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Archivos budistas del Dr. Alexander Berzin

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Bases para la práctica del tantra

Alexander Berzin
Valencia, España, 5, 6 y 7 de febrero de 1988

3a Sesión

Preliminares comunes y preliminares especiales a la práctica del tantra

Hasta ahora hemos estado revisando algunos de los prerrequisitos necesarios para empezar a practicar el tantra. Todos ellos están contenidos en el Lam Rim o camino gradual. En primer lugar, debemos colocar nuestra vida en una dirección firme y segura, y esto consiste en ponernos a trabajar para superar nuestras limitaciones y desarrollar nuestros potenciales, tal como lo hizo Buda en su día, y tal como lo está haciendo la sanga en este momento. Así pues, la práctica del tantra sólo puede concebirse dentro de este contexto, en el que se incluye la ley de causa y efecto. Además, nuestro objetivo último no es procurarnos un mejor porvenir, consiguiendo un futuro renacimiento afortunado. Tampoco nos conformamos con librarnos de nuestros problemas recurrentes e incontrolados. Por lo tanto, y puesto que tampoco lo hacemos por mera curiosidad intelectual o por diversión, vamos a involucramos en las prácticas tántricas para alcanzar la Iluminación lo más rápidamente posible y así poder ayudar a los demás de la forma más eficaz. Esta motivación, llamada bodichita, también forma parte de estos preliminares. Debemos adquirir una comprensión básica de la vacuidad de la existencia inherente, o ausencia de formas fantasiosas de existencia. Este entendimiento es importante para que cuando empecemos a trabajar con nuestra imaginación, como se hace en el tantra, seamos capaces de distinguir entre la fantasía y la realidad. Esto requiere una cierta experiencia en materia de concentración, aunque ésta también la podemos desarrollar a través de las prácticas tántricas propiamente dichas. Sería como salir de viaje teniendo desde el principio muy claro a dónde queremos ir. Si esto no fuera así, tendríamos muy pocas probabilidades de llegar a algún sitio que valiera la pena. Además, debemos saber por qué queremos ir allí, y no a otro lugar distinto; si no lo sabemos, es posible que a mitad de camino nos arrepintamos de haber emprendido el viaje y volvamos a casa con las manos vacías. Esto mismo es válido al hablar de nuestro viaje espiritual montados en las prácticas tántricas.

El sutra sería como ir caminando, y el tantra como ir en coche. La meta que nos marcamos es convertimos en Budas, y queremos llegar hasta allí para poder beneficiar a otros. Esto es lo que suele llamarse “preliminares comunes”. Después, los “preliminares especiales” serían como limpiar el motor del coche y echarle gasolina. Por una parte nos purifican de potenciales negativos, y por la otra nos ayudan a crear energía positiva. Estos preliminares consisten en repetir 100 000 veces unas determinadas prácticas. Las que con más frecuencia se realizan son: las postraciones, la práctica de purificación de Vajrasattva o Dorje Sempa, que incluye la recitación de un Mantra de 100 sílabas, el ofrecimiento del Mandala, en el que repetimos unas frases mientras realizamos una determinada visualización, y el Yoga del Guru.

El preliminar especial de las postraciones

Las postraciones son fundamentalmente una manera de mostrar respeto. Uno de los mayores obstáculos que podemos encontrar en la práctica es no ser lo suficientemente respetuosos con lo que somos o con lo que hacemos, debido a nuestra arrogancia. Pensamos que sabemos perfectamente qué es lo que nos conviene, y rechazamos las sugerencias de otras personas: “¡Nadie es quién para meterse en nuestros asuntos!” Con las postraciones purificamos este tipo de mentalidad, y es realmente como si limpiásemos el motor del coche. Hacer postraciones no consiste en obedecer un extraño rito oriental o en besarle los pies a alguien. Lo que estamos haciendo es mostrar respeto por el camino que vamos a seguir y por las personas que a través de él han obtenido buenos resultados. Pero también es un signo de respeto hacia nosotros mismos, ya que en nuestro interior se encuentran todos los factores necesarios para seguir este camino y conseguir esos mismos resultados. A esto es a lo que llamamos la “naturaleza búdica” que todos llevamos dentro. Tenemos una mente capaz de hacer surgir pensamientos, sensaciones, visiones, ideas y sentimientos, y de hacer que seamos conscientes de todos ellos. Así pues, disponemos del material apropiado sobre el cual nos ponemos a trabajar para obtener la mente omnisciente de un Buda. Mediante las postraciones reconocemos que somos capaces de obtener ese resultado siguiendo el camino correcto. También desarrollamos humildad, algo extremadamente importante para tener éxito en la práctica. Desde el punto de vista físico, al tumbarnos en el suelo extendiendo completamente nuestro cuerpo fomentamos una actitud de apertura mental.

El preliminar especial de la purificación

En segundo lugar tenemos la práctica de purificación de Vajrasattva. Para empezar, tenemos que ser honrados con nosotros mismos, así que consideramos todas las acciones negativas que hemos realizado en el pasado, y reconocemos que éstas fueron erróneas. A esto se le llama confesión, y no se debe confundir con la que se practica en otras religiones. No me parece correcto etiquetar las prácticas budistas con términos que son específicos de otros sistemas religiosos, porque corremos el riesgo de recurrir a ciertas ideas preconcebidas. En este caso no se trata de confesarle a nadie nuestros pecados, ni de pedirle perdón a alguien. Solamente estamos admitiendo delante de nosotros mismos, que cuando hemos sido crueles con otros, o les hemos herido, no estábamos actuando de una manera inteligente. Muchas veces es útil repasar todo lo que nos ha ido sucediendo a lo largo de la vida, y examinar las acciones negativas que hemos ido realizando. De esta forma nos damos la oportunidad de purificar sus consecuencias. Si consideramos las situaciones en las que ahora nos vemos envueltos, tales como ser pobres o estar enfermos, podemos deducir su origen gracias a la ley de causa y efecto. El tipo de acciones que realizamos en el pasado, cuyo resultado desagradable estamos experimentando ahora, no fueron muy correctas.

Si en vidas anteriores matamos a otros seres, es lógico que en ésta tengamos enfermedades. El hecho de haber robado en el pasado es causa de que hoy en día seamos pobres o perdamos nuestras pertenencias. Por lo tanto, si queremos ser honestos con nosotros mismos, debemos admitir que en nuestras vidas pasadas cometimos errores. En el Tibet, esto se asocia con la idea de abrir el tronco de un árbol para ver lo que hay adentro. Una vez hecho esto, aplicamos lo que se llaman “cuatro fuerzas de oposición”. La primera de ellas es el “arrepentirse”, que por cierto no tiene nada que ver con sentirse culpable. Es muy importante que sepamos distinguir una cosa de la otra. Cuando nos sentimos culpables, ponemos una gruesa línea negra alrededor de nosotros mismos y de las cosas negativas que hemos hecho, y nos identificamos con la idea de que somos malas personas. Podemos poner el ejemplo de un niño que se orina en los pantalones y piensa que sus padres van a dejar de quererlo por esto. Es un ejemplo un poco simple, pero creo que todos saben a lo que me refiero. Exageramos nuestra falta y decimos: “¡Qué malo he sido al hacer esto!” El “arrepentimiento”, por el contrario, consiste en un fuerte deseo de no haber hecho algo. Por ejemplo, si hemos comido algo que nos cayó mal, nos arrepentimos de haberlo hecho, pero no nos sentimos culpables. Quiero resaltar que ni el sentimiento de culpabilidad ni la experiencia del miedo tienen cabida en el budismo tibetano. Por lo tanto, nos arrepentimos de las acciones destructivas que hemos realizado en el pasado, y nos prometemos a nosotros mismos que no vamos a repetirlas.

Puede parecer un poco hipócrita si prometemos que no vamos a enfadarnos nunca más, lo cual es algo que sabemos con toda certeza que no vamos a poder cumplir. Pero podemos comprometernos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para que esto no vuelva a suceder. Una forma de hacer de esto algo efectivo sería trabajar con espacios de tiempo cortos: “¡Voy a intentar no enfadarme en toda la tarde!” Si vamos a estar unas horas con una persona con la que habitualmente discutimos, podemos establecer una intención positiva antes de encontrarnos con ella, tal como hemos hecho al comenzar esta sesión. Así pues, tomamos la determinación de no enfadarnos en ese lapso de tiempo. La tercera fuerza oponente es la toma de refugio, que consiste en reafirmar la dirección que llevamos. Ésta es la base de nuestra práctica, ya que tomamos la fuerte determinación de seguir trabajando para eliminar nuestras limitaciones y desarrollar nuestros potenciales. Además, dedicamos la energía así creada para obtener la Iluminación y ser capaces de ayudar a los demás. Expandimos el corazón hacia ellos generando la mente de la bodichita. La cuarta fuerza oponente es la práctica de Vajrasattva propiamente dicha, incluyendo la recitación del mantra y todo el sistema de visualizaciones. Para que la purificación sea completa, es necesario que las cuatro fuerzas oponentes vayan juntas. De hecho, hay una gran diferencia entre tener una conversación sin sentido, y recitar el mantra de cien sílabas acompañado de los otros tres poderes oponentes. La práctica de Vajrasattva contrarresta la idea negativa que solemos tener de nosotros mismos, según la cual somos seres despreciables que no merecemos tener éxito en el camino espiritual. El hecho de admitir nuestros aspectos negativos posibilita el que podamos deshacernos de ellos.

El preliminar especial del ofrecimiento del mandala

El tercer preliminar es el “ofrecimiento del mandala”. Un mandala es un símbolo redondo, aunque no necesariamente tiene que tener esta forma, que representa el universo. Por lo tanto, en esta práctica lo ofrecemos con el fin de alcanzar la Iluminación para poder ayudar a los demás. No importa la forma en que imaginemos el universo, como un conjunto de galaxias, como el monte Meru y los cuatro continentes, o simplemente como el planeta Tierra. Lo realmente importante es que desarrollemos una actitud de desear darlo todo a todo el mundo con el objetivo de eliminar nuestras limitaciones y desarrollar todos nuestros potenciales, y poder así beneficiar a otros.

El preliminar especial del gurú yoga

El cuarto preliminar es el yoga del Guru, que consiste en la visualización del maestro espiritual en forma de Buda Shakyamuni, o del fundador de cualesquiera de los linajes, como Lama Tsongkapa, Gurú Rimpoché, Marpa, Milarepa, Gampopa, el Karmapa, Sakya Pándita, etc. También podemos recitar el mantra de nuestro maestro o del mismo Buda Shakyamuni. Imaginamos que las cualidades del cuerpo, palabra y mente del maestro espiritual, que es el representante de Buda, se funden en nosotros. Aquí, cuando hablo de la mente, también se incluyen en ella las cualidades relacionadas con el corazón, además de las meramente intelectuales. La palabra “yoga” significa “integración” y el Guru es nuestro maestro espiritual. Cuando hacemos esta práctica, incrementamos nuestra energía para seguir caminando en una dirección segura. Como dijo en cierta ocasión Su Santidad el Dalai Lama “podemos visualizar a nuestro maestro en forma de Buda Shakyamuni, y recitar su mantra: OM MUNI MUNI MAHAMUNI YE SOHA”. Esto es lo que generalmente se hace. En el caso de las postraciones, tampoco importa la forma en que visualicemos a nuestro maestro, ya que todas ellas cumplen la misma función.

Los preliminares como práctica continua

Además de estos cuatro preliminares, existen otros. Todos ellos se pueden hacer de varias formas. Se pueden realizar 100.000 de cada uno, pero después de hacerlo no debemos pensar que ya los hemos cumplido y que no tenemos porqué hacer más. De hecho, esto sólo es el comienzo de un largo proceso de purificación y acumulación de potenciales positivos. Aunque antes de comenzar el viaje limpiemos el motor del coche y la pongamos gasolina, eso no quiere decir que ya no tengamos que volver a hacerlo más adelante. Así pues, podemos hacer 100.000 para empezar, o ir practicando indefinidamente hasta obtener unos primeros resultados, como sueños en los que aparecemos vomitando o teniendo diarreas, etc. Estos signos simbolizan que estamos purificando negatividades. También podemos soñar que nos ponemos un vestido blanco, que subimos una montaña, que el sol o la luna salen por el horizonte, que visitamos templos o centros de Darma y nos reunimos con maestros espirituales, etc. Pero no es suficiente con percibir estas señales una o dos veces, sino que se deben repetir de una forma continuada para estar seguros de que el proceso de purificación está comenzando a dar sus frutos.

Por otro lado, podemos invertir todo nuestro esfuerzo en realizar los preliminares antes de empezar las prácticas tántricas, o podemos realizar ambas al mismo tiempo a lo largo de todo el camino. Sería como llenar el depósito de gasolina por completo o ponernos en marcha cuanto antes e ir echando un poco cada vez. Incluso en la tradición Gelugpa, en la que se hace un mayor hincapié en realizar las 100.000 prácticas al principio, vemos que estos mismos preliminares aparecen en las sadanas a través de las cuales tomamos un contacto formal con las deidades tántricas. “sadana” significa literalmente “manera de actualizarnos a nosotros mismos como la deidad”. En todas ellas están incluidas las postraciones, la práctica de purificación de Vajrasattva, el ofrecimiento del mandala, y el yoga del Guru. Por lo tanto, aunque se hagan 100.000 veces en bloque, en realidad forman parte de las prácticas tántricas propiamente dichas. Entonces, tenemos los preliminares comunes, que serían como decidir a dónde queremos ir y por qué queremos ir allá y no a alguna otra parte. Y tenemos los preliminares especiales, que serían como limpiar el motor del coche y echarle gasolina. En estas condiciones, ya podemos empezar a recorrer el camino del tantra, tomando siempre en cuenta que si tomáramos el del sutra, tardaríamos mucho más tiempo en alcanzar la Iluminación y en estar en plena disposición de ayudar a otros. Los demás no pueden esperar tanto, y éste es el motivo por el cuál decidimos tomar el camino del tantra.

El significado de tantra

La palabra “tantra” significa “torrente eterno” o “corriente continua que dura por siempre”. Esto puede interpretarse en varios niveles. En un nivel básico podemos hablar sobre el torrente eterno de continuidad de la corriente mental: los mementos de conciencia se van sucediendo uno detrás de otro indefinidamente. En el nivel del camino, hablamos del torrente eterno de continuidad de las practicas con la deidad. La palabra “deidad” tampoco es la más adecuada, porque nos da la sensación de que estamos tratando con algún dios mítico, como los que vivían en el Olimpo según la tradición griega. Sería más correcto hablar de “formas búdicas”. Y en tercer lugar tenemos el nivel resultante, que es el torrente eterno de continuidad del cuerpo búdico que conseguimos. Por lo tanto, siguiendo el torrente de continuidad a través de las prácticas con las formas búdicas, podemos purificar el torrente perdurable del continuo mental, con el fin de obtener el torrente perdurable de continuidad de los cuerpos búdicos. Éste es el proceso a seguir. Los textos que hablan sobre todo ello también se llaman “tantras”.

Hay cuatro tipos de tantra. El primero es el Kriyatantra, que es una práctica ritual de la forma búdica que hace un mayor hincapié en los métodos externos, tomando como punto de referencia acciones cotidianas como el bañarse, etc. y seguir una dieta vegetariana. El segundo es el Charyatantra, que consiste en mantener unas ciertas pautas de comportamiento respecto a las formas búdicas. Aquí se pone el mismo énfasis en los métodos externos que en los internos. El tercero es el Yogatantra, en el cual cobran una mayor importancia los métodos internos. Y el cuarto es el Anuttarayoga tantra, que es la forma más pura de integración con la forma búdica, ya que en él entran en juego métodos internos muy específicos. Las tres primeras clases de tantra son mucho más rápidas que el sutra o “temas de práctica” contenidos en el Lam Rim o “camino gradual”. Estos tantras son más rápidos porque gracias a ellos podemos obtener una vida más larga que nos permita alcanzar la Iluminación dentro de ella. Gracias a los métodos del Anuttarayoga tantra, podemos también hacerlo en esta misma vida, pero sin necesidad de alargarla. Incluso podemos conseguirlo en tres años y tres meses lunares. Esto no quiere decir que sólo con hacer un retiro durante ese período de tiempo esté todo solucionado. Esto sólo es aplicable a una persona que haya realizado un extraordinario esfuerzo en vidas anteriores, de manera que no le quede otra cosa más que hacer que esto. El hecho de que sea este tiempo concreto y no otro cualquiera, es porque el número de respiraciones que en él ocurren es muy auspicioso. Todo esto se explica en el tantra de Kalachakra.

Aunque se diga que a través de estas prácticas superiores se puede alcanzar rápidamente la Iluminación, no debemos pensar que se trata de una tarea fácil. Si nos ponemos a esperar un milagro, vamos a llevarnos una gran desilusión. Tal como vimos anteriormente, uno de los preliminares consistía en tener confianza en la ley de causa y efecto, así que tenemos que sentar todas las causas para que los efectos ocurran. Si somos capaces de hacerlo, es seguro que conseguiremos alcanzar la Iluminación en este corto período de tiempo. Muchas veces tenemos que pararnos a reexaminar honestamente por qué queremos seguir en el camino tántrico. Como somos personas y no nos gusta la idea de trabajar duramente durante mucho tiempo, podríamos caer en la tentación de tomar el camino tántrico porque se supone que vamos a obtener rápidos resultados, y no para poder ayudar a los demás cuanto antes. Esta es una falsa concepción sobre lo que es el tantra. Así pues, antes de entrar en este camino porque el tantra es rápido, debemos profundizar un poco más en la motivación que nos impulsa a entrar en él.

La iniciación en el tantra

Para empezar a practicar el tantra, no basta con haber completado los preliminares comunes y especiales sino que, además, debemos haber tomado una iniciación en manos de un maestro plenamente calificado. En esta iniciación, también tomamos ciertos votos que nos comprometemos a no transgredir, lo cual es un preliminar tan importante o más que los anteriores. En el ejemplo del coche, sería como sacarnos la licencia de conducir, y decidirnos a respetar las reglas de manejo. Si no lo hiciéramos así, sería muy probable que tuviéramos un accidente. Con respecto a esto, la primera pregunta que podríamos hacernos es: ¿Qué es lo que ocurre en una iniciación? Para empezar, nos ponemos a trabajar con toda una serie de visualizaciones mediante las cuales imaginamos que somos totalmente purificados de tendencias negativas, y plantamos las semillas que van a ser la base de futuras experiencias. Como han podido comprobar, seguimos haciendo lo mismo: limpiar el motor del coche y ponerle gasolina. Por eso, a la iniciación también se le considera como un preliminar.

Además, la iniciación es una transferencia de poder, una transmisión de energía gracias a la cual podemos llevar a cabo toda una serie de prácticas. Se nos da el permiso para vernos a nosotros mismos como formas búdicas. Si no tenemos la iniciación, podemos visualizar esas formas búdicas delante de nosotros o sobre nuestras cabezas y enfocar nuestra mente sobre ellas, tal como lo hacemos cuando intentamos desarrollar concentración. Pero para transformarnos realmente en una de esas formas búdicas, necesitamos antes haber recibido la iniciación correspondiente. Esta iniciación es lo que marca el comienzo de nuestra práctica. Sería como decir: “así es como quiero realizar esta práctica, y aquí es donde comienzo”. Por supuesto que partimos de la base de que si tomamos una iniciación es porque queremos seguir esa practica. Ir a una iniciación simplemente por las bendiciones que podamos ahí recibir es ciertamente benéfico; pero el verdadero propósito que nos debe impulsar a tomar una es el deseo de iniciar esa practica para convertimos en Budas cuanto antes y así poder beneficiar a todos los seres.

En este contexto, la palabra “bendición” debemos entenderla como “inspiración”. Lo más importante al tomar una iniciación es que nos pone en contacto con una tradición viva. No se trata de una practica teórica que podamos leer en un libro, sino que establecemos una conexión directa con maestros vivos que han utilizado estas prácticas con éxito, y cuyo linaje se extiende ininterrumpidamente a través del tiempo hasta llegar al mismo Buda Shakyamuni. Esto es psicológicamente importante, porque más adelante, a medida que vayamos avanzando en el camino, no tendremos dudas sobre si lo que estamos haciendo no es más que una locura o algo que se ha estado experimentando de una forma válida durante siglos. Podemos tener la certeza de que no se trata de una enajenación, como creer que somos una dulce hada roja salida del mundo de Disneylandia. La razón es que podemos tomar como punto de referencia a todas esas personas que han realizado estas prácticas en el pasado. Sentimos que no estamos solos haciendo algún disparate que alguien inventó, sino que hemos entrado a formar parte de una tradición estable y responsable. Además, establecemos una fuerte conexión con nuestro maestro espiritual, de manera que él se convierte en el vivo ejemplo de todo aquello que queremos conseguir. Si esto no fuera así, podríamos llegar a tener ideas muy extrañas sobre lo que significa el seguir estas prácticas, y sobre el tipo de personas que han obtenido resultados con ellas. Esto nos lleva al tema de la devoción al Guru.

El papel del guru o maestro espiritual

Mucha gente puede pensar que el Guru es una persona que se dedica a enriquecerse a costa de sus discípulos. Por otro lado, si hablamos de devoción, puede parecer que nuestra relación con el maestro debe ser la de una mera esclavización mental, o la de pasarnos toda la vida preguntándole al Lama lo que debemos o no debemos hacer. De esta manera, podemos dejar de asumir la responsabilidad sobre las decisiones que él tome con respecto a nosotros. Simplemente nos ponemos a besar sus pies, y a prometerle que haremos todo lo que nos diga. Por supuesto que ésta no es una actitud correcta. No estamos alistándonos en el ejército nacional a la espera de acatar las órdenes que nos dé el general. La palabra que se ha traducido como “devoción al Guru” podríamos explicarla como un compromiso total que de una forma cordial adquirimos con el maestro espiritual. Aquí, cuando hablamos de compromiso, no nos referimos a una obligación; el hecho de comprometernos forma parte de una decisión que uno toma libremente. En este caso, compromiso significa que ponemos todo nuestro corazón en el enriquecimiento de esta relación; lo que en ésta tiene más importancia es que el maestro va a ayudarnos a convertirnos en Budas. Él o ella va a limitarse a servir de apoyo para que nos mantengamos sobre nuestros propios pies y para que tomemos nuestras propias decisiones. El objetivo de esta relación no es que nos convirtamos en esclavos de ese maestro.

Podemos ver varios ejemplos de esto en las vidas pasadas del propio Buda Shakyamuni. En una de ellas, estaba estudiando con un maestro que dijo a sus discípulos que fueran a la ciudad más cercana a robar para él. Entonces, se fueron todos menos él. El maestro le preguntó que por qué no se había ido con los demás. Entonces Buda le dijo: “¿Cómo es posible que el robar pueda hacer a alguien feliz?” Y el maestro le contestó: “Tú has sido el único que ha entendido la esencia de esta enseñanza.” Tal y como se dice en los cincuenta versos de devoción al Guru, si el maestro nos manda hacer algo que no nos sentimos capaces de realizar, o que nos parece que entra en contradicción con las enseñanzas, no nos enfadamos con él y le insultamos, sino que de una forma muy educada le decimos que no podemos hacerlo y le explicamos el motivo. También podemos preguntarle cuál es el verdadero propósito de lo que nos ha pedido. De esta manera, nuestra relación con él no se convierte en un mero recibir órdenes de un general. En realidad, la misión del maestro no es otra que la de proveernos de situaciones que nos hagan crecer. En el tantra, la relación que establecemos con el maestro es muy importante, y aunque no llegue a ser muy íntima, ya que muchos de nosotros no tendremos esa oportunidad, sigue siendo conveniente establecer una conexión lo más estrecha posible.

Sin embargo, debemos examinar bien al maestro. El que muchas otras personas tengan una relación con él, o que sea el único maestro que hay en donde vivimos, no nos obliga a esta cercanía. No todo el mundo tiene por qué tener una fuerte conexión con su maestro. Por lo tanto, si vemos que esto no se produce, no importa, porque siempre podemos aprender algo de él. No obstante, seguiremos buscando a ese maestro espiritual con el que podamos mantener una relación más directa. Éste será nuestro Guru raíz. Sería como la raíz del árbol de nuestras realizaciones. Esta persona vuelca nuestra mente hacia la práctica, y puede no tratarse del primer maestro con el que nos encontremos ni del que recibamos la mayor cantidad de enseñanzas. Es aquél que ejerce una mayor influencia sobre nosotros. Para algunos, un verdadero maestro sólo puede ser S.S. el Dalai Lama, el Karmapa, etc., que son aquéllos en los que podemos confiar para que nos lleven de una forma segura hasta la Iluminación, aunque no tengamos un contacto continuo con ellos. En realidad, ni siquiera los mismos tibetanos llegan a tenerlo. Así pues, lo primero que tenemos que hacer es investigar si nuestro maestro tiene las cualidades que se requieren para serlo, y si nosotros somos capaces de establecer con él una relación que nos guíe de forma segura hasta la Iluminación. Por nuestra parte, nos comprometemos a no criticarle ni a buscarle fallas, y a observar en todo momento qué es lo que podemos aprender de él.

En el ejemplo que puse antes, Buda no se enfadó con su maestro porque le dijera que fuera a robar. Mi fallecido Guru raíz, Serkong Rimpoché, me entrenó para que fuera traductor. Siempre que estaba con él, no importando las circunstancias en las que me encontrara, podía preguntarme qué es lo que él acababa de decir. Yo tenía que repetirlo palabra por palabra. Éste era un método excelente para desarrollar la capacidad de estar alerta en todo momento. En una de las películas de Peter Sellers sobre la Pantera Rosa, tiene un criado japonés que le ataca en las circunstancias más insospechadas, de manera que nunca lo toma desprevenido. En una de las escenas, Peter está en la cama con su novia, y cuando el oriental se abalanza sobre él, éste se enfada mucho y le dice: “ahora no, idiota”. Evidentemente, esto no lo podía hacer con Rimpoché; tenía que estar siempre al pie del cañón. Puesto que había puesto todo mi corazón en mi compromiso de relación con él, decidí que era la persona con la cuál debía de aprender, así que tenía que hacer lo que él me dijera.

Cuando tomamos una iniciación, establecemos un vínculo con un maestro espiritual al cual hemos examinado de antemano, en el cuál confiamos para que nos enseñe, y que nos sirve de ejemplo de lo que queremos llegar a ser algún día. Ésta es la forma en que todo deja de ser una cosa meramente teórica y se convierte en algo vivo. Después, independientemente del nivel tántrico en el que nos encontremos, tomamos los votos del bodisatva. Estos tienen su base en los votos de Pratimoksha. Esto no quiere decir que tengamos que hacernos monjes o monjas, sino que nos comprometemos a seguir ciertas pautas básicas de comportamiento ético, como no matar, no robar, etc. Así es como evitamos realizar acciones destructivas. Los votos del bodisatva consisten en la promesa de abstenemos de cometer acciones que nos impidan poder beneficiar a los demás debido al apego que tenemos por nosotros mismos. Por ejemplo, si estamos constantemente sobrevalorándonos a nosotros mismos y despreciando a los demás, es seguro que, tarde que temprano, vamos a empezar a tener problemas. Es posible que seamos médicos, y lo único que queramos es ganar la mayor cantidad de dinero posible. Entonces vamos por ahí diciendo que sólo nosotros sabemos curar de una forma eficaz, y que los demás médicos no saben lo que hacen. Esto se convertirá en un obstáculo a la hora de ayudar a nuestros pacientes de una forma sincera. En este caso no nos preocupa su enfermedad en absoluto, sino que estamos pensando en la mejor forma de enriquecemos a costa de ellos.

Luego, en las dos clases superiores da tantra, tomamos los votos tántricos, que son promesas de abstenemos de realizar acciones que nos impidan progresar en las prácticas tántricas. Por ejemplo, si decimos que nuestro maestro es un estúpido y que no sabe ni de qué está hablando, ¿cómo podemos tener confianza en aquello que nos enseña? Y si esto es así, ¿cómo podemos tener éxito en nuestra practica? Éste es uno de los motivos por los cuales debemos estudiar a nuestro maestro previamente, ya que es la única forma de saber si vamos a poder confiar en él o no. Por lo tanto, para recorrer nuestro camino tenemos que estar de acuerdo en que vamos a seguir todos estos procedimientos de una forma adecuada.

Resumen y preguntas

Resumiendo todo lo dicho hasta ahora, tenemos en primer lugar los preliminares comunes, que consisten en saber a dónde vamos y por qué queremos ir allá. Esto es posible gracias a una fuerte determinación de ser libres. Además, tenemos la bodichita básica, que es el resultado de enfocar nuestro corazón en la meta de la Iluminación para poder beneficiar a todos los seres. También poseemos una cierta comprensión de cómo es la realidad y de la vacuidad o ausencia de formas fantasiosas de existencia. En otras palabras, sabemos distinguir lo que es real de lo que no lo es. En segundo lugar, hemos conseguido desarrollar los potenciales positivos y nos hemos librado de los negativos, gracias a la práctica de los preliminares especiales, tales como las postraciones, etc. En tercer lugar, hemos recibido la iniciación, en la cuál hemos tomado los votos correspondientes. Sólo en este momento nos encontramos en condiciones de adentrarnos en las prácticas tántricas. En las próximas sesiones explicaré cuáles son los puntos que hacen del camino del tantra un método más rápido que el del sutra. ¿Alguna pregunta?

Pregunta: Antes, cuando hablaba de las cuatro fuerzas oponentes, mencionó el mantra de Vajrasattva. Por lo que yo sé, existen dos niveles de practica: el de Vajrasattva, y el de Heruka Vajrasattva. ¿Cuál es la diferencia entre ambos?

Respuesta: Hay dos tipos de Vajrasattva: Vajrasattva sin consorte, que pertenece al Kriya tantra, y Vajrasattva con consorte, que pertenece al Anuttarayoga tantra, o tantra más elevado. Este último puede practicarse junto a otros sistemas de deidades, y según cuál de estos sea, el mantra de cien sílabas experimenta un ligero cambio. El tantra de Vajrasattva propiamente dicho pertenece al sistema de Guhyasamaja, el cual se considera como el rey de los tántras, porque en él se encuentran contenidas todas las enseñanzas necesarias para practicar el tantra. Todas las instrucciones para poder analizar cualquier texto tantra raíz y la explicación de todas las etapas del camino tántrico vienen en este tantra. Por otro lado, Vajrasattva también se encuentra en el tantra de Kalachakra en el aspecto Anuttarayoga tantra de Vajrapani; cambiando en el mantra la palabra “Vajrasattva” por “Herukasattva”, obtenemos el mantra de Vajrasattva que se usa en los sistemas de Heruka Chakrasamvara, tales como Vajrayogini, Hevajra, etc. El mismo fenómeno se repite en el sistema de Yamantaka, sustituyendo la palabra “Vajrasattva” por “Yamantakasattva”. En el caso de los sistemas de las deidades del loto, como Hayagriva o el aspecto Anuttarayoga tantra de Chenrezig, se dice “Padmasattva”. Existen muchas otras formas del mantra de las cien sílabas, y esto no es porque haya otras tantas deidades distintas, sino que es el mismo Vajrasattva aplicado a cada uno de los sistemas de deidades.

Pregunta: Ha comentado que se puede tener confianza en un Guru sin conocerlo a fondo. ¿Cómo es posible esto?

Respuesta: El hecho de tener que analizar las cualidades del maestro no quiere decir que tengas que ser su íntimo amigo y que tengas que salir con él a divertirte. Si tomamos como ejemplo a Su Santidad el Dalai Lama, vemos que hay muy pocas personas que tienen la oportunidad de pasar un rato a solas con él. Pero de todas formas podemos conocer sus cualidades a través de otras personas, y de los breves contactos que mantengamos con él. Recordamos la sensación que nos produjo la primera vez que le vimos, vemos cuántas cosas ha conseguido dominar y sobre la base de esto decidimos si podemos confiar en él. Con cualquier otro maestro, el proceso es el mismo. Si se trata de un Lama menos conocido, podemos averiguar cuáles han sido sus maestros, y cuál es su relación con Su Santidad. Podemos preguntar a sus discípulos, y observar si ellos a su vez son buenos practicantes de Darma. También podemos estudiar cuál es la primera impresión que nos causa; aunque la primera opinión que nos formamos sobre una persona no siempre sea muy fiable, nos puede servir como punto de referencia. Incluso si no tenemos con él una relación muy estrecha, debemos de investigar qué tipo de persona es. Atisha tuvo que navegar durante trece meses antes de llegar a Indonesia para visitar al Lama Serlingpa. No lo conocía personalmente; sólo había oído hablar de él. Pero, aún así, no fue inmediatamente a su casa sino que pasó varias semanas preguntando sobre él a varios de sus discípulos. No deberíamos portarnos como un perro hambriento que muerde el primer hueso que le echan. Esto sería como bebernos un vaso de agua, y luego preguntar si era potable.

Pregunta: Entonces, ¿se podría decir que se debe tener un Guru principal, pero que luego podemos aceptar a otros maestros de doctrina?

Respuesta: Se pueden tener muchos maestros. De hecho, Atisha tuvo 157. Hay distintos niveles de maestros y de enseñanzas. Por ejemplo, podemos tener maestros budistas que a su vez sean discípulos avanzados. Ellos pueden compartir sus experiencias con nosotros, y nosotros podemos aprender mucho de ellos. En este caso, debemos cerciorarnos de que sean personas humildes. No deben presumir de tener grandes realizaciones de las que en realidad carecen. También podemos encontrarnos con gueshes o lamas que visiten el centro de Darma, de los cuales también podemos aprender mucho. Podemos recibir de ellos determinadas iniciaciones, pero esto no les convierte automáticamente en nuestro Guru raíz. El Guru raíz es la persona que realmente dirige nuestra mente a través de las enseñanzas, y a quien acudiríamos cuando tuviéramos que recibir alguna iniciación del nivel más elevado del tantra. En él confiamos plenamente para que nos conduzca hasta la Iluminación gracias a sus experiencias y realizaciones, y es a quien le pedimos los consejos espirituales más profundos. Incluso podemos tener más de un Guru raíz. En cierta ocasión, uno de mis maestros dijo que la mejor forma de abordar este tema era comparando a nuestros maestros con cada una de las once caras de Chenrezig de mil brazos. Todos forman parte de lo mismo, pero cada uno tiene una personalidad distinta.

Pregunta: En algunas tradiciones se suele decir que es el maestro el que encuentra al discípulo y no al revés. ¿Es esto cierto?

Respuesta: Tiene que ser algo mutuo. Los maestros no se dedican a tocar de puerta en puerta en busca de algún discípulo. Se trata de una relación mutua en la que nosotros tratamos de encontrar un maestro, y cuando lo hemos conseguido, nos hacemos receptivos a sus enseñanzas. Por otro lado, se dice que un Buda sólo aparece cuando estamos preparados para ello. Así pues, el maestro también tiene que estar al tanto de la evolución de sus estudiantes. Y si se trata de un Ser Iluminado, quiere decir que está permanentemente abierto a cualquier persona. No deberíamos hacernos fantasías tipo Hollywood sobre este tipo de relaciones, como ver a nuestro maestro coronado por un arcoiris y sonidos de violines como música de fondo, o la típica escena dramática en la que decimos: “¡oh, usted es el maestro que he estado buscando durante tanto tiempo!” y él nos contesta: “Sí, hijo mío, te vi anoche en mis sueños!” Las cosas no ocurren en la realidad como se nos presentan en la televisión.

Para terminar, vamos a pensar en toda la energía positiva que hemos creado en esta sesión, y la dedicamos para que toda la gente pueda sobreponerse a sus limitaciones y actualizar todos sus potenciales, para el beneficio de todos los seres.