Los archivos Berzin

Archivos budistas del Dr. Alexander Berzin

Cambie a la versión para lector de pantalla de esta página Salte a la navegación principal.

Inicio > Meditación avanzada > Kalachakra > Mitos extranjeros erróneos acerca de Shambala

Mitos extranjeros erróneos acerca de Shambala

Alexander Berzin
Noviembre de 1996, revisado en mayo y diciembre de 2003
Traducido por Luis Javier Jiménez Ordas

[Este artículo también se encuentra disponible en traducción eslovaca.]

Introducción

Han surgido muchos mitos extranjeros alrededor de la leyenda de Shambala que se encuentra en la literatura de Kalachakra. Algunos fueron difundidos para obtener apoyo militar o político, tales como la identificación de Rusia, Mongolia o Japón con Shambala. Otros aparecieron dentro de movimientos ocultistas e ideas budistas combinadas con conceptos de otros sistemas de creencias. Algunos incluso engendraron expediciones para encontrar la legendaria tierra.

De entre las versiones ocultistas surgieron dos bandos. Uno que contemplaba a Shambala como un paraíso utópico cuyo pueblo salvaría al mundo. El novelista británico James Hilton, pertenece a este bando. Su novela de 1933, El horizonte perdido (Lost Horizon), describe a Shangrilá como un paraíso espiritual hallado en un valle inaccesible y oculto de Tibet. Shangrilá es indudablemente una corrupción romántica de Shambala. El otro bando representaba a Shambala como un lugar de poder malévolo. Varios relatos de postguerra de la conexión entre el nazismo y el ocultismo presentan esta interpretación. Es importante no confundir a ninguna de estas distorsiones con el budismo mismo. Rastreemos el fenómeno.

Teosofía

Madame Helena Blavatsky (1831-1891) nació en Ucrania dentro de la nobleza rusa. Dotada de poderes extrasensoriales, viajó por el mundo en busca de enseñanzas ocultistas secretas y pasó muchos años en el subcontinente indio. Estudió budismo tibetano de 1867 hasta 1870 con maestros indios, muy probablemente de las regiones culturales tibetanas de los Himalayas indios, durante su supuesta estancia en el monasterio Tashilhunpo en Tibet.

Blavatsky se encontró con el budismo tibetano en un momento en el que los estudios europeos acerca de Oriente se encontraban aún en pañales y sobre el tema había disponibles tan sólo algunas traducciones o relatos. Es más, ella sólo pudo aprender fragmentos inconexos de sus vastas enseñanzas. En sus cartas privadas, ella escribió que como el público occidental en aquel momento estaba poco familiarizado con el budismo tibetano, decidió traducir y explicar los términos básicos con conceptos más popularmente conocidos del hinduismo y del ocultismo. Por ejemplo, ella tradujo a tres de las cuatro islas-mundos (los cuatro continentes) alrededor del Monte Meru como las islas hundidas de Hiperbórea, Lemuria y Atlántida. Así mismo, presentó a las cuatro razas humanoides mencionadas en las enseñanzas del abidarma y de Kalachakra (nacidos de la transformación, de la humedad y el calor, de huevos y de úteros) como las razas de estas islas-mundos. Su creencia de que las enseñanzas esotéricas de todas las religiones del mundo forman un único cuerpo de conocimiento ocultista reforzó su decisión de traducir de esta manera y se propuso demostrarlo en sus escritos.

Junto con el espiritualista estadounidense, el coronel Henry Steel Olcott, Madame Blavatsky fundó la Sociedad Teosófica en 1875 en Nueva York. Poco después, su cuartel general internacional se trasladó a Madrás, India. Cuando su colega Alfred Percy Sinnett identificó a la teosofía con el budismo esotérico en Budismo esotérico (Esoteric Buddhism) (1883), Blavatsky refutó su afirmación. De acuerdo con las Cartas de H. P. Blavatsky a A. P. Sinnett, publicadas póstumamente, la posición de Blavatsky sostenía que la teosofía transmitía “las enseñanzas secretas ocultistas del trans-Himalaya”, no las enseñanzas del budismo tibetano. No obstante, a través de sus escritos, por primera vez en Occidente se asoció a Shambala con el ocultismo y posteriormente muchos más confundieron esta conexión con las enseñanzas reales del budismo.

En 1888, Blavatsky mencionó a Shambala en su principal obra, La doctrina secreta, las enseñanzas que según ella recibió telepáticamente de sus maestros en Tibet. Ella escribió en una carta que aunque sus maestros eran “byang-tzyoobs” o “tchang-chubs” reencarnados (tib. byang-chu, sct. bodisatva), ella les llamó “mahatmas” ya que ese término era más familiar a los británicos en la India

Según Blavatsky, la fuente tibetana en las enseñanzas de La doctrina secreta, son Las estrofas de Dzyan (The Stanzas of Dzyan), el primer volumen de comentarios a los siete folios secretos de Kiu-te. “Kiu-te” proviene del tibetano “rgyud-sde” que significa “ división del tantra”, que es el título de la primera sección del Kangyur, las traducciones tibetanas de las palabras del Buda. “Dzyan” proviene del sánscrito “dhyana” (jap. zen), que significa estabilidad mental. Blavatsky se daba cuenta de que El tantra de Kalachakra era el primer elemento en la división del tantra de los Kangyur, ya que mencionaba ese hecho en una de sus notas. Sin embargo, explicó que los siete folios secretos no eran parte realmente del Kiu-te publicado y por eso no encontramos nada similar a Las estrofas de Dzyan en esa colección.

No está claro hasta qué punto Blavatsky estudió directamente los textos de Kalachakra. El primer material occidental sobre el tema se encuentra en un artículo de 1833 titulado “Nota sobre los orígenes de los sistemas Kalachakra y adi-buda” por el pionero académico húngaro Alexander Csomo de Köros (Körösi Csoma Sandor). De Körös compiló el primer diccionario y gramática tibetanos en un idioma occidental, el inglés, en 1834. El Diccionario y gramática tibetano-ruso de Jakov Schmidt le siguió poco después, en 1839. Sin embargo, la mayor parte de los conocimientos de Blavatsky sobre el Kalachakra, provenían del capítulo titulado “El sistema Kalachakra” de la obra Budismo en Tibet, del autor Emil Schlagintweit (1863), como queda demostrado por la cantidad de pasajes de ese libro citados en su trabajo. No obstante, por seguir su principio de traducción, tradujo Shambala en términos de conceptos similares en el hinduismo y en el ocultismo.

La primera traducción inglesa del Vishnu Purana, de Horace Hayman Wallace, había aparecido en 1864, tres años antes de la supuesta visita de Blavatsky a Tibet. Por consiguiente, ella explicó Shambala en términos de la presentación hindú en este texto: es el pueblo donde aparecerá el futuro mesías, Kalki Avatar. Kalki, escribió Blavatsky, es “Vishnu, el Mesías sobre el caballo blanco de los brahmines; el buda Maitreya de los budistas; el Sosiosh de los parsis; y el Jesús de los cristianos”. También afirmaba que Shankaracharya, el fundador de principios del siglo IX del Advaitya Vedanta, “aún vive en la Hermandad de Shambala, más allá de los Himalayas”.

En otro lado, ella escribió que cuando Lemuria se hundió, una parte de su pueblo sobrevivió en la Atlántida, mientras que otra parte de sus elegidos migró a la sagrada isla de “Shambala” en el Desierto de Gobi. Sin embargo, ni la literatura de Kalachakra ni el Vishnu Purana, hacen mención alguna de la Atlántida, de Lemuria, de Maitreya o de Sosiosh. No obstante, los seguidores de Blavatsky continuaron asociando a Shambala con todo ello.

La localización que le da Blavatsky a Shambala en el Desierto de Gobi no cae de sorpresa ya que los mongoles, incluyendo la población buryat de Siberia y los kalmyks de la región del bajo Volga, eran fervorosos seguidores del budismo tibetano, particularmente de las enseñanzas de Kalachakra. Durante siglos, los mongoles de todo el mundo han creído que Mongolia es la tierra al norte de Shambala y Blavatsky estaba indudablemente familiarizada con las creencias de los buryat y los kalmyks de Rusia.

Blavatsky podría también haber recibido confirmación de la situación de Shambala en el Desierto de Gobi a partir de los escritos de Csoma de Köros. En una carta de 1825, él escribió que Shambala es como un Jerusalén budista y está situado entre los 45 y los 50 grados de longitud. Aunque él creía que Shambala podría encontrarse probablemente en el desierto Kizilkum en Kazajstán, el Gobi también está comprendido entre las dos longitudes. Posteriormente, otros autores también la situarían dentro de estos parámetros, pero bien en el Turkistán Oriental (Xinjiang, Sinkiang) o en las montañas Altai.

Aunque en sí, Blavatsky nunca afirmó que Shambala fuera el origen de La doctrina secreta, varios teósofos posteriores hicieron esta asociación. Entre los más destacados se encontraba Alice Bailey con sus Cartas sobre meditación ocultista (1922). Helena Roerich, en sus Cartas recopiladas (1935-1936), también escribió que Blavatsky era una mensajera de la hermandad blanca de Shambala. Además, ella informó que en 1934 el soberano de Shambala había enviado a Tibet a los mahatmas que habían transmitido a Blavatsky las enseñanzas secretas.

La afirmación de Dorjiev de que Rusia es Shambala

La primera explotación importante de la leyenda de Shambala con propósitos políticos también involucró a Rusia. Agvan Dorjiev (1854-1938) era un monje mongol buryat que estudió en Lhasa y se hizo maestro compañero de debate (tutor ayudante) del Decimotercer Dalai Lama. A la vista de las maquinaciones chinas y británicas por el control de Tibet, convenció al Dalai Lama a dirigirse a Rusia y solicitar apoyo militar. De acuerdo a Ekai Kawaguchi, Tres años en el Tibet (Three Years in Tibet), lo hizo diciéndole que Rusia era Shambala y que el zar Nicolás II era la reencarnación de Tsongkapa, el fundador de la tradición gelug. Dorjiev viajó a la corte imperial rusa en varias misiones diplomáticas, pero nunca fue capaz de obtener ayuda alguna. Sin embargo, logró convencer al zar para construir un templo budista en San Petersburgo.

La primera ceremonia pública en dicho templo tuvo lugar en 1913. Fue un ritual para la larga vida a la dinastía Romanov en el aniversario de su tricentenario. Según Albert Grünwedel, el explorador alemán del Asia Central, en El camino a Shambala (Der Weg nach Shambala) (1915), Dorjiev se refirió a la dinastía Romanov como los descendientes de los soberanos de Shambala.

Mongolia, Japón y Shambala

La siguiente explotación política de la leyenda de Shambala ocurrió en Mongolia. El Barón von Ungern-Sternberg, fue un ávido anti-bolchevique alemán que vivía en Rusia. Durante la guerra civil que prosiguió a la Revolución Rusa de 1917, luchó en Siberia con las fuerzas rusas blancas (zaristas). Invadió con éxito la Mongolia Exterior en 1920 para liberarla de los chinos. Famoso por su crueldad, Ungern masacró a miles de chinos, colaboradores mongoles, rusos bolcheviques y judíos, por lo que se ganó el apodo de “El barón furioso”. Ungern creía que todos los judíos eran bolcheviques.

Sukhe Batur estableció el gobierno provisional comunista mongol en Buryatia y dirigió un ejército mongol contra Ungern. Congregó a sus tropas diciéndoles que al luchar para liberar a Mongolia de la opresión, renacerían como el ejército de Shambala. Con la ayuda del ejército soviético rojo, Sukhe Batu tomó Urga (Ulaan Baatar), la capital mongola, a finales de 1921. La República Popular de Mongolia fue fundada en 1924.

Después de la ocupación japonesa de la Mongolia Interior en 1937, Japón también explotó la leyenda de Shambala en beneficio de la política. Para tratar de ganarse la lealtad de los mongoles, difundió la propaganda de que Japón era Shambala.

Ossendowski y Agarti

En su libro Bestias, Hombres y Dioses (1922), Ferdinand Ossendowski (1876-1945), un científico polaco que pasó la mayor parte de su vida en Rusia, escribió sobre sus recientes viajes por Mongolia Exterior durante las campañas del barón von Ungern-Sternberg. Ossendowski relató que varios lamas mongoles le habían hablado de Agarti, un reino subterráneo bajo Mongolia, regido por el rey del mundo. En el futuro, cuando el materialismo arruine al mundo, estallará una terrible guerra. En ese momento, el pueblo de Agarti saldrá a la superficie para ayudar a terminar con la violencia. Ossendowski informó que convenció a Ungern de su historia y que posteriormente, Ungern envió misiones en dos ocasiones en busca de Agarti, dirigidas por el príncipe Poulzig. Las misiones fracasaron y el príncipe nunca regresó de la segunda expedición.

Kamil Gizycky fue un ingeniero polaco del ejército que también luchó contra los bolcheviques en Siberia y más tarde se unió a las fuerzas de Ungern en Mongolia. No hizo mención alguna de Agarti en su relato de los sucesos de aquel tiempo, A través de Ucrania y Mongolia (Poprzez Urjanchej i Mongolie) (1929). De modo interesante, lo que sí relató fue que Ossendowski ayudó al “Barón furioso” al ofrecerle la fórmula para fabricar gas venenoso.

Aunque los textos Kalachakra nunca describen a Shambala como un reino subterráneo, el informe de Ossendowski es claramente análogo al relato de Kalachakra del rey kalki de Shambala, en el que presta ayuda del mundo para acabar con una guerra apocalíptica. Sin embargo, la aparición de Agarti aquí, es digna de mención. El nombre no aparece ni en la literatura de Kalachakra ni en los trabajos de Madame Blavatsky.

La primera aparición de Agarti (Agharta, Asgartha, Agarthi, Agardhi, Agharti) fue en la novela francesa Los hijos de Dios (Les Fils de Dieu) escrita en 1873 por Louis Jacolliot. Otro autor francés, Jospeh-Alexandre Saint-Yves d’Alveidre popularizó la leyenda de Agarti en su novela de 1886 Misión de India en Europa (Mission de l’Inde en Europe), en la que la describió como un reino subterráneo con una universidad que es depósito de conocimiento secreto. Localizada originalmente en Ayodhya, India, fue trasladada a un lugar secreto debajo de los Himalayas 1800 años antes de la era común. Su rey, un “mahatma”, protege sus secretos y no los ha rebelado, ya que estos harían posible, a las fuerzas del anticristo, la fabricación de armas poderosas. Una vez que las fuerzas del mal hayan sido destruidas, los mahatmas revelarán sus secretos para el beneficio de la humanidad.

Efectivamente, Saint-Yves d’Alveidre, pudo haber tomado prestados varios elementos de su historia de la discusión Kalachakra sobre Shambala. El número 1800 aparece repetidamente como un tema en la literatura de Kalachakra y los textos clásicos relatan que los líderes de Shambala poseían el conocimiento para fabricar armas para derrotar a las fuerzas invasoras. No obstante, ambos franceses claramente escribieron obras de ficción.

En Ossendowski y la verdad (Ossendowski und die Wahrheit) (1925), el explorador sueco de Tibet, Sven Hedin, descartó las afirmaciones de Ossendowski de haber oído hablar de Agarti a los lamas mongoles. Él escribió que el científico polaco había tomado el mito de Agarti de Saint-Yves de l’Alveidre y lo había modificado para escribir su historia de manera que fuera atractiva al público lector alemán familiarizado, en cierto grado, con el ocultismo. Hedin admitió, sin embargo, que Tibet y el Dalai Lama eran protectores de conocimientos secretos.

Sin embargo, una explicación adicional, podría ser que Ossendowski utilizó el mito de Agarti para congraciarse con Ungern. Este último, habría identificado indudablemente las fuerzas materialistas anticrísticas, que Agarti ayudaría a derrotar, como los bolcheviques, contra los cuales él estaba luchando. Así como Sukhe Batur congregaba a sus tropas con la promesa de Shambala, Ungern podría igualmente utilizar la historia de Agarti en beneficio propio. Si este fuera el caso, podríamos rastrear desde aquí la versión de la leyenda de Shambala que la describe a través de una luz desfavorable.

Roerich, Shambala y el agni yoga

Nikolai Roerich (1874-1947), pintor ruso y estudiante apasionado de teosofía, perteneció al comité de construcción del templo budista en San Petersburgo y diseñó su vitrales. Su esposa Helena, fue la traductora al ruso de La doctrina secreta de Blavatsky. Entre 1925 y 1928, Roerich dirigió una expedición desde la India a través de Tibet hasta Mongolia Exterior y la región de los montes Altai en Siberia, al norte del Turkistán Oriental. El supuesto objetivo era estudiar plantas, etnología e idiomas, y pintar. Sin embargo, su propósito primordial era encontrar Shambala.

Según varios relatos teosóficos, la misión de Roerich era devolver a Shambala un chintamani (gema que concede deseos) que le había confiado la Liga de Naciones. Su grupo afirmó haber localizado a Shambala en la región Altai. Incluso hoy en día, los seguidores de Roerich siguen creyendo que los montes Altai son un gran centro espiritual, conectado de algún modo con Shambala.

La búsqueda de Shambala por parte de Roerich fue quizás inspirada en parte por el trabajo de Grünwedel, Der Weg nach Shambala, que contenía una traducción de La guía a Shambala (Tib . Sham-bha-la’i lam-yig), escrito a mediados del siglo XVIII por el Tercer Panchen Lama (1738-1780). Sin embargo, el Panchen Lama explicó que el viaje físico a Shambala no lo llevaría a uno demasiado lejos, que para alcanzar la tierra legendaria, era necesario realizar una enorme cantidad de prácticas espirituales. En otras palabras, el viaje a Shambala era en realidad una búsqueda interior. Esta explicación, sin embargo, no pareció desalentar a los aventureros intrépidos, tales como los Roerich, de tratar de alcanzar Shambala simplemente caminando hasta allí.

En 1929, los Roerich crearon el “agni yoga”, incorporando las enseñanzas teosóficas como su base. Quizás ellos también siguieron el modelo de Blavatsky de traducir la terminología budista con imágenes y términos más familiares del hinduismo y ocultismo. Los Roerich, después de todo, afirmaban que Shambala era el origen de todas las enseñanzas indias. Ellos también llamaron a sus reyes “Los Señores del Fuego que lucharán contra los Señores de la Oscuridad”.

Agni es la palabra sánscrita para fuego, específicamente el fuego sagrado purificador de los Vedas. Por consiguiente, Roerich explicaba que los maestros de Shambala utilizan sus poderes para la purificación. Los practicantes del “agni yoga” elegían al Buda, a Jesús o a Mahoma como un guía para la práctica espiritual. Concentrados en su guía elegido, ellos rezaban por la paz mientras efectuaban visualizaciones simples de la purificación de obstáculos.

En la práctica tántrica budista, los meditadores concluyen intensos retiros con las llamadas “ pujas de fuego”. En estos rituales, ofrecen varios cereales y mantequilla al fuego para purgar y pacificar cualquier obstáculo que pudiera surgir de errores cometidos durante su meditación. En las llamas, ellos visualizan la deidad del fuego agni, una figura claramente tomada del Hinduismo. Es posible que Roerich haya sido testigo de tales pujas, ya fuera en el templo budista en San Petersburgo o durante sus viajes en las regiones mongolas y que su idea del “agni yoga” provenga de ello.

Así, la asociación principal que Roerich hizo de Shambala fue como la de un lugar de paz. En Shambala: en busca de una nueva era (Shambala: In Search of a New Era) (1930), Roerich describió a Shambala como una ciudad sagrada al norte de la India. Su rey revela las enseñanzas del buda Maitreya para la paz universal. Cada tradición describe a Shambala según su propia comprensión y así la leyenda del Santo grial, por ejemplo, es una versión de la historia de Shambala. Constantino el Grande, Chinggis Khan (Genghis Khan), y Prester John están entre aquellos que han recibido mensajes de enseñanzas de “la Misteriosa Morada Espiritual y Hermandad del Corazón de Asia”.

Roerich incluso acuñó el término “Guerreros de Shambala”, posteriormente adoptado en los años ochentas por Chogyam Trungpa Rimpoché, un lama tibetano encarnado de los linajes karma kagyu y nyingma que adaptó y expresó las ideas budistas en un estadounidense moderno vernáculo. No obstante, Trungpa escribió que su idea del guerrero de Shambala no tenía nada que ver con las enseñanzas de Kalachakra o con Shambala misma. Era una metáfora de alguien luchando por su auto-crecimiento en beneficio de los demás. Por otro lado, Roerich utilizaba el término para “los Hermanos de la Humanidad”, que traerán la paz mundial desde Shambala.

A su regreso de Asia, Roerich viajó a Nueva York donde, en 1929, contribuyó a promulgar el Pacto Roerich, un tratado internacional para la protección de los monumentos culturales mundiales. La bandera de la paz que propuso Roerich tenía tres círculos, que, según él, se encuentran en todas las tradiciones espirituales, incluyendo la de los “Rigden Jyelpos”, los reyes de Shambala. Sin embargo, nada de esto se encuentra en los textos de Kalachakra. Numerosos países de todo el mundo firmaron el pacto, incluyendo los Estados Unidos en 1935. El símbolo de los tres círculos fue posteriormente adoptado como una insignia llevada en brazaletes por personas minusválidas indicando su necesidad de un tratamiento especial.

En Shambala: en busca de una Nueva Era, Roerich también insinuó una similitud entre Shambala y Thule, la tierra oculta en el Polo Norte, que, como veremos más tarde, inspiró a los alemanes en su búsqueda de una tierra secreta. También mencionó la asociación de Shambala con la ciudad subterránea de Agarti (Agarthi), alcanzada por medio de túneles bajo los Himalayas. Sus habitantes emergerán en el “momento de la purificación”. Helena Roerich señaló en sus Cartas recopiladas (Collected Letters) (1935-1936), que Saint-Yves d’Alveidre había confundido Shambala con Agarti, pero que no son el mismo lugar.

Jocelyn Godwin, en Arktos, el mito polar en la ciencia, el simbolismo y la supervivencia nazi (Arktos, The Polar Myth in Science, Symbolism and Nazi Survival) (1933), identificaba el poder agni con el vril. El vril es el poder psico-kinético protegido por los habitantes de Thule, que los nazis trataron de obtener para ayudarles a fortalecer su raza aria suprema. Roerich, no obstante, nunca hizo esta asociación.

[Ver: La conexión nazi con Shambala y Tibet.]

Steiner, la antroposofía y Shambala

Como contrapunto a las presentaciones de Blavatsky y Roerich de Shambala como una tierra benévola que ayudará a establecer la paz mundial, versiones alternativas enfatizaron el aspecto apocalíptico de la leyenda. Dichas versiones asociaban a Shambala principalmente con las fuerzas destructivas de regeneración que desvanecerán las antiguas formas de pensar y establecerán un nuevo orden mundial de paz. Así, la fuerza destructiva de Shambala es ulteriormente benevolente. Estas versiones también tuvieron sus raíces en la teosofía.

En 1884, el doctor Wilhelm Hübbe-Schleiden fundó la Sociedad Teosófica Alemana. Tras un fracaso inicial, Annie Besant invitó a Rudolf Steiner (1861-1925), un espiritualista austríaco, a restablecerla en 1902. Steiner abandonó la sociedad en 1909 principalmente porque no estaba de acuerdo con la afirmación de Besant y C. W. Leadbeater de que el niño de 16 años, Krishnamurti, era el mesías. En una serie de conferencias pronunciadas en Berlín y Múnich en 1910 y 1911, Steiner enseñó lo que algunos han etiquetado como “una versión cristianizada de la teosofía”. Sin embargo, Steiner afirmaba que sus enseñanzas provenían de su lectura clarividente de los “registros akáshicos” y no de la teosofía.

Akasha es la palabra sánscrita para espacio, y estos registros ocultos contienen, supuestamente, toda la sabiduría de la humanidad. Los textos de Kalachakra se refieren al nivel más sutil, completamente purificado, de la actividad mental que es la base para la consciencia omnisciente de un buda como “el espacio vajra que permea el espacio”. No lo presentan, sin embargo, como el registro de todo el conocimiento que puede ser obtenido por medios psíquicos.

Según Steiner, Cristo, el verdadero profeta, revelará la tierra de Shambala (Shambhala) en su segunda venida. Shambala, que desapareció hace tiempo, es el trono de Maitreya. En una conferencia titulada “Maitreya, Cristo o Anticristo (Maitreya – Christ oder Antichrist)”, Steiner explicó que “ lo que venga de los labios de Maitreya vendrá a través del poder de Cristo”.

Steiner enfatizó el conflicto entre el bien y el mal, personificado por Lucifer y Ahriman. Blavatsky ya había diferenciado a Lucifer de Satán. Según La Doctrina Secreta, Lucifer es el “Portador de Luz”, la “Luz Astral” dentro de cada una de nuestras mentes que es tanto nuestro tentador como nuestro liberador del animalismo puro. Sirve para crear y para destruir, y se manifiesta en la pasión sexual. Aunque Lucifer puede elevar a la humanidad a un plano superior, los académicos latinos lo habían transformado en el puramente maligno, Satán.

Blavatsky también escribió sobre el dualismo Zoroastriano y la lucha entre Ahura Mazda y Ahriman, como las fuerzas de la luz y de la oscuridad. Sin embargo, Steiner dio un paso más que Blavatsky y transformó el dualismo en un antagonismo entre Lucifer y Ahriman. En Ciencia oculta, un esquema, Steiner representaba a Lucifer como un ser de luz, el puente entre el hombre y Dios, acercándonos a Cristo. Los “Hijos de Lucifer”, entonces, son todos aquellos que luchan por el conocimiento y la sabiduría. Ahriman, por el contrario, dirige a la humanidad a su naturaleza más baja, material, carnal y animal.

Steiner se llamó a sí mismo luciférico y, según su lógica, Maitreya es el anticristo. Como la gente ha pervertido las enseñanzas reales de Cristo, Maitreya, como el anticristo, vendrá desde Shambala y librará al mundo de su imperfección y dará el verdadero mensaje del Cristo. En 1913, los seguidores de Steiner fundaron la Sociedad Antroposófica, aunque Steiner no se unió a ella hasta que la refundó en 1923.

De acuerdo al tantra de Kalachakra, Raudrachakrin, el vigésimo quinto rey kalki de Shambala, derrotará a los invasores no indios que tratarán de conquistar el mundo. Estos invasores seguirán las enseñanzas de una línea de ocho profetas: Adán, Abraham, Noé, Moisés, Jesús, Mani, Mahoma y Mahdi. Análisis históricos sugieren que el modelo para estos invasores fueron las fuerzas ismaelíes chiítas de finales del siglo X de Multán (el actual Pakistán), un aliado del egipcio imperio Fatimid. Los fatimid, con su mesías Mahdi, buscaban conquistar el mundo islámico antes del apocalipsis predicho y del fin del mundo 500 años después de Mahoma. La gente de la región vivía aterrorizada por una invasión, incluyendo la región budista-hindú-musulmana de Afganistán donde las enseñanzas históricas de Kalachakra probablemente se desarrollaron. Sin embargo, el conflicto predicho y la derrota de los invasores, fue una metáfora espiritual de la batalla interna contra el miedo y la ignorancia. Esto presentaba un método eficaz para que la aterrorizada gente de aquella época superara sus fuertes ansiedades.

Probablemente Steiner no era consciente del contexto histórico y del significado metafórico de la leyenda de Shambala. Así, él y otros más en las siguientes décadas tomaron a Shambala como el asiento del poder espiritual del que surgiría la reforma del cristianismo. El énfasis de Steiner sobre Maitreya y Shambala como las fuentes reales de la futura reforma cristiana, probablemente se refleja también en su consternación ante la promoción teosófica de Krishnamurti como el nuevo salvador.

[Ver: Guerras santas en el budismo y el islam: el mito de Shambala.]

Los textos de Kalachakra ni siquiera mencionan las enseñanzas del cristianismo. Sin embargo, indican métodos para los hinduistas y musulmanes en la búsqueda de significados alternativos de doctrinas en sus propias religiones que les permitirían formar un frente espiritual común con los budistas para enfrentar el terror de una invasión. Incluso señalan enseñanzas del Buda que son análogas a algunas afirmaciones hinduistas y musulmanas. Si los seguidores de esas religiones estuvieran interesados, podrían usar sus propias creencias como escalones para alcanzar el sendero budista. No obstante, los textos de Kalachakra no afirman que las enseñanzas budistas contengan los significados verdaderos del hinduismo o del islam. Tampoco afirman en modo alguno que Shambala será el origen de la reforma que devolverá a la gente a las verdaderas doctrinas de los fundadores de esas dos religiones, y mucho menos a las enseñanzas puras de Cristo.

[Ver: Conversión religiosa en Shambala.]

Alice Bailey y la “Fuerza de Shambala”

La teósofa británica Alice Bailey (1880-1949) era una médium que afirmaba canalizar y recibir cartas ocultistas de un maestro tibetano. Tras perder su batalla con Annie Besant por el liderazgo del movimiento teosófico, ella instituyó la Fundación Lucifer en los Estados Unidos en 1920. Originalmente llamó a su fundación la Logia Tibetana, le cambió el nombre una vez más en 1922 a Fundación Lucis. Sus conferencias y escritos dieron origen al movimiento de la Nueva Era y le llamó tanto la Era de Acuario como la Era de Maitreya.

En Iniciación humana y solar (1922), Cartas sobre meditación ocultista (1922), Tratado sobre fuego cósmico (1925) y Tratado sobre magia blanca (1934), Bailey escribió profusamente sobre “la Fuerza de Shambala”. Con reminiscencias de Roerich, tomó a Shambala como “el asiento del Fuego Cósmico”, que es una fuerza de purificación. En lugar de concebir esta fuerza como un agni benevolente, Bailey siguió la iniciativa de Steiner y la asoció con Lucifer. Así, ella hablaba del fuego cósmico como una fuente de poder destructivo para expulsar las formas degeneradas de enseñanza y establecer una Nueva Era pura.

Bailely explicó que la Fuerza de Shambala es la muy volátil energía de la voluntad personal. Aunque es destructiva en el sentido de ser antagónica, es impersonal o neutra. Si se le da un mal uso, puede ser el origen del “Mal”. Sin embargo, cuando es vista como la “Voluntad Divina”, los iniciados pueden aprovecharla para el “Bien” último. Una “Jerarquía” en Shambala, dirigida por Maitreya, protege a “la Fuerza” y, en el momento adecuado, iniciará su maduración en “los Misterios de las Eras”, “el Plan”. Uno se pregunta si sus ideas inspiraron la visión de “la Fuerza” en La guerra de las galaxias como el poder que puede ser utilizado para el bien o para el mal, y que es protegido por una hermandad de guerreros Jedi.

Al igual que Steiner, Bailey adaptó el concepto no sólo de Lucifer, sino también del anticristo, y esta vez lo asoció con la Fuerza de Shambala. Tomando prestados conceptos teosóficos, dijo que la Fuerza de Shambala se había hecho presente en dos ocasiones anteriormente en la historia. La primera vez, durante la época de Lemuria, anunciando la individualización de la humanidad. La segunda fue “durante los días atlantes de lucha entre los Señores de la Luz y los Señores de la Forma Material, las Fuerzas Oscuras”. Hoy en día, continúa diciendo, refiriéndose al período entre las dos Guerras Mundiales, se está manifestando como la fuerza que destruye lo que es indeseable y obstruye, en formas de gobierno, religión y sociedad del mundo actual.

Doreal y la Hermandad del Templo Blanco

Las enseñanzas de Bailey engendraron varios movimientos ocultistas que asociaron Shambala con ideas incluso más esotéricas. Un ejemplo es la Hermandad del Templo Blanco, fundada en 1930 por el espiritualista estadounidense Morris Doreal (1902-1963). En Maitreya, señor del mundo, Doreal escribió que Shambala es el Gran Templo Blanco de Tibet, situado 75 millas bajo los Himalayas. Su entrada es subterránea, con espacio curvado a su alrededor que conduce a otro universo. Él describió Shambala dividida en dos mitades. La mitad del sur es la parte en donde viven los expertos y los grandes gurús. La mitad del norte es donde vive Maitreya, el avatar o el maestro del mundo. En el futuro, Maitreya vendrá con los guerreros de Shambala, que son los “ portadores de luz de la Era de Acuario”, para derrotar a las fuerzas oscuras del mal en el mundo.

El trabajo más importante de Doreal fue Las tablas esmeralda de Thoth el atlante, que aseguraba haber recuperado de abajo de la Gran Pirámide en Egipto y haber traducido del idioma atlante. También aseguraba haber recibido iniciaciones secretas de monjes Tibetanos.

Haushofer, la Sociedad Thule y la Alemania nazi

Tras la Segunda Guerra Mundial, Bailey justificó las políticas nazis afirmando que Hitler se había apropiado de la Fuerza de Shambala y como una “herramienta de las Fuerzas Oscuras”, la había usado incorrectamente para luchar contra la “Energía de la Luz”.

De forma similar a las afirmaciones de Bailey de la conexión entre Hitler y la Fuerza de Shambala, varios estudios de posguerra sobre el nazismo y el ocultismo han llegado a la conclusión de que los nazis enviaron expediciones a Tibet en busca de ayuda de las fuerzas de Shambala y Agarti para llevar a cabo su Plan Maestro. Bailey, sin embargo, sólo mencionó a Shambala en esta relación y no dijo nada sobre Agarti. Por otro lado, estos relatos dan a entender que los maestros de Shambala rechazaron apoyar a las expediciones nazis, pero los expertos de Agarti accedieron a regresar a Alemania con ellos. Además, atribuyen la búsqueda nazi de apoyo ocultista en Tibet a las creencias de Karl Haushofer y la Sociedad Thule. Haushofer fue el fundador de la Sociedad Vril en asociación con la Sociedad Thule y fue una influencia importante en el pensamiento ocultista de Hitler. Las Sociedades Thule y Vril combinaban creencias de varias fuentes. Rastreemos brevemente algunas de dichas creencias, en orden cronológico, antes de examinar los estudios de posguerra.

Los antiguos Griegos no sólo escribieron acerca de la isla hundida de la Atlántida, sino también de Hiperbórea, una tierra al norte cuyo pueblo migró al sur antes de que el hielo la destruyera. El autor sueco de finales del siglo XVII Olaf Rudbeck, la situó en el Polo Norte y varios otros relatos afirmaban que antes de su destrucción, se fragmentó en las islas de Thule y Última Thule.

El astrónomo británico, Sir Edmund Halley, también a finales del siglo XVII, lanzó la teoría de que la Tierra es hueca. El novelista francés Julio Verne popularizó la idea en Viaje al centro de la Tierra (1864). En 1871, el novelista británico Edward Bulwer-Lytton, en La raza que viene, describió una raza superior, la vril-ya, que vivía bajo Tierra y planeaba conquistar el mundo con vril, una energía psico-quinética. En Los hijos de Dios (Les Fils de Dieu) (1873), el autor francés Louis Jacolliot vinculó el vril con el pueblo subterráneo de Thule. El defensor de la independencia India, Bal Gangadhar Tilak, en El hogar ártico de los vedas (The Arctic Home of the Vedas) (1903), identificó la migración al sur de los thuleanos con el origen de la raza aria. En 1908, el autor estadounidense Willis George Emerson publicó la novela El Dios humeante, o Un viaje al mundo interior (The Smokey God, or A Voyage to the Inner World), que describía el viaje de un marinero noruego a través de una abertura en el Polo Norte a un mundo oculto dentro de la Tierra.

La Sociedad Thule fue fundada en 1910 por Felix Niedner, el traductor alemán del Viejo nórdico Eddas. Identificaba al pueblo germano como la raza aria, los descendientes de Thule y buscaba su transformación en una raza suprema a través de la utilización del poder del vril. Como parte de su emblema, tomó la suástica, el símbolo tradicional de Thor, el Dios escandinavo del trueno, al hacerlo, la Sociedad Thule siguió el precedente de Guido von List quien, a finales del siglo XIX, había hecho de la suástica el símbolo del movimiento neopagano en Alemania.

Junto con Jorg Lanz von Liebenfels y Phillip Stauff, von List había sido crucial en la fundación del movimiento ariosofísta, popular antes y durante la Primera Guerra Mundial. La ariosofía mezclaba el concepto de las razas de la teosofía con el nacionalismo alemán para afirmar la superioridad de la raza aria como una justificación para Alemania en la conquista de los imperios globales coloniales británicos y franceses como gobernante legítimo de las razas inferiores. La Sociedad Thule abrazó las creencias ariosóficas. Sin embargo hay que resaltar que el movimiento teosófico nunca pretendió que sus enseñanzas sobre las razas fueran una justificación para afirmar la superioridad de una raza sobre otra, o el derecho predestinado de que una raza rigiera sobre las demás.

Cuando Rudolf Freiherr von Sebottendorf fundó una rama en Múnich de la Sociedad Thule en 1918, añadió el antisemitismo y el uso autorizado del asesinato por motivos políticos, a las creencias de la Sociedad. Había adoptado estos elementos durante sus años en Turquía y su relación allí con la Orden de los Assassins. Esta orden secreta se remontaba a la secta nazarí del ismailismo islámico, contra la cual lucharon los cruzados.

Posteriormente en 1918, después de la Revolución Comunista Bávara, el anticomunismo también se unió al conjunto de objetivos de la Sociedad Thule. En 1919, la Sociedad Thule de Múnich dio origen al Partido de los Trabajadores Alemanes. Ese mismo año Hitler se afilió a él, al convertirse en su presidente en 1920, lo llamó el partido nazi y adoptó la suástica como su bandera.

Karl Haushofer fue un consejero militar alemán para Japón tras la Guerra ruso-japonesa de 1904-1905. Estaba extremadamente impresionado con la cultura japonesa, estudió el idioma y posteriormente se convirtió en pieza fundamental en la creación de la alianza entre la Alemania nazi y el Japón Imperial. También aprendió sánscrito y se dice que estudió durante un año en Tibet. Fundó la Sociedad Vril en Berlin en 1918, que además de las creencias de la Sociedad Thule, también abogaba por la búsqueda del vril entre los seres sobrenaturales debajo de la Tierra. El lugar más probable sería en Tibet, al que veía como el hogar de las emigrantes arios de Thule.

Haushofer también desarrolló la geopolítica, según la cual una raza obtiene poder expandiendo su espacio vital (alem. Lebensraum) a través de la conquista de sus países vecinos. A principios de los años 1920, Haushofer dirigió el Instituto de geopolítica en Múnich y en 1923 empezó a enseñar a Hitler su visión. Haushofer fue de primordial importancia en convencer a Hitler de fundar el Ahnenerbe (Oficina para el Estudio de la Herencia Ancestral) en 1935. Su tarea principal era localizar los orígenes de la raza aria, especialmente en Asia Central. En 1937, Himmler incorporó esta oficina a las SS (en alemán Schutzstaffel, Escuadrón de Protección).

En 1938-1939, el Ahnenerbe patrocinó la Tercera Expedición de Ernst Schäffer a Tibet. Durante su breve estancia, el antropólogo Bruno Beger midió los cráneos de numerosos tibetanos y concluyó que ellos eran una raza intermedia entre los arios y los mongoles y podían servir como un enlace para la alianza germano-japonesa.

[Para mayores detalles ver: La conexión nazi con Shambala y Tibet.]

La búsqueda nazi de Shambala y Agarti según Pauwels, Bergier y Frére

Un gran número de académicos han cuestionado la precisión de los estudios de posguerra sobre el nazismo y el ocultismo. Representen o no con exactitud el pensamiento nazi durante el Tercer Reich, sí representan una distorsión más popularizada de la leyenda de Shambala. Examinemos dos versiones ligeramente distintas de entre dichos estudios.

De acuerdo a la versión encontrada en La mañana de los magos (Le Matin des Magiciens) (1962) por los investigadores franceses Louis Pauwels y Jacques Bergier y en Nazismo y sociedades secretas (Nazisme et Sociétiés Secretès) (1974) de Jean-Claude Frére, Haushofer creía que dos grupos de arios emigraron al sur desde Hiperbórea-Thule. Uno de ellos fue a la Atlántida, donde se casaron con los lemurianos que también habían emigrado allí. Recordemos que Blavatsky había asociado a los lemurianos con la Atlántida y Shambala, y Bailey había asociado tanto a los lemurianos como a los habitantes de la Atlántida con la Fuerza de Shambala. Los descendientes de estos arios impuros cayeron en la magia negra y la conquista. La otra rama de arios emigró al sur, pasando a través de Norte América y Eurasia del norte y llegaron, eventualmente al Desierto de Gobi. Allí fundaron Agarti, el mito que se popularizó gracias a los escritos de Saint-Yves d’Alveidre.

Según Frére, la Sociedad Thule equiparaba Agarti con su afín Asgaard, el hogar de los dioses de la mitología escandinava. Otros afirman, menos convincentemente, que Agarti está relacionada con Ariana, un antiguo nombre persa conocido por los antiguos griegos para la región que se extiende desde el este de Irán a través de Afganistán hasta Uzbekistán, el hogar de los arios.

Después de un cataclismo mundial, Agarti se hundió bajo la Tierra. Esto concuerda con el relato de Ossendowski. Los Arios entonces se dividieron en dos grupos, uno se fue al sur y fundó un centro secreto de aprendizaje bajo los Himalayas, también llamado Agarti. Allí, ellos preservaron las enseñanzas de la virtud y del vril. El otro grupo ario trató de regresar a Hiperbórea-Thule, pero en vez de ello encontró Shambala, una ciudad de violencia, maldad y materialismo. Agarti era el titular del sendero de la derecha y del vril positivo, mientras que Shambala era el titular del degenerado sendero de la mano izquierda y de la energía negativa.

La división de los senderos en mano derecha y mano izquierda había aparecido ya en La doctrina secreta de Blavatsky. Allí, ella escribió que en la época de los atlantes, la humanidad se dividió en los senderos de conocimiento de la mano derecha y de la mano izquierda, que se convirtieron en las semillas de la magia blanca y negra. Sin embargo, no asoció los dos senderos, con Agarti y Shambala. En realidad, ella no mencionó en absoluto a Agarti en sus escritos. Los términos sendero de la mano derecha y de la mano izquierda derivan de una división en el tantra hinduista. Los primeros escritores occidentales a menudo representaban el tantra de la mano izquierda como una forma degenerada y lo confundieron con las enseñanzas del anutarayoga tantra del budismo tibetano.

De acuerdo a Pauwels y Bergier, la Sociedad Thule buscó contactar y hacer un pacto con Shambala, pero sólo Agarti accedió a ofrecer ayuda. Hacia 1926, los autores franceses explicaron que ya había colonias de hindúes y tibetanos en Múnich y Berlín, llamadas la Sociedad de los Hombres Verdes, en conexión astral con la Sociedad del Dragón Verde en Japón. La membresía a esta última, requería cometer suicidio ritual japonés (jap. hara-kiri, seppuku) si se perdía el honor. Supuestamente Haushofer perteneció a dicha sociedad durante sus primeros años en Japón. El líder de la Sociedad de los Hombres Verdes era un monje tibetano, conocido como “el hombre de los guantes verdes” que supuestamente visitaba a Hitler frecuentemente y guardaba las llaves de Agarti. Siguieron expediciones anuales a Tibet desde 1926 hasta 1943. Cuando los rusos entraron en Berlín al final de la guerra, encontraron casi un millar de cadáveres de soldados de raza himalaya, con uniformes nazis pero sin documentos de identidad, que habían cometido suicidio. El mismo Haushofer, se hizo hara-kiri antes de poder ser juzgado en Nüremberg en 1946.

La búsqueda nazi de Shambala y Agarti según Ravenscroft

Un relato ligeramente diferente de la búsqueda nazi de Shambala y Agarti apareció en La lanza del destino (The Spear of Destiny) (1973) del investigador británico Trevor Ravenscroft. De acuerdo a esta versión, la Sociedad Thule creía que dos secciones de arios adoraban a dos fuerzas malignas. Su orientación hacia el mal provocó el ocaso de la Atlántida y, posteriormente, los dos grupos establecieron comunidades en cavernas de montañas sumergidas bajo el Océano Atlántico cerca de Islandia. La leyenda de Thule surgió de ellas. Un grupo de arios seguía al “Oráculo Luciférico” llamado Agarthi (Agarti) y practicaba el sendero de la mano izquierda. El otro grupo seguía al Oráculo Ahrimánico, llamado Schamballah (Shambala), y practicaba el sendero de la mano derecha. Notemos que Ravenscroft decía lo contrario que Pauwels, Bergier y Frére, que afirmaban que Agarti seguía el sendero de la mano derecha y Shambala el de la izquierda.

Ravenscroft continúa explicando que según la “Doctrina secreta”, aludiendo al libro de Blavatsky del mismo nombre, que Lucifer y Ahriman son las dos fuerzas del Mal, los dos grandes adversarios de la evolución humana y aparecieron en Tibet hace diez mil años. Lucifer conduce a la gente a erigirse a sí mismos como dioses y está asociado con la pasión por el poder. Seguir a Lucifer puede conducir al egoísmo, al falso orgullo y al mal uso de los poderes mágicos. Ahriman se esfuerza por establecer un reino puramente material en la Tierra y usa la lujuria sexual perversa de las personas en ritos de magia negra.

Recordemos que aunque Blavatsky había escrito sobre Lucifer y Ahriman, no los equiparaba, ni asoció a ninguno de los dos con Shambala o Agarti. Además, Blavatsky explicó que aunque los académicos latinos habían transformado a Lucifer en un Satán puramente maligno, Lucifer tenía el poder tanto para destruir como para crear. Representaba la presencia portadora de luz en la mente de todos, capaz de elevar a la gente del animalismo y originar una transformación positiva a un plano superior de existencia.

Fue Steiner quien hizo énfasis en la representación de Lucifer y de Ahriman como los dos polos del poder destructor. Sin embargo, Steiner describió a Lucifer como la fuerza destructiva benevolente ulterior para la regeneración y a Ahriman como puramente malévolo. Steiner asociaba a Lucifer con Shambala, no con Agarti y, de hecho, como Blavatsky y Bailey, no mencionó a Agarti en absoluto. Además, ninguno de los tres autores ocultistas describió a Shambala como localizada bajo tierra, sólo los Roerich asociaron a Shambala con la ciudad subterránea de Agarti, pero aclararon que eran diferentes y nunca afirmaron que Shambala fuera subterránea.

Ravenscroft, como Pauwels, Bergier y Frére, también afirmó que a través de la iniciativa de Haushofer y otros miembros de la Sociedad Thule, de 1926 hasta 1942 fueron enviados anualmente equipos de exploración a Tibet para establecer contacto con comunidades de cavernas subterráneas. Se supone que iban a convencer a los maestros de allí a reclutar la ayuda de poderes luciféricos y ahrimánicos para promover la causa nazi, especialmente en la creación una raza aria suprema. Los expertos de Shambala se negaron a ayudar. Como seguidores del Oráculo Ahrimánico, su preocupación era únicamente la de promover el materialismo. Además, Shambala ya se había afiliado con ciertas logias en Gran Bretaña y en los Estados Unidos. Esta fue quizás la referencia para Doreal, cuya Hermandad del Templo Blanco en los Estados Unidos fue el primer movimiento ocultista importante en afirmar que Shambala era una ciudad subterránea. Además, este relato concuerda con el desdén de Haushofer por la ciencia materialista occidental, que llamó “Ciencia Liberal Judeo-Marxista”, a favor de la “Ciencia Escandinava-Nacionalista”

Ravenscroft continuaba con la afirmación de que los maestros de Agarti accedieron a ayudar a la causa nazi y, desde 1929, grupos de tibetanos viajaron a Alemania, donde llegaron a ser conocidos como la Sociedad de los Hombres Verdes. En unión con los miembros de la Sociedad del Dragón Verde de Japón, establecieron escuelas ocultistas en Berlín y otros sitios. Recordemos que Pauwels y Bergier afirmaron que colonias, no sólo de tibetanos, sino también de hinduistas, estuvieron presentes en Berlín y Múnich desde 1926, no desde 1929.

Himmler se sentía atraído por estos grupos de expertos en Tibet y Agarti y, bajo su influencia, fundó el Ahnenerbe en 1935. Recordemos que Himmler no fundó el Ahnenerbe, sino que lo incorporó a las SS en 1937.

Una teoría para explicar el sentimiento anti-Shambala y pro-Agarti de los movimientos ocultistas alemanes

Es difícil establecer si Haushofer y la Sociedad Thule declararon realmente alguno de los puntos anteriores, que mezclan descripciones ocultistas de Shambala tanto con la representación de Agarti por Ossendowski como con las leyendas de Thule y del vril. También es difícil establecer si Haushofer trató de influir a Hitler y a las instituciones nazis, tales como el Ahnenerbe, para enviar expediciones a Tibet para asegurar apoyo de las dos supuestas ciudades subterráneas y si tuvo éxito, o incluso si la misma Sociedad Thule envió tales expediciones. La única misión a Tibet oficialmente autorizada por el Ahnenerbe, la Tercera Expedición Tibetana (1938 – 1939) de Ernst Schäffer, tuvo claramente una finalidad diferente, aunque igualmente ocultista. Su principal propósito fue medir los cráneos de los tibetanos para determinar si eran el origen de los arios y una raza intermedia entre los arios y los japoneses.

De los dos relatos anteriores sobre Haushofer y las creencias de la Sociedad Thule, aparte de ciertas inexactitudes en los hechos y contradicciones históricas entre ellos, surgen dos puntos de acuerdo que parecen significativos. En primer lugar, Steiner y Bailey asociaron a Shambala con el poder regenerativo de destruir estructuras obsoletas y de establecer nuevas estructuras reformadas. Ellos representaron este poder benevolente ulterior con Lucifer. Por otra parte, Haushofer y la Sociedad Thule, supuestamente asociaron a Lucifer y este poder benevolente con Agarti. Para ellos, Shambala se convirtió en una zona de poder únicamente destructivo y malévolo, representado por Ahriman y el materialismo desenfrenado. En segundo lugar, aunque la Sociedad Thule y los nazis buscaron primero la ayuda de Shambala, que representaba el sendero malvado del materialismo, fueron rechazados. En su lugar, recibieron el apoyo de Agarti, que representaba el sendero ulteriormente positivo, de destrucción de los débiles y de creación de la “raza suprema” como el siguiente paso en la evolución humana.

Dejemos a un lado, por el momento, la asunto de si la Sociedad Thule y el Ahnenerbe enviaron realmente misiones a Tibet buscando el apoyo de Shambala y Agarti. No obstante, asumamos, también por el momento, que Haushofer realmente combinó las leyendas de Shambala y Agarti con las creencias de la Sociedad Thule y que la mezcolanza resultante representó la posición ocultista nazi. Si este fuera el caso, entonces una posible teoría que para explicar la afirmación de que Shambala rechazó el acercamiento nazi, mientras que Agarti lo aceptó sería la siguiente.

Gracias a Dorjiev, Shambala fue asociada con Rusia y más tarde también con el comunismo, mientras que gracias a Ossendowski, Agarti fue asociada con las fuerzas anti-comunistas y antisemitas del barón alemán von Ugern-Sternberg. A partir de la Revolución Comunista Bávara de 1918, la Sociedad Thule y Hitler eran enconados anticomunistas; antes de esto, ambos eran ya antisemitas. Por lo que, a sus ojos, Shambala era una fuerza negativa y oscura que apoyaba a la “ Ciencia Liberal Judeo-Marxista” materialista pura. Con este sesgo anticomunista, Hitler firmó el Pacto Anticomunista con Japón en noviembre de 1936, en el que ambos países declaraban su mutua hostilidad hacia la propagación del comunismo internacional. Ambos acordaron que no firmarían ningún tratado político con la Unión Soviética. No obstante, para evitar una guerra europea de dos frentes, Hitler firmó el pacto nazi-soviético con Stalin en agosto de 1939. Sin embargo, Hitler rompió dicho pacto, en junio de 1941, cuando las fuerzas nazis invadieron la Unión Soviética.

Una explicación y justificación ocultista del cambio de opinión de Hitler podría haber sido a través de una alegoría. Shambala (la Unión Soviética, el comunismo y los judíos) era básicamente malvada (reconocido por el Pacto Anticomunista). No obstante, Hitler buscó primero una alianza con ella (el pacto nazi-soviético). Shambala rechazó dicha alianza (Hitler culpó a la Unión Soviética del rompimiento del pacto), Hitler entonces acudió y recibió apoyo de Agarti. (Ungern, un alemán antisemita y antibolchevique temprano, también había buscado apoyo de Agarti, pero fracasó en su intento de localizar el legendario lugar y por lo tanto, en su misión. Como las expediciones de Hitler encontraron a Agarti-Asgaard y recibieron su ayuda, sin duda los nazis vencerían.)

Pruebas que apoyan la teoría

Los siguientes hechos podrían apoyar la teoría anterior que explica la descripción ocultista alemana de Shambala como un lugar de fuerzas malignas. En El camino a Shambala (Der Weg nach Shambhala) (1915), el explorador alemán de Asia Central, Albert Grünwedel, informó que Dorjiev había identificado a la dinastía Romanov como descendientes de los reyes de Shambala.

En Tormenta sobre Asia (Sturm über Asien) (1924), el espía alemán Wilhelm Filchner conectó la campaña soviética para conquistar el Asia Central con el interés de los Romanov en Tibet desde principios del siglo. En 1926, los Roerich entregaron tierra supuestamente proveniente de los mahatmas de Tibet al ministro de asuntos exteriores ruso Chicherin para que la pusiera en la tumba de Lenin. Helena Roerich se refería tanto a Marx como a Lenin como mahatmas y afirmaba que emisarios de los mahatmas del Himalaya se habían incluso reunido con Marx en Inglaterra y con Lenin en Suiza. Los mahatmas apoyaban los ideales comunistas de hermandad universal.

En Acerca de las últimas décadas del lamaísmo en Rusia (Aus den letzten Jahrzehnten des Lamaismus in Russland) (1926), el académico alemán W. A. Unkrig citó el libro de Filchner y repitió el informe de Grünwedel concerniente a Dorjiev, los Romanov y Shambala. También refirió la ceremonia en el templo budista de San Petersburgo para conmemorar el tricentenario del Imperio Romanov. Unkrig teminó su artículo con la cita en latín: “ Dios, líbranos de los Tártaros (Domine, libera nos a Tartaris)” como alerta a la influencia de este templo y a una alianza de la Unión Soviética, Mongolia y Tibet. Esto concordaba con la geopolítica de Haushofer y sus recomendaciones para que Alemania conquistara espacio vital en Asia Central, el hogar de la raza aria.

En 1910, Steiner ya daba conferencias en Berlín y Múnich sobre Shambala como el trono de Maitreya, el anticristo que libraría al mundo de las enseñanzas espirituales pervertidas. Bestias, Hombres y Dioses (Tiere, Menschen und Götter), la popular traducción al alemán del libro de Ossendowski, apareció en 1923. Presentaba a Agarti como una fuente de poder que el barón von Ungern-Sternberg buscó como apoyo a su batalla contra el líder comunista mongol Sukhe Batur, que estaba congregando a sus tropas con historias de Shambala. Recordemos que la Sociedad Thule identificaba Agarti con Asgaard, el hogar de los dioses escandinavos arios.

Durante la primera mitad de la década 1920, tuvo lugar entre las sociedades ocultistas y las logias secretas en Alemania la llamada “guerra oculta”. Por ejemplo, en un artículo del diario Völkischer Beobachter (Observador Nacionalista), Hitler acusó a Steiner de ser judío; y otros extremistas de derecha convocaron a “guerra contra Steiner”. Muchos sospecharon que la Sociedad Thule había sido responsable de dichos ataques. En años posteriores, Hitler continuó la persecución de los antropósofos, teósofos, francomasones y rosacruces. Diferentes académicos atribuyen esta política al deseo de Hitler de eliminar cualquier rival ocultista a su dominio. Steiner, por ejemplo, había encargado la traducción alemana de la novela de Bulwer-Lytton sobre el vril, La raza que viene (The Coming Race), bajo un título en alemán más explícito Vril, o la raza del futuro (Vril, oder eine Menschheit der Zukunft), Además, en vista de que Steiner y la antroposofía hablaron de Shambala como la tierra de la benevolencia y del futuro mesías, era de esperarse que la Sociedad Thule y Hitler la describieran de la manera opuesta, como un lugar de maldad.

Entre 1929 y 1935, aparecieron cinco libros de la aventurera francesa Alexandra David-Neel traducidos al alemán, como Con místicos y magos en Tibet (Heilige und Hexen, Mystiques et Magiciens du Thibet,). David-Neel había pasado muchos años estudiando y viajando por Tibet y relató que los expertos de allí tenían poderes extrafísicos que les permitían desafiar la gravedad y correr a una velocidad sobrehumana. Como consecuencia, la fantasía de Tibet como la tierra de los poderes mágicos y misteriosos creció profusamente.

En 1936, Theodor Illion, un explorador alemán que viajó por Tibet a principios de la década de 1930, publicó En Tibet misterioso (Rätselhaftes Tibet) bajo el pseudónimo Theodor Burang. En él, también describió los poderes sobrenaturales que poseían los expertos tibetanos. En su segundo libro, Oscuridad sobre Tibet (Finsternis über Tibet) (1937), narró ser conducido a una ciudad subterránea en el “Valle del Misterio”, donde una “Fraternidad Ocultista” canalizó energía espiritual para obtener poder. Su líder era el príncipe mago Mani Rimpotsche. Aunque este “Príncipe de Luz” pretendía ser un gobernante benevolente, en realidad era el líder de un culto maligno, un “Príncipe de la Oscuridad”. Illion nunca mencionó a Shambala, pero sus populares trabajos habrían de añadir peso a la afirmación ocultista nazi de Shambala como un lugar de magia maligna.

Pruebas que rebaten la afirmación del apoyo oficial nazi a las creencias ocultistas alemanas sobre Shambala

Supongamos que el movimiento ocultista nazi, tal como lo representa la Sociedad Thule, utilizó la alegoría Shambala-Agarti para justificar el cambio de política de Hitler hacia la Unión Soviética. Aún así, parece poco probable que las instituciones oficiales nazis, como el Ahnenerbe, tuvieran a Shambala y Agarti en orden del día, incluso como motivos no aparentes. Examinemos las pruebas que apoyarían esa conclusión.

Hitler se convirtió en Canciller de Alemania en 1933. En ese mismo año, Sebottendorf, el fundador de la rama de Munich de la Sociedad Thule, publicó Antes de la llegada de Hitler (Bevor Hitler kam), en donde resumía la deuda de Hitler con el “thulismo”. Hitler rápidamente prohibió el libro y obligó a Sebottendorf a retirarse. Aunque Hitler claramente abogaba por las creencias de la Sociedad Thule, desautorizó cualquier conexión con movimientos ocultistas establecidos. No quería dejar abierta posibilidad alguna de rivalidad, proveniente de ningún cuartel.

Sin embargo, Haushofer y la Sociedad Thule, no fueron las únicas influencias tras bambalinas sobre el Ahnenerbe. Sven Hedin, el explorador sueco de Tibet y favorito de los Nazis, también jugó un papel preponderante. Entre 1922 y 1944, escribió varios libros populares en alemán sobre sus viajes por Tibet, tales como La peregrinación de los lamas Tsangpo (Tsangpo Lamas Wallfahrt) (1922). Muchos otros fueron traducidos al alemán del inglés, tales como Mi vida como explorador (My Life as an Explorer) (1926) (alem. Mein Leben als Entdecker, 1928) y Una conquista de Tibet (1943) (alem. Eroberungszüge in Tibet, 1941). Además, en Ossendowski y la Verdad (Ossendowski und die Wahrheit) (1925), Hedin desacreditaba la afirmación de Ossendowski de que los lamas mongoles le habían hablado de Agarti. En este libro, él presentaba a Agarti como una fantasía tomada de la novela de 1886 de Saint-Yves d’Alveidre.

Frederick Hielscher, a quien Hitler autorizó a fundar el Ahnenerbe en 1935, era amigo de Sven Hedin. Además, Hitler invitó a Hedin a pronunciar el discurso de apertura de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, y en 1937, Hedin publicó Alemania y la paz mundial (Germany and World Peace) De 1939 a 1943, Hedin desempeñó varias misiones diplomáticas para Alemania y continuó con sus publicaciones pro-nazis. La evidencia más clara de su influencia sobre el Ahnenerbe es el hecho de que, en 1943, el Instituto de Tibet (Tibet Institut) del Ahnenerbe pasó a llamarse el Instituto Sven Hedin para el Asia Interior y Expediciones (Sven Hedin Institut für Innerasien und Expeditionen).

Haushofer fue de hecho crucial en el arranque del Ahnenerbe y en que su orden del día se basara en muchas de las creencias de la Sociedad Thule. No obstante, debido a Hedin, es poco probable que el Ahnenerbe buscara y recibiera apoyo de Agarti en Tibet. Hedin reconoció a Tibet como un depósito de ancestro conocimiento oculto, pero no le atribuyó importancia ocultista, ni tampoco asoció este conocimiento con Shambala o con Agarti.

Además, parece poco probable que grupos de tibetanos estuvieran presentes en Berlín y Múnich entre 1926 y 1929, auspiciados por la Sociedad Thule. Si ese fuera el caso, entonces como el Ahnenerbe estaba extraoficialmente asociado a la Sociedad Thule, no habría sido necesario que enviara una expedición a Tibet para medir los cráneos de los tibetanos, podrían haberse hecho tales mediciones en Alemania. Así que la afirmación de que la Sociedad Thule patrocinó viajes anuales a Tibet desde 1926 hasta 1942 parece también bastante dudosa.

La conexión kalmyk

El relato de Pauwels y Bergier de que al final de la guerra los rusos encontraron en Berlín un gran número de cadáveres de soldados de la raza del Himalaya, vestidos con uniformes nazis, que habían cometido suicidio, también necesita escrutinio. La implicación tácita es que los rusos encontraron los cuerpos de expertos de Tibet y Agarti que estaban apoyando a la causa nazi y que, como Haushofer, cometieron suicidio ritual.

En primer lugar, el hara-kiri era una práctica samurai japonesa, que muchos soldados japoneses en la Segunda Guerra Mundial difundieron como un método para evitar ser capturados. Sin embargo, los seguidores del budismo tibetano, consideran al suicidio como un acto extremadamente negativo con graves consecuencias en futuras vidas, que nunca es justificable. El informe atribuye erróneamente costumbres japonesas a los tibetanos. En segundo lugar, cualquier soldado de origen himaláyico encontrado con un uniforme nazi habría sido con toda seguridad, un mongol de Kalmykia, no un tibetano. Es más, la lucha de los mongoles kalmyk en el ejército alemán no demuestra su apoyo a la ideología nazi ni el apoyo de esta ideología por sus creencias budistas tibetanas. Examinemos los hechos históricos, complementándolos con la información obtenida de entrevistas con mongoles kalmyk que vivían en Múnich y que habían participado en varios de los eventos descritos a continuación.

Los mongoles kalmyk son practicantes de la forma tibetana de budismo y tienen una larga historia de asociación con los alemanes. Un gran grupo de ellos emigró al oeste desde la región Dzungaria de Turkistán del Este entre 1609 y 1632. Se establecieron en Rusia a lo largo del bajo Volga en su desembocadura con Mar Caspio. Allí continuaron su estilo de vida nómada.

En 1763, la zarina Caterina II la Grande invitó a casi treinta mil alemanes a establecerse en la región del Volga al norte de los kalmyks. Ella quería que cultivaran la tierra fértil y la protegieran de los “tártaros”. Ella trató de imponer el cristianismo y la agricultura a los kalmyks, provocando que muchos regresaran a Dzungaria en 1771. Sin embargo, aquellos que permanecieron en Rusia fueron aceptados eventualmente, sobre todo porque eran excelentes soldados. Por ejemplo, durante las guerras napoleónicas (1812-1815), el ejército ruso disponía de un regimiento kalmyk. Durante el siguiente siglo, los soldados kalmyk fueron muy destacados en las divisiones del ejército zarista.

Aunque los estilos de vida y costumbres de los granjeros alemanes del Volga y los ganaderos nómadas kalmyk diferían notablemente, pero ambos grupos vecinos gradualmente acabaron respetándose. Los alemanes, de hecho, se interesaron por los kalmyks. Ya en 1804, Benjamin Bergmann publicó un trabajo de cuatro volúmenes sobre su idioma y religión titulado Migraciones nómadas entre los kalmyk en los años 1802 y 1804 (Nomadische Streiferein unter den Kalmüken in den Jahren 1802 und 1804). Sven Hedin pasó a través de Kalmykia en una de sus primeras expediciones a Dzungaria y expresó gran admiración por su pueblo.

Tras la Revolución Comunista de 1917, muchos kalmyks permanecieron leales a las fuerzas zaristas y continuaron luchando en el frente del Ejército Blanco, especialmente bajo el mando de los generales Vrangel y Deniken. Antes de que el Ejército Rojo irrumpiera en la Península de Crimea a finales de 1920, unas veinte familias kalmyk huyeron cruzando el Mar Negro con Vrangel y se establecieron en Varsovia, Polonia y Praga, Checoslovaquia. Un número mucho mayor se fue con Deniken, la mayoría estableciéndose en Belgrado, Serbia y un número mucho menor en Sofía, Bulgaria y en París y Lyon, Francia. Los refugiados kalmyk de Belgrado construyeron ahí un templo budista en 1929. Los comunistas castigaron severamente a los kalmyks que se quedaron, decapitando a diez mil.

En 1931, Stalin colectivizó la tierra de los kalmyks, cerró los monasterios budistas, y quemó los textos religiosos. Deportó a Siberia a todos aquellos ganaderos que poseyeran más de quinientas ovejas y a todos los monjes. La zona se vio azotada por una terrible hambruna de 1932 a 1933, en parte, debido a las políticas de colectivización de Stalin; en ella murieron aproximadamente sesenta mil kalmyk.

Después de que Hitler invadiera la Unión Soviética en septiembre de 1941, Goebbels invitó a Berlín a varios kalmyks prominentes de Belgrado, París y Praga a ayudar con una campaña de propaganda. Los nazis deseaban tener a los kalmyks del lado alemán y en contra de los rusos y nunca enviaron a ninguno de ellos, mientras estuvieron en el poder, a un campo de concentración. Así, Goebbels organizó a este núcleo en un comité para liberar los kalmyks del régimen comunista. En relación con esto, les ayudó a imprimir un periódico en idioma kalmyk y les usó para difundir noticias de radio en su idioma dirigidas a Kalmykia.

Cuando la Decimosexta División Panzer Nazi bajo el mando del mariscal de campo Mannstein tomó Kalmykia a principios de 1942, tres miembros de dicho comité le acompañaban. Varios kalmyks de Belgrado también participaron en la invasión, habiéndose unido al ejército alemán tras la ocupación nazi de Serbia en abril de 1941. El pueblo de Kalmykia dio la bienvenida al ejército alemán con mantequilla y leche, la ofrenda tradicional a huéspedes bienvenidos, como liberadores de la tiranía opresiva de Stalin. Los alemanes dijeron que desmantelarían las cooperativas y dividirían y privatizarían la tierra. Ellos permitieron a los kalmyks practicar de nuevo el budismo, En respuesta, los kalmyks exhumaron los textos religiosos que habían enterrado para salvaguardarlos y construyeron un templo provisional. Sin embargo, en noviembre y diciembre de 1942, el Ejército Rojo retomó Kalmykia y destruyó todo lo que la gente había reconstruido.

Las tropas alemanas invitaron a los kalmyks a retirarse y continuar la lucha junto a ellos. Unos cinco mil se unieron al ejército nazi, formando el Cuerpo de

Voluntarios de Caballería de Kalmykia. Sólo unas pocas mujeres y niños los acompañaron. Las tropas kalmyks lucharon tras las líneas con el ejército nazi, sobre todo alrededor del Mar Azov. Sin embargo, la mayoría de la población kalmyk, permaneció en Kalmykia. En diciembre de 1943, Stalin los declaró colaboradores alemanes y los deportó a Siberia. No regresaron sino hasta la época de Kruschev, entre 1957 y 1960.

A principios de otoño de 1944, frente a la inminente invasión rusa de Serbia, muchos kalmyks de Belgrado huyeron a Múnich para evitar la persecución comunista. Un docto maestro budista y varios monjes les acompañaron. A finales de 1944, las tropas de caballería de kalmyks que sobrevivieron en Rusia, junto con sus familias, se retiraron con el ejército alemán. Unos dos mil fueron a Selesia, Polonia y mil quinientos a Zagreb, Croacia; donde se reorganizaron para luchar contra los partisanos.

Así que, aunque varios kalmyks estaban en Alemania y en territorio ocupado nazi en los últimos meses de la guerra, sólo unos pocos estaban en la zona de Berlín, efectuando aún labores de propaganda. Los soldados kalmyks con uniformes nazis estaban en Polonia y Croacia, no en Alemania. Aunque varios monjes kalmyks practicaban rituales budistas tibetanos en las barracas y en los hogares de los kalmyks en territorio ocupado por los nazis, ellos recitaban versos de aspiración por la paz y el bienestar de todos los seres. No había tibetanos entre ellos y no dirigieron ceremonias “ocultistas” para una victoria nazi, como narran algunos relatos ocultistas de posguerra.

Después de la guerra, los kalmyks que quedaban en países de Europa Occidental fueron recluidos en campamentos de refugiados en Austria y Alemania, sobre todo en el entorno de Múnich. Posteriormente ese mismo año, la Fundación Anna Tolstoi reubicó a la mayoría en Nueva Jersey, Estados Unidos. Tito entregó los que quedaban en Serbia a los soviéticos quienes inmediatamente los deportaron a Siberia.

Afirmaciones posteriores a la guerra sobre Shambala y platillos voladores

Después de la guerra también aparecieron otras interpretaciones ocultistas de actividades nazis asociadas con Shambala. Por ejemplo, una expedición alemana en 1939 a la Antártida, dirigida por el capitán Alfred Ritscher, cartografió un quinto del continente, lo reclamó para Alemania y lo llamó Neu-Schwabenland. Posteriores expediciones nazis a la Antártida y actividad naval en el Atlántico Sur continuaron hasta el final de la guerra.

A finales de los años cincuentas, independientemente de lo anterior, Henrique José de Souza, el presidente de la Sociedad Teosófica Brasileña de aquella época, propuso una nueva teoría de la Tierra hueca. Dentro de la Tierra reside Agarti, con su capital Shambala, como origen de los platillos voladores que emergen a la superficie a través de túneles en los Polos Norte y Sur. Por consiguiente, la Sociedad Teosófica Brasileña construyó como su sede central en Sao Lorenço, Minas Gerais, un templo de estilo griego dedicado a Agarti. El alumno de De Souza, O. C. Hugenin, popularizó la teoría de su mentor en Desde el mundo subterráneo hasta el cielo: platillos voladores (From the Subterranean World to the Sky: Flying Saucers) (1957). R. W. Bernard, en su libro de 1964 La Tierra hueca (The Hollow Earth), hacía salir los platillos voladores de Shambala y Agarti bajo la Tierra a través de túneles secretos bajo los Himalayas el Tibet.

El ocultista alemán Ernst Zündel, basado en las expediciones antárticas nazis y en los relatos mencionados, escribió varios libros en la década de 1970, incluyendo OVNIS: ¿Armas secretas nazis? (UFO´s: Nazi Secret Weapons?), en los que afirmaba que los nazis tenían una base secreta en un área de lagos de aguas cálidas que habían encontrado en la Antártida. Allí ocultaban su arma secreta, los OVNIS. Zündel es también conocido como el más acérrimo defensor de la visión de que el Holocausto nunca sucedió.

La relación de los platillos voladores con Shambala deriva del relato de la alegoría de la guerra apocalíptica por venir, encontrado en el comentario La luz acerada (The Stainless Light) a El tantra abreviado de Kalachakra (The Abbreviated Kalachakra Tantra) . En este relato, Raudrachakrin, el vigésimo quinto rey kalki de Shambala, vendrá de su tierra montado en un caballo de piedra con el poder del viento y derrotará a Mahdi, el líder de las hordas no Indias. Aunque Raudrachakrin representa la profunda conciencia del vacío con el más sutil nivel de actividad mental y el caballo de piedra representa a la conciencia profunda de la vacuidad con el nivel más sutil de la actividad mental en el que esta conciencia cabalga, algunos han interpretado la imagen como un platillo volador proveniente de Shambala.

Conclusiones

El relato Kalachakra de Shambala ha encendido la imaginación de muchas figuras políticas extranjeras y autores ocultistas. Distorsionando la leyenda original e interpolando ideas fantasiosas, han incorporado el mito a sus escritos a favor de sus propios objetivos. Es una injusticia hacia el budismo atribuir estas distorsiones a la intención original de las enseñanzas de Kalachakra. La verdad será cada vez más desentrañada con la continua investigación sobre el tema.