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Archivos budistas del Dr. Alexander Berzin

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Bases para la práctica del tantra

Alexander Berzin
Valencia, España, 5, 6 y 7 de febrero de 1988

5a Sesión

Revista

Comenzamos ya a ver las razones por las que el camino del tantra es más rápido que el del sutra. Hasta ahora hemos estado examinando la primera de ellas: Las prácticas que efectuamos son análogas al resultado que de ellas vamos a obtener, el cuerpo y la mente de un Buda. Esto es comparable al ensayo general previo al estreno de un ballet. Utilizamos la imaginación para visualizar nuestro cuerpo como el de un Buda y nuestro entorno como una tierra pura. Imaginamos nuestra forma de disfrutar de las cosas y nuestras acciones también como las de un Buda. Cuando hablo de “ visualización” no me refiero a una acción puramente visual, sino a la utilización de todo el poder de nuestra imaginación. Lo mismo es válido para las ofrendas de agua, incienso, comida, música, etc.

La segunda razón por la que el tantra es más rápido es que la relación entre el método y la sabiduría es más estrecha. Al nivel del sutra, el método es la continua acumulación de potenciales positivos, que son la causa del cuerpo con forma de un Buda. Por otra parte, la sabiduría se presenta como la comprensión de la vacuidad o acumulación de conciencia profunda, que da como resultado la mente omnisciente de un Buda.

El método se refiere a la bodichita, que consiste en establecer en nuestro corazón la idea de alcanzar la Iluminación para poder ayudar a los demás. Además, nos involucramos en una serie de prácticas que nos permiten ir construyendo esos potenciales positivos que necesitamos para obtener el cuerpo de un Buda. Al tener la capacidad de manifestar un número ilimitado de cuerpos como lo hace un Buda, podremos también beneficiar a un número ilimitado de seres. El método consiste en expandir nuestro corazón hacia los demás y hacia la meta de la Iluminación, y la sabiduría en expandir nuestra mente hacia la comprensión de la vacuidad. Sólo un Buda posee “una naturaleza única”, aunque ésta no sea una forma muy apropiada de definirlo. En realidad, sería como dos cosas que vienen en un mismo paquete, de manera que una no puede existir sin la otra. Sin ser un Buda, no se puede tener las dos cosas en el mismo paquete. Así pues, a la hora de practicar, procuramos hacerlo manteniendo los dos aspectos dentro de su propio contexto, de forma que vayan apoyándose el uno en el otro. Esto quiere decir que sólo dentro del contexto de la correcta comprensión de la vacuidad podemos experimentar la bodichita, y viceversa: al enfocar nuestra mente en la ausencia de formas fantasiosas de existencia, lo hacemos dentro del contexto de la expansión de nuestro corazón hacia los demás. No podemos fijar nuestra atención en los dos a la vez. Sin embargo, lo que queremos obtener es el cuerpo y la mente de un Buda, ambos dentro del mismo paquete. Por lo tanto, si dispusiéramos de una técnica que nos permitiera acumular las causas para obtener el cuerpo y la mente de un Buda al mismo tiempo, es seguro que iríamos más rápido hacia nuestro objetivo.

Esto es lo que hacemos en el tantra. En él también se habla de bodichita, pero no como parte integrante del método. El método especial que se utiliza en el tantra para obtener el cuerpo de un Buda consiste en imaginar que de hecho ya lo tenemos. De esta manera, podemos practicar el método y la sabiduría al mismo tiempo. Esto lo hacemos generando una mente que comprende la ausencia de formas fantasiosas de existencia. Manteniéndonos dentro de esta comprensión y dejando de relacionarnos con las apariencias ordinarias, hacemos que ésta aparezca en forma de una figura búdica. Además debemos mantener estable la imagen con la comprensión de que también ella está vacía de existencia inherente. Por lo tanto, si nos visualizamos como una forma búdica comprendiendo su propia vacuidad, estamos uniendo el método y la sabiduría en un mismo paquete indivisible. Esto es algo muy distinto a lo que hacíamos antes, que era pensar en la vacuidad de nuestro cuerpo ordinario, que al fin y al cabo también constituye una apariencia ordinaria. Así nunca podríamos crear las causes directas de un cuerpo búdico, porque pensar en la vacuidad de nuestro cuerpo ordinario y en la de un jarrón es prácticamente lo mismo. En el tantra somos capaces de practicar el método y la sabiduría al mismo tiempo, creando así más rápidamente las causas del cuerpo-mente de un Buda. Es extremadamente importante mantener una correcta comprensión de la ausencia de formas fantasiosas de existencia, ya que todas las visualizaciones van a tener lugar dentro de ella. Aunque no estemos expandiendo nuestro corazón hacia los demás al mismo tiempo que realizamos este proceso, partimos de la suposición de que ya lo hemos hecho antes. Pero es evidente que aún no tenemos la realización de la bodichita.

La tercera razón por la cual el tantra es un método más rápido es que trabajamos con bases especiales al comprender la vacuidad. Si definimos la vacuidad como la ausencia de gruesas y sólidas líneas negras alrededor de las cosas, también cabría preguntarse de qué cosas estamos hablando. Estas cosas serían la base sobre la cuál pensamos en la vacuidad. La base sería el objeto sobre el cuál investigamos la ausencia de sólidas líneas negras a su alrededor. Por ejemplo, cuando hablamos de la vacuidad de una mano, la base para la vacuidad es la propia mano. La mano no está rodeada por una línea negra. Cuando hablamos de la vacuidad de un reloj, nos referimos a la ausencia de una gruesa línea negra alrededor del reloj. Lo mismo ocurre con nuestro propio cuerpo, o con una figura búdica.

En el sutra hablaríamos por ejemplo de la vacuidad de nuestro cuerpo. Podemos pensar en nuestro cuerpo como bajito, rechoncho y feo; algo que nadie podría jamás querer. Lo enmarcamos en una gruesa línea negra y decimos: “éste soy yo; así es como existo”. Si enfocamos nuestra mente en la vacuidad de esto, nos concentramos en la ausencia de nosotros mismos existiendo como algo repugnante. Pero cuando la base aparece en la mente, tiene una apariencia muy engañosa. Si nos comparamos con un elefante o con un hipopótamo, veremos que en realidad no somos tan horribles. También sabemos con certeza que nuestra madre nos quiere desde el mismo momento en que nos trajo al mundo, que tenemos buenos amigos que nos aprecian y que nuestro perro nos echaría mucho de menos si nos fuéramos. Pero de todas formas, siempre que pensamos en nosotros mismos tenemos una cierta sensación desagradable. Cuando enfocamos nuestra mente en la ausencia de esta forma fantasiosa de existencia, esta apariencia no surge. Pero el mero hecho de que cuando lo hacía era muy molesta afecta a nuestra comprensión de la vacuidad. A pesar de todo, siempre queda un trasfondo de irritación y desasosiego.

Sin embargo, si tomamos una figura búdica como base para comprender la vacuidad, ya de entrada estamos trabajando con esa misma comprensión de la vacuidad apareciéndosenos en forma de una figura búdica. Pero, además, enfocamos nuestra mente en la ausencia de formas fantasiosas de existencia de algo que ya de por sí no tiene faltas ni defectos. Entonces existe menor confusión al respecto, y un menor peligro de ser engañados por la base, ya que aparece de una forma pura y no ordinaria. Éste es uno de los aspectos que hace que ésta sea una base especial.

Por otro lado, en el sutra trabajamos con una base ordinaria para la vacuidad, misma que cambia constantemente. Si usamos nuestro propio cuerpo, aunque ahora nos sintamos bien, dentro de un rato podríamos tener un fuerte dolor de muelas o un terrible resfriado. Por esta razón, el cuerpo no es una base estable para concentrarnos en la ausencia una línea sólida. Pero cuando practicamos el tantra, trabajamos con una figura búdica que se manifiesta a través de un flujo constante de continuidad. Tal como vimos anteriormente, la palabra “tantra” se refiere a un flujo permanente de continuidad a tres niveles distintos: base, camino, y resultado. Al nivel del camino tenemos un flujo de continuidad de las prácticas que realizamos con las figuras búdicas. Avalokiteshvara no envejece, ni tiene hambre, ni le duelen las rodillas cuando se queda mucho tiempo en la posición del loto. Aunque tiene una continuidad momento a momento, no experimenta cambios ni decadencia. Así pues, cuando enfocamos nuestra mente en la ausencia de una gruesa línea sólida a su alrededor, siempre tenemos la misma base para volver a ella en caso de que nos desviemos. Y ésta es la razón por la cuál la comprensión de su vacuidad puede ser cada vez más estable y profunda. Así pues, no nos encontramos con el problema de que cada vez que meditamos nos encontramos con una base ligeramente distinta. La figura búdica está siempre e inamoviblemente disponible para servimos como base.

Por último, aunque tengamos una visión no conceptual de nuestro cuerpo ordinario, siempre estará sujeto a la percepción que a través de los órganos de los sentidos tengamos de él. En el tantra, la base para la comprensión de la vacuidad, una figura búdica, es algo muy sutil que sólo puede ser percibido por la conciencia mental; sólo puede ser percibido por el ojo de la mente. Así resulta más fácil comprender la falta de solidez y la dependencia de muchas otras cosas para su existencia.

Estas son las tres razones principales por las cuales en el tantra la base para comprender la vacuidad es especial: porque es más pura, ya que podemos enfocarnos en su vacuidad sin la apariencia engañosa de nuestro cuerpo físico; porque es estable y no experimenta decadencia, por lo que siempre podemos recurrir a ella; y porque sólo aparece al ojo de nuestra mente, por lo que resulta más fácil comprender su ausencia de formas fantasiosas de existencia.

La utilización de niveles especiales de conciencia en el tantra

La cuarta razón por la que el tantra es un método más rápido es que utilizamos una conciencia especial para comprender la vacuidad. Hasta ahora he hablado de las características generales de los cuatro niveles de tantra, y de por qué el tantra es un método más rápido que el sutra. Pero la cuarta razón no es aplicable a los tres niveles inferiores, ya que en ellos comprendemos la vacuidad utilizando el mismo tipo de mente que en el sutra. En el nivel más elevado, utilizamos una mente especial que aporta toda una serie de ventajas. En este tipo de tantra estudiamos los distintos niveles a los que se pueden manifestar el cuerpo y la mente. En el caso de esta última, tenemos la mente más burda, que son los cinco tipos de conciencia de los sentidos: ojo, oído, nariz, lengua y conciencia corporal. Después está la mente sutil o conciencia mental, que se corresponde entre otras cosas con el mundo de los conceptos. Si ordenáramos los tipos de mente de menor a mayor sutileza, tendríamos: la mente que funciona a través de los sentidos, la que funciona cuando pensamos en algo, cuando soñamos y cuando dormimos sin soñar, cuando estamos inconscientes, bajo el efecto de anestesia, en estado de coma profundo, etc. El tipo de mente más sutil consiste en su mera cualidad de ser clara y consciente, lo cuál da lugar a su propia continuidad en el tiempo. Con una radio podemos sintonizar muchas emisoras distintas, y a diferente volumen; pero el común denominador en cualquiera de estos casos es que la radio está encendida. El nivel más sutil estriba en el mero hecho de que la radio esté encendida. Esto es lo que la dota de una continuidad. Si no fuera así, no podría cumplir su función. En este caso, la emisora que escuchemos y el volumen al que lo hagamos no son más que detalles superficiales. Así pues, el tipo de mente más sutil es el único que viaja de una vida a otra, y que progresa de una forma gradual en el camino hacia la Iluminación. Es tan sutil, fina y penetrante como un rayo láser.

El cuerpo también se manifiesta a diferentes niveles, y éstos se corresponden con los de la mente. En primer lugar tenemos el cuerpo más burdo, que está compuesto por carne, sangre y huesos. Después tenemos un cuerpo sutil que no podemos ver con los ojos, y que se relaciona con los sistemas energéticos. En ellos se incluyen los canales, vientos, chakras, etc. En el tantra hay varias descripciones distintas de estos sistemas. También se incluiría dentro de este apartado el sistema de meridianos utilizado en acupuntura. De la misma forma que el cuerpo burdo sirve de soporte a los tipos de mente más burdos, los sistemas energéticos son la base sobre la que se apoyan los tipos de mente más sutiles. Por ejemplo, si tenemos una enfermedad nerviosa, es más fácil que tengamos ideas extrañas sobre la realidad. Las perturbaciones energéticas son la base para que a un nivel mental surjan pensamientos erróneos. Siguiendo este mismo razonamiento, podemos llegar a la conclusión de que debe haber un determinado nivel corporal que sirva de base a esa mente sutilísima de la que hablábamos antes. En el ejemplo de la radio, si el nivel más sutil de conciencia equivale al mero hecho de que la radio está encendida, el nivel corporal más sutil se correspondría con la energía que mantiene al aparato en funcionamiento. Por lo tanto, nos estamos refiriendo a la energía más sutil que sirve de soporte a la conciencia más sutil.

La vacuidad puede ser entendida desde los diversos niveles de conciencia mental, primero conceptual y luego no conceptual. Este último viene a estar en un nivel intermedio de sutileza. Pero en el nivel más elevado del tantra, intentamos comprender la vacuidad con el nivel de conciencia más sutil y aunque la comprensión sea la misma, con este tipo de conciencia conseguimos el máximo grado de efectividad y rapidez posible. Es como un rayo láser que corta de una forma limpia e instantánea todo tipo de confusión y oscurecimientos. Si deseamos tener una comprensión no conceptual de lo que es la vacuidad a través de los métodos del sutra, deberemos trabajar duramente durante el primero de los tres eones incontables necesarios para alcanzar la Iluminación. Pero si obtenemos una comprensión de la vacuidad con esta mente láser, el nivel de comprensión no conceptual queda claro de una forma instantánea, ya que la mente láser es mucho más sutil que la mente no conceptual. Por lo tanto, no necesitamos tanto tiempo para alcanzar este tipo de comprensión. La segunda cantidad de eones incontables es el tiempo requerido en el sutra para conseguir que las perturbaciones mentales dejen de surgir en nuestra mente. Pero como la sutileza de esta mente láser también es mayor que la de estas perturbaciones, desaparecen rápidamente. Y el mismo fenómeno se producirá en el caso del tercer eón incontable, que es el tiempo requerido en el sutra para ser capaces de percibir al mismo tiempo los dos tipos de verdad: la apariencia relativa de las cosas y la forma en que realmente existen, o su vacuidad. Sólo un Buda puede ver esas dos verdades simultáneamente, y es así porque utiliza el nivel sutilísimo de conciencia del que estamos hablando. En realidad, éste es el único tipo de mente que un Buda posee, ya que los demás los ha ido abandonando en el camino. Por lo tanto, si gracias a las prácticas propias del nivel de tantra más elevado conseguimos entrar en contacto con ese tipo sutilísimo de mente láser y enfocamos con ella la vacuidad, necesitaremos muy poco tiempo para alcanzar la Iluminación. Estas prácticas consisten en toda una serie de visualizaciones cuyo fin es adquirir una extraordinaria concentración, con la cual podemos empezar a trabajar con los sistemas de energía sutil del cuerpo.

Sólo cuando podamos visualizar con una perfección microscópica todos los detalles de los niveles sutiles del cuerpo estaremos en condiciones de conectar con ellos. Entonces podremos mover las energías que se encuentran en su interior, centralizarlas todas en un solo punto, y disolver los tipos de mente más burdos hasta entrar en contacto con esta mente láser, que es la más sutil de todas. A continuación utilizamos esta mente para obtener una profunda comprensión de la vacuidad y conseguir de una forma más rápida la mente omnisciente de un Buda. Por otro lado, generando la energía muy sutil que soporta a la mente láser, estamos creando las causas directas del cuerpo de un Buda. Esta es la razón por la cual el nivel superior del tantra puede llevarnos hasta la Iluminación en una sola vida.

El tantra como vehículo rápido y eficaz

En resumen, el camino del tantra es más rápido que el del sutra, porque en él trabajamos con analogías con respecto al resultado que queremos obtener; porque practicamos el método y la sabiduría en un mismo paquete; y porque trabajamos con una base especial para la comprensión de la vacuidad. Esta base consiste en la imagen de un cuerpo búdico que no es tan problemático para la mente como nuestro cuerpo ordinario. Ya de entrada hemos comprendido la vacuidad de esta imagen, que surge de esa misma comprensión, que es una cosa estable que no decae y a la cual podemos recurrir en cualquier momento, y que sólo aparece al ojo de la mente. Todo esto facilita mucho la comprensión de su vacuidad. Pero además, en el nivel más elevado del tantra utilizamos un tipo de mente especial muy sutil para comprender la vacuidad; con ella podemos atravesar todos los oscurecimientos de una forma rápida y eficaz y así alcanzar la Iluminación lo más rápidamente posible para poder ayudar a los demás de la mejor forma y cuanto antes. El tantra, además de ser un método muy eficaz, también es algo sumamente práctico. Con él realizamos una transformación real de las cosas. Trabajamos para poder controlar y utilizar el poder de la imaginación, el de la energía verbal de la mente a través de los mantras, y a unos niveles superiores, el de nuestros sistemas sutiles de energía. Pero todo ello, siempre con la finalidad de ser capaces de ayudar a los demás.

También hemos visto que el tantra es algo que podemos utilizar en las diversas situaciones de la vida diaria, cambiando las imágenes negativas que tenemos de nosotros mismos por imágenes positivas. A medida que vayamos adentrándonos en el método tántrico, querremos conocer cada vez más cosas sobre este tema, y lo que en él se dice no nos resultará tan extraño como al principio. Así es como se convierte en un profundo método para superar todas nuestras limitaciones y desarrollar todos nuestros potenciales, y así poder ser de beneficio a los demás rápidamente. Por supuesto que no hay ninguna contradicción entre el método del sutra y el del tantra, ya que sólo podemos practicar este último sobre la base del primero. Así pues, el tantra sólo se puede practicar sobre la base de tomar una dirección segura, seguir la ley de causa y efecto, mantener una firme disciplina ética, tomar la fuerte determinación de ser libre, desarrollar la concentración, tener una correcta comprensión de la vacuidad, y expandir nuestro corazón hacia los demás incrementando la bodichita. Todo esto con la finalidad de alcanzar la Iluminación para poder ayudar a todos los seres. Pero para esto no es necesario esperar a obtener el estado omnisciente, sino que podemos canalizar nuestra ayuda a través de las perfecciones, o actitudes que nos proyectan hacia delante. Dentro de este contexto, el tantra no es más que una extensión natural gracias a la cual podemos llevar a término todos estos propósitos de una forma más rápida. ¿Alguna pregunta?

Preguntas

Pregunta: ¿Cuál es la relación entre la realización de la vacuidad y el devenir omnisciente?

Respuesta: Cuando comprendemos la vacuidad, percibimos la verdadera existencia de los fenómenos. Pero cuando alcanzamos el estado de un Buda, no sólo vemos como existe cada cosa, sino que además la vemos exactamente en la manera en la que es. Antes mencioné varios tipos de oscurecimientos, como por ejemplo las actitudes perturbadoras que impiden que nos liberemos de la existencia cíclica. Y vimos cómo podemos librarnos de ellas mediante la comprensión de la vacuidad. Debido a nuestra falta de conciencia de lo que ocurre a nuestro alrededor, nos aferramos a diversos tipos de identidad, apareciendo a continuación las actitudes perturbadoras cuya misión es defender esas identidades falsas. El segundo tipo de oscurecimientos son los que nos impiden ser omniscientes, y son los hábitos creados a partir de las actitudes perturbadoras, y de la falta de darnos cuenta de las cosas. Estos hábitos hacen que las cosas aparezcan ante nuestros ojos de una manera engañosa. Por ejemplo, el hábito de ser irascibles o de asustarnos sin motivo, hacen que proyectemos esa irritabilidad o ese miedo sobre las cosas, creando una especie de paranoia. También, debido al deseo, vemos a otras personas como algo sexy. De esta forma, es obvio que no podemos ver las cosas tal y como son en realidad, ya que nuestra mente está oscurecida por todas esas proyecciones. Así que cuando vemos la ausencia de todas estas formas de existencia paranoicas, podemos ver las cosas tal y como realmente son, lo cual nos permite llegar a ser omniscientes. Entonces, la mente se convierte en un espejo que refleja perfectamente todos los fenómenos del universo. Si el espejo está cubierto de polvo, no puede reflejar lo que tiene delante, así que lo que tenemos que hacer es limpiarlo. En el nivel más elevado del tantra, al tener una comprensión de la vacuidad con ese tipo de mente sutilísima de la que hablábamos antes, lo que hacemos es cortar todos los oscurecimientos y limitaciones que impiden que la mente sea omnisciente. Pero lo más importante es que todo el mundo tiene la capacidad mental de ser omnisciente. Se suele decir al respecto que una vez que hemos limpiado el espejo, ya no tenemos que hacer nada más para que refleje lo que tiene delante de él. Esta cualidad ya se encontraba en el espejo antes de que lo limpiáramos. Lo mismo ocurre con la mente de cualquiera de nosotros. Aunque esté oscurecida, la capacidad de hacer que todas las cosas aparezcan y de ser consciente de ellas está ahí. Así pues, lo único que tenemos que hacer es librarnos de todos esos oscurecimientos y limitaciones, para realizar el potencial completo de la mente, y la única manera de conseguirlo es teniendo una perfecta comprensión de la vacuidad. Además, si lo hacemos con una mente láser, el grado de concentración y eficacia serán mucho mayores.

Pregunta: Ha dicho que en esencia la mente es pura. Entonces, ¿qué es lo que hace que se ensucie?

Respuesta: No se trata de que la mente comienza siendo pura, y que luego se oscurezca por alguna razón. En realidad, ha estado siempre oscurecida, porque siempre ha estado presente esa falta de darnos cuenta, lo cual no quiere decir que forme parte de su misma naturaleza. Si fuera así, no se podría eliminar. El hecho de que no seamos conscientes de como existen las cosas es la causa de que las veamos rodeadas por una gruesa línea negra. Una mente omnisciente percibe las cosas de una forma totalmente opuesta. No se pueden ver las cosas teniendo una sólida línea negra a su alrededor, y al mismo tiempo verlas sin ella. La correcta comprensión de la vacuidad, o sabiduría, es lo que actúa como exacto oponente a nuestra falta de darnos cuenta, o ignorancia. Por lo tanto, como somos perfectamente capaces de desarrollar esta sabiduría, podemos llegar a la conclusión de que la falta de conciencia no pertenece a la naturaleza de la mente. Si fuera así, no importaría lo que hiciéramos, porque siempre tendríamos un punto de vista oscurecido sin remedio. Pero ya que podemos alcanzar un estado mental en el que la ignorancia no se encuentra presente, deducimos que no forma parte de la naturaleza de la mente, y esta es la razón por la cual, aunque el Samsara no tiene principio, puede tener un final.

Pregunta: En el cristianismo se tiene una noción de Dios como algo que es eterno, o sea, que siempre ha existido, que existe y que siempre existirá. ¿Esto es aplicable a un Buda?

Respuesta: Para empezar, la mente de cualquier ser es eterna, no se necesita de ningún tipo de realización para ello. La mente implica en si misma una continuidad en la claridad y en la conciencia; no tiene principio ni fin, y por lo tanto es eterna, aunque esté cambiando momento a memento. Cada ser tiene una corriente de conciencia individual, y esto se mantiene incluso después de haber alcanzado la Iluminación. No se trata de que todos los Budas sean un mismo ser. Todos los seres podemos obtener la omnisciencia por igual pero esto no quiere decir que una vez que lleguemos allí, nuestra mente se funda con la de otro Buda. Shakyamuni no es el Buda Maitreya, y aunque los dos son Budas, aún persiste su individualidad. También es cierto que una vez alcanzada la Iluminación, ésta dura por siempre y que no hay posibilidad de dar marcha atrás.

Pregunta: En el universo, ¿hay un número de seres finito o infinito?

Respuesta: Hay un número finito, pero incontable, y tal como dije anteriormente, este número es el uno seguido de sesenta ceros. Es algo similar al número de estrellas que hay en el cielo, que por una parte es finito, pero por la otra por mucho que nos lo propusiéramos nunca podríamos llegar a contarlas todas.

Para terminar, vamos a dedicar toda la energía positiva que hayamos podido generar, para que todos seamos capaces de superar nuestras limitaciones y desarrollar nuestros potenciales gracias a la práctica de estos métodos que hemos aprendido, de manera que podamos ser del máximo beneficio para todo el mundo.