traducir textos budistas tibetanos a idiomas occidentales, los mongoles llevaban a cabo esta tarea exitosamente. El primer texto budista traducido del tibetano al mongol fue Involucrarse en el comportamiento del bodisatva de Shantideva (Byang-chub sems-dpa’i spyod-pa-la ‘jug-pa, sct. Bodhisattvacaryavatara). Fue preparado por el traductor uigur Chokyi-ozer (Chos-kyi ‘od-zer), durante el reinado del emperador mongol yuan Khaisan Külüg (En chino, Wu-tsung, Wuzong, 1308-1311).

Los mongoles tradujeron la mayoría del Kangyur (bKa‘-‘gyur) tibetano, la colección de traducciones de las palabras del Buda, durante el tiempo de Altan Khan (1507-1582). El trabajo fue terminado en 1628-1629 bajo el patrocinio del último gran khan mongol, Ligdan Khan (que gobernó de 1603 a 1629). El segundo emperador qing manchú, Kangxi (K’ang-hsi, quien gobernó de 1661 a 1722) patrocinó la revisión editorial ligera e impresión en bloques del Kangyur mongol entre 1718 y 1720.

La traducción mongola del Tangyur (bsTan-‘gyur) tibetano, la colección de traducciones de los tratados indios, fue completada entre 1742 y 1749. Esto fue hecho bajo el patrocinio del cuarto emperador qing manchú, Qianlong (Ch’ien-lung, que gobernó de 1735 a 1796) y la supervisión de su tutor mongol tibetanizado de Amdo, el segundo Changkya Khutukhtu, Rolpay-dorjey (lCang-skya Rol-pa’i rdo-rje, 1717-1786). Posteriormente Changkya supervisó la compilación del Kangyur manchú del Tripitaka chino, comenzado en 1772 y completado en 1790.

Como parte del proyecto de traducción, Changkya supervisó la compilación de un gran léxico tibetano-mongol, Un recurso léxico para los eruditos (Dag-yig mkhas-pa’i ‘byung-gnas), completado en 1741-1742. El léxico consiste de dos listas separadas de palabras, una en tibetano y otra en mongol. Por lo tanto, difiere de su predecesor, El gran (léxico) para entender (términos) específicos (Bye-brag-tu rtogs-pa chen-po, sct. Mahavyutpatti) de principios del siglo noveno, el cual coloca lado a lado términos en sánscrito y sus equivalentes en tibetano, así como posteriormente sus equivalentes en chino.

El léxico tibetano-mongol tiene once capítulos, que listan términos técnicos usados en textos concernientes a: (1) el prajnaparamita, (2) el madyámaka, (3) el abidarma, (4) el vinaya, (5) los sistemas de principios indios, (6) el tantra, (7) la lógica, (8) la gramática sánscrita, (9) la arquitectura y la artesanía, (10) la medicina y (11) arcaísmos y sus equivalentes modernos (brda’ gsar-rnying), cambios de la vieja a la nueva ortografía tibetana o terminología mejorada.

En su introducción al léxico, Changkya estableció lineamientos acerca de las cualidades que un traductor de textos budistas debe tener, así como la manera de traducir textos tibetanos. Estos lineamientos son vigentes aun hoy en día en que la literatura budista está siendo traducida del tibetano a los idiomas occidentales. A continuación se presenta la traducción de algunos de los pasajes más importantes.

Las cualidades de un traductor

En general, las preciadas escrituras del Buda triunfante son constructivas en el inicio, a la mitad y al final, y su propósito es únicamente actuar como ojos que aclaran el camino a la liberación y a la omnisciencia para aquellos interesados en ser liberados. Como éste es el caso, los traductores reveladores también necesitan pensar una y otra vez (acerca de este hecho), apreciando las enseñanzas del Capaz sólo con el pensamiento: “Qué maravilloso sería si estos métodos permanecieran por largo tiempo en el mundo”. En otras palabras, necesitan deshacerse de una mente sesgada que desee la fama o la fortuna; y analizar, con una mente honesta, las particularidades de las palabras y sus significados.

Respecto al análisis, cuando ellos mismos no conocen (el significado), necesitan preguntar a los académicos preparados rigurosamente, sin importar si gozan de mayor o menor fama (que ellos mismos). Habiendo eliminado sus dudas de este modo, entonces necesitan traducir con palabras claras y fácilmente comprensibles que no contradigan el significado del texto original. Si (los traductores trabajan de este modo), serán capaces de dar lugar a un vasto incremento de acumulaciones excelentes (de potenciales positivos) en el continuum mental, tanto de ellos mismos como de otros. Debido a esto, estarán sirviendo a las enseñanzas de los Triunfantes y obtendrán inconmensurables reservas de potenciales positivos.

Pero, por otro lado, aun cuando ellos mismos no sean eruditos, algunos traductores son arrogantes con el orgullo hinchado de creer serlo. Aun cuando otros sean eruditos, el ojo de la inteligencia de estos traductores está cegado por la ira de una mente que está sesgada en contra de tales (eruditos). Al considerar al Darma puro como de poca importancia, se sienten satisfechos traduciendo tantos volúmenes como puedan a fin de ganarse la riqueza de un salario diario. Si (los traductores trabajan de ese modo) entonces, como resultado de mancillar las palabras inmaculadas e iluminadoras del Buda con las aguas sucias de sus explicaciones erróneas y defectuosas, experimentarán sufrimientos insoportables más allá de lo que ellos o cualquier otro pueda imaginar.

Cómo traducir

Al traducir un texto, si es fácil de entender siguiendo el orden tibetano de las palabras y el significado mongol no se vuelve confuso o incomprensible, entonces se traducirá el texto de ese modo. En casos donde esto no sea así, se alterará el orden original de las palabras y se aclarará el significado. Para que los conceptos puedan ser fácilmente expresables cuando se encuentran en verso, se puede alterar el orden de las palabras dentro de un shloka (un verso sánscrito) a fin de hacerlo más claro. Cuando hayan sido agregadas palabras extravagantes (y de relleno) para cumplir con la métrica, ya sean una, dos o tres palabras, se observará cuál es el significado del párrafo entero y, alterando el texto original, se traducirá claramente. Pero es importante no confundir el orden lógico de los significados.

También, se deben escoger términos que preserven la connotación de los términos originales. Algunos términos tibetanos, si se traducen literalmente, se convertirían en muchas palabras en mongol y el significado se vería obscurecido. Para los numerosos ejemplos como éste, es correcto descartar las palabras adicionales, siempre y cuando el significado no se vea afectado. A veces, si no se agregan palabras adicionales, no se expresa la connotación completa. En tales casos, se traducirá agregando palabras adicionales para ayudar a clarificar el significado y que no sea sólo lengua muerta.

Si un término tiene distintos significados, se escogerán términos que definitivamente cubran sus diversas incidencias (individuales). Cuando sea posible concluir que un término tiene sólo un significado, así será traducido. Cuando no se pueda concluir que sólo tiene un significado, si se puede encontrar una palabra mongola con ambos significados, se usará cada vez que se encuentre dicha palabra tibetana.

Si se tienen que traducir nombres de personas tales como panditas, mahasidas, reyes y ministros; y nombres de lugares, flores y árboles frutales, sería difícil de entender y un lenguaje poco elegante. Para situaciones en que fuera incierto si el significado es o no el debido, incluso si tales nombres pudieran ser aproximadamente traducidos, se agregará la palabra pandita o rey o flor, etc., antes o después del nombre, y se dejará el nombre en sánscrito o tibetano.

Para comentarios a grandes textos, si el texto raíz ya ha sido traducido, entonces se traducirán las palabras del texto raíz en el comentario de acuerdo a dicha traducción. Si no ha sido traducido, entonces se traducirá primero el texto raíz; y esto se hará en concordancia con los comentarios.

Para términos de debate utilizados por el defensor y el atacante, se escogerán términos que encajen con el pensamiento de ambos y que permitan el flujo del debate. Los puntos para demostrar o refutar se traducirán con palabras precisas y fáciles de entender.

También se traducirán palabras de elogio, abuso, sorpresa o duda, depresión y miedo con palabras en mongol que sean bien conocidas por todos, que tengan fuertes connotaciones, que puedan sacudir la mente y que se ajusten a la ocasión.

Se debe traducir un texto tal y como el autor lo compuso, incluso si hay partes en las que el significado no esté bien explicado, o donde sea obvio que se explica incorrectamente. No se arreglará agregando buenas explicaciones de otros textos, porque de ser así, se confundirán las tradiciones de los distintos maestros.

En textos de instrucciones, cuando se indiquen nombres de deidades, sustancias, números y demás, por otras palabras ocultas y crípticas (gab-tshigs) (tales como “fuego” por “tres”), se traducirán tal como están. No se traducirán con las palabras al descubierto (que estaban siendo ocultas), porque eso nulificaría la necesidad de dichas palabras crípticas.

Cuando existen sinónimos poéticos en poesía, tal como “garganta hermosa” para “burro”, se traducirá la misma palabra (o sea, el sinónimo poético) y no la palabra a la que se refiere, porque de otro modo le restaría belleza.

Aun cuando se llegue al mismo concepto con dos términos diferentes, tales como rtsa-ba’i rnam-shes (consciencia raíz) y kun-gzhi (base para todo, sct. alaya), aún así, existe una ligera diferencia entre las formas de atribuir los términos y explicarlos en las tradiciones avatamsaka y chitamatra. Por lo tanto (en dichos casos), se traducirán en concordancia con los textos individuales (en los cuales aparecen). De otra manera, si se creyera que tienen el mismo significado, la terminología se mezclaría y se volvería confusa.

Luego hay términos como bden-par grub-pa (existencia verdaderamente establecida; existencia verdadera) y rang-gi mtshan-nyid-kyis grub-pa (existencia establecida en base a marcas características individuales; existencia inherente). En la tradición prasánguika, éstas podrían ser traducidas de manera tal que una substituyera a la otra, ya que tienen el mismo significado (en este sistema). No obstante, debido a que existen muchas instancias en las que, como con la tradición svatántrika-madyámaka, no pueden convertirse al mismo significado porque tienen dos significados muy diferentes (en ese sistema), se deben examinar bien y traducir de acuerdo a sus propias tradiciones. También, aunque bdag-med (falta de un “alma” imposible; falta de un yo; falta de identidad) y bden-med (falta de una existencia verdaderamente establecida) son exactamente lo mismo en la tradición prasánguika; en sistemas inferiores de principios filosóficos tienen diferencias importantes, como que todos los fenómenos son bdag-med, pero sin aceptar que todos son bden-med. Por lo tanto, se deben diferenciar uno del otro; de otro modo, dado que se encontrarán situaciones en donde ambas se expliquen como la misma cosa y se apliquen en todas las situaciones, las diferencias especiales entre sistemas de principios filosóficos se volverían un desorden.

Más aún, se debe poner atención al tiempo verbal, el caso de declinación, la posición de la palabra sólo en la oración, el énfasis, y las diferencias entre la ortografía y la terminología antiguas y nuevas.

Aunque la poesía tibetana y mongola tengan diferencias en métrica, tamaño de la línea, etc., se debe traducir la poesía de una manera poética, con el significado completo, fácil de entender, y con líneas de tamaño similar. En algunos versos de elogios y de peticiones, aunque no es inapropiado usar convenciones (de estilo mongol), tal como iniciar cada línea con la misma palabra en mongol, no se hará esto con los grandes textos; de otro modo, se usan palabras de más y el significado se ve obscurecido.

Si se hace necesario acuñar y usar un nuevo término que no esté en este léxico y que no aparezca en otros, no se inventarán términos simplemente a placer en cualquier lugar. Más bien, se consultará a monjes y se traducirá sin contradecir a los textos o a la razón.